{"id":2054,"date":"2018-07-19T10:00:35","date_gmt":"2018-07-19T16:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2054"},"modified":"2019-07-19T10:05:36","modified_gmt":"2019-07-19T16:05:36","slug":"designio-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2054","title":{"rendered":"Designio de Dios"},"content":{"rendered":"<p>Dios, \u00abautor de todo lo que ha sucedido, se hace actualmente y se har\u00e1 m\u00e1s tarde\u00bb (Jdt 9,5s), obra \u00abcon n\u00famero, peso y medida\u00bb (Sab 11,20). Lo cual quiere decir que la historia humana no se desenvuelve seg\u00fan los impulsos de un destino ciego. Resultado de la voluntad de Dios, est\u00e1 polarizada de un extremo al otro por el t\u00e9rmino hacia el que camina. Este t\u00e9rmino, fijado desde toda la eternidad en la mente divina, tiene dos aspectos esenciales: es la salvaci\u00f3n en Cristo y la salvaci\u00f3n de todos los hombres. Tal es \u00abel misterio de la voluntad de Dios, el designio conforme a su benepl\u00e1cito, que hab\u00eda formado de antemano en \u00e9l para realizarlo cuando llegara la plenitud de los tiempos\u00bb (Ef 1,9s; cf. 3,11). Oculto durante largos siglos, esbozado en la revelaci\u00f3n del AT, no se manifest\u00f3 plenamente sino en el momento en que Cristo vino a insertarse ac\u00e1 en la tierra en la historia (Ef 3,1-12). Sin embargo, este designio es el que confiere unidad e inteligibilidad al conjunto de la historia sagrada y de las Escrituras. Si su designaci\u00f3n t\u00e9cnica en t\u00e9rminos especializados es rara en el AT, sin embargo, est\u00e1 inscrito en \u00e9l de un extremo al otro como en filigrana.<\/p>\n<p>AT. El AT proporciona las primeras aproximaciones, incompletas y provisionales, del designio de Se encuentran en las diversas corrientes literarias que corresponden a las diversas actitudes de la fe de Israel frente a la historia sagrada.<\/p>\n<p>LAS CONFESIONES DE FE CULTUALES. La literatura deuteron\u00f3mica ha conservado textos cultuales, confesiones de fe (Dt 26,5-10), formularios catequ\u00e9ticos (\u00c9x 12,26s; Dt 6, 20&#8230;), croquis de sermones sacerdotales (Jos 24,2- 15), calcados todos sobre un mismo modelo, que muestran el puesto central que ten\u00eda en la fe de Israel la idea del designio de Dios: de ella sacaban una inteligencia religiosa del pasado nacional considerado en sus grandes l\u00edneas. Hab\u00eda habido por parte de Dios elecci\u00f3n de los antepasados, promesa de una posteridad y de una tierra, cumplimiento de la promesa a trav\u00e9s de acontecimientos providenciales que dominan el \u00e9xodo, la alianza del Sina\u00ed, el don de la ley, la conquista de Cana\u00e1n. El porvenir queda abierto; pero \u00bfc\u00f3mo dudar de que la realizaci\u00f3n del designio, as\u00ed incoada con los hechos, haya de ser conducida por Dios a su t\u00e9rmino? EI israelita sabe, pues, que su existencia entera est\u00e1 implicada en un drama que est\u00e1 en curso, pero cuyo desenlace s\u00f3lo le es conocido por ahora parcialmente.<\/p>\n<p>LA INTELIGENCIA PROF\u00c9TICA DE LOS ACONTECIMIENTOS. Sobre esta base aportan los profetas elementos nuevos. Es que \u00abDios no hace nada ac\u00e1 en la tierra sin revelar su secreto <em>(sod) a <\/em>sus servidores los profetas\u00bb (Am 3,7). En efecto, antes de que tengan lugar los acontecimientos van precedidos de un consejo divino (Is 5,19; 14,26; 19,17; 28,29; 46,10; Jer 23,18-22), un plan (Miq 4,12), una voluntad de benepl\u00e1cito (Is 44,28; 46,10; 48,14; 53,10). Tal es el dato misterioso que los profetas dan a conocer al pueblo de Dios. Subrayan la presencia del mismo en el pasado nacional: con ocasi\u00f3n del \u00e9xodo quer\u00eda Dios elevar a Israel al rango de hijo (Jer 3,19s); la conducta actual del pueblo ingrato debe apreciarse en funci\u00f3n de este dato, que exige de \u00e9l una conversi\u00f3n sincera. En efecto, el designio de Dios sigue dominando la historia presente: si Nabucodonosor impone su yugo a Israel y a las naciones vecinas, lo hace como servidor de Dios (Jer 27,4-8), como instrumento de su ira contra pueblos culpables (Jer 25,15&#8230;); si tal o cual naci\u00f3n pagana conoce la ruina, es en virtud de un plan establecido y para que se manifieste el juicio divino (Jer 49,20; 50,45); si Ciro se hace due\u00f1o de Oriente, es para realizar una voluntad divina y asegurar la liberaci\u00f3n de Israel (Is 44,28; 46,10; 48,14). Finalmente, en sus or\u00e1culos escatol\u00f3gicos descubren los profetas el fin hacia el que hace Dios caminar a la historia: la salvaci\u00f3n; una salvaci\u00f3n, en la que participar\u00e1n todas las naciones al mismo tiempo que Israel (cf. Is 2,1-4, etc.); una salvaci\u00f3n, de la que los acontecimientos pasados ofrecen cierta representaci\u00f3n, puesto que la prefiguraban; una salvaci\u00f3n que rebasar\u00e1 el plano temporal, puesto que comportar\u00e1 una redenci\u00f3n de los pecados conforme al designio de Dios (Is 53,10). El cuadro trazado por los profetas abarca, pues, el conjunto de este designio. Se da incluso el caso de que todos sus aspectos est\u00e9n reunidos en s\u00edntesis, como en la par\u00e1bola en que Ezequiel evoca sucesivamente el pasado, el presente y el futuro de Israel (Ez 16).<\/p>\n<p>LAS S\u00cdNTESIS DE HISTORIA. Confesiones de fe e inteligencia prof\u00e9tica de los acontecimientos suministran el marco de pensamiento que da al g\u00e9nero hist\u00f3rico su tenor particular. Aun cuando desde el punto de vista de la ciencia moderna, los materiales son de diferentes proveniencias y de diferente valor, su elaboraci\u00f3n en forma sint\u00e9tica confiere a estos ensayos un valor permanente que rebasa el plano de la mera documentaci\u00f3n. La fe unifica la historia para hacer percibir su continuidad (esto se observa ya en la colecci\u00f3n de los documentos yahvistas); la fe pone en evidencia leyes providenciales que explican su desenvolvimiento (como en la s\u00edntesis de Jue 2,11-13). Todos los acontecimientos aparecen as\u00ed comprendidos en un mismo designio de salud. La perspectiva universalista se mantiene presente (cf. G\u00e9n 9,12; 10; 12,3; 49,10), aun cuando s\u00f3lo se enfoque directamente el destino de Israel. Por lo dem\u00e1s, a medida que va avanzando el tiempo, nuevos hechos manifiestan m\u00e1s claramente los elementos fundamentales del plan. As\u00ed sucede que a las antiguas colecciones de tradiciones, que el historiador sacerdotal reorganizar\u00e1 en forma abreviada, los cronistas deuteronomistas a\u00f1aden una historia de la conquista (Jos), de los jueces (Jue) y de la monarqu\u00eda (Sa y Re) hasta la ruina de las instituciones nacionales. Utilizando el mismo croquis, el cronista lo completar\u00e1 finalmente con la historia de la restauraci\u00f3n jud\u00eda (Par, Esd, Neh). Es evidente que se trata de una ejecuci\u00f3n pr\u00e1ctica del plan eterno de Dios, capaz de desbaratar los planes de los hombres (Sal 33, 10s). As\u00ed tambi\u00e9n estas mismas s\u00edntesis de historia son incluidas directamente en la oraci\u00f3n de Israel (Sal 77; 78; 105; 106): la fe se nutre del conocimiento del designio de Dios revelado a trav\u00e9s de los hechos.<\/p>\n<p>LA REFLEXI\u00d3N SAPIENCIAL. Por esta misma raz\u00f3n la reflexi\u00f3n sapiencial, aunque de tenor muy intemporal, se aplica a la historia para sacar sus lecciones. Medita las v\u00edas de Dios, tan diferentes de las v\u00edas del hombre (Is 55,8), tan incomprensibles a los pecadores (Sal 94,10). En este concierto el Eclesiast\u00e9s pone una nota discordante cuando denuncia el eterno retorno de las cosas terrenales (Ecl 1,4-11) o la incomprensibilidad del conjunto de los tiempos (Ecl 3,1-11): profundamente imbuido del sentido del misterio, no se satisface f\u00e1cilmente con soluciones demasiado r\u00e1pidas. Fuera de estos casos, la orientaci\u00f3n del pensamiento es muy diferente. El Sir\u00e1cida medita el ejemplo de los antepasados (Eclo 44-50); el autor de la Sabidur\u00eda descubre en la historia de los patriarcas y del \u00e9xodo las leyes fundamentales del proceder de Dios, constantemente aplicadas en la realizaci\u00f3n terrenal de su designio (Sab 10- 19): lecci\u00f3n preciosa para hombres que saben que est\u00e1n implicados en este designio y aguardan su realizaci\u00f3n suprema.<\/p>\n<p>LA APOCAL\u00cdPTICA. En el punto de juntura de la sabidur\u00eda y de la profec\u00eda, la corriente apocal\u00edptica sintetiza finalmente lo que el juda\u00edsmo tard\u00edo sab\u00eda sobre el designio de salvaci\u00f3n, a la luz de las Escrituras antiguas completadas por una revelaci\u00f3n de lo alto. Ya Is 25,1 celebra en la ca\u00edda de la ciudad del mal la ejecuci\u00f3n del consejo de Dios. Pero sobre todo Daniel engloba en una visi\u00f3n de conjunto la historia pasada de la naci\u00f3n, su situaci\u00f3n presente y el futuro escatol\u00f3gico hacia el que se encamina. Los imperios pasan; pero a trav\u00e9s de su sucesi\u00f3n se prepara la venida del reino de Dios, objeto de las antiguas promesas (Dan 2; 7). Los poderes perseguidores traman sus maquinaciones contra el pueblo de Dios; pero se dirigen a su ruina, mientras que Israel va hacia su salud (Dan 8,19-26; 10,20-12,4). Tal es el misterio (Dan 2,22. 27s) cuya sustancia estaba ya encerrada bajo la cifra de las Escrituras (Dan 9). El mismo estado de esp\u00edritu se descubre en los apocalipsis ap\u00f3crifos (Henoc), que caracteriza el juda\u00edsmo contempor\u00e1neo del NT.<\/p>\n<p>As\u00ed el tema del designio de Dios es fundamental en todo el AT: la historia sagrada es su realizaci\u00f3n; la palabra de Dios aporta su revelaci\u00f3n. No ya que con ello entre el hombre en modo alguno en posesi\u00f3n de los misterios divinos; pero en su amor Dios se los da poco a poco a conocer, iluminando por el hecho mismo el sentido de su existencia.<\/p>\n<p>NT. El NT entero entra en la misma concepci\u00f3n; \u00fanicamente precisa el dato final, el m\u00e1s importante, puesto que en el hecho de Jes\u00fas se manifiesta plenamente el designio de Dios, al mismo tiempo que se actualiza su fin en forma hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>JES\u00daS EN EL DESIGNIO DE DIOS. <em>Jes\u00fas mismo se ve en el centro del designio de Dios, <\/em>al final de su per\u00edodo preparatorio, en la plenitud de los tiempos. Esta conciencia se manifiesta a trav\u00e9s de f\u00f3rmulas variadas: el env\u00edo de Jes\u00fas por el Padre (Mt 15,24; Jn 6,57; 10,36) y su venida a este mundo (Mt 5,17; Mc 10,45; Jn 9,39), el cumplimiento de la voluntad del Padre (Jn 4,34; 5, 30; 6,38) y el de las Escrituras (Lc 22,37; 24,7.26.44; Jn 13,18; 17,12), o sencillamente la necesidad de su pasi\u00f3n (\u00abEs necesario&#8230;\u00bb: Mc 8,31 p; Lc 17,25; Jn 3,14; 12,34) y la venida de su hora (Jn 12,23). Estas expresiones definen una situaci\u00f3n cr\u00edtica, en funci\u00f3n de la cual obra Jes\u00fas constantemente. Si predica la buena nueva del reino (Mt 4,17.23 p), si cura a los enfermos y arroja a los demonios, es para significar que \u00e9l es el que deb\u00eda venir (Mt 11,3ss) y que el reino de Dios ha llegado ya (Mt 12,28). Con \u00e9l ha llegado, pues, el designio de Dios a su etapa decisiva. En \u00e9l se cumplen las Escrituras que esbozaban anticipadamente su t\u00e9rmino, las cuales esclarecen el significado de su destino terrenal, que pasa por la cruz para llegar a la gloria; y viceversa, su destino terrenal esclarece las Escrituras mostrando de qu\u00e9 manera deben tomar cuerpo en los hechos los or\u00e1culos divinos.<\/p>\n<p>A esta revelaci\u00f3n en acto <em>a\u00f1ade Jes\u00fas indicaciones orales m\u00e1s expl\u00edcitas. <\/em>A trav\u00e9s de las par\u00e1bolas en que se hallan revelados los misterios del reino de Dios (Mt 13,11 p), muestra de qu\u00e9 manera parad\u00f3jica alcanzar\u00e1 su t\u00e9rmino el designio de salvaci\u00f3n. En efecto, su propia muerte es el punto central del mismo (Mt 21,38s), a fin de que \u00abla piedra que hab\u00eda sido descartada se convierta en cabeza de esquina\u00bb (Mt 21,42). A modo de consecuencia, la vi\u00f1a del reino ser\u00e1 retirada a Israel para ser confiada a otros vi\u00f1adores (Mt 21,43); el fest\u00edn de las bodas escatol\u00f3gicas, desde\u00f1ado por los invitados de Israel, se abrir\u00e1 a los pobres y a los pecadores de fuera (Mt 22,1-11 p). Por lo dem\u00e1s, el establecimiento del reino en la tierra no se efectuar\u00e1 en absoluto por una transformaci\u00f3n s\u00fabita del mundo: la palabra sembrada por Jes\u00fas germinar\u00e1 lentamente en los corazones como el grano en los surcos y conocer\u00e1 fracasos junto con \u00e9xitos espl\u00e9ndidos (Mt 13,1-9.18-23 p). A pesar de todo, el reino cubrir\u00e1 finalmente el mundo, como el \u00e1rbol nacido de una humilde semilla (Mt 13,31s p); lo transformar\u00e1, como hace la levadura con la masa (Mt 13,33 p). Para ello har\u00e1 falta mucho tiempo. As\u00ed discierne Jes\u00fas en el porvenir varios planos sucesivos: el de su pasi\u00f3n pr\u00f3xima, seguida de su resurrecci\u00f3n al tercer d\u00eda, el de su retorno a la gloria bajo los rasgos del Hijo del hombre (Mt 24,30s). Asimismo, cuando piensa en el establecimiento del reino, distingue el tiempo de su fundaci\u00f3n y el de su consumaci\u00f3n (Mt 13,24- 30.47ss p). As\u00ed introduce en la escatolog\u00eda prof\u00e9tica una perspectiva temporal que nada, ni siquiera la predicaci\u00f3n de Juan Bautista, permit\u00eda hasta entonces observar. El designio de Dios conocer\u00e1 una nueva etapa entre la plenitud de los tiempos y el fin de los siglos (Mt 28,20). En previsi\u00f3n de esta etapa confiere Jes\u00fas al reino la forma de una instituci\u00f3n visible fundando su Iglesia (cf. Mt 16,18).<\/p>\n<p>PROCLAMACI\u00d3N DEL DESIGNIO DE SALVACI\u00d3N. La comunidad primitiva recogi\u00f3 fielmente todo este conjunto de lecciones. El Evangelio que ella proclama ante la faz del mundo, no es s\u00f3lo el Evangelio del reino: es el de la salvaci\u00f3n sobrevenida en Jes\u00fas, Mes\u00edas e Hijo de Dios, salvaci\u00f3n accesible desde ahora a todos los hombres que crean en su nombre (Act 2,36-39; 4,10ss; 10,36; 13,23). La Iglesia apost\u00f3lica, descubriendo as\u00ed el \u00faltimo secreto del designio de Dios, en su predicaci\u00f3n a los jud\u00edos se ve, no obstante, obligada a superar el esc\u00e1ndalo causado por la cruz de Jes\u00fas: \u00bfc\u00f3mo comprender que Dios pudiera permitir que se diera muerte a su Mes\u00edas? Ahora bien, esta muerte era precisamente el objeto de un designio bien fijado y de una presciencia divina (Act 2, 23; 4,28&#8230;), como lo muestran abundantemente las Escrituras. No se trata solamente de apolog\u00e9tica: la reflexi\u00f3n cristiana sobre la paradoja de la cruz va derecho al centro del designio de Dios. \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados, conforme a las Escrituras\u00bb (1Cor 15,3). No es mera coincidencia el que \u00e9stas esbozaran de tantas maneras el rostro del justo doliente: con ello significaban de qu\u00e9 manera obrar\u00eda la redenci\u00f3n el Hijo del hombre.<\/p>\n<p>PABLO, TE\u00d3LOGO DEL DESIGNIO DE DIOS.<\/p>\n<p>1.\u00a0<em>Visi\u00f3n de conjunto. De <\/em>hecho, toda la teolog\u00eda de san Pablo no es sino un anuncio del designio de Dios en su integridad (Act 20,27). Este tema est\u00e1 latente por todas partes en las ep\u00edstolas, pues Pablo reasume, sintetiz\u00e1ndolas, las ideas de la comunidad primitiva, particularmente por lo que se refiere a la paradoja de la cruz (1Cor 1,17-25; 2,1-5). En dos casos aparece este tema en el primer plano de su pensamiento y se expresa formalmente. El primero es el de las s\u00edntesis en que Pablo presenta en compendio el conjunto del plan de Dios, que culmina en Jesucristo y en su Iglesia. Para los que Dios ama, se desarrolla este plan conforme a etapas rigurosamente encadenadas: predestinaci\u00f3n, vocaci\u00f3n, justificaci\u00f3n, glorificaci\u00f3n (Rom 8,28ss). Este esquema se desarrolla con amplitud en el himno que abre la ep\u00edstola a los Efesios (Ef 1,3-14); all\u00ed el \u00abdesignio ben\u00e9volo\u00bb, formado de antemano y realizado en la plenitud de los tiempos, se identifica con el misterio de la voluntad divina (1,9s), el misterio que Cristo puso en plena luz y del que Pablo fue constituido ministro (3,1-12).<\/p>\n<p>2.\u00a0<em>El destino de Israel. <\/em>Dentro de esta visi\u00f3n de conjunto distingue Pablo un punto particular, en el que el designio de Dios se afirma en forma especialmente parad\u00f3jica: el destino de Israel en la econom\u00eda de la redenci\u00f3n. Hab\u00eda sido ya un m\u00e9todo bastante <em>sui generis <\/em>el que para procurar la salvaci\u00f3n de todos los hombres se tomara aparte a un pueblo, se le otorgaran privilegios exclusivos (Rom 9,4s), se le situara aparentemente a \u00e9l solo en la v\u00eda de la redenci\u00f3n. Pero \u00bfqu\u00e9 decir viendo a este pueblo que, no contento con desechar a Jes\u00fas, se endurece frente a la predicaci\u00f3n del Evangelio? \u00bfNo hay aqu\u00ed una especie de esc\u00e1ndalo? \u00bfHabr\u00eda Dios desechado a Israel (Rom 11,1), Dios, cuyo llamamiento y cuyos dones son irrevocables (Rom 11,29)? No, sino que este mismo endurecimiento, previsto en las Escrituras (Rom 9,23&#8230;; 10,19- 11,10), forma tambi\u00e9n parte del designio de salud: Dios quer\u00eda incluir a todos los hombres en la desobediencia, a fin de usar luego de misericordia con todos (Rom 11,30ss); quer\u00eda cortar provisionalmente las ramas est\u00e9riles del olivo para injertar a los paganos en su lugar (Rom 11,16-24). As\u00ed, el privilegio de Israel en el designio de salud aparec\u00eda a su debida luz. Por medio de Israel trab\u00f3 Dios relaciones con la humanidad; por el pecado de Israel realiz\u00f3 finalmente la salud. Ahora ha terminado ya el tiempo de la puesta aparte. Dios quiere rehacer la unidad de los hombres en Cristo, reconciliando a jud\u00edos y paganos en la \u00fanica Iglesia (Ef 2,14-22). A esta disposici\u00f3n definitiva s\u00f3lo responde un resto de Israel (Rom 11,1-6); pero la masa del pueblo responder\u00e1 a su vez cuando la totalidad de los paganos haya entrado en la Iglesia (Rom 11,25ss). As\u00ed, como en otro tiempo la historia de Israel, tampoco la historia de la Iglesia escapa al designio de Dios, sino que revela su \u00faltima disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>LA FUTURA CONSUMACI\u00d3N DEL DESIGNIO DE DIOS. La presentaci\u00f3n del designio de Dios en el AT acababa en escatolog\u00eda: los textos sagrados esbozaban por adelantado su t\u00e9rmino. El NT tiene conciencia de que este t\u00e9rmino se ha alcanzado ahora, se ha inaugurado, se ha hecho presente en medio del tiempo; pero no por eso se ha consumado totalmente. El tiempo de la Iglesia constituye la \u00faltima etapa del designio de Dios; pero \u00e9l tambi\u00e9n se encamina hacia un fin. Hay, pues, todav\u00eda lugar para una escatolog\u00eda cristiana, que evoque a su vez la consumaci\u00f3n de las cosas y comprenda, en esta perspectiva, la historia que la prepara. A esto se aplica una serie de textos, desde el apocalipsis sin\u00f3ptico (Mc 13 p) hasta las breves indicaciones paulinas (1Tes 4,13-17; 2Tes 2, 1-12; 1Cor 15,20-28) y todo el Apocalipsis jo\u00e1nico. \u00c9ste, interpretando el testimonio de las antiguas Escrituras a la luz de Cristo y de la experiencia eclesial, enfoca resueltamente el porvenir y mira de frente a los acontecimientos que llevar\u00e1n a su t\u00e9rmino el designio de Dios. Seducciones del anticristo, persecuciones, pr\u00f3dromos del juicio final inscritos en las calamidades de la historia, no son efectos del azar. Dios los conoce anticipadamente y a trav\u00e9s de ellos hace que camine la salud ac\u00e1 en la tierra, hasta el d\u00eda en que est\u00e9 completo el n\u00famero de sus elegidos (Ap 7,1-8). Entonces el Hijo podr\u00e1 por fin entregar todas las cosas a su Padre (1Cor 15,24), a fin de que Dios sea todo en todos (15,28).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dios, \u00abautor de todo lo que ha sucedido, se hace actualmente y se har\u00e1 m\u00e1s tarde\u00bb (Jdt 9,5s), obra \u00abcon n\u00famero, peso y medida\u00bb (Sab 11,20). 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