{"id":2122,"date":"2019-02-22T10:16:32","date_gmt":"2019-02-22T16:16:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2122"},"modified":"2019-07-22T10:19:44","modified_gmt":"2019-07-22T16:19:44","slug":"memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2122","title":{"rendered":"Memoria"},"content":{"rendered":"<p>Si interrog\u00e1semos la Biblia acerca de la memoria del hombre, podr\u00edamos destacar algunas notaciones psicol\u00f3gicas, tales como el recuerdo de un beneficio (G\u00e9n 40,14) o el olvido de los consejos paternos (Tob 6,16), pero lo que aqu\u00ed nos interesa es el sentido religioso de la memoria, su papel en la relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>La Biblia habla de la memoria de Dios para con el hombre y de la memoria del hombre para con Dios. Todo recuerdo rec\u00edproco implica acontecimientos pasados en que haya estado en relaci\u00f3n uno con otro; y tiene por efecto, al hacer presentes estos acontecimientos, renovar esa relaci\u00f3n. Tal es seguramente el caso entre Dios y su pueblo. La memoria b\u00edblica se refiere a contactos acaecidos en el pasado, en los que qued\u00f3 establecida la alianza. Evocando estos hechos primordiales, refuerza la alianza; induce a vivir el \u00abd\u00eda de hoy\u00bb con la intensidad de presencia que emana de la alianza. El recuerdo es aqu\u00ed tanto m\u00e1s oportuno cuanto que se trata de acontecimientos privilegiados que decid\u00edan sobre el porvenir y lo conten\u00edan ya anticipadamente. S\u00f3lo el fiel recuerdo del pasado puede garantizar la buena orientaci\u00f3n del porvenir.<\/p>\n<p><em>Brote del recuerdo.<\/em><\/p>\n<p><em>a) Los <\/em>El acontecimiento primero es la creaci\u00f3n, signo ofrecido siempre al hombre para que se acuerde de Dios (Eclo 42,15-43, 33; Rom 1,20s). El hombre mismo es m\u00e1s que un signo, es la imagen de Dios; as\u00ed puede acordarse de \u00e9l. Las alianzas sucesivas de Dios con el hombre (No\u00e9, Abraham, Mois\u00e9s, David) procedieron de la memoria de Dios: entonces se acord\u00f3 y prometi\u00f3 acordarse (G\u00e9n 8,1; 9,15ss; \u00c9x 2,24; 2Sa 7) para salvar (G\u00e9n 19,29; \u00c9x 6,5). Y el acontecimiento salvador que va a orientar para siempre la memoria del pueblo de Dios es la pascua (Os 13,4ss).<\/p>\n<p>b) <em>El recuerdo de los <\/em>La memoria tiene no pocas maneras de prolongar en el presente la eficacia del pasado. En hebreo el sentido del verbo <em>zkr <\/em>en sus diversas formas da alguna idea de esto: acordarse, recordar, mencionar, pero tambi\u00e9n conservar e invocar, son otras tantas acciones que ejercen una funci\u00f3n de las m\u00e1s importantes en la vida espiritual de la liturgia.<\/p>\n<p>La invocaci\u00f3n del nombre es inseparable del recuerdo de la pascua (\u00c9x 20,2), pues revelando su nombre fue como Dios inaugur\u00f3 la pascua (\u00c9x 3), y la salvaci\u00f3n actual pedida por tal invocaci\u00f3n (Sal 20,8) se comprende como la renovaci\u00f3n de los prodigios antiguos (Sal 77; Jl 3). El memorial lit\u00fargico se aplica m\u00e1s expl\u00edcitamente a despertar el \u00abrecuerdo de su alianza\u00bb; esta expresi\u00f3n, cara a la tradici\u00f3n sacerdotal, liga las dos_ memorias, la divina y la humana, a ritos c\u00edclicos (fiestas, s\u00e1bado) o a lugares de reuni\u00f3n (piedra, altar, arca, tienda, templo). La oraci\u00f3n, fundada en los hechos salvadores, est\u00e1 necesariamente empapada en la acci\u00f3n de gracias, tonalidad normal del recuerdo delante de Dios (\u00c9x 15, Sal 136).<\/p>\n<p>La conservaci\u00f3n de los recuerdos est\u00e1 garantizada por la transmisi\u00f3n de la palabra, oral o escrita (\u00c9x 12, 25ss; 17,14), especialmente en los libros de la ley (\u00c9x 34,27; Dt 31, 19ss). Entonces, en el fiel, la meditaci\u00f3n de la ley es la forma correlativa del recuerdo (Dt; Jos 1,8); esta atenci\u00f3n vigilante abre a la sabidur\u00eda (Prov 3,lss). La obediencia a los mandamientos es en definitiva la expresi\u00f3n de ese recuerdo que consiste en \u00abguardar las v\u00edas de Yahveh\u00bb (Sal 119; Sab 6,18; Is 26,8).<\/p>\n<p><em>El drama del olvido. <\/em>Pero ah\u00ed precisamente se muestra deficiente la memoria del hombre, al paso que Dios no olvida ni su palabra ni su nombre (Jet 1,12; Ez 20,14). A pesar de las amonestaciones del Deuteronomio (Dt 4,9; 8,11; 9,7): \u00abGu\u00e1rdate de olvidar a Yahveh tu Dios&#8230;, acu\u00e9rdate&#8230;\u00bb, el pueblo olvida a su Dios y ah\u00ed est\u00e1 su pecado (Jue 8,34; Jer 2,13; Os 2,15). Seg\u00fan la l\u00f3gica del amor, parece Dios entonces olvidar a la esposa infiel, desgracia que deber\u00eda inducirla a volver (Os 4,6; Miq 3,4; Jer 14,9). En efecto, toda aflicci\u00f3n deber\u00eda reanimar en el hombre el recuerdo de Dios (2Par 15,2ss: Os 2,9; 5,15). Se a\u00f1ade la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, que es una larga \u00abllamada\u00bb (Miq 6,3ss; Jer 13,22-25) destinada a poner el coraz\u00f3n del hombre en el estado de receptividad en que Dios puede realizar su pascua (Ez 16,63; Dt 8,2ss).<\/p>\n<p>El arrepentimiento es, al mismo tiempo que recuerdo de las faltas, llamamiento a la memoria de Dios (Ez 16,61ss; Neh 1,7ss), y en el perd\u00f3n Dios, cuya memoria es la del amor, se acuerda de la alianza (1Re 21,29; Jer 31,20) y se olvida el pecado (Jer 31,34).<\/p>\n<p><em>Del recuerdo a la espera. <\/em>Y he aqu\u00ed la paradoja: la pascua, ya pasada, tiene que venir todav\u00eda. Esta toma de conciencia hace entrar al pueblo en la escatolog\u00eda, esa cualidad que adquiere el tiempo cuando est\u00e1 tan cargado de hechos decisivos que act\u00faa ya en \u00e9l el \u00absiglo venidero\u00bb determinando su curso. Esta percepci\u00f3n muy viva del futuro a trav\u00e9s del pasado caracteriza la memoria del pueblo despu\u00e9s del retorno del exilio; se ha operado una especie de mutaci\u00f3n. El recuerdo se convierte en espera y la memoria desemboca en la imaginaci\u00f3n apocal\u00edptica. El caso t\u00edpico es el de Ezequiel (40-48) seguido por Zacar\u00edas, Daniel, el cuarto evangelista y el autor del Apocalipsis.<\/p>\n<p>El pasado glorioso constituye, comunitariamente, en el seno de la aflicci\u00f3n presente, la prenda de la liberaci\u00f3n (Is 63,15-64,11; Sal 77; 79; 80; 89). Personalmente, el pobre, aparentemente olvidado por Dios (Sal 10,12; 13,2), debe, sin embargo, saber que est\u00e1 presente a su amor (Is 66,2; Sal 9,19). La prueba vuelve a avivar la memoria (1Mac 2,51; Bar 4,27), y esto para prepararla al acontecimiento nuevo (Is 43,18s).<\/p>\n<p><em>De la presencia a la transparencia.<\/em><\/p>\n<p><em>a) <\/em>Cuando \u00abYahveh est\u00e1 ah\u00ed\u00bb (Ez 35; Mt 1,23), la memoria coincide con el presente y tiene lugar el cumplimiento o realizaci\u00f3n. El recuerdo de las promesas y de la alianza pasa al acto en el acontecimiento de Cristo que recapitula el tiempo (2Cor 1,20; Lc 1,54.72). En \u00e9l se resuelve el drama de los dos olvidos mediante el retorno del hombre y el perd\u00f3n de Dios (Col 3,13). La memoria del hombre, acomodada a la de Dios que est\u00e1 totalmente orientada hacia delante, no tiene ya que mirar al pasado, sino a la persona de Cristo (Jn 14,6s; 2Cor 5,16s). En efecto, Cristo es el hombre definitivamente presente a Dios, y Dios definitivamente presente al hombre: la mediaci\u00f3n psicol\u00f3gica y ritual de la memoria se realiza ontol\u00f3gicamente en Cristo sacerdote (Ef 2,18; Heb 7,25; 9,24).<\/p>\n<p>b) Pero el tiempo no se ha consumado todav\u00eda, y la memoria -la de Dios por el Esp\u00edritu, la del hombre por la vida en el Esp\u00edritu- tiene todav\u00eda su funci\u00f3n en esta nueva alianza que es la vida eterna actuando en el centro del El Esp\u00edritu \u00abrecuerda\u00bb el misterio de Cristo, no como un libro, sino en la actualidad personal de la palabra viva: <em>la tradici\u00f3n <\/em>(Jn 14,26; 16.13). El Esp\u00edritu realiza el misterio de Cristo en su cuerpo, no como un mero memorial, sino en la actualidad sacramental de este cuerpo a la vez resucitado y presente al mundo (Lc 22,19s; 1Cor 11,24ss): <em>la liturgia. <\/em>Esta \u00abrepresentaci\u00f3n\u00bb de la pascua, al igual que en \u00e9l AT, est\u00e1 enderezada a la acci\u00f3n, a la vida: la memoria cristiana consiste en \u00abguardar las v\u00edas de Yahveh\u00bb, en guardar el testamento del Se\u00f1or, es decir, en permanecer en el <em>amor <\/em>(Jn 13,34; 15.10ss; Jn 3,24). Finalmente, \u00faltima acomodaci\u00f3n de la memoria del hombre a la de Dios: cuanto m\u00e1s penetra el Esp\u00edritu en la vida de un cristiano, tanto m\u00e1s vigilante lo hace, tanto m\u00e1s atento a los \u00absignos de los tiempos\u00bb, testigo que deja transparentarse la activa presencia del Se\u00f1or y revela la aproximaci\u00f3n de su advenimiento (Ap 3.3; Flp 3,13s: 1Tes 5,1-10).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si interrog\u00e1semos la Biblia acerca de la memoria del hombre, podr\u00edamos destacar algunas notaciones psicol\u00f3gicas, tales como el recuerdo de un beneficio (G\u00e9n 40,14) o el olvido de los consejos paternos (Tob 6,16), pero lo que aqu\u00ed nos interesa es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2122\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[31],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-memoria","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2122"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2122"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2122\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2123,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2122\/revisions\/2123"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}