El poder de la oración

LAFRANCE, J.,

El poder de la oración

Madrid, Narcea, 2014

La oración hace brotar en nosotros la gracia del Espíritu de Dios y está al alcance de todos y todos tenemos la posibilidad de orar.

Jean, cita en la introducción a Serafin de Sarov cuando explica la excelencia de la oración sobre todas las demás actividades espirituales: “Es cierto que toda buena acción hecha en nombre de Cristo confiere la gracia del Espíritu Santo, pero la oración es la única práctica que está siempre a nuestra disposición… cada uno tiene siempre la posibilidad de orar, el rico como el pobre, el notable como el hombre vulgar, el fuerte como el débil, el de buena salud como el enfermo, el virtuoso como el pecador”.

El autor divide el libro en tres partes: Desde lo hondo, grito a ti; perseverantes en la oración y dichosa la que ha creído. “Las páginas de este libro se podrían resumir en una sola frase: creed en el poder de la oración. Parece superfluo que, teniendo la promesa de Jesús en el Evangelio: “Lo que pidáis al padre en mi nombre, os lo concederé”, haya que recurrir a largas explicaciones para convencernos del poder de la oración” (contraportada).

Al final del libro en la p. 196, nos habla el autor de la única solución que hay que tomar. No hay que tener miedo y hay que estar convencido del poder de la oración ‘¡Todo es posible al que cree!’ Griñón de Monfort decía: “”Se ha dado un gran paso en la vida espiritual, cuando se sabe transformar todas las resoluciones en peticiones”.

Esta es la única decisión que hay que tomar en la vida, la decisión de suplicar, que, a fuerza de ser repetida, se hace permanente. San Macario dice que Dios no necesita más que nuestra resolución, pues está siempre pronto a compadecerse de nosotros y a iluminarnos, con tal que queramos entregarnos nosotros mismos. “Aquel que, cada día, se es fuerza en perseverar en la oración es consumido por el amor espiritual de un deseo divino e inflamado, de una ardiente languidez de Dios, y recibe la gracia espiritual de la perfección santificante” (san Macario El Grande).

Lafrance presenta, al final de la introducción, un deseo al lector expresado en esta oración: ¡Que el Espíritu Santo te haga entrar en el misterio de la súplica y conocerás el poder de la oración!.

Jean Lafrance, sacerdote francés, maestro y director espiritual. En sus libros nos deja ver su amplia experiencia como practicante de la oración de Jesús y su conocimiento tanto de los místicos orientales como de San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús.

– Eusebio Gómez Navarra.