{"id":2080,"date":"2019-01-19T11:16:04","date_gmt":"2019-01-19T17:16:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2080"},"modified":"2019-07-19T11:17:45","modified_gmt":"2019-07-19T17:17:45","slug":"fuerza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2080","title":{"rendered":"Fuerza"},"content":{"rendered":"<p>La Biblia entera habla de fuerza y sue\u00f1a con ella, al mismo tiempo que anuncia la ca\u00edda final de los violentos y la promoci\u00f3n de los peque\u00f1os. Esta paradoja se desarrolla hasta la predicaci\u00f3n de la cruz, donde lo que parece \u00abdebilidad de Dios\u00bb es proclamado m\u00e1s fuerte que el hombre (1Cor 1,25). As\u00ed el gigante Goliat, \u00abhombre de guerra desde su juventud\u00bb, que se yergue con su espada, su lanza y su venablo, es vencido por David, muchacho rubio, provisto de una honda y cinco piedras, pero que avanza en nombre de Yahvel\u00ed (1Sa 17,45). Y Pablo caracteriza as\u00ed el m\u00e9todo divino: \u00ablo d\u00e9bil del mundo lo ha escogido Dios para confundir a los fuertes\u00bb (1Cor 1,27).<\/p>\n<p>No se trata de una apolog\u00eda de la debilidad, sino de una glorificaci\u00f3n de la \u00abfuerza de Dios para la salvaci\u00f3n del creyente\u00bb (Rom 1,16). Con estas palabras no quiere Pablo, como lo har\u00e1 m\u00e1s tarde el Islam, exaltar un poder divino por encima de la nada de los mortales; opone la fuerza que halla el hombre en Dios a la impotencia en que se encuentra sin Dios; con Dios, luchar\u00e1 uno victoriosamente contra mil (Jos 23,10; Lev 26,8); sin Dios, se ver\u00e1 uno obligado a huir al ruido de una hoja seca (Lev 26,36). \u00abCon Dios haremos proezas\u00bb, canta el salmista (Sal 60, 14). \u00abTodo lo puedo en aquel que me hace fuerte\u00bb, exclama san Pablo (Flp 4,13).<\/p>\n<p>LA FUERZA DE LOS ELEGIDOS DE DIOS. 1. <em>La fuerza que impone. <\/em>El israelita sue\u00f1a con la fuerza porque sue\u00f1a con imponerse en forma duradera al mundo que le rodea: \u00abSeas fuerte en Efrata, desear\u00e1n a Booz; tengas renombre en Bel\u00e9n\u00bb (Rut 4,11). La fuerza que ayuda a imponerse es en primer lugar la fuerza de los brazos (Sal 76,6) y de los lomos (Sal 93,1), la de las rodillas que no flaquean, del coraz\u00f3n que se mantiene firme en la lucha (Sal 57,8); es tambi\u00e9n la fuerza que representa la potencia vital de un ser, su salud y su fecundidad (G\u00e9n 49,3); o tambi\u00e9n su potencia econ\u00f3mica, esa que Israel consume pagando tributo o compr\u00e1ndose aliados (Os 7,9; Is 30,6). Finalmente, si es escandalosa la fuerza que sacan los malos de sus riquezas (Job; Sal 49,73), por el contrario, la virtud, por ejemplo la de la \u00abmujer fuerte\u00bb (Prov 31.10-31), es digna de elogio.<\/p>\n<p>Puesto que se trata de imponerse al exterior, ser fuerte significa en realidad \u00abser m\u00e1s fuerte que\u00bb. El fuerte opone al enemigo la resistencia de la piedra, del diamante (Ez 3,9), del bronce (Job 6,12), la resistencia de la roca, a la que no hace mella el asalto furioso de los mares (Sal 46,3s), la resistencia de la ciudadela inexpugnable (Is 26,5), del nido encaramado a alturas inaccesibles (Abd 3). El fuerte se mantiene en pie, mientras que el d\u00e9bil se tambalea y cae, tendido como muerto: \u00abYahveh es mi roca, mi baluarte&#8230; Mi ciudadela, mi refugio&#8230; Un Dios que me ci\u00f1e de fuerza y me mantiene en pie sobre las alturas\u00bb (Sal 18;62, 3). Esta fuerza de oposici\u00f3n no puede ser puramente defensiva. En la lucha por la vida es uno vencedor o vencido: no hay soluciones intermedias. Ei ungido de Yahveh, al que la fuerza divina ayuda a mantenerse en pie frente a un mundo coligado, ver\u00e1 al fin rodar a sus pies a todos sus enemigos (Sal 18,48), sin que ninguno de ellos pueda escaparle (Sal 21,9). A juzgar por la insistencia de los salmos reales, se impone esta verdad: no hay paz sin victoria total y definitiva.<\/p>\n<p>2.\u00a0<em>La fuerza al servicio de Dios. Si <\/em>Israel sue\u00f1a as\u00ed con la fuerza, lo hace con miras a realizar el plan de Dios. De lo contrario, \u00bfc\u00f3mo hubiera podido Josu\u00e9 conquistar la tierra de Cana\u00e1n (Jos 1,6) y c\u00f3mo hubiera podido el pueblo alcanzar la salvaci\u00f3n (Is 35,3s)? No har\u00e1 falta menos fuerza, aunque en otro plano, para tener parte en el reino del NT, \u00abcorroborados en toda virtud por el poder de la gloria, para el ejercicio alegre de la paciencia y de la longanimidad\u00bb (Col 1,11). La fuerza necesaria al cristiano aparece tambi\u00e9n como potencial de vida y como oposici\u00f3n victoriosa. Siendo participaci\u00f3n de la fuerza misma de Cristo resucitado, que est\u00e1 sentado a la diestra de Dios Padre (Ef 1,19s), hace del cristiano vencedor del mundo (Jn 5,5), d\u00e1ndole dominio sobre todo poder del mal (Mc 15,17s), primero en s\u00ed mismo (Jn 2,14; 5,18) (en lo cual no insist\u00eda en absoluto el AT), y luego en torno a \u00e9l. El Esp\u00edritu del Se\u00f1or es poder de resurrecci\u00f3n tambi\u00e9n para nosotros (Flp 3,10s), fortifica en nosotros al hombre interior (Ef 3,16), hasta permitirnos entrar por nuestra plenitud en la plenitud misma de Dios (3,19).<\/p>\n<p>LA FUERZA EN LA DEBILIDAD. El hombre no posee en s\u00ed mismo la fuerza que pueda proporcionarle la salvaci\u00f3n: \u00abNo es la muchedumbre de los ej\u00e9rcitos la que salva al rey&#8230; Vano es para la salvaci\u00f3n el caballo\u00bb (Sal 33,16s). Esta confesi\u00f3n de impotencia es sin duda un lugar com\u00fan en toda oraci\u00f3n. Los mortales, desarmados frente a un mundo m\u00e1s fuerte que ellos, tratan de poner de su lado el poder de los dioses. Pero la Biblia se guarda bien de proporcionar as\u00ed al hombre recetas eficaces para compensar su impotencia natural. Dios es quien nos requiere para su servicio; si hace al hombre fuerte, es para que cumpla su voluntad y realice su designio (Sal 41,10; 2Cor 13,8).<\/p>\n<p>Ahora bien, ya se trate de la fuerza o de otros dones de Yahveh, Israel acaba por olvidar su origen, apropi\u00e1ndoselos y haci\u00e9ndose independiente de aqu\u00e9l, del que ha recibido todo: \u00abGu\u00e1rdate de decir: la fuerza, el vigor de mi brazo son los que me han procurado este poder\u00bb (Dt 8,17). Mantener el equ\u00edvoco ser\u00eda abrir el camino para renegar de Dios. As\u00ed Yahveh, para dar a entender que no se es fuerte sino por \u00e9l y en \u00e9l, se escoge hombres de apariencia modesta, pero cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 seguro (1Sa 16,7), con preferencia a personas que, como Sa\u00fal, sobresalen de entre todos, de los hombres arriba (1Sa 10.23). Quiere obrar con medios humanos de lo m\u00e1s humildes: \u00abel pueblo que ha venido contigo es demasiado numeroso para que yo les entregue a Madi\u00e1n en las manos. Israel podr\u00eda gloriarse a mis expensas y decir: mi propia mano me ha liberado\u00bb (Jue 7,2; Is 30,15ss). As\u00ed, el Se\u00f1or revela a Pablo: \u00abMi gracia te basta, pues mi fuerza se despliega en la flaqueza\u00bb (2Cor 12,9).<\/p>\n<p>En efecto, su gloria no puede resplandecer de otra manera. Cuando el hombre no puede ya nada, entonces interviene Dios (Is 29,4), de tal manera que resulte bien claro que \u00e9l solo ha obrado. No hace el menor caso del orden de grandeza de las realidades naturales: volcando su desprecio sobre los pr\u00edncipes (Sal 107,40), hace, pues, sentar a su lado al pobre, al que ha levantado del polvo (Sal 113,7). Halla su gloria en la exaltaci\u00f3n de su siervo que, desechado por la sociedad, se niega a defenderse por sus propias fuerzas y s\u00f3lo espera la salvaci\u00f3n de Dios; la manifiesta en su plenitud en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas crucificado, misterio cuya predicaci\u00f3n constituye el mensaje mismo de la potencia de Dios (1Cor 1,18).<\/p>\n<p>La humildad cristiana es la de Mar\u00eda en el <em>Magn\u00edficat. <\/em>No se reduce al sentimiento de la debilidad de criatura, o de pecador, sino que es al mismo tiempo toma de conciencia de una fuerza que procede enteramente de Dios: \u00abEste tesoro lo llevamos en vasos de arcilla, para que se vea bien que este poder extraordinario pertenece a Dios y no viene de nosotros\u00bb (2Cor 4,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Biblia entera habla de fuerza y sue\u00f1a con ella, al mismo tiempo que anuncia la ca\u00edda final de los violentos y la promoci\u00f3n de los peque\u00f1os. 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