Una carta de consuelo

NOUWEN, H. J. M.,

Una carta de consuelo,

Santander, Sal Terrae, 2009, 101 pp.

Cualquier muerte provoca un dolor inenarrable. Henri Nouwen, uno de los mayores maestros y escritores de espiritualidad de nuestro tiempo, reflexiona sobre el significado de la muerte y de la vida en el horizonte de la fe en la resurrección.

Unos meses después de la muerte de su madre, Nouwen escribe una larga carta a su padre. Al meditar sobre las complejas cuestiones que surgen a raíz de esa muerte lleva a Henri de vuelta a la cruz, a la idea de que de alguna forma, en alguna parte, Dios está compartiendo la angustia de cada muerte. Sólo la promesa de la resurrección, la sólida garantía de que el amor es más fuerte que la muerte, puede hacer que la separación sea tolerable e incluso una fuente de gracia.

Pasaba el tiempo y Nouwen seguía ocupado en sus tareas diarias y trató de prestar la atención debida a su familia, pero se dio cuenta de que no había derramado una sola lágrima antes o después de la muerte de su madre. Le parecía como si las voces de quienes le rodeaban le estuvieran diciendo: “Tienes que seguir adelante, la vida continúa. Las personas mueren, pero tú tienes que seguir viviendo, trabajando, luchando. El pasado no se puede cambiar. Mira hacia delante”. El había obedecido.

Fue, precisamente, en un retiro que hizo donde empezó a derramar lágrimas y, en aquellos momentos, se dio cuenta que el duelo había comenzado. Al sentir el consuelo que recibía cuando leía las cartas de su padre, decidió compartir su dolor con el suyo. Decidió escribir para su padre, para él y, tal vez, para muchas personas que se hacían las mismas preguntas que ellos. Así nacieron las nueve cartas de este libro.

En las últimas palabras de este escrito confiesa: “No sé si he sido capaz de alcanzarte en tu soledad y en tu duelo. Tal vez mis palabras hayan sido más útiles para mí que para ti. Pero, aunque así fuera, espero de todas formas que el simple hecho de que estas palabras hayan sido escritas por tu hijo sobre la persona a la que tanto hemos amado ambos sea para ti fuente de consuelo”.

Como la muerte alcanza a todos, es bueno prepararse para la muerte, aunque no encontremos apoyo en nuestra cultura. Nouwen sabe que la mayoría de la gente aspira a vivir el mayor tiempo posible en nuestra tierra y, de alguna forma, no trata de pensar en la muerte, porque la considera como un trago amargo. Así afirma en otro de sus libros, Pan Para El Viaje. La Muerte: un nuevo nacimiento: “Sin embargo, morir, como dar a luz, es un camino hacia una nueva vida… Debemos prepararnos para nuestra muerte con el mismo cuidado y atención con que nuestros padres se prepararon para nuestro nacimiento”.

– Eusebio Gómez Navarro