{"id":2091,"date":"2019-01-20T10:23:32","date_gmt":"2019-01-20T16:23:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2091"},"modified":"2019-07-20T10:25:45","modified_gmt":"2019-07-20T16:25:45","slug":"hipocrita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2091","title":{"rendered":"Hip\u00f3crita"},"content":{"rendered":"<p>Como los profetas (p.e., Is 29,13) y loe sabios (p.e., Eclo 1,28s; 32,15; 36,20), pero con un vigor incomparable, puso Jes\u00fas al descubierto las ra\u00edces y las consecuencias de la hipocres\u00eda fij\u00e1ndose especialmente en los fariseos. Son evidentemente hip\u00f3critas aquellos cuya conducta no expresa los pensamientos del coraz\u00f3n; pero al mismo tiempo son calificados de ciegos por Jes\u00fas (comp. Mt 23,25 y 23,26).<\/p>\n<p>Parece que hay una relaci\u00f3n que justifica el paso de un sentido al otro: el hip\u00f3crita, a fuerza de querer enga\u00f1ar a los otros, se enga\u00f1a a s\u00ed mismo y se vuelve ciego para con su propio estado, siendo incapaz de ver la luz.<\/p>\n<p>1.<em> El formalismo del hip\u00f3crita. <\/em>La hipocres\u00eda religiosa no es sencillamente una mentira; enga\u00f1a al pr\u00f3jimo para conquistar su estima a partir de gestos religiosos cuya intenci\u00f3n no es simple. El hip\u00f3crita parece obrar para Dios, pero en realidad obra para s\u00ed mismo. Las pr\u00e1cticas m\u00e1s recomendables, limosna, oraci\u00f3n, ayuno se pervierten as\u00ed por la preocupaci\u00f3n de \u00abhacerse notar\u00bb (Mt 6,2.5.16; 23,5). Este h\u00e1bito de establecer cierta distancia entre el coraz\u00f3n y los labios induce a disimular intenciones malignas, como cuando con el pretexto de una cuesti\u00f3n jur\u00eddica se quiere poner una asechanza a Jes\u00fas (Mt 22,18; cf. Jer 18,18). El hip\u00f3crita, deseoso de quedar bien, de \u00absalvar el rostro\u00bb, sabe elegir entre los preceptos o disponerlos con una casu\u00edstica sutil: as\u00ed puede filtrar el mosquito y tragarse el camello (Mt 23,24) o encauzar las prescripciones divinas en favor de su rapi\u00f1a o de su intemperancia (23,25): \u00ab\u00a1 Hip\u00f3critas!, bien profetiz\u00f3 de vosotros Isa\u00edas cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed\u00bb (15,7).<\/p>\n<p>2. <em>Ciego que se enga\u00f1a a s\u00ed mismo. <\/em>El formalismo se puede curar, pero la hipocres\u00eda no est\u00e1 lejos del endurecimiento. Los \u00absepulcros blanqueados\u00bb acaban por tomar por verdad lo que quieren hacer creer a los otros: se creen justos (cf. Le 18,9) y se hacen sordos a todo llamamiento a la conversi\u00f3n. Como un actor de teatro (en gr. <em>hypocrites), <\/em>el hip\u00f3crita sigue representando su papel, tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s elevado rango ocupa y su palabra es obedecida (Mt 23,2s). La correcci\u00f3n fraterna es sana, pero \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 el hip\u00f3crita sacarse la viga que le tapa la vista, si s\u00f3lo piensa en quitar la paja del ojo del vecino (1,4s; 23,3s)? Los gu\u00edas espirituales son necesarios ac\u00e1 abajo, pero \u00bfno se ponen en lugar de Dios cuando sustituyen la ley divina por tradiciones humanas? Son ciegos que pretenden guiar a los otros (15,3-14), y su doctrina no es m\u00e1s que una mala levadura (Le 12,11. Ciegos, son incapaces de reconocer los signos del tiempo, es decir, de descubrir en Jes\u00fas al enviado de Dios, y todav\u00eda reclaman \u00abun signo del cielos (Le 12,56; Mt 16,1ss); cegados por su propia malicia, no quieren saber nada de la bondad de Jes\u00fas, e invocan la ley del s\u00e1bado para impedirle hacer el bien (Le 13,15); si osan imaginar que Belzebub es la causa de los milagros de Jes\u00fas, es que de un mal coraz\u00f3n no pueden salir buenas palabras (Mt 12,24.34). Para romper las puertas de su coraz\u00f3n los deja Jes\u00fas en mal lugar delante de los otros (Mt 23,Iss), denunciando su pecado radical, su podredumbre secreta (23,27s): esto es mejor que dejar compartir la suerte de los imp\u00edos (24,51; Le 12,46). Jes\u00fas utilizaba aqu\u00ed sin duda el t\u00e9rmino arameo <em>hanefa, <\/em>que en el AT significa ordinariamente \u00abperverso, imp\u00edo\u00bb: el hip\u00f3crita est\u00e1 en trance de convertirse en imp\u00edo. El cuarto evangelio traduce la apelaci\u00f3n de hip\u00f3crita por la de ciego: el pecado de los jud\u00edos consiste en decir \u00abnosotros vemos\u00bb, siendo as\u00ed que est\u00e1n ciegos (Jn 9,40). <em>3. El riesgo permanente de<\/em> <em>la hipocres\u00eda. <\/em>Ser\u00eda una ilusi\u00f3n pensar que la hipocres\u00eda es monopolio de los fariseos. Ya la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica extend\u00eda a la multitud la acusaci\u00f3n de hipocres\u00eda (Lc 12,56; 13,15); Juan tiene presentes, a trav\u00e9s de \u00ablos jud\u00edos\u00bb, a los incr\u00e9dulos de todos los tiempos. El cristiano, sobre todo si tiene funci\u00f3n de gu\u00eda, est\u00e1 tambi\u00e9n expuesto a hacerse hip\u00f3crita. Pedro mismo no esquiv\u00f3 este peligro en el episodio de Antioqu\u00eda que le enfrent\u00f3 con Pablo: su conducta era una clase de \u00abhipocres\u00eda\u00bb (G\u00e1l 2,13). El mismo Pedro recomienda al creyente que sea simple en su vida como un reci\u00e9n nacido, sabiendo que la hipocres\u00eda lo acecha (1Pe 2,1s) y podr\u00eda llevarlo a sucumbir en la apostas\u00eda (1Tim 4,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como los profetas (p.e., Is 29,13) y loe sabios (p.e., Eclo 1,28s; 32,15; 36,20), pero con un vigor incomparable, puso Jes\u00fas al descubierto las ra\u00edces y las consecuencias de la hipocres\u00eda fij\u00e1ndose especialmente en los fariseos. 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