{"id":1980,"date":"2018-07-10T11:06:55","date_gmt":"2018-07-10T17:06:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1980"},"modified":"2019-07-10T11:11:04","modified_gmt":"2019-07-10T17:11:04","slug":"confianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1980","title":{"rendered":"CONFIANZA"},"content":{"rendered":"<p>El hombre, que tiene que hab\u00e9rselas con la vida y con sus peligros, necesita apoyos con que poder contar (heb. <em>hatah<\/em>) refugios donde acogerse (<em>hasah<\/em>); para perseverar en medio de las pruebas y esperar llegar a la meta hay que tener confianza. Pero \u00bfen qui\u00e9n habr\u00e1 que confiar?<\/p>\n<p>1. Confianza y fe en Dios.<\/p>\n<p>Desde los principios se plantea el problema, y Dios revela la respuesta; al prohibir al hombre el fruto del \u00e1rbol de la ciencia, lo invita a fiarse de \u00e9l solo para discernir el bien del mal <em>Gen 2,17<\/em>. Creer en la palabra divina es escoger entre dos sabidur\u00edas, fiarse de la de Dios y renunciar a poner la confianza en el propio sentir <em>Prov 3,5<\/em>; es tambi\u00e9n fiarse de la omnipotencia del Creador, porque todo es obra suya en el cielo como en la tierra <em>Gen 1,1 Sal 115,3.15<\/em>; el hombre no tiene, pues, nada que temer de las criaturas, teniendo m\u00e1s bien la misi\u00f3n de dominarlas\u00a0\u00a0 <em>Gen 1,28<\/em>.<\/p>\n<p>Pero el hombre y la mujer, que prefirieron fiarse de una criatura, aprenden por experiencia que eso es fiarse de la mentira <em>Gen 3,4ss Jn 8,44 Ap 12,9<\/em>; ambos gustan los frutos de su vana confianza; tienen miedo de Dios y verg\u00fcenza el uno frente al otro; la fecundidad de la mujer y de la tierra se vuelven dolorosas; en fin, pasar\u00e1n por la experiencia de la muerte <em>Gen 3,7.10.16- 19<\/em>.<\/p>\n<p>A pesar del ejemplo de Abraham, que confi\u00f3 hasta el sacrificio <em>Gen 22,8-14 Heb 11,17 <\/em>porque estaba seguro de que \u00abDios proveer\u00e1\u00bb, el pueblo de Israel no se f\u00eda del todopoderoso que lo ha liberado y de su amor que lo ha escogido gratuitamente como hijo <em>Dt 32,6.10ss<\/em>; privado de todo apoyo creado en medio del desierto <em>Ex 16,3<\/em>, a\u00f1ora su servidumbre y murmura. A lo largo de su historia no quiere fiarse de su Dios <em>Is 30,15 <\/em>y prefiere a \u00eddolos, cuya \u00abimpostura\u00bb <em>Jer 13,25 <\/em>y cuya \u00abnada\u00bb <em>Is 59,4 Sal 115,8 <\/em>denuncian los profetas. Tambi\u00e9n los sabios afirman que es vano apoyarse en la riqueza <em>Prov 11,28 Sal 49,7s<\/em>, en la violencia <em>Sal 62,11<\/em>, en los pr\u00edncipes <em>Sal 118,8s 146,3<\/em>; insensato es el hombre que se f\u00eda de su propio parecer <em>Prov 28,26<\/em>. En una palabra, \u00abmaldito el hombre que se f\u00eda del hombre&#8230; Dichoso el que se f\u00eda de Yahveh\u00bb <em>Jer 17,5.7<\/em>. Jes\u00fas acaba de revelar la exigencia de esta m\u00e1xima: recuerda la necesidad de la elecci\u00f3n inicial que desecha a todo se\u00f1or, fuera de aquel cuyo poder, sabidur\u00eda y amor paterno merecen una confianza absoluta <em>Mt 6,24-34<\/em>; lejos de confiar en nuestra propia justicia <em>Lc 18,9.14<\/em>, hay que buscar la del reino <em>Mt 5,20 6,33<\/em>, que viene de solo Dios y s\u00f3lo es accesible a la fe <em>Flp 3,4-9<\/em>.<\/p>\n<p>2.\u00a0Confianza y oraci\u00f3n humilde.<\/p>\n<p>La confianza en Dios, que radica en esta fe, es tanto m\u00e1s inquebrantable cuanto es m\u00e1s humilde. En efecto, para tener confianza no se trata de desconocer la acci\u00f3n en el mundo, de los malos poderes que pretenden dominarlo <em>Mt 4,8s 1Jn 5,19<\/em>, y menos a\u00fan de olvidar que uno es pecador.<\/p>\n<p>Se trata de reconocer la omnipotencia y la misericordia del Creador, que quiere salvar a todos los hombres <em>1Tim 2,4 <\/em>y hacerlos sus hijos adoptivos en Jesucristo <em>Ef 1,3ss<\/em>.<\/p>\n<p>Ya Judit predicaba una confianza incondicional, de la que daba un ejemplo inolvidable <em>Jdt 8,11- 17 13,19<\/em>; es que invocaba a su Dios, a la vez como el salvador de aquellos cuya situaci\u00f3n es desesperada y como el Dios de los humildes <em>9,11<\/em>; la confianza y la humildad son, en efecto, inseparables. Se expresan en la oraci\u00f3n de los pobres que, como Susana, sin defensa y en peligro mortal, tienen el coraz\u00f3n seguro en Dios <em>Dan 13,35<\/em>. \u00abDel fondo del abismo\u00bb <em>Sal 130,1 <\/em>brotan, pues, las llamadas confiadas de los salmos: \u00abEl Se\u00f1or piensa en m\u00ed, pobre y desgraciado\u00bb <em>Sal 40,18<\/em>: \u00aben tu amor conf\u00edo\u00bb <em>13,6<\/em>; \u00abal que conf\u00eda en Yahveh, le ci\u00f1e la gracia\u00bb <em>32,10<\/em>; \u00abdichoso el que se refugia en \u00e9l\u00bb <em>2,12<\/em>. El salmo 131 (<em>Sal 131<\/em>) es la pura expresi\u00f3n de esta humilde confianza, a la que Jes\u00fas va a dar su perfeccionamiento.<\/p>\n<p>Invita, en efecto, a sus disc\u00edpulos a abrirse como ni\u00f1os al don de Dios <em>Mc 10,15<\/em>; la oraci\u00f3n al Padre celestial est\u00e1 entonces segura de obtener todo <em>Lc 11,9-13 p<\/em>; por ella obtiene el pecador la justificaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n <em>Lc 7,50 18,13s<\/em>: por ella recobra el hombre su poder sobre la creaci\u00f3n <em>Mc 11,22ss Sab 16,24<\/em>. Sin embargo, los hijos de Dios deben contar con que los imp\u00edos hagan mofa de ellos y los persigan precisamente por raz\u00f3n de confianza filial; Jes\u00fas mismo pas\u00f3 por esta experiencia <em>Mt 27,43 Sab 2,18 <\/em>en el momento en que, consumandosu sacrificio, expiraba en un grito de confianza <em>Lc 23,46<\/em>.<\/p>\n<p>3.\u00a0Confianza y gozosa seguridad.<\/p>\n<p>Por este acto de amor confiado reportaba Jes\u00fas la victoria sobre todos los poderes del mal y atra\u00eda a todos los hombres a s\u00ed <em>Jn 12,31s 16,33<\/em>. No s\u00f3lo suscitaba su confianza, sino que fundaba su seguridad. En efecto, el disc\u00edpulo confiado se convierte en testigo fiel; apoyando su fidelidad en la de Dios, conf\u00eda que la gracia acabar\u00e1 su obra <em>Act 20,32 2Tes 3,3s Flp 1,6\u00a0\u00a0 1Cor 1,7ss<\/em>. Esta confianza que afirma el Ap\u00f3stol aun en las horas de crisis <em>Gal 5,10<\/em>, le da una seguridad indefectible para anunciar con toda libertad (<em>parres\u00eda<\/em>) la palabra de Dios <em>1Tes 2,2 Act 28,31<\/em>. Si ya los primeros disc\u00edpulos hab\u00edan dado testimonio con tanta seguridad, es que su confianza hab\u00eda obtenido esa gracia por la oraci\u00f3n <em>Act 4,24-31<\/em>.<\/p>\n<p>Esta confianza inquebrantable, condici\u00f3n de la fidelidad <em>Heb 3,14<\/em>, da a los testigos de Cristo una seguridad gozosa y valiente <em>3,6<\/em>; saben que tienen acceso al trono de la gracia <em>4,16<\/em>, cuya v\u00eda se les abre por la sangre de Jes\u00fas <em>10,19<\/em>; sus arrestos no tienen nada que temer <em>13,6<\/em>; nada los separar\u00e1 del amor de Dios <em>Rom 8,38s <\/em>que, despu\u00e9s de haberlos justificado, les ha sido comunicado y los hace valientes y constantes en la prueba <em>Rom 5,1-5<\/em>, de modo que todo, lo saben muy bien, contribuye a su bien <em>Rom 8,28<\/em>.<\/p>\n<p>La confianza, que es condici\u00f3n de la fidelidad, es de rechazo confirmada por \u00e9sta. Porque el amor, del que es prueba la fidelidad perseverante <em>Jn 15,10<\/em>, da a la confianza su plenitud. S\u00f3lo los que permanecen en el amor tendr\u00e1n plena seguridad el d\u00eda del juicio y del advenimiento de Cristo, pues el amor perfecto destierra el temor <em>1Jn 2,28 4,16ss<\/em>. Desde ahora saben que Dios escucha y despacha su oraci\u00f3n y que su tristeza presente se cambiar\u00e1 en gozo, un gozo que nadie les podr\u00e1 quitar, pues es el gozo del Hijo de Dios <em>Jn 16,20ss 17,13<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre, que tiene que hab\u00e9rselas con la vida y con sus peligros, necesita apoyos con que poder contar (heb. hatah) refugios donde acogerse (hasah); para perseverar en medio de las pruebas y esperar llegar a la meta hay que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1980\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[31],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-vW","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1980"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1980"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1980\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1982,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1980\/revisions\/1982"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}