0 Un proyecto de vida

PRESENTACIÓN DE LA COMISIÓN MIXTA
AL MATERIAL DE PREPARACIÓN
SOBRE LA REGLA DE SAN ALBERTO
COMO PRELUDIO A SUS 800 AÑOS (1207-2007)

(por ser un documento que correspondió a un momento histórico, este viene editado)

CONTENIDO

  1. Esbozo histórico
  2. Orientaciones metodológicas

ESBOZO HISTORICO

Creada a partir de los dos Consejos Generales, la Comisión Mixta OC-OCD para América Latina existe desde 1990. Todos los años realiza sus encuentros en torno a asuntos relacionados con la vivencia del carisma carmelitano, como por ejemplo: “Lectio Divina”, Nuevos Modelos de Santidad, Profecía, Apostolado, Fraternidad y Experiencia de Dios, Proceso de Formación, Participación de los Laicos.

Debido al deseo de muchos de participar en este esfuerzo del compartir ínter carmelitano, y debido a las limitaciones estructurales de la comisión para alcanzar este objetivo, su organización y funcionamiento fueron reformulados en el 2003.

Ahora en vez de ser un grupo limitado por peritos que se reúnen todos los años, será un pequeño equipo central que, cada tres años convoca para un congreso con amplia participación de ambas ramas de la Familia Carmelitana en torno de un asunto de interés común del carisma carmelitano. Este congreso será preparado con un proceso de reflexión y participación de las comunidades que busca comprometer al mayor número posible de personas de todos los países de América Latina y el Caribe.

I. Siete aspectos básicos de la Regla serán abordados en estas jornadas de reflexión.
1. La centralidad de la persona de Jesucristo
2. La importancia de la Palabra de Dios
3. La oración: vida en la presencia de Dios.
4. La importancia del trabajo
5. La importancia del silencio
6. La fraternidad Mendicante
7. La dimensión Mariano-Eliana.

II. Estos siete aspectos son abordados, sucesivamente, a partir de siete perspectivas carmelitas diferentes.
1. La perspectiva de la propia Regla de San Alberto
2. La perspectiva de la lectura teresiana y sanjuanista
3. La perspectiva de algunas Congregaciones femeninas.
4. La perspectiva de la Reforma de Touraine
5. La perspectiva del laicado carmelitano
6. La perspectiva del proceso formativo
7. La perspectiva de la vivencia de las monjas.

Muchas personas contribuyeron generosamente para elaborar este material de reflexión. No conocemos los nombres de todas, pues gran parte fue el resultado de un trabajo en equipo. Recordamos los nombres de aquellos a los que pudimos acudir para pedir colaboración: los frailes Camilo Maccise OCD, Maximiliano Herráiz OCD, Carlos Mesters OC, Tito Figueroa OC, Hugo Canavan OC, Martín Martínez OCD. Las hermanas Marlene Frinhani CDP, Irma Estrada OCDS, Celia Teresa García CSC, María José de Oliveira, María del Carmen, y Monjas OCD de la Federación de México y OC del Brasil. El material que ellos y ellas nos ofrecieron fue aprovechado integralmente en estos cuadernos.

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ORIENTACIONES METODOLOGICAS

Los siete temas en torno a los cuales el material fue reunido y organizado configuran una temática para los siete encuentros que se realizarán en nuestras comunidades. Cada tema es abordado a partir de siete perspectivas carmelitanas diferentes. ¿Como proceder para realizar con provecho el estudio y la profundización de estos temas? Damos aquí siete orientaciones metodológicas.

1. En primer lugar, respondiendo al llamado de nuestros superiores generales y atendiendo a la invitación dirigida por los superiores locales, un mayor número posible de personas procure formar grupos de carmelitas dispuestas y dispuestos a estudiar los siete temas de la Regla y a participar de los siete encuentros hasta el fin. Se obtiene mayor provecho cuando los grupos son mixtos, esto es, con participantes frailes, hermanas, laicos o con personas de diversas comunidades.

2. En segundo lugar, para un buen desarrollo del encuentro en sí, es importante crear un ambiente acogedor y fraterno, pedir la luz del Espíritu Santo y, como introducción, leer un corto texto bíblico que trate del tema que va ser profundizado.

3. En tercer lugar, la manera como se estudie cada uno de los siete temas puede ser variada de acuerdo con las condiciones y la cultura de los países y los participantes, tomando en cuenta el tiempo, el lugar, la formación de cada uno, las necesidades locales etc. Las orientaciones metodológicas que aquí presentamos no son leyes rígidas, son más bien sugerencias amigas de personas que ya tienen alguna experiencia en el asunto.

4. En cuarto lugar, el proceso de estudio y de profundización de cada tema, tendrá naturalmente tres pasos o etapas:

a. Las personas que participan del grupo comienzan el estudio compartiendo entre sí las respuestas a la siguiente pregunta inicial: ¿Cómo estamos viviendo el tema que vamos a estudiar en nuestra vida, personal y comunitaria? Por ejemplo, la centralidad de la persona de Jesús, la oración, el silencio, etc. Este primer paso tiene como objetivo preparar bien el terreno para recibir la semilla de la reflexión.

b. Los participantes leen y estudian el subsidio en el que encuentran información de cómo el tema en cuestión esta siendo vivido a partir de aquellas siete perspectivas carmelitas diferentes. Para que este segundo paso pueda lograr su objetivo, es importante que el grupo distribuya bien las tareas de los diversos aspectos del tema entre los participantes y que determine cuál es la mejor manera de poner en común el resultado del estudio

c. Las personas confrontan lo que compartieron en el primer paso y lo que estudiaron en el segundo. En este tercer paso, se logra el objetivo de todo el proceso de estudio y de profundización. Después de haber estudiado el tema a partir de aquellas siete perspectivas diferentes, llega el momento de abordarlo a partir de la octava perspectiva que es nuestra vida carmelitana hoy en la América Latina y El Caribe y de procurar sacar las conclusiones concretas según las siguientes tres líneas.

1. ¿Qué dice todo eso para mi vida personal?
2. ¿Qué dice todo eso para nuestra vida personal?
3. ¿Qué dice todo eso para el servicio de nuestro pueblo?

5. En quinto lugar, cada grupo debe organizarse de acuerdo con sus posibilidades de tiempo y de aptitudes, distribuyendo entre los participantes las diferentes responsabilidades y etapas de estudio, por ejemplo: se hace una única reunión o varias reuniones, en qué lugar va a ser la reunión, quién coordina, quién escoge el texto bíblico, quién hace la oración inicial de invocación al Espíritu Santo, etc.

No olvidar que los encuentros deben tener una dimensión orante y meditativa. Para eso es útil alternar el estudio con cánticos y recitaciones de algún salmo.