{"id":1075,"date":"2016-10-16T17:35:16","date_gmt":"2016-10-16T23:35:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1075"},"modified":"2016-10-16T17:35:16","modified_gmt":"2016-10-16T23:35:16","slug":"carta-a-la-orden-del-preposito-general-con-motivo-de-la-canonizacion-de-la-beata-isabel-de-la-trinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1075","title":{"rendered":"Carta a la Orden del Prep\u00f3sito General con motivo de la canonizaci\u00f3n de la beata Isabel de la Trinidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CARTA A LA ORDEN DEL PREP\u00d3SITO GENERAL\u00a0CON MOTIVO DE LA CANONIZACI\u00d3N DE LA BEATA ISABEL DE LA TRINIDAD<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimados hermanos y hermanas en el Carmelo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A un a\u00f1o de distancia de la canonizaci\u00f3n de los esposos Martin, nos disponemos a celebrar otro acontecimiento de gracia que nos llena de alegr\u00eda. A 110 a\u00f1os de su muerte, el 16 de octubre, nuestra hermana Isabel Catez ser\u00e1 inscrita en el canon de los santos de la Iglesia, entrando as\u00ed a formar parte en pleno de la grande y gloriosa familia de los santos del Carmelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los motivos para dar gracias al Se\u00f1or y reflexionar sobre la importancia que este evento puede tener en el camino que nuestra Orden est\u00e1 haciendo, son m\u00faltiples. La rica y estimulante ense\u00f1anza que el Papa Francisco presenta con sus palabras y con sus iniciativas \u2013pienso en la enc\u00edclica <em>Laudato si&#8217; <\/em>y en el a\u00f1o Jubilar de la Misericordia\u2013 nos puede ayudar a comprender algunos aspectos de actualidad del testimonio y de la ense\u00f1anza espiritual de esta ilustre hermana nuestra, tan querida y apreciada en los c\u00edrculos espirituales, aunque poco conocida por la mayor\u00eda de los fieles. Sin embargo, su vida de joven vivaz, sensible, encantadora, llena de talentos, generosamente empe\u00f1ada en la vida eclesial, vinculada a la familia, emocionalmente exuberante y capaz para la amistad, amante de la belleza y en todo conquistada y polarizada por el misterio de la Trinidad que Jesucristo nos ha comunicado, \u00a1deber\u00eda hacerla interesante!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isabel nos puede ayudar a aprovechar la fuente abundante y siempre fresca de la Trinidad, que da vitalidad, sentido, perseverancia gozosa a nuestra consagraci\u00f3n y misi\u00f3n. Ella ofrece a todos un ejemplo inspirador de c\u00f3mo la inmersi\u00f3n en el misterio de la vida divina permite realizarse en plenitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta carta quiero proponer algunas claves de relectura de los escritos de Isabel<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>1 con el fin de comprender su actualidad, teniendo en cuenta algunos fen\u00f3menos contradictorios de los tiempos en que vivimos: la fragmentaci\u00f3n del yo, cada vez menos capaz de ser identificado en las buenas relaciones a causa de su confusi\u00f3n y desconfianza; el ansia de hacernos presentes para sentirnos vivos, a trav\u00e9s de una visibilidad medi\u00e1tica, que por otra parte no consigue hacernos presentes a nosotros mismos; la b\u00fasqueda fren\u00e9tica y ruidosa de actividades con que llenar el tiempo, que nos ocupan y agitan, y nos impiden escuchar, sentir y reflexionar en profundidad; el uso de la belleza y un disfrute selectivo de la realidad con fines consum\u00edsticos, que rechaza la gratuidad impidiendo acoger la belleza inherente a las cosas, desfigurando la naturaleza; el sentimiento generalizado de estar al borde de un abismo, a merced de fuerzas desconocidas e incontrolables, que hace in\u00fatil toda b\u00fasqueda del bien, en un mundo cada vez m\u00e1s marcado por la violencia, la miseria y la inseguridad, sin la posibilidad de un oasis de paz; el sufrimiento y la muerte vividas como desgracia, enfatizados o banalmente ignorados por nuestra cultura, que no consigue reconocer su valor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo unificar nuestras vidas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hilo conductor une la experiencia de la peque\u00f1a Isabel con el momento de su muerte, aun joven pero ya madura: la intuici\u00f3n de que lo \u00fanico importante es \u00abvivir por amor\u00bb. El Dios que es capaz de ganar su temperamento fogoso y col\u00e9rico y cautivar su coraz\u00f3n sensible y sediento de belleza, lo encuentra en Jes\u00fas crucificado por amor (cfr. <em>Carta <\/em>133). En \u00c9l ve y toca un amor apasionado y apasionante, que la conquista y la convence, en una edad temprana, para hacerse toda suya. Es el encuentro que tiene lugar el d\u00eda m\u00e1s importante de su vida, el d\u00eda de su primera comuni\u00f3n,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abaquel d\u00eda que de Jes\u00fas fue morada el alma m\u00eda \/ y de Dios posesi\u00f3n mi coraz\u00f3n. \/ De tal modo que a partir de aquella hora \/ despu\u00e9s de ese coloquio misterioso, \/ de aquella conversaci\u00f3n divina, deliciosa \/ solo aspiraba a darle yo mi vida \/ a devolverle algo de su gran amor \/ al Amado de la Eucarist\u00eda \/ que moraba en mi d\u00e9bil coraz\u00f3n \/ llen\u00e1ndolo de todos sus tesoros\u00bb (<em>Poes<\/em><em>\u00eda <\/em>47).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dificultades que debe afrontar en su proceso de maduraci\u00f3n \u2013como la pugna entre el deseo de entrar en el Carmelo y la oposici\u00f3n de su querida madre; el querer permanecer en la intimidad con Jes\u00fas y el tener que asistir a bailes donde los j\u00f3venes fascinados por su belleza la pretend\u00edan; el sentirse llamada a la soledad, que requiere desprendimiento y separaci\u00f3n, y el estar envuelta en tantas actividades art\u00edsticas y sociales; el dar a Dios todo su coraz\u00f3n y al mismo tiempo estar disponible y cercana a sus amigas\u2013 encuentran su soluci\u00f3n en la atracci\u00f3n que ejerce sobre ella, \u00abel sobreabundante amor\u00bb de Cristo, que brilla desde la cruz, el madero capaz \u00abde encender el fuego del amor\u00bb (<em>Carta <\/em>138).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los textos preferidos de Isabel est\u00e1 el <em>incipit <\/em>del himno de la Carta a los Efesios, donde San Pablo anuncia el destino glorioso del hombre diciendo que hemos sido pensados, bendecidos y predestinados desde la eternidad \u00abpara ser santos e inmaculados ante \u00e9l por el amor\u00bb (<em>Ef <\/em>1,4). Por eso \u00abun alma que discute con su yo, que se ocupa de sus sensibilidades, que va detr\u00e1s de un pensamiento in\u00fatil, de un deseo cualquiera, esta alma dispersa sus fuerzas\u00bb, porque \u00abno est\u00e1 toda ordenada a Dios\u00bb (<em>\u00daltimos Ejercicios<\/em>, 3). Todo lo que no se hace por Dios es nada (cfr. <em>Carta <\/em>340), vac\u00eda en lugar de llenar, disgrega en lugar de unir. No es la tarea lo que disgrega, sino el no creer \u00abque un Dios, que se llama Amor, habita en nosotros\u00bb (<em>Carta <\/em>330), el no estar unidos al Ser que nos ama, al Padre que en Cristo nos espera en su casa y con su Esp\u00edritu nos sostiene en nuestro camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran acto de fe \u2013nos recuerda Isabel haci\u00e9ndose eco del Evangelista Juan\u2013 es creer en este inmenso amor que Dios nos tiene (cfr. <em>El Cielo en la Fe<\/em>, 20). La unificaci\u00f3n de la persona se da, por lo tanto, a trav\u00e9s del poder del acto de fe y repercute en la sensibilidad. De modo que, para crecer en armon\u00eda, sanar las heridas de la vida y madurar como personas, no hay que tener como objetivo el cuidado de nosotros mismos, o la superaci\u00f3n de nuestra propia debilidad, sino m\u00e1s bien, salir de nosotros mismos, abandonar el propio yo (cfr. <em>\u00daltimos Ejercicios<\/em>, 26) en un provechoso intercambio con el yo de Cristo, que \u00abquiere consumir nuestra vida para cambiarla en la suya, la nuestra llena de vicios, la suya llena de gracia y de gloria, toda preparada para nosotros con tal que nos renunciemos\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El secreto est\u00e1, entonces, en reconocer cu\u00e1nto somos amados, fijando los ojos en el Maestro que ha venido a encender el fuego del amor y quiere verlo arder en sus disc\u00edpulos para derramarlo de forma visible en todo el mundo. El amor divino es tan excesivo y sin medida, que arrastra al alma que se lo permite, haci\u00e9ndola constante, ya no sujeta a las sacudidas imprevisibles e inevitables de la vida, \u00abporque ve al Invisible\u00bb y por lo tanto \u00abno se detiene en consuelos o sentimientos\u00bb; sucede incluso que \u00abcuanto m\u00e1s probada es, m\u00e1s crece su fe, porque ella pasa por encima de todos los obst\u00e1culos para ir a reposarse en el seno del Amor infinito, que no puede hacer sino obras de amor\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 20 ). Despu\u00e9s de todo, \u00e9sta es la experiencia humana del Hijo enviado por el Padre a la tierra y acogida por la humilde Madre, \u00e9ste es el anhelo inscrito en el ser de cada hombre, \u00e9sta es la gracia del bautismo, que por eso supone un nuevo nacimiento, una iluminaci\u00f3n permanente para quien hace memoria, el comienzo de la vida eterna (cfr. <em>El Cielo en la Fe<\/em>, 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inmadurez, para ella, radica en la indecisi\u00f3n respecto a la uni\u00f3n con Dios, en el permanecer centrado en s\u00ed mismo y no elegir el amor. La acci\u00f3n con la cual Dios nos transforma y unifica es un fen\u00f3meno casi f\u00edsico, una consumaci\u00f3n del amor propio, del miedo al sufrimiento, de los vicios, de la aversi\u00f3n a Dios, que nos pide ceder nuestra voluntad para enraizarnos en el amor, \u00abdoble corriente entre El que es y la que no es\u00bb (<em>Carta <\/em>131).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La miseria, lugar bendecido de la misericordia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si queremos llegar a ser \u2013con nuestra consagraci\u00f3n y nuestro trabajo\u2013 signo eficaz de la acci\u00f3n del Padre \u00abestamos llamados a fijar nuestros ojos en su Misericordia\u00bb (<em>Misericordiae vultus, <\/em>3). A menudo, de hecho, ya sea de forma expl\u00edcita o impl\u00edcita, una pregunta se instala en nuestra mente y nos esteriliza deteniendo iniciativas y arrebatando el entusiasmo: \u00bfqu\u00e9 hago con mi debilidad? Ser\u00eda mucho mejor si no existiera, tal vez ser\u00eda m\u00e1s fuerte; si fuera invulnerable, cu\u00e1ntos problemas menos&#8230; \u00a1Y el ideal se vuelve inalcanzable! De este modo la mesa de la desesperaci\u00f3n y de la frustraci\u00f3n est\u00e1 servida ante nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isabel razona de manera completamente distinta, como tambi\u00e9n el Papa Francisco cuando, contemplando el misterio de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas, dice que la fuerza de la ternura es conocida solamente cuando nos decidimos a entrar en contacto con la existencia concreta de los dem\u00e1s, sin mantenernos a distancia del drama humano, tocando nuestra carne sufriente y la de los dem\u00e1s (cfr. <em>Evangelii gaudium<\/em>, 269-270). Hablando con su hermana Guita, nuestra santa le sugiere que elimine la palabra des\u00e1nimo de su vocabulario: cuanto m\u00e1s se siente la debilidad y m\u00e1s escondido parece el Se\u00f1or, m\u00e1s tenemos que alegrarnos, recordando que \u00abel abismo de tu miseria, <em>Guitita<\/em>, atrae el abismo de su misericordia\u00bb (<em>Carta <\/em>298). La vida interior es un abismo porque en ella est\u00e1 el Dios que nos ama de manera inmutable, es un abismo de amor que poseemos (cfr. <em>Carta <\/em>292).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si utilizamos la luz de la fe encontramos la confianza y el amor, que nos permiten bajar a nuestras profundidades, en lugar de quedarnos quietos en la superficie revuelta del mar de la vida. As\u00ed experimentamos el abismo que es Dios, \u00edntimamente ligado a nuestro ser, y al llegar al fondo, \u00abes ah\u00ed en lo m\u00e1s profundo donde se efectuar\u00e1 este encuentro divino, donde el abismo de nuestra nada, de nuestra miseria, se encontrar\u00e1 cara a cara con el Abismo de la misericordia, de la inmensidad del todo de Dios\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo reconociendo esta verdad, que es el coraz\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico, es posible reconocer a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDios bajo el velo de la humanidad\u00bb (<em>\u00daltimos Ejercicios<\/em>, 4) y escuchar la palabra en el presente. Si queremos encontrar la paz, debemos inclinarnos y lanzarnos \u00aben el abismo de nuestra nada\u00bb: de ah\u00ed nacer\u00e1 la adoraci\u00f3n, \u00abel \u00e9xtasis del amor\u00bb (<em>\u00daltimos Ejercicios<\/em>, 21). De ah\u00ed surge la confianza: el miedo de nuestra debilidad desaparece, porque \u00abel Fuerte est\u00e1 en m\u00ed y su poder lo puede todo; obra, dice el ap\u00f3stol, m\u00e1s all\u00e1 de lo que podemos esperar\u00bb (<em>Carta <\/em>333).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1nta esperanza, por lo tanto, es posible si es cierto que \u00abel alma m\u00e1s d\u00e9bil, incluso la m\u00e1s culpable es aquella que tiene m\u00e1s razones para esperar\u00bb, ya que \u00abposee en el centro de s\u00ed misma un Salvador que quiere purificarla a cada minuto\u00bb (<em>Carta <\/em>249), ya que \u00absu misi\u00f3n es perdonar\u00bb (<em>Carta <\/em>145). Tenemos que ver nuestra nada, nuestra miseria e impotencia, en silencio reconociendo serenamente que no somos capaces de progreso ni de perseverancia, y presentarlas ante la misericordia del Maestro (cfr. <em>El Cielo en la Fe<\/em>, 12). De esta manera podemos encontrar la libertad y la paz que son la expresi\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n consigo mismo en Cristo \u2013\u00ab\u00c9l est\u00e1 en m\u00ed, yo soy su santuario \/ \u00a1Oh! \u00bfNo es esta la Visi\u00f3n de paz?\u00bb (<em>Poes\u00eda <\/em>88)\u2013 deseando que \u00c9l crezca en nosotros, y por medio de este crecimiento, pueda ser conocido por los hombres. Por lo tanto, la santidad est\u00e1 a nuestro alcance, ya que se encuentra en un movimiento de abajamiento, no de elevaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTiene necesidad el Todopoderoso \/ de bajar, para difundir su amor. \/ Busca un coraz\u00f3n que le comprenda\/ y en \u00e9l quiere su mansi\u00f3n fijar.\/ [&#8230;] M\u00edrame, mejor comprender\u00e1s \/ el don de s\u00ed, el anonadamiento. \/ Para engrandecerme debes siempre bajar, \/ sea tu reposo el rebajarte. \/ El encuentro siempre se hace ah\u00ed.\u00bb (<em>Poes<\/em><em>\u00eda <\/em>91).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Eucarist\u00eda es la totalidad de la Trinidad que nos invade<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio de la Sant\u00edsima Trinidad es el abismo en el cual Isabel perdi\u00e9ndose a s\u00ed misma se encuentra (cfr. <em>Carta <\/em>62). Es \u00abuna inmensidad de amor que nos desborda por todas partes\u00bb (<em>Carta <\/em>199), que impregna y anima cada fibra del ser; que desemboca en el alma en la medida en que la persona alcanza con la fe la gracia bautismal y se conforma progresivamente a Cristo. El horizonte de la realidad se dilata siempre m\u00e1s (cfr. <em>Carta <\/em>89) y todo se ilumina, porque Cristo la introduce en la profundidad del alma, \u00aben aquellos abismos donde no se vive sino de \u00c9l\u00bb (<em>Carta <\/em>125), haci\u00e9ndola participar de su mirada, de sus sentimientos, de su coraz\u00f3n: \u00ab\u00c9l <em>fascina<\/em>, \u00c9l arrebata. Bajo su mirada el horizonte se hace tan bello, tan vasto, tan luminoso&#8230;\u00bb (<em>Carta <\/em>128). La Trinidad no es una verdad abstracta y complicada, sino la vida de Los Tres \u2013as\u00ed los llama &#8211; que en su gozosa comuni\u00f3n crean el mundo y la humanidad haci\u00e9ndolos participar del esplendor del Amor, de la Luz y de la Vida. Dios es el Padre, su Hijo y su Esp\u00edritu: \u00abnuestra morada, nuestra casa, la casa paterna de donde no debemos salir jam\u00e1s\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 2)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la l\u00f3gica de la fe, ra\u00edces y consecuencias existenciales del ser cristiano est\u00e1n estrictamente vinculadas: vivir en la fe, conocer el amor de Cristo crucificado por nosotros, habitar en una luz que hace hermosos aun los momentos m\u00e1s dolorosos de la vida, ser transformados por el Esp\u00edritu como le sucedi\u00f3 a Mar\u00eda, vivir habitados por la Trinidad, encontrar la paz del cielo sobre la tierra, para Isabel son sin\u00f3nimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Eucarist\u00eda es la clave de esta visi\u00f3n luminosa y prof\u00e9tica de la vida. En la experiencia de Isabel, desde el d\u00eda de su primera comuni\u00f3n, la comuni\u00f3n sacramental con Jes\u00fas y la adoraci\u00f3n prolongada de su darse continuamente a nosotros, que se hace visible en la Hostia consagrada, ser\u00e1 la fuente experimental, la puerta de comunicaci\u00f3n, el lugar de confluencia de todas las iluminaciones y gracias que recibir\u00e1 en su breve e intensa vida. Entrando en la capilla, mientras que el Sant\u00edsimo Sacramento est\u00e1 expuesto, le \u00abparece que es el cielo el que se abre, y es as\u00ed en realidad, porque Aquel a quien adoro en la fe es el mismo que los bienaventurados ven cara a cara\u00bb (<em>Carta <\/em>137). \u00abNada refleja mejor el amor del Coraz\u00f3n de Dios que la Eucarist\u00eda. Es la uni\u00f3n, la comuni\u00f3n, es \u00c9l en nosotros, nosotros en \u00c9l. Y \u00bfNo es esto el cielo en la tierra? El cielo en la fe, esperando la visi\u00f3n cara a cara tan deseada.\u00bb En la espera de este encuentro \u00abtodo desaparece y parece que ya se penetra en el misterio de Dios\u00bb (<em>Carta <\/em>165). En la Eucarist\u00eda, la realidad del cielo se hace presente, comunicada y personalizada por el Esp\u00edritu a cada alma, porque el cielo es \u00abel que el Esp\u00edritu Santo crea en ti\u00bb (<em>Carta <\/em>239). La Eucarist\u00eda es un hecho tan vital, que Isabel se empe\u00f1\u00f3 en conseguir el objetivo de ser digna de recibir la comuni\u00f3n eucar\u00edstica diaria (en un tiempo en el que no era una pr\u00e1ctica habitual): \u00abEntonces, Dios m\u00edo, estar\u00e9 en el colmo de mis deseos: recibiros cada d\u00eda, y adem\u00e1s vivir unida a Vos de una comuni\u00f3n a otra, en vuestra intimidad \u00a1Ah!, es el para\u00edso en la tierra!\u00bb (<em>Diario<\/em>, 150). Como San Francisco, Isabel, considera la Eucarist\u00eda en estrecha relaci\u00f3n con la Navidad, de la cual emana la espl\u00e9ndida luz que hace visible a nuestros ojos el desconcertante misterio de la Encarnaci\u00f3n, el comienzo del cumplimiento de la salvaci\u00f3n y la glorificaci\u00f3n de la humanidad por la efusi\u00f3n del amor y de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios, que por la fe se realiza en el coraz\u00f3n humano (cfr. <em>Poemas <\/em>75.86.88.91).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta \u00edntima transfusi\u00f3n de amor la experiencia humana cambia radicalmente. \u00bfQu\u00e9 podemos descubrir y \u00abtocar con la mano\u00bb \u2013de nosotros, de Dios, de los dem\u00e1s, de la realidad\u2013 comunicando con plena confianza en el misterio de la fe?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>En realidad, somos una humanidad <\/em>Si pensamos por un momento al peso cada vez mayor que tiene \u2013en nuestras relaciones, en la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, en el crecimiento de los j\u00f3venes\u2013 la visibilidad de su propia imagen y el hacerse \u00abdisponible\u00bb a trav\u00e9s las situaciones de la vida cotidiana que manifiestan nuestro deseo de querer ser reconocidos \u00abpor los dem\u00e1s\u00bb, nos damos cuenta de lo diferente que es el discurso de Isabel y su experiencia personal. Para ella no hay otra posibilidad de ser verdaderamente ella misma y hacerse presente al otro, de una manera real y no ef\u00edmera, que coloc\u00e1ndose en la profundidad donde se encuentra nuestra imagen humana en la persona divina de la imagen de Cristo-imagen visible del Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el hombre no se reconoce o no es reconocido como un espacio de comunicaci\u00f3n personal, no representa nada \u2013y por lo tanto no tiene ning\u00fan valor\u2013. En cambio, abri\u00e9ndose a la luz resplandeciente de la fe, la persona \u00abdescubre a su Dios presente, viviendo en ella; a su vez, ella permanece presente en \u00c9l, en la bella simplicidad, que \u00c9l la guarda con un cuidado celoso\u00bb (<em>\u00daltimos Ejercicios<\/em>, 5). Todo se vuelve precioso si descubrimos esta intimidad invisible y tratamos de conectar nuestra experiencia humana a ella, centrando la mirada en los misterios de su vida, tratando de percibir sus sentimientos, conforme surgen a partir de los Evangelios, para hacerlos propios: \u00abMe parece que convendr\u00eda estar muy cerca del divino Maestro, comunicar mucho con su alma, identificarse con todos sus movimientos y entregarse como \u00c9l a la voluntad del Padre\u00bb (<em>Carta <\/em>158). El valor de nuestras acciones se disparar\u00eda a las estrellas llegando a ser por empat\u00eda interior \u00absacramento de Cristo\u00bb; a trav\u00e9s cada expresi\u00f3n de nuestra existencia \u2013alegre o triste, de fortaleza o debilidad\u2013 podr\u00eda \u00abdarse nuestro Dios Sant\u00edsimo, el Dios crucificado todo Amor\u00bb. Esto implica \u00abdejarse transformar en una misma imagen con \u00c9l\u00bb por medio de<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abla fe, que contempla y ora sin cesar. La voluntad al fin cautiva y que no se separa m\u00e1s. El coraz\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">verdadero, puro y exultante bajo la bendici\u00f3n del Maestro\u00bb (<em>Notas \u00cdntimas <\/em>14). Esta m\u00edstica paulino- carmelitana supera el intento vano de encontrarse a s\u00ed mismos en el reconocimiento de los dem\u00e1s, a los que presentamos nuestra apariencia exterior y nuestras capacidades; nos encontramos y encontramos al otro buscando al Otro, mir\u00e1ndonos conscientes de que somos \u2013todos\u2013 a imagen de Cristo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abQue yo sea para \u00c9l una humanidad complementaria en la que renueve todo su Misterio. Y T\u00fa, \u00a1oh Padre Eterno!, incl\u00ednate sobre esta peque\u00f1a criatura tuya, \u201cc\u00fabrela con tu sombra\u201d, (cfr. <em>Mt <\/em>17, 5) y no veas en ella sino al \u201cAmado en quien has puesto todas tus complacencias\u201d (cfr ivi)\u00bb (<em>Notas \u00cdntimas <\/em>15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Llegar a ser personas de comuni\u00f3n, que la irradian<\/em>. Cada persona lleva consigo a las personas que la han marcado en su vida: las personas que la han generado, las que han contribuido a su formaci\u00f3n y las que han estado a su lado en los momentos cruciales de la Encontr\u00e1ndonos, encontramos y comunicamos tambi\u00e9n algo de las personas que llevamos en nuestro ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sublime misterio de la \u00abnueva encarnaci\u00f3n\u00bb, que se realiza en el alma dej\u00e1ndose amar por el Crucificado hasta el fondo de la propia miseria, am\u00e1ndolo de nuestra parte en gratitud \u00abhasta el agotamiento\u00bb, es el \u00abno soy yo, es \u00c9l que vive en m\u00ed\u00bb (<em>Poes\u00eda <\/em>75), que permite al amor encarnado en Cristo irradiarse (cfr<em>. Notas \u00edntimas <\/em>15). La comuni\u00f3n, que todos los hombres de buena voluntad buscan construir y que en nuestra \u00e9poca est\u00e1 cada vez m\u00e1s da\u00f1ada y dolida, se puede realizar solamente en la medida en que se realizar\u00e1 la voluntad divina de \u00abrestaurar todas las cosas en Cristo\u00bb. El camino est\u00e1 marcado e Isabel lo describe as\u00ed: \u00abContemplemos, pues, esta imagen adorada, permanezcamos sin cesar bajo su irradiaci\u00f3n, para que ella se imprima en nosotras; despu\u00e9s vayamos a todas las cosas con la actitud de alma con que iba nuestro Maestro santo\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 27).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amor a Cristo, a la Iglesia y a los hombres van a la par y se sostienen mutuamente. Ensimismarse con Cristo para tener \u00abel alma llena de su alma, de su oraci\u00f3n; todo el ser cautivado y entregado\u00bb y<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abentrar en todas sus alegr\u00edas, compartir todos sus dolores\u00bb, nos hace \u00abser fecundos, corredentores, dar a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">luz almas a la gracia, multiplicar los hijos adoptivos del Padre, los rescatados por Cristo, los coherederos de su gloria\u00bb (<em>Notas \u00cdntimas <\/em>13). Dar gloria a Dios es hacer visible a Cristo \u2013su vida\u2013 en nuestra existencia. Aqu\u00ed se revela que la inconstancia y la flojera en la oraci\u00f3n son proporcionales a la inconsciencia en la vocaci\u00f3n que es nuestra identidad: \u00abcomulgar\u00e9 por usted a Aquel que es Fuego consumidor para que \u00c9l la transforme cada vez m\u00e1s en \u00c9l mismo, para que usted pueda darle toda gloria\u00bb (<em>Carta 328<\/em>). En efecto el alma, en contacto con el Esp\u00edritu Santo, \u00abse convertir\u00e1 en una llama de amor, que se reparte en todos los miembros del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia\u00bb (<em>Cart<\/em><em>a 250<\/em>). Solamente as\u00ed,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abcon nuestra generosidad\/ a la Iglesia podremos ayudar\/ y se ver\u00e1 que reina ya el Amor\/ anticipo de la Morada celestial\u00bb <em>(Poes\u00eda 94)<\/em>; \u00abvivir de amor o vivir de su vida\/ en sus ap\u00f3stoles nos convertir\u00e1.\/ Muy grande es el poder de un alma as\u00ed inundada\/ De que lo obtiene todo, estoy muy convencida<em>\u00bb (Poes\u00eda 77).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Vivi<\/em><em>r el sufrimiento como bendici\u00f3n<\/em>. Es verdad que no hemos sido creados para sufrir sino para gozar, no para morir sino para vivir, y habr\u00eda que a\u00f1adir: no para poseernos ego\u00edstamente sino para entregarnos En el fondo del miedo y del rechazo al sufrimiento se puede encontrar una cerraz\u00f3n, una soledad profunda, el \u00eddolo de la belleza f\u00edsica y de la eficiencia, el orgullo, en \u00faltima instancia la falta de una experiencia abisal \u2013para decirlo con Isabel\u2013 del amor divino-humano. Isabel lo ha vivido, se ha sumergido y se ha dejado arrollar, pidi\u00e9ndolo con insistencia para s\u00ed misma y para las personas queridas en sus coloquios \u00edntimos con los Tres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay palabras que \u2013de solo o\u00edrlas nombrar\u2013 nos evocan sentimientos de tristeza, nos hacen sospechar y no nos gustan, como v\u00edctima, sacrificio, inmolaci\u00f3n, negaci\u00f3n, olvido de s\u00ed, sin embargo son los \u00fanicos que delinean en la Escritura y en la experiencia espiritual, la necesidad de la Pascua y la verdad del amor para alguien. Isabel lo entend\u00eda bien y por eso dec\u00eda: \u00abPid\u00e1mosle que nos haga veraces en nuestro amor, es decir, hacer de nosotros v\u00edctimas de sacrificio, porque me parece que el sacrificio no es m\u00e1s que el amor puesto en obra\u00bb (<em>Ca<\/em><em>rta 250<\/em>). Por eso, es fuente de felicidad pensar \u00abque el Padre me ha predestinado para ser conforme a la imagen de su Hijo crucificado\u00bb (<em>Carta 324<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Eucarist\u00eda es sacramento de comuni\u00f3n, banquete del cielo, banquete festivo porque alguien se ha inmolado, sacrificado, dejado aniquilar por nosotros. Podemos percibir entonces la centralidad teol\u00f3gico-espiritual de expresiones como la siguiente y la belleza de la perspectiva eucar\u00edstica que abre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abUna hostia buscas, Maestro adorado\/ y quieres en tu caridad\/ perpetuar tu vida para siempre\/\u00a0encarn\u00e1ndote entre la humanidad,\/ deseas que siempre suba al Padre\/ el sacrificio y la adoraci\u00f3n\u00bb (<em>Poes\u00eda <\/em>91).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paz y el descanso no nacen de la ausencia de problemas y sufrimientos, sino cuando se \u00absabe apreciar la felicidad del sufrimiento y verlo como la revelaci\u00f3n del \u201cgran amor\u201d (<em>Ef <\/em>2,4) del que habla San Pablo\u00bb (<em>Carta <\/em>323 bis); si el \u00abdolor es la revelaci\u00f3n del amor\u00bb se hace precioso y bendito y puede llegar a ser \u00abmi residencia amada, all\u00ed donde encuentro la paz y el descanso; es all\u00ed donde estoy segura de encontrar a mi Maestro y de permanecer con \u00e9l\u00bb (<em>Carta <\/em>323). Por esto un cristiano no deber\u00eda tener otro ideal que el de \u00abser transformado en Jes\u00fas crucificado\u00bb (<em>Carta <\/em>324): descubriendo que Cristo est\u00e1 vivo en el dolor, recibir\u00eda fuerza en las circunstancias dolorosas y frustrantes de la vida. Por tanto, a la luz de la eternidad, sacrificios, luchas, miserias son motivo de alegr\u00eda, no de tristeza (cfr. <em>El Cielo en la Fe<\/em>, 30); el secreto es aprender a refugiarse siempre \u00aben la oraci\u00f3n de su Maestro [\u2026], desde la cruz \u00c9l te ve\u00eda, rogaba por ti y esa oraci\u00f3n permanece eternamente viva y presente delante de su Padre. Es ella la que te salvar\u00e1 de tus miserias\u00bb (<em>Carta <\/em>324).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sufrimiento, es \u00abprueba\u00bb de la falta de amor, y se convierte en \u00abeco\u00bb del amor divino que empuja para entrar en el coraz\u00f3n e irradiar a la humanidad. En la enfermedad m\u00e1s dolorosa se puede llegar a ser signos de esperanza para quien est\u00e1 a nuestro lado y para quien sufre sin esperanza, si la vivimos como el misterio de Cristo muerto y resucitado que celebra con su disc\u00edpulo su Misa (cfr. <em>Carta <\/em>309).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El tiempo est\u00e1 rescatado<\/em>. La luz de la eternidad ofrece la perspectiva justa sobre la realidad porque, dando a la vida el sentido de un origen y de un fin buenos, la coloca dentro de un proceso en el que los acontecimientos individuales se relativizan y son rescatados de una absolutizaci\u00f3n que los har\u00eda explotar, sobrecarg\u00e1ndolos de Al mismo tiempo, la plenitud del ser personal se va preparando a trav\u00e9s de todas las opciones que hacemos, las acciones que realizamos, las palabras que pronunciamos: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 cosa tan seria es la vida!, cada minuto se nos ha dado para \u00abenraizarnos m\u00e1s en Dios\u00bb (<em>Carta <\/em>333) y llegar a parecernos en la vida al modelo divino en una uni\u00f3n siempre m\u00e1s \u00edntima con \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Trinidad \u00abdesea tenernos consigo, no solo durante la eternidad, sino ya en el tiempo, que es la eternidad comenzada aunque siempre en constante progreso\u00bb (<em>E<\/em><em>l Cielo en la Fe<\/em>, 1) \u00bfQu\u00e9 hacer para que este proceso se act\u00fae en nosotros? El secreto est\u00e1 en \u00abolvidarse, abandonarse, no buscarse a s\u00ed mismo, mirar al Maestro, solamente a \u00c9l, recibir igualmente como venidos directamente de su amor, la alegr\u00eda y el dolor \u00bb (<em>Carta <\/em>333).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta dimensi\u00f3n contemplativa es posible leer los acontecimientos, de lo m\u00e1s peque\u00f1o a lo m\u00e1s grande, como expresi\u00f3n de la voluntad del Padre \u2013como lo hizo Cristo\u2013 de manera que para el que cree<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abcada acontecimiento y suceso, cada sufrimiento y cada alegr\u00eda son un sacramento\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 10). En todo es posible comunicarse con \u00e9l, la realidad se hace significativa, los sucesos se interrelacionan y los puntos se tocan dejando ver una trama hermosa, sensata, conveniente para el propio crecimiento humano. Si el Verbo eterno entr\u00f3 en la realidad y se uni\u00f3 en cierto modo a cada hombre, entonces \u00aba trav\u00e9s de todo puedo contemplarle,\/ desde la tierra, a la luz de la fe\/ [\u2026] unirme a \u00c9l, tocarle por la fe\u00bb (<em>Poes\u00eda <\/em>91).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isabel lo hab\u00eda aprendido en la larga espera antes de entrar al monasterio, que favoreci\u00f3 una interiorizaci\u00f3n del lugar de la contemplaci\u00f3n y de la uni\u00f3n con Dios, al punto de vivirlo en medio de circunstancias mundanas, concentr\u00e1ndose en lo esencial de la vocaci\u00f3n y del testimonio cristiano: la realidad de la fe, la concreci\u00f3n de la voluntad divina, la presencia de Dios en medio de las circunstancias cotidianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es posible experimentar que \u00abno hay suficiente tiempo\u00bb, es decir experimentar que lo que hacemos nos quita vida, porque no se le encuentra sentido o porque representa una huida de nosotros mismos. La fe, si no la domesticamos, nos mantiene despiertos, atentos a coger la gracia de Dios que nos suceden todos los d\u00edas, recogidos \u00aba la luz de su palabra creadora, en aquella fe \u201cen el gran amor con que nos am\u00f3\u201d (<em>Ef <\/em>2,4) que permite a Dios colmar el alma \u201cseg\u00fan su plenitud (<em>Ef <\/em>3,19)\u201d\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Vivir \u00abdesde el interior\u00bb, agradecidos y conectados con la vida verdadera<\/em>. La santidad es vivir<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00aben contacto con \u00c9l en el fondo del abismo sin fondo, <em>desde el interior<\/em>\u00bb (<em>El Cielo en la Fe<\/em>, 32). \u00abDesde el interior\u00bb es la expresi\u00f3n que resume el carisma y la misi\u00f3n eterna de Isabel de la Trinidad: vivir la relaci\u00f3n con Dios, el misterio de la Iglesia, las relaciones de amistad, las actividades, las tribulaciones de la existencia, los acontecimientos de la propia \u00e9poca, conciente y tenazmente dentro de la estrecha uni\u00f3n con el Verbo encarnado, crucificado y resucitado, que se est\u00e1 donando constantemente a cada criatura. Al sumergirse en el Misterio de la fe corresponde el pasar del propio yo a la ladera del Yo divino con la consecuente dilataci\u00f3n del horizonte vital y de la mirada; consolidarse en la fe es la \u00fanica cosa necesaria en nuestra vida, porque nos permite \u00abactuar bajo la gran luz de Dios, jam\u00e1s seg\u00fan las impresiones y la imaginaci\u00f3n\u00bb (<em>La Grandeza de Nuestra Vocaci\u00f3n<\/em>, 11). Es la experiencia del cielo sobre la tierra, del realismo de la vida divina en la comuni\u00f3n de los santos, de las realizaciones sensibles \u2013ya aqu\u00ed aunque todav\u00eda no en plenitud\u2013 de las palabras de verdad y de vida que la revelaci\u00f3n nos entrega como nuestra luminosa herencia de hijos de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pidiendo estar enteramente presente en la Trinidad adorada, despierta en la fe y abandonada a su acci\u00f3n creadora, Isabel desea que \u00abcada minuto me haga penetrar m\u00e1s en la profundidad de tu Misterio\u00bb (<em>Notas \u00cdntimas <\/em>15); vivir \u00abdesde dentro\u00bb significa apoyar totalmente el propio ser en la Trinidad \u00abDios todo amor\u00bb: esta intimidad \u00abha sido el bello sol que ha iluminado mi vida, haciendo de ella ya como un cielo anticipado. Es lo que me sostiene hoy en el dolor\u00bb (<em>Carta <\/em>333). Si permitimos a la infinita belleza imprimirse en nosotros es posible, a\u00fan en un mundo donde \u00abtodo est\u00e1 manchado\u00bb, ser personas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abhermosas con su hermosura, luminosa con su luz\u00bb (<em>Carta <\/em>331), que crecen en la gratitud y est\u00e1n siempre en la alegr\u00eda de los hijos de Dios (cfr. <em>La Grandeza de Nuestra Vocaci\u00f3n<\/em>, 12), capaces de recoger un reflejo de su belleza y de su amor en la naturaleza y en las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una sana relaci\u00f3n con las creaturas exige \u00abreconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de coraz\u00f3n, cambiar desde dentro\u00bb (<em>Laudato si\u2019<\/em>, 218), reconociendo agradecidos que el mundo es un don recibido de las manos del Padre. Este reconocimiento empuja a actuar en la gratuidad y respeto, sin abusar de ninguna realidad, conscientes de que todos los seres componen una estupenda comuni\u00f3n universal. El mundo \u00abno se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los cuales el Padre nos ha unido a todos los seres\u00bb (ivi, 220), ciertos de que \u00abCristo ha asumido en s\u00ed este mundo material y ahora, resucitado, permanece en lo \u00edntimo de cada ser, circund\u00e1ndolo con su afecto y penetr\u00e1ndolo con su luz\u00bb (ivi, 221). Gracias a los sacramentos \u2013en particular en la Eucarist\u00eda\u2013 en los cuales la naturaleza es asumida en Dios y transformada en mediaci\u00f3n, \u00abestamos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto\u00bb (ivi, 235) de aquel del provecho y de la explotaci\u00f3n. Es extraordinaria la sinton\u00eda entre el Papa Francisco, que mira y pone las bases de una ecolog\u00eda integral, e Isabel:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl Se\u00f1or, en el culmen del misterio de la Encarnaci\u00f3n, quiso alcanzar nuestra intimidad a trav\u00e9s de un fragmento de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro mismo mundo pudi\u00e9ramos encontrarlo a \u00c9l. En la Eucarist\u00eda ya est\u00e1 realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, El Se\u00f1or, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. [\u2026] La Eucarist\u00eda une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que sali\u00f3 de las manos de Dios vuelve a \u00e9l en feliz y plena adoraci\u00f3n\u201d (ivi, 236).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda, modelo de la escucha que hace fecundos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abRec\u00f3gete, es en tu alma\/ donde el misterio se ha cumplido.\/ Jes\u00fas, Esplendor del Padre,\/ se ha encarnado en ti.\/ Con la Virgen Madre\/ estrecha a tu Amado\/\u00c9l es tuyo\u00bb (<em>Poes\u00eda <\/em>86). Mar\u00eda es la criatura que no se puede contar sino solamente contemplar, porque ha penetrado de manera \u00fanica el misterio de Cristo; se puede invocar su ayuda, aprender de ella como cuidar el don, poni\u00e9ndose en sus manos maternas: \u00abEsta Madre de gracia va a formar mi alma, para que su hijita sea una imagen viva \u201cexpresiva\u201d de su primer hijo, el Hijo del Eterno, Aquel que fue la perfecta alabanza de gloria de su Padre\u00bb (<em>\u00daltimos Ejercicios<\/em>, 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ella todo acontece en el interior y por eso es el modelo del disc\u00edpulo que se deja alcanzar y transformar por la Palabra viva del Padre, permaneciendo d\u00f3cil a la acci\u00f3n creadora del Esp\u00edritu; como disc\u00edpula de su Hijo , nos ense\u00f1a a adorar en silencio, a sufrir y a estar bajo la cruz, para contribuir a la obra de la redenci\u00f3n; humilde, libre de s\u00ed misma, olvidada de s\u00ed, llena de caridad y dispuesta a correr en ayuda, siempre recogida \u00abtan recogida dentro con el Verbo de Dios\u00bb (<em>\u00daltimos Ejercicios<\/em>, 40). Isabel siente una profunda admiraci\u00f3n por la Virgen Madre, siente estupor por su humilde grandeza, que ha hecho abrirse el cielo, ella que es vientre en el que los tres han hecho morada en su criatura (cfr. <em>Poes\u00eda <\/em>79):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPiensa lo que pasar\u00eda en el alma de la Virgen cuando, despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n pose\u00eda en ella al Verbo encarnado, al Don de Dios\u2026 \u00a1En qu\u00e9 silencio, en qu\u00e9 recogimiento, en qu\u00e9 adoraci\u00f3n m\u00e1s profunda debi\u00f3 sumergirse en el fondo de su alma para estrechar a aquel Dios de quien era Madre!\u00bb (<em>Carta <\/em>183).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda es el testigo intr\u00e9pido de un acontecimiento enorme; lo es por la fuerza de su silencio que la hace capaz de escuchar en profundidad, que consiente al Esp\u00edritu imprimir en ella al Hijo eterno: ella nos ense\u00f1a c\u00f3mo preparar \u00aben nuestra alma una morada toda sosegada en la que cante siempre el c\u00e1ntico del amor, de la acci\u00f3n de gracias\u00bb (<em>Carta <\/em>165); nos ense\u00f1a c\u00f3mo escuchar: \u00abOh, que viva yo a tu escucha\/ siempre tranquila en la fe,\/ ador\u00e1ndote en todo\/ solo viviendo de ti\u00bb (<em>Poes\u00eda <\/em>88). La pasi\u00f3n de escucharlo es gusto de la armon\u00eda, capacidad de sinton\u00eda con el alma de Cristo, consciente que El \u00abtanto tiene que decirnos\u00bb (<em>Carta <\/em>164). En efecto, como Mar\u00eda tambi\u00e9n nosotros somos \u00abUno\u00bb con el Se\u00f1or, que se entrega a nosotros y mora en nuestra alma. De aqu\u00ed la exigencia del silencio, que es cosa dif\u00edcil de alcanzar, \u00abpara escuchar siempre, para penetrar m\u00e1s en su Ser infinito, est\u00e1 identificada con Aquel a quien ama, le encuentra en todo, le ve irradiar a trav\u00e9s de todas las cosas\u00bb (<em>Carta <\/em>133). En la persona nace una alabanza sin fin, una adoraci\u00f3n del don de Dios que aumenta la caridad y la pasi\u00f3n por dar a conocer a Cristo, al punto que \u00abalabanza de la gloria\u00bb llega a ser la nueva identidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abUna alabanza de gloria es un alma que mora en Dios, que le ama con un amor puro y desinteresado, sin buscarse en la dulzura de este amor; que le ama por encima de sus dones, incluso cuando no hubiera recibido nada de \u00c9l [\u2026]. Es un alma de silencio que permanece como una lira bajo el toque misterioso del Esp\u00edritu Santo para que \u00c9l arranque de ella armon\u00edas divinas[\u2026]. Es un un alma que mira fijamente a Dios en la fe y en la simplicidad. Es un reflector de todo lo que \u00c9l es. Es como un abismo sin fondo en el cual \u00c9l puede verterse y expansionarse[\u2026]. Una alabanza de gloria es, en fin, un ser que siempre permanece en actitud de acci\u00f3n de gracias. Cada uno de sus actos, de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos, de sus aspiraciones, al mismo tiempo que la arraigan m\u00e1s profundamente en el amor, son como un eco del <em>Sanc<\/em><em>tus <\/em>eterno\u00bb (<em>El Cielo<\/em> <em>e<\/em><em>n la Fe<\/em>, 43).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isabel de la Trinidad es un don precioso para nosotros y para la Iglesia en esta \u00e9poca marcada por la crisis de identidad, depresi\u00f3n, indiferencia, codicia desenfrenada, deformaci\u00f3n de la naturaleza y manipulaci\u00f3n humana. Ella testimonia de un modo valiente, bello y con convicci\u00f3n, el realismo de las verdades en que creemos y nos ayuda a comprender que si no recuperamos la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de nuestra fe, \u00e9sta pierde eficacia y se vuelve in\u00fatil, sin incentivo ni fuerza transformadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos cu\u00e1l es su misi\u00f3n, qu\u00e9 est\u00e1 haciendo, en qu\u00e9 nos pide colaborar, con amor ardiente y agradecido a la Trinidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEn el cielo mi misi\u00f3n ser\u00e1 la de atraer a las almas, ayud\u00e1ndolas a salir de s\u00ed mismas para unirse a Dios por un movimiento todo simple y amoroso, y conservarlas en ese gran silencio interior, que permite a Dios imprimirse en ellas, transformarlas en S\u00ed mismo\u201d (<em>Carta <\/em>335).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agradezc\u00e1mosle las palabras escritas en su \u00faltima carta, que, conociendo su coraz\u00f3n, est\u00e1n tambi\u00e9n dirigidas a nosotros:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abQuerido hermanito, antes de ir al cielo, tu Isabel quiere decirte una vez m\u00e1s su afecto y su proyecto de asistirte, d\u00eda a d\u00eda, hasta que te juntes con ella en el cielo [\u2026]. Tendr\u00e1s que sostener luchas, hermanito m\u00edo, encontrar\u00e1s obst\u00e1culos en el camino de la vida, pero no te desanimes, ll\u00e1mame. S\u00ed, llama a tu hermanita, as\u00ed aumentar\u00e1s la felicidad de su cielo. Ella ser\u00e1 muy feliz ayud\u00e1ndote a triunfar, a permanecer digno de Dios [\u2026]. Cuando est\u00e9 cerca de Dios rec\u00f3gete en la oraci\u00f3n, y as\u00ed nos volveremos a encontrar todav\u00eda mejor\u00bb (<em>Carta <\/em>342).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Las citas de los textos de Isabel son de la edici\u00f3n de <em>Obras Completas<\/em>, Editorial de Espiritualidad, Madrid 1986 (traducci\u00f3n al espa\u00f1ol por el P. Fortunato Antol\u00edn, O.C.D. de la edici\u00f3n cr\u00edtica preparada por el P. Conrad de Meester, O.C.D.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA A LA ORDEN DEL PREP\u00d3SITO GENERAL\u00a0CON MOTIVO DE LA CANONIZACI\u00d3N DE LA BEATA ISABEL DE LA TRINIDAD Estimados hermanos y hermanas en el Carmelo, A un a\u00f1o de distancia de la canonizaci\u00f3n de los esposos Martin, nos disponemos a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1075\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[1],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-hl","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1075"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1075"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1075\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1076,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1075\/revisions\/1076"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1075"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}