Lectio mar, 13 jul, 2021

Tiempo ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 11,20-24

Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse arrepentido. Les decía: “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizá estaría en pie hasta el día de hoy. Pero yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti”.

Reflexión

El Sermón de la Misión ocupa el capítulo 10. Los capítulos 11 y 12 describen como Jesús realizaba la Misión. A lo largo de estos dos capítulos, aparecen las adhesiones, las dudas y los rechazos que la acción de Jesús iba provocando. Juan el Bautista, que miraba con los ojos del pasado, no conseguía, entenderlo (Mt 11,1-15). La gente, que miraba hacia Jesús con finalidad interesada, no fue capaz de entenderlo (Mt 11,16-19). Las grandes ciudades alrededor del lago, que oyeron la predicación de Jesús y vieron sus milagros, no quisieron abrirse a su mensaje (es el texto del evangelio de hoy) (Mt 11,20-24). Los sabios y los doctores, que apreciaban todo a partir de su propia ciencia, no fueron capaces de entender la predicación de Jesús (Mt 11,25). Los fariseos que confiaban sólo en la observancia de la ley, criticaban a Jesús (Mt 12,1-8) y decidieron matarle (Mt 12,9-14). Decían que Jesús actuaba en nombre de Belcebú (Mt 12,22-37). Querían de él una prueba para poderle creer (Mt 12,38-45). Tampoco sus parientes apoyaban a Jesús (Mt 12,46-50). Solo los pequeños y el pueblo enfermo lo entendían y aceptaban la Buena Nueva del Reino (Mt 11,25-30). Iban detrás de él (Mt 12,15-16) y veían en él el Siervo anunciado por Isaías (Mt 12,17-21).

Esta manera de describir la acción misericordiosa de Jesús era una advertencia clara para los discípulos y las discípulas que andaban con Jesús por Galilea. No podían esperar mucha recompensa ni elogio por el hecho de ser misioneros de Jesús. La advertencia vale también para nosotros que, hoy, leemos y meditamos este Sermón de la Misión, pues los evangelios están escritos para todos. Nos invitan a confrontar nuestra actitud con la actitud de los personajes que aparecen en el evangelio y a preguntarnos si somos como Juan Bautista (Mt 11,1-15), como el pueblo interesado (Mt 11,16-19), como las ciudades incrédulas (Mt 11,20-24), como los doctores que pensaban saberlo todo y no entendían nada (Mt 11,25), como los fariseos que lo único que sabían hacer era criticar (Mt 12,1-45) o como la gente pequeña que iba en busca de Jesús para seguirle (Mt 12,15) y que con su sabiduría, sabe entender y aceptar el mensaje del Reino (Mt 11,25-30).

Mateo 11,20: La palabra contra las ciudades que no lo recibieron. El espacio por donde Jesús anduvo durante aquellos tres años de su vida misionera era un espacio reducido. A lo largo del Mar de Galilea había pocos Km. cuadrados entorno a las ciudades de Cafarnaún, Betsaida y Corazín. ¡Solamente pocos km! Fue, pues, en este espacio muy pequeño, donde Jesús realizó la mayor parte de sus milagros y de sus discursos. Vino a salvar a toda la humanidad, y casi no salió del limitado espacio de su tierra. Trágicamente, Jesús tuvo que constatar que la gente de aquellas ciudades no quiso aceptar el mensaje del Reino y no se convirtió. Las ciudades se fijaron en su rigidez, en sus tradiciones y en sus costumbres y no aceptaron la invitación de Jesús que consistía en cambiar vida.

Mateo 11,21-24: Corazín, Betsaida y Cafarnaún son peores que Tiro, Sidón y Sódoma.

En el pasado, Tiro y Sidón, enemigos férreos de Israel, maltrataron al pueblo de Dios. Por esto, fueron maldecidas por los profetas (Is 23,1; Jr 25,22; 47,4; Ez 26,3; 27,2; 28,2; Jl 4,4; Am 1,10). Y ahora, Jesús dice que estas ciudades, símbolos de toda la maldad posible, se hubiesen convertido ya si en ellas se hubiesen dado los milagros hechos en Corazín y Betsaida. La ciudad de Sodoma, símbolo de la peor perversión, fue destruida por la ira de Dios (Gén 18,16 a 19,29). Y ahora Jesús dice que Sódoma existiría hasta hoy, pues se hubiera convertido si hubiese visto los milagros que Jesús hizo en Cafarnaún. Hoy sigue en pie la misma paradoja. Muchos de nosotros, que somos católicos desde niños, tenemos tantas convicciones consolidadas, que nadie es capaz de convertirnos. Y en algunos lugares, el cristianismo, en vez de ser fuente de cambio y de conversión, es el reducto de las fuerzas más reaccionarias de la política del país.

Para la reflexión personal

¿Cómo me sitúo ante la Buena Nueva de Jesús: como Juan el Bautista, como el pueblo interesado, como los doctores, como los fariseos o como el pueblo pequeño y libre?

Mi ciudad y mi país, ¿merecen la advertencia de Jesús contra Cafarnaún, Corazín y Betsaida?

Oración final

¡Grande es Yahvé y muy digno de alabanza!
En la ciudad de nuestro Dios está su monte santo, hermosa colina,
alegría de toda la tierra. (Sal 48,2-3)

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Lectio lun, 12 jul, 2021

Tiempo ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 10,34-11,1

“No piensen que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra. He venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y los enemigos de cada uno serán los de su propia familia. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que salve su vida, la perderá y el que la pierda por mí, la salvará. Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo. Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”. Cuando acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, Jesús partió de ahí para enseñar y predicar en otras ciudades.o.

Reflexión

En el mes de mayo del año pasado, la V Conferencia de los Obispos de América Latina, que tuvo lugar en Aparecida del Norte, Brasil, elaboró un documento muy importante sobre el tema: “Discípulos y Misioneros/as de Jesucristo, para que en El nuestros pueblos tengan vida”. El Sermón de la Misión del Capítulo 10 del Evangelio de San Mateo, que estamos meditando en estos días, ofrece muchas luces para poder realizar la misión de discípulos y misioneros de Jesucristo. El evangelio de hoy presenta la parte final de este Sermón de la Misión.

Mateo 10,34-36: No he venido a traer la paz, sino la espada. Jesús habla siempre de paz (Mt 5,9; Mc 9,50; Lc 1,79; 10,5; 19,38; 24,36; Jn 14,27; 16,33; 20,21.26). Entonces cómo entender la frase del evangelio de hoy que parece decir lo contrario: ” No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. ”? Esta afirmación no significa que Jesús estuviera a favor de la división y de la espada. ¡No! Jesús no quiere la espada (Jn 18,11) ni la división. Lo que el quiere es la unión de todos en la verdad (cf. Jn 17,17-23). En aquel tiempo, el anuncio de la verdad que indicaba que Jesús de Nazaret era el Mesías se volvió motivo de mucha división entre los judíos. Dentro de la familia o comunidad, unos estaban a favor y otros radicalmente en contra. En este sentido la Buena Nueva de Jesús era realmente una fuerte división, una “señal de contradicción” (Lc 2,34) o, como decía Jesús, él traía la espada. Así se entiende la otra advertencia: “Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual son los de su casa.

Era lo que estaba aconteciendo, de hecho, en las familias y en las comunidades: mucha división, mucha discusión, como consecuencia del anuncio de la Buena Nueva entre los judíos de aquella época, unos aceptando, otros negando. Hasta hoy es así. Muchas veces, allí donde la Iglesia se renueva, el llamado de la Buena Nueva se vuelve una “señal de contradicción” y de división. Personas que durante años vivieron acomodadas en la rutina de su vida cristiana, no quieren ser incomodadas por las “innovaciones” del Vaticano II. Incomodadas por los cambios, usan toda su inteligencia para encontrar argumentos en defensa de sus opiniones y para condenar los cambios como contrarios a los que pensaban ser la verdadera fe.

Mateo 10,37: Quien ama a su padre y a su madre más que a mí, no es digno de mí. Lucas presenta esta misma frase, pero mucho más exigente. Dice literalmente: «Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío.” (Lc 14,26). ¿Cómo combinar esta afirmación de Jesús con aquella otra en la que manda observar el cuarto mandamiento: amar y honorar al padre y a la madre? (Mc 7,10-12; Mt 19,19). Dos observaciones: (a) El criterio básico en el que Jesús insiste es éste: la Buena Nueva de Dios ha de ser el valor supremo de nuestra vida. No puede haber en la vida un valor más alto. (b) La situación económica y social en la época de Jesús era tal que las familias eran obligadas a encerrarse en sí misma. No tenían condiciones para mantener las obligaciones de convivencia comunitaria como, por ejemplo, el compartir, la hospitalidad, la comunión alrededor de la mesa y la acogida a los excluidos. Ese repliegue individualista sobre ellas mismas, causado por la coyuntura nacional e internacional, provocaba las siguientes distorsiones: (i) Imposibilitaba la vida en la comunidad. (ii) Reducía el mandamiento “honora el padre y la madre” exclusivamente a la pequeña familia nuclear y no alargaba a la gran familia de la comunidad. (iii) Impedía la manifestación plena de la Bondad de Dios, pues si Dios es Padre/Madre, nosotros somos hermanos y hermanas unos de otros. Y esta verdad ha de encontrar su expresión en la vida en comunidad. Una comunidad viva y fraterna es el espejo del rostro de Dios. Convivencia humana sin comunidad es como un espejo rajado que desfigura el rostro de Dios. En este contexto, lo que Jesús pide “odiar al padre y a la madre” significaba que los discípulos y las discípulas debían superar la cerrazón individualista de la pequeña familia sobre si misma y alargarla a la dimensión de la comunidad. Jesús mismo practicó lo que enseñó a los otros. Su familia quería llamarlo para que volviera, y así la familia se encerraba en sí misma. Cuando le dijeron: “Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”, él respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?. Y mirando a las personas a su alrededor dice: “Aquí están mi madre y mis hermanos. Quien hace la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3,32-35). ¡Alargó la familia! Y éste era y sigue siendo hasta hoy el único camino para que la pequeña familia pueda conservar y transmitir los valores en los que cree.

Mateo 10,38-39: Las exigencias de la misión de los discípulos. En estos dos versículos, Jesús da dos consejos importantes y exigentes: (a) Tomar la cruz y seguir a Jesús: Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. Para percibir todo el alcance de este primer consejo, es conveniente tener presente el testimonio de San Pablo: “Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.” (Gal 6,14). Cargar la cruz supone, hasta hoy, la ruptura radical con el sistema inicuo vigente en el mundo. (b) Tener el valor de dar la vida: El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Sólo se siente realizado en la vida aquel que fue y es capaz de darse enteramente a los demás. Pierde la vida aquel que quiere conservarla sólo para sí. Este segundo consejo es la confirmación de la experiencia humana más profunda: la fuente de vida está en el don de la propia vida. Dando se recibe. Si el grano de trigo no muere, … (Jn 12,24).

Mateo 10,40: La identificación del discípulo con Jesús y con el propio Dios. Esta experiencia tan humana de don y de entrega recibe aquí una aclaración, una profundización. “Quien os recibe, a mí me recibe; y quien a mí me recibe, recibe a aquel que me ha enviado”. En el don total de sí el discípulo se identifica con Jesús; allí se realiza su encuentro con Dios, y allí Dios se deja encontrar por aquel que le busca.

Mateo 10,41-42: La recompensa del profeta, del justo y del discípulo. Para concluir el Sermón de la Misión sigue una frase sobre la recompensa: “Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá.

«Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.»

En esta frase existe una secuencia muy significativa: al profeta se le reconoce por su misión como enviado de Dios. El justo es reconocido por su comportamiento, por su manera perfecta de observar la ley de Dios. El discípulo no es reconocido por ninguna calidad o misión especial, sino sencillamente por su condición social de gente pequeña. El Reino no está hecho de cosas grandes. Es como un edificio muy grande que se construye con ladrillos pequeños. Quien desprecia al ladrillo, nunca tendrá el edificio. Hasta un vaso de agua sirve de ladrillo en la construcción del Reino.

Mateo 11,1: El final del Sermón de la Misión. Fin del Sermón de la Misión. Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Ahora Jesús se va para practicar aquello que enseñó. Y es lo que veremos en los próximos días meditando los capítulos 11 y 12 del evangelio de Mateo.

Para la reflexión personal

Perder la vida para poderla ganar. ¿Has tenido alguna experiencia de sentirte recompensado/a por una entrega gratuita de ti a los demás?
Aquel que os recibe a vosotros a mí me recibe, y aquel que me recibe a mí, recibe a aquel que me ha enviado. Detente y piensa en lo que Jesús dice aquí: él y Dios mismo se identifican contigo.

Oración final

Señor, dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre;
dichoso el que saca de ti fuerzas
cuando piensa en las subidas. (Sal 84,5-6)

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Lectio Dom, 11 jul, 2021

La misión de los Doce Marcos 6, 7-13

Oración inicial

Concédenos, oh Padre, reconocer en tu Hijo tu rostro de amor, la Palabra de salvación y de misericordia, para que podamos seguirlo con un corazón generoso y lo anunciemos de palabra y obra a los hermanos y hermanas que esperan el Reino y su justicia.
Cólmanos de tu Espíritu para que nuestra escucha sea atenta y nuestro testimonio sea auténtico y libre, incluso en los momentos de dificultad y de incomprensión. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Lectura

El contexto:

Después de la llamada (en el texto “institución”) de los doce (Mc 3, 13-19) Jesús enseña y hace curaciones, como si les estuviera dando clases. Ahora llega la hora de su primer ejercicio público: deben hacer una primera experiencia de anuncio. Van de dos en dos entre las gentes, con una misión que, en Marcos aparece bastante reducida: un anuncio genérico de conversión y varios tipos de prodigios contra el mal. Jesús no se deja intimidar por el rechazo violento de los suyos en Nazaret, narrado por Marcos a continuación: Mc 6,1-6. No renuncia a su misión, porque no son nuestros modos obtusos los que pueden bloquearla.

Los otros dos Sinópticos (Mt 10, 1-42; Lc 9, 1-10) narran con mayor precisión la misión y los desafíos que encontrarán. De todos modos, es importante ver que la misión nace por un mandato de Jesús y después de haber aprendido de Él el modo cómo han de realizarla y los temas. El número “doce” – tan citado en referencia a la fundación de la primera comunidad y en los esplendores del Apocalipsis – significa la continuidad, pero también la superación de la economía salvífica precedente. El envío de “dos en dos”, según la mentalidad judaica, es porque ésta solamente admite el testimonio dado por una “comunidad” (por lo menos mínima) y no de uno solo.

El texto:

Llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Y les dijo: “Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos”. Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

Un momento de silencio orante

para releer el texto con el corazón y reconocer a través de las frases y de la estructura la presencia del misterio del Dios viviente.

Algunas preguntas

para recoger del texto los núcleos importantes y comenzar a asimilarlos.
¿Por qué es tan importante en Marcos la expulsión de los demonios inmundos?¿Qué sentido tiene la insistencia que se pone en la pobreza de medios?¿Cuál es el contenido de esta primera predicación?Junto con la pobreza, Jesús invita a tener coraje y libertad: ¿por qué los pone juntos?¿Por qué la predicación es itinerante y no estable?¿ En qué otras cosas se explican mejor los otros Sinópticos?

Algunos profundizaciones en la lectura

“Comenzó a enviarlos de dos en dos”
La misión de los discípulos no viene por entusiasmo personal o por una manía de grandeza: comienza cuando Jesús cree que están preparados para hablar, de acuerdo con lo que han escuchado y asimilado. Según Marcos, hasta este momento solamente han visto algunos milagros, han escuchado algunas enseñanzas, entre las más importantes el tema de la semilla que crece de varias formas y han asistido a alguna polémica sobre Jesús y los jefes.

Su práctica al curar, su llamada a la conversión, su disponibilidad a moverse en medio de la gente, su predicación itinerante, estos son los puntos a los que han de hacer referencia. No están todavía maduros del todo, pero el ejercicio los ayudará a madurar. Bajo la supervisión de Jesús, pueden aprender y mejorar: encontrarán las palabras justas, los gestos adecuados. Experimentarán el entusiasmo de un éxito estrepitoso, pero luego, al final, deberán superar también el centrarse en los milagros para anunciar la muerte y resurrección del Salvador.

“Les dio potestad sobre los espíritus inmundos…”

Se trata de la “exousia” que también Jesús ejercía: se les capacita y se les autoriza para usar el mismo poder. Parece ser que para Marcos éste sea el ejercicio principal en este momento; por lo demás él mismo se concentra sobre este aspecto del Jesús “taumaturgo”, que expulsa los espíritus malignos.

Debemos pensar que por “espíritus malignos” se entendían entonces muchas cosas a la vez: enfermedad psíquica, distintas formas de epilepsia, fuerzas malignas destructoras, poder esclavizante de las leyes, toda forma de dolencia psíquica, malformaciones físicas, etc.

El poder se ejercita pasando por entremedio de estos sufrimientos: aceptando el reto que hacen a la confianza en Dios, a la convivencia solidaria, a la dignidad de toda persona humana. No debemos identificar “inmundo” con impureza de tipo sexual o legal. Se trata de la “pureza” a la luz de Dios: que es amor, solidariedad, justicia, misericordia, colaboración, acogida…etc. Por eso los doce tendrán que llamar “a conversión” de estos prejuicios y de estas formas perversas e “inmundas” de vivir como hijos de Dios.

“Fuera del bastón, nada para el viaje…”

La misión debe ser itinerante, no sedentaria, es decir, deberá estimular a caminar de nuevo, a encontrase de nuevo, al despego de los resultados, a la libertad interior y exterior. De aquí la recomendación que todos los Sinópticos resaltan sobre la pobreza material en el vestir y en el comer, y sobre las seguridades y evidencias. Probablemente se trata de la brevedad de la experiencia: no debía durar mucho este primer ejercicio, y por lo tanto, deberían ir aligerados de todo, libres, insistir más sobre lo inmediato del anuncio, que sobre la consolidación de los resultados.

Sin embargo, cuando este texto fue escrito, la situación de la comunidad de los discípulos estaba mucho más desarrollada y consolidada. Por lo tanto, la memoria de estas recomendaciones, no servía solamente para recordar aquella primera experiencia alegre y aventurera. Servía también para confrontar el estilo original y la práctica de aquel momento, tan lejano ahora, del tiempo de Jesús. Es, por lo tanto, una llamada a un impulso misionero menos miedoso debido a la exigencias del confort y seguridad.

“Sacudiendo el polvo de la planta de los pies…”

Las recomendaciones del Señor ponen de relieve dos aspectos, aparentemente contrarios. Por un lado, deben ir con toda disponibilidad, a encontrar a la gente, sin preocupación de ganancias o supervivencia. Deben buscar al que está enfermo – por razones personales o sociales, por la opresión de la ley o por la maldad humana -y liberarlo, ungirlo con aceite, sanar las heridas y las plagas del corazón. Pero por otro lado, deben evitar aceptar cualquier tipo de hipocresía, de bondad sin responsabilidad.

Junto a la caridad y a la premura hacia los que sufren, deben tener el valor también de desenmascarar la hipocresía, de reaccionar ante la cerrazón, de aceptar los fracasos personales Deben irse, sin lamentaciones ni debilidad, del lugar donde no haya habido acogida, donde el rechazo o la hipocresía hagan estéril el anuncio y el testimonio. Una ruptura clara e inequívoca, que ni el mismo Jesús ha vivido mucho. El trató siempre de volver a dialogar, sufrió por la cerrazón de los fariseos y de los escribas, hizo frente a sus tenaces e insidiosas barreras. Y, sin embargo, impone a los discípulos no perder tiempo con los que no los aceptan. Probablemente en esta recomendación exista también una adaptación a la situación de la comunidad: no deben lamentarse por no entenderse con la comunidad israelítica. Hubo una cerrazón total, un rechazo feroz y agresivo: esto ya lo había previsto Jesús. Que no les dé pena. Que vayan a otros lugares, que no pierdan el tiempo en recuperar lo que es irrecuperable.

Salmo 85

Oración por la justicia y la paz
¡Muéstranos tu amor, Yahvé, danos tu salvación!
Escucharé lo que habla Dios. Sí, Yahvé habla de futuro
para su pueblo y sus amigos, que no recaerán en la torpeza.
Su salvación se acerca a sus adeptos, y la Gloria morará en nuestra tierra. Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se besan;
Verdad brota de la tierra, Justicia se asoma desde el cielo. Yahvé mismo dará prosperidad, nuestra tierra dará su cosecha. Justicia marchará ante él,
con sus pasos le abrirá camino.

Oración final

¡Señor Dios nuestro!, aparta a los discípulos de tu Hijo de los caminos fáciles de la popularidad, de la gloria a poco precio, y llévalos sobre los caminos de los pobres y de los afligidos de la tierra, para que sepan reconocer en sus rostros el rostro del Maestro y Redentor. Da ojos para ver los senderos posibles a la justicia y a la solidaridad; oídos para escuchar las peticiones de salvación y salud de tantos que buscan como a tientas; enriquece sus corazones de fidelidad generosa y de delicadeza y comprensión para que se hagan compañeros de camino y testimonios verdaderos y sinceros de la gloria que resplandece en el crucificado resucitado y victorioso. Él vive y reina glorioso contigo, oh Padre, por los siglos de los siglos.

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Lectio sáb, 10 jul, 2021

Tiempo ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 10,24-33

Jesús dijo a sus apóstoles: “El discípulo no es más que el maestro, ni el criado más que su señor. Le basta al discípulo ser como su maestro y al criado ser como su señor. Si al señor de la casa lo han llamado Satanás, ¡qué no dirán de sus servidores! No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo. A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”. 

Reflexión

El evangelio de hoy presenta diversas instrucciones de Jesús respecto al comportamiento que los discípulos deben adoptar durante el ejercicio de su misión. Lo que más llama la atención en estas instrucciones son dos advertencias: (a) la frecuencia con que Jesús alude a las persecuciones y a los sufrimientos que tendrá; ( b) la insistencia tres veces repetida para el discípulo invitándolo a no tener miedo.

Mateo 10,24-25: Persecuciones y sufrimientos marcan la vida de los discípulos. Estos dos versículos constituyen la parte final de una advertencia de Jesús a los discípulos respecto a las persecuciones. Los discípulos tienen que saber que, por el hecho de ser discípulos de Jesús, van a ser perseguidos (Mt 10,17-23). Ellos no podrán reclamar ni quedarse preocupado con esto, pues un discípulo tiene que imitar la vida del maestro y participar con él en las privaciones. Esto forma parte del discipulado. “«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo.”. Si a Jesús le tildaron de Belcebú, cuánto más van a insultar a sus discípulos. Con otras palabras, el discípulo de Jesús deberá preocuparse seriamente sólo en caso de que no le aparezca ninguna persecución en su vida.

Mateo 10,26-27: No tener miedo a decir la verdad. Los discípulos no deben tener miedo a los perseguidores. Estos consiguen pervertir el sentido de los hechos y esparcen calumnias para que la verdad sea considerada como mentira, y la mentira como verdad. Pero por mayor que sea la mentira, la verdad terminará venciendo y derribará la mentira. Por esto, no debemos tener miedo a proclamar la verdad, las cosas que Jesús enseñó. Hoy en día, los medios de comunicación consiguen pervertir el sentido de los hechos y hacen aparecer como criminales a las personas que proclaman la verdad; hacen aparecer como justo el sistema neo-liberal que pervierte el sentido de la vida humana.

Mateo 10,28: No tener miedo a los que pueden matar el cuerpo. Los discípulos no deben tener miedo a los que matan el cuerpo, a los que torturan, machacan y hacen sufrir. Los torturadores pueden matar el cuerpo, pero no consiguen matar en ellos la libertad y el espíritu. Deben tener miedo, esto sí, a que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad y, así, les haga ofender a Dios. Porque quien se aleja de Dios, se pierde por siempre.

Mateo 10,29-31: No tener miedo, sino tener confianza en la Providencia Divina. Los discípulos no deben tener miedo a nada, pues están en las manos de Dios. Jesús manda mirar los pajarillos. Dos pajarillos se venden por pocos centavos y ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento del Padre. Hasta los cabellos de la cabeza están contados. Lucas dice que ningún cabello se cae sin el permiso del Padre (Lc 21,18). ¡Y se caen tantos cabellos! Por esto. “no temáis. Vosotros valéis mucho más que muchos pajarillos”. Es la lección que Jesús saca de la contemplación de la naturaleza.

Mateo 10,32-33: No tener vergüenza de dar testimonio de Jesús. Al final, Jesús resume todo en esta frase: “Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.

Sabiendo que estamos en la mano de Dios y que Dios está con nosotros en cada momento, tenemos el valor y la paz necesaria para dar testimonio y ser discípulos y discípulas de Jesús.

Para la reflexión personal

¿Tengo miedo? ¿Miedo de qué? ¿Por qué?
¿Has sufrido o te han perseguido alguna vez por causa de tu compromiso con el anuncio de la Buena Nueva que Jesús nos envía?

Oración final

Son firmes del todo tus dictámenes, la santidad es el ornato de tu casa, oh Yahvé, por días sin término. (Sal 93,5)

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Lectio vie, 9 jul, 2021

Tiempo ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 10,16-23

Jesús dijo a sus apóstoles: “Yo los envío como ovejas entre lobos. Sean, pues, precavidos como las serpientes y sencillos como las palomas. Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes. El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin, se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Yo les aseguro que no alcanzarán a recorrer todas las ciudades de Israel, antes de que venga el Hijo del hombre”.

Reflexión

De cara a su futura misión, Jesús da algunas directrices a la comunidad de sus discípulos, llamados y reunidos en torno a él e investidos de su misma autoridad como colaboradores.

Mateo 10,16-19: el peligro y la confianza en Dios. Jesús introduce esta parte de su discurso con dos metáforas: ovejas entre lobos; prudentes como las serpientes, sencillos como las palomas. La primera muestra el contexto difícil y peligroso en que los discípulos son enviados. Por un lado se evidencia la situación peligrosa en que se encontrarán los discípulos enviados a la misión; por otra, la expresión “yo os envío” expresa protección. También en la astucia de las serpientes y en la sencillez de las palomas parece que Jesús relaciona dos comportamientos: la confianza en Dios y la reflexión atenta y prolongada del modo de relacionarse con los demás.

Jesús sigue después un orden que, a primera vista, parece señalado por una marcada desconfianza: “guardaos de los hombres…”, pero en realidad indica estar atentos a posibles persecuciones, hostilidades y denuncias. La expresión “os entregarán” no se refiere sólo a la acusación en los tribunales, sino que tiene sobre todo un valor teológico: el discípulo que realiza el seguimiento de Jesús podrá vivir la misma experiencia que el Maestro, “ser entregado en las manos de los hombres” (17,22). Los discípulos han de ser fuertes y resistir “para dar testimonio”, su entrega a los tribunales ha de ser un testimonio para los judíos y para los paganos, como posibilidad de atraerlos hacia la persona y hacia la causa de Jesús y, por tanto, al conocimiento del evangelio. Es importante esta vuelta positiva al testimonio caracterizado por la fe que se hace creíble y atrayente.

Mateo 10,20: La ayuda divina. Para que todo esto se haga realidad en la misión- testimonio de los discípulos, es indispensable la ayuda que viene de parte de Dios. Es decir, es necesario no confiar en las propias seguridades o recursos, sino que, en las situaciones críticas, peligrosas y agresivas de su vida, los discípulos encontrarán en Dios ayuda y solidaridad. A los discípulos se les promete también el Espíritu del Padre (v.20) para realizar su misión, él obrará en ellos al llevar a cabo su misión de evangelizar y dar testimonio, el Espíritu hablará a través de ellos.

Mateo 10, 21-22: amenaza-consuelo. El tema de la amenaza vuelve de nuevo con la expresión “entregará”: hermano contra hermano, padre contra hijo, hijo contra sus padres. Se trata de un verdadero y gran desorden de las relaciones sociales, la trituración de la familia. Las personas unidas por los más íntimos lazos familiares – como los padres, los hijos, los hermanos y las hermanas- caerán en la desgracia de odiarse y eliminarse mutuamente. ¿En qué sentido esta división de la familia tiene alguna cosa que ver con el testimonio a favor de Jesús? Tal ruptura de las relaciones familiares podría encontrar su causa en la diversidad de actitudes adoptada en el seno de la familia con respecto a Jesús. La expresión “seréis odiados” parece indicar el tema de la acogida hostil de sus enviados por parte de los contemporáneos. La dureza de las palabras de Jesús son comparables a otro escrito del NT: “Bienaventurados vosotros si sois insultados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por homicida, ladrón, malhechor o delator. Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence; más bien dé gloria a Dios por este nombre”. Al anuncio de la amenaza sigue la promesa de la consolación (v.3). La mayor consolación de los discípulos será “ser salvados”, poder vivir la esperanza del salvador, es decir, participar de su victoria.

Para la reflexión personal

Estas disposiciones de Jesús ¿qué nos enseñan hoy para que comprendamos la misión del cristiano?
¿Sabes confiar en la ayuda de Dios cuando sufres conflictos, persecuciones y pruebas?

Oración final

Devuélveme el gozo de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso; abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. (Sal 51,14.17)

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Lectio jue, 8 jul, 2021

Tiempo ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 10,7-15

Envió Jesús a los Doce con estas instrucciones: “Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente. No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven morral para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, pregunten por alguien respetable y hospédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar, saluden así: ‘Que haya paz en esta casa’. Y si aquella casa es digna, la paz de ustedes reinará en ella; si no es digna, el saludo de paz de ustedes no les aprovechará. Y si no los reciben o no escuchan sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacudan el polvo de los pies. Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad”

Reflexión

El evangelio de hoy nos presenta la segunda parte del envío de los discípulos. Ayer vimos la insistencia de Jesús en dirigirse primero a las ovejas perdidas de Israel. Hoy vemos las instrucciones concretas de cómo realizar la misión.

Mateo 10,7: El objetivo de la misión: revelar la presencia del Reino. “Id y anunciad: El Reino del Cielo está cerca”. El objetivo principal es anunciar la proximidad del Reino. Aquí está la novedad traída por Jesús. Para los otros judíos faltaba mucho todavía para que el Reino llegara. Sólo llegaría cuando ellos hubieran puesto de su parte. La llegada del Reino dependía de su esfuerzo. Para los fariseos, por ejemplo, el Reino llegaría sólo cuando la observancia de la Ley iba a ser perfecta. Para los Esenios, cuando el país fuera purificado. Jesús piensa de otra forma. Tiene otra manera de leer los hechos. Dice que el plazo ya está vencido (Mc 1,15). Cuando dice que el Reino está cerca, Jesús no quiere decir que estaba llegando en aquel momento, pero sí que ya estaba allí, independientemente del esfuerzo hecho por la gente. Aquello que todos esperábamos, ya estaba presente en medio de la gente, gratuitamente, pero la gente no lo sabía y no lo percibía (cf. Lc 17,21). ¡Jesús lo percibió! Pues él mira la realidad con una mirada diferente. Y él va a revelar y a anunciar esta presencia escondida del Reino en medio de la gente a los pobres de su tierra (Lc 4,18). He aquí el grano de mostaza que recibirá la lluvia de su palabra y el calor de su amor.

Mateo 10,8: Los signos de la presencia del Reino: acoger a los excluidos. ¿Cómo anunciar la presencia del Reino? ¿Sólo por medio de palabras y discursos? ¡No! Las señales de la presencia del Reino son ante todo gestos concretos, realizados gratuitamente: “Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”. Esto significa que los discípulos tienen que acoger dentro de la comunidad aquellos que de la comunidad fueron excluidos. Esta práctica solidaria critica tanto la religión como la sociedad excluyente, y apunta hacia salidas concretas.

Mateo 10,9-10: No llevar nada por el camino. Al contrario que los otros misioneros, los discípulos y las discípulas de Jesús no pueden llevar nada: “No os procuréis oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. Esto significa que deben confiar en la hospitalidad de la gente. Pues el discípulo que va sin nada llevando sólo la paz (Mc 10,13), muestra que confía en la gente. Cree que será acogido, que participará en la vida y en el trabajo de la gente del lugar y que va a poder sobrevivir con aquello que recibirá a cambio, pues el obrero tiene derecho a su alimento. Esto significa que los discípulos tienen que confiar en el compartir. Por medio de esta práctica critican las leyes de la exclusión y rescatan los antiguos valores de la convivencia comunitaria.

Mateo 10,11-13: Compartir la paz en comunidad. Los discípulos no deben andar de casa en casa, sino que deben procurar ir a donde hay personas de Paz y permanecer en esta casa. Esto es, deben convivir de forma estable. Así por medio de esta nueva práctica, critican la cultura de la acumulación que marcaba la política del imperio romano y anuncian un nuevo modelo de convivencia. Del caso de haber respondido a todas estas exigencias, los discípulos podían gritar: ¡El Reino ha llegado! Anunciar el Reino no consiste, en primer lugar, en verdades y doctrinas, sino en tratar de vivir de forma nueva y fraterna, y compartir la Buena Nueva que Jesús nos trajo: Dios es Padre, y nosotros somos todos hermanos y hermanas.

Mateo 10,14-15: La severidad de la amenaza. ¿Cómo entender esta amenaza tan severa? Jesús nos vino a traer una cosa totalmente nueva. Vino a rescatar unos valores comunitarios del pasado: la hospitalidad, el compartir, la comunión alrededor de la mesa, la acogida de los excluidos. Esto explica la severidad contra los que rechazaban el mensaje. Pues no rechazaban algo nuevo, sino su propio pasado, su propia cultura y sabiduría. La pedagogía tiene como objetivo desenterrar la memoria, rescatar la sabiduría de la gente, reconstruir la comunidad, renovar la Alianza, rehacer la vida.

Para la reflexión personal

¿Cómo realizar hoy la recomendación de no llevar nada por el camino cuando se va en misión?
Jesús manda dirigirse a una persona de paz, para poder vivir en su casa. ¿Cómo sería hoy una persona de paz a la que dirigirnos en el anuncio de la Buena Nueva?

Oración final

¡Oh Dios Sebaot, vuélvete, desde los cielos mira y ve, visita a esta viña, cuídala, la cepa que plantó tu diestra! (Sal 80,15-16)

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Lectio mié, 7 jul, 2021

Tiempo ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 10,1-7

Llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos del Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos, ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos”.

Reflexión

En el capítulo 10 del Evangelio de Mateo inicia el segundo gran discurso, el Sermón de la Misión. Mateo organizó su evangelio como una nueva edición de la Ley de Dios, o como un nuevo “pentateuco” con sus cinco libros. Por esto, su evangelio, trae cinco grandes discursos o enseñanzas de Jesús, seguidos por partes narrativas, en las que él describe cómo Jesús practicaba lo que había enseñado en los discursos. He aquí el esquema:

Introducción: nacimiento y preparación del Mesías (Mt 1 a 4)
Sermón de la Montaña: la puerta de entrada en el Reino (Mt 5 a 7) Narrativa Mt 8 y 9
Sermón de la Misión: cómo anunciar e irradiar el Reino (Mt 10) Narrativa Mt 11 y 12
Sermón de las Parábolas: el misterio del Reino presente en la vida (Mt 13) Narrativa Mt 14 a 17
Sermón de la Comunidad: la nueva manera de convivir en el Reino (Mt 18) Narrativa 19 a 23
Sermón de la llegada futura del Reino: la utopía que sustenta la esperanza (Mt 24 y 25)
Conclusión: pasión, muerte y resurrección (Mt 26 a 28).

El evangelio de hoy y el inicio del Sermón de la Misión, en la que se manifiestan tres asuntos: (i) el llamado de los discípulos (Mt 10,1); (ii) la lista de nombres de los doce apóstoles que van a ser los destinatarios del sermón de la misión (Mt 10,2-4); (iii) el envío de los doce (Mt 10,5-7).

Mateo 10,1: El llamado de los doce discípulos. Mateo ya había hablado del llamado de los discípulos (Mt 4,18-22; 9,9). Aquí, en el comienzo del Sermón de la Misión, hace un resumen: “ Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.” El cometido o la misión del discípulo es seguir a Jesús, el Maestro, formando comunidad con él y realizando la misma misión de Jesús: expulsar a los espíritus inmundos, curar toda dolencia y enfermedad. En el evangelio de Marcos, ellos recibieron la misma doble misión, formulada con otras palabras: Jesús instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. “ (Mc 3,14-15). (a) Estar con él, esto es formar comunidad, en la que Jesús es el centro, el eje. (b) Rezar y tener poder para expulsar al demonio, esto es, anunciar la Buena Nueva y combatir el poder del mal, que mata la vida de la gente y aliena a las personas. Lucas dice que Jesús rezó toda la noche y el día siguiente, llamó a sus discípulos. Rezó a Dios para saber a quién escoger (Lc 6,12-13).

Mateo 10,2-4: La lista de los nombres de los doce apóstoles. Gran parte de estos nombres vienen del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Simeón es el nombre de uno de los hijos del patriarca Jacob (Gn 29,33). Santiago lo mismo que Jacob (Gn 25,26). Judas es el nombre del otro hijo de Jacob (Gn 35,23). Mateo también tenía el nombre de Leví (Mc 2,14), que es el otro hijo de Jacob (Gn 35,23). De los doce apóstoles, siete tienen un nombre que viene de los patriarcas Dos se llaman Simón; dos Santiago, Judas; uno Leví tiene un nombre griego: Felipe. Esto revela el deseo de la gente de rehacer la historia ¡desde su comienzo! Sería como hoy en una familia en que todo el mundo tuviera el nombre de los antepasados, y uno sólo por ejemplo un nombre moderno, y usado en otro país. Merece la pena pensar en los nombres que hoy damos a los hijos. Porque cada uno somos llamados por Dios por el nombre.

Mateo 10,5-7: El envío o misión de los doce apóstoles para las ovejas perdidas de la casa de Israel. Después de haber enumerado los nombres de los doce, Jesús los envía con estas recomendaciones: “«No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca”.

En esta única frase hay una triple insistencia en mostrar que la preferencia de la misión es para la casa de Israel: (i) No tomar el camino de los paganos, (ii) no entrar en las ciudades samaritanas, (iii) ir primero a las ovejas perdidas de Israel. Aquí se manifiesta una respuesta a la duda de los primeros cristianos entorno a la apertura a los paganos, concuerda en decir que la Buena Nueva traída por Jesús debía ser anunciada primero a los judíos y, después, a los paganos (Rom 9,1 a 11,36; cf. Hech 1,8; 11,3; 13,46; 15,1.5.23-29). Pero más adelante, en el mismo evangelio de Mateo, en la conversación de Jesús con una mujer cananea, se dará la apertura hacia los paganos (Mt 15,21-29).

El envío de los apóstoles para toda la gente. Después de la resurrección de Jesús, hay varios episodios de envío de los apóstoles no sólo hacia los judíos, sino hacia todos los pueblos. En Mateo: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mt 28,19-20). En Marcos: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.» Y en Marcos: “El que creerá será salvado; el que no creerá será” (Mc 15-16). En Lucas: “Así está escrito: el Mesías sufrirá y resucitará de los muertos en el tercer día, y en su nombre serán anunciados la conversión y el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Y vosotros seréis testigos de todo esto (Lc 24,46-48; Hech 1,8) Juan resume todo en esta frase: “Como el Padre me envió, ¡yo también os envío!” (Jn 20,21).

Para la reflexión personal

¿Has pensado en el significado de tu nombre? ¿Has preguntado a tus padres porqué te pusieron el nombre que llevas? ¿Te gusta tu nombre?
Jesús llama a los discípulos. Su llamado tiene una doble finalidad: formar comunidad e ir en misión. ¿Cómo vivo esta doble finalidad en mi vida?

Oración final

¡Buscad a Yahvé y su poder, id tras su rostro sin tregua, recordad todas sus maravillas, sus prodigios y los juicios de su boca! (Sal 105,4-5)

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Lectio mar, 6 jul, 2021

Tiempo ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 9,32-38

Llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: “Nunca se había visto nada semejante en Israel”. Pero los fariseos decían: “Expulsa a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios”. Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

Reflexión

El evangelio de hoy presenta tres hechos: (a) la curación de un endemoniado mudo (Mt 9,32-34) y (b) un resumen de las actividades de Jesús (Mt 9,35-38). Estos dos episodios enmarcan la parte narrativa de los capítulos 8 y 9 del evangelio de Mateo, en la que el evangelista trata de mostrar cómo Jesús practicaba las enseñanzas dadas en el Sermón de la Montaña (Mt 5 a 7). En el capítulo 10, cuya meditación empieza en el evangelio de mañana, veremos el segundo gran discurso de Jesús: el Sermón de la Misión (Mt 10,1-42).

Mateo 9,32-33a: La curación de un mudo. En un único versículo, Mateo nos dice que un endemoniado mudo fue presentado ante Jesús, y que Jesús expulsa el demonio y el mudo empieza de nuevo a hablar. Lo que impresiona en la actitud de Jesús, aquí y en todos los cuatro evangelios, es el cuidado y el cariño con las personas enfermas. Las enfermedades eran muchas, y no existía la seguridad social. Las enfermedades no eran sólo corporales: mudez, parálisis, lepra, ceguera y muchos otros males. En el fondo, estos males eran apenas una manifestación de un mal mucho más amplio y más profundo que arruinaba la salud de la gente, a saber, el abandono total y el estado deprimente y no humano en que se veía obligada a vivir. Las actividades y las curaciones de Jesús se dirigían no sólo contra las deficiencias corporales, sino también y sobre todo contra ese mal mayor del abandono material y espiritual en que la gente se veía obligada a pasar los pocos años de su vida. Pues, además de la explotación económica que robaba la mitad de los ingresos familiares, la religión oficial de la época, en vez de ayudar a la gente a encontrar en Dios la fuerza y a tener esperanza, enseñaba que las enfermedades eran un castigo de Dios por el pecado. Aumentaba en la gente el sentimiento de exclusión y de condena. Jesús hacía lo contrario. La acogida llena de ternura y la curación de los enfermos formaban parte del esfuerzo más amplio para rehacer la relación humana entre las personas y reestablecer la convivencia comunitaria en los poblados y en las aldeas de su tierra, Galilea.

Mateo 9,33b-34: La doble interpretación de la curación del mudo. Ante la curación del endemoniado mudo, la reacción de la gente es de admiración y de gratitud: “¡Nunca se vio cosa semejante en Israel!” La reacción de los fariseos es de desconfianza y de malicia: “Por el príncipe de los demonios expulsa a los demonios” No pudiendo negar los hechos que producen la admiración de la gente, la única manera que los fariseos tienen para neutralizar la influencia de Jesús ante la gente es atribuir la expulsión al poder del maligno. Marcos trae una larga argumentación de Jesús para poner de manifiesto la malicia y la falta de coherencia de la interpretación de los fariseos (Mc 3,22-27). Mateo no trae ninguna respuesta de Jesús a la interpretación de los fariseos, pues cuando la malicia es evidente, la verdad brilla por si misma.

Mateo 9,35: Incansable, Jesús recurre los poblados. Es bonita la descripción de la actividad incansable de Jesús, en la que se manifiesta la doble preocupación a la que aludimos: la acogida llena de ternura y la curación de los enfermos: “Jesús recorría todas las ciudades y poblados enseñando en las sinagogas, propagando la Buena Nueva del Reino, y curando todo tipo de dolencia y enfermedad”. En los capítulos anteriores, Mateo había aludido ya a esta actividad ambulante de Jesús por los poblados de Galilea (Mt 4,23-24; 8,16).

Mateo 9,36: La compasión de Jesús. “Y al ver la muchedumbre, sintió compasión por ella porque estaban vejados y abatidos, como ovejas sin pastor”. Los que debían ser los pastores no eran pastores, no cuidaban del rebaño. Jesús trata de ser el pastor (Jn 10,11-14). Mateo ve aquí la realización de la profecía del Siervo de Yahvé “Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias” (Mt 8,17 e Is 53,4). Al igual que Jesús, la gran preocupación del Siervo era “encontrar una palabra de consuelo para quien estaba desanimado” (Is 50,4). La misma compasión para con el pueblo abandonado, Jesús la mostró en ocasión de la multiplicación de los panes: son como ovejas sin pastor (Mt 15,32). El evangelio de Mateo tiene una preocupación constante en revelar a los judíos convertidos de las comunidades de Galilea y de Siria que Jesús es el Mesías anunciado por los profetas. Por esto, frecuentemente, muestra cómo en las actividades de Jesús se realizan las profecías (cf. Mt 1,23; 2,5.15.17.23; 3,3; 4,14-16; etc.).

Mateo 9,37-38: La mies es mucha y los obreros son pocos. Jesús transmite a los discípulos la preocupación y la compasión que lo animan por dentro: “La mies es mucha y los obreros son pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.”

Para la reflexión personal

Compasión ante la multitud cansada y hambrienta. En la historia de la humanidad, nunca hubo tanta gente cansada y hambrienta como ahora. La TV divulga los hechos, pero no ofrece respuesta. Los cristianos ¿tenemos esa misma compasión de Jesús y sabemos irradiarlas a los demás?

La bondad de Jesús para con los pobres molestaba a los fariseos. Ellos recurren a la malicia para deshacer y neutralizar el malestar causado por Jesús. ¿Hay muchas actitudes buenas en las personas que me incomodan? ¿Cómo las interpreto: con admiración agradecida como la gente o con malicia como los fariseos?

Oración final

¡Cantadle, tañed para él, recitad todas sus maravillas; gloriaos en su santo nombre, se alegren los que buscan a Yahvé! (Sal 105,2-3)

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Lectio lun, 5 jul, 2021

Tiempo Ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 9,18-26

Mientras Jesús hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir”. Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto, pues pensaba: “Con sólo tocar su manto, me curaré”. Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: “Hija, ten confianza; tu fe te ha curado”. Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer. Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo: “Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida”. Y todos se burlaron de él. En cuanto hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se difundió por toda aquella región.

Reflexión

El evangelio de hoy nos lleva a meditar dos milagros de Jesús a favor de dos mujeres. El primero fue a favor de una mujer considerada impura por una hemorragia irregular, que padecía desde hacía doce años. El otro, a favor de una muchacha que acababa de fallecer. Según la mentalidad de la época, cualquier persona que tocara la sangre o un cadáver era considerada impura y quien la tocaba, quedaba impuro/a. Sangre y muerte ¡eran factores de exclusión! Por esto, esas dos mujeres eran personas marginadas, excluidas de la participación en comunidad. Quien las tocara, quedaría impuro/a, impedido/a de participar en la comunidad y no podía relacionarse con Dios. Para poder ser readmitida en la plena participación comunitaria, la persona tenía que pasar por el rito de la purificación, prescrito por las normas de la ley. Ahora, curando a través de la fe la impureza de aquella señora, Jesús abrió un camino nuevo para Dios, un camino que no dependía de los ritos de purificación, controlados por los sacerdotes. Al resucitar a la muchacha, venció el poder de la muerte y abrió un nuevo horizonte para la vida.

Mateo 9,18-19: La muerte de la muchacha. Mientras Jesús estaba hablando, un jefe del lugar vino a interceder para su hija que acababa de morir. El pide a Jesús que fuera a imponer la mano a la muchacha, “y ella vivirá”. El jefe cree que Jesús tiene el poder de devolver la vida a la hija. Señal de mucha fe en Jesús, de parte del padre de la muchacha. Jesús se levanta y va con él, llevando consigo a que siguen: la curación de la mujer con doce años de hemorragia y la resurrección de la muchacha. El evangelio de Marcos presenta los mismos dos episodios, pero con muchos detalles: el jefe se llamaba Jairo, y era uno de los jefes de la sinagoga. La muchacha no estaba muerta todavía, y tenía doce años, etc. (Mc 5,21-43). Mateo abrevió la narración tan viva de Marcos.

Mateo 9,20-21: La situación de la mujer. Durante la caminada hacia la casa del jefe, una mujer que sufría desde hacía doce años de hemorragia irregular, se acerca a Jesús en busca de curación. ¡Doce años de hemorragia! Por esto vivía excluida, pues, como dijimos, en aquel tiempo la sangre volvía impura a la persona. Marcos informa que la mujer se había gastado todo su patrimonio con los médicos y, en vez de estar mejor, estaba peor (Mc 5,25-26). Había oído hablar de Jesús (Mc 5,27). Por esto, nació en ella una nueva esperanza. Decía: “Con sólo tocar su manto me salvaré”. El catecismo de la época mandaba decir: “Si toco su ropa, quedo impuro”. La mujer pensaba exactamente lo contrario. Señal de mucho valor. Señal de que las mujeres no estaban del todo de acuerdo con todo lo que las autoridades religiosas enseñaban. ¡La enseñanza de los fariseos y de los escribas no consiguió controlar el pensamiento de la gente! ¡Gracias a Dios! La mujer se acercó a Jesús por detrás, tocó su manto, y quedó curada.

Mateo 9,22: La palabra iluminadora de Jesús. Jesús se da la vuelta y, viendo a la mujer, declara: “¡Animo, hija! Tu fe te ha salvado.” Frase breve, pero que deja transparentar tres puntos muy importantes: (a) Al decir “Hija”, Jesús acoge a la mujer en la nueva comunidad, que se formaba a su alrededor. Ella deja de ser una excluida. (b) Acontece de hecho aquello que ella esperaba y creía. Queda curada. Muestra esto, de que el catecismo de las autoridades religiosas no era correcto y que en Jesús se abría un nuevo camino para que las personas pudiesen obtener la pureza exigida por la ley y entrar en contacto con Dios. (c) Jesús reconoce que, sin la fe de aquella mujer, él no hubiera podido hacer el milagro. La curación no fue un rito mágico, sino un acto de fe.

Mateo 9,23-24: En la casa del jefe. En seguida, Jesús va para la casa del jefe. Viendo el alboroto de los que lloraban por la muerte de la muchacha, Jesús manda que todo el mundo salga de la casa Dijo: “La muchacha no ha muerto. ¡Está dormida!”. La gente se ríe, porque sabe distinguir cuando una persona está dormida o cuando está muerta. Para la gente, la muerte era una barrera que nadie podía superar. Es la risa de Abrahán y de Sara, esto es, de los que no consiguieron creer que nada es imposible para Dios (Gn 17,17; 18,12-14; Lc 1,37). Las palabras de Jesús tienen un significado más profundo aún. La situación de las comunidades del tiempo de Mateo parecía una situación de muerte. Ellas también tenían que oír: “¡No es muerte! ¡Ustedes están durmiendo! ¡Despiértense!”

Mateo 9,25-26: La resurrección de la muchacha. Jesús no dio importancia a la risa del pueblo. Esperó que todos estuvieran fuera de la casa. Luego entró, tomó a la muchacha por la mano y se levantó. Marcos conserva las palabras de Jesús: “Talita kúmi!”, lo que quiere decir: Muchacha, ¡levántate! (Mc 5,41). La noticia se esparció por toda aquella región. Y la gente creyó que Jesús es el Señor de la vida que vence la muerte.

Para la reflexión personal

Hoy, ¿cuáles son las categorías de personas que se sienten excluidas de la participación en la comunidad cristiana? ¿Cuáles son los factores que hoy causan la exclusión de tantas personas y le dificultan la vida tanto en familia como en la sociedad?

“La muchacha no ha muerto. ¡Está dormida!” ¿Estás durmiendo? Pues, ¡despierta! Este es el mensaje del evangelio de hoy. ¿Qué me dice a mí? ¿Soy de aquellos que se ríen?

Oración final

Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey, bendeciré tu nombre por siempre; todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre.
Grande es Yahvé,
muy digno de alabanza,
su grandeza carece de límites. (Sal 145,1-3)

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Lectio Dom, 4 jul, 2021

En Nazaret, donde no había fe, Jesús no pudo hacer milagros La misión de todos: recrear la Comunidad

Marcos 6,1-6

Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Lectura

Clave de lectura:

En este 14º Domingo del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos pone a nuestra consideración, el rechazo que sufre Jesús por parte de la gente de Nazaret. Su paso por Nazaret fue doloroso para Jesús. La que era su comunidad, ahora ya no lo es. Algo ha cambiado.

Los que antes lo acogían, ahora lo rechazan. Como veremos después, esta experiencia de rechazo llevó a Jesús a tomar una determinación y a cambiar su práctica.

Desde que has empezado a participar en comunidad, ¿ha cambiado algo en tu relación con la familia y con los amigos? La participación en comunidad ¿te ha servido para acoger y para tener más confianza en las personas, sobre todo en las personas más humildes y pobres?

Una división del texto para ayudar en su lectura:

Marcos 6,1:

  • La llegada de Jesús a Nazaret, su comunidad de origen Marcos 6, 2-3:
  • La reacción de la gente de Nazaret ante Jesús Marcos,6, 4:
  • El modo cómo Jesús acoge la crítica Marcos 6,5-6:
  • La falta de fe impide obrar milagros

El texto:

Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados. Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

Un momento de silencio orante

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

Algunas preguntaspara ayudarnos en la meditación y en la oración.
¿Cuál es el punto del texto que más te ha gustado y que ha llamado más tu atención?
¿Cuál es la conducta de Nazaret para con Jesús? ¿Por qué no creen en Él?
A causa de la falta de fe de la gente, Jesús no pudo obrar muchos milagros en Nazaret . ¿Por qué la fe es tan importante? ¿Es que Jesús no puede obrar milagros sin la fe de las personas?
¿Cuáles son los puntos que deben caracterizar la misión de los discípulos?
¿Cuál es el punto de la misión de los apóstoles que hoy reviste para nosotros mayor importancia? ¿Por qué?
Para aquéllos que deseen profundizar más en el tema

Contexto de ayer y de hoy:

A lo largo de la páginas de su Evangelio, Marcos indica que la presencia y la acción de Jesús constituyen una fuente creciente de gozo para algunos y un motivo de rechazo para otros. Crece el conflicto, aparece el misterio de Dios que acoge a la persona de

Jesús. Con el capítulo 6º, en la narración nos encontramos delante de una curva. La gente de Nazaret se cierra ante Jesús (Mc 6,1-6). Y Jesús, ante esta postura de cierre de la gente de su comunidad, se abre a gentes de otras comunidades. Se dirige a la gente de la Galilea y envía a sus discípulos en misión, enseñando cómo debe ser la relación con las personas, de modo que sea verdadera relación comunitaria, que no excluya, como sucede entre la gente de Nazaret (Mc 6,7-13)

Cuando Marcos escribe su Evangelio, las comunidades cristianas viven una situación difícil, sin horizontes. Humanamente hablando no había futuro para ellos. La descripción del conflicto que Jesús vive en Nazaret y el envío de los discípulos, que alarga la misión, las vuelve creativas. Para aquéllos que creen en Jesús no se puede estar en una situación sin horizontes.

Comentarios del texto:

Marcos 6,1-3: Reacción de la gente de Nazaret ante Jesús

Es siempre bueno regresar a nuestra tierra. Después de una larga ausencia, también Jesús regresa y, como de costumbre, en el día de sábado va a una reunión de la comunidad. Jesús no era el coordinador, pero sin embargo tomó la palabra.. Signo de que las personas podían participar y expresar su opinión. Pero a la gente no le gustó las palabras expresadas por Jesús y quedó escandalizada. Jesús, por ellos conocido desde niño ¿cómo había cambiado tanto? La gente de Cafarnaún había aceptado la enseñanza de Jesús (Mc 1,22), pero la gente de Nazaret había quedado escandalizada y no lo había aceptado. ¿Cuál es el motivo de este rechazo? “¿No es éste el carpintero, el hijo de María?” No aceptaban el misterio de Dios presente en una persona tan común como ellos. ¡Para poder hablar de Dios debería ser diverso de ellos!

La acogida para Jesús no fue buena. Las personas que hubieran debido ser las primeras en aceptar la Buena Nueva, son precisamente las primeras en no aceptarla. El conflicto no es sólo, por tanto, con los de fuera, sino también con los parientes y con la gente de Nazaret. Ellos no aceptan, porque no consiguen entender el misterio que rodea a la persona de Jesús: “¿De dónde le viene todo esto? ¿Y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos prodigios hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no están aquí con nosotros?” Y no consiguen creer.

La expresión “hermanos de Jesús” causa mucha polémica entre católicos y protestantes. Basándose en éste y otros textos, los protestantes dicen que Jesús tuvo muchos hermanos y hermanas y que María tuvo más hijos. Nosotros los católicos decimos que María no tuvo otros hijos. ¿Qué pensar de todo esto? En primer lugar, las dos posiciones, sea la de los católicos como la de los protestantes, sacan el argumento de la Biblia y de la antigua Tradición de sus respectivas Iglesias. Por esto no conviene discutir estas cuestiones con argumentos racionales, fruto de nuestras ideas. Se trata de convicciones profundas, que tienen que ver con la fe y el sentimiento de la gente. El argumento sostenido sólo por ideas no consigue deshacer una convicción de la fe que encuentra sus raíces en el corazón. Sólo irrita y desasosiega. Pero aunque no se esté de acuerdo con la opinión del otro, debo sin embargo respetarla. En segundo lugar, en vez de discutir sobre los textos, nosotros todos, católicos y protestantes, debemos unirnos mucho más para luchar en defensa de la vida, creada por Dios, vida tan ultrajada por la pobreza, la injusticia, por la falta de fe. Debemos recordar otras frases de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). “Para que todos sean una misma cosa, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,21). “No se lo prohibáis. Quien no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc 9,39-40).

Marcos 6,4-6ª. Reacción de Jesús ante el comportamiento de la gente de Nazaret

Jesús sabe muy bien que el “santo de la casa no hace milagros” Y dice: “¡Un profeta no es despreciado más que en su propia patria, entre sus parientes y en su casa!” En efecto, allí donde no hay aceptación de la fe, la gente no puede hacer nada. El prejuicio lo impide. Jesús, aún queriéndolo, no pudo hacer nada y permanece atónito ante la falta de fe de aquellos paisanos.

Informaciones sobre el Evangelio de Marcos:

Este año la liturgia nos presenta de modo particular el Evangelio de Marcos. Por esto vale la pena dar algunas informaciones que nos ayuden a descubrir mejor el mensaje que Marcos nos quiere comunicar.

El diseño del rostro de Dios en la pared del Evangelio de Marcos

Jesús murió alrededor del año treinta y tres. Cuando Marcos escribe su Evangelio en torno a los años setenta, las comunidades cristianas vivían ya dispersas por el Imperio Romano. Algunos dicen que Marcos escribió para las comunidades de Italia. Otros dicen que lo hizo para las de Siria. Difícil es saberlo con certeza. De todas maneras, una cosa es cierta. No faltaban los problemas: el Imperio Romano perseguía a los cristianos, en las comunidades se infiltraba propagandas del Imperio, los judíos de la Palestina se rebelaban contra la invasión romana. Existían tensiones internas debidas a diversas tendencias, doctrinas, jefes…

Marcos escribe su evangelio para ayudar a las comunidades a encontrar respuesta a estos problemas y preocupaciones. Recoge varios episodios y palabras de Jesús y los une entre sí como ladrillos de una pared. Los ladrillos son ya antiguos y conocidos.

Vienen de las comunidades donde se han transmitido oralmente en reuniones y celebraciones. El diseño formado por los ladrillos era nuevo. Venía de Marcos, de su experiencia de Jesús. Él quería que las comunidades, leyendo lo que Jesús hizo y dijo, encontrasen repuesta a estas preguntas: ¿Quién es Jesús para nosotros y qué somos nosotros para Jesús? ¿Cómo ser su discípulo? ¿Cómo anunciar la Buena Nueva de Dios, que Él nos ha revelado? ¿Cómo recorrer el camino por Él trazado?

Tres claves para entender las divisiones en el Evangelio de Marcos:

1ª Clave: El Evangelio de Marcos ha sido escrito para ser leído y escuchado en comunidad. Cuando se lee un libro en soledad, se puede siempre volver hacia atrás, para unir una cosa con la otra, pero cuando se lee en comunidad y está una persona delante de nosotros leyendo el Evangelio, no es posible decir: “¡Párate! Lee otra vez. No lo he entendido bien!” Como veremos, un libro escrito para ser escuchado en las celebraciones comunitarias tiene un modo diverso de dividir el tema respecto a otro libro para ser leído estando a solas.

2ª Clave: El Evangelio de Marcos es una narración. Una narración es como un río. Atravesando el río en barca, no se da uno cuenta de la división en las aguas. El río no tiene divisiones. Está constituido por un solo fluir, del principio hasta el fin. En el río, las divisiones se hacen desde la orilla. Por ejemplo se dice: “¡Qué bella parte del río es la que va desde aquella casa hasta la curva donde se encuentra la palmera, tres curvas después!” Pero en el agua no se ve ninguna división. La narración de Marcos fluye como un río. Sus divisiones, aquéllos que escuchan las encuentran en las márgenes, como si se dijera, en los lugares por donde Jesús pasaba, en la geografía, en las personas que encuentra, a lo largo de los caminos que recorre. Estas indicaciones al margen ayudan al lector a caminar con Jesús, paso a paso, de la Galilea hasta Jerusalén, del lago al Calvario.

3ª Clave: El evangelio de Marcos ha sido escrito para ser leído de una sola vez. Así hacían los judíos con los libros breves del Antiguo Testamento. Algunos entendidos afirman que el Evangelio de Marcos ha sido escrito para ser leído, todo entero, en el curso de la larga vigilia de la noche de Pascua. Por eso, a fin de que las personas que escuchaban no se cansaran, la lectura debía ser dividida y tener algunas pausas.

Además, cuando una narración es larga, como la del Evangelio de Marcos, su lectura debe ser interrumpida a cada paso. En ciertos momentos se necesita una pausa, de otro modo los oyentes se pierden. Estas pausas ya estaban previstas por el mismo autor de la narración. Y se hacía entre dos lecturas largas dando algunos resúmenes previos. Prácticamente como sucede en la televisión. Todos los días, al comienzo de la telenovela se repiten algunas escenas de la transmisión precedente. Cuando termina, se presentan algunas escenas del día siguiente. Estos resúmenes son como los ejes o bisagras que unen lo que se ha leído con lo que se va a leer. Permiten pararse y comenzar de nuevo, sin interrumpir ni alterar la secuencia de la narración. Ayudan a quien escucha a colocarse en el río de la narración que fluye. En el Evangelio de Marcos hay varios resúmenes de este tipo o pausas, que nos permiten descubrir y seguir el hilo de la Buena Noticia de Dios que Jesús nos ha revelado y que Marcos nos cuenta. En total se trata de siete bloques o lecturas más largas intercaladas de pequeños resúmenes o bisagras donde es posible hacer una pausas.

Una división del Evangelio de Marcos

Mc 1,1-13       Comienzo de la Buena Nueva

Preparar el anuncio

1ª Lectura

Mc 1,14-15     pausa, resumen, bisagra Mc 1,16-3,16         Crece la Buena Nueva

Se presenta el conflicto 2ª Lectura

Mc 3,7-12       pausa, resumen, bisagra Mc 3,13-6,6           Crece el Conflicto

Aparece el Misterio

3ª Lectura

Mc 6,7-13       pausa, resumen, bisagra Mc 6,14-8,21         Crece el Misterio

No se entiende

4ª Lectura

Mc 8,22-26     pausa, resumen, bisagra Mc 8,27-10,45       Se sigue sin entender

Aparece la luz oscura de la Cruz 5ª Lectura

Mc 10,46-52               pausa, resumen, bisagra Mc 11,1-13,32       Crece la luz oscura de la luz

Aparece la rotura y la muerte

6ª Lectura

Mc 13,33-37               pausa, resumen, bisagra Mc 14,1-15,39       Crecen la rotura y la muerte

Aparece la victoria sobre la muerte 7ª Lectura

Mc 15,40-41   pausa, resumen, bisagra

Mc 15,42-16,20          Aumenta la victoria sobre la muerte

Reaparece la Buena Nueva 8ª Lectura

Mc 16,9-20

En esta división los títulos son importantes. Indican el camino del Espíritu, de la inspiración, que recorre el Evangelio del principio hasta el fin. Cuando un artista tiene una inspiración trata de expresarla en una obra de arte. La inspiración es como una fuerza eléctrica que corre invisible a través del hilo y enciende la lámpara de nuestras casas. Así también la inspiración corre invisible a través de las letras de la poesía o las formas de las pinturas para revelar y encender en nosotros una luz semejante o casi semejante a la que brilló en el alma del artista. Por esto las obras artísticas atraen y asombran a las personas. Lo mismo sucede cuando leemos y meditamos el Evangelio de Marcos. El mismo Espíritu o Inspiración que llevó a Marcos a escribir el texto, continúa estando presente en las palabras de su Evangelio. Mediante una lectura atenta y orante, este Espíritu entra en acción y comienza a obrar en nosotros. Y así, poco a poco, descubrimos el rostro de Dios que se ha revelado en Jesús y que Marcos nos comunica en su libro.

Plegaria del Salmo 145

¡Dar gracias siempre por todo!
Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey, bendeciré tu nombre por siempre; todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre.
Grande es Yahvé, muy digno de alabanza, su grandeza carece de límites.
Una edad a otra encomiará tus obras, pregonará tus hechos portentosos.
El esplendor, la gloria de tu majestad, el relato de tus maravillas recitaré.
Del poder de tus portentos se hablará, y yo tus grandezas contaré;
se recordará tu inmensa bondad, se aclamará tu justicia.
Es Yahvé clemente y compasivo, tardo a la cólera y grande en amor; bueno es Yahvé para con todos, tierno con todas sus creaturas.
Alábente, Yahvé, tus creaturas, bendígante tus fieles;
cuenten la gloria de tu reinado, narren tus proezas,
explicando tus proezas a los hombres, el esplendor y la gloria de tu reinado. Tu reinado es un reinado por los siglos, tu gobierno, de edad en edad.
Fiel es Yahvé en todo lo que dice, amoroso en todo lo que hace.
Yahvé sostiene a los que caen, endereza a todos los encorvados.
Los ojos de todos te miran esperando; tú les das a su tiempo el alimento.
Tú abres la mano y sacias de bienes a todo viviente.
Yahvé es justo cuando actúa, amoroso en todas sus obras.
Cerca está Yahvé de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan con sinceridad. Cumple los deseos de sus leales,
escucha su clamor y los libera. Yahvé guarda a cuantos le aman, y extermina a todos los malvados.
¡Que mi boca alabe a Yahvé,
que bendigan los vivientes su nombre sacrosanto para siempre jamás!

Oración final

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre,
podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

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