{"id":1920,"date":"2019-07-06T10:10:55","date_gmt":"2019-07-06T16:10:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1920"},"modified":"2019-07-06T10:10:55","modified_gmt":"2019-07-06T16:10:55","slug":"agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1920","title":{"rendered":"AGUA"},"content":{"rendered":"<p>El agua tiene en la Biblia muchos sentidos, desde la primera p\u00e1gina del G\u00e9nesis (aguas-caos de Gn 1,1-2) hasta la culminaci\u00f3n de la historia y la llegada de la nueva Jerusal\u00e9n, con las aguas de vida que brotan del trono de Dios en Ap 22,1-2.<\/p>\n<p><em>Las diversas aguas<\/em>. Entre los testimonios m\u00e1s significativos de la Biblia sobre el agua est\u00e1n los siguientes. (a) <em>Aguas de la creaci\u00f3n<\/em>. Conforme a Gn 1, Dios ha creado el mundo sobre un caos de aguas, que \u00e9l ha separado, poniendo una especie de cubierta o firmamento, para separar las aguas de arriba y las de abajo; ese mismo Dios ha separado las aguas del mar y la tierra firme, haciendo as\u00ed posible el surgimiento de seres terrestres (cf. Gn 1,69). En este contexto puede citarse la lucha y victoria de Yahv\u00e9 contra los monstruos de las aguas, como Tehom* y Leviat\u00e1n. (b) <em>Aguas del diluvio <\/em>(Gn 6\u20138). Ellas son como un signo de la vuelta al caos; all\u00ed donde los hombres se pervierten Dios deja que se rompan las compuertas que separan a las aguas superiores e inferiores, de manera que el mundo corre el riesgo de quedar aniquilado. (c) <em>Aguas del mar Rojo. <\/em>Uno de los relatos m\u00e1s significativos y simb\u00f3licos de la historia b\u00edblica es el paso de los israelitas por el mar Rojo: el mismo Dios les protege, abriendo un camino entre las olas, mientras los egipcios se hunden en ellas (Ex 14\u201315); una variante del tema aparece en el paso del r\u00edo Jord\u00e1n, en Jos 4,1-19. (d) <em>Aguas de la tentaci\u00f3n<\/em>. Ofrecen uno de los temas b\u00e1sicos del camino por el desierto. Los hebreos carecen de agua y murmuran contra Mois\u00e9s tentando a Dios. Yahv\u00e9 responde diciendo a Mois\u00e9s: \u00abPasa delante del pueblo y toma contigo algunos ancianos de Israel; toma tambi\u00e9n en tu mano la vara con que golpeaste el Nilo y camina. All\u00ed estar\u00e9 yo ante ti sobre la pe\u00f1a, en Horeb; golpear\u00e1s la pe\u00f1a, y saldr\u00e1n de ella aguas para que beba el pueblo. Mois\u00e9s lo hizo as\u00ed en presencia de los ancianos de Israel. Y dio a aquel lugar el nombre de Mass\u00e1 y Merib\u00e1 (= tentaci\u00f3n y disputa), porque los hijos de Israel hab\u00edan disputado y tentado a Yahv\u00e9 diciendo: \u00bfEst\u00e1 o no est\u00e1 Yahv\u00e9 entre nosotros?\u00bb (cf. Ex 17,1-7). Este motivo ha sido desarrollado por Nm 11\u201314 y por Dt 8,15; 32,51; 38,8). Precisamente all\u00ed donde la prueba es mayor (en el desierto) se vuelve m\u00e1s grande el signo de la presencia de Dios.<\/p>\n<p><em>Las aguas de la promesa<\/em>. Aparecen en dos contextos b\u00e1sicos: las aguas del retorno a la tierra prometida y las aguas del templo. (a) <em>Aguas del retorno<\/em>. El Segundo Isa\u00edas proyecta sobre el retorno de los israelitas cautivos en Babilonia algunas de las im\u00e1genes del \u00e9xodo: \u00abEn las alturas abrir\u00e9 r\u00edos, y fuentes en medio de los valles; abrir\u00e9 en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca\u00bb (Is 41,18). En ese contexto alude el profeta a la victoria de Yahv\u00e9 contra los monstruos de las aguas: \u00abDespierta, despierta, v\u00edstete de poder, oh brazo de Yahv\u00e9; despierta como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. \u00bfNo eres t\u00fa el que cort\u00f3 a Rahab, y el que hiri\u00f3 al Drag\u00f3n? \u00bfNo eres t\u00fa el que sec\u00f3 el mar, las aguas del gran abismo; el que transform\u00f3 en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?\u00bb (Is 51,9-10). El agua ca\u00f3tica se pondr\u00e1 al servicio de la vida, lo mismo que el desierto, convertido en vergel. (b) <em>Aguas del templo, aguas mesi\u00e1nicas<\/em>. Por otra parte, aprovechando el signo de las aguas de la fuente de Silo\u00e9, que brotan debajo del templo de Jerusal\u00e9n, la tradici\u00f3n prof\u00e9tica ha desarrollado una preciosa visi\u00f3n de las aguas sagradas, que definir\u00e1 la llegada del tiempo escatol\u00f3gico. El tema aparece ya en un texto antiguo de condena: \u00abPor cuanto desech\u00f3 este pueblo las aguas de Silo\u00e9, que corren mansamente, y se regocij\u00f3 con Rez\u00edn y con el hijo de Romel\u00eda&#8230;\u00bb (Is 8,6). Las aguas de Silo\u00e9 corren desde debajo del templo, apareciendo como signo de la protecci\u00f3n de Dios, que los jud\u00edos desprecian, buscando alianzas militares peligrosas, en el tiempo de la guerra siroefraimita (a mediados del siglo VIII a.C.). Pues bien, despu\u00e9s que Jerusal\u00e9n ha ca\u00eddo ya en manos de los babilonios y ha sido destruida, eleva Ezequiel su profec\u00eda: \u00abDel interior del templo manaba el agua hacia el oriente&#8230; El agua iba bajando por el lado derecho del templo&#8230; y crec\u00eda hasta convertirse en un gran r\u00edo\u00bb (Ez 47,1ss). \u00c9sta ser\u00e1 la verdadera fuente y r\u00edo de los tiempos mesi\u00e1nicos, signo de presencia de Dios y de transformaci\u00f3n de la misma tierra desierta, que va de Jerusal\u00e9n hasta el mar Muerto. En esa l\u00ednea se sit\u00faa Zacar\u00edas: \u00abAquel d\u00eda brotar\u00e1 un manantial de Jerusal\u00e9n; la mitad fluir\u00e1 hacia el mar oriental, la otra mitad hacia el mar occidental, lo mismo en verano que en invierno\u00bb (Zac 14,8-9). \u00c9ste ser\u00e1 el r\u00edo final del para\u00edso (Ap 22,1-2; cf. Gn 2,10). Desde esta base se puede afirmar que Dios mismo es la roca (lo m\u00e1s estable, lo m\u00e1s firme), siendo al mismo tiempo fuente perdurable: el origen del agua de la vida. L\u00f3gicamente, esta tradici\u00f3n de la roca de Dios en el desierto o en el templo de Jerusal\u00e9n, roca de la que brota el agua de la vida, ha cautivado y enriquecido a los israelitas a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p><em>Interpretaci\u00f3n cristiana<\/em>. Los textos cristianos han evocado algunas de las tradiciones anteriores, interpret\u00e1ndolas desde la nueva situaci\u00f3n mesi\u00e1nica. \u00c9stos son algunos de los ejemplos m\u00e1s significativos. (a) <em>Sin\u00f3pticos<\/em>: andar sobre las aguas, tempestad calmada. Diversos textos de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (Mc 4,25-41; 6,45-52 par) evocan los temas del \u00e9xodo, con el paso por el mar Rojo y la victoria de Dios sobre las aguas. (b) <em>Juan<\/em>: el agua de la vida. En dos momentos fundamentales, el evangelio de Juan presenta a Jes\u00fas como fuente de agua de vida, en Siquem (junto al pozo de Jacob) y en el templo de Jerusal\u00e9n en el entorno de las aguas de Silo\u00e9 (cf. Jn 4,7-15 y 7,38). (c) <em>Pablo<\/em>: la roca de agua. Retomando quiz\u00e1 una interpretaci\u00f3n israelita antigua, Pablo dir\u00e1 que la roca de Dios, de la que brotaba el agua, iba acompa\u00f1ando a los hijos de Israel por el desierto, precisando despu\u00e9s que ella se identificaba con Cristo: \u00abTodos nuestros padres bebieron la misma bebida espiritual, porque beb\u00edan de la roca espiritual que les segu\u00eda. Esa roca era el Cristo\u00bb (1 Cor 10,4-5). (d) <em>Apocalipsis<\/em>: presenta el agua en dos formas (en fuentes-r\u00edos y en mares), formando con tierra y cielo los cuatro elementos c\u00f3smicos, amenazados por el juicio (cf. Ap 8,10; 14,7; 16,4). El Drag\u00f3n antiguo es due\u00f1o del agua destructora (de muerte) con la que pretende ahogar a la Mujer (cf. Ap 12,5); en esa l\u00ednea, el cauce sin agua del r\u00edo puede convertirse en signo de condena, paso abierto para los poderes de la muerte (cf. 16,2), y las muchas aguas son un signo de los pueblos, multitud de gentes amenazadoras de la tierra (17,1.15). Pero, en otra perspectiva, el rumor de grandes aguas aparece como sonido y signo de la multitud de los salvados (cf. 1,15; 14,2,19,6); en esa l\u00ednea ha de entenderse el s\u00edmbolo final del Agua de vida que brota del trono de Dios y el Cordero, en la Ciudad salvada de la Nueva Jerusal\u00e9n (Ap 7,17; 21,6; 22,1.17; cf. Ez 47,1-12 y Zac 14,8).<\/p>\n<p>Cf. G. BACHELARD, <em>El agua y los sue\u00f1os, <\/em>FCE, M\u00e9xico 1993; E. BOISMARD, \u00abAgua\u00bb, en X. L\u00c9ON-DUFOUR, <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica, <\/em>Herder, Barcelona 1967, 47-51; E. DREWERMANN, <em>Strukturen des B\u00f6sen <\/em>I-III, Sch\u00f6nningh<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El agua tiene en la Biblia muchos sentidos, desde la primera p\u00e1gina del G\u00e9nesis (aguas-caos de Gn 1,1-2) hasta la culminaci\u00f3n de la historia y la llegada de la nueva Jerusal\u00e9n, con las aguas de vida que brotan del trono &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1920\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[15],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-agua","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1920"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1920"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1920\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1921,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1920\/revisions\/1921"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}