El libro del discípulo

El libro del discípulo
El acompañamiento espiritual
GARCÍA DOMÍNGUEZ, L. Mª.,

Santander, Sal Terrae, 2011 pp., 204

Luis Mª García Domínguez, jesuita, con formación en Filosofía y Letras, Teología y Psicología. Ha trabajado como pastoralista juvenil, formador de jesuitas y profesor de teología espiritual. Ha dedicado mucho tiempo a acompañar espiritualmente a muchas personas. El libro consta de una Presentación, cinco capítulos y un Epílogo. En esta obra habla de lo que es el acompañamiento espiritual, de la entrevista y de discernir la vocación. Desde los tiempos antiguos se viene practicando el acompañamiento espiritual. En unas épocas más que en otras, se ha visto la necesidad de tener maestros espirituales La labor de un gran maestro facilita enormemente cualquier aprendizaje. El tema del acompañamiento despierta gran interés en las personas comprometidas seriamente, especialmente en algunos ambientes. Todos aquellos que se dedican al acompañamiento necesitan prepararse mejor, para no dejar lugar a la improvisación. Tres palabras, creo yo, nos pueden dar el perfil del acompañante: persona bien preparada, con experiencia de Dios y con gran sentido común. Quien acompaña no debe olvidar que en este proceso hay tres personas: Dios, el acompañado y el acompañante. No se puede hablar de un crecimiento cristiano sin tener en cuenta a Dios, quien es el principal agente.

El acompañamiento es una escuela de aprendizaje, tanto para quien acompaña, como para el acompañado. En estos encuentros, ambos, experimentan la obra de Dios, lo que él realiza, las etapas por las que pasa el acompañado hasta llegar a ser cada vez más la imagen de Dios. “En el acompañamiento espiritual, nos dice el autor, la persona acompañada (el discípulo) es la principal responsable de su propio proceso, tanto para iniciar su propio camino espiritual como para relacionarse con Dios y comprometerse con los demás; lo cual incluye discernir y decidir cada día sobre muchas opciones vitales, grandes y pequeñas, incluida su vocación cristiana particular. El acompañante, por su parte, trata de ayudar en ese generoso esfuerzo”. El Epílogo se titula: “Dios nos acompaña en nuestra vida espiritual”. Dios acompaña a su pueblo en su camino. Jesús también acompaña a los discípulos, a la gente cansada, a los pecadores, enfermos… Dios también nos acompaña a nosotros en nuestro y lo hace en nuestras perplejidades y desconciertos, en nuestras decisiones y proyectos, en los aciertos y desconciertos… A todos quiere salvar. Por diversos motivos, la lectura de este libro puede interesar a todos aquellos que tratan de acompañar a distintas personas y a los mismos acompañados.

– Eusebio Gómez Navarro.