{"id":2000,"date":"2018-07-12T10:40:57","date_gmt":"2018-07-12T16:40:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2000"},"modified":"2019-07-12T11:07:06","modified_gmt":"2019-07-12T17:07:06","slug":"fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2000","title":{"rendered":"FE"},"content":{"rendered":"<p>Para la Biblia es la fe la fuente de toda la vida religiosa. Al designio que realiza Dios en el tiempo, debe el hombre responder con la fe. Siguiendo las huellas de Abraham, \u00abpadre de todos los creyentes\u00bb <em>Rom 4,11<\/em>, los personajes ejemplares del AT vivieron y murieron en la fe <em>Heb 11<\/em>, que Jes\u00fas \u00ablleva a su perfecci\u00f3n\u00bb <em>Heb 12,2<\/em>. Los disc\u00edpulos de Cristo son \u00ablos que han cre\u00eddo\u00bb <em>Act 2,44 <\/em>y \u00abque creen\u00bb <em>1Tes 1,7<\/em>.<\/p>\n<p>La variedad del vocabulario hebreo de la fe refleja la complejidad de la actitud personal del creyente. Dos ra\u00edces dominan sin embargo: <em>aman <\/em>(<em>am\u00e9n<\/em>) evoca la solidez y la seguridad; <em>batah<\/em>, la seguridad y la confianza. El vocabulario griego es todav\u00eda m\u00e1s diverso. La religi\u00f3n griega, en efecto, no dejaba pr\u00e1cticamente lugar para la fe; los LXX, que no dispon\u00edan por tanto de palabras apropiadas para reproducir el hebreo, procedieron a tientas. A la ra\u00edz <em>hatah <\/em>corresponden sobre todo: <em>elpis, elpizo, pepoitha <\/em>(Vulg.: <em>spes, sperare, conf ido<\/em>); a la ra\u00edz <em>aman: pistis, pisteuo, aletheia <\/em>(Vulg.: <em>lides, credere, veritas<\/em>). En el NT las \u00faltimas palabras griegas, relativas a la esfera del conocimiento, resultan netamente predominantes. El estudio del vocabulario revela ya que la fe seg\u00fan la Biblia tiene dos polos: la confianza que se dirige a una persona \u00abfiel\u00bb y reclama al hombre entero; y por otra parte un proceso de la inteligencia, a la que una palabra o signos sirven para acercarse a realidades que no se ven <em>Heb 11,1<\/em>.<\/p>\n<p>Abraham, padre de los creyentes. Yahveh llama a Abraham, cuyo padre \u00abserv\u00eda a otros dioses\u00bb en Caldea <em>Jos 24,2 Jdt 5,6ss<\/em>, y le promete una tierra y una descendencia numerosa <em>Gen 12,1s<\/em>. Contra toda verosimilitud <em>Rom 4,19<\/em>, Abraham \u00abcree en Dios\u00bb <em>Gen 15,6 <\/em>y en su palabra, obedece a esta vocaci\u00f3n y pone toda su existencia en funci\u00f3n de esta promesa. El d\u00eda de la prueba su fe ser\u00e1 capaz de sacrificar al hijo, en el que se est\u00e1 realizando ya la promesa <em>Gen 22<\/em>; en efecto, para ella la palabra de Dios es todav\u00eda m\u00e1s verdadera que sus frutos: Dios es fiel <em>Heb 11,11 <\/em>y todo poderoso <em>Rom 4,21<\/em>.<\/p>\n<p>Abraham es desde ahora el tipo mismo del creyente <em>Eclo 44,20<\/em>. Es el precursor de los que descubrir\u00e1n al verdadero Dios <em>Sal 47,10 Gal 3,8 <\/em>o a su Hijo <em>Jn 8,31-41.56<\/em>, a los que para su salud se remitir\u00e1n \u00fanicamente a Dios y a su palabra <em>1Mac 2,52-64 Heb 11,8-19<\/em>. Un d\u00eda se cumplir\u00e1 la promesa en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, descendencia de Abraham <em>Gal 3,16 Rom 4,18-<\/em><em>25<\/em>. Abraham ser\u00e1 entonces el \u00abpadre de una multitud de pueblos\u00bb <em>Rom 4,17s Gen 17,5<\/em>: todos los que en la fe se unir\u00e1n con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>AT<\/p>\n<p>La fe de Israel tiene por objeto primero un acontecimiento: la liberaci\u00f3n de Egipto, y se expresa en una serie de f\u00f3rmulas. Con ocasi\u00f3n de las grandes fiestas del a\u00f1o, el israelita recuerda su Credo <em>Dt 26,5-10 <\/em>y lo transmite a sus hijos <em>Ex 12,26 13,8 Dt 6,20<\/em>. Israel no cree m\u00e1s que en su Dios: su historia es la de las vicisitudes y del desarrollo de su fe.<\/p>\n<p>I.\u00a0LA FE, EXIGENCIA DE LA ALIANZA<\/p>\n<p>El Dios de Abraham visita en Egipto a su infortunado pueblo <em>Ex 3,16<\/em>. Llama a Mois\u00e9s, se le revela y le promete \u00abestar con \u00e9l\u00bb para llevar a Israel a su tierra <em>Ex 3,1-15<\/em>. Mois\u00e9s, \u00abcomo si viera lo invisible\u00bb, responde a este gesto divino con una fe que \u00abse mantendr\u00e1 firme\u00bb <em>Heb 11,23-29 <\/em>pese a eventuales flaquezas <em>Num 20,1-12 Sal 106,32s<\/em>. Como mediador comunica al pueblo el designio de Dios, mientras que sus milagros indican el origen de su misi\u00f3n. Israel es as\u00ed llamado a \u00abcreer en Dios y en Mois\u00e9s, su servidor\u00bb <em>E 14,31 Heb 11 19 <\/em>con absoluta confianza <em>Num 14,11 Ex 19,9<\/em>.<\/p>\n<p>La alianza consagra esta implicaci\u00f3n de Dios en la historia de Israel. En cambio, pide a Israel que obedezca a la palabra de Dios <em>Ex 19,3-9<\/em>. Ahora bien, \u00abescuchar a Yahveh\u00bb es ante todo \u00abcreer en \u00e9l\u00bb <em>Dt 9,23 Sal 106,24s<\/em>; la alianza exige, pues, la fe <em>Sal 78,37<\/em>. La vida y la muerte de Israel depender\u00e1n en adelante de su libre fidelidad <em>Dt 30,15-20 28 Heb 11,33 <\/em>en mantener el am\u00e9n de la fe <em>Dt 27,9-26 <\/em>que ha hecho de \u00e9l el pueblo de Dios. A pesar de las innumerables infidelidades de que est\u00e1 entretejida la historia de la traves\u00eda del desierto, de la conquista de la tierra prometida y del establecimiento en Cana\u00e1n, esta epopeya pudo resumirse as\u00ed: \u00abPor la fe cayeron las murallas de Jeric\u00f3&#8230; y me falta tiempo para hablar de Gede\u00f3n, Baraq, Sans\u00f3n, Jeft\u00e9, David\u00bb <em>Heb 11,30ss<\/em>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las promesas de la alianza <em>Dt 7,17-24 31,3-8<\/em>, la omnipotente fidelidad de Yahveh se hab\u00eda manifestado siempre al servicio de Israel, cuando Israel hab\u00eda tenido fe en ella. As\u00ed pues, proclamar estas maravillas del pasado como la gesta del Dios invisible era para Israel confesar su fe <em>Dt 26,5-9 Sal 78 105 <\/em>conservando la memoria del amor de Yahveh <em>Sal 136<\/em>.<\/p>\n<p>II.\u00a0LOS PROFETAS DE LA FE DE ISRAEL EN PELIGRO<\/p>\n<p>Las dificultades de la existencia de Israel hasta su ruina fueron una dura tentaci\u00f3n para su fe. Los profetas denunciaron la idolatr\u00eda <em>Os 2,7-15 Jer 2,5-13 <\/em>que suprim\u00eda la fe en Yahveh, el formalismo cultual <em>Am 5,21 Jer 7,22s <\/em>que limitaba mortalmente sus exigencias, la prosecuci\u00f3n de la salud por la fuerza de las armas <em>Os 1,7 Is 31,1ss<\/em>.<\/p>\n<p>Isa\u00edas fue el m\u00e1s se\u00f1alado de estos heraldos de la fe <em>Is 30,15<\/em>. Llama a Ajaz del temor a la confianza tranquila en Yahveh <em>7,4-9 8,5-8 <\/em>que mantendr\u00e1 sus promesas la casa de David <em>2Sa 7 Sal 89,21-38<\/em>. Inspira a Ezequ\u00edas la fe que permitir\u00e1 a Yahveh salvar a Jerusal\u00e9n <em>2Re 18-20<\/em>. Por la fe descubre \u00e9l la parad\u00f3jica sabidur\u00eda de Dios <em>Is 19,11-15 29,13-30,6 1Cor 1,19s<\/em>.<\/p>\n<p>La fe de Israel estuvo especialmente amenazada en la ocasi\u00f3n de la toma de Jerusal\u00e9n y del exilio. Israel, \u00abmiserable y pobre\u00bb <em>Is 41,17<\/em>, corr\u00eda peligro de atribuir su suerte a la impotencia de Yahveh y de volverse hacia los dioses de Babilonia victoriosa. Los profetas proclaman entonces la omnipotencia del Dios de Israel <em>Jer 32,27 Ez 37,14<\/em>, creador del mundo <em>Is 40,28s Gen 1<\/em>, se\u00f1or de la historia <em>Is 41,1-7 44,24s<\/em>, roca de su pueblo <em>44,8 50,10<\/em>. Los \u00eddolos no son nada <em>44,9-20<\/em>. \u00abNo hay dios fuera de Yahveh\u00bb <em>44,6ss 43,8-12 Sal 115,7-11<\/em>: pese a todas las apariencias, merece siempre una confianza total <em>Is 40,31 49,23<\/em>.<\/p>\n<p>III.Los PROFETAS Y LA FE DEL ISRAEL FUTURO<\/p>\n<p>En conjunto, Israel no escuch\u00f3 el llamamiento lanzado por los profetas <em>Jer 29,19<\/em>. Para oirlo hubiera debido primero creer en los profetas <em>Tob 14,4<\/em>, como en otro tiempo en Mois\u00e9s <em>Ex 14,31<\/em>. Pero tambi\u00e9n le hablaban falsos profetas <em>Jer 28,15 29,31<\/em>: \u00bfc\u00f3mo discernir los verdaderos de los falsos <em>23,9-32 Dt 13,2-6 18,9-22<\/em>? Sin embargo, la verdadera dificultad se hallaba en la fe misma, por raz\u00f3n de su contenido, de su objeto, de sus exigencias.<\/p>\n<p>1. La fe personal de los profetas<\/p>\n<p>En primer lugar en los profetas mismos se transmite la autenticidad de la fe. El fracaso de su predicaci\u00f3n los forzaba a renovar su fe en la vocaci\u00f3n y en la misi\u00f3n recibida de Dios <em>Heb 11,33-40<\/em>. A veces se manten\u00eda inquebrantable desde los or\u00edgenes <em>Is 6 8.17 12,2 30,18<\/em>; a veces vacilaba antes de afirmarse frente a un llamamiento exigente <em>Jer 1 <\/em>o era probada por una aparente ausencia de Dios <em>1Re 19 Jer 15,10-21 20,7-18<\/em>, antes de llegar a una tranquila firmeza <em>Jer 26 37-38<\/em>. Esta fe irradiaba en un grupo m\u00e1s o menos amplio de disc\u00edpulos <em>Is 8,16 Jer 45<\/em>, que constitu\u00eda por adelantado el resto prometido.<\/p>\n<p>2.\u00a0La fe del pueblo venidero<\/p>\n<p>El fracaso del llamamiento a arrastrar a Israel entero por el camino de la fe induce a los profetas a profundizar las promesas del Dios fiel y a aguardar en el futuro la fe perfecta. El Israel futuro ser\u00e1 reunido por la fe en la piedra misteriosa de Si\u00f3n <em>Is 28,16 1Pe 2,6s<\/em>; el resto de Israel ser\u00e1 un pueblo de pobres a los que re\u00fane su confianza en Dios <em>Miq 5,6s Sof 3,12-18<\/em>. En efecto, s\u00f3lo \u00abel justo vivir\u00e1, por su fidelidad (LXX = su fe)\u00bb <em>Hab 2,4<\/em>; la salvaci\u00f3n es para los que superan la prueba <em>Mal 3,13-16<\/em>. En estas visiones del futuro la fe se llama conocimiento <em>Jer 31,33s<\/em>, y supone que Dios ha renovado definitivamente los corazones <em>32,39s Ez 36,26 <\/em>haci\u00e9ndolos perfectamente obedientes <em>36,27<\/em>. Supone finalmente el sacrificio del siervo de Yahveh: en una prueba que va hasta la muerte <em>Is 50,6 53<\/em>, la fe \u00abendurece su rostro\u00bb en una confianza absoluta en Dios <em>50,7ss Lc 9,51<\/em>, que el porvenir justificar\u00e1 plenamente <em>Is 53,14ss Sal 22<\/em>.<\/p>\n<p>Ahora bien, el pueblo venidero no comprende solamente al Israel hist\u00f3rico, sino que se extiende incluso a las naciones. La misi\u00f3n del siervo las alcanza efectivamente <em>Is 42,4 49,6<\/em>. El Israel futuro, pueblo de la fe, se abre a todos los que reconocen al Dios \u00fanico <em>43,10<\/em>, lo confiesan <em>45,14 52,15s Rom 10,16 <\/em>y cuentan con su poder para ser salvos <em>Is 51,5s<\/em>.<\/p>\n<p>IV. HACIA LA REUNI\u00d3N DE LOS CREYENTES<\/p>\n<p>En los siglos que siguen al exilio la comunidad jud\u00eda tiende a configurarse al Israel futuro anunciado por los profetas, aunque sin llegar a vivir en una verdadera \u00abasamblea de creyentes\u00bb <em>1Mac 3,13<\/em>.<\/p>\n<p>1.\u00a0La fe de los sabios, de los pobres y de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>Como los profetas, tambi\u00e9n los sabios de Israel sab\u00edan hac\u00eda tiempo que para ser \u00absalvos\u00bb s\u00f3lo pod\u00edan contar con Yahveh <em>Prov 20,22<\/em>. Cuando toda salvaci\u00f3n resulta inaccesible en el plano visible, la sabidur\u00eda requiere una confianza total en Dios <em>Job 19,25s<\/em>, con una fe que sabe que Dios es siempre omnipotente <em>Job 42,2<\/em>. En esto est\u00e1n los sabios muy cerca de los pobres que cantaron su confianza en los salmos.<\/p>\n<p>El salterio entero proclama la fe de Israel en Yahveh, Dios \u00fanico <em>Sal 18,32 115<\/em>, creador <em>8 104 <\/em>todopoderoso <em>29<\/em>, se\u00f1or fiel <em>89 <\/em>y misericordioso <em>136 <\/em>para con su pueblo <em>105<\/em>, rey universal del futuro <em>47 96-99<\/em>. No pocos salmos expresan la confianza de Israel en Yahveh <em>44 74 125<\/em>. Pero los m\u00e1s altos testimonios de fe son oraciones, en las que la fe de Israel se expansiona en una confianza individual de rara calidad. Fe del justo perseguido, en Dios que lo salvar\u00e1 tarde o temprano (<em>7; 11; 27; 31; 62)<\/em>; confianza del pecador en la misericordia de Dios <em>40,13-18 51 130<\/em>; seguridad apacible en Dios <em>4 23 121 131 <\/em>m\u00e1s fuerte que la muerte <em>16 49 73<\/em>: tal es la oraci\u00f3n de los pobres, reunidos por la certeza de que por encima de toda prueba <em>22 <\/em>les reserva Dios la buena nueva <em>Is 61,1 Lc 4,18 <\/em>y la posesi\u00f3n de la tierra <em>Sal 37,11 Mt 5,4<\/em>.<\/p>\n<p>Por primera vez sin duda en su historia <em>Dan 3 <\/em>se enfrenta Israel despu\u00e9s del exilio con una sangrienta persecuci\u00f3n religiosa <em>1Mac 1,62ss 2,29-38 Heb 11,37s<\/em>. Los m\u00e1rtires mueren no s\u00f3lo a pesar de su fe, sino por causa de la misma. Sin embargo, la fe de los m\u00e1rtires no flaquea al afrontar esta suprema ausencia de Di s <em>1Mac 1,62<\/em>; incluso se profundiza hasta esperar, por la fidelidad de Dios, la resurrecci\u00f3n <em>2Mac 7 Dan 12,2s <\/em>y la inmortalidad <em>Sab 2,19s 3,1-9<\/em>. As\u00ed la fe personal, afirm\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, re\u00fane poco a poco el resto, beneficiario de las promesas <em>Rom 11,5<\/em>.<\/p>\n<p>2.\u00a0La fe de los paganos convertidos<\/p>\n<p>Por la misma \u00e9poca pasa por Israel una corriente misionera. Como en otro tiempo Naam\u00e1n <em>2Re 5<\/em>, no pocos paganos creen en el Dios de Abraham <em>Sal 47,10<\/em>. Entonces se escribe la historia de los ninivitas, a los que la predicaci\u00f3n de un solo profeta, para verg\u00fcenza de Israel, induce a \u00abcreer en Dios\u00bb <em>Jon 3,4s Mt 12,41<\/em>; la de la conversi\u00f3n de Nabucodonosor <em>Dan 3-4 <\/em>o de Ajior, que \u00abcree y entra en la casa de Israel\u00bb <em>Jdt 14,10 5,5-21<\/em>: Dios deja a las naciones el tiempo de \u00abcreer en \u00e9l\u00bb <em>Sab 12,2 Eclo 36,4<\/em>.<\/p>\n<p>3.\u00a0Las imperfecciones de la fe de Israel<\/p>\n<p>La persecuci\u00f3n suscita m\u00e1rtires, pero tambi\u00e9n combatientes que se niegan a morir sin luchar <em>1Mac 2,39ss <\/em>para liberar a Israel <em>2,11<\/em>. Contaban con Dios para que les procurase la victoria en una lucha desigual <em>2,49-70 Jdt 9,11-14<\/em>. Fe, admirable en s\u00ed misma <em>Heb 11,34.39<\/em>, pero que coexist\u00eda con una cierta confianza en la fuerza humana.<\/p>\n<p>Otra imperfecci\u00f3n amenazaba a la fe de Israel. M\u00e1rtires y combatientes hab\u00edan muerto por fidelidad a Dios y a la ley <em>1Mac 1,52-64<\/em>. Israel, en efecto, hab\u00eda acabado por comprender que la fe implicaba la obediencia a las exigencias de la alianza. En esta l\u00ednea estaba amenazada por el peligro al que sucumbir\u00e1n no pocos fariseos: el formalismo que se interesaba m\u00e1s por las exigencias rituales que por los llamamientos religiosos y morales de la Escritura <em>Mt 23,13-30<\/em>, soberbia que se fiaba m\u00e1s del hombre y de sus obras para su justificaci\u00f3n, que de Dios s\u00f3lo <em>Lc 18,9-14<\/em>.<\/p>\n<p>La confianza de Israel en Dios no era, pues, pura, en parte porque segu\u00eda subsistiendo un velo entre su fe y el designio de Dios anunciado por la Escritura <em>2Cor 3,14<\/em>. Por lo dem\u00e1s, la verdadera fe s\u00f3lo se hab\u00eda prometido al Israel futuro. Por su parte los paganos pod\u00edan compartir dif\u00edcilmente una fe que por lo pronto desembocaba en una esperanza nacional o en exigencias rituales demasiado pesadas. Adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 hubieran ganado con ello <em>Mt 23,23<\/em>? Finalmente, adherirse a la fe de los pobres no pod\u00eda hacer a los paganos participar en una salvaci\u00f3n que no era todav\u00eda m\u00e1s que una esperanza. As\u00ed pues, Israel, y las naciones, no ten\u00edan otra salida sino esperar a aquel que llevar\u00eda la fe a su perfecci\u00f3n <em>Heb 12,2 11,39s <\/em>y recibir\u00eda el Esp\u00edritu \u00abobjeto de la promesa\u00bb <em>Act 2,33<\/em>.<\/p>\n<p>NT<\/p>\n<p>I.\u00a0LA FE EN EL PENSAMIENTO Y EN LA VIDA DE JES\u00daS<\/p>\n<p>1.\u00a0Las preparaciones<\/p>\n<p>La fe de los pobres <em>Lc 1,46-55 <\/em>es la que acoge el primer anuncio de la salvaci\u00f3n. Imperfecta en Zacar\u00edas <em>1,18ss Gen 15,8<\/em>, ejemplar en Mar\u00eda <em>Lc 1,35ss.45 Gen 18,4<\/em>, compartida poco a poco por otros <em>Lc 1-2 p<\/em>. no se deja ocultar la iniciativa divina por la humildad de las apariencias. Los que creen en Juan Bautista son tambi\u00e9n pobres, conscientes de su pecado, y no fariseos soberbios <em>Mt 21,23-32<\/em>. Esta fe los re\u00fane sin que ellos se percaten alrededor de Jes\u00fas, venido en medio de ellos (<em>3,11-17 p)<\/em>, y los orienta hacia la fe en \u00e9l (<em>Act 19,4 Jn 1,7)<\/em>.<\/p>\n<p>2.\u00a0La fe en Jes\u00fas y en su palabra<\/p>\n<p>Todos pod\u00edan \u00abo\u00edr y ver\u00bb <em>Mt 13,13 p <\/em>la palabra y los milagros de Jes\u00fas, que proclamaban la venida del reino <em>11,3-6 p 13,16-17 p<\/em>. Pero \u00abescuchar la palabra\u00bb <em>11,15 p 13,19-23 p <\/em>v \u00abhacerla\u00bb <em>7,24-27 p Dt 5,27<\/em>, ver verdaderamente, en una palabra: creer <em>Mc 1,15 Lc 8,12 Dt 9,23<\/em>, fue cosa propia de los disc\u00edpulos <em>Lc 8,20 p<\/em>. Por otra parte, palabra y milagros planteaban la cuesti\u00f3n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste?\u00bb <em>Mc 5,41 6,1-6.14ss p<\/em>. Esta cuesti\u00f3n fue una prueba para <a href=\"http:\/\/hjg.com.ar\/vocbib\/art\/juan_bautista.html\">Juan<\/a> Bautista <em>Mt 11,2s <\/em>y un esc\u00e1ndalo para los fariseos <em>12,22-28 p 21,23 p<\/em>. La fe requerida para los milagros <em>Lc 7,50 8,48 <\/em>s\u00f3lo respond\u00eda a esta cuesti\u00f3n parcialmente reconociendo la omnipotencia de Jes\u00fas <em>Mt 8,2 Mc 9,22s<\/em>. Pedro dio la verdadera respuesta: \u00abT\u00fa eres el Cristo\u00bb <em>Mt 16,13-16 p<\/em>. Esta fe en Jes\u00fas une ya desde ahora a los disc\u00edpulos con \u00e9l y entre s\u00ed haci\u00e9ndoles compartir el secreto de su persona (<em>16,18-20 p)<\/em>.<\/p>\n<p>En torno a Jes\u00fas que es pobre (<em>11,20) <\/em>y se dirigi\u00f3 a los pobres (<em>5,2-10 p 11,5 p) <\/em>se constituy\u00f3 as\u00ed una comunidad de pobres, de \u00abpeque\u00f1os\u00bb <em>10,42<\/em>, cuyo v\u00ednculo, m\u00e1s precioso que nada, es la fe en \u00e9l y en su palabra <em>18,6-10 p<\/em>. Esta fe viene de Dios <em>11,25 p 16,17 <\/em>y ser\u00e1 compartida un d\u00eda por las naciones <em>8,5-13 p 12,38-42 p<\/em>. Las profec\u00edas se cumplen.<\/p>\n<p>3. La perfecci\u00f3n de la fe<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas, el siervo, emprende el camino de Jerusal\u00e9n para obedecer hasta la muerte <em>Flp 2,7s<\/em>, \u00abendurece su rostro\u00bb <em>Lc 9,51 Is 50,7<\/em>. En presencia de la muerte \u00ablleva a su perfecci\u00f3n\u00bb la fe <em>Heb 12,2 <\/em>de los pobres <em>Lc 23,46<\/em>=<em>Sal 31,6 Mt 27,46 p<\/em>=<em>Sal 22<\/em>, mostrando una confianza absoluta en \u00abel que pod\u00eda\u00bb, por la resurrecci\u00f3n, \u00absalvarle de la muerte\u00bb <em>Heb 5,7<\/em>.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos, a pesar de su conocimiento de los misterios del reino <em>Mt 13,11 p<\/em>, se lanzaron con dificultad por el camino, per el que deb\u00edan seguir en la fe al Hijo del hombre <em>16,21-23 p<\/em>. La confianza que excluye todo cuidado y todo temor <em>Lc 12,22-32 p <\/em>no les era habitual <em>Mc 4,35-41 Mt 16,5-12 p<\/em>. Consiguientemente, la prueba de la pasi\u00f3n <em>Mt 26,41 <\/em>ser\u00e1 para ellos un esc\u00e1ndalo <em>26,33<\/em>. Lo que entonces ven exige mucho a la fe <em>Mc 15,31s<\/em>. La misma fe de Pedro, aunque no desapareci\u00f3, pues Jes\u00fas hab\u00eda orado por ella <em>Lc 22,32<\/em>, no tuvo el valor de afirmarse <em>22,54-62 p<\/em>. La fe de los disc\u00edpulos ten\u00eda todav\u00eda que dar un paso decisivo para llegar a ser la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p>II.\u00a0LA FE DE LA IGLESIA<\/p>\n<p>1.\u00a0La fe pascual<\/p>\n<p>Este paso lo dieron los disc\u00edpulos cuando, despu\u00e9s de no pocas vacilaciones <em>Mt 28,17 Mc 16,11- 14 Lc 24,11<\/em>, creyeron en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Testigos de todo lo que hab\u00eda dicho y hecho Jes\u00fas <em>Act 10,39<\/em>, lo proclaman \u00abSe\u00f1or y Cristo\u00bb, en quien se cumplen invisiblemente las promesas <em>2,33-36<\/em>. Su fe es ahora capaz de ir \u00abhasta la sangre\u00bb <em>Heb 12,4<\/em>. Hacen llamamiento a sus oyentes para que la compartan a fin de participar de la promesa obteniendo la remisi\u00f3n de sus pecados <em>Act 2,38s 10,43<\/em>. Ha nacido la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p>2.\u00a0La fe en la palabra<\/p>\n<p>Creer es, en primer lugar, acoger esta predicaci\u00f3n de los testigos, el Evangelio <em>Act 15,7 1Cor 15,2<\/em>, la palabra <em>Act 2,41 Rom 10,17 1Pe 2,8<\/em>, confesando a Jes\u00fas como se\u00f1or <em>1Cor 12,3 Rom 10,9 1Jn 2,22<\/em>. Este mensaje inicial, transmitido como una tradici\u00f3n <em>1Cor 15,1-3<\/em>, podr\u00e1 enriquecerse y precisarse en una ense\u00f1anza <em>1Tim 4,6 2Tim 4,1-5<\/em>: esta palabra humana ser\u00e1 siempre para la fe la palabra misma de Dios <em>1Tes 2,13<\/em>. Recibirla es para el pagano abandonar los \u00eddolos y volverse hacia el Dios vivo y verdadero <em>1Tes 1,8ss<\/em>, y para todos es reconocer que el Se\u00f1or Jes\u00fas realiza el designio de Dios <em>Act 5,14 13,27-37 1Jn 2,24<\/em>. Es confesar al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo recibiendo el bautismo <em>Mt 28,19<\/em>.<\/p>\n<p>Esta fe, como lo ver\u00e1 Pablo, abre a la inteligencia \u00ablos tesoros de la sabidur\u00eda y de conocimiento\u00bb que hay en Cristo <em>Col 2,3<\/em>: la sabidur\u00eda misma de Dios revelada por el Esp\u00edritu <em>1Cor 2<\/em>, tan diferente de la sabidur\u00eda humana <em>1Cor 1,17-31 Sant 2,1-5 3,13-18 Is 29,14 <\/em>y el conocimiento de Cristo y de su amor <em>Flp 3,8 Ef 3,19 1Jn 3,16<\/em>.<\/p>\n<p>3.\u00a0La fe y la vida del bautizado<\/p>\n<p>El que ha cre\u00eddo en la palabra, introducido en la Iglesia por el bautismo, participa en la ense\u00f1anza, en el esp\u00edritu, en la \u00abliturgia\u00bb de la Iglesia <em>Act 2,41-46<\/em>. En efecto, en ella realiza Dios su designio obrando la salvaci\u00f3n de los que creen <em>2,47 1Cor 1,18<\/em>: la fe se desarrolla en la obediencia a este designio <em>Act 6,7 2Tes 1,8<\/em>. Se despliega en la actividad <em>1Tes 1,3 Sant 1,21s <\/em>de una vida moral fiel a la <a href=\"http:\/\/hjg.com.ar\/vocbib\/art\/ley.html\">ley<\/a> de Cristo <em>Gal 6,2 Rom 8,2 Sant 1,25 2,12<\/em>; act\u00faa por medio del <a href=\"http:\/\/hjg.com.ar\/vocbib\/art\/amor.html\">amor<\/a> fraterno <em>Gal 5,6 Sant 2,14-26<\/em>. Se mantiene en una fidelidad capaz de afrontar la muerte a ejemplo de Jes\u00fas <em>Heb 12 Act 7,55-60<\/em>, en una confianza absoluta en aquel \u00aben quien ha cre\u00eddo\u00bb <em>2Tim 1,12 4,17s<\/em>. Fe en la palabra, obediencia en la confianza: tal es la fe de la Iglesia, que separa a los que se pierden de los que se salvan <em>2Tes 1,3-10 1Pe 2,7s Mc 16,16<\/em>.<\/p>\n<p>III. SAN PABLO Y LA SALVACI\u00d3N POR LA<\/p>\n<p>Para la Iglesia naciente como para Jes\u00fas, la fe era un don de Dios <em>Act 11,21ss 16,14 1Cor 12,3<\/em>. Cuando se convert\u00edan paganos, era, pues, Dios mismo quien \u00abpurificaba su coraz\u00f3n por la fe\u00bb <em>Act 11,18 14,27 15,7ss<\/em>. \u00abPor haber cre\u00eddo\u00bb recib\u00edan el mismo Esp\u00edritu que los jud\u00edos creyentes <em>11,17<\/em>. Fueron por tanto acogidos en la Iglesia.<\/p>\n<p>1.\u00a0La fe y la ley jud\u00eda.<\/p>\n<p>Pero no tard\u00f3 en surgir un problema: \u00bfhab\u00eda que someterlos a la circuncisi\u00f3n y a la <a href=\"http:\/\/hjg.com.ar\/vocbib\/art\/ley.html\">ley<\/a> jud\u00eda <em>Act 15,5 Gal 2,4<\/em>? Pablo, de acuerdo con los responsables <em>Act 15 Gal 2,3-6<\/em>, estima absurdo forzar a los paganos a \u00abjudaizar\u00bb, pues la fe en Jesucristo es la que ha salvado a los jud\u00edos mismos <em>Gal 2,15s<\/em>. As\u00ed pues, cuando se quiso imponer la circuncisi\u00f3n a los cristianos de Galacia <em>5,2 6,12<\/em>, comprendi\u00f3 Pablo f\u00e1cilmente que aquello era anunciar otro Evangelio <em>1,6-9<\/em>. Esta nueva crisis fue para \u00e9l ocasi\u00f3n de una reflexi\u00f3n en profundidad acerca del car\u00e1cter de la ley y de la fe en la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde Ad\u00e1n <em>Rom 5,12-21 <\/em>todos los hombres, paganos o jud\u00edos, son culpables delante de Dios <em>1,18-3,20<\/em>. La ley misma, hecha para la vida, no ha engendrado sino el pecado y la muerte <em>7,7- 10 Gal 3,10-14.19-22<\/em>. La venida <em>Gal 4,4s <\/em>y la muerte de Cristo ponen fin a esta situaci\u00f3n manifestando la justicia de Dios <em>Rom 3,21-26 Gal 2,19ss <\/em>que se obtiene por la fe <em>Gal 2,16 Rom 3,22 5,2<\/em>. Ha terminado, pues, la funci\u00f3n de la ley <em>Gal 3,23-4,11<\/em>. Se vuelve al r\u00e9gimen de la promesa realizada ahora en Jes\u00fas <em>Gal 3,15-18<\/em>: como Abraham, los cristianos son justificados por la fe, sin la ley <em>Rom 4 Gal 3,6-9 Gen 15,6 17,11<\/em>. Adem\u00e1s, seg\u00fan los profetas, el justo deb\u00eda vivir por la fe <em>Hab 2,4<\/em>=<em>Gal 3,11 Rom 1,17<\/em>, y el resto de Israel <em>Rom 11,1-6 <\/em>deb\u00eda salvarse por la sola fe en la piedra asentada por Dios <em>Is 28,16<\/em>=<em>Rom 9,33 10,11<\/em>, lo cual le permit\u00eda abrirse a las naciones <em>Rom 10,14-21 1Pe 2,4-10<\/em>.<\/p>\n<p>1. La fe y la gracia<\/p>\n<p>\u00abEl hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley\u00bb <em>Rom 3,28 Gal 2,16<\/em>. Esta afirmaci\u00f3n de Pablo descarta la ley jud\u00eda; pero, todav\u00eda m\u00e1s profundamente, significa que la salvaci\u00f3n no es nunca algo debido, sino una gracia de Dios acogida por la fe <em>Rom 4,4-8<\/em>. Cierto que Pablo no ignora que la fe debe \u00abobrar\u00bb <em>Gal 5,6 Sant 2,14-26 <\/em>en la docilidad al Esp\u00edritu recibido en el bautismo <em>Gal 5,13-26 Rom 6 8,1-13<\/em>. Pero subraya en\u00e9rgicamente que el creyente no puede ni \u00abgloriarse\u00bb de \u00absu propia justicia\u00bb ni apoyarse en sus obras, como lo hac\u00eda Saulo el fariseo <em>Flp 3,4.9 2Cor 11,16-12,4<\/em>. Aun cuando \u00absu conciencia no le reproche nada\u00bb delante de Dios <em>1Cor 4,4<\/em>, cuenta s\u00f3lo con Dios, que \u00abobra en \u00e9l el querer y el hacer\u00bb <em>Flp 2,13<\/em>. Realiza, pues, su salvaci\u00f3n \u00abcon temor y temblor\u00bb <em>Flp 2,12<\/em>, pero tambi\u00e9n con una gozosa esperanza <em>Rom 5,1-11 8 14-39<\/em>: su fe le asegura \u00abel amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas\u00bb <em>Rom 8,38s Ef 3,19<\/em>. Gracias a Pablo. !a fe pascual, vivida por la comunidad primitiva, adquiri\u00f3 clara conciencia de s\u00ed misma. Se deshizo de las impurezas y de los l\u00edmites que afectaban a la fe de Israel. Es plenamente la fe de la Iglesia.<\/p>\n<p>IV. LA FE EN EL VERBO HECHO CARNE<\/p>\n<p>Al final del NT la fe de la Iglesia medita con san Juan sobre sus or\u00edgenes. Como para mejor afrontar el porvenir, vuelve a aquel que le ha dado su perfecci\u00f3n. La fe de que habla Juan es la misma de los sin\u00f3pticos. Agrupa a la comunidad de los disc\u00edpulos en torno a Jes\u00fas <em>Jn 10,26s 17,8<\/em>. Orientada por Juan Bautista <em>1,34s 5,33s<\/em>, descubre la gloria de Jes\u00fas en Can\u00e1 <em>2,11<\/em>.<\/p>\n<p>\u00abRecibe sus palabras\u00bb <em>12,46s <\/em>y \u00abescucha su voz\u00bb <em>10,26s Dt 4,30<\/em>. Se afirma por la boca de Pedro en Cafarnaum <em>Jn 6,70s<\/em>. La pasi\u00f3n es para ella una prueba <em>14,1-28s 3,14s <\/em>y la resurrecci\u00f3n su objeto decisivo <em>20,8.25-29<\/em>.<\/p>\n<p>Pero el cuarto evangelio es, mucho m\u00e1s que los sin\u00f3pticos, el evangelio de la fe. Por lo pronto en \u00e9l est\u00e1 la fe expl\u00edcitamente centrada en Jes\u00fas y en su gloria divina. Hay que creer en Jes\u00fas <em>4,39 6,35 <\/em>y en su nombre <em>1,12 2,23<\/em>. Creer en Dios v en Jes\u00fas es una misma cosa <em>12,44 14,1 8,24<\/em>=<em>Ex 3,14<\/em>. Porque Jes\u00fas y el Padre son uno <em>10,30 17,21<\/em>; esta misma unidad es objeto de fe <em>14,10s<\/em>. La fe deber\u00eda llegar a la realidad invisible de la gloria de Jes\u00fas sin tener necesidad de ver los signos (milagros) que la manifiestan <em>2,11s 4,48 20,29<\/em>. Pero si en realidad tiene necesidad de ver <em>2,23 11,45 <\/em>y de tocar <em>20,27<\/em>, esto no quita que est\u00e9 llamada a explayarse en el conocimiento <em>6,69 8,28 <\/em>y en la contemplaci\u00f3n <em>1,14 11,40 <\/em>de lo invisible.<\/p>\n<p>Juan insiste adem\u00e1s en el car\u00e1cter actual de las consecuencias invisibles de la fe. Para el que crea no habr\u00e1 juicio <em>5,24<\/em>. Ya ha resucitado <em>11,25s 6,40<\/em>, camina en la luz <em>12,46 <\/em>y posee la vida eterna <em>3,16 6,47<\/em>. En cambio, \u00abel que no cree, ya est\u00e1 condenado\u00bb <em>3,18<\/em>. La fe reviste as\u00ed la grandeza tr\u00e1gica de una opci\u00f3n apremiante entre la muerte y la vida, entre la luz y las tinieblas; y de una opci\u00f3n tanto m\u00e1s dif\u00edcil cuanto que depende de las cualidades morales de aquel al que se propone <em>3,19-21<\/em>.<\/p>\n<p>Esta insistencia de Juan en la fe, en su objeto propio, en su importancia, se explica por el fin mismo de su evangelio: inducir a sus lectores a compartir su fe creyendo \u00abque Jes\u00fas es Cristo, el Hijo de Dios\u00bb <em>20,30 <\/em>a venir a ser hijos de Dios por la fe en el Verbo hecho carne <em>1,9-14<\/em>. La opci\u00f3n de la fe es posible a trav\u00e9s del testimonio actual de Juan <em>1Jn 1,2s<\/em>. Esta fe es la fe tradicional de la Iglesia: confiesa a Jes\u00fas como Hijo en la fidelidad a la ense\u00f1anza recibida <em>1Jn 2,23-27 5,1 <\/em>y debe dilatarse en una vida limpia de pecado <em>3,9s <\/em>animada por el amor fraternal <em>4,10ss 5,1-5<\/em>. Como Pablo <em>Rom 8,31-39<\/em>; <em>Ef 3,19 <\/em>estima Juan que la fe induce a reconocer el amor de Dios a los hombres <em>1Jn 4,16<\/em>.<\/p>\n<p>Frente a los combates que vienen, el Apocalipsis exhorta a los creyentes a \u00abla paciencia y a la fidelidad de los santos\u00bb <em>Ap 13,10 <\/em>hasta la muerte. Como fuente de esta fidelidad est\u00e1 siempre la fe pascual en el que puede decir: \u00abEstaba muerto y ahora vivo por los siglos de los siglos\u00bb <em>1,18<\/em>, el Verbo de Dios que establece irresistiblemente su reinado <em>19,11-16 Act 4,24-30<\/em>.<\/p>\n<p>El d\u00eda en que, acab\u00e1ndose la fe, \u00abveamos a Dios como es\u00bb <em>1Jn 3,2<\/em>, todav\u00eda se proclamar\u00e1 la fe de pascua: \u00abTal es la victoria que ha triunfado del mundo; nuestra fe\u00bb <em>5,4<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para la Biblia es la fe la fuente de toda la vida religiosa. Al designio que realiza Dios en el tiempo, debe el hombre responder con la fe. 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