{"id":2099,"date":"2019-01-20T10:45:22","date_gmt":"2019-01-20T16:45:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2099"},"modified":"2019-07-20T10:54:40","modified_gmt":"2019-07-20T16:54:40","slug":"ira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2099","title":{"rendered":"Ira"},"content":{"rendered":"<p>Nadie puede sin esc\u00e1ndalo o\u00edr hablar de Dios encolerizado si no ha sido un d\u00eda visitado por su santidad y por su amor. Por otra parte, as\u00ed como para entrar en la gracia debe el hombre ser arrancado del pecado, as\u00ed para tener verdaderamente acceso al amor de Dios, debe acercarse el creyente al misterio de su ira. Querer reducir este misterio a la expresi\u00f3n m\u00edtica de una experiencia humana, es desconocer lo serio del pecado y lo tr\u00e1gico del amor de Dios. Cierto, la ira del hombre es la que ha permitido expresar esta realidad misteriosa, pero la experiencia del misterio es primera en relaci\u00f3n con el lenguaje, y de un origen muy distinto.<\/p>\n<p>LA IRA DEL HOMBRE. 1. <em>Condenaci\u00f3n de la ira. Dios <\/em>condena la reacci\u00f3n violenta del hombre que se arrebata contra otro, ya sea envidioso como Ca\u00edn (G\u00e9n 4,5), furioso como Esa\u00fa (G\u00e9n 27,44s), o, como Sime\u00f3n y Lev\u00ed, vengue con exceso el ultraje hecho a su hermana (G\u00e9n 49,5ss; cf. 34, 7-26; Jdt 9,2); esta ira induce ordinariamente al homicidio. A su vez los sapienciales censuran la necedad del que se encoleriza (Prov 29,11), que no sabe dominar \u00abel soplo de las narices\u00bb, seg\u00fan la imagen original, pero admiran al sabio, que tiene \u00abel aliento largo\u00bb, por oposici\u00f3n a impaciente, \u00abde aliento corto\u00bb (Prov 14,29; 15,18). La ira engendra la injusticia (Prov 14,17; 29,22; cf. Sant 1,19s). Jes\u00fas se mostr\u00f3 m\u00e1s radical todav\u00eda, equiparando la ira con su efecto habitual, el homicidio (Mt 5,22). San Pablo la juzgar\u00e1 incompatible con la caridad (1Cor 13,5): es un mal puro y simple (Col 3,8), del que hay que preservarse, sobre todo en raz\u00f3n de la proximidad de Dios (1Tim 2,8; Tit 1.7).<\/p>\n<p>2. <em>Las iras santas. <\/em>Sin embargo, al paso que los estoicos reprobaban todo arrebato en nombre de su ideal de la <em>apatheia, <\/em>la Biblia conoce \u00abiras santas\u00bb que expresan concretamente la reacci\u00f3n de Dios contra la rebeli\u00f3n del hombre. As\u00ed Mois\u00e9s contra los hebreos cuando les falta la fe (\u00c9x 16,20), apostatan en el Horeb (Ez 32,19.22), descuidan los ritos (Lev 10, 16) o no observan el anatema sobre el bot\u00edn (N\u00fam 31,14); as\u00ed Pinhas, cuyo celo alaba Dios (N\u00fam 25,11); as\u00ed El\u00edas, que da muerte a los falsos profetas (1Re 18,40) o hace caer fuego sobre los emisarios del rey (2Re 1,10.12); as\u00ed Pablo en Atenas (Act 17,16). Frente a los \u00eddolos, frente al pecado, estos hombres de Dios est\u00e1n, como Jerem\u00edas, \u00abrepletos de la ira de Yahveh\u00bb (Jer 6,11; 15,17), anunciando imperfectamente la ira de Jes\u00fas (Mc 3,5).<\/p>\n<p>Sin paradoja, s\u00f3lo Dios puede airarse. As\u00ed, en el AT, los t\u00e9rminos de ira se emplean respecto de Dios unas cinco veces m\u00e1s que respecto del hombre. Pablo, que sin embargo debi\u00f3 acalorarse m\u00e1s de una vez (Act 15,39), aconseja sabiamente: \u00abNo os tom\u00e9is la justicia por vosotros mismos, antes dad lugar a la ira (de Dios); pues escrito est\u00e1: \u00abA m\u00ed la venganza, yo har\u00e9 justicia, dice el Se\u00f1or\u00bb (Rom 12,19).\u00bb La ira no es asunto del hombre, sino de Dios.<\/p>\n<p>LA IRA DE DIOS.<\/p>\n<p>1. IM\u00c1GENES Y REALIDAD. 1. <em>Es un hecho. <\/em>Dios se encoleriza. Toda clase de im\u00e1genes afluyen bajo la inspiraci\u00f3n b\u00edblica, que recoge Isa\u00edas: \u00abArde su c\u00f3lera, sus labios respiran furor, su lengua es como fuego abrasador. Su aliento como torrente desbordado que sube hasta el cuello&#8230; su brazo descarga en el ardor de su ira, en medio de fuego devorador, en tempestad, en aguacero y en granizo&#8230; El soplo de Yahveh va a encender como torrente de azufre la paja y la le\u00f1a acumulados en Tofet\u00bb (Is 30,27-33). Fuego, soplo, tempestad, torrente. la ira abrasa, se vuelca (Ez 20,33), debe beberse en una copa (Is 51, 17), como un vino embriagador (Jer 25,15-38).<\/p>\n<p>El resultado de esta ira es la muerte, con sus auxiliares. David debe escoger entre hambre, derrota o peste (2Sa 24,13ss); otra vez son las plagas (N\u00fam 17,11), la lepra (N\u00fam 12,9s), la muerte (1S s 6,19). Esta ira descarga sobre todos los culpables endurecidos; primero sobre Israel, pues est\u00e1 m\u00e1s cerca del Dios santo (\u00c9x 19; 32; Dt 1,34; N\u00fam 25,7-13), sobre la comunidad (2Re 23,26; Jer 21,5) como sobre los individuos; luego tambi\u00e9n sobre las naciones (1Sa 6,9), pues Yahveh es el Dios de toda la tierra (Jer 10, 10). Casi no hay un solo documento ni un solo libro que no recuerde esta convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Ante el hecho de un Dios animado de una pasi\u00f3n violenta <em>se rebela la raz\u00f3n <\/em>y quiere purificar a la divinidad de sentimientos que juzga indignos de ella. As\u00ed, seg\u00fan una tendencia marginal en la Biblia, pero frecuente en las otras religiones (p.e., las Erinias griegas), Sat\u00e1n viene a ser el agente de la ira de Dios (comp. 1Par 21 y 2Sa 24). Sin embargo, la conciencia b\u00edblica no acogi\u00f3 el misterio indirectamente, mediante la desmitizaci\u00f3n o el traspaso. Es evidente que la revelaci\u00f3n se transmite a trav\u00e9s de im\u00e1genes po\u00e9ticas, pero que no son meras met\u00e1foras. Dios parece afectado por una verdadera \u00abpasi\u00f3n\u00bb que \u00e9l mismo desencadena, que no calma (Is 9,11) y que no se aparta (Jer 4,8), o, por el contrario, que se desv\u00eda (Os 14,5; Jer 18,20), pues Dios \u00abvuelve\u00bb a los que vuelven a \u00e9l (2Par 30,6; cf. Is 63,17). En Dios luchan dos \u00absentimientos\u00bb, la ira y la misericordia (cf. Is 54,8ss; Sal 30,6), los cuales dos significan la afecci\u00f3n apasionada de Dios hacia el hombre. Pero se expresan diversamente: mientras que la c\u00f3lera, reservada finalmente al d\u00eda postrero, acaba por identificarse con el infierno, el amor misericordioso triunfa para siempre en el cielo, y ya aqu\u00ed en la tierra en los castigos que invitan al pecador a la conversi\u00f3n. Tal es el misterio, al que Israel se fue acercando poco a poco por caminos variados.<\/p>\n<p>IRA Y SANTIDAD.<\/p>\n<p>1.<em> Hacia la adoraci\u00f3n del Dios santo. <\/em>Un primer grupo de textos, los m\u00e1s antiguos, deja aparecer el car\u00e1cter irracional del hecho. La amenaza de muerte pesa sobre todo el que se acerque inconsideradamente a la santidad de Yahveh (\u00c9x 19,9-25; 20,18-21; 33,20; Jue 13,22); Oza se ve fulminado cuando quiere sostener el arca (2Sa 6,7). As\u00ed interpretar\u00e1n los salmistas las calamidades, la enfermedad, la muerte prematura, el triunfo de los enemigos (Sal 88,16; 90,7-10; 102, 9-12; Job). Tras esta actitud, l\u00facida, ya que toma el mal por lo que es, ingenua, pues atribuye todo mal inexplicable a la ira de Dios concebida como la venganza de un tab\u00fa, se oculta una fe profunda en la presencia de Dios en todo acontecimiento, y un aut\u00e9ntico sentimiento de temor ante la santidad de Dios (Is 6,5).<\/p>\n<p>2. <em>Ira y pecado. <\/em>Seg\u00fan otros textos, el creyente no se contenta con adorar perdidamente la intervenci\u00f3n divina que pone en contingencia su existencia, sino que busca su motivo y su sentido. Lejos de atribuirla a alg\u00fan odio malicioso (la <em>menis <\/em>griega) o a un capricho celoso (el dios babil\u00f3nico Enlil), lo cual ser\u00eda todav\u00eda disculparse con otro, Israel reconoce su falta. A veces designa Dios al culpable castigando al pueblo impaciente (N\u00fam 11,1), o a Miriam la deslenguada (N\u00fam 12,1-10); a veces la comunidad misma ejecuta la ira divina (\u00c9x 32) o echa las suertes para descubrir al pecador, como Ak\u00e1n (Jos 7). Si, pues, hay ira de Dios, es que ha habido pecado del hombre. Esta convicci\u00f3n gu\u00eda al redactor del libro de los Jueces, que escalona la historia de Israel en tres tiempos: apostas\u00eda del pueblo, ira de Dios, conversi\u00f3n de Israel.<\/p>\n<p>As\u00ed sale Dios justificado del proceso en que le empe\u00f1aba el pecador (Sal 51,6); entonces descubre el pecador un primer sentido de la c\u00f3lera divina: los celos intransigentes de un amor santo. Los profetas explican los castigos pasados por la infidelidad del pueblo a la alianza (Os 5,10; Is 9,11; Ez 5,13&#8230;); las terribles im\u00e1genes de Oseas (ti\u00f1a, caries, le\u00f3n, cazador, oso&#8230;: Os 5,12.14; 7,12; 13,8) quieren mostrar lo serio del amor de Dios; el Santo de Israel no puede tolerar el pecado en el pueblo que ha elegido. Tambi\u00e9n sobre las naciones se volcar\u00e1 la ira en la medida de su soberbia, que les hace traspasar la misi\u00f3n confiada (Is 10,5-15; Ez 25,15ss). Si la ira de Dios se cierne sobre el mundo, es que el mundo es pecador. El hombre, asustado por esta ira amenazadora, confiesa su pecado y aguarda la gracia (Miq 7,9; Sal 90,7s).<\/p>\n<p>Los TIEMPOS DE LA IRA. Todav\u00eda no se ha terminado el itinerario de la conciencia religiosa: el hombre, despu\u00e9s de haber pasado de la adoraci\u00f3n ciega a la confesi\u00f3n de su pecado, despu\u00e9s de haber reconocido la santidad que mata al pecado, debe adorar al amor que vivifica al pecador.<\/p>\n<p>1. <em>Ira y amor. <\/em>Dios no se comporta como un humano en las manifestaciones de su ira: Dios domina su pasi\u00f3n. Cierto que algunas veces se desencadena inmediatamente sobre los hebreos, \u00abque ten\u00edan todav\u00eda carne bajo los dientes\u00bb (N\u00fam 11,33) o sobre Myriam (N\u00fam 12,9), pero no por eso es impaciencia. Al contrario, Dios es \u00abtardo a la ira\u00bb (\u00c9x 34,6; Is 48,9; Sal 103,8), y su misericordia est\u00e1 siempre pronta para manifestarse (Jer 3,12). \u00abNo desencadenar\u00e9 todo el furor de mi ira, no destruir\u00e9 del todo a Efra\u00edm, porque yo soy Dios, no soy un hombre\u00bb, se lee en el profeta de las im\u00e1genes violentas (Os 11,9). Cada vez va percat\u00e1ndose mejor el hombre de que Dios no es un Dios de ira, sino el Dios de la misericordia, Despu\u00e9s del castigo ejemplar del exilio dice Dios a su esposa: \u00abPor una hora, por un momento te abandon\u00e9, pero en mi gran amor vuelvo a llamarte. Desencadenando mi ira ocult\u00e9 de ti mi rostro; un momento me alej\u00e9 de ti; pero en mi eterna misericordia me apiad\u00e9 de ti\u00bb (Is 54,7s). Y la victoria de esta piedad supone que el siervo fiel ha sido herido de muerte por los pecados del pueblo, convirtiendo en justicia la injusticia misma (Is 53,4.8).<\/p>\n<p><em>Liberaci\u00f3n de la ira. <\/em>Dios, castigando a su tiempo y no bajo el impulso de una impaciencia, manifiesta al hombre el alcance educativo de los castigos causados por su ira (Am 4,6-11). Esta ira, anunciada al pecador en un designio de misericordia, no lo paraliza como un espectro fatal, sino lo llama a convertirse al amor (Jer 4,4).<\/p>\n<p>Si Dios tiene una intenci\u00f3n de amor en el fondo del coraz\u00f3n, Israel puede, pues, suplicar ser liberado de la ira. Los sacrificios, animados por la fe en la justicia divina, no tienen nada de las pr\u00e1cticas de magia, que quisieran conjurar a la divinidad; al igual que las oraciones de intercesi\u00f3n, expresan la convicci\u00f3n de que Dios puede retractar su ira. Mois\u00e9s intercede por el pueblo infiel (\u00c9x 32,11.31s; N\u00fam 11,1s; 14,11s&#8230;) o por tal culpable (N\u00fam 12,13; Dt 9,20). As\u00ed tambi\u00e9n Am\u00f3s por Israel (Am 7,2.5), Jerem\u00edas por Jud\u00e1 (Jer 14,7ss; 18,20), Job por sus amigos (Job 42.7s). Con esto disminuyen los efectos de la ira (N\u00fam 14; Dt 9) o hasta quedan suprimidos (N\u00fam 11; 2Sa 24). Los motivos invocados revelan precisamente que no se ha cortado entre Israel y Dios (Ex 32,12; N\u00fam 14,15s; Sal 74,2): en este di\u00e1logo argumenta el hombre con su debilidad (Am 7,2.5; Sal 79,8) y recuerda a Dios que \u00e9l es esencialmente misericordioso y fiel (N\u00fam 14,18).<\/p>\n<p><em>Ira y castigo. Al <\/em>reducir Israel la ira, que extermina al pecador endurecido, a un castigo sufrido con miras a la correcci\u00f3n y a la conversi\u00f3n del pecador, no por eso ha anulado la ira en sentido propio, sino la ha situado en su puesto exacto, que es el d\u00eda postrero. El d\u00eda de las tinieblas, de que hablaba Am\u00f3s (Am 5,I8ss), se convierte en el \u00abd\u00eda de la ira\u00bb <em>(dies irae, <\/em>Sof 1,15-2,3), del que nadie podr\u00e1 escapar, ni los paganos (Sal 9,17s; 56,8; 79,6ss), ni los imp\u00edos de la comunidad (Sal 7,7; 11,5s; 28,4; 94,2), sino \u00fanicamente el hombre piadoso, al que se ha perdonado su pecado (Sal 30,6; 65,3s; 103,3).<\/p>\n<p>As\u00ed se ha operado una distinci\u00f3n entre ira e ira. Los castigos de Dios a lo largo de la historia no son propiamente la ira de Dios que extermina para siempre, sino \u00fanicamente figuras que la anticipan. A trav\u00e9s de ellos, la ira del fin de los tiempos sigue ejerciendo su valor saludable, revelando bajo uno de sus aspectos el amor del Dios santo. Con referencia a esta ira, las visitas de Dios a su pueblo pecador pueden y deben comprenderse como gestos de longanimidad que difieren el ejercicio de la ira definitiva (cf. 2Mac 6,12-17). Los autores de apocalipsis comprendieron bien que al tiempo de la gracia definitiva debe preceder un tiempo de la ira: \u00abAnda, pueblo m\u00edo, entra en tu casa y cierra las puertas tras de ti; oc\u00faltate por un poco mientras pasa la c\u00f3lera\u00bb (Is 26, 20; cf. Dan 8,19; 11,36).<\/p>\n<p>NT. Desde el mensaje del Precursor (Mt 3,7 p) hasta las \u00faltimas p\u00e1ginas del NT (Ap 14,10), el Evangelio de la gracia mantiene la ira de Dios como un dato fundamental de su Se renovar\u00eda la herej\u00eda de Marci\u00f3n si se eliminara la ira para no querer conservar m\u00e1s que un concepto falacioso de \u00abDios de bondad\u00bb. Sin embargo, la venida de Jesucristo transforma los datos del AT, realiz\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>I.\u00a0LA REALIDAD Y LAS IM\u00c1GENES. <em>1. De la pasi\u00f3n divina a los efectos de la ira. <\/em>El acento se desplaza. Cierto que las im\u00e1genes del AT sobreviven todav\u00eda: fuego (Mt 5,22; 1Cor 3,13.15), soplo exterminador (2Tes 1,8; 2,8), vino, copa, cuba, trompetas de la ira (Ap 14,10.8; 16,1ss). Pero estas im\u00e1genes no pretenden ya tanto describir psicol\u00f3gicamente la pasi\u00f3n de Dios cuanto revelar sus efectos. Hemos entrado en los \u00faltimos tiempos. Juan Bautista anuncia el fuego del juicio (Mt 3,12), y Jes\u00fas le hace eco en la par\u00e1bola de los invitados indignos (Mt 22,7); tambi\u00e9n, seg\u00fan \u00e9l, el enemigo y el infiel ser\u00e1n aniquilados (Lc 19,27; 12,46), arrojados al fuego inextinguible (Mt 13,42; 25,41).<\/p>\n<p><em>2. Jes\u00fas encolerizado. <\/em>M\u00e1s terrible que este lenguaje inspirado, m\u00e1s tr\u00e1gica que la experiencia de los profetas aplastados entre el Dios santo y el pueblo pecador, es la reacci\u00f3n de un hombre que es Dios mismo. En Jes\u00fas se revela la ira de Dios. Jes\u00fas no se conduce como un estoico que no se altera jam\u00e1s (Jn 11,33); impera con violencia a Sat\u00e1n (Mt 4, 10; 16,23), amenaza duramente a los demonios (Mc 1,25), se pone fuera de s\u00ed ante la astucia diab\u00f3lica de los hombres (Jn 8,44) y especialmente de los fariseos (Mt 12,34), de los que matan a los profetas (Mt 23,33), de los hip\u00f3critas (Mt 15,7). Como Yahveh, Jes\u00fas se alza encolerizado contra todo el que se alza contra Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas reprende tambi\u00e9n a los desobedientes (Mc 1,43; Mt 9,30), a los disc\u00edpulos de poca fe (Mt 17,17). Sobre todo se irrita contra los que, como el envidioso hermano mayor del pr\u00f3digo acogido por el Padre de las misericordias (Lc 15,28), no se muestran misericordiosos (Mc 3,5). Finalmente, Jes\u00fas manifiesta la c\u00f3lera del juez: como el presidente del fest\u00edn (Lc 14,21), como el amo del servidor inexorable (Mt 18. 34), entrega a la maldici\u00f3n a las ciudades sin arrepentimiento (Mt 11,20s), arroja a los vendedores del templo (Mt 21,12s), maldice a la higuera est\u00e9ril (Mc 11,21). Como la ira de Dios, tampoco la del cordero es una palabra vana (Ap 6,16; Heb 10,31).<\/p>\n<p>EL TIEMPO DE LA IRA. 1. <em>La justicia y la ira. <\/em>Con su venida a la tierra determin\u00f3 el Se\u00f1or dos eras en la historia de la salvaci\u00f3n. Pablo es el te\u00f3logo de esta novedad: Cristo, revelando la justicia de Dios en favor de los creyentes, revela tambi\u00e9n la ira sobre todo incr\u00e9dulo. Esta ira, an\u00e1loga al castigo concreto de que hablaba el AT, es una anticipaci\u00f3n de la ira definitiva. Mientras que Juan Bautista fund\u00eda en su perspectiva la venida del Mes\u00edas a la tierra y su venida al final de los tiempos, tanto que el ministerio de Jes\u00fas hubiera debido ser el juicio final, Pablo ense\u00f1a que Jes\u00fas ha inaugurado un tiempo intermedio, durante el cual se revelan plenamente las dos dimensiones de la actividad divina, la justicia y la ira. Pablo mantiene ciertas concepciones del AT, por ejemplo, cuando ve en el poder civil un instrumento de Dios \u00abpara ejercer la represi\u00f3n vengadora de la c\u00f3lera divina sobre los malhechores\u00bb (Rom 13,4), pero se aplica sobre todo a revelar la nueva condici\u00f3n del hombre delante de Dios.<\/p>\n<p><em>2. De la ira a la misericordia. <\/em>Desde los or\u00edgenes es el hombre pecador (Rom 1,18-32) y merece la muerte (3,20); es por derecho objeto de la ira divina, es \u00abvaso de ira\u00bb pronto para la perdici\u00f3n (9,22; Ef 2,3), lo que transpone Juan diciendo: \u00abla c\u00f3lera de Dios est\u00e1 sobre el incr\u00e9dulo\u00bb (In 3,36). Si el hombre es as\u00ed cong\u00e9nitamente pecador, las m\u00e1s santas instituciones divinas han sido pervertidas a su contacto, as\u00ed la santa ley \u00abproduce la ira\u00bb (Rom 4,15). Pero el designio de Dios es un designio de misericordia, y los vasos de ira, si se convierten, pueden volverse \u00abvasos de misericordia \u00bb (Rom 9,23); y esto, sea cual fuere su origen, pagano o jud\u00edo, \u00abpues Dios incluy\u00f3 a todos en la desobediencia a fin de usar con todos misericordia \u00bb (11,32). Como en el AT, Dios no da libre curso a s11 ira, manifestando as\u00ed su poder (tolera al pecador), sino tambi\u00e9n revelando su bondad (invita a la conversi\u00f3n).<\/p>\n<p>LA LIBERACI\u00d3N DE LA IRA. 1. <em>Je<\/em>s\u00fas <em>y la ira de Dios. <\/em>Sin embargo, algo ha cambiado radicalmente con la venida de Cristo. De esta \u00abira que viene\u00bb (Mt 3;7) no nos libra ya la ley, sino Jes\u00fas (1Tes 1,10). Dios, que \u00abno nos ha reservado para la ira, sino para la salvaci\u00f3n\u00bb (1Tes 5,9), nos asegura que \u00abjustificados, seremos salvados de la ira\u00bb (Rom 5,9), y adem\u00e1s, que nuestra fe nos ha \u00absalvado\u00bb (1Cor 1,18).<\/p>\n<p>En efecto, Jes\u00fas ha \u00abquitado el pecado del mundo\u00bb (In 1,29), ha sido hecho \u00abpecado\u00bb para que nosotros fu\u00e9ramos justicia de Dios en \u00e9l (2Cor 5,21), ha muerto en la cruz, ha sido hecho \u00abmaldici\u00f3n\u00bb para darnos la bendici\u00f3n (G\u00e1l 3,13). En Jes\u00fas se han encontrado los poderes del amor y de la santidad, tanto que en el momento en que la ira descarga sobre el que hab\u00eda \u00abvenido a ser pecado\u00bb, el amor sale triunfante; el laborioso itinerario del hombre que trata , de descubrir el amor tras la ira se acaba y se concentra en el instante en que muere Jes\u00fas, anticipando la ira del fin de los tiempos para librar de ella para siempre a quien crea en \u00e9l.<\/p>\n<p>2.\u00a0<em>Mientras llega el d\u00eda de la ira. <\/em>La Iglesia, plenamente liberada de la ira, sigue siendo, sin embargo, el lugar de combate con Sat\u00e1n. En efecto, \u00abel diablo, animado de gran furor, ha descendido entre nosotros\u00bb (Ap 12,21), persiguiendo a la mujer y a su descendencia; por \u00e9l, las naciones han sido abrevadas con la ira divina (14,8ss). Pero la Iglesia no teme esta parodia de la ira, pues la nueva Babilonia ser\u00e1 vencida cuando el rey de reyes venga \u00aba pisar en el lagar el vino de la ardiente ira de Dios\u00bb (19,15), asegurando as\u00ed en el \u00faltimo d\u00eda la victoria de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie puede sin esc\u00e1ndalo o\u00edr hablar de Dios encolerizado si no ha sido un d\u00eda visitado por su santidad y por su amor. Por otra parte, as\u00ed como para entrar en la gracia debe el hombre ser arrancado del pecado, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2099\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[31],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-ira","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2099"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2099"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2099\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2100,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2099\/revisions\/2100"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}