{"id":2018,"date":"2018-07-15T12:29:29","date_gmt":"2018-07-15T18:29:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2018"},"modified":"2019-07-15T12:38:06","modified_gmt":"2019-07-15T18:38:06","slug":"humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2018","title":{"rendered":"HUMILDAD"},"content":{"rendered":"<p>I. LA HUMILDAD Y SUS GRADOS<\/p>\n<p>La humildad b\u00edblica es primeramente la modestia que se opone a la vanidad. El modesto, sin pretensiones irrazonables, no se f\u00eda de su propio juicio (<em>Prov 3,7 Rom 12,3.16 Sal 131,1<\/em>). La humildad que se opone a la soberbia se halla a un nivel m\u00e1s Profundo: es la actitud de la criatura pecadora ante el omnipotente y el tres veces santo: el humilde reconoce que ha recibido de Dios todo lo que tiene (<em>1Cor 4,7<\/em>); siervo in\u00fatil <em>Lc 17,10<\/em>, no es nada por s\u00ed mismo (<em>Gal 6,3<\/em>), sino pecador (<em>Is 6,3ss Lc 5,8<\/em>). A este humilde que se abre a la gracia (<em>Sant 4,6<\/em>=<em>Prov 3,34<\/em>), Dios le glorificar\u00e1 (<em>1Sa 2,7s Prov 15,33<\/em>).<\/p>\n<p>Incomparablemente m\u00e1s profunda todav\u00eda es la humildad de Cristo, que por su rebajamiento nos salva y que invita a sus disc\u00edpulos a servir a sus hermanos por amor (<em>Lc 22,26s<\/em>) a fin de que Dios sea glorificado en todos (<em>1Pe 4,10s<\/em>).<\/p>\n<p>II.\u00a0LA HUMILDAD DEL PUEBLO DE DIOS<\/p>\n<p>Israel aprende primeramente la humildad haciendo la experiencia de la omnipotencia (poder) del Dios que le salva y que es el \u00fanico alt\u00edsimo. Conserva viva esta experiencia conmemorando las gestas de Dios en su culto; este culto es una escuela de humildad; el israelita, al alabar y dar gracias imita la humildad de David que danza delante del arca (<em>2Sa 6,16.22<\/em>) para glorificar a Dios, al que todo le debe (<em>Sal 103<\/em>).<\/p>\n<p>Israel hizo tambi\u00e9n la experiencia de la pobreza en la prueba colectiva de la derrota y del exilio o en la prueba individual de la enfermedad y de la opresi\u00f3n de los d\u00e9biles. Estas humillaciones le hicieron adquirir conciencia de la impotencia radical del hombre y de la miseria del pecador que se separa de Dios. As\u00ed se inclina el hombre a volverse a Dios con coraz\u00f3n contrito (<em>Sal 51,19<\/em>), con esa humildad, hecha de dependencia total y de docilidad confiada, que inspira las s\u00faplicas de los salmos (<em>Sal 25 106 130 131<\/em>). Los que alaban a Dios y le suplican que los salve se dan con frecuencia el nombre de \u00abpobres\u00bb (<em>Sal 22,25.27 34,7 69,33s<\/em>); esta palabra que designaba primeramente la clase social de los infortunados, adopta un sentido religioso a partir de Sofon\u00edas: buscar a Dios es buscar la pobreza, que es la humildad (<em>Sof 2,3<\/em>). Despu\u00e9s del d\u00eda de Yahveh, el \u00abresto\u00bb del pueblo de Dios ser\u00e1 \u00abhumilde y pobre\u00bb (<em>Sof 3,12<\/em>; gr. <em>praus <\/em>y <em>tapeinos<\/em>; <em>Mt 11,29 Ef 4,2<\/em>.)<\/p>\n<p>En el AT los modelos de esta humildad son Mois\u00e9s, el m\u00e1s humilde de los hombres (<em>Num 12,3<\/em>) y el misterioso siervo que, por su humilde sumisi\u00f3n hasta la muerte, realiza el designio de Dios (<em>Is 53,4-10<\/em>). Al retorno del exilio, profetas y sabios predicar\u00e1n la humildad. El Alt\u00edsimo habita con aqu\u00e9l que es humilde de esp\u00edritu y tiene coraz\u00f3n contrito (<em>Is 57,15 66,2<\/em>). \u00abEl fruto de la humildad es el temor de Dios, riqueza, gloria y vida\u00bb <em>Prov 22,4<\/em>. \u00abCuanto m\u00e1s grande seas, m\u00e1s debes abajarte para hallar gracia delante del Se\u00f1or\u00bb (<em>Eclo 3,18 Dan 3,39<\/em>): la oraci\u00f3n del ofertorio \u00abIn spiritu humilitatis\u00bb. Finalmente, al decir del \u00faltimo profeta, el Mes\u00edas ser\u00e1 un rey humilde; entrar\u00e1 en Si\u00f3n montado en un pollino (<em>Zac 9,9<\/em>). Verdaderamente el Dios de Israel, rey de la creaci\u00f3n, es el \u00abDios de los humildes\u00bb (<em>Jdt 9,11s<\/em>).<\/p>\n<p>III.\u00a0LA HUMILDAD DEL HIJO DE DIOS<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el Mes\u00edas humilde anunciado por Zacar\u00edas (<em>Mt 21,5<\/em>). Es el Mes\u00edas de los humildes, a los que proclama bienaventurados (<em>Mt 5,4 Sal 37,11<\/em>; gr. <em>praus<\/em>): el humilde al que su sumisi\u00f3n a Dios hace paciente y manso. Jes\u00fas bendice a los ni\u00f1os y los presenta como modelos (<em>Mc 10,15s<\/em>). Para ser como uno de esos peque\u00f1uelos, a quienes Dios se revela y que son los \u00fanicos que entrar\u00e1n en el reino (<em>Mt 11,25 18,3s<\/em>), hay que aprender de Cristo, \u00abmaestro manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (<em>Mt 11,29<\/em>) Ahora bien, este maestro no es solamente un hombre; es el Se\u00f1or venido a salvar a los pecadores tomando una carne semejante a la suya (<em>Rom 8,3<\/em>). Lejos de buscar su gloria (<em>Jn 8,50<\/em>), se humilla hasta lavar los pies a sus disc\u00edpulos <em>Jn 13,14ss<\/em>; \u00e9l, igual a Dios, se anonada hasta morir en cruz por nuestra redenci\u00f3n (<em>Flp 2,6ss Mc 10,45 Is 53<\/em>).<\/p>\n<p>En Jes\u00fas no s\u00f3lo se revela el poder divino, sin el cual no existir\u00edamos, sino tambi\u00e9n la caridad divina, sin la cual estar\u00edamos perdidos (<em>Lc 19,10<\/em>).<\/p>\n<p>Esta humildad (\u00absigno de Cristo\u00bb, dice san Agust\u00edn) es la del Hijo de Dios, la de la caridad. Hay que seguir el camino de esta humildad \u00abnueva\u00bb para practicar el mandamiento nuevo de la caridad (<em>Ef 4,2 1Pe 3,8s<\/em>); \u00abdonde est\u00e1 la humildad, all\u00ed est\u00e1 la caridad\u00bb, dice san Agust\u00edn. Los que \u00abse revisten de humildad en sus relaciones mutuas\u00bb (<em>1Pe 5,5 Col 3,12<\/em>) buscan los intereses de los otros y se ponen en el \u00faltimo lugar (<em>Flp 2,3s 1Cor 13,4s<\/em>). En la serie de los frutos del Esp\u00edritu pone Pablo la humildad al lado de la fe <em>Gal 5,22s<\/em>; estas dos actitudes (rasgos esenciales de Mois\u00e9s, seg\u00fan <em>Eclo 45,4<\/em>) est\u00e1n, en efecto, conexas, siendo ambas actitudes de abertura a Dios, de sumisi\u00f3n confiada a su gracia y a su palabra.<\/p>\n<p>IV.\u00a0LA OBRA DE DIOS EN LOS HUMILDES<\/p>\n<p>Dios mira a los humildes y se inclina hacia ellos (<em>Sal 138,6 113,6s<\/em>); en efecto, no glori\u00e1ndose sino en su flaqueza (<em>2Cor 12,9<\/em>), se abren al poder de la gracia, que no es en ellos est\u00e9ril (<em>1Cor 15,10<\/em>). No s\u00f3lo el humilde obtiene el perd\u00f3n de sus pecados (<em>Lc 18,14<\/em>), sino que la sabidur\u00eda del todopoderoso gusta de manifestarse por medio de los humildes, a los que el mundo desprecia (<em>1Cor 1,25.28s<\/em>). De una virgen humilde, que s\u00f3lo quiere ser su sierva, hace Dios la madre de su Hijo nuestro Se\u00f1or (<em>Lc 1,38.43<\/em>).<\/p>\n<p>El que se humilla en la prueba bajo la omnipotencia del Dios de toda gracia y participa en las humillaciones de Cristo crucificado, ser\u00e1, como Jes\u00fas, exaltado por Dios a su hora y participar\u00e1 de la gloria del Hijo de Dios (<em>Mt 23,12 Rom 8.17 Flp 2,9ss 1Pe 5,6-10<\/em>). Con todos los humildes cantar\u00e1 eternamente la santidad y el amor del Se\u00f1or, que ha hecho en ellos cosas grandes (<em>Lc 1,46-53 Ap 4.8-11 5,11-14<\/em>).<\/p>\n<p>En el AT la palabra de Dios lleva al hombre a la gloria por el camino de una humilde sumisi\u00f3n a Dios, su creador y su salvador. En el NT, la palabra de Dios se hace carne para conducir al hombre a la cima de la humildad que consiste en servir a Dios en los hombres, en humillarse por amor para glorificar a Dios salvando a los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. LA HUMILDAD Y SUS GRADOS La humildad b\u00edblica es primeramente la modestia que se opone a la vanidad. El modesto, sin pretensiones irrazonables, no se f\u00eda de su propio juicio (Prov 3,7 Rom 12,3.16 Sal 131,1). 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