{"id":2187,"date":"2019-01-24T11:41:31","date_gmt":"2019-01-24T17:41:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2187"},"modified":"2019-07-24T11:48:10","modified_gmt":"2019-07-24T17:48:10","slug":"lc-5-17-26-jmc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2187","title":{"rendered":"Lc 5, 17-26 &#8211; JMC"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><i>Sucedi\u00f3 que un d\u00eda estaba Jes\u00fas ense\u00f1ando y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusal\u00e9n. Y el poder del Se\u00f1or lo impulsaba a curar. Llegaron unos hombres que tra\u00edan en una camilla a un paral\u00edtico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de \u00e9l. No encontrando por d\u00f3nde introducirlo, a causa del gent\u00edo, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jes\u00fas. El, viendo la fe que ten\u00edan, dijo: \u00abHombre, tus pecados est\u00e1n perdona\u00ad dos\u00bb.<\/i><i> <\/i><i>Los<\/i><i> <\/i><i>letrados<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>los<\/i><i> <\/i><i>fariseos<\/i><i> <\/i><i>se<\/i><i> <\/i><i>pusieron<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>pensar:<\/i><i> <\/i><i>\u00ab\u00bfQui\u00e9n<\/i><i> <\/i><i>es<\/i><i> <\/i><i>\u00e9ste<\/i><i> <\/i><i>que dice blasfemias? \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados m\u00e1s que Dios?\u00bb Pero Jes\u00fas, leyendo sus pensamientos, les replic\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is en vuestro interior? \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil: decir \u00abtus pecados quedan perd\u00f3nanos\u00bb, o decir \u00ablev\u00e1ntate y anda?\u00bb Pues para que ve\u00e1is que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span><\/i><span class=\"s7\"><i>pecados&#8230; <\/i><\/span><i>-dijo al paral\u00edtico-: A<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>ti te lo digo, ponte en pie, toma <\/i><span class=\"s10\"><i>tu <\/i><\/span><span class=\"s7\"><i>camilla y <\/i><\/span><i>vete a tu casa\u00bb. \u00c9l, levant\u00e1ndo\u00adse al punto, a la vista de ellos, tom\u00f3 la camilla donde estaba tendido, y se march\u00f3 a su casa dando gloria a Dios. Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: \u00abHoy hemos visto cosas admirables\u00bb.<\/i><\/p>\n<ol>\n<li class=\"p1\">Es evidente que el tema central de este relato no es la curaci\u00f3n del paral\u00edtico, sino el perd\u00f3n de los pecados. Lo que este relato atestigua es el convencimiento, que ten\u00eda la comunidad cristiana primitiva, de haber recibido, a partir de Jes\u00fas, el poder de perdonar los pecados. Y es precisa\u00ad mente este convencimiento la idea central que se transmite sirvi\u00e9ndose del episodio de la presunta curaci\u00f3n de un paral\u00edtico (F. Bovon, H. J. Kla\u00aduck). Seg\u00fan el relato, lo que dice y hace Jes\u00fas se encamina directamente a sanar al paral\u00edtico. Pero se relata de forma que incluso la curaci\u00f3n f\u00edsica del enfermo se plantea, se orienta y se resuelve con la mirada puesta en el problema central: el poder de perdonar los pecados. Ese poder, hasta en\u00adtonces, era visto como un privilegio exclusivo de Israel. De ah\u00ed, el empe\u00f1o de la comunidad cristiana para dejar muy claro que el poder de perdonar estaba tambi\u00e9n en la comunidad de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas.<\/li>\n<li class=\"p1\">Los hombres de la religi\u00f3n se extra\u00f1aron y hasta llegaron a pensar que Jes\u00fas, al perdonar los pecados, estaba blasfemando. El perd\u00f3n de los pe\u00adcados era privilegio de los hombres del templo. Pero Jes\u00fas lo sac\u00f3 del templo. Y dio esa \u00abautoridad\u00bb a los humanos, que por eso alababan a Dios . (Mt 9, 8). El fondo del problema est\u00e1 en que el pecado se comete cuando &#8211; se ofende a otra persona, ya que los mortales (hablando con propiedad) no podemos ofender a Dios. As\u00ed lo dice el mismo Santo Tom\u00e1s (Sum. con\u00adtra gent. 111, <span class=\"s18\">122).<\/span> Los mortales ofendemos a Dios cuando nos ofendemos unos a otros: \u00abLo que hicisteis con uno de \u00e9stos, a M\u00ed me lo hicisteis\u00bb (Mt <span class=\"s11\">25,<\/span> 40). \u00abQuien os rechaza a vosotros, me rechaza a M\u00ed\u00bb (Lc <span class=\"s11\">10,<\/span> <span class=\"s11\">16).<\/span><\/li>\n<li class=\"p1\">Por tanto, el perd\u00f3n de los pecados tiene que ser<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>perd\u00f3n de quienes<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>se han ofendido: \u00abSi no perdon\u00e1is a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonar\u00e1 vuestras ofensas\u00bb (Mt 6, <span class=\"s11\">15; <\/span>Mc\u00a0<span class=\"s11\">11, 25). <\/span>No tiene sentido que un hombre ofenda a su vecino y luego vaya a pedir perd\u00f3n al cura. Al que tie\u00adne que pedir perd\u00f3n es al vecino. Al actuar como \u00abperdonadores\u00bb, lo que realmente hacen los sacerdotes es tranquilizar<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>las conciencias y dar pie<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>a que la gente siga dividida, ofendida y enfrentada. Cuando buscamos \u00b7 \u00abunidad\u00bb, y no mera \u00abtranquilidad\u00bb, hacemos todo lo posible por unirnos y pedir perd\u00f3n al que hemos da\u00f1ado o herido. Todo lo que no sea eso, son enga\u00f1os piadosos que no sirven para nada.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><a style=\"color: #800000;\" href=\"http:\/\/www.ocdmx.org\/?page_id=2129\"><strong>&#8211; ir a meditaci\u00f3n evang\u00e9lica &#8211;<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sucedi\u00f3 que un d\u00eda estaba Jes\u00fas ense\u00f1ando y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusal\u00e9n. 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