{"id":2040,"date":"2018-07-18T09:43:32","date_gmt":"2018-07-18T15:43:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2040"},"modified":"2019-07-18T09:47:27","modified_gmt":"2019-07-18T15:47:27","slug":"cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2040","title":{"rendered":"Cruz"},"content":{"rendered":"<p>Jes\u00fas muri\u00f3 crucificado. La cruz, que fue el instrumento de la redenci\u00f3n, ha venido a ser, juntamente con la muerte, el sufrimiento, la sangre, uno de los t\u00e9rminos esenciales que sirven para evocar nuestra salvaci\u00f3n. No es una ignominia, sino un t\u00edtulo de gloria, primero para Cristo, luego para los cristianos.<\/p>\n<p>I. LA CRUZ DE JESUCRISTO.<\/p>\n<p>1. El <em>esc\u00e1ndalo de la cruz. <\/em>\u00abNosotros predicamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00edos y locura para los paganos\u00bb (1Cor 1,23). Con estas palabras expresa Pablo la reacci\u00f3n espont\u00e1nea de todo hombre puesto en presencia de la cruz redentora. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda venir la salvaci\u00f3n al mundo grecorromano por la crucifixi\u00f3n, aquel suplicio reservado a los esclavos (cf. Flp 2,8), que no s\u00f3lo era una muerte cruel, sino adem\u00e1s una ignominia (cf. Heb 12, 2; 13,13)? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda procurarse la redenci\u00f3n a los jud\u00edos por un cad\u00e1ver, aquella impureza de la que hab\u00eda que deshacerse lo antes posible (Jos 10,26s; 2Sa 21,9ss; Jn 19, 31), por un condenado colgado del pat\u00edbulo y marcado con el estigma de la maldici\u00f3n divina (Dt 21,22s; G\u00e1l 3,13)? En el calvario era f\u00e1cil a los presentes chancearse con \u00e9l invit\u00e1ndole a bajar de la cruz (Mt 27, 39-44 p). En cuanto a los disc\u00edpulos, podemos imaginarnos su reacci\u00f3n horrorizada. Pedro, que, sin embargo, acababa de reconocer en Jes\u00fas al Mes\u00edas, no pod\u00eda tolerar el anuncio de su sufrimiento y de su muerte (Mt 16,21ss p; 17,22s p): \u00bfc\u00f3mo hubiera admitido su crucifixi\u00f3n? As\u00ed, la v\u00edspera de la pasi\u00f3n anunci\u00f3 Jes\u00fas que todos se escandalizar\u00edan a causa de \u00e9l (Mt 26,31 p).<\/p>\n<p>2.\u00a0<em>El misterio de la cruz. Si <\/em>Jes\u00fas, y los disc\u00edpulos despu\u00e9s de \u00e9l, no dulcificaron el esc\u00e1ndalo de la cruz, es que un misterio oculto le confer\u00eda sentido. Antes de pascua era Jes\u00fas el \u00fanico que afirmaba su necesidad, para obedecer a la voluntad del Padre (Mt 16,21 p). Despu\u00e9s de pentecost\u00e9s los disc\u00edpulos, ilusionados por la gloria del resucitado, proclaman a su vez esta necesidad, situando el esc\u00e1ndalo de la cruz en su verdadero puesto en el designio de Dios. Si el Mes\u00edas fue crucificado (Act 2,23; 4,10), \u00abcolgado del le\u00f1o\u00bb (5,30; 10,39) en una forma escandalosa (cf. Dt 21,23), fue sin duda a causa del odio de sus hermanos. Pero este hecho, una vez esclarecido por la profec\u00eda, adquiere una nueva dimensi\u00f3n: realiza \u00ab10 que se hab\u00eda escrito acerca de Cristo\u00bb (Act 13,29). Por esto los relatos evang\u00e9licos de la muerte de Jes\u00fas encierran tantas alusiones a los salmos (Mt 27,33-60 p; Jn 19, 24.28.36s): \u00abera necesario que el Mes\u00edas sufriera\u00bb, conforme con las Escrituras, como lo explicar\u00e1 el resucitado a los peregrinos de Ema\u00fas (Lc 24,25s).<\/p>\n<p>3.\u00a0<em>La teolog\u00eda de la cruz. <\/em>Pablo hab\u00eda recibido de la tradici\u00f3n primitiva que \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras\u00bb (1Cor 15,3). Este dato tradicional suministra un punto de partida a su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica; reconociendo en la cruz la verdadera sabidur\u00eda, no quiere conocer sino a Jes\u00fas crucificado (2,2). En ello, en efecto, resplandece la sabidur\u00eda del designio de Dios, anunciada ya en el AT (1,19s); a trav\u00e9s de la debilidad del hombre se manifiesta la fuerza de Dios (1,25). Desarrollando esta intuici\u00f3n fundamental descubre Pablo un sentido incluso en las modalidades de la crucifixi\u00f3n. Si Jes\u00fas fue \u00abcolgado del \u00e1rbol\u00bb como un maldito, era para rescatarnos de la maldici\u00f3n de la ley G\u00e1l 3,13). Su cad\u00e1ver expuesto sobre la cruz, \u00abcarne semejante a la del pecado\u00bb, permiti\u00f3 a Dios \u00abcondenar el pecado en la carne\u00bb (Rom 8,3); la sentencia de la ley ha sido ejecutada, pero al mismo tiempo Dios \u00abla ha suprimido clav\u00e1ndola en la cruz, y ha despojado a los poderes\u00bb (Col 2,14s). As\u00ed, \u00abpor la sangre de su cruz\u00bb se ha reconciliado Dios a todos los seres (1,20); suprimiendo las antiguas divisiones causadas por el pecado, ha restablecido la paz y la unidad entre jud\u00edos y paganos para que no formen ya sino un solo cuerpo (Ef 2,14-18). La cruz se yergue, pues, en la frontera entre las dos econom\u00edas del AT y del NT.<\/p>\n<p>4.\u00a0<em>La cruz, elevaci\u00f3n a la gloria. <\/em>En el pensamiento de Juan no es la cruz sencillamente un sufrimiento, una humillaci\u00f3n, que halla con todo cierto sentido por raz\u00f3n del designio de Dios y por sus efectos saludables; es ya la gloria de Dios anticipada. Por lo dem\u00e1s, la tradici\u00f3n anterior no la mencionaba nunca sin invocar luego la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas. Pero, seg\u00fan Juan, en ella triunfa ya Jes\u00fas. Utilizando para designarla el t\u00e9rmino que hasta entonces indicaba la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas al cielo (Act 2,33; 5,31), muestra el momento en que el Hijo del hombre es \u00abelevado\u00bb (Jn 8,28; 12,32s), como una nueva serpiente de bronce, signo de salvaci\u00f3n (3,14; cf. N\u00fam 21, 4-9). Se dir\u00eda que en su relato de la pasi\u00f3n avanza Jes\u00fas hacia ella con majestad. Sube a ella triunfalmente, ya que all\u00ed funda su Iglesia \u00abdando el Esp\u00edritu\u00bb (19,30) y haciendo que mane de su costado la sangre y el agua (19,34). En adelante habr\u00e1 que \u00abmirar al que han atravesado\u00bb (19,37), pues la fe se dirige al crucificado, cuya cruz es el signo vivo de la salvaci\u00f3n. Parece que en el mismo esp\u00edritu vio el Apocalipsis a trav\u00e9s de este \u00able\u00f1o\u00bb salvador el \u00able\u00f1o de la vida\u00bb, a trav\u00e9s del \u00ab\u00e1rbol de la cruz\u00bb \u00abel \u00e1rbol de vida\u00bb (Ap 22,2.14.19).<\/p>\n<p>II.\u00a0LA CRUZ, MARCA DEL CRISTIANO.<\/p>\n<p>1.\u00a0<em>La cruz de Cristo. <\/em>El Apocalipsis, revelando que los dos testigos hab\u00edan sido martirizados \u00aball\u00ed donde Cristo fue crucificado\u00bb (Ap 11,8), identifica la suerte de los disc\u00edpulos con la del Maestro. Es lo que exig\u00eda ya Jes\u00fas: \u00abSi alguien quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, cargue con su cruz y me siga\u00bb (Mt 16,24 p). El disc\u00edpulo no s\u00f3lo debe morir a s\u00ed mismo, sino que la cruz que lleva es signo de que muere al mundo, que ha roto todos sus lazos naturales (Mt 10,33-39 p), que acepta la condici\u00f3n de perseguido, al que quiz\u00e1 se quite la vida (Mt 23, 34). Pero al mismo tiempo es tambi\u00e9n signo de su gloria anticipada (cf. Jn 12,26).<\/p>\n<p>2.\u00a0<em>La vida crucificada. <\/em>La cruz de Cristo que, seg\u00fan Pablo, separaba las dos econom\u00edas de la ley y de la fe, viene a ser en el coraz\u00f3n del cristiano la frontera entre los dos mundos de la carne y del esp\u00edritu. Es la \u00fanica justificaci\u00f3n y la \u00fanica sabidur\u00eda. Si se ha convertido, es porque ante sus ojos se han dibujado los rasgos de Jesucristo en cruz (G\u00e1l 3,1). Si es justificado, no lo es en absoluto por las obras de la ley, sino por su fe en , el crucificado; porque \u00e9l mismo ha sido crucificado con Cristo en el bautismo, tanto que ha muerto a la ley para vivir para Dios (G\u00e1l 2,19), y que ya no tiene nada que ver con el mundo (6,14). As\u00ed pone su confianza en la sola fuerza de Cristo, pues de lo contrario se mostrar\u00eda \u00abenemigo de la cruz\u00bb (Flp 3,18).<\/p>\n<p>3.\u00a0<em>La cruz, t\u00edtulo de gloria del cristiano. <\/em>En la vida cotidiana del cristiano, \u00abel hombre viejo es crucificado\u00bb (Rom 6,6), hasta tal punto que es plenamente liberado del pecado. Su juicio es transformado por la sabidur\u00eda de la cruz (1Cor 2). Por esta sabidur\u00eda se convertir\u00e1, a ejemplo de Jes\u00fas, en humilde y \u00abobediente hasta la muerte, y muerte de cruz\u00bb (Flp 2,1-8). Mas en general, debe contemplar el \u00abmodelo\u00bb de Cristo que \u00abllev\u00f3 nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero para que, muertos al pecado, vivi\u00e9ramos para la justicia\u00bb (1Pe 2,21-24). Finalmente, si bien es cierto que debe temer siempre la apostas\u00eda, que le inducir\u00eda a \u00abcrucificar de nuevo por su cuenta al Hijo de Dios\u00bb (Heb 6,6), puede, sin embargo, exclamar con orgullo con san Pablo: \u00abCuanto a m\u00ed, no quiera Dios que me glor\u00ede sino en la cruz de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por quien el mundo est\u00e1 crucificado para m\u00ed y yo para el mundo\u00bb (G\u00e1l 6,14).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas muri\u00f3 crucificado. La cruz, que fue el instrumento de la redenci\u00f3n, ha venido a ser, juntamente con la muerte, el sufrimiento, la sangre, uno de los t\u00e9rminos esenciales que sirven para evocar nuestra salvaci\u00f3n. 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