{"id":2482,"date":"2019-10-03T01:00:02","date_gmt":"2019-10-03T07:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2482"},"modified":"2019-09-27T09:30:03","modified_gmt":"2019-09-27T15:30:03","slug":"lectio-jue-3-oct-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2482","title":{"rendered":"Lectio jue, 3 oct, 2019"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"post-title\">Lucas 10,1-12<\/h1>\n<h3>1) Oraci\u00f3n inicial<\/h3>\n<p>\u00a1Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perd\u00f3n y la misericordia; derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h3>2) Lectura<\/h3>\n<p><b>Del santo Evangelio seg\u00fan Lucas 10,1-12<\/b><br \/>\nDespu\u00e9s de esto, design\u00f3 el Se\u00f1or a otros setenta y dos y los envi\u00f3 por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde \u00e9l hab\u00eda de ir. Y les dijo:<br \/>\n\u00abLa mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies. Id; mirad que os env\u00edo como corderos en medio de lobos. No llev\u00e9is bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no salud\u00e9is a nadie en el camino. En la casa en que entr\u00e9is, decid primero: `Paz a esta casa.&#8217; Y si hubiere all\u00ed un hijo de paz, vuestra paz reposar\u00e1 sobre \u00e9l; si no, se volver\u00e1 a vosotros. Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vay\u00e1is de casa en casa. En la ciudad en que entr\u00e9is y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: `El Reino de Dios est\u00e1 cerca de vosotros.&#8217; En la ciudad en que entr\u00e9is y no os reciban, salid a sus plazas y decid: `Sacudimos sobre vosotros hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies. Sabed, de todas formas, que el Reino de Dios est\u00e1 cerca.&#8217; Os digo que en aquel D\u00eda habr\u00e1 menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.<\/p>\n<h3>3) Reflexi\u00f3n.<\/h3>\n<p>\u2022 El contexto. El cap. 10, que empieza con nuestro pasaje, presenta un car\u00e1cter de revelaci\u00f3n. En 9, 51 se dice que Jes\u00fas \u201cse afirm\u00f3 en su voluntad de ir a Jerusal\u00e9n\u201d. Este camino, expresi\u00f3n de su ser filial, se caracteriza por una acci\u00f3n doble: est\u00e1n estrechamente unidos el \u201cser quitado\u201d de Jes\u00fas (v.51) y su \u201cvenida\u201d mediante la invitaci\u00f3n de sus disc\u00edpulos (v.52); hay una ligaz\u00f3n en el doble movimiento: \u201cser quitado del mundo\u201d para ir al Padre, y ser enviado a los hombres. De hecho sucede a veces que el enviado no es atendido (v.52) y por tanto debe aprender a \u201centregarse\u201d sin por desistir ante el rechazo de los hombres (9,54-55). Tres breves escenas ayudan al lector a comprender el significado del seguimiento de Jes\u00fas, que va a Jerusal\u00e9n para ser quitado del mundo. En la primera, se presenta un hombre que desea seguir a Jes\u00fas a dondequiera que vaya; Jes\u00fas lo invita a abandonar todo lo que le proporciona bienestar y riqueza. Los que quieran seguirlo deben compartir con \u00e9l su condici\u00f3n de n\u00f3mada. En la segunda, es Jes\u00fas el que toma la iniciativa y llama a un hombre cuyo padre acaba de morir. El hombre pide una dilaci\u00f3n de la llamada para atender a su deber de sepultar a su padre. La urgencia del anuncio del reino supera a este deber: la preocupaci\u00f3n por sepultar a los muertos resulta in\u00fatil porque Jes\u00fas va m\u00e1s all\u00e1 de las puertas de la muerte y esto lo realiza incluso en los que lo siguen. Finalmente, en la tercera escena, se presenta a un hombre que se ofrece espont\u00e1neamente a seguir a Jes\u00fas, pero pone una condici\u00f3n: saludar antes a sus padres. Entrar en el reino no admite demoras. Despu\u00e9s de esta renuncia, la expresi\u00f3n de Lc 9,62, \u201cNadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s es apto para el reino de Dios\u201d, introduce el tema del cap. 10.<br \/>\n\u2022 Din\u00e1mica del relato. El pasaje objeto de nuestra meditaci\u00f3n empieza con expresiones muy densas. La primera, \u201cDespu\u00e9s de esto\u201d, remite a la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y a su firme decisi\u00f3n de ir a Jerusal\u00e9n. La segunda, respecta al verbo \u201cdesignar\u201d: \u201cdesign\u00f3 a otros setenta y dos y los envi\u00f3\u2026\u201d (10.1), precisando que los env\u00eda delante de s\u00ed, es decir, con la misma resoluci\u00f3n con la que \u00e9l se encamina a Jerusal\u00e9n. Las recomendaciones que Jes\u00fas les da antes de enviarlos son una invitaci\u00f3n a ser conscientes de la misi\u00f3n a la que se les env\u00eda: la mies abundante en contraste con el n\u00famero exiguo de obreros. El Se\u00f1or de la mies llega con toda su fuerza, pero la alegr\u00eda de su llegada se ve impedida por el reducido n\u00famero de obreros. De aqu\u00ed, la invitaci\u00f3n categ\u00f3rica a la oraci\u00f3n: \u201cRogad al Due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies\u201d (v.2). La iniciativa de enviar a la misi\u00f3n es competencia del Padre, pero Jes\u00fas da la orden: \u201cId\u201d, indicando despu\u00e9s el modo de seguir (vv.4-11). Empieza con el equipamiento. Ni bolsa, ni alforja, ni sandalias. Estos elementos manifiestan la fragilidad del que es enviado y su dependencia de la ayuda que viene del Se\u00f1or y de los habitantes de la ciudad. Las prescripciones positivas se resumen, en primer lugar, en la llegada a la casa (vv.5-7) y despu\u00e9s en el \u00e9xito en la ciudad (v.8-11). En ambos casos no se excluye el rechazo. La casa es el lugar en el que los misioneros tienen los primeros intercambios, las primeras relaciones, valorando los gestos humanos del comer, del beber y del descanso, como mediaciones sencillas y normales para comunicar el evangelio. La paz es el don que precede a la misi\u00f3n, es decir, la plenitud de vida y de relaciones; la alegr\u00eda verdadera es el signo que caracteriza la llegada del Reino. No hay que buscar la comodidad, es indispensable ser acogidos. La ciudad, sin embargo, es el campo m\u00e1s extenso de la misi\u00f3n en el que se desenvuelve la vida, la actividad pol\u00edtica, las posibilidades de conversi\u00f3n, de acogida o de rechazo. A este \u00faltimo aspecto se une el gesto de sacudirse el polvo (vv.10-11), como si los disc\u00edpulos, al abandonar la ciudad que los ha rechazado, dijesen a sus habitantes que no se han apoderado de nada, o tambi\u00e9n podr\u00eda indicar el cese de las relaciones. Al final, Jes\u00fas recuerda la culpabilidad de la ciudad que se cierre a la proclamaci\u00f3n del evangelio (v.12).<\/p>\n<h3>4) Para la reflexi\u00f3n personal<\/h3>\n<p>\u2022 Cada d\u00eda el Se\u00f1or te invita a anunciar el Evangelio a tus \u00edntimos (la casa) y a los hombres (la ciudad). \u00bfAdoptas un estilo pobre, esencial, al testimoniar tu identidad cristiana?<br \/>\n\u2022 \u00bfEres consciente de que el \u00e9xito de tu testimonio no depende de tus capacidades personales, sino s\u00f3lo del Se\u00f1or que env\u00eda y de tu disponibilidad?<\/p>\n<h3>5) Oraci\u00f3n final<\/h3>\n<p>\u00abBusca su rostro\u00bb.<br \/>\nS\u00ed, Yahv\u00e9, tu rostro busco:<br \/>\nno me ocultes tu rostro.<br \/>\nNo rechaces con ira a tu siervo,<br \/>\nNo me abandones, no me dejes,<br \/>\nDios de mi salvaci\u00f3n. (Sal 27,8-9)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: www.carm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lucas 10,1-12 1) Oraci\u00f3n inicial \u00a1Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perd\u00f3n y la misericordia; derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo. 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