Ventanas que dan a Dios. Experiencia humana y ejercicio espiritual

Ventanas que dan a Dios. Experiencia humana y ejercicio espiritual

GARCÍA, J. A.,

Sal Terrae, Santander, 2011, 269 pp.

Dios está vivo, él camina entre nosotros, y en él “nos movemos y existimos”. Así es, porque creemos en un Dios que es “Padre de todo, lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo”. De esta premisa de fe, tan presente en la espiritualidad ignaciana, parte José A. García para descubrir en las experiencias humanas que conforman la realidad, las ventanas abiertas hacia el descubrimiento y saboreo del amor de Dios Padre a través de personas, acontecimientos y cosas, repensando el misterio desde dentro de la cultura actual, porque todo, fuera y dentro de nosotros, puede convertirse en lugar de encuentro con Dios.

“Este libro hunde sus raíces en la espiritualidad ignaciana”. Como el mundo procede de Dios, Ignacio no querrá ya amar y servir a Dios, sino en la creación. Todo será para él lugar de encuentro con Dios. Él trata de “buscar y hallar a Dios en todas las cosas”. Precisamente, “el hilo conductor que recorre este libro desde su comienzo hasta el final es que Dios es una Presencia real, y que las experiencias humanas, todas ellas, están llamadas a ser ventanas que dan a Él”. Así nos lo indica José A. El mismo afirma que la realidad no es atea y que tampoco lo son nuestras experiencias dentro de ella. Más bien constituyen el umbral de la presencia misteriosa de Dios, siendo su sacramento y las compara con “ventanas abiertas” hacia su contemplación, aunque no podemos olvidar que la realidad también puede esconderlo y ocultarlo. Pero ahí es justamente de donde arranca el proceso espiritual que, perforando la libertad hacia dentro y hacia fuera, puede hacernos transparentes las huellas de Dios.

El autor recoge algunas experiencias humanas básicas para mostrar en ellas el carácter de “medio divino” que esconden, redescubriéndolas como lugar de encuentro y adoración de Dios, de llamada y también de envío.

Al final del libro, en el epílogo, se ofrece como en un espejo, la síntesis de la vida espiritual, a través de Teilhar, Rahner y von Balthasar, una elección que el autor confiesa como “muy personal”. Tres grandes figuras que provienen de la espiritualidad ignaciana y a las que les une una pasión ardorosa por buscar y hallar a Dios en todas las cosas. Una búsqueda que José A. García convierte en el objetivo de su libro.

José A. García es jesuita y director de la revista Manresa. Ha publicado varios libros. Creo que en este libro ha cumplido ampliamente uno de sus objetivos que se propone, en cuanto a la lectura se refiere, que “resulte agradable y fecunda”, que ilumine, inspire y provoque para vivir más radicado en Dios.

– Eusebio Gómez Navarro