Las manos llenas

MARTÍNEZ-BLAT, V.,

Las manos llenas.
La vida de oración según Teresa de Lisieux

Madrid, Editorial de Espiritualidad 2003, 252 pp.

Como el propio autor señala en el prólogo del libro, «se ha escrito poco sobre santa Teresa del Niño Jesús y la vida de oración». El primer mérito del libro es, sin duda, el tratar de llenar un espacio no cubierto hasta ahora, al menos de modo sistemático en lengua española. Y es que si santa Teresa y san Juan de la Cruz, como maestros de oración reconocidos, tienen una amplia bibliografía a este respecto, santa Teresita, quizás por no haber sido reconocida como tal, no ha despertado tanto interés en este campo.

Nos parece un acierto de Vicente Martínez-Blat exponer el modo como Teresita aprende a orar y ora como mejor modo de presentarla como maestra de oración. Es una característica de los maestros del Carmelo no entretenerse en desarrollos descarnados y teóricos a la hora de enseñar a orar, sino hacerlo desde su experiencia personal, incluso en su pretensión de ser sistemáticos. Esto es válido para santa Teresa como para san Juan de la Cruz, a pesar de que este último es mucho más «discreto» en la comunicación de su experiencia, lo que ha hecho pensar —erróneamente— a algunos autores que él sólo era comunicador de la experiencia de otros. En santa Teresa de Lisieux no hay una pretensión «magistral», sin embargo, la exposición del camino por ella recorrido en este campo se convierte espontáneamente en magisterio orante. Esto ha sabido captarlo el autor y, por ello, su exposición va recorriendo la experiencia vital de Teresa expresada en sus escritos para darnos a conocer las fuentes y los métodos de la oración según nuestra Santa.

Jalones importantes son, entonces, la vida familiar, la Sagrada Escritura —caudal esencial y sustento de la oración de Teresa a lo largo de toda su vida—, las oraciones y métodos tradicionales de su tiempo, el Kempis, la naturaleza (el apartado dedicado a la naturaleza se desplaza en el libro a los capítulos finales, creemos que podía haberse situado un poco antes, pues, como el autor señala, es una fuente indispensable en la oración de Teresita), etc… Por lo que se refiere a los métodos tradicionales y las «oraciones humanas», se agradece al autor que desmonte algunos tópicos que se nos han transmitido sobre santa Teresita: su cansancio al rezar el rosario —ella aclara que esto le ocurría cuando lo rezaba sola—, su desapego de cualquier método… Hay que recurrir a las fuentes que manejó Teresa y situar en su correcto contexto sus afirmaciones para calibrarlas adecuadamente y llegar a conclusiones correctas. Y esto lo hace con autoridad y claridad Vicente Martínez. A pesar de la enorme libertad con que los maneja, de lo genuino y cercano de su relación con Dios, podemos concluir con nuestro autor que Teresa jamás arrinconó los métodos tradicionales, sino que se valió de ellos para encauzar adecuadamente sus impulsos de amor, que son los que alimentan su diálogo con Jesús, contenido de su oración.

Desarrolla también el autor algunos recursos de Teresita ante las dificultades del camino de oración, que pueden ser de mucha utilidad para los orantes; especialmente dos atormentan a quienes practican o desean practicar una fecunda oración cristiana: las distracciones y la sequedad. Pues bien, el autor, partiendo de los textos teresianos, nos mostrará recursos para «saber convivir» con estos dos problemas, que no lo son tanto para quien, como Teresa, navega con las velas desplegadas por los mares de la confianza y el amor. En los capítulos finales se despliega con acierto la comprensión teresiana de algunas formas concretas de oración: petición, intercesión, devoción mariana, etc…

En suma, una muy buena síntesis de una oración plenamente cristiana y plenamente alineada con la de los dos grandes maestros del Carmelo, que destaca, sobre todo, por su proyección eminentemente apostólica. Recomendamos la lectura del libro, bien en particular, bien en una «escuela de oración».

– Emilio Martínez