{"id":1925,"date":"2019-07-06T10:23:23","date_gmt":"2019-07-06T16:23:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1925"},"modified":"2019-07-06T10:23:23","modified_gmt":"2019-07-06T16:23:23","slug":"alianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1925","title":{"rendered":"ALIANZA"},"content":{"rendered":"<p>Gran parte de la teolog\u00eda b\u00edblica puede entenderse a partir del paso o camino que ha llevado a los israelitas desde el plano de la solidaridad \u00abnatural\u00bb en que viv\u00edan (como pueblo o grupo sociol\u00f3gico) a la vinculaci\u00f3n voluntaria y personal, que se expresa en forma de alianza. Aqu\u00ed evocamos el tema de la alianza desde una perspectiva israelita. La visi\u00f3n cristiana est\u00e1 m\u00e1s vinculada con la eucarist\u00eda*.<\/p>\n<p><em>Dios y pueblo en alianza. <\/em>La alianza es una instituci\u00f3n social que est\u00e1 en el principio de la historia israelita, pues ella es la base de la federaci\u00f3n* de tribus. Especial importancia tiene la alianza con Dios, en la que se definen tanto Dios como el pueblo israelita. (a) <em>El Dios de la alianza<\/em>. Los israelitas no se llaman s\u00f3lo hijos o pueblo de Dios porque han nacido de los doce Patriarcas, sino porque han renacido de la esclavitud de Egipto, recibiendo de Dios y estableciendo con \u00e9l un pacto de fidelidad perpetua sobre el monte Sina\u00ed, por mano de Mois\u00e9s. El Dios de la alianza de Mois\u00e9s sigue vinculado al Dios* de los padres, de manera que empieza diciendo: \u00abYo soy el Dios de tu padre, de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob\u00bb (Ex 3,6), pero despu\u00e9s a\u00f1ade \u00abSoy el que Soy\u00bb (soy Yahv\u00e9: Ex 3,14), el Dios que hace un pacto con vosotros, para que se\u00e1is testimonio o ejemplo de mi vida y de mi gracia en medio de los pueblos. En este contexto podemos afirmar que los jud\u00edos son el pueblo que ha pactado con Dios y que sabe que s\u00f3lo por pacto o alianza se puede vivir sobre el mundo (cf. Ex 19,4-5). (b) <em>Israel, pueblo de la alianza<\/em>. La religi\u00f3n de la Biblia es religi\u00f3n de alianza, es decir, de pacto o compromiso de solidaridad. Con cada israelita nace de nuevo el pueblo y se establece de nuevo el pacto. Cada israelita escucha y asume como propia la antigua palabra: \u00abSi o\u00eds mi voz y guard\u00e1is mi pacto, vosotros ser\u00e9is mi propiedad especial entre todos los pueblos; porque m\u00eda es toda la tierra vosotros ser\u00e9is para m\u00ed un reino de sacerdotes, un pueblo santo\u00bb (Ex 19,5-6). (c) <em>Dios y pueblo<\/em>. La alianza se define en forma de comunicaci\u00f3n y pertenencia mutua, como experiencia de vinculaci\u00f3n personal permanente: \u00abYo ser\u00e9 vuestro Dios y vosotros ser\u00e9is mi pueblo\u00bb (Jr 11,4; Ez 36,28). El Dios de la alianza no es alguien que se cierra en s\u00ed mismo, sino que existe en apertura y comunicaci\u00f3n hacia los hombres. Tampoco los israelitas existen como pueblo cerrado en s\u00ed, sino que son en su relaci\u00f3n con Dios. Esta relaci\u00f3n est\u00e1 en el principio de la vida del pueblo, que no existe por s\u00ed mismo, sino que nace por voluntad de amor de Dios. Pero, al mismo tiempo, ella es principio de exigencia: \u00abYahv\u00e9, tu Dios, te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma. Has declarado solemnemente hoy que Yahv\u00e9 es tu Dios, que andar\u00e1s en sus caminos, que guardar\u00e1s sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escuchar\u00e1s su voz. Y Yahv\u00e9 ha declarado hoy que t\u00fa eres pueblo suyo, de su exclusiva posesi\u00f3n&#8230; para que seas un pueblo consagrado a Yahv\u00e9, tu Dios, como \u00e9l ha dicho\u00bb (Dt 26,16-19).<\/p>\n<p><em>Sina\u00ed, la alianza b\u00e1sica. <\/em>Puede hablarse de la alianza de Dios con No\u00e9 (Gn 9) y con Abrah\u00e1n (Gn 15), pero la fundamental, la que define a Israel, es la del Sina\u00ed, que constituye (tras el \u00e9xodo* o paso por el mar Rojo) el momento fundante de nacimiento del pueblo. \u00c9ste es el esquema de conjunto y \u00e9stos los elementos del texto donde se inscribe la celebraci\u00f3n: (a) <em>Teofan\u00eda<\/em>. La alianza es posible porque Dios se manifiesta al pueblo a trav\u00e9s de una serie de signos tomados simb\u00f3licamente de los fen\u00f3menos c\u00f3smicos: \u00abAl tercer d\u00eda, al rayar el alba, hubo truenos y rel\u00e1mpagos y una densa nube sobre el monte, mientras el toque de la trompeta crec\u00eda en intensidad. Y todo el pueblo que estaba en el campamento se ech\u00f3 a temblar. Mois\u00e9s hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios&#8230; Todo el Sina\u00ed humeaba, porque Yahv\u00e9 hab\u00eda descendido sobre \u00e9l en forma de fuego. Sub\u00eda el humo como de un horno y todo el monte retemblaba con violencia. El sonido de la trompeta se hac\u00eda cada vez m\u00e1s fuerte; Mois\u00e9s hablaba y Dios le respond\u00eda con el trueno\u00bb (Ex 19,1620). (b) <em> Mandamientos<\/em>. De los signos c\u00f3smicos, propios de las religiones de la naturaleza, el texto nos lleva a la palabra, en la que Dios se manifiesta como persona, en el contexto propio de Israel: \u00abDios pronunci\u00f3 todas estas palabras diciendo: Yo soy Yahv\u00e9, tu Dios, que te saqu\u00e9 de Egipto, de la esclavitud. No tendr\u00e1s otros dioses frente a m\u00ed. No te har\u00e1s \u00eddolos, figura alguna&#8230; No pronunciar\u00e1s el nombre de Yahv\u00e9, tu Dios, en falso. F\u00edjate en el s\u00e1bado para santificarlo&#8230;\u00bb. \u00c9sta es la alianza de Dios y en ella se escucha y acoge su palabra (Ex 20,1-8). En contra de lo que sucede en el sacrificio griego de Prometeo, aqu\u00ed no hay envidia entre Dios y los hombres, ni hay tampoco disputa sobre el reparto de los diversos elementos del toro: a Dios se le ofrece la sangre (que aparece como vida del toro) y con ella, con la misma sangre, se roc\u00eda el libro de su mandamientos. Los israelitas empiezan a ser pueblo de Dios, de un Dios misterioso, cuyo rostro no ven, pero que les habla (cf. Ez 28,12-13). Misterioso es Dios y misterioso seguir\u00e1 siendo a los largo de la historia israelita. Pero su m\u00e1s honda realidad se ha revelado ya en unos mandamientos que vienen a presentarse como documento de alianza: testimonio donde se refleja la voluntad creadora de Dios para con su pueblo y compromiso de acci\u00f3n (de actuaci\u00f3n) del mismo pueblo.<\/p>\n<p><em>El C\u00f3digo de la Alianza<\/em>. Las palabras de los mandamientos se hacen c\u00f3digo, libro de la alianza. S\u00f3lo all\u00ed donde hay palabra puede haber pacto, es decir, di\u00e1logo amoroso y firme, promesa efectiva: s\u00f3lo un Dios que promete y unos hombres que prometen pueden ratificar un compromiso de alianza. En este contexto el hombre se define no s\u00f3lo como aquel que puede prometer en general, sino como aquel que puede prometer al mismo Dios. En este contexto ha transmitido la Biblia la primera de sus \u00abconstituciones\u00bb, llamada precisamente el C\u00f3digo de la Alianza (cf. Ex 20,22-23,19). \u00c9ste sigue siendo el primero y m\u00e1s sagrado de los \u00ablibros\u00bb israelitas, contenido actualmente en el \u00c9xodo: \u00abMois\u00e9s baj\u00f3 y cont\u00f3 al pueblo todo lo que le hab\u00eda dicho Yahv\u00e9, todos sus mandatos; y el pueblo contest\u00f3 a una: \u00a1Haremos todo lo que manda Yahv\u00e9! Entonces Mois\u00e9s puso por escrito todas las palabras de Yahv\u00e9&#8230;\u00bb (cf. Ex 24,1-8). Se trata, por tanto, de un libro que va a fijar las relaciones de Dios con el pueblo, ratificadas en forma de pacto. Todo lo anterior viene a condensarse en un texto o libro de pacto en el que Mois\u00e9s lo ha escrito recogiendo las palabras de Dios para leerlas despu\u00e9s ante el pueblo. Esto significa que el pacto se hace libro: texto escrito de palabras que expresan el sentido de la acci\u00f3n\/norma de Dios y fundan un espacio de existencia consciente para el pueblo (24,7-8). Misterioso se muestra aqu\u00ed Dios y misterioso seguir\u00e1 siendo a lo largo de la historia israelita. Pero su m\u00e1s honda realidad se ha revelado ya en forma de libro (= <em>seper<\/em>). No es un texto de cantos de guerra, ni un poema que recoge antiguas tradiciones. El libro que aparece aqu\u00ed como revelaci\u00f3n de Dios y palabra constitutiva de la identidad israelita es documento de alianza: testimonio donde se refleja la voluntad creadora de Dios para su pueblo y compromiso de acci\u00f3n (de actuaci\u00f3n) del mismo pueblo.<\/p>\n<p><em>Sacrificio y sangre de la alianza<\/em>. \u00abMois\u00e9s puso por escrito todas las palabras de Yahv\u00e9, madrug\u00f3 y levant\u00f3 un altar en la falda del monte y doce estelas por las doce tribus de Israel. Mand\u00f3 a algunos j\u00f3venes israelitas que ofrecieran holocaustos e inmolaran novillos como sacrificio de comuni\u00f3n para Yahv\u00e9. Entonces puso la mitad de la sangre en vasijas y la otra mitad la derram\u00f3 sobre el altar. Despu\u00e9s tom\u00f3 el libro de la alianza y lo ley\u00f3 en alto al pueblo, que respondi\u00f3: \u00a1Haremos todo lo que manda Yahv\u00e9 y le obedeceremos! Mois\u00e9s tom\u00f3 el resto de la sangre y roci\u00f3 con ella al pueblo, diciendo: \u00c9sta es la sangre de la alianza que Yahv\u00e9 establece con nosotros por medio de todos estos mandatos\u00bb (Ex 24,4-8). \u00c9sta es la fiesta de la constituci\u00f3n del pueblo, el sacrificio de la alianza, donde se ratifica y culmina la pascua. Es una alianza llena de violencia, simbolizada en la sangre* de los animales sacrificados, que se derrama sobre el altar. S\u00f3lo el animal sacrificado garantiza la fidelidad y uni\u00f3n de aquellos que celebran la alianza. De esa forma, la m\u00e1s honda experiencia de la religi\u00f3n israelita viene a quedar ratificada en el signo de la sangre, que as\u00ed viene a mostrarse como elemento central de la experiencia religiosa. \u00c9sta es, sin duda, una experiencia hermosa: la experiencia de un pueblo que se sabe vinculado a Dios por una ley* que se expresa a trav\u00e9s de unos mandamientos* concretos que Dios mismo ha revelado al pueblo para que viva en libertad. Es como si una misma sangre, potencial de vida, pasara por las venas de Dios y de su pueblo. Por eso se elevan en la falda del monte doce estelas, recordando que el pacto de Dios vincula por encima de las vicisitudes hist\u00f3ricas a las doce tribus del viejo Israel hist\u00f3rico cuyos herederos ser\u00e1n, con matices distintos, jud\u00edos y cristianos. Para completar el gesto, ofreciendo en nombre de todos su palabra autorizada, Mois\u00e9s sube al monte con Aar\u00f3n, sus hijos sacerdotes (representantes de eso que pudi\u00e9ramos llamar poder sacral) y los setenta dirigentes (<em>zeqenim <\/em>o ancianos) que forman el Consejo legal\/ejecutivo (= Senado, Sanedr\u00edn) del pueblo israelita (24,9-10). Todos aceptan el pacto de sangre de la alianza y as\u00ed lo ratifican los representantes legales (sacerdotes y ancianos). Queda as\u00ed constituido el pueblo israelita con valor y responsabilidad jur\u00eddica ante Dios.<\/p>\n<p><em>Ruptura y renovaci\u00f3n de la alianza<\/em>. En la base de la alianza sigue estando la sangre*, como signo de sacralidad originaria, que hallamos tambi\u00e9n en otros pueblos (en casi todas las religiones de la tierra). Pues bien, a pesar del compromiso de la sangre de ellos, el Pentateuco afirma que los israelitas han roto la alianza, de manera que cuando Mois\u00e9s desciende de la monta\u00f1a con las tablas de la ley, que ratifican y recuerdan la alianza, tiene que romperlas, porque encuentra a los israelitas bailando ante el becerro de oro (cf. Ex 32,1-20). Ellos han roto la alianza, pero Dios la renueva, en gesto de misericordia (cf. Ex 34). Varios profetas han condenado a Israel, porque ha negado la alianza (no ha respondido a Dios), pero anuncian una nueva: \u00abHe aqu\u00ed que vienen d\u00edas, dice Yahv\u00e9, en los cuales har\u00e9 nueva alianza con la casa de Israel y con la casa de Jud\u00e1. No como la alianza que hice con sus padres el d\u00eda que tom\u00e9 su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque yo fui un marido para ellos, dice Yahv\u00e9. Pero \u00e9ste es el pacto que har\u00e9 con la casa de Israel despu\u00e9s de aquellos d\u00edas: infundir\u00e9 mi ley en su mente, y la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n; y yo ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (Jr 31,31; cf. Ez 37,26).<\/p>\n<p><em>Aplicaciones<\/em>. <em>Jud\u00edos y cristianos, pueblo de la alianza. <\/em>La exigencia de la fidelidad a la alianza ha definido y distinguido a los israelitas a lo largo de los siglos, pero se ha expresado de formas distintas. El Dios israelita de Ex 19\u201324 sigue siendo se\u00f1or de teofan\u00eda c\u00f3smica: por eso se recuerda su presencia en el volc\u00e1n y fuego de la monta\u00f1a sagrada. Pero su verdad m\u00e1s honda no se expresa ya por el prodigio del fuego admirable, sino en la ley de vida que ofrece\/revela a los humanos para establecer con ellos una alianza. Para cumplir mejor la alianza se separaron algunos y viv\u00edan separados, como los fariseos y esenios de Qumr\u00e1n. Por su parte, el juda\u00edsmo rab\u00ednico ha condensado el cumplimiento de la alianza en el estudio y cumplimiento de la Ley, entendida de un modo nacional. Tambi\u00e9n Jes\u00fas y sus seguidores cristianos han querido renovar (actualizar) y extender la alianza israelita a las naciones: ellos vincularon la alianza con la \u00absangre de Jes\u00fas\u00bb, es decir, con su entrega a favor del Reino. As\u00ed pudieron hablar de una \u00abalianza nueva\u00bb retomando y actualizando motivos del Antiguo Testamento (cf. Ex 34,1-13; Jr 31,31). Esa nueva alianza cristiana puede verse como una profundizaci\u00f3n de la antigua, que sigue teniendo valor (en esa l\u00ednea parecen situarse los textos eucar\u00edsticos: Mc 14,24 par; 1 Cor 11,25), aunque algunos de ellos parecen presentarla como una sustituci\u00f3n, pues la antigua ha terminado (cf. 2 Cor 3,6; Heb 9,9; 8,13; 9,15; 12,24).<\/p>\n<p>Cf. K. BALTZER, <em>Das Bundesformular, <\/em>WMANT 4, Neukirchen 1964; W. EICHRODT, <em>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento <\/em>I-II, Cristiandad, Madrid 1975; R. LOHFINK, <em>La alianza nunca derogada. Reflexiones exeg\u00e9ticas para el di\u00e1logo entre jud\u00edos y cristianos<\/em>, Herder, Barcelona 1992; D. MCCARTHY<em>, Treaty and Covenant, <\/em>AnBib 21, Roma 1963; J. PLASTARAS<em>,<\/em> <em>Creaci\u00f3n y Alianza. G\u00e9nesis y \u00c9xodo<\/em>, Sal Terrae, Santander 1969; R. DE VAUX, <em>Historia antigua de Israel <\/em>II, Cristiandad, Madrid 1975, 379-430; J. VERMEYLEN, <em>El Dios de la<\/em> <em>promesa y el Dios de la Alianza, <\/em>Sal Terrae, Santander 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gran parte de la teolog\u00eda b\u00edblica puede entenderse a partir del paso o camino que ha llevado a los israelitas desde el plano de la solidaridad \u00abnatural\u00bb en que viv\u00edan (como pueblo o grupo sociol\u00f3gico) a la vinculaci\u00f3n voluntaria y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1925\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[15],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-alianza","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1925"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1925"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1925\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1926,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1925\/revisions\/1926"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}