Una carta de consuelo

NOUWEN, H. J. M.,

Una carta de consuelo,

Santander, Sal Terrae, 2009, 101 pp.

Cualquier muerte provoca un dolor inenarrable. Henri Nouwen, uno de los mayores maestros y escritores de espiritualidad de nuestro tiempo, reflexiona sobre el significado de la muerte y de la vida en el horizonte de la fe en la resurrección.

Unos meses después de la muerte de su madre, Nouwen escribe una larga carta a su padre. Al meditar sobre las complejas cuestiones que surgen a raíz de esa muerte lleva a Henri de vuelta a la cruz, a la idea de que de alguna forma, en alguna parte, Dios está compartiendo la angustia de cada muerte. Sólo la promesa de la resurrección, la sólida garantía de que el amor es más fuerte que la muerte, puede hacer que la separación sea tolerable e incluso una fuente de gracia.

Pasaba el tiempo y Nouwen seguía ocupado en sus tareas diarias y trató de prestar la atención debida a su familia, pero se dio cuenta de que no había derramado una sola lágrima antes o después de la muerte de su madre. Le parecía como si las voces de quienes le rodeaban le estuvieran diciendo: “Tienes que seguir adelante, la vida continúa. Las personas mueren, pero tú tienes que seguir viviendo, trabajando, luchando. El pasado no se puede cambiar. Mira hacia delante”. El había obedecido.

Fue, precisamente, en un retiro que hizo donde empezó a derramar lágrimas y, en aquellos momentos, se dio cuenta que el duelo había comenzado. Al sentir el consuelo que recibía cuando leía las cartas de su padre, decidió compartir su dolor con el suyo. Decidió escribir para su padre, para él y, tal vez, para muchas personas que se hacían las mismas preguntas que ellos. Así nacieron las nueve cartas de este libro.

En las últimas palabras de este escrito confiesa: “No sé si he sido capaz de alcanzarte en tu soledad y en tu duelo. Tal vez mis palabras hayan sido más útiles para mí que para ti. Pero, aunque así fuera, espero de todas formas que el simple hecho de que estas palabras hayan sido escritas por tu hijo sobre la persona a la que tanto hemos amado ambos sea para ti fuente de consuelo”.

Como la muerte alcanza a todos, es bueno prepararse para la muerte, aunque no encontremos apoyo en nuestra cultura. Nouwen sabe que la mayoría de la gente aspira a vivir el mayor tiempo posible en nuestra tierra y, de alguna forma, no trata de pensar en la muerte, porque la considera como un trago amargo. Así afirma en otro de sus libros, Pan Para El Viaje. La Muerte: un nuevo nacimiento: “Sin embargo, morir, como dar a luz, es un camino hacia una nueva vida… Debemos prepararnos para nuestra muerte con el mismo cuidado y atención con que nuestros padres se prepararon para nuestro nacimiento”.

– Eusebio Gómez Navarro

15 días con Ramón Llul

PONS, G.,

15 días con Ramón Llull

Madrid, Ciudad Nueva, 2005, 125 pp.

Dentro de la colección “15 días con” dirigida por el P. José-Damián Gaitán, OCD, el número 16 se encuentra dedicado a la figura del beato Ramón Llull (1232-1316), el filósofo, misionero, teólogo y místico medieval, conocido también como el Doctor iluminado, que es autor de obras tan fundamentales y diversas como Blanquerna, el Libro del gentil y los tres sabios, Horas de Nuestra Señora, Libro de la contemplación, el Libro de la Orden de Caballería, Félix o maravillas del mundo y Ars magna entre otras muchas, hasta un total de 243. Resultan innegables para la historia y la cultura universal su ingenio, su labor enciclopédica escrita en árabe y latín, y la creación del catalán literario.

Sin embargo, en esta colección de “15 días con”, el objetivo consiste en acercar al gran público, el tesoro de los grandes maestros de la vida espiritual a través de quince temas que han sido escogidos especialmente para poder acompañarnos en medio de nuestro caminar cotidiano. El lector irá descubriendo a lo largo de sus páginas la vida y obra de este laico mallorquín, casado y padre de familia. Lull a raíz de su conversión, que algunos han querido comparar con la de san Pablo, manifestó un deseo ardiente por salir de su isla para llevar la palabra de Dios a todos los pueblos y gentes, hasta el punto de anhelar el martirio como de hecho llegó a experimentar. Aunque, si bien es cierto, que no hay datos suficientes para conocer si su muerte tuvo lugar en las tierras del norte de África o mas bien de regreso a su patria, el martirio le llegó como consecuencia de haber sufrido persecución precisamente por su afán apostólico.

Ramón Llull fue un hombre de fe y muy devoto de la Virgen María, prueba de ello son sus numerosas peregrinaciones y viajes por los distintos santuarios de la cristiandad. Desde el amor que profesó por la Iglesia y por la unidad de los cristianos, hasta el ideario de caballero cristiano que elaboró, pasando por las descripciones de la vida eremítica y de las mirabilia Dei que podemos contemplar en la naturaleza. Todos ellos temas que desprenden el bonus odor Christi de quien ha decidido seguir verdaderamente a Cristo. Pero Ramón Llull, muy influido por el franciscanismo, fue también un hombre racional, profesor en la Universidad de París en donde aprendió y enseñó que el diálogo y la razón son siempre necesarios para el ejercicio de la actividad ecuménica. En resumen, la lectura de este pequeño libro, muy recomendable, nos sumerge por tanto en la vida del beato Ramón Llull por medio de sus textos y de los comentarios realizados por su autor.

– Pedro José Grande Sánchez.

El Evangelio reencontrado

PRONZATO, A.

El Evangelio reencontrado

Santander, Sal Terrae, 2011, pp.

Alessandro Pronzato no necesita presentación. Sacerdote italiano, maestro y periodista, es autor de más de ochenta obras. Es un autor que no se cae de las manos. La lectura de este libro fluye con interés creciente por su estilo ágil, por la manera de presentar los temas y por las ideas que sugiere.

El Evangelio reencontrado no es otro Evangelio más. Lo que propone el autor es el viejo Evangelio que la Iglesia nos ha transmitido y que todos conocemos, pero que no siempre lo presentamos por medio de nuestros comportamientos, nuestro modo de pensar y de hablar.

Si verdaderamente las personas hicieran suyas sus exigencias más radicales, nos dice Pronzato que “lo encontrarían en las calles, lo leerían en los rostros, en la entonación de la voz o en una cierta luz que brilla en los ojos, y se quedarían asombrados, tal vez también seducidos”. Y Dios necesita personas radicales en el amor, locos, locos por Cristo, personas con un corazón enloquecido, ya que el amor verdadero solamente puede ser loco. “El cristiano, y en particular quien se dedica al ejercicio de la caridad, sabe que el Señor exige un amor como el suyo: excesivo, pródigo, loco”

El libro se estructura en un prólogo, 32 temas y un epílogo. Me ha llamado la atención las ideas que usa Pronzato cuando habla del dinero, del Hijo Pródigo, de la vanidad en la Iglesia, de los ídolos…

“Ve adonde el Evangelio te lleve”, es el título del epílogo. Y cita a Marcos, 1,14-15 “convertíos y creed el Evangelio”. Esta invitación de Jesús constituía el núcleo esencial de su predicación y ésta es la receta para nuestros males, según apunta Alessandro. Convertirse es entrar en otro camino y creer en el Evangelio significa ceñirse con un cinturón ajustado a la cintura, que nos ayuda a ponernos en camino, a caminar por rutas imprevisibles. “No es posible decidir, y ni siquiera prever, adónde llegaremos. Pero es seguro que habrá muchas sorpresas en nuestro itinerario. Para nosotros y para los demás”.

– Eusebio Gómez Navarro.

Plenitud y vacío. Cristo y el camino Zen

RAGUIN, Y.

Plenitud y vacío. Cristo y el camino Zen

Madrid, Narcea, 2010, 91 pp.

Este libro comienza con un prólogo de Benoît Vermander. En él nos habla de Yves Raguin. Yves Raguin, jesuita, autor del Diccionario Ricci de la Lengua China y director de Instituto Ricci de Taipei, fue un gran conocedor del mundo oriental, sobre todo Taiwán y Vietnam, donde fue profesor. Gran maestro espiritual, además de su amplia bibliografía, mantuvo una amplia correspondencia con personas de todas las latitudes en las que se trasluce su deseo de integrar la tradición oriental con los valores occidentales.

  1. Vermander, cuando habla de Raguin nos dice que los dos “relatos espirituales” presentados en este volumen es lo mejor de la obra de Yves. Estos textos nos explican con fuerza y exactitud de una cuestión cuya importancia y actualidad no ha cesado de confirmarse: ¿de qué manera la experiencia espiritual cristiana se encuentra con la experiencia espiritual de otras tradiciones, sobre todo con el budismo? La experiencia decisiva para todo ser humano, afirma el autor, es la vivencia de su naturaleza original en su relación con el Absoluto. Esta experiencia la viven de distinto modo el cristiano y el budista. Estas dos experiencias son por una parte semejantes y, por otra, diferentes.

Yves Raguin, se nos dice en la contraportada, nos relata en este libro el proceso de su meditación durante varios años practicando Zen y es la experiencia de quien se atreve pacientemente a descubrir un mundo interior… Con sencillez, reflexiona sobre la plenitud divina que sólo se deja encontrar en el vacío; se pregunta sobre la naturaleza de la palabra que ilumina el silencio más total y sobre el vacío que habita en lo más profundo del ser y que permite que se encienda nuestra llama interior.

Los dos relatos de esta obra son: El vacío interior, camino hacia Dios y Relato de Roucas. En el primero se habla de Cristo en la mismidad de mi ser, el camino del vacío interior, el camino en la plenitud del vacío, más allá del vacío que es el Fuente. El segundo, comprende las siguientes reflexiones: Te necesito, la puerta secreta de la naturaleza, el perfecto amor, el camino recorrido.

El libro se cierra con un Epílogo. En él nos dice Raguin que Dios le había querido hacer comprender su deseo de vivir en él. “Tenía ante mí, agrega el autor, la evidencia de que Dios tenía necesidad de mí, de todo lo que yo era, y que, por otra parte, todo era Él… todo de Él y todo de mí”.

– Eusebio Gómez Navarro

A corazón abierto. Encontrar a Dios en la vida diaria

REUTER, M.,

A corazón abierto.
Encontrar a Dios en la vida diaria.

Santander, Sal Terrae, 2011, 173 pp

Este libro se basa en experiencias, las de la autora, las de los demás, las de la Biblia y otros libros. Se estructura en siete capítulos: todo es santo; las parábolas del despertar; hospitalidad: ¿quién llama a mi puerta?; la obediencia: escuchamos, discernimos y respondemos; estabilidad: nos detenemos mientras caminamos; la espectacularidad de lo cotidiano: para los que gimen; vivir en un lugar santo: vivir de una forma contemplativa. Todos estos capítulos se centran en los valores que san Benito puso más énfasis.

Mary Reuter, benedictina, es una artista, “es experta, además de hábil, a la hora de prestar atención a lo extraordinario y a lo ordinario; a la hora de descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida diaria. A través de las conmovedoras y joviales historias de Reuter, y gracias a su comprensión de las Escrituras y de la Regla de san Benito, los lectores también podrán dedicarse a la búsqueda de Dios en lugares insospechados; y al hacerlo verán que sus corazones se abren al amor incondicional de Dios, que todo lo abraza” (cubierta contraportada). Y quien se abre al amor incondicional de Dios ve cómo la esperanza de san Benito se convierte en una realidad más plena en las experiencias cotidianas: “porque en todas las cosas Dios puede ser alabado” (1 Pe 4,11) y es, además, consciente de los milagros que acontecen cada día, en los que se puede palpar la mano de Dios.

La vida cotidiana transcurre a un ritmo vertiginoso que, en muchas ocasiones, no nos permite darnos cuenta de todo lo que vemos y vivimos. Cada día tiene que ser un abrir los ojos a lo nuevo; los encuentros cotidianos nos ofrecen la oportunidad para nuestra transformación de poder ver la riqueza de nuestra existencia. Rahner nos ofrece el mensaje de que “un cristiano auténtico que vive el misticismo de la vida cotidiana posee la confianza inquebrantable, aunque a menudo secreta, en que la vida cotidiana es la esencia de una vida auténtica y de un cristianismo verdadero”. Esta esencia está amasada de todas las experiencias de la vida: felices, dolorosas, alegres, tristes… “De hecho, nosotros tejemos la tela de nuestra vida eterna con nuestros días rutinarios” (Eagan). Cada persona podrá dedicarse a la búsqueda de Dios en los lugares más insospechados; y, al hacerlo, descubrirá al Dios que se revela en cada acontecimiento, por insignificante que sea.

Esta búsqueda de Dios no es estática, es dinámica. San Benito consideraba que la vida es un viaje. Reuter invita a seguir corriendo a corazón abierto. “Somos llamados a avanzar en nuestro viaje, tanto si es caminando, tropezando o corriendo, con un corazón abierto que recibe y ofrece amor… Que nuestro corazón asombrado se una al milagro de Dios cuando vivamos en afirmación de Dios: “¡Qué bueno es todo! ¡Todo es sagrado!” (M. Reuter).

– Eusebio Gómez Navarro.

La espiritualidad esponsal del Cántico Espiritual de san Juan de la Cruz

SEGURA ECHEZÁRRAGA, X.

La espiritualidad esponsal del Cántico Espiritual de san Juan de la Cruz

Ávila, Institución Gran Duque de Alba, 2011, 390 pp

La bibliografía sanjuanista contiene una ingente cantidad de trabajos e investigaciones, pero faltaba un estudio sobre la simbología nupcial o esponsal en la doctrina del santo de Fontiveros. Podemos decir que estamos ante un trabajo serio y profundo, pero también original, sobre la doctrina sanjuanista a la luz del Cántico Espiritual y de la simbología esponsal. No olvidemos que se trata de la misma simbología con la que culmina Teresa de Jesús el final de sus Moradas.

El presente estudio nos ofrece una buena síntesis de los estudios de los últimos años, pero al mismo tiempo, nos presenta nuevas vías para la interpretación del Dr. Místico en diálogo con el mundo actual. Creemos que estamos ante una nueva línea de investigación que abre perspectivas de mucho interés, revalorizando la teología simbólica, y en particular, el símbolo esponsal.

Esta obra nace de una tesis doctoral retocada y adaptada, manteniendo las citas y el aparato crítico, con lo que se sintetiza el trabajo de investigación realizado. Junto a un capítulo de introducción para clarificar brevemente dos temas previos (la simbología esponsal y la cuestión sanjuanista) entramos en el análisis del Cántico. Se parte de un estudio genético del Cántico Espiritual, desde las primeras estrofas escritas en la prisión de Toledo y su culminación con nuevas estrofas, a los comentarios para cada una de ellas, alcanzando la primera redacción (CA) entregada en Granada a Ana de Jesús en el año 1584. También se estudia la evolución hacia la segunda versión del CB, aportando hipótesis originales llenas de sentido común. A continuación se hace un estudio de la doctrina global, tal como queda en la versión definitiva del CB. Se considera la simbología con la riqueza del mensaje poético, pero también los comentarios del autor, con el contenido teológico que va asignando. La investigación está llevada con seriedad, buscando las fuentes en las tradiciones de espiritualidad anteriores, y mostrando las aportaciones de la doctrina sanjuanista, que el estudio atribuye a la peculiar personalidad del santo y al ambiente del Carmelo teresiano en que se inserta.

Una vez realizado el estudio crítico, el capítulo cuarto nos ofrece una renovada visión de la doctrina del Cántico Espiritual sanjuanista. Juan de la Cruz conecta con la tradición eclesial que profundizaba el Cantar de los Cantares, redescubriendo claves de teología y espiritualidad muy ricas y actuales, que quedan resumidas aquí. La espiritualidad del Cántico queda caracterizada como una espiritualidad del amor, del deseo y del placer, una espiritualidad erótica, mística y trinitaria. Uno de los elementos originales y arriesgados de esta obra es el intento, que consideramos exitoso, de rastrear en las obras y la biografía del santo el trasfondo del Cántico Espiritual: la experiencia del autor y el ambiente teresiano-sanjuanista. No deja de ser una pretensión arriesgada, al considerar la personalidad de Juan de la Cruz -bien distinta de la teresiana-, que parece ocultarse en sus obras, pero dejando “un no sé qué que queda balbuciendo”. Tiene especial interés el estudio de la “experiencia genuina” sanjuanista en la noche de la prisión de Toledo, como un momento álgido de la experiencia de Dios de Juan de la Cruz, preparado en la convivencia previa con Teresa y las carmelitas de Ávila, y que después se desarrollará, especial-mente, en la relación con las carmelitas de Beas y Granada.

Al final se clarifica el contenido de la espiritualidad sanjuanista. Con la luz del símbolo esponsal descubrimos la radicalidad de la Encarnación, de cuya humanidad divina recibimos todos los dones de la Redención humana. Dios ya se ha unido a la humanidad en Cristo-Esposo. Falta la respuesta de la Esposa eclesial, que se expresa en cada uno de nosotros (el alma-esposa), que ha de caminar hacia la unión con Dios a través de un proceso de purificación e iluminación. La experiencia de la unión es el mayor deseo, que llena todas las aspiraciones del hombre y la mujer y que desvela, al mismo tiempo, la presencia divina en lo creado.

La espiritualidad esponsal sanjuanista es la invitación a un proceso hacia la unión con Dios que asume los sufrimientos del camino, pero lleno de goces y deleites vividos en medio de la historia, que apuntan a una plenitud, con visos de gloria, fuera de ella.

Llama la atención la respuesta novedosa a los críticos literarios que, en los últimos tiempos, han valorado el erotismo latente de los poemas sanjuanistas: se va mostrando el sentido profundo de la doctrina sanjuanista como experiencia purificadora y unitiva que conduce a un mayor placer y goce de todo lo creado, con la mirada inocente del nuevo Adán redimido en Cristo. Es brillante y valiente la fundamentación de este tema en los pilares fundamentales del cristianismo: la Encarnación y la Redención. A lo largo del trabajo se subraya el interés por la dimensión antropológica de su doctrina espiritual, hundiendo sus raíces en los datos históricos que tenemos, que no son muchos pero sí suficientes. Resulta también muy original la valoración de la dimensión comunitaria, las relaciones personales del santo, el ambiente teresiano-sanjuanista. Son valiosos el diálogo y la compenetración doctrinal que el estudio va mostrando entre la doctrina sanjuanista y teresiana.

Creemos que este trabajo tiene mucho interés, tanto por la investigación propia desarrollada y los resultados obtenidos como por las nuevas perspectivas que se van sugiriendo en su lectura. No es difícil conectar, como el mismo autor sugiere, la espiritualidad del Cántico, con nuevas líneas de espiritualidad esponsal que han aparecido en los últimos años y que han llegado al magisterio eclesial (cf. Catequesis sobre el amor humano de Juan Pablo II; cf. Deus Caritas est de Benedicto XVI, etc.).

– Secundino Castro.

El Carmelo de Begoña

UNZUETA ECHEVARRIA, A.,

El Carmelo de Begoña

Ediciones El Carmen, Bilbao, 2007, 692 pp., 17 x 24 cm.

Cuando esta Comunidad Carmelitana celebró su primer centenario, expresó su deseo de que se preparara y publicara una Memoria-Historia de los Carmelitas en el Carmelo y de su iglesia. Ese deseo no se llevó entonces a la práctica, y ahora, merced al P. Antonio Unzueta, se ha visto realizado y creemos con plena satisfacción de todos los religiosos de la Provincia de San Joaquín de Navarra, que venía anhelándola, para entrar a formar parte del núcleo formado por otros monasterios de la misma Provincia que tenían ya esa historia publicada.

El Autor, licenciado en historia por la Gregoriana de Roma, ha mostrado ya sus cualidades de historiador en varios temas relacionados con esta su especialidad. Y hoy añade esta historia del Carmelo de Begoña, una historia que está centrada de manera principal en narrar en sus 692 páginas la historia de estos 120 años de vida que lleva de existencia plena El Carmelo de Begoña.

Divide esa historia en seis partes y cada una está formada por una serie de capítulos. Y añade, al final, cuatro apéndices, dedicados a enumerar los Prelados que han gobernado el Carmelo de Begoña, los religiosos fallecidos en dicho convento, el número de moradores durante este tiempo y un completo índice onomástico. Se cierra con un apéndice gráfico, en el que en distintas fotografías, encuadradas en cada sección en la que divide su obra, enriquecen el valor de esta historia. Cada sección viene precedida de un breve resumen del contenido de la misma, y el marco en el que se desarrolla. Los títulos de las mismas así como de los distintos capítulos son lo suficientemente claros para entender su contenido y a ello contribuyen los distintos epígrafes en que cada capítulo se siente enriquecido.

En resumen, una historia completa y detallada de la vida ad intra y ad extra de esa Comunidad a lo largo de su existencia en Bilbao. Y decimos detallada, porque en cuanto a su vida ad intra sabemos el horario que pauta su vida, las actividades dentro y fuera de la comunidad, los religiosos que la forman en las distintas etapas de su historia, los gastos y entradas de la comunidad, la vida del Colegio de Filosofía y Teología centrada, sobre todo, a formar a sus estudiantes, numerosos en algunas épocas, menos en otras y hasta la desaparición del mismo y finalmente los gozos y las alegrías que esta Comunidad, como todas las de este mundo, se ha sentido envuelta. Y este aspecto lo confirman esos tres apéndices primeros de los que hemos hablado. Y ad extra conocemos el entorno socio-político y eclesial en el que se desenvuelve su vida y de los que se siente afectada de una manera bastante fuerte.

Felicitamos al autor y a la Comunidad del Carmelo de Begoña por esta historia de la que pueden disfrutar. Al Autor fraternalmente le aconsejamos que modere algunos de sus juicios sobre distintos acontecimientos que se han producido en esos años, porque algunos son discutidos y discutibles, y personalmente pienso no responden a la verdad, vista desapasionadamente. Para evitar confusionismos, recordamos que Santa Teresa fue declarada Patrona de la Intendencia en el año 1915 por el Rey Alfonso XIII, y que proclamar a Teresa la Santa de la raza, fue así cantada desde 1922 en el himno oficial de ese centenario teresiano, y en 1929 el P. Gabriel de Jesús publica su libro, La santa de la raza. Vida gráfica de santa Teresa de Jesús. No pensamos que estos fraternos reparos resten un ápice al valor de conjunto de esta historia completa y detallada que nos brindan sus numerosas páginas escritas con seriedad y no disimulado afecto hacia esa Comunidad del Carmelo de Begoña que ha dejado su impronta en la vida cristiana de su entorno.

– Segundo Fernández.

Dioses, creencias y neuronas

NOGUÉS, R. Mª.,

Dioses, creencias y neuronas

Fragmenta editorial, Barcelona, 2011,

El libro que presentamos es la traducción castellana del libro aparecido en el 2007 en esa misma editorial, cuyo interés es evidente por la originalidad del enfoque. De hecho, el escolapio P. Ramón M. Nogués, doctor en biología y con amplios estudios en filosofía, teología y pedagogía, es catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona y por ello especialmente cualificado para introducirnos en el moderno mundo de la neurobiología y su relación con la transcendencia. Su ultimo libro en efecto lleva por título Cervell i transcendencia (“Cerebro y transcendencia”) aparecido en la misma editorial en 2011

El autor introduce su ensayo de manera clara apuntando a la contraposición entre filosofía y ciencias humanas y religión en los tiempos modernos. En cambio, según él, la relación entre biología, neurología y antropología y religión está llegando a resultados positivos. En contraste con el movimiento del nuevo ateísmo” de corte anglosajón, uno de cuyos representantes Christopher Hitchens acaba de morir, y sin embargo con una abundante bibliografía en inglés, el escolapio expone su pensamiento en doce capítulos con gran pedagogía, teniendo en cuenta la general ignorancia de estos campos en el lector medio.

Resaltamos la utilidad del primer capítulo -“Panorama conceptual” en el que se nos explican las actuales nociones de Dios, fe, espiritualidad, creencias, y religiones. Hallamos ya una aproximación lejana no solo a la escolástica, sino incluso a los modernos tratados teológicos que no están en diálogo con la cultura actual, sobre todo de origen anglosajón. De notarse la idea de “espiritualidad” como “cultivo de la interioridad” que está cada vez más difundida en nuestra cultura global. En su visión de las religiones señala sobre todo el aspecto institucional. En todo ello el enfoque es fenomenológico. A partir del capítulo segundo entramos en materia típicamente neurológica con el significativo título “Cerebro y transcendencia”, otra de las nociones básicas de este ensayo. Se examina con detalle el aspecto evolutivo del cerebro y su función de dar unidad a la experiencia humana. Todo lo cual está provocando un “huracán relativista”, en medio de descubrimientos sobre las partes del cerebro y la progresiva aparición de ritos, emociones, razonamiento lógico, y decisiones, y una difícil distinción entre lo material y lo espiritual. Se trata de una “revolución de la esperanza” (Fromm), una victoria sobre el egoísmo (transcendencia) y una recuperación antropológica de la globalización.

Notamos las frecuentes citas de Antonio Damasio, un científico portugués radicado en Estados Unidos, con su interesante ensayo El error de Descartes, una defensa de la emoción que junto con la razón conduce a la decisión. Otro autor citado con admiración es el filósofo español José Antonio Marina. Nuestro autor apunta a la reconciliación entre fe y ciencia con oportunas distinciones, y puntualizando la famosa intervención del Papa en Regensburg. Así se puede pensar en una “neuroreligión” que no es una “neuro teología”.

Frente a la crítica ideológica de la religión de siglos pasados, Nogués propone una recuperación antropológica de la misma, que no es en manera alguna una recuperación sociológica en clave de poder. Se aborda el tema del lenguaje sobre Dios y de los modelos religiosos y se apunta a un Dios sin religión con expresiones poético-simbólicas. Las mismas creencias estarían en un proceso evolutivo hacia la hominización. Nogués alude a las posiciones de diversos científicos actuales que parecen tener ideas muy superficiales sobre religión (Boyer, Dawkins, Wilson…).

El capítulo octavo, “Neuroreligión”, es quizás el centro de la aportación del autor que pasa a analizar la auto-transcendencia y el sentido del misticismo, analizando sus diversos tipos, y la descripción de las estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa: los operadores cognitivos, los estados mentales místicos y su registro neurobiológico, y en fin las funciones mentales de la meditación.

A partir del capítulo noveno entrarnos en un diálogo más abierto con el mundo de la teología. El autor constata el desafío del pluralismo religioso actual que interpreta evolutivamente y propone para nuestro momento una “nueva época axiaI” inspirado en Jaspers. La globalización exige un nuevo “ethos”; se impone

la relativización y la secularización de las instituciones religiosas que pierden poder social. Los capítulos restantes enfocan más directamente el impacto de esta nueva situación cultural sobre el catolicismo. Los títulos son significativos: “Espirituales o religiosos?”, “Sexo, género y religión”, “Organización para servir o estructura de poder”. Esta es sin duda la parte que puede suscitar mayores debates y controversias.

Creemos pues que la aparición en castellano de esta obra es una interesante contribución en un terreno fronterizo que exige gran competencia profesional. El autor logra explicar cantidad de nociones científicas con evidente conexión con la espiritualidad y la religión y propone su interpretación con una muy notable información sobre los temas. La critica del racionalismo clásico, el nuevo diálogo con la ciencia y concretamente con la neurobiología, el horizonte positivo que se vislumbra y los problemas que puede suscitar en la interpretación de la fe cristiana son pues elementos a resaltar en una obra que no dudamos tendrá una interesada acogida en los diversos medios de nuestra sociedad.

– Fernando Guillén Preckler.

Tiempo de crear

GONZÁLEZ BUELTA, B.,

Tiempo de crear.
Polaridades evangélicas

Sal Terrae, Santander 2009. 200 pp. 13,5 x 20 cm.

El autor es bien conocido por los lectores de la colección «El Pozo de Siquem», que ya cuenta con numerosos libros en su haber. Benjamín González Buelta ha sido maestro de novicios y superior provincial en

República Dominicana y ahora en Cuba, desde donde escribe el presente libro, que es, para su autor, un punto de llegada. Así lo explica: «Este libro viene a completar el camino ya expuesto en dos libros anteriores. En Orar en un mundo roto. Tiempo de transfiguración, presentaba la fragmentación interior a que estamos sometidos y cómo la experiencia de Dios es profundamente integradora de nuestro universo interior, al tiempo que nos integra plenamente en la realidad, nos transfigura a nosotros y transfigura la realidad ante nuestros ojos. En Ver o perecer. Mística de los ojos abiertos, describía la pedagogía contemplativa para crear una nueva sensibilidad que nos ayude a percibir con nuestros sentidos a Dios activo en el fondo de nuestra realidad. En este último libro, Tiempo de crear. Polaridades evangélicas, intento ayudar a comprometernos con creatividad en las múltiples fronteras de nuestro mundo, respondiendo a la propuesta que Dios nos hace desde el fondo de la vida misma, para crear juntamente con Él un futuro más humano para todos, sin exclusión alguna» (p. 27). Y prosigue situando el libro en su contexto vital: «Estas páginas se inspiran en la reflexión que la Vida consagrada en Cuba, muy intercongregacional e inserta en la Iglesia local, ha realizado bien enraizada dentro de las comunidades cristianas en las que vive su identidad y su misión. Todo mi agradecimiento para este pueblo profundamente creativo, cordial y digno, donde vivimos una de las fronteras más desafiantes de nuestro tiempo» (ibíd.). La cita ha sido muy larga pero merecía la pena. Nos da el tono de la obra y su interés interno de suscitar «creatividad» desde la óptica del Evangelio, es decir: intentando, por todos los medios (lícitos, evidentemente), producir síntesis, cohesión, concordia, unión, reunión, enlazamientos, anclajes y todo tipo de productos positivos que sirvan para unificar lo que antes podía estar o aparecer como dividido, fragmentado y sin solución; de ahí, el subtítulo: Polaridades evangélicas; y de ahí, los títulos de los capítulos, bien equilibrados y pensados: 1. Tiempo de crear: las dos alas del Espíritu; 2. La utopía y lo germinal; 3. Profecía y sabiduría; 4. Eficacia y gratuidad; 5. Lo comunitario y lo personal; 6. Mística y ascética; 7. Un proceso de creatividad evangélica: el cap. más breve y, como es lógico, el más abierto.

Como experto en escribir libros de espiritualidad, concretamente, para esta colección, el autor le tiene tomado el pulso a la redacción y la medida a la expresión; y así, todos los capítulos inician con un pequeño relato que comienza con las palabras «El reino de Dios se parece a…»; y todos los capítulos, excepto el primero, finalizan con un poema, de la mano del autor, para dejar al lector degustando las palabras y todo lo que hay detrás de ellas y no saben decir sino sólo sugerir… De este modo, todo encaja curiosamente a la perfección y logra el autor una simbiosis entre relato breve, ensayo y poesía, que la misma lectura da gusto en todo momento: para todos los gustos y, especialmente, para los gustos exigentes.

Si hacemos una mirada a vuelo de pájaro relacionando los títulos de los capítulos, las metáforas del inicio de los relatos y el tema de los poemas finales, nos queda del siguiente modo:

Cap. 1º: …las dos alas del Espíritu; relato: «El reino de Dios se parece a las aves…», porque se trata de volar con dos alas (imposible con una sola), y si una está rota, habrá que curarla, para poder reemprender el vuelo y lanzarse a las polaridades evangélicas; no tiene poema.

Cap. 2º: Utopía y lo germinal; relato: «…a un roble sacudido por el huracán», cristiano fuerte (enraizado), zarandeado por el huracán (cambios sociales) durante «lo germinal», el nacimiento de algo nuevo (utopía evangélica); poema: «Pan y Palabra», cuyas últimas palabras son: «Yo busco una palabra / que sea pan / en el desierto» (recuerda a la obra de Merton, Pan en el desierto, sobre el alimento de los Salmos para el monje).

Cap. 3º: Profecía y sabiduría; relato: «…a un joven que se enfrenta con su pequeña tabla de “surfing” a la ola gigante»; «…el joven [el religioso], para jugar y crear la belleza de su baile, utiliza la misma fuerza de la ola que lo amenaza», baila y juega, dos acciones-símbolo caras a Miguel Márquez, aplicadas a la Vida consagrada (VC), en un inteligente y arriesgado (y, por ello, apasionante) diálogo entre profecía y sabiduría; poema: «Jeremías», qué mejor que ilustrar el diálogo de Jeremías con Dios, lleno de vacilación, de confianza y de vida a la vez. Cap. 4º: Eficacia y gratuidad; relato: «…a un niño recién nacido»: la vida (la consagrada, p.e.) tiene todo el potencial desde el inicio, pero necesita tiempo para germinar y también gratuidad (en el amor, que siempre viene primero) para ser eficaz (en las obras, que siempre vienen después); poema: «Tiempo de poda», todo un símbolo del binomio poda-crecimiento.

Cap. 5º: Lo comunitario y lo personal; relato: «…a una sinfonía [comunidad] que está compuesta por muchas notas [personas] diferentes»; buen equilibrio personalista, entre el Tú, el Yo y el Nosotros, sin malabarismos, con realismo y también esperanza; poema: «Todos», con las palabras: no «revelan todo su secreto / cuando alguien les llama: / “mío”, “tuyo”, “nuestro”. / ¡Su nombre es “todos”!». A eso aspira la VC.

Cap. 6º: Mística y ascética; relato: «…a una bailarina», de nuevo la acción de bailar pensada para el ámbito de la vida consagrada; acción llena de ascesis (entrenamiento) y de mística (o éxtasis, en la categoría explicada por López Quintás); poema: «Necesito», porque necesito «presencia» y «ausencia», «saber de ti» y «el no saber», «el día claro» y «la noche oscura», «la palabra» y «el silencio», «el gozo» y «el dolor»…

Cap. 7º: Proceso de creatividad evangélica; relato: «…a la puerta pequeña que un albañil sabio abre en silencio durante la noche», el menos directo de los relatos, el más simbólico y el más abierto al futuro, que siempre es incierto y arriesgado. Y qué mejor que acabar el libro con el poema: «Cada mañana», al despertar, siempre puedo crear…

– Ignacio Husillos Tamarit.

Gaudete et exultate – síntesis de la exhortación apostólica

Síntesis de la Exhortación Apostólica del Santo Padre Francisco:

GAUDETE ET EXSULTATE

SOBRE EL LLAMADO A LA SANTIDAD EN EL MUNDO ACTUAL

  1. «Alegraos y regocijaos» (Mt5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: «Camina en mi presencia y sé perfecto» (Gn17,1).
  2. No es de esperar aquí un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que podrían enriquecer este importante tema, o con análisis que podrían hacerse acerca de los medios de santificación. Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef1,4).

CAPÍTULO PRIMERO: EL LLAMADO A LA SANTIDAD

LOS SANTOS QUE NOS ALIENTAN Y ACOMPAÑAN

  1. Los santos que ya han llegado a la presencia de Dios mantienen con nosotros lazos de amor y comunión.

LOS SANTOS DE LA PUERTA DE AL LADO

  1. No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados. Dios quiso entrar en una dinámica popular, en la dinámica de un pueblo.
  2. Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: en esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. La santidad «de la puerta de al lado»; «la clase media de la santidad».

EL SEÑOR LLAMA

  1. No se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables.

TAMBIÉN PARA TI

  1. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales.
  2. En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad.

TU MISIÓN EN CRISTO

  1. Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio.
  2. «La santidad no es sino la caridad plenamente vivida» (Benedicto XVI).

LA ACTIVIDAD QUE SANTIFICA

  1. No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio.
  2. Esto no implica despreciar los momentos de quietud, soledad y silencio ante Dios.

MÁS VIVOS, MÁS HUMANOS

  1. No tengas miedo de la santidad. No te quitará fuerzas, vida o alegría. Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó.
  2. No tengas miedo de apuntar más alto. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. en la vida «existe una sola tristeza, la de no ser santos» (León Bloy).

CAPÍTULO SEGUNDO: DOS SUTILES ENEMIGOS DE LA SANTIDAD

EL GNOSTICISMO ACTUAL

Una mente sin Dios y sin carne

  1. En definitiva, se trata de una superficialidad vanidosa: mucho movimiento en la superficie de la mente, pero no se mueve ni se conmueve la profundidad del pensamiento.
  2. Esto puede ocurrir dentro de la Iglesia: pretender reducir la enseñanza de Jesús a una lógica fría y dura que busca dominarlo todo.

Una doctrina sin misterio

  1. Aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida.

Los límites de la razón

  1. San Juan Pablo II les advertía de la tentación de desarrollar «un cierto sentimiento de superioridad respecto a los demás fieles».

EL PELAGIANISMO ACTUAL

Una voluntad sin humildad

  1. Cuando algunos de ellos se dirigen a los débiles diciéndoles que todo se puede con la gracia de Dios, en el fondo suelen transmitir la idea de que todo se puede con la voluntad humana; Dios te invita a hacer lo que puedas y a pedir lo que no puedas:«Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras» (San Agustín).

Una enseñanza de la Iglesia muchas veces olvidada

  1. La Iglesia enseñó reiteradas veces que no somos justificados por nuestras obras o por nuestros esfuerzos, sino por la gracia del Señor que toma la iniciativa.

Los nuevos pelagianos

  1. Muchas veces, en contra del impulso del Espíritu, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos. Es quizás una forma sutil de pelagianismo.

El resumen de la Ley

  1. «Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Ga5,14).

CAPÍTULO TERCERO: A LA LUZ DEL MAESTRO

  1. «¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano?», la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las Bienaventuranzas.

A CONTRACORRIENTE

«Felices los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos»

  1. Esta pobreza de espíritu está muy relacionada con aquella «santa indiferencia» que proponía san Ignacio de Loyola, en la cual alcanzamos una hermosa libertad interior.
  2. Ser pobre en el corazón, esto es santidad.

«Felices los mansos, porque heredarán la tierra»

  1. Para santa Teresa de Lisieux «la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades».
  2. Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad.

«Felices los que lloran, porque ellos serán consolados»

  1. El mundo nos propone lo contrario: se gastan muchas energías por escapar de las circunstancias donde se hace presente el sufrimiento.
  2. Saber llorar con los demás, esto es santidad.

«Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados»

  1. La palabra «justicia» puede ser sinónimo de fidelidad a la voluntad de Dios con toda nuestra vida, pero si le damos un sentido muy general olvidamos que se manifiesta especialmente en la justicia con los indefensos.

Buscar la justicia con hambre y sed, esto es santidad.

«Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia»

  1. El Catecismo nos recuerda que esta ley se debe aplicar «en todos los casos»,[1] de manera especial cuando alguien «se ve a veces enfrentado con situaciones que hacen el juicio moral menos seguro, y la decisión difícil».
  2. Mirar y actuar con misericordia, esto es santidad.

«Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios»

  1. En las intenciones del corazón se originan los deseos y las decisiones más profundas que realmente nos mueven.
  2. Mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor, esto es santidad.

«Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios»

  1. No es fácil construir esta paz evangélica que no excluye a nadie sino que integra también a los que son algo extraños, a las personas difíciles y complicadas.

Sembrar paz a nuestro alrededor, esto es santidad.

«Felices los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos»

  1. Las persecuciones no son una realidad del pasado, porque hoy también las sufrimos, sea de manera cruenta, como tantos mártires contemporáneos, o de un modo más sutil, a través de calumnias y falsedades.

Aceptar cada día el camino del Evangelio aunque nos traiga problemas, esto es santidad.

EL GRAN PROTOCOLO

  1. «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,35-36).

Por fidelidad al Maestro

  1. Cuando encuentro a una persona durmiendo a la intemperie, en una noche fría, puedo sentir que ese bulto es un imprevisto que me interrumpe, un delincuente ocioso, un estorbo en mi camino, un aguijón molesto para mi conciencia, un problema que deben resolver los políticos, y quizá hasta una basura que ensucia el espacio público. O puedo reaccionar desde la fe y la caridad, y reconocer en él a un ser humano con mi misma dignidad, a una creatura infinitamente amada por el Padre. ¡Eso es ser cristianos!

Las ideologías que mutilan el corazón del Evangelio

  1. Lamento que a veces las ideologías nos lleven a dos errores nocivos. Por una parte, el de los cristianos que separan estas exigencias del Evangelio de su relación personal con el Señor, de la unión interior con él, de la gracia.
  2. También es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria.
  3. Suele escucharse que, frente al relativismo y a los límites del mundo actual, sería un asunto menor la situación de los migrantes, por ejemplo. Algunos católicos afirman que es un tema secundario al lado de los temas «serios» de la bioética.
  4. No se trata de un invento de un Papa o de un delirio pasajero.

El culto que más le agrada

  1. Quien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, está llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia.
  2. El consumismo hedonista puede jugarnos una mala pasada. También el consumo de información superficial y las formas de comunicación rápida y virtual pueden ser un factor de atontamiento que se lleva todo nuestro tiempo y nos aleja de la carne sufriente de los hermanos.

***

  1. La fuerza del testimonio de los santos está en vivir las bienaventuranzas y el protocolo del juicio final. Recomiendo vivamente releer con frecuencia estos grandes textos bíblicos, recordarlos, orar con ellos, intentar hacerlos carne. Nos harán bien, nos harán genuinamente felices.

CAPÍTULO CUARTO: ALGUNAS NOTAS DE LA SANTIDAD

 EN EL MUNDO ACTUAL

  1. No me detendré a explicar los medios de santificación que ya conocemos: los distintos métodos de oración, los preciosos sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, la ofrenda de sacrificios, las diversas formas de devoción, la dirección espiritual, y tantos otros. Solo me referiré a algunos aspectos del llamado a la santidad que espero resuenen de modo especial.
  2. Son cinco grandes manifestaciones del amor a Dios y al prójimo que considero de particular importancia, debido a algunos riesgos y límites de la cultura de hoy. En ella se manifiestan: la ansiedad nerviosa y violenta que nos dispersa y nos debilita; la negatividad y la tristeza; la acedia cómoda, consumista y egoísta; el individualismo, y tantas formas de falsa espiritualidad sin encuentro con Dios que reinan en el mercado religioso actual.
  3. AGUANTE, PACIENCIA Y MANSEDUMBRE
  4. ALEGRÍA Y SENTIDO DEL HUMOR
  5. AUDACIA Y FERVOR
  6. EN COMUNIDAD
  7. EN ORACIÓN CONSTANTE

CAPÍTULO QUINTO: COMBATE, VIGILANCIA Y DISCERNIMIENTO

  1. La vida cristiana es un combate permanente. Se requieren fuerza y valentía para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Esta lucha es muy bella, porque nos permite celebrar cada vez que el Señor vence en nuestra vida.

EL COMBATE Y LA VIGILANCIA

  1. No se trata solo de un combate contra el mundo y la mentalidad mundana, que nos engaña, nos atonta y nos vuelve mediocres sin compromiso y sin gozo. Tampoco se reduce a una lucha contra la propia fragilidad y las propias inclinaciones. Es también una lucha constante contra el diablo. Jesús mismo festeja nuestras victorias.

Algo más que un mito

  1. Entonces, no pensemos que es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea. Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos. Él no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios. Y así, mientras nosotros bajamos la guardia, él aprovecha para destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades.

Despiertos y confiados

  1. Nuestro camino hacia la santidad es también una lucha constante. Quien no quiera reconocerlo se verá expuesto al fracaso o a la mediocridad. Para el combate tenemos las armas poderosas que el Señor nos da: la fe que se expresa en la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la celebración de la Misa, la adoración eucarística, la reconciliación sacramental, las obras de caridad, la vida comunitaria, el empeño misionero.

La corrupción espiritual

  1. «No nos entreguemos al sueño». Porque quienes sienten que no cometen faltas graves contra la Ley de Dios, pueden descuidarse en una especie de atontamiento o adormecimiento.

EL DISCERNIMIENTO

  1. ¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo? La única forma es el discernimiento, que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual.

Una necesidad imperiosa

  1. Todos, pero especialmente los jóvenes, están expuestos a un zappingconstante. Sin la sabiduría del discernimiento podemos convertirnos fácilmente en marionetas a merced de las tendencias del momento.

Siempre a la luz del Señor

  1. El discernimiento no solo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando hay que resolver problemas graves. Nos hace falta siempre: muchas veces esto se juega en lo pequeño, en lo que parece irrelevante.

Un don sobrenatural

  1. Si bien el Señor nos habla de modos muy variados en medio de nuestro trabajo, a través de los demás, y en todo momento, no es posible prescindir del silencio de la oración detenida para percibir mejor ese lenguaje, para interpretar el significado real de las inspiraciones que creímos recibir.

Habla, Señor

  1. Solo quien está dispuesto a escuchar tiene la libertad para renunciar a su propio punto de vista parcial o insuficiente, a sus costumbres, a sus esquemas.
  2. No se trata de aplicar recetas o de repetir el pasado.

La lógica del don y de la cruz

  1. Hace falta pedirle al Espíritu Santo que nos libere y que expulse ese miedo que nos lleva a vedarle su entrada en algunos aspectos de la propia vida. Esto nos hace ver que el discernimiento no es un autoanálisis ensimismado, una introspección egoísta, sino una verdadera salida de nosotros mismos hacia el misterio de Dios, que nos ayuda a vivir la misión a la cual nos ha llamado para el bien de los hermanos.

***

  1. Quiero que María corone estas reflexiones, porque ella vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús. Ella es la que se estremecía de gozo en la presencia de Dios, la que conservaba todo en su corazón y se dejó atravesar por la espada. Es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña. Ella no acepta que nos quedemos caídos y a veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras, no le hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa. Basta musitar una y otra vez: «Dios te salve, María…».
  2. Espero que estas páginas sean útiles para que toda la Iglesia se dedique a promover el deseo de la santidad. Pidamos que el Espíritu Santo infunda en nosotros un intenso anhelo de ser santos para la mayor gloria de Dios y alentémonos unos a otros en este intento. Así compartiremos una felicidad que el mundo no nos podrá quitar.