{"id":1862,"date":"2015-07-04T09:40:25","date_gmt":"2015-07-04T15:40:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1862"},"modified":"2019-07-04T09:43:47","modified_gmt":"2019-07-04T15:43:47","slug":"afabilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1862","title":{"rendered":"Afabilidad"},"content":{"rendered":"<p>Es una de las virtudes que integran el llamado humanismo teresiano. Teresa la entiende como actitud de agrado, simpat\u00eda y suavidad en el trato con los otros. Como l\u00ednea permanente de conducta en la convivencia comunitaria. En contraposici\u00f3n a rudeza y aspereza, a las actitudes de mutismo o retraimiento en s\u00ed mismo o a todo tipo de modales descorteses. \u201cAfable y conversable\u201d son t\u00e9rminos equivalentes en su l\u00e9xico (afable = conversable: C 41,7; afable = amoroso: Mo 3 y 4).<\/p>\n<p>Como toda otra virtud, tambi\u00e9n la afabilidad es mod\u00e9lica en Cristo. En las visiones m\u00edsticas, Teresa ve \u201cel rostro de Jes\u00fas\u201d lleno de \u201cuna majestad tan grande\u201d, pero que \u201cmuestra amor\u201d, y \u201cde tanta hermosura, con una ternura y afabilidad\u201d que subyugan (V 38,21). Una de las facetas que ella m\u00e1s admira en el penitent\u00edsimo fray Pedro de Alc\u00e1ntara es \u201cque con toda su santidad&#8230;, era muy afable, aunque de pocas palabras, pero en \u00e9stas era muy sabroso\u201d. Es decir, \u201cera afable y conversable\u201d (V 27,18). Rasgo que la subyuga igualmente en Graci\u00e1n, cuando lo propone como tipo del estilo de vida de los descalzos: Graci\u00e1n \u201ces agradable en su trato, de manera que, por la mayor parte, los que le tratan le aman: es gracia que da nuestro Se\u00f1or&#8230;\u201d La suya \u201ces una suavidad tan agradable&#8230;\u201d (F 23,7). Rasgo que destaca igualmente cuando, en el relato de las Fundaciones, propone un modelo de vida religiosa femenina (cf F 23,24).<\/p>\n<p>En Teresa misma esa cualidad es connatural. Bien consciente de irradiar simpat\u00eda, la subraya desde los primeros cap\u00edtulos de Vida (1,8&#8230;). \u201cEn esto de dar contento a todos he tenido extremo, aunque a m\u00ed me hiciese pesar\u201d (V 3,4). Se declara poco amiga de \u201csantos encapotados\u201d (M 5,3,11). Su primer bi\u00f3grafo, Francisco de Ribera, destac\u00f3 \u00e9sta, entre todas las otras \u201cpartes naturales que Dios puso en la Madre Teresa\u201d (Vida de la M. T, IV, 1 t\u00edtulo). Tras detallar rasgos minuciosos, escribe: \u201cEstas particularidades he yo sabido de personas que m\u00e1s de espacio que yo se pusieron muchas veces a mirarlas. Toda junta (la persona de T) parec\u00eda muy bien, y de buen aire en el andar, y era amable y apacible, que a todas las personas que la miraban, com\u00fanmente aplac\u00eda mucho&#8230; Calaba con gran facilidad el entendimiento y talento y condici\u00f3n de las personas que trataba, y v\u00eda por d\u00f3nde las hab\u00eda de llevar. Ense\u00f1aba con mucha claridad y amor, y estimaba mucho a los buenos te\u00f3logos&#8230; Su habla era muy graciosa y su conversaci\u00f3n muy suave, grave, alegre, llana&#8230; y entreten\u00eda maravillosamente a todas las personas que la o\u00edan&#8230; Hablaba familiar y humanamente con todos, con alegr\u00eda, con amor, sin encogimiento, y con una santa y apacible libertad&#8230;\u201d (ib pp. 324-327). El mismo Ribera glosar\u00e1 el trato de simpat\u00eda concedido por Teresa a arrieros y carreteros, en sus viajes de fundadora (ib II, c.18, p. 214-215).<\/p>\n<p>A sus monjas les inculca: \u201cHermanas, todo lo que pudiereis, sin ofensa de Dios, procurad ser afables y&#8230; que las personas que os traten amen vuestra conversaci\u00f3n\u201d (C 41,4). \u201cImporta mucho esto: cuanto m\u00e1s santas, m\u00e1s conversables con vuestras hermanas\u201d. \u201cProcurad ser afables y contentar a las personas que tratamos\u201d (ib). Cualidades que ella retiene indispensables en el superior (Mo 3 y 4).<\/p>\n<p>En el plano del rigor penitencial, Teresa vive y sufre el contexto de la vida religiosa de su tiempo, en que se valora especialmente \u201cla aspereza penitencial\u201d. Tambi\u00e9n ella la acepta. Su Camino de Perfecci\u00f3n comienza: \u201cAl principio que se comenz\u00f3 este monasterio a fundar&#8230;, no era mi intenci\u00f3n hubiera tanta aspereza en lo exterior\u201d (1,1). Pero a condici\u00f3n de llevarla \u201ccon suavidad\u201d (V 35,12; 36,29&#8230;). Frena, desde Duruelo hasta el fin de su vida la tendencia de los descalzos a incurrir en \u201ctanto rigor\u201d de penitencias (F 14,12). Se lo recordar\u00e1 incansablemente a uno de los gerifaltes, Ambrosio Mariano, ex militar poco propenso a los buenos modales (cta del 12.12.1576), y que preferir\u00e1 descaradamente el modelo femenino de \u201cla Cardona\u201d, a la delicadeza femenina de la Madre Fundadora. Cuando a \u00e9sta le proponen ir personalmente a reformar cierto monasterio femenino, se resiste y alega: \u201cveo que son buenas y como van, van bien&#8230; (pero) no s\u00e9 c\u00f3mo me atrever\u00eda a tomarlo a mi cargo, porque creo van m\u00e1s por aspereza y penitencia, que por mortificaci\u00f3n ni oraci\u00f3n\u201d (cta a Graci\u00e1n: 2.1.1575, n. 6).<\/p>\n<p>Desde ese su enfoque de la vida religiosa, Teresa decidi\u00f3 introducir la recreaci\u00f3n en el organigrama de la vida comunitaria, incluso en contra de la letra de la Regla del Carmelo, y apart\u00e1ndose de la forma de vida seguida por ella en la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo. Ed. FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una de las virtudes que integran el llamado humanismo teresiano. Teresa la entiende como actitud de agrado, simpat\u00eda y suavidad en el trato con los otros. 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