{"id":1811,"date":"2015-07-03T11:54:39","date_gmt":"2015-07-03T17:54:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1811"},"modified":"2019-07-03T12:00:31","modified_gmt":"2019-07-03T18:00:31","slug":"acompanamiento-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1811","title":{"rendered":"Acompa\u00f1amiento espiritual"},"content":{"rendered":"<p>Tal y como hoy se entiende esta dimensi\u00f3n de la vida del hombre, ni el t\u00e9rmino ni el complejo de rasgos significativos hoy vigentes lo encontramos en los escritos de santa Teresa de Jes\u00fas. Sin embargo, los contenidos correspondientes, tal y como los pod\u00eda entender Teresa de Jes\u00fas y la \u00e9poca hist\u00f3rica en la que ella vivi\u00f3, los podemos descubrir en su totalidad. Tratemos de acercarnos, pues, a la doctrina teresiana.<\/p>\n<ol>\n<li>Predisposici\u00f3n del alma teresiana, frente a la direcci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Se nos impone \u00abadentrarnos\u00bb en el alma teresiana, antes de afrontar el tema. Y en este entrar dentro de su alma descubrimos su gran apertura de esp\u00edritu, sus ansias de luz y de verdad. Siendo de natural expansivo, optimista, alegre con esa alegr\u00eda comunicativa y efusiva, es capaz de contagiar a los dem\u00e1s: \u00aben esto me daba el Se\u00f1or gracia, en dar contento adondequiera que estuviere\u00bb (V 2,8). A este su natural hemos de a\u00f1adir su \u00abamor a la verdad\u00bb. Su alma noble, sin dobleces ni segundas intenciones, se asomaba trasparente a sus ojos. Por eso afirmar\u00e1: \u00absiempre he procurado buscar quien me d\u00e9 luz\u00bb (V 10,8). Y ello porque la luz es el fruto de la verdad. \u00abGran cosa es la verdad\u00bb (cta a Gaspar de Salazar: 7 diciembre 1577 n. 1; cta al P. Nicol\u00e1s Doria, 21 diciembre 1579 n. 16). Por ello, podr\u00e1 afirmar: \u00abla verdad padece, mas no perece\u00bb (cta a Isabel de San Jer\u00f3nimo y Mar\u00eda de San Jos\u00e9, 3 mayo 1579 n. 19).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Buscando la luz que ilumine la verdad<\/li>\n<\/ol>\n<p>Fueron las \u00abgracias m\u00edsticas\u00bb las que obligaron a Santa Teresa a buscar \u00abdirecci\u00f3n espiritual\u00bb y \u00abdirectores de esp\u00edritus\u00bb. Y top\u00f3 con S. Pedro de Alc\u00e1ntara, el cual \u00abme dio luz en todo y me lo declar\u00f3&#8230;\u00bb (V 30,5). As\u00ed pod\u00eda estar segura de aquella otra sensaci\u00f3n de su alma: \u00abve\u00eda en m\u00ed por otra parte una grand\u00edsima seguridad que era Dios, en especial cuando estaba en la oraci\u00f3n\u00bb (V 23,2). Precisamente por esto busca quien, en nombre de Dios y de la Iglesia, la reconfirme en la luz y la verdad. Ser\u00e1n los \u00abmaestros de esp\u00edritu\u00bb y los \u00abconfesores\u00bb los que desarrollar\u00e1n esta misi\u00f3n, siendo interesante observar que hasta el fin de su vida la Santa sigue redactando sus famosas \u00abRelaciones\u00bb. Y este cuidado que siempre tuvo de acercarse con frecuencia al Sacramento de la Penitencia: \u00abcomenc\u00e9&#8230; a confesarme a menudo\u00bb (V 4,6), lo practic\u00f3 con el mayor de los respetos: \u00abprocuraba confesarme con brevedad\u00bb (V 2,8). Su necesidad de seguridad en las cosas del esp\u00edritu estribaba en el concepto que ten\u00eda acerca del magisterio de la Iglesia. \u00ab&#8230;que sab\u00eda bien de m\u00ed que en cosa de la fe contra la menor ceremonia de la Iglesia que alguien viese yo iba, por ella o por cualquier verdad de la Sagrada Escritura me pondr\u00eda yo a morir mil muertes\u00bb (V 33,5). Por ello, a despecho de todas sus experiencias personales, Teresa se someter\u00e1 hasta el fin de su vida, al dictamen que la Iglesia le da a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n sacramental.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Valores que busca en el \u00abDirector\u00bb<\/li>\n<\/ol>\n<p>A la base de la experiencia de Teresa, como dirigida, se encuentra la figura de Dios. De hecho, las relaciones entabladas con sus maestros de esp\u00edritu no ser\u00e1n otra cosa que una participaci\u00f3n a la influencia que sobre ella ejerce el \u00fanico Maestro: Dios, a trav\u00e9s de Cristo y del Esp\u00edritu Santo: \u00ab&#8230;su Majestad fue siempre mi maestro\u00bb (V 12,6). Por ello, en los maestros de esp\u00edritu, Teresa buscar\u00e1 siempre quien tenga letras. Este aprecio por los letrados germin\u00f3 y se afianz\u00f3 poco a poco en ella. Quiz\u00e1s, como punto de partida, haya que colocar la experiencia negativa de ciertos confesores faltos de letras. Su juicio es claro: \u00ab&#8230;gran da\u00f1o hicieron a mi alma confesores medio letrados\u00bb (V 5,3); \u00abes gran cosa letras, porque estas nos ense\u00f1an a los que poco sabemos y nos dan luz&#8230;\u00bb (V 13,16). \u00abSer letrado\u00bb, para Teresa equivale a \u00abtener buen entendimiento\u00bb, \u00abtener talentos\u00bb, \u00abser avisado\u00bb. Pero Tere\u00adsa no se queda s\u00f3lo con las \u00abletras\u00bb. Busca tambi\u00e9n en el letrado que sepa dar \u00abun tono espiritual\u00bb a la vida, como fruto de su experiencia con Dios. Es desde la experiencia de Dios desde donde Teresa apunta hacia otra de las cualidades del \u00abDirector\u00bb: el discernimiento de esp\u00edritus. Bien sabe Teresa que es m\u00e1s un favor y gracia totalmente divinos que una cualidad humana. Por ello, Teresa valorar\u00e1 en sus \u00abDirectores\u00bb la discreci\u00f3n, la prudencia, la suavidad, la paciencia. Y a\u00f1adir\u00e1 tambi\u00e9n el \u00abamor rec\u00edproco\u00bb, como fruto de las relaciones a ese nivel de intimidad en el esp\u00edritu que Teresa entabl\u00f3 con la mayor parte de sus confesores. Se trata de una nueva visi\u00f3n de la \u00abdirecci\u00f3n espiritual\u00bb, basada en el amor, en la amistad y promovida por Teresa. Ella am\u00f3 a sus directores de una manera especial, aunque siempre en perspectiva de una tercera persona: Dios. Por otra parte, ella tambi\u00e9n se sinti\u00f3 amada por sus confesores casi siempre.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Comunicadora de luz y verdad<\/li>\n<\/ol>\n<p>En un cierto momento de su vida, Teresa de dirigida, pasa a ser directora; de necesitada de luz, pasa a ser transmisora de luz. La fuerza del ideal vivido la lleva a comunicarlo y transmitirlo a los dem\u00e1s. Y en este acto transmisor descubre la importancia de una buena formaci\u00f3n desde el principio. Por ello su servicio mistag\u00f3gico se transforma en un servir a la luz y a la verdad.<\/p>\n<p>A partir de estos principios es importante sorprender a Teresa en su acci\u00f3n t\u00edpicamente orientadora, de consejera, de directora. Y lo primero que tenemos que afirmar es que no ejerce su misi\u00f3n con cualquiera: la realiza con quienes est\u00e1n interesados en la vida de interiorizaci\u00f3n y en el crecimiento de la intimidad con Dios. Y ejerce la direcci\u00f3n bajo el principio de una relaci\u00f3n interpersonal, que la lleva al descubrimiento del plan de Dios, en la aceptaci\u00f3n de un compromiso personal y en la identificaci\u00f3n vital con Dios.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Cualidades de la Santa como \u00abDirector\u00bb<\/li>\n<\/ol>\n<p>A poco que leamos los escritos de Teresa de Jes\u00fas descubriremos sus grandes dotes de maestra de esp\u00edritu. Este ser\u00e1 el t\u00edtulo con el que la Iglesia, ya antes de proclamarla \u00abDoctora\u00bb, la reconocer\u00e1. A la entrada de la Bas\u00edlica de San Pedro del Vaticano nos encontramos con su imagen y la inscripci\u00f3n siguiente: \u00abmater spiritualium\u00bb. De hecho, ella ser\u00e1 la madre y formadora espiritual de tantas almas, sea dentro de la familia del Carmelo teresiano, sea entre los miembros vivos de la comunidad eclesial e incluso dentro del n\u00famero de esp\u00edritus selectos a\u00fan no sacramentalmente pertenecientes a la Iglesia de Jes\u00fas. Ella posee, en grado eminente, el don del discernimiento de esp\u00edritus. Su experiencia de los caminos espirituales fue verdaderamente \u00fanica. Experiencia personal de muchos a\u00f1os de vida de oraci\u00f3n y experiencia adquirida por el trato con tantas almas santas que le hicieron confidencia de sus progresos y desfallecimientos en el camino de la santidad. Tambi\u00e9n en Teresa de Jes\u00fas fueron proverbiales la prudencia y la discreci\u00f3n propias de un esp\u00edritu sereno, equilibrado. Ni una palabra dura o hiriente, ni una frase menos ponderada. Siempre prudente, comprensiva. Dec\u00eda la verdad con un tono y talante de libertad interior verdaderamente asombroso.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>Santa Teresa de Jes\u00fas ejerciendo de \u00abDirectora\u00bb de esp\u00edritu<\/li>\n<\/ol>\n<p>Seglares, sacerdotes, religiosos, te\u00f3logos, obispos, consultaban a la Santa sus estados de alma. Las primicias de su magisterio espiritual las recibi\u00f3 su propio padre, el severo hidalgo abulense, quien como un parvulito, escuchaba las persuasivas lecciones de espiritualidad de su hija (V 7,10). Emblem\u00e1tica ser\u00e1 la direcci\u00f3n ejercida con su hermano Lorenzo, quien desde su llegada de las Indias, se pondr\u00e1 voluntariamente bajo su direcci\u00f3n. En las Cartas a Lorenzo toca, efectivamente, todos los puntos de la direcci\u00f3n espiritual: deberes sociales y familiares, vida de oraci\u00f3n, lucha contra los defectos, mortificaci\u00f3n. Teresa tendr\u00e1 delicadezas y atenciones admirables para con su hermano Lorenzo, no s\u00f3lo de orden espiritual sino incluso material, envi\u00e1ndole membrillos, mermeladas (cf cta a Lorenzo Cepeda, 24 julio 1576 n. 8) y pastillas muy buenas para re\u00famas y cabeza (cta a Lorenzo Cepeda, 17 enero 1577,15). Tocar\u00e1 tambi\u00e9n la parte de la econom\u00eda en cuanto que \u00e9sta se relaciona con su vida moral, d\u00e1ndole normas muy claras (cf cta a Lorenzo Cepeda, 2 enero 1577 nn.15-16). Tambi\u00e9n le orienta en la educaci\u00f3n de sus hijos (cf cta a Lorenzo Cepeda, 9 julio 1576 n. 1). Con frecuencia le da consejos sobre la oraci\u00f3n (cf cta a Lorenzo Cepeda, 17 enero 1577 n. 12), convenci\u00e9ndole que debe caminar por el camino del amor. Respecto a ciertos accidentes o movimientos sexuales causados por el ardor de la contemplaci\u00f3n, lo mejor \u2013le dice la Santa\u2013 es no hacer caso: \u00abDe esas torpezas despu\u00e9s de que vuestra merced me da cuenta, ning\u00fan caso haga, que aunque eso yo no lo he tenido \u2013porque siempre me libr\u00f3 Dios por su bondad de esas pasiones\u2013 entiendo debe ser que como el deleite del alma es tan grande hace movimiento con el natural. Ir\u00e1se gastando con el favor de Dios, como no haga caso de ello\u00bb (cta a Lorenzo Cepeda 17 enero 1577 n. 7; ib. 10 febrero 1577 n. 5). Con franqueza abierta le se\u00f1ala sus defectos (cf cta a Lorenzo Cepeda, 9 julio 1576 n. 3; ib 2 enero 1577 nn. 15-17; ib 27 julio 1579 n. 4) y le reprende cuando algo no le parece bien (cf cta a Lorenzo Cepeda, 2 enero 1577 n. 9), rechazando la promesa de obedecerla como a \u00abDirector\u00bb (cf cta a Lorenzo Cepeda, 17 enero 1577 n. 2). Los consejos asc\u00e9ticos que Teresa da a su hermano son prudentes. Los cilicios y las disciplinas han de ser usados con mucha prudencia, al igual que la mortificaci\u00f3n en el dormir, comer y beber: \u00abM\u00e1s quiere Dios su salud que su penitencia, y que obedezca\u00bb (cta a Lorenzo Cepeda, 27 y 28 febrero 1577 n. 6).<\/p>\n<p>San Pedro de Alc\u00e1ntara, san Juan de la Cruz recurrieron a la Santa para pedirle su consejo y direcci\u00f3n. De san Pedro de Alc\u00e1ntara es la misma santa Teresa quien nos dice algunas de las confidencias que le hizo aquel hombre \u00abhecho de ra\u00edces de \u00e1rbol\u00bb (V 27,17-18), y c\u00f3mo despu\u00e9s de la primera entrevista acordaron mantener correspondencia entre s\u00ed y encomendarse a Dios mutuamente (V 30,7). Por desgracia, se han perdido totalmente estas cartas, as\u00ed como las dirigidas a san Juan de la Cruz. Es, sin embargo, el P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n quien recibe una direcci\u00f3n m\u00e1s continuada. A parte del testimonio de las Fundaciones (F 23,11) en su correspondencia menudean los consejos: le habla de oraci\u00f3n (cfr. cta al P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, 23 octubre 1576 nn. 4-5); le previene contra posibles imprudencias en su ministerio sacerdotal (cf cta al P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, noviembre 1576); le recomienda moderaci\u00f3n en el trabajo (cf cta al P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, 9 enero 1577 nn. 2-3; ibid.4 octubre 1579 n. 2); le aconseja que duerma lo necesario sin dejarse enga\u00f1ar por el demonio que, con el pretexto de dar m\u00e1s tiempo a la oraci\u00f3n, incita a quitar horas de sue\u00f1o para ir debilitando los cuerpos y los esp\u00edritus (cf cta al P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, FA-12 de la edici\u00f3n del P. Efr\u00e9n de la Madre de Dios; ib FA-13); y le dice que sus escr\u00fapulos no son m\u00e1s que melancol\u00eda (cf cta al P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, 2 marzo 1576 n. 7). En su \u00f3rbita entrar\u00e1n tambi\u00e9n los Obispos D. Sancho D\u00e1vila y D. Teutonio de Braganza.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo especial merecer\u00eda lo que se refiere a la direcci\u00f3n de sus monjas. Santa Teresa siente sobre s\u00ed la responsabilidad de la formaci\u00f3n espiritual de sus hijas. As\u00ed las Fundaciones ofrecen a la Santa la ocasi\u00f3n de desviarse de la pintoresca narraci\u00f3n de sus viajes de fundadora para entrar en el terreno espiritual. Aprovecha todas las ocasiones. M\u00e1s a\u00fan, parece que las busca. Y as\u00ed, interrumpe su relato, para dar avisos a las Prioras sobre c\u00f3mo han de tratar a sus s\u00fabditas (F 4), o sobre c\u00f3mo deben compaginar el trabajo activo con la continua oraci\u00f3n (F 5). Son lograd\u00edsimos los cap\u00edtulos en que trata de las \u00absugestiones\u00bb en la vida espiritual, de las enfermas de melancol\u00eda y de las revelaciones y visiones (cf F 6; 7; 8).<\/p>\n<p>En el Camino de Perfecci\u00f3n presentar\u00e1 el sentido de la vocaci\u00f3n al Carmelo teresiano en la Iglesia, para que sus hijas no pierdan in\u00fatilmente energ\u00edas espirituales. El asunto principal de todo \u00e9l es la oraci\u00f3n considerada como \u00abcamino real\u00bb para llegar a la perfecci\u00f3n. Todo lo dem\u00e1s, desasimiento de las criaturas, humildad, mortificaci\u00f3n, penitencias, silencio&#8230; ser\u00e1n disposiciones para la oraci\u00f3n y actuar\u00e1n como clima en el que la oraci\u00f3n ha de crecer e intensificarse. O en las Moradas, presentando el camino de la pr\u00e1ctica de la vida espiritual, haciendo corresponder los grados de oraci\u00f3n a los grados del desarrollo de la vida interior, que engloba toda la persona. O en el Epistolario, en el que nada pasa desapercibido para su mirada de Madre. Se preocupa de las enfermas (cf cta a la M. Ana de la Encarnaci\u00f3n, enero 1574); sufre con sus estrecheces econ\u00f3micas (cf cta al P. Nicol\u00e1s Doria, 21 diciembre 1579 n. 69; a Mar\u00eda de San Jos\u00e9, 28 junio 1577 n. 9); vela porque no se introduzcan mortificaciones rid\u00edculas bajo capa de fervor: \u00abAntes que se me olvide. Sepa que he sabido aqu\u00ed de unas mortificaciones que se hacen en Malag\u00f3n de mandar la Priora que a deshora den a alguna alg\u00fan bofet\u00f3n y que se le d\u00e9 otra, y esta invenci\u00f3n fue deprendida de ac\u00e1. El demonio parece ense\u00f1a en achaque de perfecci\u00f3n poner en peligro las almas que ofenden a Dios. En ninguna manera mande ni consienta que se d\u00e9 una a otra (que tambi\u00e9n diz que pellizcos), ni lleve con el rigor las monjas que vio en Malag\u00f3n, que no son esclavas, ni la mortificaci\u00f3n ha de ser sino para aprovechar\u00bb (cta a Mar\u00eda de San Jos\u00e9, 11 noviembre 1576 n. 11).<\/p>\n<p>Pero lo que verdaderamente le preocupa es la perfecci\u00f3n de sus hijas. En las Cartas a sus hijas nos encontramos con una serie de constantes, de ideas fijas que van cristalizando en consejos altamente espirituales y deliciosamente humanos: oraci\u00f3n, obediencia, humildad, paz, alegr\u00eda. De entre todas sus hijas sobresalen las confidencias a Mar\u00eda de San Jos\u00e9. As\u00ed le dice: \u00abSu manera de oraci\u00f3n me contenta mucho. Y el ver que la tiene y que la hace Dios merced, no es falta de humildad, con que entienda que no es suyo \u2013como lo hace\u2013 y se da ello a entender cuando la oraci\u00f3n es de Dios. Harto le alabo de que vaya tan bien y procurar\u00e9 dar las albricias que pide\u00bb (cta a Mar\u00eda de San Jos\u00e9, 1 y 2 marzo 1577 n. 4).<\/p>\n<p>No siempre son aprobaciones y alabanzas. Cuando despu\u00e9s de una larga campa\u00f1a de calumnias y serios disgustos se consigui\u00f3 la deposici\u00f3n de Mar\u00eda de San Jos\u00e9 como Priora de Sevilla, y una vez restablecida la verdad y aprobada su inocencia, quisieron reelegirla, \u00e9sta se neg\u00f3 en\u00e9rgicamente a aceptar de nuevo el cargo. Entonces la Madre le escribe una carta que no admite apelaciones; \u00abY Vuestra reverencia, mi hija, d\u00e9jese ahora de perfecciones bobas en no querer tornar a ser Priora. Estamos todos dese\u00e1ndolo y procur\u00e1ndolo, y ella con ni\u00f1er\u00edas, que no son otra cosa&#8230; Si Dios nos hiciere esta merced, vuestra Reverencia calle y obedezca, no hable palabra, mire que me enojar\u00e1 mucho. Baste lo dicho para que entendamos que no lo desea\u00bb (cta a Mar\u00eda de San Jos\u00e9, 24 junio 1579 n. 3). Y siempre le recordar\u00e1. \u00abDe c\u00f3mo le va lo espiritual no me deje de escribir\u00bb (cta a Mar\u00eda de San Jos\u00e9, 8 noviembre 1581 n. 13).<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li>Una palabra final<\/li>\n<\/ol>\n<p>En todo el proyecto, ambicioso, pero maravillosamente realizado en la Santa y por la Santa, del acompa\u00f1amiento espiritual encontramos tres dimensiones en el pensamiento y en la praxis teresiana. La primera es la del idilio: el deleite, el goce, el asumir vanidosamente las circunstancias y el bromear p\u00edcaramente incluso con lo que es drama y tragedia. Es una dimensi\u00f3n pedag\u00f3gica maravillosa en la Santa. Es una ventanilla para asomarse al alma de Teresa y descubrirla \u00abhaciendo suyo aquello que la llega para desde ah\u00ed salir a enfrentarse con el problema\u00bb. Es la famosa \u00abempat\u00eda\u00bb rogeriana de nuestros d\u00edas. La segunda es la doctrinal: propone el tr\u00edptico teologal, plataforma de vida pr\u00e1ctica, que es indispensable para una vida espiritual coherente: ser\u00eda el descubrir la coherencia de lo vertical, teologal para la relaci\u00f3n con Dios: el amor a los otros que es una condici\u00f3n indispensable para poder hacer que el amor a Dios sea concreto y que se manifieste en la oraci\u00f3n, trato de amistad con Dios que requiere absolutamente el trato de amistad con los otros; el despegue, ya que para vivir lo vertical uno tiene que romper las amarras: es el desasimiento; la humildad, que es el descubrir y vivir la verdad.<\/p>\n<p>Los tres principios est\u00e1n recogidos con una intuici\u00f3n fenomenal. El primero se refiere a la relaci\u00f3n con los otros, relaci\u00f3n positiva no negativa; el segundo se refiere a las cosas y recae sobre el tema \u00abpobreza de esp\u00edritu\u00bb; el tercero es el \u00abyo\u00bb, la verdad, \u00abpara m\u00ed la verdad&#8230;\u00bb: detectar la verdad en m\u00ed para adoptar una postura, para andar en verdad; esto es la humildad. Y la tercera es la existencial: el desarraigo frente a las cosas consiste en el desasimiento. La pobreza es la renuncia evang\u00e9lica a las riquezas, pero es una renuncia que consiste fundamentalmente a esas cosas para que ellas no se agarren a uno. En el hombre hay un instinto nobil\u00edsimo, que es el instinto de posesi\u00f3n: el hombre ha nacido para poseer las cosas. Pero en este instinto hay cosas que lo desv\u00edan y que al apoderarnos de las cosas, en lugar de hacernos se\u00f1ores de ellas, nos esclavizan. A esto se refiere Teresa cuando nos dice que para poder darnos del todo al TODO es preciso desvincularnos y cuando va a analizar de qu\u00e9 cosas tenemos que desasirnos para obtener esta especie de liberaci\u00f3n de esp\u00edritu va a recaer sobre cuatro l\u00edneas: las cosas, es lo primero de lo que debemos desasirnos; las personas, en cuanto son objetos que est\u00e1n ah\u00ed aprehendiendo nuestra afectividad y dej\u00e1ndonos esclavos de una situaci\u00f3n; la salud, en cuanto que es un valor que se adhiere a la persona y que nos esclaviza tant\u00edsimo; la honra, los bienes espirituales, la falsa estampa de la propia personalidad, lo que uno quiere tener a toda costa para parecer ante los otros como una persona que tiene sobrevalores y que es esclavo de ella.<\/p>\n<p>Si, ya al final de esta reflexi\u00f3n, tuviese que sintetizar el mensaje de Teresa de Jes\u00fas acerca del acompa\u00f1amiento espiritual afirmar\u00eda lo siguiente: \u2013 Teresa, por su experiencia de Dios, por su fidelidad a la obra de Dios, por su magisterio eclesial, es palabra autorizada para quien hoy quiera recorrer el mismo camino: \u00abbuscar a Dios\u00bb. \u2013 Teresa parte de su experiencia. No es ni lineal ni dogm\u00e1tica: es existencial. Sabe que la vida cristiana se vive en el oleaje ondulado del vivir humano. Asume todo lo humano y lo presenta a Dios. \u2013 Lo espec\u00edfico de este \u00abDirector (a)\u00bb es el camino de la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n es el term\u00f3metro y, a la vez, la exigencia. Para orar hay que exigirse (ascesis) y, porque se ora hay que abrirse a la obra de Dios (gracia, virtudes, m\u00edstica). \u2013 El mensaje de Teresa hoy es v\u00e1lido para todos los hombres de buena voluntad. Sus escritos trascienden los l\u00edmites parciales de su intenci\u00f3n original. Su doctrina es v\u00e1lida para todos los seguidores de Jes\u00fas. No se la puede reducir s\u00f3lo al Carmelo (religiosos). Su doctorado la hace eclesial y, por ello, para todo el Pueblo de Dios. \u2013 Su actualidad est\u00e1 en volver a recordar al hombre de hoy que vive en un mundo horizontalista, materialista y hedonista el valor de la interioridad del hombre donde se realiza el verdadero drama de la vida.<\/p>\n<p>\u00abLa raz\u00f3n m\u00e1s alta de la dignidad humana consiste en la vocaci\u00f3n del hombre a la uni\u00f3n con Dios\u00bb (G. et S. 19). Llevar a ese descubrimiento es la obra y la tarea de Teresa de Jes\u00fas en su servicio orientador en el esp\u00edritu. Su vida fue un \u00abbuscar vivamente a Dios\u00bb; su servicio a los hombres fue un \u00abayudar a buscar a Dios\u00bb; su magisterio es el don de la certeza personal en su experiencia de Dios regalado a cuantos, de su mano y con ella como maestra, hermana y compa\u00f1era de camino quieran seguir busc\u00e1ndolo en su vivir de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>BIBL. \u2013 Pier Luigi di S. C., La direction spirituelle d\u2019apr\u00e8s les oeuvres majeures de S. Th\u00e9r\u00e8se, en \u00abEtudes Carm\u00bb 1951, 205-227; Marcel L\u00e9p\u00e9e, La direction spirituelle d\u2019apr\u00e8s les lettres de S. Th\u00e9r\u00e8se, en \u00abEtCarm\u00bb 1951, 228-245; E. Renault, La direction spirituelle selon s. Th\u00e9r\u00e8se, en \u00abBull. de Saint-Sulpice\u00bb, 5 (1979), 127-147; F. Giardini, Il bisogno di direzione spirituale nell\u2019autobiografia di s. Teresa d\u2019\u00c1vila, en \u00ab\u00c1ngelicum\u00bb 59 (1982), 372-409.<\/p>\n<p>Aniano \u00c1lvarez-Su\u00e1rez<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario Teresiano,<\/em>\u00a0Gpo. Ed. FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal y como hoy se entiende esta dimensi\u00f3n de la vida del hombre, ni el t\u00e9rmino ni el complejo de rasgos significativos hoy vigentes lo encontramos en los escritos de santa Teresa de Jes\u00fas. 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