{"id":1869,"date":"2015-07-04T09:57:41","date_gmt":"2015-07-04T15:57:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1869"},"modified":"2019-07-04T09:59:38","modified_gmt":"2019-07-04T15:59:38","slug":"vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1869","title":{"rendered":"Vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>T emplea el t\u00e9rmino \u2018vocaci\u00f3n\u2019 generalmente en la acepci\u00f3n de \u2018advocaci\u00f3n\u2019 (V 20,5: \u201cera la fiesta de la vocaci\u00f3n\u201d; F pr\u00f3l 6; 24,12&#8230;). Muy rara vez en nuestra acepci\u00f3n de \u2018vocaci\u00f3n personal\u2019 (cf sin embargo la carta 429,1). Para designar \u00e9sta prefiere el vocablo \u2018llamamiento\u2019 (V 7,4.5; 32,9; 13,5: llamamiento para el \u201cestado de casados\u201d), derivado probablemente del l\u00e9xico del Nuevo Testamento (cf V 3,1). \u2013 Aqu\u00ed expondremos: a) la vocaci\u00f3n personal de T.; b) su pensamiento sobre la selecci\u00f3n o discernimiento de las vocaciones religiosas.<\/p>\n<p>Su vocaci\u00f3n personal. \u2013 Hasta muy avanzados sus a\u00f1os j\u00f3venes, T era \u2018enemigu\u00edsima\u2019 de ser monja (V 2,8), si bien de ni\u00f1a jugase a serlo: \u201cgustaba mucho, cuando jugaba con otras ni\u00f1as, hacer monasterios como que \u00e9ramos monjas, y yo me parece deseaba serlo&#8230;\u201d (V 1,6). Su primer barrunto vocacional se le presenta a los 16 a\u00f1os, siendo pensionista en el colegio de Santa Mar\u00eda de Gracia. La amistad con las religiosas de la casa (V 2,8) y el trato m\u00e1s \u00edntimo con una monja ejemplar, D.\u00aa Mar\u00eda de Brice\u00f1o, (V 3,1) le atenu\u00f3 \u201calgo la gran enemistad que ten\u00eda con ser monja, que se me hab\u00eda puesto grand\u00edsima\u201d (ib). Lo percibe incluso en positivo: \u201cya ten\u00eda m\u00e1s amistad de ser monja\u201d (V 3,2). Sobreviene el traslado a la casa de su t\u00edo de Hortigosa, don Pedro, hombre espiritual, que pronto va a hacerse monje, y que introduce a T en la lectura clarificadora de libros espirituales (V 3,4). T se bate en \u201ctres meses de batalla\u201d (V 3,6), probada \u201ccon hartas tentaciones estos d\u00edas\u201d (ib). Hasta que por fin caen en sus manos \u201clas Ep\u00edstolas de San Jer\u00f3nimo\u201d, que \u201cme animaban de suerte que me determin\u00e9 a decirlo a mi padre, que era casi como a tomar el h\u00e1bito\u201d (V 3,7). Coincidieron, por esas fechas, las fiestas tributadas por la Ciudad a la llegada del Emperador Carlos V (junio de 1534), cuya fastuosidad produjo en la joven T un efecto de revulsivo personal. Fue a principios de noviembre de 1535 cuando ella se fug\u00f3 de casa para ingresar en la Encarnaci\u00f3n, arrastrando en la decisi\u00f3n a uno de su hermanos (V 4,1). La decisi\u00f3n le exigi\u00f3 un gesto heroico: \u201ccuando sal\u00ed de casa de mi padre, no creo ser\u00e1 m\u00e1s el sentimiento cuando me muera\u201d (ib).<\/p>\n<p>Las motivaciones vocacionales que se sumaron en ese proceso fueron m\u00faltiples y no todas positivas: ingresa en el Carmelo atra\u00edda por una grande amiga que reside en \u00e9l, y que \u201cera parte para no ser monja&#8230;, sino all\u00ed\u201d (V 3,2). La convivencia con el t\u00edo don Pedro le hab\u00eda procurado una especial lucidez: \u201cvine a ir entendiendo la verdad de cuando ni\u00f1a, de que no era todo nada&#8230;\u201d (V 3,4). Media una brizna de temor, casi miedo: \u201ctemer [que] si me hubiera muerto, c\u00f3mo me iba al infierno\u201d (ib); con todo, ese miedo no tiene poder decisorio, pues a pesar de \u00e9l \u201cno acababa mi voluntad de inclinarse a ser monja\u201d (ib). Mayor influjo ejerce sobre ella el naciente amor a Cristo, si bien advierte ella misma que a\u00fan prevalec\u00eda el temor servil sobre el amor (V 3,6). Y en medio de ese claroscuro de motivaciones aflora un tenue presentimiento de la acci\u00f3n de Dios en su vida: \u201cPar\u00e9ceme andaba Su Majestad mirando y remirando por d\u00f3nde me pod\u00eda tornar a s\u00ed\u201d (V 2,8). Y de nuevo: \u201c\u00a1Oh v\u00e1lgame Dios, por qu\u00e9 t\u00e9rminos me andaba Su Majestad disponiendo para el estado en que se quiso servir de m\u00ed, que, sin quererlo yo, me forz\u00f3 a que me hiciese fuerza\u201d (V 3,4). \u201cForzarse a s\u00ed misma para tomar h\u00e1bito\u201d, ser\u00e1 el t\u00edtulo del cap\u00edtulo siguiente. La identificaci\u00f3n de T con su nuevo estado fue total: \u201cA la hora me dio un tan gran contento de tener aquel estado, que nunca jam\u00e1s me falt\u00f3 hasta hoy\u201d (V 4,2). \u201cDarme estado de monja fue grand\u00edsima\u201d merced de Dios (C 8,2).<\/p>\n<p>Si damos cr\u00e9dito a ese autoan\u00e1lisis de T en los primeros cap\u00edtulos de Vida, el acontecimiento decisivo en el proceso fue su lectura de las Cartas de san Jer\u00f3nimo (3,7). Se trataba, efectivamente, de la reciente traducci\u00f3n del bachiller Juan de Molina, impresa por primera vez en 1520 en Valencia y con abundantes ediciones en a\u00f1os sucesivos. La traducci\u00f3n de Molina ten\u00eda la peculiaridad de organizar las cartas del Santo por grupos de destinatarios, cl\u00e9rigos, monjes, seglares, etc. Una de las secciones conten\u00eda las cartas a religiosos\/as, y propon\u00eda el ideal de vida consagrada, no s\u00f3lo con los famosos ejemplares de matronas y damas romanas, sino con la carta a Heliodoro, a quien se pide un gesto \u2018heroico\u2019 parecido al que realizar\u00e1 T para abandonar la casa paterna. Es normal que la lectura de esas p\u00e1ginas impactase a la joven lectora y la hiciese m\u00e1s y m\u00e1s consciente de la opci\u00f3n que estaba en juego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Selecci\u00f3n y discernimiento vocacional. \u2013 A lo largo de su vida de fundadora, T hubo de enfrentarse con numerosos casos de discernimiento vocacional, unas veces de j\u00f3venes vocacionadas, otras ante el requerimiento de personas mayores, religiosas de la Encarnaci\u00f3n y de otras \u00f3rdenes, de religiosos carmelitas y no carmelitas. Con aciertos y con fallos. Los refiere ella misma en el Libro de las Fundaciones y en sus cartas. Por razones de espacio, omitimos aqu\u00ed su estudio, para exponer \u00fanicamente la actitud adoptada por ella en ese sector de su magisterio. Lo seguimos por orden cronol\u00f3gico: en Camino, Constituciones, Fundaciones y Modo de visitar.<\/p>\n<p>En la pedagog\u00eda del Camino, ella ha adoptado ya criterios claros y una postura, dir\u00edamos, radicalizada. En aquel contexto de pobreza, de marginaci\u00f3n de la mujer, y de dif\u00edcil opci\u00f3n por el matrimonio (a causa de la excepcional fuga de muchachos j\u00f3venes a tierras americanas), sabe ella que en la vida religiosa femenina con frecuencia ingresan personas \u201cs\u00f3lo por remediarse\u201d (C 14,1). Sin vocaci\u00f3n alguna. El cap\u00edtulo 14 del libro acusa, en parte, esa situaci\u00f3n. T lo titula: \u201cLo mucho que importa no dar profesi\u00f3n a ninguna que vaya contrario su esp\u00edritu de las cosas que quedan dichas\u201d. Ya en el cap\u00edtulo precedente hab\u00eda anticipado cu\u00e1nto interesa hacer comprender a la candidata si tiene vocaci\u00f3n o no: \u201c\u00a1Oh, qu\u00e9 grand\u00edsima caridad har\u00eda y qu\u00e9 gran servicio a Dios la monja que en s\u00ed viese que no puede llevar las costumbres que hay en esta casa, conocerlo e irse! Y mire que le cumple, si no quiere tener un infierno ac\u00e1 y plega a Dios no sea otro all\u00e1!\u201d (C 13,5). Es responsabilidad de la comunidad no permitir que se filtren en la vida religiosa sujetos sin vocaci\u00f3n: \u201cEn otra parte se salvar\u00e1 mejor&#8230;\u201d (13,7). La tarea de discernimiento exige larga prueba: \u201cpara esto ordenaron nuestros padres la probaci\u00f3n de un a\u00f1o, y en nuestra Orden que no se d\u00e9 [la profesi\u00f3n] en cuatro, que para esto hay libertad. Aqu\u00ed [en San Jos\u00e9] querr\u00eda yo no se diese en diez\u201d (CE 20, 1: texto mitigado en la segunda redacci\u00f3n: C 13,7). Y a\u00f1ade una cr\u00edtica de las pr\u00e1cticas transigentes de su \u00e9poca: \u201cdesventurados estos tiempos&#8230;\u201d (14,3).<\/p>\n<p>En las Constituciones reservar\u00e1 una secci\u00f3n (6, 1-5) para el tema, que titula: \u201cdel tomar las novicias\u201d, y comienza: \u201cM\u00edrese mucho&#8230;\u201d, y sigue una larga enumeraci\u00f3n de las cualidades que han de caracterizar a la candidata. La primera, para el ingreso en un Carmelo, que \u201csean personas de oraci\u00f3n\u201d. Con especial atenci\u00f3n a las cualidades psicosom\u00e1ticas y morales. Ya en Camino cap. 14 hab\u00eda notado que la cortedad de inteligencia \u2013bien entendida\u2013 pod\u00eda ser un obst\u00e1culo para llegar a asumir en su dimensi\u00f3n real los postulados del ideal religioso o contemplativo.<\/p>\n<p>Pero ser\u00e1 en las Fundaciones donde reserve todo un cap\u00edtulo para exigir un especial discernimiento del equilibrio ps\u00edquico de la persona. Es el cap. 7\u00ba, dedicado al tema de las \u201cmelanc\u00f3licas\u201d, vocablo que en su l\u00e9xico cubre diversas anomal\u00edas de la psique. Ese tipo de anomal\u00edas se desarrolla, seg\u00fan ella, con el andar de los a\u00f1os y perturba la vida normal de la comunidad religiosa hasta hacerla pr\u00e1cticamente imposible: \u201ces tan sutil [ese morbo], que se hace mortecino&#8230; hasta que no se puede remediar\u201d (F 7,1). Todo el cap\u00edtulo es un anticipo del reciente recurso al discernimiento psicol\u00f3gico de las vocaciones.<\/p>\n<p>Volver\u00e1 sobre el tema del discernimiento vocacional hacia el final de su vida, cuando escriba en 1576 el Modo de visitar. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, la aceptaci\u00f3n de una candidata a la vida religiosa es \u201ccosa important\u00edsima\u201d y no debe hacerse sin \u201cgran relaci\u00f3n\u201d previa (n. 25). Todo el a\u00f1o de noviciado es percibido como periodo de discernimiento. \u201cPara profesarlas [para dar la profesi\u00f3n a cada aspirante] es menester grand\u00edsima diligencia\u201d, implicando en la tarea incluso al superior mayor, porque \u201cimporta tanto no quedar en casa cosa [persona] que las d\u00e9 trabajo e inquietud toda la vida, que cualquiera diligencia ser\u00e1 bien empleada\u201d (n. 26). Claro \u00edndice todo ello de la importancia que tiene, en su opini\u00f3n, el discernimiento de cada vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo Ed. FONTE<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T emplea el t\u00e9rmino \u2018vocaci\u00f3n\u2019 generalmente en la acepci\u00f3n de \u2018advocaci\u00f3n\u2019 (V 20,5: \u201cera la fiesta de la vocaci\u00f3n\u201d; F pr\u00f3l 6; 24,12&#8230;). 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