II. La importancia de la Palabra de Dios

  1. En perspectiva de la propia Regla de San Alberto. 
  2. En la perspectiva de la lectura teresiana y sanjuanista . 
  3. En la perspectiva de algunas Congregaciones femeninas . 
  4. En la perspectiva de la Reforma de Touraine . 
  5. En la perspectiva del laicado carmelitano. 
  6. En la perspectiva del Proceso Formativo. 
  7. En la perspectiva de la experiencia de las monjas.

1. En perspectiva de la propia Regla de San Alberto

Aunque corta, la Regla repite nueve veces que debemos meditar la Palabra de Dios. En estas recomendaciones trasciende el propio estilo de hacer Lectio Divina del Carmelo. La Regla misma es fruto de la meditación constante de la Palabra de Dios:

La regla recomienda nueve veces, explícitamente, la Lectio Divina

1. Rc 7 Oír la Sagrada Escritura durante las comidas

2. Rc 10 Meditar día y noche la ley del Señor

3. Rc 11 Rezar las horas canónicas (que son hechas de Salmos e lecturas bíblicas)

4. Rc 14 Participar diariamente da la Eucaristía (toda hecha de textos bíblicos)

5. Rc 19 Tener pensamientos santos (que son fruto de la Lectura del Libro Santo)

6. Rc 19 La Palabra, la espada del Espíritu, debe habitar en la boca y en el corazón

7. Rc 19 Actuar siempre de acuerdo con la Palabra de Dios

8. Rc 20 Leer con frecuencia las cartas de Pablo

9. Rc 22 Tener delante de sí el ejemplo de Jesús como aparece en los evangelios

El hecho propio de la Lectio Divina en el Carmelo

La puerta que la Regla abre para que la Palabra de Dios entre en nuestra vida

* Por la lectura personal: meditación en la celda (Rc 10); a Palabra en la boca y en el corazón (Rc 19), tener pensamientos santos (Rc 19); actuar en todo conforme a Palabra de Dios (Rc 19).

* Por la lectura comunitaria: oír juntos la palabra en el refectorio (Rc 7); en la capilla, durante la Eucaristía (Rc 14); en el Oficio Divino (Rc 11).

El método de los cuatro escalones de la Lectio Divina

* Lectio: La Palabra es leída en el refectorio (Rc 7), en la Eucaristía (Rc 14), en el Oficio Divino (Rc 11); en particular, en la celda (Rc 10).

* Meditativo: La Palabra, leída y oída, es meditada día y noche en la celda (Rc 10), desciende de la boca al corazón (Rc 19) y produce pensamientos santos (Rc 19).

* Oratio: La Palabra, leída, escuchada y meditada, se envuelve de oración en el Oficio Divino (Rc 11), en la Eucaristía (Rc 14), en la Celda, donde el carmelita vigila en oración (Rc 10).

* Contemplativo: La Palabra comunica la visión de Dios, penetrando el pensamiento, la boca y el corazón (Rc 19) y, así, todo se hace en la Palabra del Señor (Rc 19).

La Regla recomienda una lectura fiel a la Tradición

* La Lectio Divina es una actitud de vida que viene de la tradición renovadora de los mendicantes, cuyo cuadro de referencias era el modelo de la comunidad de los Hechos de los Apóstoles. Este mismo modelo está en la base de la parte central de Regla (Rc 10 a 15)

* La Regla sistematiza la enseñanza de los Santos Padres (Rc 2) y pide que la lectura se haga de acuerdo con las costumbres de la Iglesia (Rc 11) y de la tradición litúrgica (Rc 11).

La Regla misma es fuente y fruto de la Lectio Divina

La Regla del Carmelo no sólo recomienda la Lectio, también la práctica. Ella expresa su propio pensamiento con frases tomadas de la Biblia. Es difícil saber exactamente cuántas veces la Regla usa la Biblia para describir la Norma de Vida de los primeros Carmelitas. ¡Algunos hallan que es más de cien veces! La Regla usa la Biblia sin citar, cita sin verificar, junta y separa las frases de la Biblia como y cuando quiere, cambia y adapta conforme le parece útil, como si fuese su propia palabra. Esta manera de usar la Biblia es fruto de larga y asidua lectura, caracterizada por la familiaridad, por la libertad y por la fidelidad. Los primeros carmelitas conocían la Biblia de memoria y la asimilaron a sus vidas hasta el punto de no distinguir más entre sus propias palabras y las palabras de la Biblia.

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2. En la perspectiva de la lectura teresiana y sanjuanista

La Biblia es la historia de la experiencia de Dios de un pueblo, abierta indefinidamente. Los fundadores del Carmelo Descalzo son espléndidos testigos de esta historia a nivel personal. Cuatro puntos pueden sintetizar su aportación a la Palabra de Dios vivenciada por el creyente:

1. Centralidad de la Palabra de Dios en el camino de cristificación

2. Comprensión sapiencial de la Palabra

3. Necesidad del contraste de la experiencia personal con la narrada en la Biblia

4. “Necesidad” de “decir” su experiencia con la palabra bíblica

5. Necesidad de interpretar la lectura bíblica y autentificar la propia experiencia eclesialmente.

1. Afirmación ampliamente recogida por Teresa (C 21, 4; MC pról). Nadie puede ser excluido de la lectura de la Palabra (MC 1, 8.9). Experiencia “mística” teresiana de la comprensión de la Palabra de Dios (MC pról 3; 1, 2). Inabarcabilidad de la Palabra (MC 1, 2.8).

2. Criterio de comprensión “sapiencial” de la Biblia, la vida, el amor (MC 1, 3-4.12; V 40, 1; Ll 1, 5. 15; V 40, 1; 7M 2, 10).

3. “Canon de la verdad”, “porque en ella habla el Espíritu santo”. “Ven aquí [en la Biblia] pintada su seguridad” (MC 1, 5; “entendió ir bien guiada su alma” (ib 6). Es el contraste con la Biblia, no con su teología, lo que pide a los letrados ( V 13, 16.18); “me aseguraba con la sda. Escritura (F 30, 1). “Ella no quería sino saber si eran conforma [sus experiencia] a la sda. Escritura (CC 53, 9); “ninguna cosa han hallado [en su experiencia] que no sea muy conforma con la sda. Escritura” (CC 4; cf V 25, 13; 32, 17; 6M 3, 4).

Interesantes los prólogos del santo a S, C y Ll) y en su discurso sobre “el estilo que Dios lleva” en su relación con los creyentes (2S 17-21) con el siguiente principio: “habla Dios [en la Biblia] según lo principal, de Cristo y sus secuaces” (2S 19, 8)

4. Ejemplo supremo el Cántico espiritual sanjuanista, “vaciado” pero desbordándolo y ampliándolo con el Cantar de los Cantares, y tantos pasajes de su prosa. Sobrepasa las 1800 citas bíblicas. Aun en Teresa logra en Moradas un redacción empedrada de testigos y palabras bíblicas (cf 7M 3, 13).

5. Es, como he dicho, lo que busca Teresa en el diálogo con los “letrados” , o las constantes referencias sanjuanistas a lo que habla “el Espíritu santo” en la Biblia (S pról, 2), pero siempre sujetándose “al mejor juicio y totalmente al de la santa madre a iglesia” (C pról 4; Ll pról 1).

Bibliografía: M. Herráiz, Biblia y espiritualidad teresiana, en A zaga de tu huella, Monte Carmelo.Burgos, 2000, 241-267; F. Foresti, Le radice bibliche “Della Salita del Monte Carmelo”, Carmelus 28(1981)226-255; E, RENAULT, La lectura teresienne de la Bible, Camel (1982)65-80; R. Llamas, Teresa de Jesús, lectora de la Biblia, en Teresa de Jesús 100(1999)138-143.

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3. En la perspectiva de algunas Congregaciones femeninas

Es prioridad en la vida de la Carmelita: “Meditar día y noche en la ley del Señor.”

La proximidad con la persona de Jesús transforma lentamente el corazón de la Carmelita. La lectura asidua de la Palabra de Dios nos impulsa a crecer en santidad y justicia delante de Dios y de los hermanos con quien convivimos

Después del Concilio Ecuménico Vaticano II, las Congregaciones Religiosas fueron invitadas a entrar en un proceso de renovación. Hoy, recogemos los frutos de esta iniciativa y constatamos cuánto hemos crecido en la práctica de la lectura bíblica.

El método de lectura orante de la Biblia entró en nuestras comunidades mejorando nuestra comprensión de la Lectio Divina. Percibimos un vigor renovado y un constante empeño de las Congregaciones Carmelitas por aprender métodos y técnicas orientadas a una lectura profundizada de la Palabra de Dios.

Se hizo común una la práctica de usar la clave de la lectura para interpretar la Palabra en su contexto. Es también común entre nosotros la importancia de la comunidad, lugar privilegiado para hacer la lectura de la Palabra de la Biblia y de la Vida, en la que la palabra corre con libertad de expresión por la boca de los participantes de la asamblea.

Nuestros programas de formación inicial y permanente destacan la necesidad de crecer progresivamente en la búsqueda de mejores medios para alcanzar el “Meditar día e noche en la ley de Señor”.

“El proceso de nuestra formación procura suscitar y desarrollar en nosotros el deseo de una vivencia evangélica siempre más radical que profundice nuestra espiritualidad contemplativa, apostólica y moral.”

“En este proceso de formación volveremos constantemente a abrir nuestras fuentes del evangelio, como nos enseña la Tradición del Carmelo y la vida de la Fundadora.” (Carmelitas da Divina Providencia 80 e 98)

“La Palabra de Dios como fuente de inspiración para nuestro caminar diario en la vida del espíritu, ha sido siempre uno de nuestros mejores apoyos. En estos últimos años hemos priorizado la Palabra de Dios y los cursos bíblicos como camino formativo de crecimiento. “La Sagrada Escritura deberá ser el alimento continuo de sus almas para poder llegar, mediante su lectura y meditación, al sublime conocimiento de Cristo.” (Carmelitas de Madre Candelaria – 67)

Cuando alguna cuestión no va bien en la vida de la comunidad es porque esta práctica está olvidada. La comunidad se construye en la escucha y en el compartir la Palabra.

La práctica de la lectura orante favorece la comunicación, educa para las relaciones de confianza, permite la revisión de vida, estimula la conversación. “La Palabra de Dios es la verdad, su ley la libertad.”

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4. En la perspectiva de la Reforma de Touraine

La reacción de la iglesia Católica en los movimentos de Reforma en el siglo XVI, en sus diversas correntes: Luterana, Calvinista, Puritana, Anglicana, etc, reforzó, en cierto sentido, las prohibiciones abiertas o veladas a la colocación de la Biblia en manos de monjes y laicos, sobre todo de las mujeres. Si antes de la invención de la imprenta la Biblia era de difícil acesso a los fieles, depués del Concilio de Trento, con la Biblia impresa ya en muchas lenguas, la práctica de su lectura corriente, individual o en grupos era objeto de suspecha de fundamentalismo protestante. De ahí las restricciones, dentro y fuera de los conventos, las monjas tenían que contentarse con la tradución de los Salmos y lecturas bíblicas del Oficio Divino diario (que era rezado en latin) durante las refecciones. En cuanto a los laicos, tenían que recorrer las explicaciones y comentarios hechos en los sermones de las misas – lo que no siempre acontecía -, en las misiones, además de profundizar el conocimiento de la palabra de Dios a través de las citas comentadas en los libros devocionarios y de espiritualidad, mientras que la masa de los fieles tenía conocimiento de los pasajes biblicos por los lienzos, pinturas y esculturas del Antiguo y del Nuevo Testamento, abundantes en las iglesias barrocas.

La espiritualidad de Touraine, en lo tocante a la importancia de la Palabra de Dios, expuesta y bien enfatizada en nuestra Regla, se tuvo que contentar con sacar el máximo provecho posible de los márgenes estrechos de liberdad, expuestos arriba, en la utilización de lo textos biblicos, como alimento de la vida espiritual y del cumplimiento del precepto: “meditar dia y noche en la Ley del Señor”.

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5. En la perspectiva del laicado carmelitano

Laicato OCD

La Palabra de Dios en nuestra Regla

La oración, diálogo de amistad con Dios, debe nutrirse de su Palabra para que ese diálogo pueda realizarse pues “a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras” (DV, 25; Camino 21, 4). La Palabra de Dios alimenta la experiencia contemplativa del Seglar y su misión en el mundo. Además de la contemplación personal, la escucha de la Palabra debe favorecer una contemplación que lleve a compartir la experiencia de Dios en la comunidad de la Orden Seglar. A través de ella se busca, en común, discernir los caminos de Dios; mantener el dinamismo permanente de la conversión; renovar la esperanza activa. La realidad se hará transparente y se podrá descubrir en todo a Dios.

El estudio y la lectura espiritual de la Escritura y de los escritos de nuestro Santos, especialmente de los que son Doctores de la Iglesia, Santa Teresa, San Juan de la Cruz y Santa Teresa del Niño Jesús, ocupan un lugar privilegiado para alimentar la vida de oración del Seglar. Los documentos de la Iglesia son también alimento e inspiración para el compromiso del seguimiento de Jesús.

La vida de oración personal del Seglar, entendida como trato de amistad con Dios, se nutre y expresa también en la liturgia, fuente inagotable de la vida espiritual. La oración litúrgica enriquece la oración personal y ésta, por su parte, encarna la acción litúrgica en la vida. En la Orden Seglar se da un lugar especial a la liturgia entendida como Palabra de Dios celebrada en la esperanza activa, después de haberla acogido por la fe y con el compromiso de vivirla en el amor eficaz. Los sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación necesitan ser vividos como signos e instrumentos de la acción liberadora de Dios y como un encuentro con Cristo pascual presente en la comunidad eclesial. Son estructuras de gracia frente a las estructuras de pecado en la sociedad. El Seglar tratará de descubrir en la oración litúrgica la presencia de Cristo y del Espíritu, viva y exigente en la vida concreta de cada día. En el año litúrgico experimentará presentes los misterios de la redención que impulsan a colaborar en la realización del plan de Dios. La liturgia de las horas, por su parte, lo hará entrar en comunión con la oración de Jesús y con la de la Iglesia.

El valor de la vida sacramental y litúrgica en la Orden Seglar lleva a sus miembros a participar, en la medida de sus posibilidades, en la celebración de la Eucaristía. Tratarán de rezar la Oración de la mañana y la Oración de la tarde de la Liturgia de las horas en unión con la Iglesia extendida en todo el mundo. Cuando sea posible también rezarán la Oración de la noche. Su participación en el sacramento de la Reconciliación y en otros sacramentos de la Iglesia favorece su proceso de conversión.

La identidad carmelitana es confirmada por medio de la formación en la Escritura y en la lectio divina, en la importancia de la liturgia de la Iglesia, especialmente de la Eucaristía y de la Liturgia de las Horas y en la espiritualidad del Carmelo, su historia, las obras de los santos de la Orden y la formación en la oración y meditación.

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6. En la perspectiva del Proceso Formativo

Palabra de Dios. “meditar la ley del Señor”…

La relación de la Biblia con la Regla es de fundamento, de norma de vida cristiana, es lo que nutre el ideal de perfección, la que da principios de vida espiritual. La presencia de la Biblia al inicio con un saludo y al final con una despedida forma una inclusión, como una carta paulina.

La Regla usa el texto de la Vetus Latina (versión latina de los LXX). Los autores bíblicos preferidos son Pablo y a Juan. Los libros citados son las cartas paulinas, Hechos, salmos, cantar de los cantares, Isaías y los evangelios. Los modelos bíblicos propuestos por la Regla son: Jesús, María, José, Elías, el Padre, el Espíritu Santo, Pablo, la comunidad de los hechos, la Jerusalén de los profetas. Los temas preferidos son: trabajo, la lucha espiritual, la comunión de bienes, el ayuno, la fe, la esperanza, la caridad, la confianza y abandono en Dios, la oración, el desierto, la lucha contra los ídolos etc.

La presencia de la Biblia en la Regla es cuantitativa y cualitativamente fuerte.

10 cc. no hacen alguna alusión a la Biblia: de la petición del texto de la regla 3; de la celda 5,6,8 y 9: la oración 11: el permiso de tener animales 13: la corrección fraterna 15: penitencia ayuno 16 y abstinencia 17.

El tipo de presencia es a través de: citas directas e indirectas.

8 capítulos tienen citas explícitas: la meditación de la Palabra 10: tener todo en común 12: exhortaciones 18-19: el trabajo 20: silencio 21: autoridad del prior 22: la obediencia 23.

6 capítulos tienen citas indirectas, como reminiscencias, alusiones evocaciones, símbolos, alusiones, lenguaje bíblico, autores, libros, temas bíblicos, expresiones, modos de decir. En los números 1 “junto a la fuente de Elías”: 2 “en distintas ocasiones”: 4 “vivir en obediencia con obras”: 7 “comida en común”: 14 “el lugar del oratorio”: 24 “el Señor recompensará”.

Se puede notar en la presencia de las citas bíblicas en la Regla un movimiento in crescendo, el cual indica cómo la vida espiritual madura en la medida en que se llena de la Palabra de Dios.

-en los primeros números hay reminiscencias (1.2.4).

-en los siguientes se nota un fondo bíblico (7.14.).

-en los últimos hay citas y referencias (10.12.18.19.20.21.22.23).

El tipo de uso de la Biblia por parte de la Regla.

La hermenéutica bíblica carmelitana pide unos presupuestos: Es la meditación orante. Vivir una vida en la que se busca comprender y vivir la voluntad de Dios en nuestra vida, leer la Biblia buscando conectarla con la vida, como ejercicio no sólo intelectual sino de oración, de diálogo amistoso con Dios.

Algunos rasgos de la interpretación de la Biblia por parte de la Regla, son:

– Libertad: no dice que está citando la Biblia, no cita textualmente sino por la mitad, cambia palabras y sentidos, ni indica la fuente de donde sacó el texto. Cita la Biblia, para actualizar su sentido.

– De memoria: conecta pasajes diferentes saltando de un texto a otro y acomodando el sentido.

– Familiaridad: el legislador conoce la Biblia, tiene una larga convivencia con ella, se compenetra con ella al grado que piensa bíblicamente, por el uso el uso que hace de ella.

– Fidelidad al espíritu. La fidelidad de Alberto a la Biblia no es una fidelidad al sentido literal, sino al ideal de vida en el Espíritu de la Biblia y del Carmelo. Se trata de una conexión a nivel de proyecto de vida, una vida en el Espíritu, que tanto Alberto como los carmelitas ya viven al interior de la tradición de la Iglesia y que viene posteriormente expresado con frases bíblicas. Esto es posible gracias a la familiaridad de Alberto con la Biblia. Es una fidelidad al espíritu que camina con nosotros dentro de la tradición de la Iglesia y del Carmelo.

– Relectura desde la fe. El acercamiento a la Biblia es desde la fe y como norma de vida Religiosa. La Regla se acerca a la Biblia desde la fe, desde un diálogo con Dios que camina con nosotros y un diálogo con nuestras experiencias. Se medita la Biblia para alimentar la fe, el propio ideal y vivencia carmelitana. Pretendían escuchar al Espíritu.

– En la tradición de la Iglesia. La interpretación bíblica (citas y temas) de la Regla era la misma de la vida de su iglesia. La Regla lo que hace es enfatizar algo que era común en la vida eclesial de su tiempo para con ello vitalizar a la iglesia. La eclesialidad del Carmelo nutrida por la tradición y por la creatividad para aplicarlo a su tiempo, ha ayudado a la orden del carmen a adaptarse a los cambios de oriente a occidente; de ermitaños a mendicantes, de Europa a América latina. La necesidad de actualización de la Biblia para el tiempo actual marca la importancia de la meditación que la regla pide de la Biblia. La meditación de la Biblia es necesaria para alimentar la fe, el ideal y vivencia del Carmelo.

• La importancia de la Palabra de Dios.

• En el Postulantado se propone la lectura del N T;

• En el Noviciado la lectura de toda la Biblia;

• En todas las etapas se propone que la oración sea con la Palabra de Dios;

• En todas las etapas se practica a Lectio Divina comunitaria;

• Estudio de la Palabra de Dios en todas las etapas.

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7. En la perspectiva de la experiencia de las monjas

La Regla transparenta cómo los primeros eremitas usaban la Biblia. Conocían la Palabra de Dios de memoria y la asimilaba en sus vidas, al punto de distinguir entre sus palabras y las de la Sagrada Escritura.

Ella es uno de los elementos esenciales en la vida de la monja, pues no se trata de un estudio teológico, sino de traer la Palabra de Dios en la boca, lo que antes se exige de la monja es la disposición de oír con “olvido de discípula”, y acoger en el corazón, a ejemplo de la Virgen-Madre, aún cuando no le es comprensible.

Más que a anunciar con palabras, la monja es llamada a permanecer en la celda interior, “meditando día y noche en la ley del Señor”.

La Palabra de Dios es al mismo tiempo una espada de dos filos, que hace ver la pequeñez de la criatura ante la grandeza de Dios, de donde brota el deseo de que “Dios sea mi Amado”. Por eso, la monja procura hacer todo en nombre del Señor, o en la Palabra del Señor.

Por la lectura orante, la monja siente la necesidad de defender la Palabra de Dios en su integridad, vivenciando las enseñanzas de la Iglesia y de la tradición Cristiana.