{"id":2686,"date":"2000-12-14T16:04:43","date_gmt":"2000-12-14T22:04:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2686"},"modified":"2020-09-30T16:14:32","modified_gmt":"2020-09-30T22:14:32","slug":"purificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2686","title":{"rendered":"Purificaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u00a0camino espiritual, asc\u00e9tico-m\u00edstico, de san Juan de la Cruz es fundamentalmente un camino de purificaci\u00f3n, purgativa y transformadora a la vez. No es \u00e9ste un concepto original suyo \u2013pues tiene sus ra\u00edces cristianas en la misma Biblia\u2013, aunque s\u00ed ha sido uno de los que m\u00e1s ha contribuido a dar consistencia al sentido y proceso de la purificaci\u00f3n individual en la vida cristiana (\u201cPuret\u00e9 Purification\u201d en <em>DS<\/em>, 12\/II, 1986, 2627-2652). En J. de la Cruz \u201cpurificaci\u00f3n o purgaci\u00f3n, dice F. Ruiz, indica un proceso de desprendimiento de s\u00ed y abertura a Dios y a la realidad, que se lleva a cabo como disposici\u00f3n y efecto de la uni\u00f3n. La palabra es muy usada, con varios matices. El nombre de \u201cv\u00eda purgativa\u201d se aplica al estado de los principiantes (CB arg.) La labor purificadora se lleva a cabo especialmente en la noche pasiva espiritual, que pertenece m\u00e1s bien a la v\u00eda iluminativa (N 2,3). Todo el camino, dones de Dios y esfuerzos del hombre, poseen eficacia purificativa\u201d (<em>Obras completas<\/em>, Madrid, EDE, 5\u00aa ed., 1993, p. 1193).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. La terminolog\u00eda y los conceptos<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al comienzo mismo de la obra <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>encontramos el siguiente significativo texto program\u00e1tico: \u201cEs de saber que, para que una alma llegue al estado de perfecci\u00f3n, ordinariamente ha de pasar por dos maneras principales de noches, que los espirituales llaman purgaciones o purificaciones del alma, y aqu\u00ed llamamos noches, porque el alma, as\u00ed en la una como en la otra, camina de noche, a oscuras. La primera noche o purgaci\u00f3n es de la parte sensitiva del alma, de la cual &#8230; se tratar\u00e1 en la primera parte de este libro. Y la segunda es de la parte espiritual &#8230;, y de \u00e9sta tambi\u00e9n trataremos en la segunda y tercera parte en cuanto a lo activo, porque cuanto a lo pasivo, ser\u00e1 en la cuarta &#8230; y \u00e9sta es m\u00e1s oscura y tenebrosa y terrible purgaci\u00f3n, seg\u00fan se dir\u00e1 despu\u00e9s\u201d (S 1,1,1-3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) En este texto se constata la voluntad de identificaci\u00f3n entre <em>purgaci\u00f3n, purificaci\u00f3n y noche<\/em>. Algo que se pone de relieve, sobre todo, en el conjunto de los escritos <em>Subida <\/em>y <em>Noche<\/em>. En el primero (<em>Subida<\/em>) abundan m\u00e1s las referencias y presencias del t\u00e9rmino <em>noche <\/em>que las de <em>purificaci\u00f3n-purgaci\u00f3n<\/em>. En el segundo (<em>Noche oscura<\/em>), sin embargo, ambas series de t\u00e9rminos se equilibran bastante en cuanto a n\u00famero de presencias. Pero no s\u00f3lo usadas por separado dentro del discurso, sino tambi\u00e9n de forma conjunta (N 1,3,3; 5,3; 7,5; 8,1-2; 9, t\u00edt.; 12,2; 14,1.4; N 2,1,1; 2,1.4; 4,2; 7,3; 19,2; cf. S 2,32,3; S 3,1, t\u00edt.; 2,14). Lo que confirma que, para nuestro m\u00edstico, la verdadera y m\u00e1s importante etapa de noche y purificaci\u00f3n es la que corresponde a la noche o purificaci\u00f3n pasiva en general, sobre todo a la del esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el <em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em>, por su parte, abunda m\u00e1s la presencia del t\u00e9rmino <em>noche<\/em>, mientras que la de <em>purificaci\u00f3n y purgaci\u00f3n <\/em>es m\u00e1s bien escasa; si bien, en CB, Argumento 1-2, se indica que las primeras canciones hasta tratar del desposorio espiritual se refieren a la v\u00eda purgativa (cf. los paralelos y diferencias con lo que despu\u00e9s dir\u00e1 en CB 22,3). De hecho, los contenidos de bastantes de las primeras canciones de <em>C\u00e1ntico <\/em>son de verdadera purgaci\u00f3n-purificaci\u00f3n. Pero no s\u00f3lo ellas. Curiosamente se habla expl\u00edcitamente de <em>purgar <\/em>y <em>purificar <\/em>(en ning\u00fan caso se menciona <em>purgaci\u00f3n <\/em>o <em>purificaci\u00f3n<\/em>) en canciones en las que la etapa purificativa, al menos la inicial, ya comenzar\u00eda a estar superada (CB 13,1; 20,1.3; 24,5; 25,11; 26,27; 39,8; 40,1.4-5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La otra gran obra, <em>Llama de amor viva<\/em>, desde su perspectiva propia, confirmar\u00e1 bastante ampliamente no s\u00f3lo las grandes intuiciones y afirmaciones de <em>Subida <\/em>y <em>Noche <\/em>respecto de la <em>purgaci\u00f3n-purificaci\u00f3n<\/em>, sino incluso tambi\u00e9n hasta su misma terminolog\u00eda. Sin embargo, se puede decir que olvida por completo el t\u00e9rmino <em>noche<\/em>, aunque no su simbolismo de lo <em>oscuro y oscuridad <\/em>(LlB 3,70-76).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) En cuanto a los conceptos y las palabras <em>purificaci\u00f3n <\/em>y <em>purgaci\u00f3n<\/em>, que en el texto citado m\u00e1s arriba parecen identificarse totalmente \u2013se habla de \u201cpurgaciones o purificaciones del alma\u201d\u2013, hay que afirmar, por una parte, la clara preferencia del Santo por <em>purgar <\/em>y <em>purgaci\u00f3n <\/em>sobre <em>purificar <\/em>y <em>purificaci\u00f3n<\/em>, y, por otra, que no es S 1,1 el \u00fanico caso, en el que ambos t\u00e9rminos se usan de forma conjunta (N,1,3,3; N 2,10,6.9; 12,4; CB 13,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A nosotros nos suena mejor purificaci\u00f3n que purgaci\u00f3n, purificar que purgar, por eso quiz\u00e1 preferimos los primeros a los segundos, que parecen m\u00e1s arcaizantes. As\u00ed hoy resulta raro hablar o escribir de las <em>purgaciones sanjuanistas<\/em>. Para profundizar el uso y sentido de estos t\u00e9rminos y serie de t\u00e9rminos en Juan de la Cruz, es de gran inter\u00e9s la descripci\u00f3n que hace de los mismos M\u00aa Jes\u00fas Mancho Duque, en su estudio l\u00e9xico-sem\u00e1ntico titulado <em>El s\u00edmbolo de la noche en San Juan de la Cruz <\/em>(Salamanca, 1982). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el campo de an\u00e1lisis se limita a <em>Subida <\/em>y <em>Noche<\/em>. La autora llega a esta caracterizaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Purgaci\u00f3n. \u2013 <\/em>\u201cSe trata fundamentalmente de una acci\u00f3n encaminada a obtener la limpieza del alma mediante la supresi\u00f3n de las suciedades morales de la misma, designadas metaf\u00f3ricamente con los t\u00e9rminos <em>jab\u00f3n <\/em>y <em>lej\u00eda<\/em>, los cuales, curiosamente, nunca van referidos a <em>purificaci\u00f3n<\/em>, voz \u00e9sta m\u00e1s culta. La \u2018purgaci\u00f3n\u2019, al mismo tiempo, conlleva penalidad &#8230; La importancia de este vocablo es capital en San Juan, no s\u00f3lo por su elevado \u00edndice de frecuencia en los dos tratados (<em>Subida <\/em>y <em>Noche<\/em>), sino porque su contenido se identifica con \u2018Noche\u2019. La acci\u00f3n designada por <em>purgaci\u00f3n <\/em>es realizada tanto por el alma como por Dios. Es decir, existe una purgaci\u00f3n activa y otra en la que el alma act\u00faa pasivamente. El concepto de \u2018purgaci\u00f3n\u2019 constituye uno de los designata m\u00e1s importantes que integran el proceso m\u00edstico simbolizado por <em>Noche<\/em> &#8230; La noci\u00f3n privativa correspondiente a <em>purgaci\u00f3n <\/em>no es &#8230; estrictamente negativa, sino que constituye la puerta o entrada a una m\u00e1s alta riqueza o <em>abundancia<\/em>, como puede advertirse en este ejemplo &#8230; \u201cLo cual es indicio al alma de la salud que va en ella obrando la dicha <em>purgaci\u00f3n <\/em>y preanuncio de la <em>abundancia <\/em>que espera\u201d (N 2,7,4; cf. M\u00aa J. MANCHO DUQUE, o. c<em>. <\/em>249-253).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Purificaci\u00f3n. \u2013 <\/em>\u201cEn San Juan este lexema se realiza de un modo metaf\u00f3rico y t\u00e9cnico, equivalente a la \u2018acci\u00f3n de limpiar el alma, quit\u00e1ndole o suprimiendo sus imperfecciones\u2019. Se diferencia de <em>purgaci\u00f3n <\/em>en que, en alg\u00fan caso, carece de la connotaci\u00f3n de \u2018satisfacci\u00f3n mediante la misma de los dem\u00e9ritos consiguientes a la pervivencia de las imperfecciones, pecados, etc., en el alma\u2019. Adem\u00e1s, <em>purgaci\u00f3n<\/em>, como <em>purga<\/em>, presupone o \u2018entra\u00f1a\u2019 que lo <em>purgado <\/em>es algo enfermo (tesis cristiana del hombre herido por el pecado original), que es devuelto a la salud mediante una \u2018medicina\u2019 o \u2018purga\u2019. En cambio, <em>purificaci\u00f3n<\/em>, de acuerdo con su car\u00e1cter culto, es un t\u00e9rmino m\u00e1s abstracto, aunque puede funcionar en numerosos contextos como sin\u00f3nimo de <em>purgaci\u00f3n<\/em>\u201d (o. c., 253; cf. 253-254).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Purgar<\/em>. \u2013 \u201cEn San Juan, <em>purgar <\/em>se realiza en el sentido de \u2018limpiar mediante la privaci\u00f3n de imperfecciones\u2019&#8230; Si la noci\u00f3n de \u2018purgaci\u00f3n\u2019 era uno de los designata m\u00e1s importantes del proceso m\u00edstico, denominado simb\u00f3licamente <em>Noche <\/em>por san Juan, la acci\u00f3n de purgar recorre los dos tratados, especialmente el de la <em>Noche oscura <\/em>en su segundo libro, en el que trata de los efectos de la contemplaci\u00f3n purgativa en el alma, especificando las partes de \u00e9sta que se ven afectadas y concretando y delimitando su alcance, en cuanto a sus aspectos privativo, purificador, doloroso y expiatorio\u201d (o. c<em>.<\/em>, 275 y 279).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Purificar<\/em>. \u2013 \u201cEn San Juan este t\u00e9rmino es menos frecuente que <em>purgar <\/em>y se emplea fundamentalmente para designar la \u2018acci\u00f3n de limpiar el alma y sus partes componentes de sus imperfecciones y disponerla para la infusi\u00f3n divina\u2019. Posee tambi\u00e9n el car\u00e1cter de \u2018penalidad\u2019, que aparec\u00eda tambi\u00e9n en <em>purgar<\/em>\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">&#8230; Los objetos de esta acci\u00f3n son el alma o sus componentes. En alg\u00fan caso, m\u00e1s que \u2018privaci\u00f3n\u2019 de imperfecciones podr\u00eda caber la interpretaci\u00f3n de \u2018supresi\u00f3n\u2019 o \u2018destrucci\u00f3n\u2019 o, incluso, \u2018acci\u00f3n de expeler\u2019 o \u2018sacar\u2019, \u2018extraer\u2019\u201d (o. c<em>.<\/em>, 279-280). Entre estos vocablos, pues, existen peque\u00f1as diferencias de uso por parte del Santo, y tambi\u00e9n ciertas preferencias, pero a la vez grandes coincidencias en la pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) Los t\u00e9rminos <em>purgar-purgaci\u00f3n <\/em>y <em>purifica-purificaci\u00f3n <\/em>se usan no s\u00f3lo como sin\u00f3nimos de <em>noche<\/em>, y al rev\u00e9s, sino que tambi\u00e9n nos los encontramos en conjunci\u00f3n y relaci\u00f3n con otra serie de palabras y conceptos fundamentales en el tratamiento y explicaci\u00f3n del camino espiritual sanjuanista; lo cual supone un enriquecimiento importante de matices dentro del discurso purificador de nuestro m\u00edstico. He aqu\u00ed s\u00f3lo algunos ejemplos de los m\u00e1s evidentes:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Con <em>purgar <\/em>aparecen los siguientes verbos o sus derivados: acomodar (N 1,8,1; 9,4; 11,3); alumbrar (N 2,12,2-3); aniquilar (N 2,6,5; 8,2.5; 9,3; 16,4); clarificar (N 2,12,4); cocer (CB 25,11); combatir (N 2,24,2); consumir (N 2,6,5); desnudar (N 1,8,1; CB 39,8); despegar (Cta del 14.4.1589); destetar (N 2,16,4); disponer (N 1,8,1; N 2,10,1.3; LlB 4,12); embestir (LlB 1,25); enderezar (S 3, 40,1); enjugar (N 1,9,2); iluminar (N 2, 5,1-2; 8,4; 12,2); ilustrar (S 2,26,13; N 2,5,1.3; 10,9; 16,1; CB 26,17); inflamar (N 2,12,1; 13,2); limpiar (S 1,6,4; N 2, 7,5; 12,1; LB 1,5; 2,28; 3,18; Cta 13); mortificar (CB 20,4); oscurecer (S 3,21,2; 24,2-3; 27,5; N 1 11,3; N 2,16,4); padecer (N 2,3,2); perturbar (N 2,9,6); probar (LlB 1,25); quitar (N 2,9,6); sanar (N 2,9,3); secar (CB 13,1); sujetar (N 1,11,3); vaciar (S 3,2,5; N 2,6,5; LlB 3,18; Cta 13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Con <em>purificar<\/em>, los siguientes verbos o sus derivados: ablandar (N 2,7,3); acabar (N 1,4,8); adelgazar (LlB 2,17.25; 3,35); aniquilar (S 2,7,5); consumir (N 2,10,7); deshacer (N 2,6,5); desnudar (S 1,5,6); disponer (N 2,23,10; CB 20,3; LlB 2,25); fortalecer (N 1,4,8; 2,25.30); hermosear (LlB 2,25); ilustrar (N 2,10,9); levantar (LlB 2,27); limpiar (N 1,1,3; 13,4; CB 20,1); preparar (LlB 2,25); poner en Dios (LlB 2,13); pulir (LB 2,17); quemar (S 1,2,2); quitar (N 1,4,8); reformar (CB 40,1); secar (CB 13,1); vaciar (S 1,5,6; S 2,6,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Con <em>purgaci\u00f3n<\/em>, los siguientes t\u00e9rminos sustantivos o adjetivos: \u00e1spera (N 2,3,1); desnudez (S arg; N 2,4,1; 23,13); dura (N 2,3,1); horrible (N 2,23,10); negaci\u00f3n (S 3,20,2; 26,7); oscura (S 1,1,3; N 1,11,2; N 2,11,3); pobreza (N 2,4,1); privaci\u00f3n ( S 1,1,4); pureza (LlB 1,19); sequedad (N 1,9,1; 11,2; 13, 4,14); tenebrosa (S 1,1,3; N 2,23,20); terrible (S 1,1,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">d) El texto de S 1,1,1-3, arriba citado, hac\u00eda referencia muy expl\u00edcita a que la purgaci\u00f3n o purificaci\u00f3n por la que se ha de pasar para llegar \u201cal alto estado de la perfecci\u00f3n\u201d tiene que ser tanto de la parte sensitiva como de la parte espiritual del alma, y esto tanto en su aspecto activo como pasivo. De todo ello iremos hablando.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Necesidad de la purificaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El discurso sanjuanista sobre la purgaci\u00f3n-purificaci\u00f3n en el hombre va \u00edntimamente unido a dos ideas de referencia b\u00e1sicas. Por una parte, la propuesta y llamada a caminar hacia la perfecta uni\u00f3n, comuni\u00f3n de vida y amor con Dios, que llama tambi\u00e9n \u201calto estado de perfecci\u00f3n\u201d (S arg; pr\u00f3l. 1; S 1,1,1, etc.). Porque, \u201cal fin, para este fin de amor fuimos criados\u201d (CB 29,3; cf. 39,7). Un amor que siempre puede calificarse, transformarse y perfeccionarse m\u00e1s en esta vida (LlB pr\u00f3l. 3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De otra parte, est\u00e1 todo un razonamiento en torno a la realidad de impureza cuasi natural del hombre en el momento presente a causa del pecado original y propio (S 1,1,1; 9; 15; N 1 y 2; LlB 3,18-22.70-76). Esto se describe, por ejemplo, de una forma bastante cruda y dura al hablar de los da\u00f1os de los apetitos (S 1,6-12) y de los siete vicios capitales de los principiantes (N 1,2-7). Los apetitos voluntarios y pecados cansan y atormentan, oscurecen y ciegan, ensucian y enflaquecen (cf. S 1,6,1.5), y, en definitiva, rompen el equilibrio del alma racional, la cual Dios hab\u00eda creado como \u201chermos\u00edsima y acabada imagen suya\u201d (S 1,8,1; cf. S 1,8,1-7). Esta situaci\u00f3n, sin embargo, se puede cambiar, y Dios quiere cambiarla (CB 23 y 33).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para J. de la Cruz, como para toda la tradici\u00f3n cristiana, Dios es puro (S 2,5; LlB 3,6), y por eso la pureza o limpieza es condici\u00f3n imprescindible para vivir la uni\u00f3n de amor con \u00e9l. Entre los muchos textos que subrayan sobre todo esta \u00faltima idea, vamos a referirnos ahora a uno especialmente significativo por muchos motivos. Comentando el texto de Juan 1,13, dice nuestro m\u00edstico: \u201cRenacer en el Esp\u00edritu Santo en esta vida, es tener un alma sim\u00edlima a Dios en pureza, sin tener en s\u00ed alguna mezcla de imperfecci\u00f3n, y as\u00ed se puede hacer pura transformaci\u00f3n por participaci\u00f3n de uni\u00f3n, aunque no esencialmente\u201d (S 2,5,5). Y, a continuaci\u00f3n, pone el ejemplo del rayo de sol y la vidriera. \u201cEst\u00e1 el rayo de sol dando en una vidriera. Si la vidriera tiene algunos velos de manchas o nieblas, no la podr\u00e1 esclarecer y transformar en su luz totalmente como si estuviera limpia de todas aquellas manchas y sencilla. Antes tanto menos la esclarecer\u00e1 cuanto ella estuviere menos desnuda de aquellos velos y manchas, y tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s limpia estuviere. Y no quedar\u00e1 por el rayo, sino por ella; tanto que, si ella estuviere limpia y pura del todo, de tal manera la transformar\u00e1 y esclarecer\u00e1 el rayo, que parecer\u00e1 el mismo rayo y dar\u00e1 la misma luz que el rayo. Aunque, a la verdad, la vidriera, aunque se parece al mismo rayo, tiene su naturaleza distinta del mismo rayo; mas podemos decir que aquella vidriera es rayo o luz por participaci\u00f3n. Y as\u00ed, el alma es como esta vidriera, en la cual siempre est\u00e1 embistiendo o, por mejor decir, en ella est\u00e1 morando esta divina luz del ser de Dios por naturaleza, que habemos dicho\u201d (S 2,5,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hasta aqu\u00ed la comparaci\u00f3n, a la que sigue una larga explicaci\u00f3n. \u201cEn dando lugar el alma (que es quitar de s\u00ed todo velo y mancha de criatura, lo cual consiste en tener la voluntad perfectamente unida con la de Dios, porque el amar es obrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios), luego queda esclarecida y transformada en Dios, y le comunica Dios su ser sobrenatural de tal manera, que parece el mismo Dios y tiene lo que tiene el mismo Dios. Y se hace tal uni\u00f3n cuando Dios hace al alma esta sobrenatural merced, que todas las cosas de Dios y el alma son unas en transformaci\u00f3n participante. Y el alma m\u00e1s parece Dios que alma, y aun es Dios por participaci\u00f3n; aunque es verdad que su ser naturalmente tan distinto se le tiene del de Dios como antes, aunque est\u00e1 transformada, como tambi\u00e9n la vidriera le tiene distinto del rayo, estando clarificada. De aqu\u00ed queda ahora m\u00e1s claro que la disposici\u00f3n para esta uni\u00f3n, como dec\u00edamos, no es el entender del alma, ni gustar, ni sentir, ni imaginar de Dios ni de otra cosa, sino la pureza y amor, que es desnudez y resignaci\u00f3n perfecta de lo uno y de lo otro s\u00f3lo por Dios; y c\u00f3mo no puede haber perfecta transformaci\u00f3n si no hay perfecta pureza; y c\u00f3mo seg\u00fan la proporci\u00f3n de la pureza ser\u00e1 la ilustraci\u00f3n, iluminaci\u00f3n y uni\u00f3n del alma con Dios, en m\u00e1s o en menos; aunque no ser\u00e1 perfecta, como digo, si del todo no est\u00e1 perfecta, y clara y limpia\u201d (S 2,5,7-8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No es \u00e9ste el \u00fanico momento en que J. de la Cruz acude a esta comparaci\u00f3n del rayo y la vidriera para explicar la importancia de la relaci\u00f3n entre pureza, purificaci\u00f3n y uni\u00f3n. S\u00ed es muy importante, sin embargo, que esta aclaraci\u00f3n se encuentre no tanto en contextos globales m\u00e1s propiamente de uni\u00f3n con Dios, como <em>C\u00e1ntico <\/em>o <em>Llama<\/em>, cuanto m\u00e1s bien como el citado de <em>Subida<\/em>, que es claramente de proceso y camino de purificaci\u00f3n (S 2, 11,6; 16,10; N 2,12,3; CB 26,4.17; LlB 3,77). Imagen complementaria y parecida en elementos, contenido e intenci\u00f3n es la del rayo de sol que ilumina una estancia o ambiente, y que, sin embargo, se ve menos en la medida que el aire est\u00e1 m\u00e1s limpio y en \u00e9l hay menos motas de polvo u otros objetos (S 2,14,9.13; N 2,8,3-4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Del texto citado de S 2,5,7-8 tambi\u00e9n hemos de se\u00f1alar otra realidad important\u00edsima. Para nuestro m\u00edstico la pureza que se ha de buscar y alcanzar no es la de la pura inmaterialidad \u2013lo que a veces llamamos un esp\u00edritu puro o puro esp\u00edritu\u2013, cuanto la pureza total del hombre que se adquiere por la limpieza y transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n y la voluntad. De hecho, como se dijo m\u00e1s arriba, en la uni\u00f3n con Dios la persona no pierde su naturaleza, aunque la tenga transformada y parezca m\u00e1s Dios que criatura. Recordemos: \u201cQueda ahora m\u00e1s claro que la disposici\u00f3n para esta uni\u00f3n, como dec\u00edamos, no es el entender del alma, ni gustar, ni sentir, ni imaginar de Dios ni de otra cosa, sino la pureza y amor, que es desnudez y resignaci\u00f3n perfecta de lo uno y de lo otro s\u00f3lo por Dios; y c\u00f3mo no puede haber perfecta transformaci\u00f3n si no hay perfecta pureza\u201d (S 2,5,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el mismo cap\u00edtulo de S 2 al que estamos refiri\u00e9ndonos, comenta el Santo unas l\u00edneas m\u00e1s arriba qu\u00e9 entiende por uni\u00f3n sobrenatural: \u201cLa cual es cuando las dos voluntades, conviene a saber, la del alma y la de Dios, est\u00e1n en uno conformes, no habiendo en la una cosa que repugna a la otra. Y as\u00ed, cuando el alma quitare de s\u00ed totalmente lo que repugna y no conforma con la voluntad divina, quedar\u00e1 transformada en Dios por amor\u201d (S 2,5,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo esto se completa con otra comparaci\u00f3n: la de la imagen y el ojo m\u00e1s o menos clarificado y purificado. Nuestro m\u00edstico explica que la grandeza y belleza infinita de Dios s\u00f3lo se va aprendiendo y comprendiendo en la medida que nos vamos purificando. En el caso de la imagen, \u201cel que tuviere menos clara y purificada la vista, menos primores y delicadez echar\u00e1 de ver en la imagen; y el que la tuviere algo m\u00e1s pura, echar\u00e1 de ver m\u00e1s primores y perfecci\u00f3n en ella; y si otro la tuviere a\u00fan m\u00e1s pura, ver\u00e1 a\u00fan m\u00e1s perfecci\u00f3n; y, finalmente, el que m\u00e1s clara y limpia potencia tuviere, ir\u00e1 viendo m\u00e1s primores y perfecciones; porque, en la imagen hay tanto que ver, que, por mucho que se alcance, queda por poderse mucho m\u00e1s alcanzar de ella. De la misma manera podemos decir que se han las almas con Dios en esta ilustraci\u00f3n o transformaci\u00f3n\u201d (S 2,5,9-10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A la hora de describir el proceso de purificaci\u00f3n, desde un punto de vista antropol\u00f3gico, y no s\u00f3lo metodol\u00f3gico, J. de la Cruz tendr\u00e1 siempre delante la divisi\u00f3n progresiva e integradora sentido-esp\u00edritu o parte sensitiva y parte espiritual del \u00a0alma. Algo muy presente tanto en <em>Subida<\/em>, desde el texto program\u00e1tico de S 1,1,1-3, que ya citamos m\u00e1s arriba, como en <em>Noche<\/em>. Para ser capaz de Dios y de la \u00a0uni\u00f3n con \u00e9l, el equilibrio interno del hombre ha de ser reconstruido totalmente desde claves nuevas. El \u00a0hombre sensitivo es el que gu\u00eda su vida sobre todo por el criterio de sus apetencias sensitivas, lo que le hace incapaz de percibir y abrirse a cualquier vivencia humana o divina que no pase por ah\u00ed o que supere esos par\u00e1metros. Renunciar, negar, vaciar, aniquilar, oscurecer, enderezar, etc. y toda una serie de t\u00e9rminos que componen el campo l\u00e9xico-sem\u00e1ntico y doctrinal de la negaci\u00f3n sanjuanista ser\u00e1n las consignas que encontraremos a cada paso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La dimensi\u00f3n apetitiva y sensitiva del hombre ha de ser reeducada a la luz de la raz\u00f3n y la fe. Una imagen muy clarificadora de lo que decimos es la del ciego y el gu\u00eda de ciego. La raz\u00f3n ha de ser el gu\u00eda de ciego de los apetitos y sentidos, y no al rev\u00e9s, porque entonces suceder\u00eda que el que no ve, el sentido, gu\u00eda al que ve, la raz\u00f3n (S 1,8,3). A su vez, la fe tiene que iluminar la raz\u00f3n si se quiere llegar a la plenitud humano\/divina a la que Dios llama al hombre, porque en esos caminos es la fe la que oscureciendo hace ver (S 2,1,2; 3,2; 4,3.7; 9,1). Esto sin dejar, por otra parte, de servirse de la raz\u00f3n y otra serie de gu\u00eda y medios humanos que Dios ofrece al hombre, como la ley natural, la ley evang\u00e9lica y el servicio del discernimiento fraterno (S 2,21-22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero no s\u00f3lo la raz\u00f3n o el entendimiento han de ser iluminados por la \u00a0fe. Toda la dimensi\u00f3n espiritual o racional del hombre, con sus pontencias (entendimiento, memoria y voluntad), ha de ser reeducada y regenerada. La ense\u00f1anza sanjuanista es que para \u00a0llegar a esa meta no hay m\u00e1s camino que las \u00a0virtudes teologales. A probar estos dedica sus mejores esfuerzos en <em>Subida<\/em>. Sobre todo, pondr\u00e1 de relieve la estrecha unidad que existe entre entendimiento, memoria y voluntad, por una parte, y fe, esperanza y caridad, por otra. Hasta el punto de llegar a decir, por ejemplo: \u201cNo hubi\u00e9ramos hecho nada en purgar al entendimiento para fundarle en la virtud de la fe, y a la memoria en la de la esperanza, si no purg\u00e1semos tambi\u00e9n la voluntad acerca de la tercera virtud, que es la caridad, por la cual las obras hecha en fe son vivas y tienen gran valor, y sin ella no valen nada, pues, como dice Santiago (2,20), sin obras de caridad, la fe es muerta\u201d (S 3,16,1). Aunque de forma menos sistem\u00e1tica, la triada de las virtudes teologales tambi\u00e9n est\u00e1n muy presentes en <em>Noche<\/em>, sobre todo en la \u00a0noche pasiva del esp\u00edritu. En esa terrible y penosa noche de purgaci\u00f3n, en que todo el hombre se purifica, tampoco ellas escapan de la acci\u00f3n purificadora; pero, a su vez, son el mejor gu\u00eda en medio de la misma y su mejor fruto para el hombre: el que le permite tener una condici\u00f3n tal que nada le impida llegar a la perfecta uni\u00f3n con Dios por amor (N 2,4;15;22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">J. de la Cruz mantendr\u00e1 la dial\u00e9ctica antropol\u00f3gica sentido\/esp\u00edritu no s\u00f3lo cuando se habla de la purificaci\u00f3n activa por parte del hombre, sino tambi\u00e9n al tratar de la llamada purificaci\u00f3n pasiva. En el punto siguiente veremos c\u00f3mo se conjugan entre s\u00ed de forma din\u00e1mina el doble binomio ya tradicional en el sanjuanismo y al que aqu\u00ed nos estamos refiriendo: sentido-esp\u00edritu, activa-pasiva.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Tarea humana y divina<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Una de las caracter\u00edsticas de los escritos de nuestro Doctor m\u00edstico es que la purificaci\u00f3n no es una tarea s\u00f3lo o fundamentalmente humana, sino m\u00e1s bien plenamente humana y divina, o, con t\u00e9rminos m\u00e1s propiamente sanjuanistas, activa y pasiva. \u201cActiva es, dice, lo que el alma puede hacer y hace de su parte para entrar en ella &#8230; Pasiva es en que el alma no hace nada, sino Dios la obra en ella, y ella se ha como paciente\u201d (S 1,13,1; cf. S 2,6,6). En ambas definiciones de purificaci\u00f3n o noche activa y pasiva no hay referencias temporales, sino m\u00e1s bien funcionales. Ni de una ni de otra se dice que es o se da cuando&#8230;, sino \u201ces lo que\u201d o \u201ces en que\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u00a0hombre y Dios, Dios y el hombre son en cada caso los actores de la purificaci\u00f3n personal. Es verdad que, por ejemplo, <em>Subida <\/em>subrayar\u00e1 m\u00e1s el aspecto activo, y <em>Noche oscura <\/em>m\u00e1s claramente el aspecto pasivo. Pero en ninguno de esos casos se pierde nunca de vista el aspecto complementario. Esto se aprecia sobre todo cuando el lector es capaz de leer de forma conjunta el mensaje de ambas obras. Porque, en el fondo, para Juan de la Cruz la verdadera purificaci\u00f3n se da cuando se entra por los caminos de la purificaci\u00f3n pasiva del esp\u00edritu, en cuya comparaci\u00f3n todo lo dem\u00e1s, incluso la purificaci\u00f3n pasiva del sentido, es preparaci\u00f3n, disposici\u00f3n necesaria y reformaci\u00f3n m\u00e1s que propiamente purgaci\u00f3n (S 2,6,6; 2,7,5; N 2,3,1-3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La magn\u00edfica y necesaria conjunci\u00f3n humano-divina de este camino de purificaci\u00f3n, ya desde sus primeros pasos, queda perfectamente explicada en el texto siguiente del comienzo de <em>Subida<\/em>: \u201cQuiere, pues, en suma, decir el alma &#8230; que sali\u00f3 \u2013sac\u00e1ndola Dios\u2013 s\u00f3lo por amor de \u00e9l, inflamada en su amor, en una noche oscura, que es la privaci\u00f3n y la purgaci\u00f3n de todos sus apetitos sensuales acerca de todas las cosas exteriores del mundo y de las que eran deleitable a su carne, y tambi\u00e9n de los gustos de su voluntad &#8230; Y dice que le fue <em>dichosa ventura, salir sin ser notada<\/em>, esto es, sin que ning\u00fan apetito de su carne ni de otra cosa se lo pudiese estorbar. Y tambi\u00e9n porque sali\u00f3 de noche, que es priv\u00e1ndola Dios de todos ellos, lo cual era noche para ella. Y esto fue <em>dichosa ventura<\/em>, meterla Dios en esta noche, de donde se le sigui\u00f3 tanto bien, en la cual ella no atinara a entrar, porque no atina bien uno por s\u00ed solo a vaciarse de todos los apetitos para venir a Dios\u201d (S 1,1,4-5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) La tarea del hombre es, en primer lugar, <em>no impedir o no estorbar <\/em>a Dios, y, a la vez, salir con la voluntad y el coraz\u00f3n de todo aquello que puede impedir, estorbar y embarazar en el camino hacia la perfecta uni\u00f3n de amor con Dios: algo que se describe con una ampl\u00edsima serie de t\u00e9rminos m\u00e1s o menos sin\u00f3nimos y complementarios, entre los que se encuentran: negar, adormir, vaciar, aniquilar, matar, morir, oscurecer, desnudarse, desasir, limpiar, etc. y otros muchos que he indicado m\u00e1s arriba. Todo lo cual se resume tambi\u00e9n en t\u00e9rminos y expresiones como disponerse, acomodarse o dejarse guiar por Dios, etc.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El Santo se muestra preocupado, porque hay muchas personas que no van adelante en el camino hacia la divina uni\u00f3n o bien porque no quieren o bien porque no se entienden o no entienden el camino y no encuentran personas id\u00f3neas que les ayuden a animarse a entrar por ese camino, que desde el principio es de desasimiento (S, pr\u00f3l. 3). \u201cEs suma ignorancia del alma, dice, pensar que podr\u00e1 pasar a este alto estado de uni\u00f3n con Dios si primero no vac\u00eda el apetito de todas las cosas naturales y sobrenaturales que le pueden impedir &#8230;, pues es suma la distancia que hay de ellas a lo que en este estado se da, que es puramente transformaci\u00f3n en Dios\u201d (S 1,5,2). De los apetitos voluntarios, aunque sean de pecado venial o imperfecci\u00f3n, basta uno que no se venza para impedir (S 1,11,3). Por lo dem\u00e1s suele suceder que, dado que el hombre no purificado tiende a guiarse generalmente por sus propias apetencias y gustos, puesto ante el hecho de elegir camino, no echa de ver lo que \u201cimpide a Dios\u201d (S 1,12,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En <em>C\u00e1ntico <\/em>dir\u00e1 que \u201cpara hallar a Dios de veras no basta s\u00f3lo orar con el coraz\u00f3n y la lengua, ni tampoco ayudarse de beneficios ajenos, sino que tambi\u00e9n, junto con eso, es menester obrar de su parte lo que en s\u00ed es. Porque m\u00e1s suele estimar Dios una obra de la propia persona, que muchas que otras hacen por ella &#8230; Como muchos que no querr\u00edan que les costase Dios m\u00e1s que hablar, y aun eso mal; y por \u00e9l no quieren hacer casi cosa que les cueste algo, y algunos aun no levantarse de un lugar de su gusto y contento por \u00e9l, sino que as\u00ed se les viniese el sabor de Dios a la boca y al coraz\u00f3n, sin dar paso y mortificaci\u00f3n en perder alguno de sus gustos, consuelos y quereres in\u00fatiles. Pero hasta que de ellos salgan a buscarle, aunque m\u00e1s voces den a Dios, no le hallar\u00e1n &#8230; (Pero) en saliendo el alma de la casa de la propia voluntad y del lecho de su propio gusto, acabado de salir, luego all\u00ed afuera hallar\u00e1 a la dicha Sabidur\u00eda divina, que es el Hijo de Dios, su Esposo\u201d (CB 3,2-3; cf. LlB 2,27-30).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La <em>Subida <\/em>principalmente es una buena gu\u00eda de discernimiento en este camino, aunque no la \u00fanica. Las intenciones de nuestro m\u00edstico quedan bien claras en el subt\u00edtulo o t\u00edtulo amplio de la misma: \u201cTrata de c\u00f3mo podr\u00e1 un alma disponerse para llegar en breve a la divina uni\u00f3n. Da avisos y doctrina, as\u00ed a los principiantes como a los aprovechados, muy provechosa para que sepan desembarazarse de todo lo temporal y no embarazarse con lo espiritual, y quedar en la suma desnudez y libertad de esp\u00edritu, cual se requiere para la divina uni\u00f3n\u201d. La condici\u00f3n del hombre para apegarse e impedirse en el camino hacia Dios es a veces tal que, llega a decir Juan, incluso algunos \u201ccon los mismos regalos y mercedes que Dios les hace para caminar adelante se embarazan y estorban y no van adelante\u201d (S pr\u00f3l. 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) Iniciar y <em>mantenerse constante <\/em>en este camino s\u00f3lo es posible si existe el amor. Ya nos lo dijo el texto citado m\u00e1s arriba: \u201cQuiere, pues, en suma, decir el alma &#8230; que sali\u00f3 \u2013sac\u00e1ndola Dios\u2013 s\u00f3lo por amor de \u00e9l, inflamada en su amor, en una noche oscura, que es la privaci\u00f3n y la purgaci\u00f3n de todos sus apetitos\u201d (S 1,1,4). Idea que repetir\u00e1 en otros textos y contextos. Por ejemplo, con frase lapidaria dir\u00e1: \u201cEl amar es obrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios\u201d (S 2,5,7). Comparando el camino de la purificaci\u00f3n con las tres noches de Tob\u00edas, seg\u00fan la versi\u00f3n de la Vulgata, antes de unirse en matrimonio, comenta: \u201cEn la primera (noche) le mand\u00f3 que quemase el coraz\u00f3n del pez en el fuego, que significa el coraz\u00f3n aficionado y apegado a las cosas del mundo; el cual, para comenzar a ir a Dios, se ha de quemar y purificar de todo lo que es criatura con el fuego del amor de Dios. Y esta purgaci\u00f3n ahuyenta el demonio, que tiene poder en el alma por asimiento a las cosas corporales y temporales\u201d (S 1,2,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De este amor purificador se afirma no s\u00f3lo su necesidad y capacidad de arranque, sino tambi\u00e9n que es \u00e9l mismo en cierta medida fruto o don de Dios: \u201csali\u00f3 \u2013sac\u00e1ndola Dios\u2013 s\u00f3lo por amor de \u00e9l\u201d. Algo que se explica m\u00e1s ampliamente un poco m\u00e1s adelante. \u201cDice, pues, el alma que <em>con ansias, en amores inflamada <\/em>pas\u00f3 y sali\u00f3 en esta noche oscura del sentido a la uni\u00f3n del Amado. Porque para vencer todos los apetitos y negar los gustos de todas las cosas, con cuyo amor y afici\u00f3n se suele inflamar la voluntad para gozar de ellos, era menester otra inflamaci\u00f3n mayor de otro amor mejor, que es el de su Esposo, para que, teniendo su gusto y fuerza en \u00e9ste, tuviese valor y constancia para f\u00e1cilmente negar todos los otros\u201d (S 1,14,2; cf. S 1,14,2-3; N 1,1; CB 1,20-22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero, adem\u00e1s de amor, m\u00e1s o menos inflamado seg\u00fan los casos, hace falta tambi\u00e9n una dosis muy fuerte de las otras dos virtudes teologales: la fe y la esperanza. \u201cDaremos, escribe, &#8230; modo c\u00f3mo las potencias se vac\u00eden y purifiquen de todo lo que no es Dios y se queden puestas en la oscuridad de estas tres virtudes, que son el medio, como habemos dicho, y disposici\u00f3n para la uni\u00f3n del alma con Dios. En la cual manera se halla toda seguridad contra las astucias del demonio y contra la eficacia del amor propio y sus ramas, que es lo que sutil\u00edsimamente suele enga\u00f1ar e impedir el camino a los espirituales, por no saber ellos desnudarse, gobern\u00e1ndose seg\u00fan estas tres virtudes; y as\u00ed nunca acaban de dar en la sustancia y pureza del bien espiritual, ni van por tan derecho camino y breve como podr\u00edan ir\u201d (S 2,6,6-7; cf. S 2,6; S 3,1,1; 16,1; N 2,21).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A todo esto, hay que a\u00f1adir la decidida voluntad de ir por el camino estrecho que conduce a la vida, que es el de la desnudez total de la cruz, es decir el camino de Jes\u00fas: \u201cPorque, si el hombre se determina a sujetarse a llevar esta cruz, que es un determinarse de veras a querer hallar y llevar trabajo en todas las cosas por Dios, en todas ellas hallar\u00e1 grande alivio y suavidad para andar este camino, as\u00ed desnudo de todo, sin querer nada. Empero, si pretende algo, ahora de Dios, ahora de otra cosa, con propiedad alguna, no va desnudo ni negado en todo; y as\u00ed, ni cabr\u00e1 (por la puerta estrecha) ni podr\u00e1 subir por esta senda angosta hacia arriba&#8230; Porque aprovechar no se halla sino imitando a Cristo, que es el camino y la verdad y la vida<em>, <\/em>y ninguno viene al Padre sino por \u00e9l, seg\u00fan \u00e9l mismo dice por san Juan (14,6) &#8230; De donde todo esp\u00edritu que quiere ir por dulzuras y facilidad y huye de imitar a Cristo, no le tendr\u00eda por bueno\u201d (S 2,7,7-8; cf. S 1,5,8; S 2,7; S 3, 35,5; N, pr\u00f3l. 2; 1,7,3-4; 11,4; CB 3,5.9; 36,12-13; LlB 2,28).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) En los <em>primeros pasos del camino espiritual<\/em>, las personas reengendradas por el calor del amor que sienten les viene de Dios comienzan a aficionarse al bien y a las cosas de Dios. Les parece que, por \u00e9l, est\u00e1n dispuestas a posponer y dejar todo lo que sea necesario, y a entrar de forma decisiva por el camino de la uni\u00f3n con Dios. Pero es s\u00f3lo el comienzo necesario, porque, en realidad, de hecho, no tienen lo que les parece ya tener, es decir, virtudes y actitudes renovadas s\u00f3lidas ya adquiridas. M\u00e1s bien lo \u00fanico que ha sucedido es que, movidos por el impulso sensible hacia Dios, han cambiado el objeto de sus apetencias ego\u00edstas y no purificadas (N 1,1-8; 2,2-3). De ah\u00ed la necesidad de la mano purificadora de Dios. Una idea constante del Santo es que es Dios quien verdaderamente purifica, y sin \u00e9l no hay verdadera y definitiva purificaci\u00f3n. Dec\u00eda en el texto que transcribimos m\u00e1s arriba: \u201cY tambi\u00e9n porque sali\u00f3 de noche, que es priv\u00e1ndola Dios de todos ellos, lo cual era noche para ella. Y esto fue <em>dichosa ventura<\/em>, meterla Dios en esta noche, de donde se le sigui\u00f3 tanto bien, en la cual ella no atinara a entrar, porque no atina bien uno por s\u00ed solo a vaciarse de todos los apetitos para venir a Dios\u201d (S 1,1,4-5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este caso, al igual que en las etapas de purificaci\u00f3n m\u00e1s activa, la voluntad de seguir en este camino \u2013apoy\u00e1ndose y gui\u00e1ndose s\u00f3lo por las virtudes teologales y la cruz de Jes\u00fas\u2013 es la mejor aliada de esta colaboraci\u00f3n con Dios. En lo que Juan de la Cruz llama la purificaci\u00f3n pasiva, Dios acent\u00faa su intervenci\u00f3n purificativa en la vida de las personas, pero no lo hace sin contar con la voluntad de las mismas que, al menos, deben quererse dejar guiar por Dios. Esto, sin embargo, no siempre es lo m\u00e1s com\u00fan; lo que impide o retrasa todo el proceso. As\u00ed se describe esta situaci\u00f3n: \u201cY ya que, en fin, Nuestro Se\u00f1or las favorezca tanto, que si eso y sin esotro las haga pasar, llegan muy tarde y con m\u00e1s trabajo y con menos merecimiento, por no haber acomod\u00e1dose ellas a Dios, dej\u00e1ndose poner libremente en el puro y cierto camino de la uni\u00f3n. Porque, aunque es verdad que Dios las lleva \u2013que puede llevarlas sin ellas\u2013 no se dejan ella llevar; y as\u00ed cam\u00ednase menos, resistiendo ellas al que las lleva, y no merecen tanto, pues no aplican la voluntad, y en eso mismo padecen m\u00e1s. Porque hay almas que, en vez de dejarse a Dios y ayudarse, antes estorban a Dios por su indiscreto obrar o repugnan, hechas semejantes a los ni\u00f1os que, queriendo sus madres llevarlos en brazos, ellos van pateando y llorando, porfiando por se ir ellos por su pie, para que no se pueda andar nada, y, si se anduviere, sea al paso del ni\u00f1o\u201d (S pr\u00f3l. 4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta porf\u00eda entre Dios y el hombre se da m\u00e1s a diario de lo que se piensa. Pero ciertamente hay etapas de la vida en las que al hombre le cuesta m\u00e1s comprender y seguir los caminos de Dios. Son aquellas en las que con m\u00e1s nitidez se aprecia la purificaci\u00f3n pasiva, que, por otra parte, suele presentarse cuando menos se espera (N 1,8,3-4 y 2,5). Se trata fundamentalmente de una situaci\u00f3n an\u00edmica dif\u00edcil de comprender; y m\u00e1s dif\u00edcil de aceptar que su origen est\u00e9 en Dios, porque es dif\u00edcil comprender que Dios sea en nosotros el origen de la dificultad que se experimenta frente a todo lo referente a \u00e9l. Lo que el Santo explicar\u00e1 es que esas dificultades, m\u00e1s que en Dios, tienen su origen en nosotros, a quienes Dios, a trav\u00e9s de ese duro paso de la noche purificadora, quiere hacer crecer, madurar y convertir en criaturas nuevas, capaces de amar a Dios en la verdad (N 1,9-13; N 2; LlB 2,32-36; 3,18-76).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cQuerer aquello hasta que Dios quiera\u201d es la consigna que se da tanto a las personas que pasan por la noche de purificaci\u00f3n pasiva como a sus confesores, \u201cporque hasta entonces, por m\u00e1s que ellas hagan y ellos digan, no hay remedio\u201d (S pr\u00f3l. 5). En todo caso, Dios tiene en cuenta siempre la condici\u00f3n de cada sujeto y su voluntad\/capacidad de seguir adelante. De ah\u00ed que la purificaci\u00f3n pasiva no suceda en todos de la misma manera ni se lleve en todos hasta las mismas metas de transformaci\u00f3n (N 1,14,5-6: 2,1; 7,4; LlB 2,27-30).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">d) No todo venir a menos el fervor primero sensible en torno a las cosas de Dios y del propio camino espiritual lo considera sin m\u00e1s J. de la Cruz como algo positivo, es decir, como momento de purificaci\u00f3n pasiva. De hecho, tratando de la noche o purificaci\u00f3n pasiva del sentido escribe: \u201cPero, porque estas sequedades podr\u00edan proceder muchas veces no de la dicha noche y purgaci\u00f3n del apetito sensitivo, sino de pecados e imperfecciones, o de la flojedad y tibieza, o de alg\u00fan mal humor o indisposici\u00f3n corporal, pondr\u00e9 aqu\u00ed algunas se\u00f1ales en que se conoce si es la tal sequedad de la dicha purgaci\u00f3n, o si nace de alguno de los dichos vicios\u201d (N 1,9,1). Para ello indica tres se\u00f1ales:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cLa primera es si, as\u00ed como no halla gusto ni consuelo en las cosas de Dios, tampoco le halla en alguna de las cosas criadas &#8230; La segunda se\u00f1al para que se crea ser la dicha purgaci\u00f3n es que ordinariamente trae memoria en Dios con solicitud y cuidado penoso, pensando que no sirve a Dios, sino que vuelve atr\u00e1s, como se ve en aquel sinsabor en las cosas de Dios &#8230; La tercera se\u00f1al que hay para que se conozca esta purgaci\u00f3n del sentido es el no poder ya meditar ni discurrir en el sentido de la imaginaci\u00f3n, como sol\u00eda, aunque m\u00e1s haga de su parte\u201d (N 1,9,2-8; cf. N 1,9-10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De todas estas tres se\u00f1ales la m\u00e1s importante, sin duda, es la conciencia del amor creciente hacia Dios, sin saber casi c\u00f3mo, ya que de todo lo anterior se siente como aniquilada y vac\u00eda. \u201cPorque, como habemos dicho, sin saber el alma por d\u00f3nde va, se ve aniquilada acerca de todas las cosas de arriba y de abajo que sol\u00eda gustar, y s\u00f3lo se ve enamorada sin saber c\u00f3mo y por qu\u00e9\u201d (N 1,11,1). Este, m\u00e1s que ning\u00fan otro, ser\u00e1 el verdadero signo a que se atendr\u00e1 el Santo para certificarnos que alguien est\u00e1 pasando por la purificaci\u00f3n pasiva, no ya del sentido, sino por la m\u00e1s profunda y decisiva del esp\u00edritu (N 2,11-13 y 19-20).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">e) \u201cEsta noche oscura es <em>una influencia de Dios en el alma<\/em>, que la purga de sus ignorancias e imperfecciones habituales, naturales y espirituales, que llaman los contemplativos contemplaci\u00f3n infusa o m\u00edstica teolog\u00eda, en que de secreto ense\u00f1a Dios al alma y la instruye en perfecci\u00f3n de amor, sin ella hacer nada ni entender c\u00f3mo. Esta contemplaci\u00f3n infusa, por cuanto es sabidur\u00eda de Dios amorosa, hace dos principales efectos en el alma, porque la dispone purg\u00e1ndola e ilumin\u00e1ndola para la uni\u00f3n de amor de Dios. De donde la misma sabidur\u00eda amorosa que purga los esp\u00edritus bienaventurados ilustr\u00e1ndolos es la que aqu\u00ed purga al alma y la ilumina\u201d (N 2,5,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es la misma acci\u00f3n de Dios la que en un principio el alma siente m\u00e1s como origen de una purgaci\u00f3n penosa y oscuridad hasta extremos casi insoportables, y despu\u00e9s m\u00e1s como acci\u00f3n transformadora e iluminadora Pero, desde el principio, la acci\u00f3n de Dios por lo que a \u00e9l respecta, es la misma y \u00fanica. Es precisamente la luz de Dios la causa primera y \u00fanica tanto de la penosa purgaci\u00f3n como de la transformaci\u00f3n (N 2,5; en general todo el libro <em>Noche <\/em>desarrolla esta dial\u00e9ctica). De ah\u00ed que el Santo no tenga empacho que juntar los t\u00e9rminos \u201ccontemplaci\u00f3n\u201d y \u201cpurgativa\u201d, y hablar de \u201ccontemplaci\u00f3n purgativa\u201d. Esto se debe, en parte, a que en sus escritos lo purificativo, lo iluminativo y lo unitivo sin dejar de constituir tres etapas del camino espiritual, son tambi\u00e9n tres aspectos de un mismo camino. As\u00ed la purificaci\u00f3n mayor permite mayor iluminaci\u00f3n de Dios y, a su vez, mayor uni\u00f3n. Y tambi\u00e9n, cuanto m\u00e1s \u00a0iluminaci\u00f3n de Dios haya, el hombre m\u00e1s se purifica y m\u00e1s se une con Dios en \u00a0transformaci\u00f3n de amor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">f) Expresa muy bien todo este proceso el ejemplo del <em>fuego y el madero<\/em>. M\u00e1s que un ejemplo se puede decir que es un gran s\u00edmbolo continuado a lo largo de <em>Subida<\/em>, <em>Noche<\/em>, y <em>Llama<\/em>: desde la necesidad de la purificaci\u00f3n a la plena transformaci\u00f3n, pasando por la descripci\u00f3n de las distintas etapas de este proceso (S 1,11,6; S 2,8,2; N 2,10,1.3-4.6-9: 11,1; LlB pr\u00f3l. 3; 1,3-4.19.22-23.25.33).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los textos m\u00e1s importantes a este respecto desde un punto de vista teol\u00f3gico-espiritual son los de N 2,10 y LlB 1. Tambi\u00e9n se puede reconstruir el recorrido total conectando S 1,11,6 (necesidad de la purificaci\u00f3n y que \u00e9sta sea verdaderamente total), N 2,11,1 (profundidad y fuerza positiva de este fuego purificador), y LlB pr\u00f3l. 3; 1,3-4 (transformaci\u00f3n viva del madero en fuego).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este simbolismo encierra en s\u00ed lo m\u00e1s esencial de lo que venimos diciendo. Que el fuego, que es luz, primero parece oscurecer el le\u00f1o, y \u00e9ste, en un proceso penoso y chirriante, empieza a echar de s\u00ed todo lo que le impide llegar a ser fuego. As\u00ed, poco a poco, comienza a transformarse \u00e9l mismo en fuego y en luz. No es de la condici\u00f3n del le\u00f1o o madero ser por s\u00ed mismo fuego y luz, pero tiene capacidad para convertirse en ellas hasta el punto de poder llegar a no parecer ya madero sino fuego.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Estamos ante algo m\u00e1s que un puro s\u00edmbolo. Estamos ante la descripci\u00f3n de un proceso de verdadera muerte al hombre viejo, que se experimenta realmente como tal, pero que se afirma como el \u00fanico camino posible para la resurrecci\u00f3n y nacimiento a una vida nueva en Dios. Una experiencia que tambi\u00e9n se compara al purgatorio, e incluso al infierno, en vida (N 2,6-14). Por otra parte, no hay que olvidar que el fuego de que se habla es el amor que Dios infunde en el hombre, y, a la vez, el Esp\u00edritu Santo que lo infunde. \u201cEsta llama de amor, dice, es el esp\u00edritu de su Esposo, que es el Esp\u00edritu Santo\u201d (LlB 1,3; cf. CB 39,14; LlB 4,17). En este sentido, la <em>Llama <\/em>es el gran canto y tratado sobre la acci\u00f3n purificadora y transformadora del Esp\u00edritu Santo en el hombre. Una tarea, por otra parte, m\u00e1s dif\u00edcil, en expresi\u00f3n de J. de la Cruz, que la misma creaci\u00f3n del alma, porque la nada no se resiste a Dios y el hombre s\u00ed puede resistir al Esp\u00edritu de Dios (S 1,6,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">g) Entre <em>los provechos y efectos <\/em>de la primera etapa de purificaci\u00f3n pasiva, que es la del sentido, hay que se\u00f1alar el entrar en un camino de mejor y m\u00e1s verdadero conocimiento de Dios y de s\u00ed mismo, de una conversi\u00f3n de actitudes frente a los pr\u00f3jimos, y de la primera presencia manifiesta de los frutos del Esp\u00edritu (N 1,12-13). Pero esto no es m\u00e1s que la preparaci\u00f3n necesaria para aquella otra purificaci\u00f3n pasiva, la del esp\u00edritu, en la que de verdad, como dije m\u00e1s arriba, se purifica y transforma m\u00e1s radicalmente todo el ser del hombre (N 2,3-4). El fruto de esa purificaci\u00f3n, que m\u00e1s que purificaci\u00f3n es muerte total, es el nacimiento de un hombre nuevo creado o recreado seg\u00fan Dios con la fuerza y pureza del Esp\u00edritu Santo, el \u00fanico capaz de renovar toda la condici\u00f3n vieja del hombre y hacerla nueva (N 2,4; LlB 2,33-34). De gran valor me parece a este respecto el siguiente texto: \u201cQueda entendido c\u00f3mo Dios hace merced aqu\u00ed al alma de limpiarla y curarla con esta fuerte lej\u00eda y amarga purga, seg\u00fan la parte sensitiva y espiritual de todas las afecciones y h\u00e1bitos imperfectos que en s\u00ed ten\u00eda acerca de lo temporal y de lo natural, sensitivo y especulativo y espiritual, oscureci\u00e9ndole las potencias interiores y vaci\u00e1ndolas acerca de todo esto, y apret\u00e1ndole y enjug\u00e1ndole las afecciones sensitivas y espirituales, y debilit\u00e1ndole y adelgaz\u00e1ndole las fuerzas naturales del alma acerca de todo ello (la cual nunca el alma por s\u00ed misma pudiera conseguir, como luego diremos), haci\u00e9ndola Dios desfallecer en esta misma manera a todo lo que no es Dios naturalmente, para irla vistiendo de nuevo, desnuda y desollada ya ella de su antiguo pellejo. Y as\u00ed, se le renueva, como el \u00e1guila, su juventud (Sal 102,5), quedando vestida del nuevo hombre, que es criado, como dice el Ap\u00f3stol (Ef 4,24), seg\u00fan Dios. Lo cual no es otra cosa sino alumbrarle el entendimiento con la lumbre sobrenatural, de manera que de entendimiento humano se haga divino unido con el divino; y, ni m\u00e1s ni menos, informarle la voluntad de amor divino, de manera que ya no sea voluntad menos que divina, no amando menos que divinamente, hecha y unida en uno con la divina voluntad y amor; y la memoria, ni m\u00e1s ni menos; y tambi\u00e9n las afecciones y apetitos todos mudados y vueltos seg\u00fan Dios divinamente. Y as\u00ed, esta alma ser\u00e1 ya alma del cielo, celestial, y m\u00e1s divina que humana\u201d (N 2,13,11; cf. LlB 2,36).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El sentido plenamente cristiano y trinitario de esta vivencia de Dios queda claramente y expl\u00edcitamente expresado en otros textos, igualmente bellos, sobre todo de <em>Llama <\/em>(entre otros muchos, LlB 3,77-85). \u00a0<strong><em>Aniquilaci\u00f3n, <\/em><\/strong>desnudez, noche oscura, pureza, purgaci\u00f3n, vac\u00edo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 EMETERIO DEL S. CORAZ\u00d3N, \u201cLa noche pasiva del esp\u00edritu de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>RevEsp <\/em>18 (1959) 5-49 y 187-228; F. RUIZ, \u201cVida teologal durante la purificaci\u00f3n interior en los escritos de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>RevEsp <\/em>18 (1959) 341-379; Id., \u201cRevisi\u00f3n de las purificaciones sanjuanistas\u201d, en <em>RevEsp <\/em>31 (1972) 257-298; Id., \u201cPurificazione affettiva e lotta contro il peccato\u201d, AA.VV., <em>Peccato e Santit\u00e0<\/em>, Teresianum, Roma, 1979, 137-158; U. BARRIENTOS, <em>Purificaci\u00f3n y purgatorio. Doctrina de San Juan de la Cruz sobre el Purgatorio a la luz de su sistema m\u00edstico<\/em>, Madrid, EDE, 1960, 172; P. BLANCHARD, \u201cLa doctrine et la m\u00e9thode de lib\u00e9ration spirituelle chez Saint Jean de la Croix\u201d, en <em>Carmel <\/em>(1969) 24-42 y 97-118; J. D. GAIT\u00c1N, \u201cSan Juan de la Cruz y su \u2018Dichosa ventura\u2019. Opci\u00f3n por Dios y purificaci\u00f3n de los sentidos\u201d, en <em>RevEsp <\/em>45 (1986) 489-520; M.\u00aa J. MANCHO DUQUE, <em>El s\u00edmbolo de la noche en San Juan de la Cruz. Estudio l\u00e9xico-sem\u00e1ntico<\/em>, Ediciones Universidad, Salamanca, 1982; E. PACHO, <em>San Juan de la Cruz. Temas fundamentales<\/em>, Monte Carmelo, Burgos, 2 vols., 1984; G. D\u2019SOUZA, <em>Transforming Flame. (Spiritual Anthropology of St. John of the Cross)<\/em>, Divya Jyothi Publications, Pupashrama (Mysore), 1988; G. PESENTI, \u201cLe purificazioni mistiche in Giovanni della Croce\u201d, en <em>Quaderni Carmelitani <\/em>n. 6 (1989) 174-192; M. A. D\u00cdEZ, <em>Pablo en Juan de la Cruz. Sabidur\u00eda y ciencia de Dios<\/em>, Monte Carmelo, Burgos, 1990; W. STINISSEN, <em>La nuit comme le jour illumin\u00e9. La Nuit Obscure chez Saint Jean de la Croix<\/em>, Ed. du Moustier, Louvaine-leNeuve, 1990; S. ROLLAN, <em>\u00c9xtasis y purificaci\u00f3n del deseo. An\u00e1lisis psicol\u00f3gico-existencial de la noche en la obra de San Juan de la Cruz<\/em>, Diputaci\u00f3n Provincial, Avila, 1991; K. REEVES BARRON, \u201cThe Dark Night of God\u201d, en <em>Studies in Formative Spirituality <\/em>1\/13 (1992) 49-72.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Jos\u00e9 Dami\u00e1n Gait\u00e1n<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00a0camino espiritual, asc\u00e9tico-m\u00edstico, de san Juan de la Cruz es fundamentalmente un camino de purificaci\u00f3n, purgativa y transformadora a la vez. 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