{"id":2071,"date":"2018-07-19T10:51:12","date_gmt":"2018-07-19T16:51:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2071"},"modified":"2019-07-19T10:57:32","modified_gmt":"2019-07-19T16:57:32","slug":"escuchar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2071","title":{"rendered":"Escuchar"},"content":{"rendered":"<p>La revelaci\u00f3n b\u00edblica es esencialmente palabra de Dios al hombre. He aqu\u00ed por qu\u00e9, al paso que en los misterios griegos y en la gnosis oriental la relaci\u00f3n del hombre con Dios est\u00e1 fundada ante todo en la visi\u00f3n, seg\u00fan la Biblia \u00abla fe nace de la audici\u00f3n\u00bb (Rom 10,17).<\/p>\n<p><em>El hombre debe escuchar a Dios. a) <\/em>\u00a1Escuchad!, grita el profeta con la autoridad de Dios (Am 3,1; Jer 7,2). \u00a1Escuchad!, repite el sabio en nombre de su experiencia y de su conocimiento de la ley (Prov 1,8). \u00a1Escucha, Israel!, repite cada d\u00eda el piadoso israelita para penetrarse de la voluntad de su Dios (Dt 6,4; Mc 12,29). \u00a1Escuchad!, repite a su vez Jes\u00fas mismo, palabra de Dios (Mc 4,3.9 p).<\/p>\n<p>Ahora bien, seg\u00fan el sentido hebraico de la palabra verdad, escuchar, acoger la palabra de Dios no es s\u00f3lo prestarle un o\u00eddo atento, sino abrirle el coraz\u00f3n (Act 16,14), ponerla en pr\u00e1ctica (Mt 7,24ss), es obedecer. Tal es la obediencia de la fe que requiere la predicaci\u00f3n o\u00edda (Rom 1,5; 10,14ss).<\/p>\n<p><em>b) <\/em>Pero el hombre no quiere escuchar (Dt 18,16.19), y en eso est\u00e1 su Es sordo a las llamadas de Dios; su o\u00eddo y su coraz\u00f3n est\u00e1n incircuncisos (Jer 6,10; 9,25; Act 7, 51). Tal es el pecado de los jud\u00edos con que topa Jes\u00fas:. \u00abVosotros no pod\u00e9is escuchar mi palabra&#8230; El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las o\u00eds, porque no sois de Dios\u00bb (Jn 8,43.47).<\/p>\n<p>En efecto, s\u00f3lo Dios puede abrir el o\u00eddo de su disc\u00edpulo (Is 50,5; cf. 1Sa 9,15; Job 36,10), \u00abprofundiz\u00e1rselo\u00bb para que obedezca (Sal 40, 7s). As\u00ed en los tiempos mesi\u00e1nicos oir\u00e1n los sordos, y los milagros de Jes\u00fas significan que finalmente el pueblo sordo comprender\u00e1 la palabra de Dios y le obedecer\u00e1 (Is 29, 18; 35,5; 42,18ss; 43,8; Mt 11,5). Es lo que la voz del cielo proclama a los disc\u00edpulos: \u00ab\u00c9ste es mi Hijo muy amado, escuchadle\u00bb (Mt 17,5 p).<\/p>\n<p>Mar\u00eda, habituada a guardar fielmente las palabras de Dios en su coraz\u00f3n (Lc 2,19.51), fue glorificada por su hijo Jes\u00fas cuando \u00e9ste revel\u00f3 el sentido profundo de su maternidad: \u00abBienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la guardan\u00bb (Lc 11,28).<\/p>\n<p><em>2. Dios escucha al hombre. <\/em>El hombre en su oraci\u00f3n pide a Dios que le escuche, es decir, que acoja su ruego. Dios no escucha a los injustos ni a los pecadores (Is 1,15; Miq 3,4; Jn 9,31). Pero oye al pobre, a la viuda y al hu\u00e9rfano, a los humildes, a los cautivos (\u00c9x 22,22-26; Sal 10,17; 102,21; Sant 5,4). Escucha a los justos, a los que son piadosos y hacen su voluntad (Sal 34,16.18; Jn 9,31; 1Pe 3,12), a los que piden seg\u00fan su voluntad (1Jn 5,14s). Y si lo hace, es que \u00absiempre\u00bb escucha a su Hijo Jes\u00fas (Jn 11,41s), por el que para siempre pasa la oraci\u00f3n del cristiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revelaci\u00f3n b\u00edblica es esencialmente palabra de Dios al hombre. 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