{"id":2026,"date":"2018-07-17T10:17:55","date_gmt":"2018-07-17T16:17:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2026"},"modified":"2019-07-17T10:22:09","modified_gmt":"2019-07-17T16:22:09","slug":"carisma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2026","title":{"rendered":"Carisma"},"content":{"rendered":"<p>La palabra carisma es un calco del griego <em>kharisma, <\/em>que significa \u00abdon gratuito\u00bb y se relaciona con la misma ra\u00edz que <em>kharis, <\/em>\u00abgracia\u00bb. En el NT no tiene siempre la palabra un sentido t\u00e9cnico. Puede designar todos los dones de Dios, que son sin arrepentimiento (Rom 11,29), particularmente ese \u00abdon de gracia\u00bb que nos viene por Cristo (Rom 5,15s) y que florece en vida eterna (Rom 6, 23). En Cristo, en efecto, Dios nos ha \u00abcolmado de gracia\u00bb (Ef 1,6: <em>kharito-\u00f3) <\/em>y nos \u00abotorgar\u00e1 toda suerte de dones\u00bb (Rom 8,32: <em>knariz\u00f3). <\/em>Pero el primero de estos dones es el Esp\u00edritu Santo mismo, que se derrama en nuestros corazones y pone en ellos la caridad (Rom 5,5; cf. 8,15). El uso t\u00e9cnico de la palabra <em>kharisma <\/em>se entiende esencialmente en la perspectiva de esta presencia del Esp\u00edritu, que se manifiesta por todas suertes de \u00abdones gratuitos\u00bb. El uso de estos dones plantea problemas que se examinan sobre todo en las ep\u00edstolas paulinas.<\/p>\n<p>I.\u00a0LA EXPERIENCIA DE LOS DONES DEL ESP\u00cdRITU. Ya en el AT, la presencia del Esp\u00edritu de Dios se manifestaba en los hombres a los que inspiraba, por dones extraordinarios, que iban de la clarividencia prof\u00e9tica (1Re 22, 28) a los arrobamientos (Ez 3,12) y a los raptos misteriosos (1Re 18,12). En un orden m\u00e1s general, Isa\u00edas relacionaba tambi\u00e9n con el Esp\u00edritu los dones prometidos al Mes\u00edas (Is 11,2), y Ezequiel, el cambio de los corazones humanos (Ez 36,26s), mientras que Joel anunciaba la universalidad de su efusi\u00f3n sobre los hombres (J1 3,1s). Hay que tener presentes estas promesas escatol\u00f3gicas para comprender la experiencia de los dones del Esp\u00edritu en la Iglesia primitiva, que es, en efecto, la realizaci\u00f3n de las mismas.<\/p>\n<p>1.\u00a0<em>En los Hechos de los ap\u00f3stoles <\/em>se manifiesta el Esp\u00edritu el d\u00eda de pentecost\u00e9s cuando publican los ap\u00f3stoles en todas las lenguas las maravillas de Dios (Act 2,4.8-11), conforme a las Escrituras (2,15-21). Es la se\u00f1al de que Cristo, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Esp\u00edritu prometido y lo ha derramado sobre los hombres (Act 2,33). En lo sucesivo la presencia del Esp\u00edritu se muestra de diferentes maneras: por la repetici\u00f3n de los signos de pentecost\u00e9s (Act 4, 31. 10,44ss), particularmente despu\u00e9s del bautismo y de la imposici\u00f3n de las manos (Act 8,17s; 19,6); por la acci\u00f3n de los profetas (11,27s; 15, 32. 21,10s), de los doctores (13,1s), de filos anunciadores del Evangelio (6,8ss); por los milagros (6,8; 8, 5ss) y las visiones (7,55). Estos carismas particulares son otorgados en primer lugar a los ap\u00f3stoles, pero tambi\u00e9n se encuentran entre las gentes de su contorno, a veces en conexi\u00f3n con el ejercicio de ciertas funciones oficiales (Esteban, Felipe, Bernab\u00e9), siempre destinados al bien de la comunidad, que crece bajo el influjo del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>2.\u00a0<em>En las iglesias paulinas, <\/em>los mismos dones del Esp\u00edritu Santo forman parte de la experiencia corriente. La predicaci\u00f3n del Ap\u00f3stol va acompa\u00f1ada de Esp\u00edritu y de obras de poder, es decir, de milagros (1Tes 1,5; 1Cor 2,4); \u00e9l mismo habla en lenguas (1Cor 14,18) y tiene visiones (2Cor 12,1-4). Las comunidades reconocen que se les ha dado el Esp\u00edritu, en las maravillas que realiza en su seno (G\u00e1l 3,2-5), en los dones m\u00e1s diversos que les otorga (1Cor 1,7). Pablo, desde el comienzo de su apostolado, tiene en alta estima estos dones del Esp\u00edritu; \u00fanicamente se preocupa de discernir cu\u00e1les son aut\u00e9nticos: \u00abNo apagu\u00e9is al Esp\u00edritu, no despreci\u00e9is las profec\u00edas. Probadlo todo y quedaos con lo bueno. Absteneos hasta de la apariencia de mal\u00bb (1Tes 5,19-22). Estos consejos se ampliar\u00e1n m\u00e1s cuando se enfrente Pablo con el problema pastoral planteado por los carismas.<\/p>\n<p>II.\u00a0LOS CARISMAS EN LA IGLESIA. El problema se plante\u00f3 en la comunidad de Corinto debido a la pr\u00e1ctica intemperante de \u00abhablar en lenguas\u00bb (1Cor 12-14). Este entusiasmo religioso, que se traduce por discursos \u00aben diversas lenguas\u00bb (cf. Act 2,4), no carece de ambig\u00fcedad. La embriaguez causada por el Esp\u00edritu se expone a ser confundida por los espectadores con la embriaguez del vino (Act 2,13), y hasta con la extravagancia de la locura (1Cor 14,23). Semejante en apariencia a los transportes entusiastas que practican los paganos en ciertos cultos orgi\u00e1sticos, puede incluso arrastrar a inconsecuencias a los fieles que no distinguen la influencia del Esp\u00edritu divino de sus falsificaciones (1Cor 12,1ss). Pero Pablo, al zanjar esta cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica, eleva el debate y propone una doctrina muy general.<\/p>\n<p>1.\u00a0<em>Unidad y diversidad de los carismas. <\/em>Los dones del Esp\u00edritu son de lo m\u00e1s diversos, como son diversos los ministerios en la Iglesia y las operaciones de los hombres. Lo que constituye su unidad profunda es el venir del \u00fanico Esp\u00edritu, como los ministerios vienen del \u00fanico Se\u00f1or, y las operaciones del \u00fanico Dios (1Cor 12,4ss). Los hombres son, cada uno seg\u00fan su carisma, los administradores de una gracia divina \u00fanica y multiforme (1Pe 4,10). La comparaci\u00f3n del cuerpo humano sirve para entender m\u00e1s f\u00e1cilmente la referencia de todos los dones divinos al mismo fin: son dados con miras al bien com\u00fan 1Cor 12,7); todos juntos concurren a la utilidad de la Iglesia, cuerpo de Cristo, as\u00ed como todos los miembros concurren al bien del cuerpo humano, cada uno seg\u00fan su funci\u00f3n (12,12-27). La distribuci\u00f3n de los dones es a la vez asunto del Esp\u00edritu (12,11) y asunto de Cristo, que da la gracia divina como bien le parece (Ef 4,7-10). Pero en el uso de estos dones cada cual debe pensar ante todo en el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>2.\u00a0<em>Clasificaci\u00f3n de los carismas. <\/em>Pablo no se preocup\u00f3 de darnos una clasificaci\u00f3n razonada de los carismas, aun cuando los enumera repetidas veces (1Cor 12,8ss28ss; Rom 12,6ss; Ef 4,11; cf. 1Pe 4,11). Pero es posible reconocer los diferentes campos de aplicaci\u00f3n en que hallan lugar los dones del Esp\u00edritu. En primer lugar ciertos carismas son relativos a las funciones del ministerio (cf. Ef 4,12): los de los ap\u00f3stoles, de los profetas, de los doctores, de los evangelistas, de los pastores (1Cor 12,28; Ef 4,11). Otros conciernen a las diversas actividades \u00fatiles a la comunidad: servicio, ense\u00f1anza, exhortaci\u00f3n, obras de misericordia (Rom 12,7s), palabra de sabidur\u00eda o de ciencia, fe eminente, don de curar o de obrar milagros, hablar en lenguas, discernimiento de los esp\u00edritus (1Cor 12,8ss)&#8230;<\/p>\n<p>Estas operaciones carism\u00e1ticas, que manifiestan la presencia activa del Esp\u00edritu, no constituyen evidentemente funciones eclesi\u00e1sticas particulares, y se las puede hallar en los titulares de otras funciones: as\u00ed Pablo, el Ap\u00f3stol, habla en lenguas y obra milagros. La profec\u00eda se menciona unas veces como una actividad abierta a todos (1Cor 14,29ss. 39ss) y otras se la presenta como una funci\u00f3n (1Cor 12,28; Ef 4,11). Las vocaciones particulares de los cristianos est\u00e1n igualmente fundadas en los carismas: uno es llamado al celibato, otro recibe otro don (1Cor 7,7). Finalmente, la pr\u00e1ctica de la caridad, esta primera virtud cristiana, es tambi\u00e9n un don del Esp\u00edritu Santo (1Cor 12,31-14,1). Como se ve, los carismas no son cosa excepcional, aun cuando algunos de ellos sean dones fuera de serie, como el poder de hacer milagros. Toda la vida de los cristianos y todo el funcionamiento de las instituciones de Iglesia depende enteramente de ellos. De esta forma gobierna el Esp\u00edritu de Dios al nuevo pueblo, sobre el que se ha derramado en abundancia, dando a los unos poder y gracia para desempe\u00f1ar sus funciones, a los otros poder y gracia para responder a su vocaci\u00f3n propia y para ser \u00fatiles a la comunidad, a fin de que se edifique el cuerpo de Cristo (Ef 4,12).<\/p>\n<p>3.\u00a0<em>Reglas de uso. Si <\/em>es necesario no \u00abapagar el Esp\u00edritu\u00bb, hay, sin embargo, que comprobar la autenticidad de los carismas (1Tes 5,19s). Este discernimiento, que es tambi\u00e9n fruto de la gracia (1Cor 14,10), es esencial. Pablo y Juan sientan sobre este punto una primera regla que da un criterio absoluto: los verdaderos dones del Esp\u00edritu se reconocen en que uno confiesa que Jes\u00fas es el Se\u00f1or (1Cor 12,3), que Jesucristo, venido en la carne, es de Dios (iJn 4,1ss). Esta regla permite eliminar a todo falso profeta que est\u00e9 animado del esp\u00edritu del anticristo (1Jn 4,3; cf. 1Cor 12,3). Adem\u00e1s, el uso de los carismas debe subordinarse al bien com\u00fan; as\u00ed debe respetar su jerarqu\u00eda. Las funciones eclesi\u00e1sticas se clasifican seg\u00fan cierto orden de importancia, en cabeza del cual se hallan los ap\u00f3stoles (1Cor 12,28; Ef 4,11). Las actividades a que pueden aspirar todos los fieles deben ser tambi\u00e9n apreciadas, no seg\u00fan su car\u00e1cter espectacular, sino seg\u00fan su utilidad efectiva. Todos deben buscar primero la caridad, luego los otros dones espirituales. Entre \u00e9stos, la profec\u00eda viene en primer lugar (1Cor 14,1). Pablo se detiene largamente a mostrar su superioridad sobre el hablar en lenguas, porque, en tanto el entusiasmo religioso se manifiesta en forma ininteligible, la comunidad no es edificada por ello; ahora bien, la edificaci\u00f3n de todos es lo esencial (1Cor 14,2-25). Incluso los carismas aut\u00e9nticos deben someterse a reglas pr\u00e1cticas para que reine el buen orden en las asambleas religiosas (1Cor 14,33). As\u00ed Pablo da a la comunidad de Corinto consignas que se han de observar estrictamente (1Cor 14,26-38).<\/p>\n<p>4.\u00a0<em>Los carismas y la autoridad eclesi\u00e1stica. <\/em>Esta intervenci\u00f3n del Ap\u00f3stol en un terreno en que se manifiesta la actividad del Esp\u00edritu, muestra que en todo estado de cosas los carismas est\u00e1n sometidos a la autoridad eclesi\u00e1stica. Mientras est\u00e1n en vida los ap\u00f3stoles, su poder en esta materia viene del hecho de que el apostolado es el primero de los carismas. Pero, despu\u00e9s de ellos, tambi\u00e9n sus delegados participan de la misma autoridad, como lo muestran las consignas recogidas en las ep\u00edstolas pastorales (particularmente 1Tim 1,18-4,16). Es que estos mismos delegados han recibido un don particular del Esp\u00edritu por la imposici\u00f3n de las manos (1Tim 4,14; 2Tim 1,6). Si no pueden poseer el carisma de los ap\u00f3stoles, no por eso carecen de un carisma de gobierno, que les confiere el derecho de prescribir y de ense\u00f1ar (1Tim 4,11) y que nadie debe despreciar (1Tim 4,12). As\u00ed en la Iglesia todo est\u00e1 sometido a una jerarqu\u00eda de gobierno, la cual tambi\u00e9n es de orden carism\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra carisma es un calco del griego kharisma, que significa \u00abdon gratuito\u00bb y se relaciona con la misma ra\u00edz que kharis, \u00abgracia\u00bb. En el NT no tiene siempre la palabra un sentido t\u00e9cnico. 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