{"id":2012,"date":"2018-07-13T11:31:51","date_gmt":"2018-07-13T17:31:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2012"},"modified":"2019-07-13T11:38:35","modified_gmt":"2019-07-13T17:38:35","slug":"hermano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2012","title":{"rendered":"Hermano"},"content":{"rendered":"<p>La palabra \u00abhermano\u00bb, en el sentido m\u00e1s fuerte, designa a los hombres nacidos de un mismo seno materno <em>Gen 4,2<\/em>. Pero en hebreo, como en otras muchas lenguas, se aplica por extensi\u00f3n a los miembros de una misma familia <em>Gen 13.8 Lev 10,4 Mc 6,3<\/em>, de una misma tribu <em>2Sa 19,13<\/em>, de un mismo pueblo <em>Dt 25,3 Jue 1,3<\/em>, por oposici\u00f3n a los extranjeros <em>Dt 1,16 15,2s<\/em>, y finalmente a los pueblos descendientes de un mismo antepasado, como Edom e Israel <em>Dt 2,4 Am 1,11<\/em>. Al lado de esta fraternidad fundada en la carne conoce la Biblia otra, cuyo v\u00ednculo es de orden espiritual: fraternidad por la fe <em>Act 2,29<\/em>, la simpat\u00eda <em>2Sa 1,26<\/em>, la funci\u00f3n semejante <em>2Par 31,15 2Re 9,2<\/em>, la alianza contra\u00edda <em>Am 1,9 1Re 20.32 1Mac 12,10<\/em>&#8230; Este uso metaf\u00f3rico de la palabra muestra que la fraternidad humana, como realidad vivida, no se limita al mero parentesco de sangre, aun cuando \u00e9sta constituya su fundamento natural. La revelaci\u00f3n no parte de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la \u00abcomunidad de naturaleza\u00bb que hace a todos los hombres hermanos. No ya que rechace el ideal de fraternidad universal, sino que sabe que es irrealizable y considera enga\u00f1osa su prosecuci\u00f3n mientras no se lo busca en Cristo. Adem\u00e1s, en \u00e9ste pone ya la mira el AT a trav\u00e9s de las comunidades elementales, familia, pueblo, religi\u00f3n; y finalmente el NT comienza a realizarlo en la comunidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>AT.\u00a0HACIA LA FRATERNIDAD UNIVERSAL<\/p>\n<p>1. En los or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Al crear Dios el g\u00e9nero humano \u00abde un solo principio\u00bb <em>Act 17,26 Gen 1-2<\/em>, deposit\u00f3 en el coraz\u00f3n de los hombres la aspiraci\u00f3n a una fraternidad en Ad\u00e1n; pero este sue\u00f1o no se hace realidad sino a trav\u00e9s de larga preparaci\u00f3n. En efecto, para comenzar, la historia de los hijos de Ad\u00e1n es la de una fraternidad rota: Ca\u00edn mata a Abel por envidia; no quiere ni siquiera saber d\u00f3nde est\u00e1 su hermano <em>Gen 4,9<\/em>. Desde Ad\u00e1n era la humanidad pecadora. Con Ca\u00edn se desenmascara en ella un rostro de odio, que ella misma tratar\u00e1 de velar tras el mito de una bondad humana original. El hombre debe reconocer que el pecado est\u00e1 agazapado a la puerta de su coraz\u00f3n <em>Gen 4,7<\/em>: tendr\u00e1 que triunfar de \u00e9l si no quiere que \u00e9l lo domine.<\/p>\n<p>2. La fraternidad en la alianza<\/p>\n<p>Antes de que Cristo asegure este triunfo, el pueblo elegido va a pasar por un largo aprendizaje de la fraternidad. No ya de golpe la fraternidad con todos los hombres, sino la fraternidad entre hijos de Abraham, por la fe en el mismo Dios y por la misma alianza. Tal es el ideal definido por la ley de santidad: \u00abNo odiar\u00e1s a tu hermano&#8230;, amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo\u00bb <em>Lev 19,17s<\/em>. \u00a1Nada de disputas, de rencores, de venganzas! Asistencia positiva, como la que exige la ley del levirato a prop\u00f3sito del deber esencial de fecundidad: cuando un hombre muere sin hijos, el pariente m\u00e1s pr\u00f3ximo debe \u00absuscitar posteridad a su hermano\u00bb <em>Dt 25,5-10 Gen 38,8.26<\/em>. Las tradiciones patriarcales refieren hermosos ejemplos de esta fraternidad: Abraham y Lot evitan las discordias <em>Gen 13,8<\/em>, Jacob se reconcilia con Esa\u00fa <em>33,4<\/em>, Jos\u00e9 perdona a sus hermanos <em>45,1-8<\/em>.<\/p>\n<p>Pero la puesta en pr\u00e1ctica de tal ideal tropieza siempre con la dureza de los corazones humanos. La sociedad israelita, tal como la ven los profetas dista bastante de esta meta. Nada de amor fraterno <em>Os 4,2<\/em>; \u00abnadie tiene consideraciones con su hermano\u00bb <em>Is 9,18ss<\/em>; la injusticia es universal, ya no hay confianza posible <em>Miq 7,2-6<\/em>; no puede uno \u00abfiarse de ning\u00fan hermano, pues todo hermano quiere suplantar al otro\u00bb <em>Jer 9,3<\/em>, y Jerem\u00edas mismo es perseguido por sus propios hermanos <em>Jer 11,18 12,6 Sal 69,9<\/em>. A este mundo duro hacen presentes los profetas las exigencias de la justicia. de la bondad, de la compasi\u00f3n <em>Zac 7,9s<\/em>. El hecho de tener a su creador por padre com\u00fan <em>Mal 2,10<\/em>, \u00bfno confiere a todos los miembros de la alianza una fraternidad m\u00e1s real todav\u00eda que su com\u00fan descendencia de Abraham <em>Is 63,16<\/em>? Igualmente, los sabios ensalzan la verdadera fraternidad. Nada m\u00e1s doloroso que el abandono de los hermanos <em>Prov 19,7 Job 19,13<\/em>; pero un verdadero hermano ama siempre, aunque sea en la adversidad <em>Prov 17,17<\/em>; no se lo puede cambiar por oro <em>Eclo 7,18<\/em>, pues \u00abun hermano ayudado por su hermano es una plaza fuerte\u00bb <em>Prov 18,19 LXX<\/em>. Dios odia las querellas <em>Prov 6,19<\/em>, ama la concordia <em>Eclo 25,1<\/em>.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Oh! \u00a1qu\u00e9 bueno y agradable es vivir los hermanos juntos!\u00bb <em>Sal 133,1<\/em>.<\/p>\n<p>3.\u00a0Hacia la reconciliaci\u00f3n de los hermanos<\/p>\n<p>El don de la ley divina no basta, sin embargo, para rehacer un mundo fraterno. A todos los niveles se echa de menos la fraternidad humana. M\u00e1s all\u00e1 de las querellas individuales ve Israel disolverse el v\u00ednculo de las tribus <em>1Re 12,24<\/em>, y el cisma tiene como consecuencia guerras fratricidas (p.e., <em>Is 7,1-9<\/em>). Al exterior tropieza con los pueblos-hermanos m\u00e1s pr\u00f3ximos, como Edom, al que tiene el deber de amar <em>Dt 23,8<\/em>, pero que por su parte no tiene la menor consideraci\u00f3n con \u00e9l <em>Am 1,11 Num 20,14-21<\/em>. \u00bfQu\u00e9 decir de las naciones m\u00e1s alejadas, divididas por un odio riguroso? En presencia de este pecado colectivo, los profetas se vuelven a Dios. \u00c9l solo podr\u00e1 restaurar la fraternidad humana cuando realice la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Entonces reunir\u00e1 a Jud\u00e1 y a Israel en un solo pueblo <em>Os 2,2s.25<\/em>, pues Jud\u00e1 y Efra\u00edm no se tendr\u00e1n ya envidia <em>Is 11,13s<\/em>; reunir\u00e1 a Jacob entero <em>Miq 2,12<\/em>, ser\u00e1 el Dios de todos los clanes <em>Jer 31,1<\/em>; los \u00abdos pueblos\u00bb caminar\u00e1n de acuerdo <em>Jer 3,18<\/em>, gracias al rey de justicia <em>23,5s<\/em>, y ya no habr\u00e1 sino un solo reino <em>Ez 37,22<\/em>. Esta fraternidad se extender\u00e1 finalmente a todas las naciones: reconciliadas entre s\u00ed, recobrar\u00e1n la paz y la unidad <em>Is 2,1-4 66,18ss<\/em>.<\/p>\n<p>NT.\u00a0 TODOS, HERMANOS EN JESUCRISTO<\/p>\n<p>El sue\u00f1o prof\u00e9tico de fraternidad universal se convierte en realidad en Cristo, nuevo Ad\u00e1n. Su realizaci\u00f3n terrena en la Iglesia, por imperfecta que sea todav\u00eda, es el signo tangible de su cumplimiento final.<\/p>\n<p>1.\u00a0El primog\u00e9nito de una multitud de hermanos<\/p>\n<p>Con su muerte en la cruz vino a ser Jes\u00fas el \u00abprimog\u00e9nito de una multitud de hermanos\u00bb\u00a0\u00a0 <em>Rom 8,29<\/em>: reconcili\u00f3 con Dios y entre ellas a las dos fracciones de la humanidad: el pueblo jud\u00edo y las naciones <em>Ef 2,11-18<\/em>. Juntas tienen ahora acceso al reino, y el hermano mayor, el pueblo jud\u00edo, no debe tener celos del pr\u00f3digo, regresado por fin a la casa del Padre <em>Lc 15,25-32<\/em>. Pero para entrar en esta nueva fraternidad no basta ya ser hijo de Abraham seg\u00fan la carne: por la fe y por el cumplimiento de la voluntad del Padre viene uno a ser hermano de Jes\u00fas <em>Mt 12.46- 50 p 21,28-32<\/em>. Fraternidad real y profunda que permite al resucitado designar a sus disc\u00edpulos como sus hermanos <em>Mt 28,10 Jn 20,17<\/em>; pero \u00e9l mismo es quien la ha recreado, al hacerse por su muerte semejante en todo a ellos <em>Heb 2,17<\/em>.<\/p>\n<p>2.\u00a0La comunidad de los hermanos en Cristo<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo, mientras viv\u00eda, ech\u00f3 los fundamentos y enunci\u00f3 la ley de la nueva comunidad fraternal: reiter\u00f3 y perfeccion\u00f3 los mandamientos concernientes a las relaciones entre hermanos <em>Mt 5,21-26<\/em>, dando un lugar importante a la correcci\u00f3n fraterna <em>Mt 18,15ss<\/em>. Si este \u00faltimo texto deja entrever una comunidad limitada, de la que se puede excluir al hermano infiel, en otro pasaje se puede ver que est\u00e1 abierta a todos <em>Mt 5,47<\/em>: cada uno debe ejercitar su amor para con el m\u00e1s peque\u00f1o de sus hermanos desgraciados, pues en ellos encuentra siempre a Cristo <em>Mt 25,40<\/em>. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, una vez que Pedro ha \u00abfortalecido a sus hermanos\u00bb <em>Lc 22,31s<\/em>, los disc\u00edpulos constituyen, pues, entre ellos una \u00abfraternidad\u00bb <em>1Pe 5,9<\/em>. Al principio contin\u00faan, s\u00ed, dando el nombre de \u00abhermanos\u00bb a los jud\u00edos, sus compa\u00f1eros de raza <em>Act 2,29 3,17.<\/em>. Pero Pablo no ve ya en ellos sino a sus hermanos \u00abseg\u00fan la carne\u00bb <em>Rom 9,3<\/em>. En efecto, una nueva raza ha nacido \u00e1 partir de los jud\u00edos y de las naciones <em>Act 14,1s<\/em>, reconciliada en la fe en Cristo. Nada divide ya entre s\u00ed a los miembros, ni siquiera la diferencia de condici\u00f3n social entre amos y esclavos <em>Flm 16<\/em>; todos son uno en Cristo, todos hermanos, fieles muy amados de Dios (p.e., <em>Col 1,2<\/em>). Tales son los verdaderos hijos de Abraham <em>Gal 3,7-29<\/em>: constituyendo el cuerpo de Cristo <em>1Cor 12,12-27 <\/em>han hallado en el nuevo Ad\u00e1n el fundamento y la fuente de su fraternidad.<\/p>\n<p>3.\u00a0El amor fraterno<\/p>\n<p>El amor fraterno se practica en primer lugar en el seno de la comunidad creyente. Esta \u00abfiladelfia sincera\u00bb no es una mera filantrop\u00eda natural: no puede proceder sino del \u00abnuevo nacimiento\u00bb <em>1Pe 1,22s<\/em>. No tiene nada de plat\u00f3nico, pues si trata de alcanzar a todos los hombres, se ejerce en el interior de la peque\u00f1a comunidad: huida de las disensiones <em>Gal 5,15<\/em>, apoyo mutuo <em>Rom 15,1<\/em>, delicadeza <em>1Cor 8,12<\/em>. Este amor fraterno es el que consuela a Pablo a su llegada a Roma <em>Act 28,15<\/em>. En su ep\u00edstola parece Juan haber dado a la palabra \u00abhermano\u00bb una extensi\u00f3n universal que otras veces se reserva m\u00e1s bien a la palabra \u00abpr\u00f3jimo\u00bb. Pero su ense\u00f1anza es la misma y el autor sit\u00faa netamente el amor fraterno en los ant\u00edpodas de la actitud de Ca\u00edn <em>1Jn 3,12-16<\/em>, haciendo de \u00e9l el signo indispensable del amor para con Dios <em>1Jn 2,9-12<\/em>.<\/p>\n<p>4.\u00a0Hacia la fraternidad perfecta<\/p>\n<p>Sin embargo, la comunidad de los creyentes no se realiz\u00f3 jam\u00e1s perfectamente ya aqu\u00ed en la tierra: en ella pueden hallarse indignos <em>1Cor 5,11<\/em>, pueden introducirse falsos hermanos <em>Gal 2,4s<\/em> <em>2Cor 11,26<\/em>. Pero sabe que un d\u00eda el diablo, el acusador de todos los hermanos delante de Dios, ser\u00e1 derrocado <em>Ap 12,10<\/em>. La comunidad, en tanto llega esta victoria final, que le permitir\u00e1 realizarse con plenitud, da ya testimonio de que la fraternidad humana est\u00e1 en marcha hacia el hombre nuevo, por el que se suspiraba desde los or\u00edgenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra \u00abhermano\u00bb, en el sentido m\u00e1s fuerte, designa a los hombres nacidos de un mismo seno materno Gen 4,2. 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