{"id":1963,"date":"2018-07-07T18:15:01","date_gmt":"2018-07-08T00:15:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1963"},"modified":"2019-07-07T18:17:30","modified_gmt":"2019-07-08T00:17:30","slug":"ayuno-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1963","title":{"rendered":"Ayuno"},"content":{"rendered":"<p>Los occidentales de nuestros d\u00edas, incluso cristianos, apenas si aprecian el ayuno que consiste en privarse de todo alimento y de toda bebida durante uno o varios d\u00edas, desde una puesta del sol hasta otra. Si aprecian la moderaci\u00f3n en beber y en comer, el ayuno les parece peligroso para la salud y pr\u00e1cticamente no ven su utilidad para la vida espiritual. Esta actitud es la opuesta de la que los historiadores de las religiones descubren casi en todas partes: por motivos de ascesis, de purificaci\u00f3n, de luto, de s\u00faplica, ocupa el ayuno un puesto importante en los ritos religiosos. En el Islam, por ejemplo, es el medio por excelencia de experimentar la trascendencia divina. La Biblia, en la que se funda en este punto la actitud de la Iglesia, coincide en este particular con todas las dem\u00e1s corrientes religiosas. Pero la Biblia precisa el sentido del ayuno y regula su pr\u00e1ctica; con la oraci\u00f3n y la limosna es para ella el ayuno uno de los actos esenciales que traducen delante de Dios la humildad, la esperanza y el amor del hombre.<\/p>\n<p>Sentido del ayuno.<\/p>\n<p>Siendo el hombre alma y cuerpo, de nada servir\u00eda imaginar una religi\u00f3n puramente espiritual: para obrar tiene el alma necesidad de los actos y de las actitudes del cuerpo. El ayuno, siempre acompa\u00f1ado de oraci\u00f3n suplicante, sirve para traducir la humildad delante de Dios: ayunar (Lev 16,31) equivale a \u00abhumillar su alma\u00bb (16,29). El ayuno no es, pues, una haza\u00f1a asc\u00e9tica; no tiende a procurar alg\u00fan estado de exaltaci\u00f3n psicol\u00f3gica o religiosa. Tales utilizaciones se acusan en la historia de las religiones. Pero en clima b\u00edblico, cuando uno se abstiene de comer un d\u00eda entero (Jue 20,23; 2Sa 12,16s; Jon 3,7), siendo as\u00ed que considera el alimento como don de Dios (Dt 8,3), esta privaci\u00f3n es un gesto religioso, cuyos motivos hay que comprender. El que ayuna se vuelve hacia el Se\u00f1or (Dan 9,3; Esd 8,21) en una actitud de dependencia y de abandono totales: antes de emprender un quehacer dif\u00edcil (Jue 20,26; Est 4,16), como tambi\u00e9n para implorar el perd\u00f3n de una culpa (1Re 21,27), en se\u00f1al de luto por una desgracia dom\u00e9stica (2Sa 12,16.22) o nacional (1Sa 7,6; 2Sa 1,12; Bar 1,5; Zac 8,19), para obtener la cesaci\u00f3n de una calamidad (Jl 2,12-17; Jdt 4, 9-13), abrirse a la luz divina (Dan 10,12), aguardar la gracia necesaria para el cumplimiento de una misi\u00f3n (Act 13,2s), prepararse al encuentro con Dios (Ex 34,28; Dan 9,3).<\/p>\n<p>Las ocasiones y los motivos son variados. Pero en todos los casos se trata de situarse con fe en una actitud de humildad para acoger la acci\u00f3n de Dios y ponerse en su presencia. Esta intenci\u00f3n profunda descubre el sentido de las cuarentenas pasadas sin alimento por Mois\u00e9s (Ex 34,28) y El\u00edas (1Re 19,8). En cuanto a la cuarentena de Jes\u00fas en el desierto, que se rige conforme a este doble patr\u00f3n, no tiene por objeto abrirse al Esp\u00edritu de Dios, puesto que Jes\u00fas est\u00e1 lleno de \u00e9l (Lc 4,1); si el Esp\u00edritu le mueve a este ayuno, es para que inaugure su misi\u00f3n mesi\u00e1nica con un acto de abandono confiado en su padre (Mt 4,1-4).<\/p>\n<p>Pr\u00e1ctica del ayuno.<\/p>\n<p>La liturgia jud\u00eda conoc\u00eda un \u00abgran ayuno\u00bb el d\u00eda de la expiaci\u00f3n (cf. Act 27,9); su pr\u00e1ctica era condici\u00f3n de pertenencia al pueblo de Dios (Lev 23,29). Hab\u00eda tambi\u00e9n otros ayunos colectivos en los aniversarios de las desgracias nacionales. Adem\u00e1s, los jud\u00edos piadosos ayunaban por devoci\u00f3n personal (Lc 2,37); as\u00ed los disc\u00edpulos de Juan Bautista y los fariseos (Mc 2,18), algunos de los cuales ayunaban dos veces por semana (Lc 18,12). Se trataba de realizar as\u00ed uno de los elementos de la justicia definida por la ley y por los profetas. Si Jes\u00fas no prescribe nada semejante a sus disc\u00edpulos (Mc 2,18), no es que desprecie tal justicia o que quiera abolirla, sino que viene a cumplirla o consumarla, por lo cual proh\u00edbe hacer alarde de ella y en algunos puntos invita a superarla (Mt 5,17.20; 6,1).<\/p>\n<p>En efecto, la pr\u00e1ctica del ayuno lleva consigo ciertos riesgos: riesgo de formalismo, que denuncian ya los profetas (Am 5,21; Jer 14,12); riesgo de soberbia y de ostentaci\u00f3n, si se ayuna \u00abpara ser visto por los hombres\u00bb (Mt 6,16). Para que el ayuno agrade a Dios debe ir unido con el amor del pr\u00f3jimo y comportar una b\u00fasqueda de la verdadera justicia (Is 58,2-11); es tan inseparable de la limosna como la oraci\u00f3n. Finalmente, hay que ayunar por amor de Dios (Zac 7,5). As\u00ed invita Jes\u00fas a hacerlo con perfecta discreci\u00f3n: este ayuno, conocido de Dios solo, ser\u00e1 la pura expresi\u00f3n de la esperanza en \u00e9l, un ayuno humilde que abrir\u00e1 el coraz\u00f3n a la justicia interior, obra del Padre que ve y act\u00faa en lo secreto (Mt 6,17s).<\/p>\n<p>La Iglesia apost\u00f3lica conserva en materia de ayuno las costumbres de los jud\u00edos, practicadas en el esp\u00edritu definido por Jes\u00fas. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles mencionan celebraciones cultuales acompa\u00f1adas de ayuno y oraci\u00f3n (Act 13,2ss; 14,22). Pablo, durante su abrumadora labor apost\u00f3lica, no se contenta con sufrir hambre y sed cuando las circunstancias lo exigen, sino que a\u00f1ade repetidos ayunos (2Cor 6,5; 11,27). La Iglesia ha permanecido fiel a esta tradici\u00f3n procurando mediante la pr\u00e1ctica del ayuno poner a los fieles en una actitud de abertura total a la gracia del Se\u00f1or en espera de su retorno. Porque si la primera venida de Jes\u00fas colm\u00f3 la expectativa de Israel, el tiempo que sigue a su resurrecci\u00f3n no es el de la alegr\u00eda total, en el que no sientan bien los actos de penitencia. Jes\u00fas mismo, defendiendo contra los fariseos a sus disc\u00edpulos que no ayunaban, dijo: \u00ab\u00bfPueden ayunar los amigos del esposo mientras el esposo est\u00e1 con ellos? D\u00edas vendr\u00e1n en que les ser\u00e1 arrebatado el esposo: en esos d\u00edas ayunar\u00e1n\u00bb (Mc 2,19s p). En espera del retorno del esposo, el ayuno penitencial entra dentro de las pr\u00e1cticas de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los occidentales de nuestros d\u00edas, incluso cristianos, apenas si aprecian el ayuno que consiste en privarse de todo alimento y de toda bebida durante uno o varios d\u00edas, desde una puesta del sol hasta otra. 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