No te hagas daño a ti mismo

GRÜN, A.,

No te hagas daño a ti mismo

Salamanca, Sígueme 2001, 126 pp.

Una saludable proposición: «No te hagas daño a ti mismo». Generalmente, y por múltiples razones, nos hacemos daño a nosotros mismos, y hacemos daño a los demás. A. Grün, en esta obra muy breve (126 pp.) centra sus estudios en estos dos apartados: 1) heridas del corazón (así las denomina él) y 2) la libertad cristiana. Ambas, como fuente de su curación. Reconociendo las primeras, buscando su curación. Apoyándose en la sabiduría griega y en la bíblica, toma de Epicteto esta clave: «Nadie puede ser herido sino por sí mismo», recogida, a su vez, por S. Juan Crisóstomo de quien reseña sus comentarios espirituales.

De la sabiduría bíblica acepta la espiritualidad vivida por sus grandes figuras, y expuesta en sus principales fuentes, como las Cartas pastorales y las dos cartas de S. Pedro; completándolas con las dos cartas a los Corintios, de S. Pablo. Desde estas bases, A. Grün busca vivir en la libertad cristiana como ruta del «camino místico». Así, se logra una felicidad razonable, como consecuencia de este camino. Teresa de Jesús y Eckhart (entre otros) son los principales protagonistas de esta aventura cristiana.

En la introducción, reseña (brevemente) las 3 claves de esta obra: la libertad interior del hombre, el camino provocado por Juan Crisóstomo y la psicología transpersonal y mística. El filósofo estoico Epicteto, el escrito provocador de Juan Crisóstomo, figuras bíblicas de la libertad nos van desarrollando el camino de la libertad interior. ¿Qué os hará mal si buscáis con entusiasmo el bien? Liberación de los viejos moldes de vida. Vivir con circunspección, justicia y verdad, y participar de la naturaleza divina, completan los contenidos de la primera parte. La conclusión, maduración personal a través de las heridas, corona toda la obra. Es fecunda la visión de las heridas del corazón humano, apoyada en la Psicología Transpersonal (K Wilber), y en las figuras bíblicas. Un texto muy humano de A. Grün nos permite ver su postura, muy positiva. Dice él: «Las heridas no asimiladas nos conducen a herirnos a nosotros mismos y a herir a los demás. Si no herimos a los demás, entonces nos herimos a nosotros mismos, bien autocastigándonos, bien minusvalorándonos, bien automutilándonos»(p. 15). De las pistas que nos brinda A. Grün recogemos la siguiente: «percibo mi enfado pero no soy mi enfado». Es pasar de la percepción parcial de nosotros mismos a la realidad de lo que somos o soy. Es lograr la libertad interior. Para A. Grün, el camino místico es un camino terapéutico: no cura nuestras heridas, pero las trasciende. Triple es el camino de la mística: 1) mística del amor (Teresa de Jesús), 2) mística de la unión (Eckhart), 3) experiencia de pura presencia, o sentimiento de ser.

Si les es posible, acepten nuestra sugerencia: lean la obra. Es una invitación a la libertad interior.

– Ildefonso Peñas