{"id":2065,"date":"2018-07-19T10:34:34","date_gmt":"2018-07-19T16:34:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2065"},"modified":"2019-07-19T10:39:47","modified_gmt":"2019-07-19T16:39:47","slug":"ensenar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2065","title":{"rendered":"Ense\u00f1ar"},"content":{"rendered":"<p>En los dos Testamentos la fe est\u00e1 fundada en una revelaci\u00f3n divina, de la que son portadores los profetas (en el sentido general de la palabra). Pero esta revelaci\u00f3n debe llegar al conocimiento de los hombres hasta en sus detalles y en sus consecuencias pr\u00e1cticas. De ah\u00ed la importancia en el pueblo de Dios, de la ense\u00f1anza, que transmite en forma de instrucci\u00f3n la ciencia de las cosas divinas.<\/p>\n<p>En el AT se realiza esta funci\u00f3n de diversas maneras, seg\u00fan la calidad de los que la desempe\u00f1an. Pero a trav\u00e9s de todos ellos es siempre Dios quien ense\u00f1a a su pueblo.<\/p>\n<p>1. FORMAS DIVERSAS DE LA ENSE\u00d1ANZA. 1. <em>El padre de familia, <\/em>responsable de la educaci\u00f3n de sus hijos, debe transmitirles por este t\u00edtulo el legado religioso del pasado nacional. No se trata de una ense\u00f1anza profundizada, sino de una catequesis elemental que encierra los elementos esenciales de la fe. Catequesis moral, que tiene por objeto los mandamientos de la ley divina: \u00abEstos mandamientos que te doy, t\u00fa los repetir\u00e1s a tus hijos&#8230;\u00bb (Dt 6,7; 11,19). Catequesis lit\u00fargica e hist\u00f3rica, que toma pie de las solemnidades de Israel para explicar su sentido y hacer presentes los grandes recuerdos que conmemoran: sacrificio de la pascua (\u00c9x 12,26) y rito de los \u00e1zimos (\u00c9x 13,8). Las preguntas que hacen los ni\u00f1os acerca de las costumbres y de los ritos llevan naturalmente al padre a ense\u00f1arles el credo israelita (Dt 6, 20-25). \u00c9l tambi\u00e9n les ense\u00f1a los viejos poemas que forman parte de la tradici\u00f3n (Dt 31,19.22; 2Sa 1,18s). As\u00ed la ense\u00f1anza religiosa comienza en el marco familiar.<\/p>\n<p><em>Los sacerdotes <\/em>tienen en este terreno m\u00e1s amplia responsabilidad. Encargados por deber profesional del culto y de la ley, por este hecho desempe\u00f1an una funci\u00f3n doctoral. En el Sina\u00ed hab\u00eda Mois\u00e9s recibido la ley con misi\u00f3n de darla a conocer al pueblo; as\u00ed hab\u00eda venido a ser el primer maestro en Israel (\u00c9x 24,3.12). Esta ley tienen ahora que ense\u00f1arla e interpretarla los levitas para que pueda penetrar en la vida (Dt 17,10s; 33,10; cf. 2Par 15,3). Un hombre como Samuel cumpli\u00f3 a conciencia este deber (1Sa 12,23). Otros sacerdotes lo descuidan y por esta raz\u00f3n incurren en los reproches de los profetas (Os 4,6; 5,1; Jer 5,31; Mal 2,7). No es dif\u00edcil imaginar el marco concreto de esta ense\u00f1anza. Son las fiestas que se celebran en los santuarios, como la renovaci\u00f3n de la alianza en Siquem (Dt 27,9s; Jos 24,1-24), de la que s\u00f3lo ser\u00e1 una variante la promulgaci\u00f3n de la ley por Esdras (Neh 8). La ense\u00f1anza dada versa sobre la ley, que debe releerse y explicarse (Dt 31,9-13), y sobre la historia del designio de Dios (cf. Jos 24). Con la instrucci\u00f3n se mezcla naturalmente la par\u00e9nesis para inducir al pueblo a vivir en la fe y a poner en pr\u00e1ctica la ley. Se halla un eco de esta predicaci\u00f3n sacerdotal en los cap. 4-11 del Deuteronomio, donde se reconoce todo un vocabulario de la ense\u00f1anza: \u00abEscucha, Israel&#8230;\u00bb (Dt 4,1; 5,1); \u00abSabe que&#8230;\u00bb (4,39); \u00abPregunta&#8230;\u00bb (4,32); \u00abGu\u00e1rdate de olvidar&#8230;\u00bb (4,9; 8, lls). Conviene, en efecto, dar a conocer la palabra divina para que Israel la tenga constantemente en la memoria (Dt 11,18-21).<\/p>\n<p><em>Los profetas <\/em>tienen una misi\u00f3n diferente. La palabra de Dios que transmiten no est\u00e1 tomada de la tradici\u00f3n, sino que la reciben directamente de Dios; al proclamarla amenazan, exhortan, prometen, consuelan&#8230; Todo esto no pertenece directamente a la ense\u00f1anza. Sin embargo, constantemente se apoyan en una catequesis que suponen conocida (comp. Os 4,1s y el Dec\u00e1logo), reasumiendo sus temas esenciales. Ellos mismos tienen disc\u00edpulos (Is 8,16; Jer 36,4), que propagan sus or\u00e1culos, y su mensaje viene a a\u00f1adirse a la ense\u00f1anza tradicional para enriquecer los datos de \u00e9sta.<\/p>\n<p><em>Los sabios <\/em>son esencialmente docentes (Ecl 12,9). Cumplen para con sus disc\u00edpulos la misma funci\u00f3n educativa que todo padre para con sus hijos (Eclo 30,3; cf. Prov 3,21; 4,1-17.20&#8230;); \u00a1desgraciados los disc\u00edpulos que no los escuchen (Prov 5,12s)! Si hasta el exilio parece la ciencia sapiencial fundada en la experiencia de las generaciones m\u00e1s que en la palabra divina, en lo sucesivo asimila progresivamente el contenido de la ley y de los libros prof\u00e9ticos y le da curso para uso de todos. El maestro, as\u00ed alimentado con la ense\u00f1anza tradicional, quiere transmitir a sus \u00abhijos\u00bb la verdadera sabidur\u00eda (Job 33,33), el conocimiento y el temor de Yahveh (Prov 2,5; Sal 34, 12), en una palabra, el saber religioso, que es condici\u00f3n de la vida feliz. Sin duda ense\u00f1ando a los imp\u00edos las v\u00edas de Dios los inducir\u00e1 a convertirse (Sal 51,15). El esfuerzo did\u00e1ctico emprendido en los c\u00edrculos de escribas sucede, pues, a la vez al de los sacerdotes y al de los profetas. En la \u00abcasa de escuela\u00bb (Eclo 51,23) dan los doctores a todos una instrucci\u00f3n s\u00f3lida (Eclo 51,25s) que los ayuda a hallar a Dios.<\/p>\n<p>II.\u00a0YAHVEH, MAESTRO SOBERANO. 1. Por lo dem\u00e1s, m\u00e1s all\u00e1 de todos estos maestros humanos importa saber descubrir <em>al \u00fanico maestro verdadero, <\/em>del que reciben toda su autoridad: la palabra de Yahveh, inspirador de Mois\u00e9s y de los profetas, es la fuente de la tradici\u00f3n que transmiten tanto los padres como los sacerdotes y los sabios. As\u00ed pues, a trav\u00e9s de ellos ense\u00f1a \u00e9l a los hombres el saber y la sabidur\u00eda d\u00e1ndoles a conocer sus caminos y su ley (Sal 25,9; 94, 10ss). Su sabidur\u00eda personificada se dirige a ellos para instruirlos (Prov 8,1- 11.32-36), como lo har\u00eda un profeta o un doctor; por ella les vienen todos los bienes (Sab 7,11s). As\u00ed todo jud\u00edo piadoso tiene conciencia de haber sido instruido por Dios desde su juventud (Sal 71,17); por su parte le ruega sin cesar le ense\u00f1e sus caminos, sus mandamientos, sus voluntades (Sal 25,4; 143,10; 119, 7.12 y passim). Esta abertura del coraz\u00f3n a la ense\u00f1anza divina desborda ampliamente el conocimiento te\u00f3rico de la ley y de las Escrituras; supone una adhesi\u00f3n \u00edntima que permite comprender en profundidad el mensaje de Dios y hacer que forme parte de la vida.<\/p>\n<p>2.\u00a0Es sabido, sin embargo, que la actitud de Israel para con Dios no comport\u00f3 siempre esta <em>docilidad de coraz\u00f3n. <\/em>Los miembros del pueblo de Dios le volvieron con frecuencia la espalda y no aceptaron sus lecciones cuando los instru\u00eda con constancia (Jer 32,33). De ah\u00ed los castigos ejemplares infligidos por Dios a sus disc\u00edpulos infieles. Para salir al paso a esta dureza de coraz\u00f3n promete Dios por los profetas que en los \u00faltimos tiempos se revelar\u00e1 a los hombres como el doctor por excelencia (Is 30,20s); obrar\u00e1 en lo m\u00e1s \u00edntimo de su ser, de modo que conozcan su ley sin tener necesidad de instruirse unos a otros acerca de ella (Jer 31,33s). Instruidos directamente por \u00e9l, hallar\u00e1n as\u00ed la felicidad (Is 54,13). Gracia suprema, que har\u00e1 eficaz todo el esfuerzo de instrucci\u00f3n realizado por los enviados divinos. As\u00ed ser\u00e1 escuchada la oraci\u00f3n de los salmistas.<\/p>\n<p>NT. Cristo es el doctor por Pero al confiar su palabra a sus ap\u00f3stoles, les da una misi\u00f3n de ense\u00f1anza que prolonga la suya.<\/p>\n<p>CRISTO, DOCTOR. 1. Durante la vida p\u00fablica de Jes\u00fas, la ense\u00f1anza <em>es un aspecto esencial de su actividad: <\/em>ense\u00f1a en las sinagogas (Mt 4, 23 p; Jn 6,59), en el templo (Mt 21,23 p; Jn 7,14), con ocasi\u00f3n de las fiestas (Jn 8,20), y hasta diariamente (Mt 26,55). Las formas de su ense\u00f1anza no rompen con las que emplean los doctores de Israel, con los que se mezcl\u00f3 durante su juventud (Le 2,46), a los que recibe cuando se presenta la ocasi\u00f3n (Jn 3,10) y que m\u00e1s de una vez lo interrogan (Mt 22,16s.36 p). As\u00ed le dan como a ellos el t\u00edtulo de <em>rabbi, <\/em>es decir, maestro, y \u00e9l lo acepta (Jn 13,13), aunque a los escribas de su tiempo les reprocha ir a caza de tal t\u00edtulo, como si no hubiera para los hombres un solo maestro, que es Dios (Mt 23,7s).<\/p>\n<p>Sin embargo, si aparece a las multitudes como un <em>doctor <\/em>entre los dem\u00e1s, se distingue de ellos de diversas maneras. A veces habla y obra como profeta. O tambi\u00e9n se presenta como int\u00e9rprete autorizado de la ley, a la que lleva a su perfecci\u00f3n (Mt 5,17). En este sentido ense\u00f1a con una autoridad singular (Mt 13,54 p), a diferencia de los escribas, tan dispuestos a ocultarse tras la autoridad de los antiguos (Mt 7,29 p). Adem\u00e1s, su doctrina ofrece un car\u00e1cter de novedad que sorprende a los oyentes (Me 1,27; 11,18), ya se trate de su anuncio del reino o de las reglas de vida que da: rompiendo con las cuestiones de escuela, objeto de una tradici\u00f3n que \u00e9l desecha (cf. Mt 15,1-9 p), quiere dar a conocer el mensaje aut\u00e9ntico de Dios e inducir a los hombres a aceptarlo.<\/p>\n<p>El secreto de esta actitud tan nueva est\u00e1 en que, a diferencia de los doctores humanos, su <em>doctrina no es de \u00e9l, <\/em>sino del que le ha enviado (Jn 7,16s); no dice sino lo que le ense\u00f1a el Padre (Jn 8,28). Aceptar su ense\u00f1anza es, pues, ser d\u00f3cil a Dios mismo. Pero para llegar a esto hace falta cierta disposici\u00f3n de coraz\u00f3n que inclina a cumplir la voluntad divina (Jn 7,17). M\u00e1s profundamente todav\u00eda, hay que haber recibido esa gracia interior que, seg\u00fan la promesa de los profetas, hace al hombre d\u00f3cil a la ense\u00f1anza de Dios (Jn 6,44s). Tocamos aqu\u00ed con el misterio de la libertad humana y de la gracia: la palabra de Cristo doctor choca con la ceguera voluntaria de los que pretenden ver claro (cf. Jn 9,39ss).<\/p>\n<p>LA ENSE\u00d1ANZA APOST\u00d3LICA. 1. Durante su vida p\u00fablica conf\u00eda Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos <em>misiones transitorias <\/em>que ata\u00f1en menos a la ense\u00f1anza en sus pormenores que a la proclamaci\u00f3n del Evangelio (Mt 10, 7 p). S\u00f3lo despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n reciben de \u00e9l una orden precisa que los instituye a la vez \u00abpredicadores, ap\u00f3stoles y doctores\u00bb (cf. 2Tim 1,11): \u00abId, haced disc\u00edpulos de todas las naciones&#8230; ense\u00f1\u00e1ndoles a observar todo lo que yo os he prescrito\u00bb (Mt 28,19s). Para la realizaci\u00f3n de esta tarea de perspectivas inmensas, les prometi\u00f3 entre tanto que les ser\u00eda enviado el Esp\u00edritu Santo y que \u00e9l les ense\u00f1ar\u00eda todas las cosas (Jn 14, 26). Disc\u00edpulos del Esp\u00edritu , para llegar a ser perfectos disc\u00edpulos de Cristo, transmitir\u00e1n, por tanto, a los hombres una ense\u00f1anza que no vendr\u00e1 de ellos, sino de Dios. Por esta raz\u00f3n podr\u00e1n hablar con autoridad: el Se\u00f1or mismo estar\u00e1 con ellos hasta la consumaci\u00f3n de los siglos (Mt 28,20; Jn 14,18s).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pentecost\u00e9s <em>desempe\u00f1an los ap\u00f3stoles esta misi\u00f3n <\/em>de ense\u00f1anza, no en su propio nombre, sino \u00aben nombre de Jes\u00fas\u00bb (Act 4, 18; 5,28), cuyos actos y palabras refieren cubri\u00e9ndose siempre con su autoridad. Como Jes\u00fas, ense\u00f1an en el templo (Act 5,21), en la sinagoga (Act 13,14&#8230;), en las casas particulares (Act 5,42). El objeto de esta ense\u00f1anza es ante todo la proclamaci\u00f3n del mensaje de salvaci\u00f3n. Jes\u00fas, Mes\u00edas e Hijo de Dios, colma la espera de Israel; su muerte y su resurrecci\u00f3n son el cumplimiento de las Escrituras; hay que convertirse y creer en \u00e9l para recibir el Esp\u00edritu prometido y librarse del juicio (cf. discurso de los Hechos). Catequesis elemental que quiere conducir a los hombres a la fe (cf. Act 2,22-40); despu\u00e9s del bautismo se completa con una ense\u00f1anza m\u00e1s profundizada, a la que se muestran asiduos los primeros cristianos (Act 2,42). Entre los oyentes de fuera, algunos se extra\u00f1an de su novedad (cf. Act 17,19s); las autoridades jud\u00edas se preocupan sobre todo por su \u00e9xito y tratan de prohibirla a hombres que no han recibido una formaci\u00f3n normal de escribas (Act 4,13; cf. 5,28). En vano; la ense\u00f1anza, despu\u00e9s de extenderse por Judea, es llevada a multitudes considerables en todo el mundo griego. Se identifica con la palabra (Act 18,11), con el testimonio, con el Evangelio. Si halla el camino de los corazones, es porque la fuerza del Esp\u00edritu la acompa\u00f1a (cf. Act 2,17ss), del Esp\u00edritu, cuya unci\u00f3n habita en los cristianos y los instruye de todo (1Jn 2,27).<\/p>\n<p>Por otra parte, <em>el mismo Esp\u00edritu, con sus carisma. <\/em>(cf. 1Cor 12, 8.29) hace surgir en la Iglesia junto con los ap\u00f3stoles a otros docentes que los ayudan en su funci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n: los <em>did\u00e1skaloi, <\/em>catequistas encargados de fijar y de desarrollar para las j\u00f3venes comunidades el contenido del Evangelio (Act 13,1; Ef 4,11). Al mismo tiempo se constituye un cuerpo de doctrina que es la regla de la fe (cf. Rom 6,17). En la \u00e9poca de las ep\u00edstolas pastorales ha tomado ya forma tradicional (1Tim 4,13.16; 5,17; 6,lss). Mientras la fe se ve amenazada por ense\u00f1anzas err\u00f3neas o f\u00fatiles (Rom 16, 17; Ef 4,3.14; 1Tim 1,3; 6,3; Ap 2,14s.24) propagadas por falsos doctores (2Tim 4,3; 2Pe 2,1), la conservaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de este de-p\u00f3sito aut\u00e9ntico es una de las preocupaciones esenciales de los pastores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los dos Testamentos la fe est\u00e1 fundada en una revelaci\u00f3n divina, de la que son portadores los profetas (en el sentido general de la palabra). 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