{"id":1876,"date":"2015-07-04T10:17:44","date_gmt":"2015-07-04T16:17:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1876"},"modified":"2019-07-04T10:27:00","modified_gmt":"2019-07-04T16:27:00","slug":"grados-de-oracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1876","title":{"rendered":"Grados de oraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>En la ense\u00f1anza pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n, T habla frecuentemente de grados. Los \u201cgrados de oraci\u00f3n\u201d indican a la vez una posible escala de crecimiento en la relaci\u00f3n del hombre con Dios, y diversas maneras de articularse la oraci\u00f3n misma por parte del orante. Para entender correctamente el pensamiento de la Santa hay que tener en cuenta varias cosas: a) que la oraci\u00f3n se mide por la vida del orante, y a la inversa, porque hay correlaci\u00f3n entre una y otra, entre oraci\u00f3n y acci\u00f3n (\u201cobras\u201d, dice la Santa), o entre oraci\u00f3n y conducta, pues no hay relaci\u00f3n con Dios sin una sensibilizaci\u00f3n hacia los hermanos, o hacia la Iglesia y la humanidad. La mejor oraci\u00f3n \u2013aconsejar\u00e1 ella\u2013 \u201ces la que deja mejores dejos&#8230;, llamo \u2018dejos\u2019 confirmados con obras\u201d (cta 136,4). b) Y lo segundo, habr\u00e1 que tener en cuenta la idea b\u00e1sica que T tiene de oraci\u00f3n, no como simple pr\u00e1ctica de entrenamiento (acto solipsista) del orante, sino como \u201ctrato de amistad\u201d entre dos (V 5,8), es decir, como \u2018relaci\u00f3n rec\u00edproca\u2019 entre los dos amigos que son Dios y el hombre. \u00c9l precede siempre, aunque misteriosamente (\u201camistad con quien sabemos nos ama\u201d, insiste ella: (ib); en la relaci\u00f3n rec\u00edproca, sigue la parte del hombre; y \u00e9sta prepara de nuevo la acci\u00f3n misteriosa de \u00c9l; pero de suerte que tambi\u00e9n en el segundo tiempo la \u201cparte\u201d que corresponde al orante est\u00e9 impregnada de la presencia y la acci\u00f3n de \u00c9l. La oraci\u00f3n, as\u00ed concebida como \u201ctrato de amistad\u201d no queda confinada en una pr\u00e1ctica (aunque la requiera), sino que es una forma de vida. Y lo normal es que la amistad y la vida crezcan. Lo anormal ser\u00e1 que el amor y la vida se estanquen o involucionen. \u201cEl amor tengo por imposible contentarse estar en un ser [estacionado o estancado], donde le hay\u201d (M 7,4,9); \u201cel amor jam\u00e1s est\u00e1 ocioso\u201d (ib 5,4,10). c) Es ah\u00ed donde comparecen los \u201cgrados de oraci\u00f3n\u201d, como niveles de amistad y de vida. Y dada esa peculiar concepci\u00f3n de la oraci\u00f3n como relaci\u00f3n bipolar, es normal que T distinga siempre entre \u201cgrados de oraci\u00f3n que dependen del orante humano\u201d (oraci\u00f3n asc\u00e9tica), y \u201cgrados superiores que derivan de la misteriosa iniciativa del Amigo divino (grados m\u00edsticos). Y en una escritora m\u00edstica como T, lo normal es prestar atenci\u00f3n especial a \u00e9stos \u00faltimos. De hecho, as\u00ed lo har\u00e1 en todos los pasajes de sus escritos que planteen el problema de los grados. d) Efectivamente lo hace en numerosos contextos. Expone libremente esa graduatoria. Lo veremos al menos en cuatro pasajes importantes de sus escritos. Helos aqu\u00ed esquem\u00e1ticamente. Luego los analizar\u00e9 uno a uno:<\/p>\n<p>1) en Vida 11-21: expone los grados desde la propia experiencia autobiogr\u00e1fica. A\u00f1o 1565.<\/p>\n<p>2) en Camino: 22 y siguientes. Los propone con intenci\u00f3n pedag\u00f3gica, para una comunidad de j\u00f3venes contemplativas. A\u00f1o 1566\/1567.<\/p>\n<p>3) en la Relaci\u00f3n 5: los enumera a petici\u00f3n de un te\u00f3logo consultor de la Inquisici\u00f3n de Sevilla. A\u00f1o 1576.<\/p>\n<p>4) en las Moradas: en el intento de codificaci\u00f3n de la vida espiritual en su pleno desarrollo. A\u00f1o 1577.<\/p>\n<p>Seguir\u00e9 ese orden cronol\u00f3gico.<\/p>\n<p>1) En Vida. Teresa escribe su autobiograf\u00eda para someterla y someterse al discernimiento de los te\u00f3logos asesores. A \u00e9stos les interesa, sobre todo, discernir sus experiencias m\u00edsticas. Y T, para hac\u00e9rselas m\u00e1s inteligibles, antes de narrarlas (c 23&#8230;) interrumpe el relato e intercala un tratadillo de \u201ccuatro grados de oraci\u00f3n\u201d. Son \u201ccuatro grados de oraci\u00f3n, en que el Se\u00f1or, por su bondad, ha puesto algunas veces mi alma\u201d (V 11,8). En coherencia con ese planteamiento, es normal que en el \u201ctratadillo\u201d se preste atenci\u00f3n especial a los grados m\u00edsticos, los \u00fanicos que en realidad interesan a los lectores te\u00f3logos en su intento de discernir y evaluar la subsiguiente narraci\u00f3n autobiogr\u00e1fica. Teresa proceder\u00e1 as\u00ed: introduce el s\u00edmbolo del jard\u00edn y el riego. Jard\u00edn es el alma. Due\u00f1o del Jard\u00edn es el Se\u00f1or. Riego es la oraci\u00f3n. Hay diversas maneras de riego (grados de oraci\u00f3n): unas se deben al hortelano (el orante humano): primer grado de oraci\u00f3n. Otras se deben a la misteriosa intervenci\u00f3n del Due\u00f1o supremo del huerto: segundo, tercero y cuarto grado. Obviamente, los m\u00e1s importantes son estos tres \u00faltimos. Fuera ya de la alegor\u00eda, Teresa los describe as\u00ed:<\/p>\n<p>Grado 1\u00ba: oraci\u00f3n asc\u00e9tica (cc. 11-13), que puede ser simple meditaci\u00f3n de la Palabra o de los misterios del Se\u00f1or, o puede (y debe) desarrollarse en forma de atenci\u00f3n amorosa y callada (c 13,22: es importante este n\u00famero final).<\/p>\n<p>Grado 2\u00ba: ingreso espor\u00e1dico en la oraci\u00f3n m\u00edstica (cc 14-15). La \u201cllaman oraci\u00f3n de quietud\u201d (c 14 t\u00edt), nombre que retiene T para su exposici\u00f3n. Consiste en un reposo pasivo y amoroso de la voluntad, fascinada por el misterio divino. Fascinaci\u00f3n que se le otorga intermitentemente, pero que constituye una nueva manera de relacionarse con el Amigo divino.<\/p>\n<p>Grado 3\u00ba: formas varias de oraci\u00f3n fuerte, preext\u00e1tica, o \u201csue\u00f1o de potencias, resultado de una intensa infusi\u00f3n de amor en la voluntad. La Santa recurre a las im\u00e1genes del \u201cglorioso desatino\u201d, la \u201clocura celestial\u201d, la \u201cembriaguez\u201d de la voluntad, \u201cverdadera sabidur\u00eda y deleitos\u00edsima manera de gozar el alma\u201d (cc 16-17).<\/p>\n<p>Grado 4\u00ba: m\u00edstica uni\u00f3n (18,3) que unifica toda la actividad de la mente (todas las potencias) y las une al interlocutor divino. Y se expresa en fen\u00f3menos m\u00edsticos como el \u00e9xtasis, el \u201cvuelo de esp\u00edritu\u201d (cc 17-21), los incontenibles \u00edmpetus amorosos, las heridas de amor (c 29).<\/p>\n<p>La escala graduatoria de esas diversas formas de oraci\u00f3n se mide por sus \u201cefectos\u201d en la vida cotidiana del orante. Se mide tambi\u00e9n por la experiencia que el orante adquiere del Amigo divino y de su misterio.<\/p>\n<p>2) En Camino: Teresa sit\u00faa su exposici\u00f3n en plan pedag\u00f3gico. El libro entero sirve para formar a las j\u00f3venes de su primer Carmelo, novicias o reci\u00e9n profesas, pero entusiastas de la vida contemplativa. Por eso, les esquematiza la vida de oraci\u00f3n en tres momentos: oraci\u00f3n vocal, oraci\u00f3n mental, contemplaci\u00f3n. Pero, aunque as\u00ed diversificadas, no son necesariamente sucesivas: en plena oraci\u00f3n vocal pueden sobrevenir momentos de aut\u00e9ntica contemplaci\u00f3n. Y, por otro lado, nunca habr\u00e1 verdadera oraci\u00f3n vocal sin la componente de atenci\u00f3n mental. En este planteamiento, es obvio que los altos grados de oraci\u00f3n (lo m\u00edstico) queda en segundo lugar, apenas esbozado. Camino hace as\u00ed el contrapunto de la exposici\u00f3n de Vida. Repetidas veces dir\u00e1 a las lectoras de Camino que a su tiempo leer\u00e1n el otro libro, si el te\u00f3logo P. B\u00e1\u00f1ez se lo diere. Al principiante le interesa:<\/p>\n<p>a) ante todo, la oraci\u00f3n vocal: aprendizaje de los contenidos de la oraci\u00f3n dominical ense\u00f1ada por el Maestro: el Padrenuestro (cc. 22&#8230;).<\/p>\n<p>b) le interesa iniciarse en la oraci\u00f3n mental, que lo acerque m\u00e1s y m\u00e1s a la Humanidad de Jes\u00fas: aprender a mirarle, a escuchar sus palabras, asimilar sus sentimientos, callar ante \u00e9l&#8230; (c 22&#8230;)<\/p>\n<p>c) le interesa iniciarse en el \u201crecogimiento\u201d (el \u201cmodo para recoger el pensamiento\u201d: tit. de los caps. 26 y 28): interiorizar la oraci\u00f3n, aprender a silenciar los sentidos exteriores, celebrar a fondo la Eucarist\u00eda&#8230; y as\u00ed \u201cdisponer el alma\u201d para posibles formas de oraci\u00f3n contemplativa infusa&#8230; (c 29,8).<\/p>\n<p>d) sigue un simple esbozo de las primeras formas de oraci\u00f3n m\u00edstica&#8230;, que el Se\u00f1or dar\u00e1 a quien \u00c9l quiera, pues \u201cno porque en esta casa todas traten de oraci\u00f3n, han de ser todas contemplativas\u201d (c 17,1). \u201cSanta era santa Marta, aunque no dicen era contemplativa\u201d (ib 5). Eso s\u00ed, a todas les dar\u00e1 \u00c9l esa agua viva, si no en esta vida, s\u00ed en la otra.<\/p>\n<p>3) En la Relaci\u00f3n 5. \u2013 En Sevilla, Teresa ha sido citada a comparecer ante los inquisidores. Sin consecuencias, ni para su persona ni para la comunidad. S\u00f3lo para su Libro de la Vida, que ser\u00e1 secuestrado por la Inquisici\u00f3n de Castilla. En ese contexto, uno de los consultores de la Inquisici\u00f3n hispalense pide a T que ponga por escrito la respuesta a varias preguntas. Algunas de ellas, impertinentes (R 5, 21-24). Pero es importante la pregunta por las formas de oraci\u00f3n que ella ha vivido. Al te\u00f3logo no parecen interesarle las meditativas (n. 2). Teresa, pues, las deja de lado. Y enumera simplemente los grados m\u00edsticos, o m\u00e1s bien los \u201cfen\u00f3menos m\u00edsticos\u201d que parecen interesar al consultor. Propone los siguientes:<\/p>\n<p>a) Entrada en la experiencia de la misteriosa presencia de Dios (de que hab\u00eda hablado ya en V 10,1): R 5,25.<\/p>\n<p>b) Recogimiento infuso de la mente (n. 3).<\/p>\n<p>c) Quietud y paz de la voluntad (n. 4).<\/p>\n<p>d) \u201cun sue\u00f1o que llaman de potencias\u201d, que las embelese sin impedirles atender simult\u00e1neamente a las cosas de la vida (n. 5).<\/p>\n<p>e) Siguen los \u00e9xtasis y arrobamientos con suspensi\u00f3n de todas las potencias. El esp\u00edritu mismo por momentos se une a Dios (n. 7-10).<\/p>\n<p>f) \u201cVuelo del esp\u00edritu\u201d (n. 11-12).<\/p>\n<p>g) Impetus de amor (n. 13).<\/p>\n<p>h) las heridas de amor (n. 17-18: \u201cesta oraci\u00f3n se tuvo antes de los arrobamientos y los \u00edmpetus grandes que he dicho\u201d, n. 19).<\/p>\n<p>4) Por fin, en las Moradas T desarrolla, a su modo, el proceso de la vida espiritual, desde el hecho de ser hombre y tener alma con capacidad de lo divino (morada 1\u00aa), hasta la plenitud de gracia y de servicio a los dem\u00e1s (morada 7\u00aa). Dividido todo el proceso en siete jornadas, en cada una de ellas sit\u00faa sus grados de oraci\u00f3n: tres grados iniciales de oraci\u00f3n asc\u00e9tica (M 1\u00aa, 2\u00aa y 3\u00aa), y otros tres de oraci\u00f3n netamente m\u00edstica (M 5\u00aa, 6\u00aa, 7\u00aa), con un grado o momento de transici\u00f3n entre unas y otras (M 4\u00aa). De suerte que niveles de vida espiritual y grados de oraci\u00f3n comparecen emparejados. Esquematizando esa graduatoria, se presenta as\u00ed:<\/p>\n<p>Primer grado: oraci\u00f3n sumamente rudimentaria. Si el orante se halla todav\u00eda inmerso en lo exterior y en el desorden interior, su relaci\u00f3n con Dios apenas si ser\u00e1 real: es como la relaci\u00f3n del sordomudo con los otros (moradas primeras).<\/p>\n<p>Grado 2\u00ba: comienzos de aut\u00e9ntica oraci\u00f3n meditativa, fundada en la naciente sensibilizaci\u00f3n para las palabras y las cosas de Dios, y para la relaci\u00f3n con El: el orante es \u2013dice T\u2013 como un sordomudo que comienza a o\u00edr (moradas segundas).<\/p>\n<p>Grado 3\u00ba: normalizaci\u00f3n de la meditaci\u00f3n, y cierta estabilidad de la vida espiritual (moradas terceras).<\/p>\n<p>Grado cuarto: simplificaci\u00f3n y estabilidad en la meditaci\u00f3n, con intervalos de \u201cquietud infusa de la voluntad\u201d (moradas cuartas).<\/p>\n<p>Grado quinto: comienza la oraci\u00f3n de uni\u00f3n: estados m\u00e1s o menos prolongados de profunda uni\u00f3n a Cristo, a su presencia, a sus misterios. Con el consiguiente cambio en el sujeto: cambio en su psicolog\u00eda, en su relaci\u00f3n con Dios, y en su actitud (de amor) con los otros (moradas quintas).<\/p>\n<p>Grado sexto: per\u00edodo de oraci\u00f3n ext\u00e1tica; rica en gracias m\u00edsticas de todo g\u00e9nero&#8230; (moradas sextas).<\/p>\n<p>Grado s\u00e9ptimo: oraci\u00f3n de uni\u00f3n plena; plena conformidad con la voluntad de Dios; misteriosa uni\u00f3n a \u00c9l, caracterizada por la experiencia de la inhabitaci\u00f3n trinitaria (M 7,1); por la experiencia esponsal de Cristo Se\u00f1or (M 7,2); por la especial adultez del orante y su cambio de actitudes psicol\u00f3gicas y teologales (M 7,7), y por la total disponibilidad al servicio de los otros, en la plena configuraci\u00f3n a Jes\u00fas (M 7,4).<\/p>\n<p>En general las graduatorias de oraci\u00f3n establecidas por T, reflejan el lema paulino: en la oraci\u00f3n \u201cnosotros no sabemos a ciencia cierta lo que debemos orar, pero el Esp\u00edritu intercede por nosotros con gemidos callados; y aquel que escruta el coraz\u00f3n conoce la intenci\u00f3n del Esp\u00edritu, porque \u00e9ste intercede por el pueblo santo como Dios quiere\u201d (Rom 8,26-27).<\/p>\n<p>T.\u00a0\u00c1lvarez<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo. Ed. FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la ense\u00f1anza pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n, T habla frecuentemente de grados. 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