{"id":1048,"date":"2015-10-15T11:33:26","date_gmt":"2015-10-15T17:33:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1048"},"modified":"2015-10-15T11:33:26","modified_gmt":"2015-10-15T17:33:26","slug":"canonizacion-de-luis-y-celia-martin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1048","title":{"rendered":"Canonizaci\u00f3n de Luis y Celia Martin"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.ocdmx.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/LoiseCelineMartinB.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1049\" src=\"http:\/\/www.ocdmx.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/LoiseCelineMartinB-300x210.jpg\" alt=\"LoiseCelineMartinB\" width=\"300\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/LoiseCelineMartinB-300x210.jpg 300w, https:\/\/www.ocdmx.org\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/LoiseCelineMartinB.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Carta a la Orden<br \/>\n<\/strong><strong>con motivo de la canonizaci\u00f3n de<br \/>\nLuis y Celia Martin<br \/>\n<\/strong><strong>Roma, 18 octubre 2015<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>D\u00eda Mundial de las Misiones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas en el Carmelo,\u00a0el pr\u00f3ximo domingo 18 de octubre, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco inscribir\u00e1 solemnemente los c\u00f3nyuges Luis Martin y Celia Gu\u00e9rin, padres de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas y de la Santa Faz, en el canon de los santos, que la Iglesia propone como ejemplos de vida cristiana a los fieles de todo el mundo, para que se conviertan en fuente de inspiraci\u00f3n y compa\u00f1eros de camino de los cuales podamos recibir impulso, luz y consuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un motivo de gran gozo y de agradecimiento al Se\u00f1or para todos nosotros, que hemos apenas concluido la celebraci\u00f3n del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de \u00c1vila, madre de nuestra familia religiosa, en la que la Iglesia reconoce un lugar particularmente lleno de testigos cre\u00edbles de la belleza y del amor de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta canonizaci\u00f3n es un signo m\u00e1s que el Se\u00f1or nos concede para consolidar nuestra fe y darnos \u00e1nimos en nuestro camino de carmelitas, llamados a experimentar la \u00abternura combativa\u00bb del Esposo (cf <em>Evangelii gaudium<\/em> 85), que con su amor quiere encender la esperanza en el coraz\u00f3n de todos los hombres. Vivimos un per\u00edodo hist\u00f3rico marcado por una profunda transformaci\u00f3n, que afecta a todos los \u00e1mbitos de la vida humana \u2013costumbres, cultura, religi\u00f3n, sociedad, econom\u00eda\u2013 a un nivel global, desencadenando tensiones y miedos. Nacen sentimientos de inseguridad y de desconfianza rec\u00edproca, se crean situaciones de injusticia e inestabilidad, que ponen a dura prueba la convivencia pac\u00edfica y la confianza entre las personas, esencial para un camino com\u00fan y fecundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visi\u00f3n b\u00edblica del hombre, en la duplicidad de su ser var\u00f3n y mujer, y la comprensi\u00f3n de su significado de cara a la vida ya no son un patrimonio com\u00fan sino, al contrario, se ponen en tela de juicio. En el centro de esta batalla por la vida est\u00e1 la familia natural, fundada sobre el simple reconocimiento de la diferencia providencial entre hombre y mujer que permite, dentro de una relaci\u00f3n de alianza basada en el amor rec\u00edproco, generar, cuidar, acrecentar la vida humana, no solo para s\u00ed mismo sino para todo ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La canonizaci\u00f3n de los c\u00f3nyuges Martin es un signo de los tiempos que nos tiene que interpelar profundamente porque tiene un valor epocal. La Iglesia, de hecho, guiada por el Esp\u00edritu, ha decidido \u2013por primera vez en su historia\u2013 canonizar juntos una pareja de esposos, durante la celebraci\u00f3n de la XIV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, que tiene por tema la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de la familia en la Iglesia y en el mundo contempor\u00e1neo, en el domingo dedicado a la Jornada mundial de las misiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bf Una familia ejemplar ?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha pasado un siglo y medio desde que Luis y Celia, en la media noche del 12 de julio del 1858, se casaron en Alen\u00e7on, y han cambiado radicalmente muchas cosas, tanto en la Iglesia como en la cultura europea. \u00bfEn qu\u00e9 sentido su matrimonio y la historia de su familia pueden ser ejemplares para nuestros d\u00edas cuando el modelo mismo de familia y la praxis prevalente est\u00e1n tan lejos de lo que ellos cre\u00edan y viv\u00edan?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de nada, es preciso liberarse de prejuicios y de clich\u00e9s culturales que catalogan inmediatamente como anticuado y trasnochado todo lo que pertenece al universo del siglo XIX. Si observamos de cerca la vida de la familia Martin, vemos a un hombre y a una mujer que vivieron una historia com\u00fan, marcada por acontecimientos con los que todav\u00eda hoy nos podemos identificar, porque son sencillamente humanos: no son jovenc\u00edsimos seg\u00fan el standard de la \u00e9poca (cuando se conocieron \u2013y pocos meses despu\u00e9s se casaron\u2013 ella ten\u00eda 27 a\u00f1os y \u00e9l 35), se unen en matrimonio y ponen en com\u00fan sus vidas, aprendiendo d\u00eda tras d\u00eda a compartir las capacidades, las responsabilidades, las cargas, las alegr\u00edas y las penas. Luis ten\u00eda una relojer\u00eda, Celia hab\u00eda iniciado por su cuenta una empresa de producci\u00f3n del famoso bordado de Alen\u00e7on. Sus trabajos respectivos garantizaban un cierto nivel de vida, que sin embargo lo viv\u00edan sin ostentaci\u00f3n ni aprensi\u00f3n, a pesar de que en un determinado momento, las condiciones socio-econ\u00f3micas se encrudecieron a consecuencia de la guerra entre Francia y Prusia (1870-1871). Trabajar los dos, concebir nueve hijos, cuidarlos, afrontar el luto por la muerte de cuatro de ellos en una tempran\u00edsima edad, no fue ciertamente f\u00e1cil, sobre todo para Celia, mujer emprendedora, que ten\u00eda la responsabilidad de dar trabajo, y por lo tanto sustento, a sus empleadas y a sus familias. Luis estuvo siempre a su lado llevando las cargas con su mujer, con serenidad y delicadeza, apoy\u00e1ndola con su presencia y optando, en un determinado momento, por dejar su trabajo para atender las exigencias de su mujer, que ve\u00eda cada vez m\u00e1s cansada, y ayudarla a sacar adelante su empresa, sobre todo cuando irrumpi\u00f3 la enfermedad que le afect\u00f3 de joven, llev\u00e1ndola a la muerte en el 1877, cuando solo contaba 46 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis se encontr\u00f3 de este modo viviendo su condici\u00f3n de viudo hasta la muerte, que tuvo lugar 17 a\u00f1os despu\u00e9s, despu\u00e9s de una humillante enfermedad que afect\u00f3 a sus facultades mentales. Se ocup\u00f3 de las cinco hijas y de su educaci\u00f3n, entreg\u00e1ndose enteramente y decidiendo trasladarse de Alen\u00e7on a Lisieux, desarraig\u00e1ndose con tal de dar a sus hijas la posibilidad de ser seguidas por su t\u00eda Celina, con quien exist\u00eda una relaci\u00f3n de estima y cari\u00f1o. Las cinco entraron en el monasterio. Acompa\u00f1arlas en este proceso \u2013sobre todo la peque\u00f1a Teresa, la predilecta\u2013 no fue para \u00e9l un peque\u00f1o sacrificio, aunque lo viviera como una generosa ofrenda de su vida y de sus hijos a Dios, tal y como siempre hizo junto con Celia. Por otra parte, eligi\u00f3 para su familia el slogan de Juana de Arco: <em>Servir a Dios en primer lugar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El matrimonio: vocaci\u00f3n y amistad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El breve elenco de algunos rasgos concretos de la experiencia familiar de Luis y Celia nos permite captar f\u00e1cilmente las analog\u00edas con la experiencia de tantas familias que hoy deben afrontar dificultades econ\u00f3micas, conciliar el ritmo fren\u00e9tico del trabajo con la educaci\u00f3n de los hijos, dar un sentido a los sufrimientos que inevitablemente llaman a la puerta, poniendo en peligro la armon\u00eda familiar. Pero el motivo por el cual la Iglesia considera ejemplar su testimonio de vida conyugal es mucho m\u00e1s profundo y tiene que ver con la verdad del amor humano dentro del proyecto divino de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si vamos a la ra\u00edz de su esperiencia, encontramos enseguida dos elementos que nos hacen actuales para ilustrar como puede \u00abfuncionar\u00bb una relaci\u00f3n de amor y poder decir as\u00ed una palabra a las parejas, sobre todo j\u00f3venes, que est\u00e1n desanimadas ante el ejemplo de tantos naufragios y, aun conservando en el coraz\u00f3n el deseo, no creen que sea posible la fidelidad, resign\u00e1ndose de esta forma a una forma mediocre de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer elemento es vivir el encuentro con el otro y <em>el matrimonio como vocaci\u00f3n<\/em>. A esto Luis y Celia fueron preparados por su propia historia personal, dado que los dos hab\u00edan pensado vivir su vida cristiana consagr\u00e1ndose a Dios. No es este elemento, obviamente, el ejemplar, sino la sensibilidad y actitud para percibir y concebir la propia existencia como un di\u00e1logo con el propio Creador, que tiene un proyecto y va dejando se\u00f1ales por el camino que indican, para una mirada atenta, cual es el camino para saciar la sed de proprio coraz\u00f3n. Solamente percibi\u00e9ndose como un don que viene de Dios y aprendiendo a mirar al otro como rostro del amor del Padre, es cuando es posible construir la propia casa con un fundamento estable. Esto result\u00f3 claro para Celia cuando, al ver acercarse a su futuro marido mientras recorr\u00edan en sentido opuesto el puente de San Leonardo de Alen\u00e7on, sinti\u00f3 resonar en s\u00ed una voz que le dec\u00eda: \u00abQuesto es el hombre que he preparado para t\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo elemento es la consecuencia directa de esta mirada y apertura de coraz\u00f3n: <em>vivir la relaci\u00f3n con su propia mujer \/con su proprio marido en clave de amistad.<\/em> La estima y el respeto que brotan de la espontaneidad de reconocerse gratuitamente como aliados y del gusto de ser una ayuda el uno para el otro, aportan la paciencia, la humildad, la tenacidad, la ternura, la confianza y la curiosidad necesarias para que la relaci\u00f3n no degenere en la b\u00fasqueda de s\u00ed mismo en el otro, en el intento de ejercer un poder, en el desgaste de lo repetitivo. En expresiones como \u00e9stas: \u00abTe sigo en esp\u00edritu durante todo el d\u00eda; me digo: \u201cEn este momento hace tal cosa\u201d. No veo el momento de estar a tu lado, mi querido Luis; te amo con todo mi coraz\u00f3n y siento que se duplica mi cari\u00f1o al verme privada de tu presencia; me resultar\u00eda imposible vivir lejos de ti\u00bb (<em>Cartas familiares<\/em> 108); \u00abSiempre soy feliz con \u00e9l, me hace la vida muy pac\u00edfica. Mi marido es un hombre santo, todas las mujeres deber\u00edan tener uno igual: este es mi deseo para ellas en este nuevo a\u00f1o\u00bb (<em>Cartas familiares<\/em> 1); o bien, \u00abtu marido es un verdadero amigo, que te ama m\u00e1s que la vida\u00bb, no es nada dulzarr\u00f3n, es la expresi\u00f3n de la solidez de un cari\u00f1o sincero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las diferentes sensibilidades, los muchos detalles de la vida conyugal, que a veces producen paulatinamente una distancia y enfr\u00edan la intimidad, fueron vividos por Luis y Celia como ocasiones para aportar una mirada cargada de simpat\u00eda y de tierna aceptaci\u00f3n de la propia diversidad, como aparece en este texto: \u00abCuando recibas esta carta, estar\u00e9 ocupada poniendo orden en tu mesa de trabajo; no te alteres, no perder\u00e9 nada, ni una vieja escuadra, ni un trozo de muelle, vamos nada, y as\u00ed estar\u00e1 todo limpio por encima y por abajo! No podr\u00e1s decir que \u201che cambiado solamente el lugar del polvo\u201d, porque no quedar\u00e1 nada (\u2026). Te abrazo de todo coraz\u00f3n; hoy, pensando que pronto te ver\u00e9, soy tan feliz que no puedo trabajar. Tu mujer, que te ama m\u00e1s que su vida \u00bb (<em>Cartas familiares<\/em> 46).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La transmisi\u00f3n de la vida: engendrar y educar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio para Celia y Luis vivir el matrimonio y abrirse a la vida no fue f\u00e1cil. Ten\u00edan que comprender que amar a Dios con todo el coraz\u00f3n pasaba a trav\u00e9s de la entrega con toda la energ\u00eda propia al c\u00f3nyuge, de modo el Padre pudiera cuidar su creaci\u00f3n y continuar edificando su Iglesia como familia de los hijos de Dios. Fue la sinceridad de su mutua b\u00fasqueda la voluntad de Dios y la docilidad a los consejos de un sacerdote que los acompa\u00f1aba, lo que les ayud\u00f3 a comprender la belleza de la vocaci\u00f3n matrimonial, pues pensaban vivir en la continencia. Nueve fueron los hijos que nacieron de su uni\u00f3n llenando de alegr\u00eda sus vidas: \u00abCuando tuvimos nuestros hijos, nuestras ideas cambiaron un poco: no viv\u00edamos sino para ellos, esta era nuestra felicidad y no la encontramos nunca sino en ellos. Es decir, todo nos resultaba f\u00e1cil, el mundo no era ya un peso. Para m\u00ed era la gran compensaci\u00f3n, por eso deseaba tener muchos, para que crezcan para el cielo. Entre ellos, cuatro ya est\u00e1n bien colocados y los otros, s\u00ed, los otros ir\u00e1n tambi\u00e9n a aquel reino celeste, cargados de m\u00e1s m\u00e9ritos, porque habr\u00e1n luchado durante m\u00e1s tiempo\u00bb (<em>Cartas familiares<\/em> 192).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este texto aparecen algunos aspectos centrales del modo de vivir la relaci\u00f3n con los hijos, que hoy las familias necesitan redescubrir: el nacimiento de un hijo como un regalo, siempre \u2013aun cuando su vida sea breve y trabajosa\u2013 porque viene de Dios y lleva a Dios. Educar significa iniciar en el conocimiento del proprio origen bueno, el Padre, ense\u00f1ar a desear el cielo y a vivir la existencia \u2013los trabajos, el compromiso, los sufrimientos\u2013 como una preparaci\u00f3n, algo precioso si se acoge con confianza y amor como paso de un camino que lleva a la meta y acrecienta el valor de la persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto es convincente y se convierte en una verdad que plasma la conciencia y da fuerzas para el camino, cuando los hijos pueden verlo y casi respirarlo en la carne de los propios padres como algo que da sentido al tiempo y a las actividades. El aspirar de Celia a la santidad, para s\u00ed misma y para sus seres queridos, era constante, aun conociendo sus propios l\u00edmites y el tiempo perdido: \u00abQuiero ser santa: no ser\u00e1 f\u00e1cil, hay mucho que limar y el tronco est\u00e1 duro como una piedra. Hubiera sido mejor empezar antes, cuando era menos dif\u00edcil, pero, al final: \u201ces mejor tarde que nunca\u201d\u00bb (<em>Cartas familiares<\/em> 110). Escribe a su hermano: \u00abVeo con gusto que eres muy apreciado en Lisieux: est\u00e1s convirti\u00e9ndote en una persona de fama; soy muy feliz, pero antes de nada deseo que t\u00fa seas santo\u00bb (<em>Cartas familiares<\/em> 116). Incluso de cara a la hija de car\u00e1cter dif\u00edcil, Leonia, que en el colegio la hab\u00edan definido \u00abuna ni\u00f1a terrible\u00bb, aun con la dolorosa conciencia de sus grandes l\u00edmites \u2013\u00abla pobre ni\u00f1a est\u00e1 llena de defectos como de una manta. No se sabe por donde agarrarla\u00bb (<em>Cartas familiares <\/em>185) \u2013 no falta la confianza sostenida por la fe en la bondad de Dios y en el abandono a su proyecto de salvaci\u00f3n: \u00abEl buen Dios es tan misericordioso que siempre he esperado y espero todav\u00eda\u00bb (ivi).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocemos bien, por el testimonio de santa Teresita, la gran intimidad de Luis con Dios y de qu\u00e9 modo lo reflejaba en su rostro: \u00abA veces sus ojos se volv\u00edan l\u00facidos por la emoci\u00f3n, y \u00e9l se esforzaba por retener las l\u00e1grimas; parec\u00eda no estar ya unido a la tierra, al ver lo mucho que su alma se embeb\u00eda en las verdades eternas\u00bb (<em>Manuscritto<\/em> A, 60); \u00abme bastaba mirarlo para saber c\u00f3mo rezan los santos\u00bb (<em>Manuscritto<\/em> A, 63). Durante su enfermedad, en los momentos de plena conciencia, aun sinti\u00e9ndose humillado, Luis repet\u00eda: \u00abTodo para mayor gloria de Dios!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un clima de este tipo, lo espiritual es sustancia de la vida y las cosas se iluminan en la perspectiva de la eternidad, de una forma \u00abnatural\u00bb. La familia puede recuperar as\u00ed su caracter\u00edstica original, a menudo poco reconocida en nuestros d\u00edas, la de ser \u00ab<em>el primer lugar donde aprendemos a comunicar<\/em>\u00bb, entendiendo \u00abla comunicaci\u00f3n como <em>descubrimiento y construcci\u00f3n de proximidad<\/em>\u00bb (Mensaje del Santo Padre Francesco con ocasi\u00f3n de la 49<sup>a<\/sup> Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 17 mayo 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una pareja sensible, acogedora y generosa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La atenci\u00f3n al otro y la gratitud para ser como cada uno es, ejercitada en la relaci\u00f3n conyugal y que revierta en el cuidado para el crecimiento moral y espiritual de los hijos, ten\u00eda en la familia Martin un importante complemento: la caridad generosa, la acogida de los pobres, la atenci\u00f3n a quien est\u00e1 en necesidad. El amor a Dios, cuando existe, es inseparable del amor al pr\u00f3jimo y, en modo especial, hacia quien tiene necesidad de ayuda. Son muchos los episodios en los cuales aparece con claridad en la vida de Celia y Luis la belleza de esta atenci\u00f3n al pr\u00f3jimo \u2013empezando por las obreras que trabajan en su f\u00e1brica de bordados, a quien trataba como hijas (cfr. <em>Cartas familiares <\/em>29)\u2013 porque son la carne de Cristo, personas especialmente queridas por Dios (cfr. <em>Evangelii gaudium<\/em> 24,178). Es una atenci\u00f3n a la persona toda entera, a su cuerpo y a su alma, que se convierte en justicia retributiva, en el compartir la propia mesa, en el cuidado y b\u00fasqueda de una cama para el mendigo, en la preocupaci\u00f3n por confortar con la cercan\u00eda sensible de Dios en el momento de la muerte a trav\u00e9s de la presencia de un sacerdote, en la generosa ayuda econ\u00f3mica a un hermano en dificultad, en el gusto de estar al servicio de la alegr\u00eda de los dem\u00e1s, en solidarizarse con el sufrimiento de quien ha sufrido una p\u00e9rdida de un ser querido, en la visita a los enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La atenci\u00f3n a los pobres de los esposos Martin forma parte de un estilo de pobreza que marca en el esp\u00edritu de las hijas el sentido concreto de la presencia de Jes\u00fas y de la verdad de su Evangelio. Su sobriedad no es cicater\u00eda sino la actitud que contrasta la tendencia del coraz\u00f3n a cerrarse en la avaricia de su propio tiempo, de sus propias energ\u00edas, de sus propios recursos espirituales y materiales. La alegr\u00eda en la pobreza que los hace ricos en humanidad se alimenta de la experiencia de tener la propia riqueza en acoger la gracia de Cristo, reconociendo las propias debilidades y culpas, recibiendo la misericordia de Dios, para vivir en uni\u00f3n con \u00c9l, solidarios con los hermanos hacia los que manifiestan siempre sentimientos de misericordia: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 triste es una casa sin religi\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 espantosa aparece la muerte! [&#8230;] Espero que el buen Dios tendr\u00e1 piedad de esta pobre mujer; ha estado tan mal educada que es completamente excusable\u00bb (<em>Cartas Familiares <\/em>145); \u00abReza mucho a san Jos\u00e9 por el padre de la criada que est\u00e1 gravemente enfermo, me doler\u00eda mucho que ese pobrecillo muriese sin confesi\u00f3n\u00bb (<em>Cartas Familiares <\/em>195); \u00abHe tenido tantas cargas que he enfermado yo tambi\u00e9n [&#8230;] pero ten\u00eda que permanecer en pie una parte de las noches para cuidar de la criada\u00bb (<em>Cartas Familiares<\/em> 123); \u00abHe insistido tanto que mi marido ha decidido vender una parte de sus t\u00edtulos del Cr\u00e9dito Fiduciario, perdiendo as\u00ed mil trescientos francos de los once mil conseguidos. Si mi hermano tiene necesidad de dinero que me pida enseguida y me diga si necesita que vendamos el resto\u00bb (<em>Cartas Familiares<\/em> 68); \u00abLe he pedido que viniera aqu\u00ed todas las veces que tuviera necesidad de cualquier cosa, pero no ha venido nunca. Finalmente, al principio del invierno, tu padre se lo encontr\u00f3 un domingo que hac\u00eda mucho fr\u00edo: ten\u00eda los pies descalzos y le casta\u00f1eteaban los dientes. Conmovido por la piedad hacia aquel desgraciado, empez\u00f3 a hacer todo tipo de gestiones para que entrase en una residencia. [&#8230;] Tu padre no se ha dado por vencido: se ha tomado a pecho esta situaci\u00f3n y ha usado de todas sus influencias para hacerlo entrar en los Inv\u00e1lidos\u00bb (<em>Cartas Familiares<\/em> 175).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La fuente de la santidad de sus vidas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la homil\u00eda de la vigilia de oraci\u00f3n por el S\u00ednodo de la Familia celebrada en la Plaza de San Pedro el pasado 3 de octubre, el papa Francisco dijo: \u00abPara comprender hoy la familia, entremos en el misterio de la Familia de Nazaret, en su vida escondida, ordinaria y com\u00fan, como la de la mayor parte de nuestras familias, con sus penas y sus sencillas alegr\u00edas; una vida entretejida de serena paciencia en las contrariedades, de respecto por la condici\u00f3n de cada miembro, de esa humildad que libera y que florece en el servicio; vida de fraternidad que brota de sentirse parte de un mismo cuerpo. Es un lugar \u2013la familia\u2013 de santidad evang\u00e9lica, realizada en las condiciones m\u00e1s normales. Ah\u00ed se respira la memoria de las generaciones y se ahondan las ra\u00edces que permiten ir lejos. Es el lugar del discernimiento, donde se educa para reconocer el plan de Dios sobre la propia vida y a abrazarlo con confianza. Es el lugar de la gratuidad, de la presencia discreta, fraterna y solidaria, que ense\u00f1a a salir de s\u00ed mismo para acoger al otro, para perdonar y ser perdonados\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta descripci\u00f3n nos proporciona la medida de la contemporaneidad de la familia Martin. Su canonizaci\u00f3n muestra a todas las familias, en primer lugar a las cristianas, la belleza extraordinaria de las cosas ordinarias, cuando la propia historia se recibe de las manos de Dios y se la ofrecemos a \u00c9l, con la serena certeza de que \u00abla cosa m\u00e1s sabia y m\u00e1s sencilla en todo esto es abandonarse a la voluntad de Dios y prepararse de antemano a llevar la propia cruz con la mayor valent\u00eda posible\u00bb (<em>Cartas familiares 51<\/em>), disponi\u00e9ndose a \u00abaceptar generosamente la voluntad de Dios, sea cual sea, pues ser\u00e1 siempre lo mejor para nosotros\u00bb (<em>Cartas familiares<\/em> 204).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paz interior, la confiada tenacidad a la hora de asumir positivamente los desaf\u00edos que la vida nos pone delante, la capacidad de vivir las relaciones con generosidad poniendo en el centro al otro en su unicidad, que caracterizaron la experiencia matrimonial de Luis y Celia y su relaci\u00f3n con los hijos, no son fruto de gracias especiales o de experiencias m\u00edsticas. Brotan, m\u00e1s bien, de tomar en serio la voluntad de Dios poni\u00e9ndose serenamente en discusi\u00f3n y de vivir en profundidad la vida de la Iglesia, recibiendo diariamente la gracia del sacramento eucar\u00edstico y reforzando su uni\u00f3n con Jes\u00fas en la adoraci\u00f3n de su amor fiel y ofrecido constantemente en la Hostia Consagrada, orando personalmente y como familia reunida en torno a la Virgen Mar\u00eda, participando en la actividad caritativa de la parroquia con gozosa disponibilidad a\u00fan en medio de muchos compromisos. Y en todo esto tener siempre tiempo para escuchar a las hijas, dispuestos a corregirlas con firmeza y suavidad, narrarles la vida de Jes\u00fas, cuidar de su interioridad haciendo espacio a Dios con una disposici\u00f3n de confiado abandono a su presencia misteriosa y concreta. Sentirse mirados con admirado estupor y respetados en su propia individualidad irrepetible, reconocidos como un bien incondicional, incluso cuando la propia condici\u00f3n fuera fuente de sufrimiento, es un patrimonio de bienestar y positividad impagable e indestructible para la persona que lo recibe. Es la experiencia humana que m\u00e1s se acerca a la mirada de Dios y que por eso abre la puerta del coraz\u00f3n y le permite recorrer los caminos de la santidad, como la historia de esta familia muestra claramente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La b\u00fasqueda asidua de la intimidad con el Se\u00f1or y con Mar\u00eda, vivida ejemplarmente por Luis y Celia, es el mensaje m\u00e1s precioso dejado en herencia a las propias hijas y a nosotros, hijos de Santa Teresa. En su canonizaci\u00f3n podemos hacer nuestra la invitaci\u00f3n dirigida al Carmelo Teresiano a ser m\u00e1s familia, a descubrir la belleza y la importancia de nuestras responsabilidades cotidianas, aprendiendo humildemente de las familias que viven con compromiso la propia vocaci\u00f3n y misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos \u00e1nima extraordinariamente constatar que verdaderamente \u00abde un \u201cs\u00ed\u201d pronunciado con fe nacen consecuencias que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos y se extienden por el mundo\u00bb. Mirando a los esposos Martin y a los frutos visibles de santidad de su ser un solo coraz\u00f3n y una sola alma, nos damos m\u00e1s cuenta que, aprendiendo a comunicar, llegamos a ser \u00abcomunidad que sabe acompa\u00f1ar, festejar y dar fruto\u00bb, y comprendemos que \u00abla familia m\u00e1s bella, protagonista y no problema, es la que sabe <em>comunicar<\/em>, partiendo del testimonio, la belleza y la riqueza de la relaci\u00f3n entre hombre y mujer, y de ah\u00ed la que se da entre padres e hijos\u00bb (, 17 de mayo de 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi deseo es que, a partir de la gracia que recibimos a trav\u00e9s de esta canonizaci\u00f3n, nos comprometamos a conocer de cerca, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la lectura de su correspondencia, el testimonio de esta pareja y nos insertemos creativamente en el camino que la Iglesia esta trazando, invit\u00e1ndonos a redescubrir la familia como sujeto imprescindible para la evangelizaci\u00f3n y escuela de humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">P. Saverio Cannistr\u00e0<br \/>\nPrep\u00f3sito General<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta a la Orden con motivo de la canonizaci\u00f3n de Luis y Celia Martin Roma, 18 octubre 2015 D\u00eda Mundial de las Misiones Queridos hermanos y hermanas en el Carmelo,\u00a0el pr\u00f3ximo domingo 18 de octubre, en la Plaza de San &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1048\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[1],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-gU","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1048"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1048"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1048\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1050,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1048\/revisions\/1050"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}