{"id":1992,"date":"2018-07-12T09:53:01","date_gmt":"2018-07-12T15:53:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1992"},"modified":"2019-07-12T10:04:18","modified_gmt":"2019-07-12T16:04:18","slug":"enemigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1992","title":{"rendered":"ENEMIGO"},"content":{"rendered":"<p>I.\u00a0EL HECHO DE LA ENEMISTAD<\/p>\n<p>1. Constancia y l\u00edmites.<\/p>\n<p>El hombre b\u00edblico est\u00e1 siempre frente a su enemigo: es un hecho sobre el que ni siquiera se plantea cuestiones. Ya en el c\u00edrculo familiar una enemistad operante opone a Ca\u00edn y Abel <em>Gen 4,1-16<\/em>, a Sara y Agar <em>Gen 16,1-7<\/em>, a Jacob y a Esa\u00fa <em>Gen 27-29<\/em>, a Jos\u00e9 y a sus hermanos <em>Gen 37,4<\/em>, a Ana y Penina <em>1Sa 1,6s<\/em>. En la ciudad, los profetas y los salmistas se quejan de sus enemigos <em>Sal 31 35 42,10 Jer 18,18-23<\/em>. \u00c9stos pueden ser deudos <em>Miq 7,6 Jer 12,6 <\/em>o antiguos amigos <em>Sal 55,13ss<\/em>. Ha venido a ser como un esquema de pensamiento: tras toda adversidad se descubre un adversario, y el enfermo de los Salmos es casi siempre un perseguido <em>Sal 13 38,1-<\/em><em>16<\/em>. Sin embargo, si el enemigo pertenece a la comunidad de Israel, la ley ve en \u00e9l un sujeto de derechos <em>Ex 23,4 Num 35,15<\/em>. La naci\u00f3n misma se construye en este mundo de la Pero la hostilidad conoce matices: sin piedad en el caso de los cananeos o de los amalecitas <em>Ex 17,16 1Sa 15<\/em>, acaba por no ser m\u00e1s que una guerra fr\u00eda para con Moab y Am\u00f3n <em>Dt 23,4-7<\/em>, y el Deuteronomio deja entender a prop\u00f3sito de Edom y de Egipto <em>Dt 23,8 <\/em>que extranjero no significa necesariamente enemigo.<\/p>\n<p>2.\u00a0Origen.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo explicarse en la historia sagrada la permanencia de este fen\u00f3meno? En realidad, es sencillamente un fen\u00f3meno o dato de la historia desde el d\u00eda en que el pecado introdujo el <a href=\"http:\/\/hjg.com.ar\/vocbib\/art\/odio.html\">odio<\/a>. Israel adquiere conciencia de s\u00ed mismo en un mundo sin piedad. Querer verlo inmune en este aspecto ser\u00eda querer que fuera de otra esencia que la humanidad de su tiempo. Dios toma al hombre al nivel en que lo halla. Los cananeos son atacados porque son id\u00f3latras <em>Gen 15,16 Dt 20,16ss<\/em>, pero tambi\u00e9n porque ocupan el territorio, la tierra prometida <em>Dt 2,12<\/em>. En este estadio se comprueba cierta identificaci\u00f3n entre enemigos de Dios y enemigos de la naci\u00f3n: \u00abYo ser\u00e9 enemigo de tus enemigos\u00bb <em>Ex 23,22<\/em>.<\/p>\n<p>II.\u00a0LUCES SOBRE EL MUNDO DE LA ENEMISTAD<\/p>\n<p>1.\u00a0Un caso t\u00edpico.<\/p>\n<p>La lucha de Sa\u00fal contra David es el relato m\u00e1s detallado que nos queda de una enemistad personal. S\u00f3lo Sa\u00fal es aqu\u00ed el enemigo. Se la ha tomado con la vida de David <em>1Sa 18,10s 19,9- 17 <\/em>y se opone a un designio a la vez divino y terreno: la realeza de su rival. El m\u00f3vil profundo de su odio es el que presenta la Biblia m\u00e1s frecuentemente: la envidia. En cuanto a David, evita dejarse contaminar por el odio de Sa\u00fal, y su actitud es tal que un cristiano, que deber\u00eda superarla, tiene todav\u00eda mucho que hacer para igualarla. No pocos amigos de Dios debieron vivir, a su nivel, un drama semejante al de David, en el que abundan los signos de cierto afinamiento moral. El llamamiento de Dios, insert\u00e1ndose plenamente en su deseo de vivir, los condujo a deshacerse de su ego\u00edsmo sin perder sus contactos con la existencia.<\/p>\n<p>2. La experiencia de la derrota<\/p>\n<p>Israel como naci\u00f3n pas\u00f3 por una experiencia bastante parecida. Por una guerra infligida a los otros (como la de la conquista), \u00a1qu\u00e9 de guerras tuvieron que afrontar! Con el tiempo la imagen del enemigo se confundi\u00f3 progresivamente con la del opresor; en ello no hay nada con qu\u00e9 alimentar sue\u00f1os de poder. As\u00ed aprendi\u00f3 Israel que Yahveh, lejos de hacer al justo m\u00e1s fuerte, prefiere liberarlo \u00e9l mismo <em>Ex 14,13s.30<\/em>. El enemigo no es vencido por el justo al que oprim\u00eda; perece v\u00edctima de s\u00ed mismo <em>Sal 7,13-17<\/em>; Sa\u00fal, Am\u00e1n&#8230; En tanto llega su derrota, no triunfa sin raz\u00f3n; castiga en nombre de Dios y sin quererlo, ense\u00f1a. Su eliminaci\u00f3n completa est\u00e1 ligada con la plenitud de la bendici\u00f3n <em>Gen 22,17 49,8 Dt 28,7<\/em>. Ahora bien, a trav\u00e9s de la historia, Yahveh lo deja subsistir <em>Jue 2,3 2,20-23 Dt 7,22<\/em>. Esta persistencia se\u00f1ala dos cosas: el nivel de cumplimiento de la promesa y el de la fidelidad del pueblo. Por una parte y por otra no ha llegado todav\u00eda el tiempo de la plenitud.<\/p>\n<p>3. La obra del tiempo<\/p>\n<p>Los que repet\u00edan las maldiciones del salmista mucho tiempo despu\u00e9s de \u00e9l no pod\u00edan hacerlo en nombre de los mismos intereses particulares ni respecto a las mismas personas: en ello hay ya cierta purificaci\u00f3n. Cierto despego de esta \u00edndole se nota en el libro de la Sabidur\u00eda <em>Sab 10-19<\/em>, que en la historia ve m\u00e1s los conflictos ideol\u00f3gicos que los conflictos de intereses. Cuando los Macabeos, reanudando la tradici\u00f3n de la guerra santa, luchan \u00abpor su vida y por sus leyes\u00bb <em>1Mac 2,40 3,21<\/em>, lo hacen con clara conciencia del doble fin que expresa esta f\u00f3rmula, que une sin confundir. En una palabra, por una parte no se reniega nunca el principio jur\u00eddico del tali\u00f3n, que, por lo dem\u00e1s, pon\u00eda cierto freno a la venganza <em>Gen 4,15.24<\/em>, y se concibe la victoria de Israel como la destrucci\u00f3n de sus enemigos (Est); por otra parte, la experiencia y la luz divina orientan los corazones hacia el amor. En medio de los consejos de prudencia, Ben Sira pide que el hombre perdone para ser perdonado por Dios <em>Eclo 28,1-7 Prov 24,29<\/em>. Es la exigencia de Jes\u00fas mismo.<\/p>\n<p>III.\u00a0JES\u00daS TRIUNFA DE LA ENEMISTAD<\/p>\n<p>1.\u00a0El mandamiento y el ejemplo<\/p>\n<p>\u00abAmad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian\u00bb <em>Mt 5,44 p<\/em>. Este mandamiento destaca entre las exigencias m\u00e1s nuevas <em>5,43 <\/em>de Jes\u00fas. \u00c9l mismo tuvo enemigos, que no \u00ablo quisieron como rey\u00bb, como dice una par\u00e1bola <em>Lc 19,27<\/em>. Le dieron muerte, y \u00e9l en la cruz los perdon\u00f3 <em>Lc 23,34<\/em>. As\u00ed debe hacerlo el disc\u00edpulo a imitaci\u00f3n de su maestro <em>1Pe 2,23<\/em>, a imitaci\u00f3n del Padre que est\u00e1 en los cielos <em>Mt 5,45ss<\/em>, cuyo perd\u00f3n podr\u00e1 obtener as\u00ed <em>Mt 6,12<\/em>. El cristiano que perdona no se hace ilusiones acerca del mundo en que vive, como tampoco Jes\u00fas se hac\u00eda ilusiones acerca de los fariseos y de Herodes. Pero practica a la letra el consejo de la Escritura: amontonar carbones ardientes sobre la cabeza del enemigo <em>Rom 12,20<\/em>=<em>Prov 25,21s<\/em>. Esto no es venganza; este fuego se cambiar\u00e1 en amor si el enemigo consiente en ello; el hombre que ama a su enemigo aspira a convertirlo en amigo y toma para ello los medios con prudencia. En estas atenciones Dios mismo le precedi\u00f3: cuando \u00e9ramos sus enemigos nos reconcili\u00f3 consigo por la muerte de su Hijo <em>Rom 5,10<\/em>.<\/p>\n<p>2.\u00a0La victoria sobre la enemistad<\/p>\n<p>Jes\u00fas no viene, pues, a negar la enemistad, sino a manifestarla en su dimensi\u00f3n completa al momento de vencerla. No es un hecho como los otros; es un misterio, signo del reinado de Sat\u00e1n, el enemigo por excelencia: desde el huerto del Ed\u00e9n una enemistad lo opone a los hijos de Eva <em>Gen 3,15<\/em>. Enemigo de los hombres y enemigo de Dios, siembra en la tierra la ciza\u00f1a <em>Mt 13,39<\/em>; por eso estamos expuestos a sus ataques. Pero Jes\u00fas dio a los suyos poder sobre todo poder que venga del enemigo <em>Lc 10,19<\/em>. Les viene del combate en que Jes\u00fas triunf\u00f3 por su misma derrota, habi\u00e9ndose ofrecido a los golpes de Sat\u00e1n a trav\u00e9s de los de sus enemigos y habiendo vencido a la muerte con la muerte. As\u00ed derrib\u00f3 el \u00abmuro de enemistad\u00bb que cruzaba por la humanidad <em>Ef 2,14-16<\/em>. En tanto llega el d\u00eda en que Cristo, para poner \u00aba todos sus enemigos a sus pies\u00bb, destruye para siempre a la muerte, que es \u00abel \u00faltimo enemigo\u00bb <em>1Cor 15,25s<\/em>, el cristiano combate con Jes\u00fas contra el viejo enemigo del g\u00e9nero humano <em>Ef 6,11-17<\/em>. En torno a \u00e9l, algunos se conducen como enemigos de la cruz de Cristo <em>Flp 3,18<\/em>, pero \u00e9l sabe que la cruz lo lleva al triunfo. Esta <a href=\"http:\/\/hjg.com.ar\/vocbib\/art\/cruz.html\">cruz<\/a> es el lugar, fuera del cual no hay reconciliaci\u00f3n con Dios ni entre los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I.\u00a0EL HECHO DE LA ENEMISTAD 1. Constancia y l\u00edmites. El hombre b\u00edblico est\u00e1 siempre frente a su enemigo: es un hecho sobre el que ni siquiera se plantea cuestiones. Ya en el c\u00edrculo familiar una enemistad operante opone a Ca\u00edn &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=1992\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[1,31],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-enemigo","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1992"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1992"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1996,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1992\/revisions\/1996"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}