III. La Oración: vivir en la presencia de Dios

  1. En la perspectiva de la propia Regla de San Alberto . 
  2. En la perspectiva de la lectura teresiana y sanjuanista . 
  3. En la perspectiva de algunas Congregaciones Femeninas . 
  4. En la perspectiva de la Reforma de Touraine . 
  5. En la perspectiva del laico carmelitano . 
  6. En la perspectiva del proceso formativo. 
  7. En la perspectiva de la vivencia de las Monjas. 


1. En la perspectiva de la propia Regla de San Alberto

El Ambiente de oración, sugerido y recomendado por la Regla:

* En la descripción de la infraestructura (Rc 4-9): el lugar donde viven debe ser desierto o apto para la vida del Carmelo (Rc 5); la preocupación con la celda individual para cada fraile garantiza el diálogo con Dios (Rc 6); la lectura de la Biblia durante las comidas ayuda a mantenerse en la presencia de Dios (Rc 7).

* La descripción del ideal (Rc 10-15): permanecer siempre en la celda, a no ser que por algún motivo legítimo deba ausentarse (Rc 10); el oratorio en medio de las celdas obliga a salirse de sí mismo, todos los días, cada vez de nuevo Rc (14); la corrección fraternal semanal ayuda a mantener vivo el ideal de la presencia de Dios (Rc 15).

* La descripción de los medios (Rc 16-21): la práctica del ayuno, desde la exaltación de la Cruz hasta la Pascua, nos confronta con la persona de Jesús y orienta la secuencia del tiempo para la oración (Rc 16); la abstinencia de carne y de tantas otras “carnes” ayuda a profundizar el “Vacare Deo” (Rc 17); el uso de las armas espirituales ayuda a mantener viva la fe, la esperanza y el amor (Rc 19); el trabajo ocupa la mente e impide la distracción (20); la práctica del silencio crea ambiente para escuchar a Dios (21).

La manera propia de orar del Carmelo, sugerida y recomendada por la Regla:

* Oración personal: día y noche, meditando en la ley del Señor y vigilando en oración (Rc 10). Es como sístole y diástole. Imita la vida de los apóstoles: “dedicarse enteramente a la oración y a la palabra” (At 6,4). La Regla no pide “oraciones”, pero pide que seamos “oración”. Alguien puede hasta rezar muchas oraciones y no ser persona orante.

* Oración comunitaria:, el oficio divino, el rezo del Padrenuestro diariamente. Debe ser oración y no simple obligación de conciencia. La Regla insiste en el rezo de los Salmos que son el lado orante de la historia del Pueblo de Dios. El Padrenuestro es el salmo de Jesús y el resumen orante de todo lo que es Jesús.

* Eucaristía diaria: para que la vida de Jesús entre en nosotros y para que podamos llegar a decir: “Vivo yo, mas no soy yo; es Cristo que vive en mi” (Gl 2,20). Promueve la identificación con Jesús. La fracción del pan era un elemento básico de la vida de los primeros cristianos (At 2,46). La eucaristía celebra la liberación de la esclavitud de Egipto.

Ritmo y Objetivo de la oración:

* Ritmo: El lado orante de la vida en obsequio de Jesús tiene un triple ritmo:

Diário: diariamente ellos deben celebrar la eucaristía, rezar el oficio y meditar la ley del Señor.

Semanal: una vez por semana deben hacer revisión de vida y verificar si están viviendo realmente en obsequio de Jesús.

Anual: durante el año, seguir el calendario litúrgico, y hacer ayuno, desde la fiesta de la Santa Cruz hasta la Pascua.

* Objetivo: Tanto el ambiente de la oración como la oración en sí, ambos tienen como objetivo: llevar las personas a vaciarse para Dios y vivir en obsequio de Jesucristo.

^^Subir^^

2. En la perspectiva de la lectura teresiana y sanjuanista

Experiencia abundante y abundantemente calificada de la centralidad de la oración en la vida carmelitana. Con la patente de origen: “Trato de amistad” (V 8,5), expresión de vida teologal (D 118). En la oración cuentan esencialmente las personas en relación, no las sensaciones psicológicas, los estados de ánimo, ni siquiera los fenómenos místicos auténticos. “Lo vivo de la oración”, el recogimiento en el Otro (3S 41, 1; 43, 2). De aquí la exhortación constante, encarecida: “mire que le mira” /V 13, 22), “no os pido más que le miréis” (C 26, 3), atención “a la viva imagen”, Cristo (3S 35, 5), y en vivo templo del interior (3S 40, 1).

Escuela de verdades, la de Dios y la del orante “y cómo haré que mi condición conforme con la suya” (C 22, espléndido capítulo; F 10, 13), con una fuerte dimensión teologal: “ya no somos nuestros sino suyos” (V 11, 12), firme voluntad de “contentarle a él” (ib 10). Lenguaje de amor, condición de Dios (Cánt 32, 1), único lenguaje que Dios entiende (D 130; Ct 8). Encuentro interpersonal dinámico y transformante: tesis luminosamente presentada en Moradas.

Cuando Teresa inicia la pedagogía de la oración se refiere explícitamente a la exhortación de la regla de “orar noche y día” o “sin cesar” (C 4, 2), en la que ve resumida su vida de carmelita. Dice que va a hablar de “algunas cosas necesarias”, que son de la misma constitución” (ib, 4): Consigna pedagógica. “LA VERDAD TE HACE LIBRE PARA AMAR”. Así trata de formar un yo relacional, el yo orante, en línea con el principio que ya había enunciado: “para que sea verdadero el amor y que dure la amistad hanse de [tienen que] encontrar las condiciones” de los dos, Dios y el creyente (V 8, 5). Juan + subraya con insistencia la constitución del yo teologal, capaz de orar bajo todas las temperaturas. Dios mismo no mira otra cosas que la fe del que ora (3S 36, 1; 42, 6). Vale la oración en cuanto vivencia teologal, expresión de amistad y comunión, relación interpersonal.

Este principio debe tenerse en cuenta en la pedagogía del acto de oración, exigencia intrínseca de la oración-amistad, vida teologal. Principio también de discernimiento, así como para el contenido de la oración, lugar, tiempo, etc : ”mirar en lo que aprovecha más” /4M 1, 7; 3S 35, 6). Espléndidas y luminosas páginas han escrito los dos doctores carmelitas sobre el acto de oración: C 26-28, sobre la oración de recogimiento para quienes no pueden discurrir, directamente. Y Juan de la Cruz nos ha entregado preciosas orientaciones sobre los “medios” o “instrumentos”, contemplados siempre a la luz de la esencia de la oración: “para negocio de trato tan interior como este [de la oración]”, “aquel [lugar] se ha de escoger que menos ocupe y lleve tras sí el sentido”, “para que el espíritu sólida y derechamente vaya a Dios” (3S 39, 2). Acomodándose al orante concreto y a su proceso personal (3S 24,4); y a la misma naturaleza de los “medios”: “no detenerse en el medio y motivo más de lo que basta” (3S 42, 1).

Hay que leer atentamente F 5 para enmarcar la oración en el amplio espacio que nos señalan el servicio a los hermanos y la obediencia, no sólo como voto, que posiblemente es en lo que únicamente pensaba nuestra fundadora, sino en todo lo que cabe en el cumplimiento responsable de la “profesión” religiosa y/ o sacerdotal.

Bibliografía: M. Herráiz, La oración, historia de amistad; La oración, palabra de un maestro. San Juan de la Cruz, ambas en EDE, Madrid; S. Castro, La oración en San Juan de la Cruz. Reflexiones al ritmo de su proceso espiritual, en RevEsp 58 (1999) 113-126; Matthiew,Iain, St Jonh of the Cross and the seasons of prayer, Mount Carmel 47(2/1999) 35-42.

^^Subir^^

3. En la perspectiva de algunas Congregaciones Femeninas

Vivir en oración: actitud permanente de la Carmelita

Así como, mirar hacia la miel y recordar las abejas, así es también de esperar que, mirando hacia una Carmelita Consagrada se busque un alma unida a Dios por la práctica de la oración. Este es su primer aprendizaje. En el interior de panal está la miel, producto del trabajo laborioso de las abejas. Una Carmelita entra en el interior de su celda y en ella permanece muy unida a aquel a quien ella ofreció su corazón. Ahí está su trabajo laborioso.

La proximidad de una hermana Carmelita a Jesús va a realizar algo nuevo en su mundo interior. Jesús prepara cuidadosamente el camino a ser recorrido por aquella que se inicia en la práctica de la oración. La Carmelita se educa por entero, cuerpo y sentidos, para escuchar la manifestación de Dios, a través de la oración manifestada. Las Maestras de la oración van a decir que la práctica de la oración es eficaz porque es el fruto de un profundo encuentro con Jesús.

Contentarse con los primeros pasos del aprendizaje no es suficiente porque, en materia de oración se pide que la Carmelita sea una eterna aprendiz.

Sobre la necesidad de la oración, ser dialogal compartiendo la experiencia de la Madre Asunción, fundadora de las hermanas del Sagrado Corazón de Jesús.

“Nos entendemos, (unas con otras) hablando con Jesús, siempre rezando.”

“El sagrario debe ser nuestro corazón. Jesús depositado en nuestro corazón, nosotras hablando con El donde quiera que estemos. Nadie nos lo puede impedir.”

“El alma que está enamorada de Dios, cuanto menos le hablen, mejor, porque así ella tendrá tiempo para expresarse y oír la voz de Dios .”

La oración se cultiva en la intimidad, espacio de libertad para hablar de las preocupaciones cotidianas. Madre Bernadete CDP, reza así: “Señor! En este aturdimiento en que vivo, abatida por mil preocupaciones de vuestro santo servicio, concédeme la gracia de ocultarme en Tu Sagrado Corazón y ahí en ese santuario de paz y amor sobrepasar mis deberes a fin de satisfacerlos todos, oyendo con filial cuidado, los consejos de mi Madre Santísima del Carmelo para que todo se encamine para el cielo..”

En nuestras casas, es común que preparemos con esmero, arte y cariño el lugar de oración. La capilla es siempre el lugar de reposo del corazón del Señor Jesús. Todas ellas son dedicadas a Nuestra Señora del Carmen, manifestando el vínculo con el Carmelo y perpetuando el sentido de la Regla. “El oratorio debe ser construido en medio de las celdas”.

“La fidelidad en la oración nos lleva a procurar tiempo suficiente para que, en soledad, oír lo que el Señor nos dice en lo íntimo de nuestro ser.” CDP 65.

^^Subir^^

4. En la perspectiva de la Reforma de Touraine

Como ya dijimos arriba, fué a partir del ejercio de la presencia de Dios, uno de los grandes legados espirituales de Touraine, desarrollado principalmente por los carmelitas Domingo de San Alberto y Mauro del Niño Jesús, ambos discípulos del Venerable Juan de San Sansón, que esta Reforma impulso la vivencia de la Oración recomendada por la Regla : “Permanezcan en sus celdas meditando dia y noche en la ley del Señor y vigilando en oración ”. Este ejercício fue objeto de un método própio, incluído en el “Dircetorio para Formación de los Novicios” cuyo principal responsable fue el padre Domingo de San Alberto; hay tambien textos del padre Mauro del Niño Jesús, dando indicaciones accesibles para los principiantes en la vida espiritual progresando en este método de oración contínua.

Así, reuniendo estratégias ya utilizadas por los Padres del Desierto, como la resonancia de frases de los Salmos y otros textos bíblicos rezados en el Ofício Divino, con la admiración de las bellezas de la naturaleza, de lo que los acontecimentos de la vida personal, comunitária y pública comunicando sobre Dios, con la contemplación de imágenes y pinturas de Jesús, Maria, de los Santos y genuflecciones delante del Sagrario visitas al Santísimo Sacramento, durante el día, entre otras técnicas, los maestros espirituales de esta Reforma supieron alimentar el precepto del Señor Jesús, expresado en la Regla Albertina, de “Orar siempre y no dejar de hacerlo”, a través del ejercício de la Vida en la Presencia de Dios.

Contribuyó mucho para esto, también, la prática de la oración aspirativa, otro gran descubrimiento e invención de la Espiritualidad Turonense, debida sobre todo a Juan de S. Sansón y desarrollada posteriormente por sus discípulos.

Para este místico, la inspiración y Oración aspirativa, como es más comúnmente llamada por los autores da la Reforma Turonense, no es una práctica de devoción entre las otras, ni un simple medio ligado a una etapa particular da ascensión mística.

Ella es, propiamente, EL MOVIMENTO MISMO DEL AMOR, llevando a los que la pratican, a través del amor y en el amor, hasta su pérdida definitiva en Dios. Es en ella que se insinúa la acción divina en el instante del “impulso amoroso” de aquél y de aquella que ejercen este tipo de oración. En el mismo momento en que hace la aspiración, la persona es arrebatada, arrastada e inundada por el Espíritu de Dios, por su flujo amoroso, hasta sumergirse totalmente en el Amor de Dios. Existe en el corazón de la aspiración, la más radical superación del amor propio y del“intermediario”, pues ella realiza en ella misma, en resumen, la transformación repentina del Espíritu en Dios.

De este modo – según la explicación del Venerable – la aspiración sobrepasando largamente las capacidades humanas, los espirituales descubren entonces que el Espíritu Santo es su autor; es Él el que mueve y dirige. Ella realiza en el punto más alto la fusión de la iniciativa de Dios y de la respuesta del ser humano, en un movimiento único que va a permitir poco a poco, en el proceso de su interiorización, su continua unidad de acción.

Ahí entonces, los espirituales actuarán divinamente en la primera persona: la práctica común de estas personas es entonces aspirar en Dios, lo más amorosamente y lo más ardientemente que les sea posible. Esto para ellas se va tornando tan fácil como aspirar y expirar el propio aire, y ellas lo hacen frecuentemente, en virtud del hábito adquirido de rezar así. Tales personas ya se integran al mismo Dios, no teniendo otra vida sino la de Dios, ni otro espíritu sino el de Dios .

En cuanto a la oración litúrgica, ésta fué un tanto desprestigiada por el espírito de autonomia individual del Renacimento y de la Modernidad –lo que fue asumido por los movimentos de la Iglesia postridentina. Así es que en vez de “orar la Misa”, se pasó a “orar en la Misa”, con el uso de libritos de oraciones con preces especiales para cada parte del Sacrificio Eucarístico. El uso del canto gregoriano y la misa conventual diaria cantada, en los conventos en la Edad Media, se reduce en este tiempo casi solamente a los monasterios benedictinos, masculinos y femeninos y sus congregaciones. Institutos religiosos fundados en los siglos XVI y siguientes que anulan la obligación del Ofício Divino en comunidad, como los jesuitas. Siguiendo esta tendencia, Touraine mantiene el Oficio Divino y la meditación en común; siendo apenas recitado el primero – no cantado, como antes – y haciendo la segunda cada hermano individualmente.

^^Subir^^

5. En la perspectiva del laico carmelitano

La Oración y la Regla OCD

El espíritu y la vida de oración son actividad primaria y característica del Carmelo y deben ser cultivados por el Seglar Carmelita con los medios que nos sugiere la tradición viva de la Orden

La vocación del Carmelo Descalzo es un compromiso para “vivir en obsequio de Jesucristo”, “meditando día y noche la ley del Señor y velando en oración” (Regla 2. 10). Fiel a este principio de la Regla, Santa Teresa puso la oración como cimiento y ejercicio primordial de su familia religiosa. Por eso, el Seglar está llamado a procurar que la oración penetre toda su existencia, para caminar en la presencia del Dios vivo (1 Re 18,14), mediante el ejercicio constate de la fe, la esperanza y el amor, de manera que toda su vida sea una oración, una búsqueda de la unión con Dios. La meta será lograr integrar la experiencia de Dios con la experiencia de la vida: ser contemplativos en la oración y en el cumplimiento de la propia misión.

El Seglar procura tener tiempo fuertes dedicados a la oración, como momentos de mayor conciencia de la presencia del Señor y como espacio interior para el encuentro personal e íntimo con El. Eso lo conducirá a vivir la oración como actitud de vida que lo hará “reconocer siempre y en todo lugar a Dios …, buscar su voluntad en todos los acontecimientos, contemplar a Cristo en todas las personas, próximas o extrañas, y juzgar con rectitud sobre el verdadero sentido y valor de las realidades temporales, tanto en sí mismas como en orden al fin del hombre” (AA 4). Logrará así una contemplación y acción en la historia integrando fe y vida, oración y acción, contemplación y compromiso cristiano.

El camino de la oración cristiana exige vivir la abnegación evangélica (Lc 9,23) en el cumplimiento de la propia vocación y misión, ya que “oración y regalo no se compadecen” (Camino 4, 2). El Seglar asumirá desde la perspectiva de la fe, la esperanza y el amor los trabajos y sufrimientos de cada día, las preocupaciones familiares, la incertidumbre y las limitaciones de la vida humana, la enfermedad, la incomprensión y todo aquello que constituye el tejido de nuestra existencia terrena. Procura, al mismo tiempo, hacer de todo eso materia para su diálogo con Dios para crecer en una actitud de alabanza y agradecimiento al Señor. Para vivir auténticamente la sencillez, el desapego, la humildad y la completa confianza en el Señor. La Orden Seglar observa las prácticas de abnegación evangélica recomendadas por la Iglesia. De particular importancia son aquellos días y períodos del calendario litúrgico que tiene carácter penitencial.

LAICADO: OC

Nuestra gente ha descubierto en la Regla tres elementos para un proyecto de vida (una espiritualidad) para mantener viva su esperanza y organizarla:

• “Hacer lo correcto”

• “Se descubre la Verdad por la escucha”

• “La Oración permanente”

1.1 “Hacer lo correcto”

1.1.1 Ser “fieles” (nn 2 y 3) viviendo “en obsequio de Jesucristo” (nm. 2)

1.1.2 Los espacios del Carmelo, desde la comunidad local en adelante, son lugares donde se trata de descubrir lo que Dios quiere y ayudarse mutuamente a cumplir esta voluntad de Dios en un clima y cultura capitular (n. 15).

1.1.3 La comunidad (ver Mt. 18, 20), por tanto, es un lugar de discernimiento permanente en conversación con Dios y los hermanos (nn. 24, 4, 6)

1.2 “Se descubre la Verdad por la escucha.”

1.2.1 La experiencia de Dios está en la escucha (nn. 10, 14, 19 de la Regla).

1.2.2 Hay que escuchar la Palabra de Dios día y noche (nm. 10)

1.2.3 “El silencio nos prepara para darle sentido a la contemplación y descubrir cual es la verdadera imagen de Dios.”

1.3 “La Oración permanente”

1.3.1 La Oración define la Comunidad. Es decir, es la oración y no el estado eclesiástico (clérigo, laico, etc.) lo que define la pertenencia a la comunidad en el Carmelo: En el principio éramos tantos no-clérigos que la Regla organiza la vida de oración de la Comunidad teniéndonos muy en cuenta (nm. 11).

1.3.2 Nuestro principio organizativo en el Carmelo es la Eucaristía:

– La Eucaristía organiza nuestro tiempo y nuestro espacio (nm. 14)

– Nuestra igualdad en fraternidad es eucarística. Nos reúne ‘para oír la santa misa’.

1.3.3 El Padre Nuestro es la Oración de Cabecera en el Carmelo y en la vida del pueblo (nm 11)

– Algunas madres de la Comunidad enseñan el Padre Nuestro a sus hijos e hijas apenas comienzan a balbucear sus primeras palabras..

– Su oración frecuente, consagrada en la Regla, es practicada en algunas comunidades como lectura orante permanente que estructura el día.

^^Subir^^

6. En la perspectiva del proceso formativo

La oración en la Regla tiene 4 rasgos fundamentales : es cristocéntrica, contemplativa, dinámica y monástica.

1) Oración cristocéntrica. “vivir en obsequio de Jesucristo” (2Cor 10,5). La oración en el Carmelo es camino hacia la plenitud de la vida y comunión con Dios, a través de la persona de Cristo.

– Jesucristo, aporta a la oración su fundamento, su orientación y criterios últimos.

– Jesucristo, aporta a la oración las formas de encarnarlo en su cuerpo místico, la iglesia.

– Jesucristo eucaristía, ubicado en el centro de las celdas, construye a la iglesia (cfr. Regla c.12).

2) Oración Contemplativa: “Vacare Deo”.

La oración contemplativa en la regla implica la triada contemplatio- sapientia- conformatio, de que se encuentra huella en la Regla c.8,16.

Contemplatio: La oración contemplativa en la Regla indica una atención continua a Dios “Vacare Deo” (dedicarse a Dios). Entendida como el buscarlo en la propia vida en todo momento, estando siempre disponible a su encuentro, gozando de su presencia buscada y experimentada en lo cotidiano. Esto implica el ejercitarse en el dialogo, familiaridad y amor a Dios, crecientes y cada vez más profundos, los cuales conducen a la persona a vivir en su presencia y a hacerlo todo en nombre del Señor.

Sapientia: La oración contemplativa lleva a ver el mundo con los ojos de Dios y a amarlo con su corazón (4to momento de la lectio divina). Lleva al reconocimiento de una total dependencia de Él.

Conformatio: La oración contemplativa lleva a una transformación de su mundo relacional: situarse de la parte de Dios, saliendo de los propios esquemas mentales para dejarse conducir por Él.

3) Oración dinámica. La oración introduce al carmelita en un itinerario dinámico de crecimiento hacia la comunión con Dios. Los ejercicios de esta oración dinámica son:

– Continua. Ejercitarse en permanecer siempre ocupados con la mente y el corazón en Dios en toda circunstancia de la vida: es la práctica del “pensamiento santo”, “el escudo de la fe”, “la espada del espíritu”, “el hacer todo en el nombre del Señor” (Regla c.16).

– En lo cotidiano. Ejercitarse en buscar a Dios su presencia y mociones en lo cotidiano mediante la interiorización (Regla c. 16. 8.12).

– Bíblica. Ejercitarse en la escucha y vivencia de la Biblia mediante la Lectio Divina, cuya finalidad es la “contemplatio”, el ver el mundo con los ojos y corazón de Dios (Regla cc. 8,9,12,16,21).

– Armónica. Ejercitarse en buscar la armonía. La oración aporta armonía e interacción entre: contemplación y acción, oración comunitaria y personal (Regla c.8-12); entre momento presente y futuro escatológico (Regla c.21).

4) Oración monástica. Oración “ininterrumpida” y “personal”.

Ininterrumpida: En cuanto a tiempos: Es la dedicación a ella durante 3 momentos (3 número de perfección=siempre) al día (tercia, sexta y nona). Posteriormente se añadió Laúdes (referencia a la resurrección) y Vísperas (referencia a la última venida de Cristo). En cuanto a personas: La oración coral ininterrumpida (por turnos de monjes; o en 7 momentos (no. perfecto), “Opus et laus Dei”;

Personal: La oración “en el secreto del corazón”, es ritmada por 3 ejercicios: lectio divina, vigiliae, psalmi (Regla c.8,9,19). La oración personal integra:

– la dimensión privada y litúrgica, mediante el reconocimiento de ambas como acontecimientos de una misma actuación salvífica (Regla c.8, 9,12).

– y los momentos de la oración y de trabajo, mediante una oración hecha en espera escatológica que impulsa al trabajo, y mediante un trabajo hecho en observancia monástica, el cual implica silencio, purificación del corazón, humildad, compunción, paciencia, recogimiento, vigilias, mortificación y penitencia corporal(cfr. Regla c.4,5,6,14,15 y 18).

La Oración en la Regla: Vida en la presencia de Dios

• Tiempo diario de oración personal en todas las etapas;

• Acompañamiento espiritual (orientador espiritual) a todos los formandos;

• Formación y ejercicio acerca de los diferentes modos de oración;

• Oración de la Liturgia de las Horas, valorando los Salmos con el canto, sea con expresiones más clásicas o populares;

• Rescate de las devociones populares;

• Valoración de la oración con grupos de familias.

^^Subir^^

7. En la perspectiva de la vivencia de las Monjas

Carmelo es sinónimo de Oración, Contemplación y Unión con Dios.

El primer modelo de oración es el propio Cristo, que después del trabajo apostólico se retiraba al monte para rezar solo.

Para la monja, oración como subraya la Regla, es una actitud dinámica en el sentido de dar todo el tiempo a Dios, dejándose prender por Él y gozando de su presencia.

En el compromiso de vivir en obsequio de Jesucristo, la monja encuentra una forma propia de expresar en la Iglesia su presencia orante y el ideal contemplativo con que nació y en el cual vive el Carmelo.

A semejanza de Elías, la monja consume su vida en la presencia de Dios, el ardor de la oración personal y litúrgica, transformando cada Monasterio en un Cenáculo, donde la comunidad, unida a María, implora la acción del Espíritu Santo en el Pentecostés permanente de la Iglesia.