{"id":1986,"date":"2018-07-10T11:25:57","date_gmt":"2018-07-10T17:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1986"},"modified":"2019-07-10T11:36:00","modified_gmt":"2019-07-10T17:36:00","slug":"vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1986","title":{"rendered":"VIDA"},"content":{"rendered":"<p>Dios, que vive, nos llama a la vida eterna. De un extremo a otro de la Biblia un sentido profundo de la vida en todas sus formas y un sentido muy puro de Dios nos revelan en la vida, que el hombre persigue con una esperanza infatigable, un don sagrado en el que Dios hace brillar su misterio y su generosidad.<\/p>\n<p>I. EL DIOS VIVIENTE<\/p>\n<p>Invocar \u00abal Dios viviente\u00bb <em>Jos 3,10 Sal 42,3<\/em>, presentarse como el \u00abservidor del Dios viviente\u00bb <em>Dan 6,21 1Re 18,10.15<\/em>, jurar \u00abpor el Dios viviente\u00bb <em>Jue 8,19 1Sa 19,6 <\/em>es no s\u00f3lo proclamar que el Dios de Israel es un dios poderoso y activo, es tambi\u00e9n darle uno de los nombres que m\u00e1s estima <em>Num 14,21 Jer 22,24 Ez 5,11<\/em>, es evocar su extraordinaria vitalidad, su ardor\u00a0 devorador \u00abque no se fatiga ni se cansa\u00bb <em>Is 40,28<\/em>, \u00abel rey eterno&#8230; ante cuya ira se es impotente\u00bb <em>Jer 10,10<\/em>, el \u00abque perdura para siempre&#8230; que salva y libera, obra signos y maravillas en los cielos y en la tierra\u00bb <em>Dan 6,27s<\/em>. La estima que la Biblia asigna a este nombre es signo del valor que para ella tiene la vida.<\/p>\n<p>II.\u00a0VALOR DE LA VIDA<\/p>\n<p>1. La vida es cosa preciosa. La vida aparece en las \u00faltimas etapas de la creaci\u00f3n para coronarla. El d\u00eda quinto nacen los \u00abmonstruos marinos, los seres vivos que bullen en las aguas\u00bb <em>Gen 1,21 <\/em>y las aves. La tierra a su vez produce otros seres vivos <em>1,24<\/em>. Finalmente Dios crea a su imagen al m\u00e1s perfecto de los vivientes, al hombre. Y para garantizar la continuidad y el crecimiento a esta vida naciente le hace Dios el don de su bendici\u00f3n <em>1,22.28<\/em>. As\u00ed, aun cuando la vida es un tiempo de servicio penoso <em>Job 7,1<\/em>, el hombre est\u00e1 pronto a sacrificarlo todo por salvarla <em>2,4<\/em>. La suerte del alma en los infiernos aparece tan lamentable que desear la muerte no puede ser sino el contragolpe de una desgracia inaudita y desquiciante <em>Job 7,15 Jon 4,3<\/em>. El ideal es gozar largos a\u00f1os de la existencia presente <em>Ecl 10,7 11,8s <\/em>en \u00abla tierra de los vivos\u00bb <em>Sal 27,13 <\/em>y morir como Abraham \u00aben una vejez dichosa, de edad avanzada y saciado de d\u00edas\u00bb <em>Gen 25,8 35,29 Job 42,17<\/em>. Si la posteridad es ardientemente deseada <em>Gen 15,1-6 2Re 4,12-17<\/em>, es porque los hijos son el sost\u00e9n de los padres <em>Sal 127 128 <\/em>y prolongan en cierto modo su vida. Tambi\u00e9n gusta ver numerosos en las plazas p\u00fablicas a los ancianos de edad avanzada y a los ni\u00f1os peque\u00f1os <em>Zac 8,4s<\/em>.<\/p>\n<p>2.\u00a0La vida es cosa fr\u00e1gil. Todos los seres vivos, sin excluir al hombre, poseen la vida s\u00f3lo a t\u00edtulo precario. Est\u00e1n por naturaleza sujetos a la muerte. En efecto, esta vida depende de la respiraci\u00f3n, es decir, de un soplo fr\u00e1gil, independiente de la voluntad y que una cosilla de nada es capaz de extinguir (esp\u00edritu). Este soplo, don de Dios <em>Is 42,5<\/em>, depende incesantemente de \u00e9l <em>Sal 104,28ss<\/em>, \u00abque da la muerte y da la vida\u00bb <em>Dt 32,39<\/em>. Efectivamente, la vida es corta <em>Job 14,1 Sal 37,36<\/em>, s\u00f3lo humo <em>Sab 2,2<\/em>, una sombra <em>Sal 144,4<\/em>, una nada <em>Sal 39,6<\/em>. Parece incluso haber disminuido constantemente desde los or\u00edgenes <em>Gen 47,8s<\/em>. Ciento veinte, cien a\u00f1os, y hasta setenta u ochenta han venido a ser el m\u00e1ximo <em>Gen 6,3 Eclo 18,9 Sal 90,10<\/em>.<\/p>\n<p>3. La vida es cosa sagrada. Toda vida viene de Dios, pero el h\u00e1lito del hombre viene de Dios en forma muy especial: para hacerlo alma viva insufl\u00f3 Dios en sus narices un soplo de vida <em>Gen 2,7 Sab 15,11 <\/em>que vuelve a retirar en el instante de la muerte <em>Job 34,14s Ecl 12,7<\/em>, despu\u00e9s de la vacilaci\u00f3n de <em>3,19ss<\/em>. Por esto toma Dios bajo su protecci\u00f3n la vida del hombre y proh\u00edbe el homicidio <em>Gen 9,5s Ex 20,13<\/em>, aunque sea el de Ca\u00edn <em>Gen 4,11-15<\/em>. Hasta la vida del animal tiene algo sagrado; el hombre puede alimentarse con su carne, a condici\u00f3n de que se haya vaciado toda la sangre, pues \u00abla vida de la carne est\u00e1 en la sangre\u00bb <em>Lev 17,11<\/em>, sede del alma viva que respira <em>Gen 9,4<\/em>; y por esta sangre entra el hombre en contacto con Dios en los sacrificios.<\/p>\n<p>III.\u00a0LAS PROMESAS DE VIDA<\/p>\n<p>1.\u00a0Fracaso de la vida. Dios, \u00abque no se complace en la muerte de nadie\u00bb <em>Ez 18,32<\/em>, no hab\u00eda creado al hombre para dejarlo morir, sino para que viviera <em>Sab 1,13s 2,23<\/em>; por eso le hab\u00eda destinado el para\u00edso terrenal y el \u00e1rbol de la vida, cuyo fruto deb\u00eda hacerle \u00abvivir para siempre\u00bb <em>Gen 3,22<\/em>. Aun despu\u00e9s de haber debido vedar el acceso al \u00e1rbol de vida al hombre pecador, que pensaba hallarlo por sus propias fuerzas, no renuncia Dios a garantizar al hombre la vida. Antes de que llegue a d\u00e1rsela por la muerte de su Hijo, propone a su pueblo \u00ablos caminos de la vida\u00bb <em>Prov 2,19. Sal 16,11 Dt 30,15 Jer 21,8<\/em>.<\/p>\n<p>2.La ley de vida. Estos caminos son \u00ablas leyes y costumbres\u00bb de Yahveh; \u00abquien las cumpla hallar\u00e1 en ellas la vida\u00bb <em>Lev 18,5 Dt 4,1 Ex 15,26<\/em>; ver\u00e1 \u00abconsumarse el n\u00famero de sus d\u00edas\u00bb <em>Ex 23,26<\/em>; hallar\u00e1 \u00abd\u00edas y vida largos, luz de los ojos y paz\u00bb <em>Bar 3,14<\/em>. Porque estos caminos son los de la justicia, y \u00abla justicia conduce a la vida\u00bb <em>Prov 11,19 2,19s<\/em>, \u00abel justo vivir\u00e1 por su fidelidad\u00bb <em>Hab 2,4<\/em>, mientras que los imp\u00edos ser\u00e1n borrados del libro de la vida <em>Sal 69,29<\/em>.<\/p>\n<p>Durante largo tiempo esta vida no es, en la esperanza de Israel, sino una vida en la tierra; pero, como su tierra es la que Dios ha dado en don a su pueblo, \u00abla vida y los d\u00edas largos\u00bb que Dios le reserva, si es fiel <em>Dt 4,40&#8230; Ex 20,12<\/em>, representan una felicidad \u00fanica en el mundo, \u00absuperior a la de todas las naciones de la tierra\u00bb <em>Dt 28,1<\/em>.<\/p>\n<p>3.\u00a0Dios, fuente de vida. Esta vida, aun cuando se vive enteramente en la tierra, no se nutre, sin embargo, en primer lugar de los bienes de la tierra, sino de la adhesi\u00f3n a Dios. \u00c9l es \u00abla fuente de agua viva\u00bb <em>Jer 2,13 17,13<\/em>, \u00abla fuente de vida\u00bb <em>Sal 36,10 Prov 14,27 <\/em>y \u00absu amor vale m\u00e1s que la vida\u00bb <em>Sal 63,4<\/em>. Por eso los mejores acaban por preferir a cualquier otro bien la dicha de habitar toda su vida en su templo, donde un solo d\u00eda pasado delante de su rostro y consagrado a celebrarlo \u00abvale m\u00e1s que mil\u00bb <em>Sal 84,11 23,6 27,4<\/em>. Para los profetas la vida est\u00e1 en \u00abbuscar a Yahveh\u00bb <em>Am 5,4s Os 6,1s<\/em>.<\/p>\n<p>4.\u00a0Vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. M\u00e1s que de la vida dichosa en su tierra hizo Israel pecador la experiencia de la muerte, pero desde el seno mismo de la muerte descubre que Dios persiste en llamarlo a la vida. Desde el fondo del exilio proclama Ezequiel que Dios \u00abno se complace en la muerte del malvado\u00bb, sino que lo llama a \u00abconvertirse y a vivir\u00bb <em>Ez 33,11<\/em>; sabe que Israel es como un pueblo de cad\u00e1veres, pero anuncia que sobre estas osamentas \u00e1ridas insuflar\u00e1 Dios su esp\u00edritu, y revivir\u00e1n <em>37,11-14<\/em>. Todav\u00eda desde el exilio el segundo Isa\u00edas contempla al siervo de Yahveh: \u00abArrancado de la tierra de los vivos&#8230; por el malhecho de su pueblo\u00bb <em>Is 53,8<\/em>, \u00abofrece su vida en sacrificio de expiaci\u00f3n\u00bb y m\u00e1s all\u00e1 de la muerte \u00abve una descendencia y prolonga sus d\u00edas\u00bb <em>53,10<\/em>. Subsiste, pues, una fisura en la asociaci\u00f3n fatal pecado\/muerte: uno puede morir por sus pecados y aguardar todav\u00eda algo de la vida, uno puede morir por otra cosa que por sus pecados y hallar la vida<\/p>\n<p>Las persecuciones de Ant\u00edoco Ep\u00edfanes vinieron a confirmar estas visiones prof\u00e9ticas mostrando que se pod\u00eda morir para ser fiel a Dios. Esta muerte aceptada por Dios no pod\u00eda separar de \u00e9l, no pod\u00eda conducir sino a la vida por la resurrecci\u00f3n: \u00abDios les devolver\u00e1 el esp\u00edritu y la vida&#8230; Beben de la vida que no se agota\u00bb <em>2Mac 7,23.36<\/em>. Del polvo en que duermen \u00abdespertar\u00e1n&#8230; resplandecer\u00e1n como el esplendor del firmamento\u00bb, mientras que sus perseguidores se sumergir\u00e1n \u00aben el horror eterno\u00bb <em>Dan 12,2s<\/em>. En el libro de la Sabidur\u00eda esta esperanza se ampl\u00eda y transforma toda la vida de los justos: mientras que los imp\u00edos, \u00abapenas nacidos dejan de ser\u00bb <em>Sab 5,13<\/em>, son muertos vivos, los justos est\u00e1n desde ahora \u00aben la mano de Dios\u00bb <em>3,1 <\/em>y de ella recibir\u00e1n \u00abla vida eterna&#8230; la corona real de gloria\u00bb <em>5,15s<\/em>.<\/p>\n<p>IV.\u00a0JESUCRISTO: YO SOY LA VIDA<\/p>\n<p>Con la venida del Salvador las promesas se convierten en realidad.<\/p>\n<p>1.\u00a0Jes\u00fas anuncia la Para Jes\u00fas es la vida cosa preciosa, \u00abm\u00e1s que el alimento\u00bb <em>Mt 6,25<\/em>; \u00absalvar una vida\u00bb prevalece incluso sobre el s\u00e1bado <em>Mc 3,4<\/em>, porque \u00abDios no es un Dios de muertos sino de vivos\u00bb <em>Mc 12,27 p<\/em>. \u00c9l mismo cura y devuelve la vida, como si no pudiera tolerar la presencia de la muerte: si hubiera estado all\u00ed, L\u00e1zaro no habr\u00eda muerto <em>Jn 11,15.21<\/em>. Este poder de dar la vida es el signo de que tiene poder sobre el pecado <em>Mt 9,6 <\/em>y de que aporta la vida que no muere, la \u00abvida eterna\u00bb <em>19,16 p 19,29<\/em>. Es la verdadera vida, y hasta se puede decir que es \u00abla vida\u00bb a secas <em>7,14 18,8s<\/em>. Para entrar en ella y poseerla hay que seguir el camino estrecho, sacrificar todas las riquezas, y hasta los propios miembros y la vida presente <em>Mt 16,25s<\/em>.<\/p>\n<p>2.\u00a0En Jes\u00fas est\u00e1 la vida. Cristo, Verbo eterno, pose\u00eda la vida desde toda la eternidad <em>Jn 1,4<\/em>. Encarnado, es \u00abel Verbo de vida\u00bb <em>1Jn 1,1<\/em>; dispone de la vida en plena propiedad <em>Jn 5,26 <\/em>y la da con superabundancia <em>10,10 <\/em>a todos los que le ha dado su Padre <em>17,2<\/em>. \u00c9l es \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb <em>14,6<\/em>, \u00abla resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb <em>11,25<\/em>. \u00abLuz de la vida\u00bb <em>8,12<\/em>, da un agua viva que en \u00e9l que la recibe se convierte en \u00abuna fuente que brota en vida eterna\u00bb <em>4,14<\/em>. \u00abPan de vida\u00bb, al que come su cuerpo le otorga vivir por \u00e9l, como \u00e9l vive por el Padre <em>6,27-58<\/em>. Lo cual supone la fe: \u00abel que viva y crea en m\u00ed no morir\u00e1\u00bb <em>11,25s<\/em>; de lo contrario \u00abno ver\u00e1 nunca la vida\u00bb <em>3,36<\/em>; una fe que recibe sus palabras y las ejecuta, como \u00e9l mismo obedece a su Padre, porque \u00absu orden es vida eterna\u00bb <em>12,47-50<\/em>.<\/p>\n<p>3.\u00a0Jesucristo, pr\u00edncipe de la vida. Lo que Jes\u00fas pide lo hace \u00e9l el primero; lo que anuncia, lo da. Libremente, por amor del Padre y de los suyos, como el Buen pastor por sus ovejas, \u00abda su vida\u00bb (= \u00absu alma\u00bb, <em>Jn 10,11.15.17s 1Jn 3,16<\/em>). Pero es \u00abpara volverla a tomar\u00bb <em>Jn 10,17s <\/em>y, despu\u00e9s de tomada, hecho \u00abesp\u00edritu vivificante\u00bb <em>1Cor 15,45<\/em>, hacer don de la vida a todos los que crean en \u00e9l. Jesucristo, muerto y resucitado, es \u00abel pr\u00edncipe de la vida\u00bb <em>Act 3,15<\/em>, y la Iglesia tiene por misi\u00f3n \u00abanunciar osadamente al pueblo&#8230; esta vida\u00bb <em>Act 5,20<\/em>: tal es la primera experiencia<\/p>\n<p>4.\u00a0Vivir en Este paso de la muerte a la vida se repite en quien cree en Cristo <em>Jn 5,24 <\/em>y, \u00abbautizado en su muerte\u00bb <em>Rom 6,3<\/em>, \u00abretornado de la muerte\u00bb <em>6,13<\/em>, \u00abvive en adelante para Dios en Cristo Jes\u00fas\u00bb <em>6,10s<\/em>. Ahora conoce con un conocimiento vivo al Padre y al Hijo al que el Padre ha enviado, lo cual es la vida eterna <em>Jn 17,3 10,14<\/em>. Su \u00abvida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios\u00bb <em>Col 3,3<\/em>, el Dios vivo cuyo templo es <em>2Cor 6,16<\/em>. As\u00ed participa de la vida de Dios, a la que en otro tiempo era extra\u00f1o (extranjero) <em>Ef 4,18<\/em>, y por tanto de su naturaleza <em>2Pe 1,4<\/em>. Habiendo recibido de Cristo el Esp\u00edritu de Dios, su propio esp\u00edritu es vida <em>Rom 8,10<\/em>. No est\u00e1 ya sometido a la sujeci\u00f3n de la carne; puede atravesar indemne la muerte y vivir para siempre <em>8,11.38<\/em>, no ya para s\u00ed mismo, \u00absino para aqu\u00e9l que ha muerto y resucitado\u00bb por \u00e9l <em>2Cor 5,15<\/em>; para \u00e9l \u00abla vida es Cristo\u00bb <em>Flp 1,21<\/em>.<\/p>\n<p>5.\u00a0La muerte absorbida por la vida. Ya en esta tierra, cuanto mayor participaci\u00f3n tiene el cristiano en la muerte de Cristo y cuanto m\u00e1s lleva en s\u00ed sus sufrimientos, tanto m\u00e1s manifiesta su vida aun en su cuerpo <em>2Cor 4,10<\/em>. Es necesario, en efecto, que la muerte sea absorbida por la vida <em>2Cor 5,4<\/em>; lo que es corruptible debe revestirse de la inmortalidad, cambio que casi para todos supone la muerte corporal <em>1Cor 15,35-55<\/em>. \u00c9sta, lejos de significar un fracaso en la vida, la fija y la dilata en Dios, absorbiendo a la muerte en su victoria <em>15,54s<\/em>.<\/p>\n<p>El Apocalipsis ve ya a las almas de los m\u00e1rtires en el cielo <em>Ap 6,9 <\/em>y Pablo desea morir para \u00abestar con Cristo\u00bb <em>Flp 1,23 2Cor 5,8<\/em>. La vida con Cristo, esperada de la resurrecci\u00f3n <em>1Tes 5,10<\/em>, es, pues, posible inmediatamente despu\u00e9s de la muerte. Entonces puede uno ser semejante a Dios y verle tal como es <em>1Jn 3,2<\/em>, cara a cara (rostro) <em>1Cor 13,12<\/em>, lo cual es la esencia de la vida eterna.<\/p>\n<p>Esta vida no tendr\u00e1, sin embargo, toda su perfecci\u00f3n sino el d\u00eda en que tambi\u00e9n el cuerpo, resucitado y glorioso, tenga participaci\u00f3n en ella, cuando se manifieste \u00abnuestra vida, Cristo\u00bb <em>Col 3,4<\/em>, en la Jerusal\u00e9n celeste, \u00abmorada de Dios con los hombres\u00bb <em>Ap 21,3<\/em>, donde brotar\u00e1 el r\u00edo de vida, donde crecer\u00e1 el \u00e1rbol de vida <em>22.1s 22,14.19<\/em>. Entonces ya no habr\u00e1 muerte <em>21,4<\/em>, ser\u00e1 \u00abarrojada al estanque de fuego\u00bb <em>20,14<\/em>. Todo quedar\u00e1 plenamente sometido a Dios, que \u00abser\u00e1 todo en todos\u00bb <em>1Cor 15,28<\/em>. Ser\u00e1 un nuevo para\u00edso, donde los santos gustar\u00e1n para siempre la vida misma de Dios en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios, que vive, nos llama a la vida eterna. 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