{"id":2059,"date":"2018-07-19T10:12:55","date_gmt":"2018-07-19T16:12:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2059"},"modified":"2019-07-19T10:15:06","modified_gmt":"2019-07-19T16:15:06","slug":"don","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2059","title":{"rendered":"Don"},"content":{"rendered":"<p>En el origen de todo don ense\u00f1a la Biblia a reconocer una iniciativa divina. \u00abToda d\u00e1diva perfecta&#8230; desciende del Padre de las luces\u00bb (Sant 1,17; cf. Tob 4,19). Dios es quien tiene la iniciativa de la creaci\u00f3n y quien da a todos alimento y vida (Sal 104); tambi\u00e9n Dios tiene la iniciativa de la salud (Dt 9,6; Un 4,10). Por consiguiente, la generosidad se descamina cuando pretende preceder a la gracia (cf. Jn 13,37s); la primera actitud que se impone al hombre es abrirse al don de Dios (Mc 10,15 p). Recibi\u00e9ndolo se hace capaz de aut\u00e9ntica generosidad y es llamado a practicar a su vez el don (Jn 3,16).<\/p>\n<p>AT.<\/p>\n<p>1. <em>Los dones de Dios. <\/em>El AT es, m\u00e1s que el tiempo del don, el tiempo de la promesa. Los dones mismos no hacen sino prefigurar y preparar el don definitivo. \u00abA tu posteridad doy yo este pa\u00eds\u00bb dice Yahveh a Abraham (G\u00e9n 15, 18). El eco de esta palabra resuena por todo lo largo del Pentateuco. El Deuteronomio se aplica a hacer apreciar tal don (Dt 8,7; 11,10), pero anuncia tambi\u00e9n que las infidelidades acarrear\u00e1n el exilio; otro don es necesario: la circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n, condici\u00f3n del retorno y de la vida (Dt 29,21-30,6).<\/p>\n<p>Por medio de Mois\u00e9s da Dios a su pueblo la ley (Dt 5,22),. don excelente entre todos (Sal 147,19s), pues es una participaci\u00f3n en su propia sabidur\u00eda (Eclo 24,23; cf. Dt 4,5-8). Pero la ley es impotente, si es malo el coraz\u00f3n que la recibe (cf. Neh 9, 13.26). A Israel le hace falta un coraz\u00f3n nuevo; tal es el don futuro, hacia el que orientan los profetas sus aspiraciones (Jer 24,7; Ez 36, 26ss).<\/p>\n<p>Lo mismo se puede decir de todos los dones del AT: los unos parecen quedar interrumpidos (dinast\u00eda dav\u00eddica, presencia de la gloria en el templo) y sucesivas decepciones fuerzan a dirigir las esperanzas m\u00e1s adelante; los otros no son ya sino recuerdos que atizan los deseos, pan del cielo (Sab 16,20s), agua de la roca (Sal 105,41). Israel ha recibido mucho, pero aguarda todav\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Los dones de Dios. <\/em>Israel, para reconocer el soberano dominio y los beneficios de Yahveh, le ofrece primicias, diezmos (Dt 26) y sacrificios_ (Lev 1&#8230;). Aporta tambi\u00e9n dones para compensar las infidelidades de la alianza (Lev 4; 5) y restablecerse en el favor de Yahveh (2Sa 24,21-25).<\/p>\n<p>Las ofrendas a Dios se sit\u00faan, pues, en una perspectiva de reciprocidad (Eclo 35,9s).<\/p>\n<p><em>Los dones rec\u00edprocos. <\/em>En esta perspectiva se comprende, las m\u00e1s veces, el don entre individuos, familias \u00f3 pueblos. Donde se manifiesta la <em>hesed,<\/em> esa benevolencia y beneficencia mutuas, que son regla entre aliados o amigos. El que acepta el don acepta la alianza y se veda toda actitud hostil (G\u00e9n 32,14; Jos 9,12ss; 2Sa 17,27&#8230;; 19,32&#8230;). Pero los dones que pudieran tender a corromper son severamente excluidos (Ex 23,8; Is 5,23). La perspectiva no carece, pues, de nobleza, en cuanto la reciprocidad de las prestaciones testimonia normalmente la reciprocidad de los sentimientos.<\/p>\n<p>El don a los pobres, recomendado en t\u00e9rminos magn\u00edficos (limosna), tiende tambi\u00e9n a asimilarse a los dones rec\u00edprocos. Se espera que el pobre tenga un d\u00eda con qu\u00e9 corresponder \u00a0(\u00c9clo 22,23) o que Yahveh compense en su lugar (Prov 19,17). Se desaconseja tajantemente dar al hombre malo (Tob 4,17): tal don redundar\u00e1 en pura p\u00e9rdida (Eclo 12,1-7). El AT se cuida de asociar a una generosidad muy real una prudencia razonable.<\/p>\n<p>NT.<\/p>\n<p>\u00abSi conocieras el don de Dios\u00bb&#8230; (Jn 4,10). El NT, poniendo plenamente de relieve la loca generosidad de Dios (Rom 5,7s) trastorna las perspectivas humanas. Es verdaderamente el tiempo del<\/p>\n<p><em>El don de Dios en Jesucristo. <\/em>El Padre nos revela su amor al darnos a su Hijo (Jn 3,16), y en el Hijo se da el Padre mismo, pues Jes\u00fas est\u00e1 totalmente lleno de la riqueza del Padre (Jn 1,14): palabras y obras, poder de juzgar y de vivificar, nombre, gloria, amor, todo lo que pertenece al Padre es dado a Jes\u00fas (Jn 17).<\/p>\n<p>En su fidelidad al amor que le une al Padre (Jn 15,10) .realiza Jes\u00fas el don completo de s\u00ed mismo: \u00abda su vida\u00bb (Mt 20,28 p). \u00abVerdadero pan del cielo dado por el Padre\u00bb, da \u00absu carne por la vida del mundo\u00bb (Jn 6,32.51; cf. Lc 22,19: \u00abEsto es mi cuerpo dado por vosotros.\u00bb Por su sacrificio obtiene que se nos comunique el Esp\u00edritu prometido (Act 2,33), \u00abdon de Dios\u00bb por excelencia (Act 8,20; 11,17). Ya en esta tierra poseemos as\u00ed las arras de nuestra herencia: somos enriquecidos con todo don espiritual (1Cor 1,5ss) y jam\u00e1s se celebrar\u00e1 bastante la sobreabundancia del don dela gracia (Rom 5,15-21). En forma secreta, pero real (Col 3,3s) vivimos ya de la vida eterna, \u00abdon gratuito de Dios\u00bb (Rom 6,23).<\/p>\n<p><em>El don a Dios en Jesucristo. <\/em>Desde el sacrificio de Cristo, a la vez don de Dios a la humanidad (Jn 3, 16) y don de la humanidad a Dios (Heb 2,16s), los hombres no tienen ya que presentar otros dones. La v\u00edctima perfecta basta para siempre (Heb 7,27). Pero deben unirse a esta v\u00edctima y presentarse ellos mismos a Dios (Rom 12,1), ponerse a su disposici\u00f3n para el servicio de los otros (G\u00e1l 5,13-16; Heb 13,16). Porque la gracia no se recibe como un regalo que pudiera uno guardar para s\u00ed; se recibe para que fructifique (Jn 15; cf. Mt 13,12).<\/p>\n<p><em>El don sin correspondencia. <\/em>El movimiento del don a los otros adquiere, pues, una amplitud y una intensidad jam\u00e1s conocidas. La \u00abcodicia\u00bb, que se opone al don, debe combatirse sin remisi\u00f3n. Ahora ya, en lugar de buscar la reciprocidad de las prestaciones, hay m\u00e1s bien que esquivarla (Lc 14,12ss). Cuando se han recibido tanto de Dios, todo c\u00e1lculo, toda estrechez de coraz\u00f3n resultan escandalosos (Mt I8,32s).<\/p>\n<p>\u00abDa a quien te pida\u00bb (Mt 5,42). \u00abHab\u00e9is recibido gratis, dad gratis\u00bb (Mt 10,8). El cristiano est\u00e1 llamado a considerar todo, bienes materiales o dones espirituales, como riquezas de las que s\u00f3lo es administrador y que le han sido confiadas para el servicio de los dem\u00e1s (1Pe 4,10s). Y, consejo inaudito, al que desea la perfecci\u00f3n le exhorta Jes\u00fas incluso a dar toda su fortuna (Lc 18,22). El don de Dios en Jesucristo nos lleva todav\u00eda m\u00e1s lejos: Jes\u00fas \u00abofreci\u00f3 su vida por nosotros\u00bb, y as\u00ed la gracia nos impele a \u00abofrecer tambi\u00e9n nosotros nuestra vida por nuestros hermanos\u00bb (1Jn 3,16); \u00abno hay mayor amor&#8230;\u00bb (Jn 15,13).<\/p>\n<p>El don realiza la uni\u00f3n en el amor y suscita en todos la acci\u00f3n de gracias (2Cor 9,12-15). El donante da gracias a Dios tanto y m\u00e1s que el beneficiario, pues sabe que su misma generosidad es una gracia (2Cor 8, 1), fruto del amor que viene de Dios (cf. 1Jn 3,14-18). Y por eso en definitiva \u00abhay m\u00e1s dicha en dar que en recibir\u00bb (Act 20,35).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el origen de todo don ense\u00f1a la Biblia a reconocer una iniciativa divina. \u00abToda d\u00e1diva perfecta&#8230; desciende del Padre de las luces\u00bb (Sant 1,17; cf. Tob 4,19). 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