{"id":2691,"date":"2000-12-14T00:17:39","date_gmt":"2000-12-14T06:17:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2691"},"modified":"2020-10-01T09:23:14","modified_gmt":"2020-10-01T15:23:14","slug":"antropologia-sanjuanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2691","title":{"rendered":"Antropolog\u00eda sanjuanista"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Bajo el t\u00e9rmino \u201cantropolog\u00eda\u201d queremos acercarnos a la realidad del ser humano, descrita por J. de la Cruz en sus obras. El Santo no usa esta nomenclatura, de origen m\u00e1s bien reciente, ni dedica un cap\u00edtulo especial a su exposici\u00f3n, pero los contenidos antropol\u00f3gicos \u2013tanto filos\u00f3ficos como teol\u00f3gicos\u2013 se hallan muy presentes en su pensamiento y son determinantes en su concepci\u00f3n de la vida m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los estudios sanjuanistas, a la hora de fijar estos contenidos, han seguido dos caminos. Unos, fieles a las categor\u00edas antropol\u00f3gicas tradicionales usadas por \u00e9l, tratan de verter en ellas los contenidos esenciales de la antropolog\u00eda filos\u00f3fico-teol\u00f3gica de car\u00e1cter aristot\u00e9lico-tomista. Otros, apoy\u00e1ndose en las categor\u00edas antropol\u00f3gicas del pensamiento moderno, buscan la penetraci\u00f3n directa en la realidad humana, descrita por J. de la Cruz, dentro de una perspectiva personalista y existencial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dentro de esta orientaci\u00f3n, se advierte un desplazamiento de las estructuras psicol\u00f3gicas (potencias, h\u00e1bitos, operaciones particulares) a los condicionamientos existenciales del ser humano, en su concepci\u00f3n integral, como ser abierto a las relaciones con Dios, con los hombres y con la naturaleza, que se halla en camino de realizaci\u00f3n. J. de la Cruz presta especial atenci\u00f3n a este frente de relaciones y a este proceso de realizaci\u00f3n del ser humano. Lo hace, adem\u00e1s, con un sentido de penetraci\u00f3n y de novedad, que nos permite hablar de una \u201cantropolog\u00eda sanjuanista\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cabe destacar en esta antropolog\u00eda dos series de elementos. Unos dicen relaci\u00f3n a la fundamentaci\u00f3n del ser humano; otros, al proyecto de su realizaci\u00f3n, que alcanza su plenitud en la cumbre de la uni\u00f3n m\u00edstica. Los primeros son elementos fundantes; pertenecen al \u00e1mbito de la llamada antropolog\u00eda fundamental. Los segundos son elementos del dinamismo espiritual; se inscriben en el \u00e1mbito de la llamada antropolog\u00eda especial.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Elementos fundantes. Antropolog\u00eda fundamental<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Entre los elementos fundantes cabe destacar los siguientes: la condici\u00f3n del hombre como ser creado y redimido (CB 1,1); su creaci\u00f3n a imagen y semejanza de Dios (CB 39,4); la concepci\u00f3n unitaria de su ser ( cuerpo, \u00a0alma y esp\u00edritu) como un solo \u201csupuesto\u201d (N 2,1,1), dentro de su pluriformidad como hombre \u201csensual\u201d y hombre \u201cespiritual\u201d; su predestinaci\u00f3n a la gloria y a la \u201cigualdad de amor\u201d (CB 38,3.6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Estos elementos son de orden filos\u00f3fico y teol\u00f3gico, pero predominan los segundos sobre los primeros. Y es que la concepci\u00f3n sanjuanista del hombre est\u00e1 determinada primordialmente por el plan divino de salvaci\u00f3n. Tiene su ra\u00edz en la revelaci\u00f3n y en la experiencia del ser humano, a la luz del plan salv\u00edfico divino. Por eso, en el orden de exposici\u00f3n partimos de los elementos directamente teol\u00f3gicos y soteriol\u00f3gicos. Son tambi\u00e9n los que determinan la experiencia antropol\u00f3gica del Santo, expresada particularmente en <em>C\u00e1ntico <\/em>y en <em>Llama.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. SER CREADO Y REDIMIDO. El primer dato de la antropolog\u00eda sanjuanista es de car\u00e1cter estrictamente teol\u00f3gico: la condici\u00f3n creada y redimida del ser humano. Es el punto de arranque de su comentario al <em>C\u00e1ntico <\/em>espiritual, donde de forma m\u00e1s completa describe el itinerario espiritual hacia la uni\u00f3n. Cuando el Santo trata de fijar las bases, lo primero que hace es tomar conciencia o \u201ccaer en la cuenta\u201d de esta manifestaci\u00f3n del amor de Dios: \u201cconociendo &#8230; la gran deuda que a Dios debe en haberle creado solamente para s\u00ed&#8230; y en haberle redimido solamente por s\u00ed mismo\u201d (CB 1,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La experiencia inicial del amor personal de Dios, actuado en la creaci\u00f3n y redenci\u00f3n del hombre, es lo que determina la firme decisi\u00f3n personal de salir en su b\u00fasqueda, clamando: \u2018\u00bfAd\u00f3nde te escondiste, Amado?\u2019 No s\u00f3lo se trata de un dato antropol\u00f3gico fundamental, sino tambi\u00e9n de un hecho soteriol\u00f3gico, que define la salvaci\u00f3n cristiana: es el hecho de la iniciativa divina y de la revelaci\u00f3n de su amor en la creaci\u00f3n y redenci\u00f3n del hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Una corroboraci\u00f3n de la importancia que tiene para J. de la Cruz el ser creado y redimido y tomar conciencia de ello, es el consejo que da a una doncella en una de sus cartas de direcci\u00f3n espiritual: \u201cQue toda en todo se emplee en su santo amor&#8230;, pues s\u00f3lo para [esto la cri\u00f3 y redimi\u00f3]\u201d (Ct del 2.15.1589).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Creaci\u00f3n y redenci\u00f3n no son simplemente datos originarios de la revelaci\u00f3n, sino la realidad que envuelve toda la existencia humana, confiri\u00e9ndole una dignidad especial. El m\u00edstico poeta descubre en la obra de la creaci\u00f3n las huellas de Dios: \u201c\u00a1Oh bosques y espesuras, plantadas por la mano del Amado!\u201d (CB 4). Las criaturas son como el \u201crastro del paso de Dios, por el cual se rastrea su grandeza\u201d (CB 5,3). La fuente de esta grandeza es el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo, el Hijo de Dios, \u201cresplandor de su gloria\u201d (Heb 1,3), que \u201ccon sola su figura, vestidos los dej\u00f3 de hermosura\u201d (CB 5), comunic\u00e1ndoles \u201cel ser natural\u201d y \u201cel ser sobrenatural\u201d (CB 5,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La redenci\u00f3n es evocada por J. de la Cruz, junto con la Encarnaci\u00f3n, como \u201cuna de las m\u00e1s altas obras de Dios\u201d (CB 23,1). La interpreta como el desposorio de Cristo con la humanidad y con cada alma. Lo hace en los mismos t\u00e9rminos paulinos, contraponiendo la obra de Cristo a la obra de Ad\u00e1n (Rom 5, 1220): \u201cAs\u00ed como por medio del \u00e1rbol vedado en el para\u00edso fue perdida y estragada [el alma] en la naturaleza humana por Ad\u00e1n, as\u00ed en el \u00e1rbol de la cruz fue redimida y reparada, d\u00e1ndole all\u00ed la mano de su favor y misericordia por medio de su muerte y pasi\u00f3n\u201d (CB 23,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por parte de Dios, la redenci\u00f3n est\u00e1 siempre \u201checha\u201d: \u201ch\u00e1cese de una vez\u201d. Por parte del hombre, es necesario recorrer un largo camino: \u201cno se hace sino muy poco a poco por sus t\u00e9rminos&#8230;, al paso del alma\u201d (CB 23.6). Es el camino hacia la uni\u00f3n, por el que J. de la Cruz gu\u00eda al hombre creado y redimido. A la luz de este primer dato antropol\u00f3gico, aparece uno de los rasgos m\u00e1s destacados de la antropolog\u00eda sanjuanista: es su car\u00e1cter cristol\u00f3gico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. CREADO A IMAGEN DE DIOS. El Doctor m\u00edstico emplea pocas veces la expresi\u00f3n b\u00edblica del G\u00e9nesis, seg\u00fan la cual el hombre ha sido creado \u201ca imagen y semejanza de Dios\u201d (G\u00e9n 1,26). Esta parquedad contrasta con el frecuente uso que hace de ella la antropolog\u00eda teol\u00f3gica actual, remiti\u00e9ndose a este pasaje del G\u00e9nesis y tambi\u00e9n a la tradici\u00f3n paulina y patr\u00edstica, en las que precisamente el Santo se hallaba profundamente enraizado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La teolog\u00eda b\u00edblica y patr\u00edstica de la imagen es de gran riqueza antropol\u00f3gica. Como exponente de ello, basta se\u00f1alar la importancia que adquiere en los escritos de la que fue fiel disc\u00edpula del Santo, \u00a0Edith Stein, para quien la creaci\u00f3n del hombre \u201ca imagen y semejanza de Dios\u201d es uno de los postulados fundamentales de su antropolog\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero, aunque J. de la Cruz no use tanto esta expresi\u00f3n, su contenido pertenece al substrato m\u00e1s hondo de su pensamiento. As\u00ed se refleja en su doctrina sobre la presencia \u00edntima de Dios en el hombre (S 2,5,3-4; LlB 4,7; CB 11,3) y en la idea de Dios como \u201cengrandecedor\u201d del hombre (CB 27,1; LlB 2,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No obstante, los pasajes en que el Santo afirma expl\u00edcitamente que el hombre ha sido creado \u201ca imagen y semejanza de Dios\u201d (S 1,9,1; CB 39,4; Po 9,230;), adquieren en la antropolog\u00eda sanjuanista un peso espec\u00edfico. Est\u00e1n colocados al principio y al final del itinerario espiritual, como determinando todo su desarrollo. El primero est\u00e1 referido a esa etapa inicial de purificaci\u00f3n de los apetitos desordenados, que \u201cafean y ensucian\u201d el alma, \u201cla cual en s\u00ed es una hermos\u00edsima y acabada imagen de Dios\u201d (S 1,9,1). Aqu\u00ed radica \u2013en la recuperaci\u00f3n de esta imagen\u2013 la exigencia de \u00a0mortificaci\u00f3n de todos los \u00a0apetitos, propuesta por el m\u00edstico doctor en el libro primero de la <em>Subida.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El segundo pasaje pertenece al \u00e1mbito de la \u00a0uni\u00f3n m\u00edstica en su grado m\u00e1s alto, donde el alma \u201caspira en Dios como Dios aspira en ella por modo participado\u201d. As\u00ed llega a ser semejante a Dios: \u201cY para que pudiese venir a esto la cri\u00f3 a su imagen y semejanza\u201d (CB 39,4). La teolog\u00eda de la imagen es, pues, la disposici\u00f3n m\u00e1s radical para la uni\u00f3n; al mismo tiempo, \u00e9sta es la expresi\u00f3n m\u00e1s acabada de la imagen. Pues \u201cest\u00e1 como la imagen de la primera mano y \u00a0dibujo, clamando al que la dibuj\u00f3 para que la acabe de pintar y formar\u201d (CB 12,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la doctrina del Santo hay otro rasgo antropol\u00f3gico, relacionado con la teolog\u00eda de la imagen, que parece estar en contradicci\u00f3n con los planteamientos anteriores. Es la afirmaci\u00f3n reiterada de la \u201cdesemejanza\u201d o desproporcion entre las criaturas y Dios (S 1,4,2; S 2,8,3; 12,5; 16,7). Sin embargo, la contradicci\u00f3n es s\u00f3lo aparente. Esta \u201cdesemejanza\u201d se refiere al estado en que se encuentra el hombre que pone su afici\u00f3n en las criaturas; se siente esclavo de ellas y alejado de Dios. La perspectiva antropol\u00f3gica que aqu\u00ed predomina es la determinada por la situaci\u00f3n de pecado, que niega y oscurece la imagen de Dios en el hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es una perspectiva moral, que contrasta con la perspectiva ontol\u00f3gica del ser humano. Por tanto, no es una negaci\u00f3n de la teolog\u00eda de la imagen, sino una ratificaci\u00f3n de la misma, por v\u00eda de contraste. Se trata, en definitiva, de dos planos antropl\u00f3gicos, en los que frecuentemente se sit\u00faa el pensamiento del Doctor m\u00edstico: el ontol\u00f3gico, basado en el ser del hombre, y el moral, basado en el obrar. No siempre coinciden, pero est\u00e1n llamados a converger arm\u00f3nicamente, \u201cpara que echando todo lo que es dis\u00edmil y disconforme a Dios, venga a recibir semejanza de Dios\u201d (S 2,5,4). La tarea que emprende en sus escritos es precisamente guiar al hombre, conforme a la naturaleza de su ser creado a imagen de Dios, hasta el perfecto acabamiento de esta imagen, esto es, hasta la plena semejanza de Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. SER PLURIFORME. Si las categor\u00edas antropol\u00f3gicas, de que se sirve J. de la Cruz para definir al hombre en su relaci\u00f3n con Dios, son de signo teol\u00f3gico, las que emplea para describir al ser humano en s\u00ed mismo son m\u00e1s bien de car\u00e1cter filos\u00f3fico; son concretamente las de la filosof\u00eda aristot\u00e9lico-tomista. A la luz de estas categor\u00edas, aparece el hombre como un ser unitario en cuerpo y alma, en contra de toda concepci\u00f3n dualista, de cu\u00f1o neoplat\u00f3nico o agustiniano. Es al mismo tiempo un ser pluriforme, que para el Doctor m\u00edstico tiene dos expresiones fundamentales: el hombre \u201csensual\u201d y el hombre \u201cespiritual\u201d. El tema ha sido ya bastante estudiado. Tratamos s\u00f3lo de exponer la relaci\u00f3n interna entre unidad y pluriformidad, como uno de los aspectos esenciales del proceso de integraci\u00f3n del ser humano, descrito por \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La dimensi\u00f3n unitaria del hombre la describe el Santo en t\u00e9rminos de relaci\u00f3n y de comunicaci\u00f3n entre las distintas partes de su ser: entre la parte inferior-sensitiva y la parte superior-espiritual (S 1,14,2; N 2,3,1), entre los sentidos y la raz\u00f3n (CB 18,7; 19,5), entre conocimiento y amor (CB 2,6; 6,2). Si hay iterdependencia y comunicaci\u00f3n entre todas estas partes, es porque constituyen una unidad inescindible, \u201cpor raz\u00f3n de ser un solo supuesto\u201d (N 2,1,1). Para expresar esta unidad se sirve de tres alegor\u00edas: \u201cel caudal del alma\u201d, \u201cla monti\u00f1a\u201d, \u201cla ciudad y sus arrabales\u201d (E. Pacho, <em>La antropolog\u00eda sanjuanista<\/em>, 53-60).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero esta unidad constitutiva sufre profundas alteraciones, a causa de las pasiones, \u201cas\u00ed sensitivas como espirituales\u201d. Y tambi\u00e9n, a causa de la misma tensi\u00f3n natural entre sentido y esp\u00edritu, los dos polos en torno a los cuales gira toda la trama de la obra espiritual del hombre. F\u00e1cilmente el arm\u00f3nico equilibrio de la persona humana se quiebra y cae en una especie de desorden moral. Ser\u00e1 necesaria, por tanto, una purgaci\u00f3n sensitiva y espiritual, que restablezca la armon\u00eda perdida: \u201cSe han de purgar cumplidamente estas dos partes del alma, espiritual y sensitiva, porque una nunca se purga bien sin la otra, porque la purgaci\u00f3n v\u00e1lida para el sentido es cuando de prop\u00f3sito comienza la del esp\u00edritu\u201d (N 2,3,1). Esta doble realidad sensitiva y espiritual la describe como dos formas de comportamiento, que dan lugar a dos tipos de hombre: el hombre \u201csensual\u201d y el hombre \u201cespiritual\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El hombre \u201csensual\u201d se caracteriza por la concentraci\u00f3n de su vida en la sensibilidad; es un modo de ser y actuar dominado por los impulsos: \u201cEl hombre que busca el gusto de las cosas sensuales y en ellas pone su gozo no merece ni se de debe otro nombre que estos que habemos dicho, a saber: sensual, animal, temporal, etc.\u201d (S 3,26,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El hombre \u201cespiritual\u201d, por el contrario, tiende a concentrar su vida en el esp\u00edritu, que es la parte que \u201ctiene respecto y comunicaci\u00f3n con Dios\u201d (S 3,26,4) y \u201ca lo que es espiritual\u201d (S 2,4,2). Pero no se circunscribe a la parte puramente espiritual, sino que engloba toda la persona. Es la capacidad de orientarse con todo su ser hacia los valores superiores del esp\u00edritu, incorporando los valores del sentido en una s\u00edntesis vital. El hombre espiritual, \u201crecogiendo su gozo de las cosas sensibles, se restaura&#8230; recogi\u00e9ndose en Dios\u201d (S 3,26,2) y adquiere la \u201cverdadera libertad y riqueza, que trae consigo bienes inestimables\u201d (N 2,14,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por eso la tarea primordial que propone J. de la Cruz es transformar el hombre de \u201csensual\u201d en \u201cespiritual\u201d. No es s\u00f3lo una exigencia de la uni\u00f3n del hombre con Dios, sino tambi\u00e9n de la plena maduraci\u00f3n humana. Pues el hombre sensual carece tanto de capacidad para penetrar en la sustancia de las cosas (S 3,20,2) como de sensibilidad para los valores superiores (S 2,11,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la ra\u00edz de este planteamiento est\u00e1 la contraposici\u00f3n que hace el Doctor m\u00edstico entre la armon\u00eda natural y el desorden o desequilibrio moral, fijando as\u00ed el punto de arranque del proceso purificativo. Su meta final ser\u00e1 la uni\u00f3n y en ella la plena integraci\u00f3n del ser humano, la armon\u00eda de \u201cpotencias y sentidos\u201d (CB 18,3; 25,11). Aqu\u00ed radica la aportaci\u00f3n m\u00e1s original de su pensamiento sobre su visi\u00f3n unitaria del hombre. Es como el retorno a la armon\u00eda de los or\u00edgenes, por cuanto as\u00ed de conjuntado sali\u00f3 el hombre de las manos del creador (CA 33,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. PREDESTINADO A LA \u201cIGUALDAD DE AMOR\u201d. La expresi\u00f3n \u201cigualdad de amor\u201d es la que mejor define, en t\u00e9rminos sanjuanistas, el destino del hombre a la comuni\u00f3n con Dios, que seg\u00fan el Concilio Vaticano II constituye la \u201cra\u00edz m\u00e1s honda de la dignidad humana\u201d (GS 19). Este es \u201cel fin para que fuimos creados\u201d y la fuente de la \u201cpretensi\u00f3n\u201d del alma, esto es, de su deseo natural y sobrenatural: \u201cEsta pretensi\u00f3n del alma es la igualdad de amor con Dios, que siempre natural y sobrenaturalmente apetece, porque el amante no puede estar satisfecho si no siente que ama cuanto es amado\u201d (CB 38,3). En t\u00e9rminos teol\u00f3gicos, se trata sustancialmente de la predestinaci\u00f3n a la gloria (CB 38,9).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">J. de la Cruz describe esta predestinaci\u00f3n como un movimiento hacia Dios, que constituye \u201cel m\u00e1s profundo centro\u201d del alma. Y trata de esclarecerlo con el s\u00edmil de la piedra, que por su ley de la gravedad tiende siempre al centro de la tierra (LlB 1,11-12). No se puede afirmar con m\u00e1s fuerza la ordenaci\u00f3n intr\u00ednseca del ser humano a la comuni\u00f3n personal con Dios. Por eso no reposar\u00e1 \u201chasta que llegue el tiempo en que salga de la esfera del aire de esta vida de carne y pueda entrar en el centro del esp\u00edritu de la vida perfecta en Cristo\u201d (LlB 3,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El fundamento de esta predestinaci\u00f3n es el misterio de Cristo. Por eso el movimiento hacia Dios, como el de la piedra hacia el centro de la tierra, es paralelo al movimiento hacia Cristo. El Santo lo propone tambi\u00e9n bajo la imagen de la piedra, que es Cristo (1 Cor 10,4). Y la completa con la de las \u201csubidas cavernas\u201d, que son los misterios de Cristo (CB 37,3). Para ir a Dios, hay que entrar en las \u201csubidas cavernas de la piedra\u201d, que son \u201cprofundas y de muchos senos\u201d, donde se descubren los \u201cprofundos misterios de sabidur\u00eda de Dios que hay en Cristo\u201d (CB 37,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero el \u00a0alma no se satisface con este descubrimiento y desea poder morir para estar con Cristo: \u201cUna de las cosas m\u00e1s principales por qu\u00e9 desea el alma \u2018ser desatada y verse con Cristo\u2019 (Flp 1,23) es por verle all\u00e1 cara a cara, y entender all\u00ed de ra\u00edz las profundas v\u00edas y misterios eternos de su Encarnaci\u00f3n\u201d (CB 37,1). Es la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la antropolog\u00eda teol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De esta forma, la antropolog\u00eda sanjuanista cubre el arco completo de la antropolog\u00eda cristiana: va de la condici\u00f3n creada y redimida del hombre a su plenitud escatol\u00f3gica. Asimismo, comprende los elementos esenciales que definen la antropolog\u00eda teol\u00f3gica. Estos elementos son tanto de car\u00e1cter filos\u00f3fico como teol\u00f3gico; y estos \u00faltimos son primordialmente cristol\u00f3gicos y soteriol\u00f3gicos.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Elementos del proyecto espiritual. Antropolog\u00eda especial<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los elementos que constituyen el proyecto espiritual sanjuanista, apuntan al dinamismo del ser humano, en b\u00fasqueda de su identidad y de su plena realizaci\u00f3n; destacan los siguientes: el proceso de integraci\u00f3n entre el sentido y el esp\u00edritu por la \u00a0purificaci\u00f3n de la noche (S 1,1,2); el paso del hombre \u201csensual\u201d al hombre \u201cespiritual\u201d (S 3,26,3) y del hombre viejo al hombre nuevo (S 1,5,7; N 2,3,3); el camino hacia la libertad de esp\u00edritu (S 1,4,6; N 2,14,3); el marco trascendental y teologal de la plenitud del esp\u00edritu, que llega a su cumbre en la \u00a0uni\u00f3n (CB 26,4; LlB 3,78).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Con ser importante la fundamentaci\u00f3n antropol\u00f3gica que ofrece J. de la Cruz, no es su aportaci\u00f3n m\u00e1s espec\u00edfica. Esta estriba m\u00e1s bien en la descripci\u00f3n del proyecto de realizaci\u00f3n del ser humano, que se identifica con el proyecto espiritual, descrito en todas sus obras. Lo que al Santo le interesa realmente es trazar el camino que lleva a la plenitud humana y espiritual del hombre, esto es, a la uni\u00f3n con Dios. Por eso lo m\u00e1s importante para \u00e9l no es el sistema o los elementos que lo integran, sino el proceso y camino de maduraci\u00f3n espiritual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Toda su preocupaci\u00f3n desde el comienzo del camino es c\u00f3mo llegar a la meta, a trav\u00e9s de la \u201cdesnudez y libertad de esp\u00edritu, cual se quiere para la divina uni\u00f3n\u201d. Estas palabras, que escribe en el mismo t\u00edtulo del pr\u00f3logo a la <em>Subida del Monte Carmelo<\/em>, indican la peculiaridad del proyecto espiritual sanjuanista, en el que destaca la prioridad del proceso sobre el sistema. Y aun dentro del proceso, le interesan s\u00f3lo aquellos aspectos m\u00e1s peculiares, como son la \u201cdesnudez y libertad de esp\u00edritu\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El conjunto de estos aspectos constituye la denominada antropolog\u00eda especial. Abarca la totalidad de elementos que integran el proceso espiritual. Aqu\u00ed nos limitamos a se\u00f1alar su articulaci\u00f3n interna, remitiendo para una exposici\u00f3n m\u00e1s completa a otras voces de este mismo diccionario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. DEL SENTIDO AL ESP\u00cdRITU. J. de la Cruz describe el proceso espiritual como el paso del sentido al esp\u00edritu o de la vida sensitiva a la vida espiritual. Pero este paso no se da por exclusi\u00f3n de uno de los elementos sino por la integraci\u00f3n de ambos en una unidad existencial. Entre los principios que rigen esta integraci\u00f3n, destaca el modo infinito y trascendente del ser de Dios frente al modo finito y limitado del ser del hombre (S 1,4). De ah\u00ed la necesidad de un proceso ascendente de trascendencia, en el que la misma gracia de Dios y el Esp\u00edritu divino salen a su encuentro. El Santo describe este proceso particularmente en el primer libro de <em>Subida <\/em>y de <em>Noche<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Otro de los principios que rige este proceso es la tendencia del sentido a dictar su ley al esp\u00edritu, haciendo al hombre puramente sensitivo, incapaz de penetrar la verdad de las cosas. Respecto a las instancias espirituales, es tan ignorante como un jumento para las cosas racionales, y a\u00fan m\u00e1s (S 2,11,2). Respecto a Dios, su incapacidad es total: \u201cEl sentido de la parte inferior del hombre&#8230; no es ni puede ser capaz de conocer ni comprehender a Dios como Dios es\u201d (S 3,24,2). \u201cDios no cae en el sentido\u201d (LlB 3,73).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La tendencia del sentido a imponer su ley al esp\u00edritu es mayor en los comienzos de la vida espiritual, debido a los apetitos que obstaculizan el proceso de maduraci\u00f3n. Pero persiste tambi\u00e9n en las etapas superiores: \u201cEstas operaciones y movimientos [imaginaciones, fantas\u00edas y afecciones] de la sensualidad sabrosa y porfiadamente procuran atraer a s\u00ed la voluntad de la parte racional, para sacarla de lo interior a que quiera lo exterior que ellos quieren y apetecen; moviendo tambi\u00e9n al entendimiento y atray\u00e9ndole a que se case y junte con ellas en su bajo modo de sentido, procurando conformar y aunar la parte racional con la sensual\u201d (CB 18,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Partiendo de estos principios, J. de la Cruz traza el proceso de \u00a0purificaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la \u00a0noche sensitiva y espiritual. De la primera trata en S 1 y N 1; de la segunda en S 2-3 y N 2. Estos son los t\u00e9rminos en que las describe el Santo: \u201cLa una noche o purgaci\u00f3n ser\u00e1 sensitiva, con que se purga el alma seg\u00fan el sentido, acomod\u00e1ndolo al esp\u00edritu; y la otra es noche o purgaci\u00f3n espiritual, con que se purga y desnuda el alma seg\u00fan el esp\u00edritu, acomod\u00e1ndole y disponi\u00e9ndole para la uni\u00f3n de amor con Dios\u201d (N 1,8,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hace hincapi\u00e9 en la \u00edntima relaci\u00f3n entre las dos formas de purgaci\u00f3n, de manera que no puede darse la una sin la otra: \u201cEn ella se han de purgar cumplidamente estas dos partes del alma, espiritual y sensitiva, porque la una nunca se purga bien sin la otra, porque la purgaci\u00f3n v\u00e1lida para el sentido es cuando de prop\u00f3sito comienza la del esp\u00edritu\u201d (N 2,3,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La purificaci\u00f3n del esp\u00edritu afecta a las potencias superiores: entendimiento, memoria y voluntad. El hombre entero en su totalidad es transformado. Esta transformaci\u00f3n se lleva a t\u00e9rmino por medio de las virtudes teologales: fe (S 2), esperanza y caridad (S 3). Constituyen la noche activa del esp\u00edritu. Pero la verdadera transformaci\u00f3n no se da sino en la noche pasiva del esp\u00edritu. Es la noche sanjuanista por antonomasia, descrita en el libro segundo de Noche.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u00a0\u201cesp\u00edritu\u201d y el \u00a0\u201calma espiritual\u201d en la antropolog\u00eda sanjuanista no es una sustancia espiritual que se distingue del \u00a0cuerpo, sino la realidad divina o dimensi\u00f3n sobrenatural, por medio de la cual Dios se comunica el hombre y le hace part\u00edcipe de su misma vida. Coincide con la antropolog\u00eda b\u00edblica, descrita por J. Ratzinger en estos t\u00e9rminos: \u201cTener un alma espiritual significa ser querido, conocido y amado especialmente por Dios; tener un alma espiritual es ser llamado por Dios a un di\u00e1logo eterno, ser capaz de conocer a Dios y responderle. Lo que en un lenguaje sustancialista llamamos \u2018tener un alma\u2019, lo podemos expresar con palabras m\u00e1s hist\u00f3ricas y actuales diciendo \u2018ser interlocutores de Dios\u2019\u201d (J. Ratzinger, <em>Introducci\u00f3n al cristianismo<\/em>, Salamanca 1971, p. 314).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u201cesp\u00edritu\u201d o el \u201calma espiritual\u201d es la disposici\u00f3n y capacitaci\u00f3n intr\u00ednseca del hombre para acoger a Dios. Por eso el camino para llegar a la comunicaci\u00f3n divina: no es el camino del sentido, sino el del esp\u00edritu; no el de la posesi\u00f3n, sino el de la pobreza y desnudez de esp\u00edritu; no el del gozo o consuelo de los bienes, sino el de la purgaci\u00f3n tanto del sentido como del esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La negaci\u00f3n del sentido, como medio para ir a Dios, no obedece al rechazo de la dimensi\u00f3n sensitiva y corporal del hombre, sino a la necesidad de su integraci\u00f3n en la dimensi\u00f3n \u201cespiritual\u201d, donde se realiza la comunicaci\u00f3n de Dios. El hombre ha de ir a su encuentro \u2013dice el Santo\u2013 con \u201ctoda su \u00a0fortaleza\u201d, esto es, \u201cpotencias, pasiones y apetitos\u201d (S 3,16,2), y con \u201ctodo su caudal\u201d, esto es, \u201ctodo lo que pertenece a la parte sensitiva del alma\u201d y \u201cparte racional y espiritual\u201d (CB 28,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. DEL HOMBRE VIEJO AL HOMBRE NUEVO. El paso del sentido al esp\u00edritu culmina en el despojo del hombre viejo y el revestimiento del hombre nuevo. Esta renovaci\u00f3n no es la simple regeneraci\u00f3n bautismal, descrita por el Ap\u00f3stol (Col 2,11-12; 3,1-15); comprende, adem\u00e1s, una transformaci\u00f3n espiritual por la negaci\u00f3n de \u201ctodas las extra\u00f1as aficiones y asimientos\u201d, por la purificaci\u00f3n \u201cdel dejo que han dejado en el alma los dichos apetitos\u201d y por el cambio de sus vestiduras \u201cde viejas en nuevas\u201d. Para llegar a \u201ceste alto monte\u201d de la perfecci\u00f3n, el alma ha de tener \u201clas vestiduras mudadas. Las cuales&#8230; se las mudar\u00e1 Dios de viejas en nuevas, poniendo en el alma un nuevo ya entender de Dios en Dios, dejando el viejo entender de hombre, y un nuevo amar a Dios en Dios, desnuda ya la voluntad de todos sus viejos quereres y gustos de hombre, y metiendo al alma en una nueva noticia, echadas ya otras noticias e im\u00e1genes viejas aparte, haciendo cesar todo lo que es de hombre viejo (cf. Col 3,9), que es la habilidad del ser natural, y visti\u00e9ndose de nueva habilidad sobrenatural seg\u00fan todas sus potencias. De manera que su obrar ya de humano se haya vuelto en divino, que es lo que se alcanza en estado de uni\u00f3n, en la cual el alma no sirve de otra cosa sino de altar, en que Dios es adorado en alabanza y amor, y s\u00f3lo Dios en ella est\u00e1\u201d (S 1,5,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No se trata en realidad de una nueva etapa del proceso, sino de una nueva perspectiva, que es la participaci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo: \u201cPorque en este sepulcro de oscura muerte la conviene estar para la espiritual resurrecci\u00f3n que espera\u201d (N 2,6,1). Se produce as\u00ed un acercamiento entre la noche sanjuanista y el misterio pascual cristiano. Esta es la interpretaci\u00f3n que hace Edith Stein de la doctrina sanjuanista en su obra Ciencia de la Cruz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el fondo de esta interpretaci\u00f3n, como observa P. Cerezo Gal\u00e1n, est\u00e1 la concepci\u00f3n antropol\u00f3gica del Santo, que es esencialmente escritur\u00edstica y m\u00e1s espec\u00edficamente paulina, polarizada por el dinamismo del hombre nuevo. Toda su preocupaci\u00f3n es la restauraci\u00f3n interior del hombre en una nueva criatura. Siguiendo el esquema paulino, contrapone el hombre ps\u00edquico al hombre pneum\u00e1tico, como dos orientaciones o modalidades de existencia: \u201cla una, vuelta y proyectada hacia el mundo como el horizonte propio y exclusivo de su dinamismo natural; la otra, vuelta, por el contrario, hacia Dios y radicada en El, como en su principio inspirador\u201d (<em>La antropolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, 132).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La primera de estas modalidades responde al viejo Ad\u00e1n, \u201chombre animal&#8230; que todav\u00eda vive con apetitos y gustos naturales\u201d (LlB 3,74). La segunda, en cambio, participa del misterio de Cristo como \u201cesp\u00edritu vivificante\u201d, al que no llega sin que \u201cel sentido corporal con su operaci\u00f3n [sea] negado y dejado aparte\u201d (LlB 2,14). El paso de una a la otra se da por la muerte al hombre viejo, que describe en estos t\u00e9rminos: \u201cMuerte es todo el hombre viejo, que es todo uso de las potencias, memoria, entendimiento y voluntad, ocupado y empleado en cosas del siglo, y los apetitos y gustos de criaturas. Todo lo cual es ejercicio de vida vieja, la cual es muerte de la nueva, que es la espiritual. En la cual no podr\u00e1 vivir el alma si no muere perfectamente el hombre viejo, como el Ap\u00f3stol lo amonesta (Ef 4,2224), diciendo \u2018que desnuden el hombre viejo y se vistan del hombre nuevo, que seg\u00fan el omnipotente Dios es criado en justicia y santidad\u2019\u201d (LlB 2,33).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Juntamente con este pasaje de <em>Llama, <\/em>uno de los m\u00e1s importantes para el esclarecimiento de la antropolog\u00eda sanjuanista sobre el hombre nuevo, hay que citar el segundo libro de <em>Noche, <\/em>donde son frecuentes las alusiones a la ant\u00edtesis paulina: \u201chombre viejo-hombre nuevo\u201d (N 2,3,3; 9,4), \u201ccarne-esp\u00edritu\u201d (N 2,23,9), \u201cluz-tinieblas\u201d (N 2,8,5), \u201cvida en la carne-vida en el esp\u00edritu\u201d (N 2,5,4; 7,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Estos textos ponen fundamentalmente de relieve el cambio que obra Dios en el ser humano: \u201cQueriendo Dios desnudarlos de hecho de este viejo hombre y vestirlos del nuevo, que seg\u00fan Dios es criado en la novedad del sentido, que dice el Ap\u00f3stol (Col 3,10), desnud\u00e1ndoles las potencias y afecciones y sentidos, as\u00ed espirituales como sensitivos, as\u00ed exteriores como interiores, dejando a oscuras el entendimiento, y la voluntad a secas, y vac\u00eda la memoria, y las afecciones del alma en suma aflicci\u00f3n, amargura y aprieto, priv\u00e1ndolo del sentido y gusto que antes sent\u00eda de los bienes espirituales, para que esta privaci\u00f3n sea uno de los principios que se requiere en el esp\u00edritu para que se introduzca y una con \u00e9l la forma espiritual del esp\u00edritu, que es la uni\u00f3n de amor\u201d (N 2,3,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u201chombre viejo\u201d, en la antropolog\u00eda sanjuanista, no es simplemente el hombre en pecado (condici\u00f3n que San Juan considera ya superada en los principiantes), sino todo el psiquismo espiritualmente imperfecto que a\u00fan arrastran los que han emprendido ya la reforma de sus h\u00e1bitos, pero que a\u00fan conservan \u201clas manchas y ra\u00edces\u201d del hombre viejo (\u201ch\u00e1bitos imperfectos\u201d), que s\u00f3lo \u201csalen por el jab\u00f3n y la fuerte lej\u00eda de la purgaci\u00f3n de esta noche\u201d (N 2,2,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El Santo destaca la eficacia de la acci\u00f3n renovadora de Dios a trav\u00e9s de la purgaci\u00f3n de la noche: \u201cDios hace aqu\u00ed merced al alma de limpiarla y curarla con esta fuerte lej\u00eda y amarga purga, seg\u00fan la parte sensitiva y la espiritual, de todas las afecciones y h\u00e1bitos imperfectos que en s\u00ed ten\u00eda acerca de lo temporal y de lo natural, sensitivo y especulativo y espiritual, oscureci\u00e9ndole las potencias interiores y vaci\u00e1ndoselas acerca de todo esto, y apret\u00e1ndole y enjug\u00e1ndole las afecciones sensitivas y espirituales, y debilit\u00e1ndole y adelgaz\u00e1ndole las fuerzas naturales del alma acerca de todo ello&#8230;, haci\u00e9ndola Dios desfallecer en esta manera a todo lo que no es Dios naturalmente, para irla vistiendo de nuevo, desnuda y desollada ya de su antiguo pellejo\u201d (N 2,13,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Queda as\u00ed \u201cvestida del nuevo hombre, que es criado, como dice el Ap\u00f3stol (Ef 4, 24), seg\u00fan Dios\u201d. El \u201chombre nuevo\u201d es el nuevo modo de entender, amar y recordar; es decir, el modo nuevo teologal de relacionarse con Dios en fe, esperanza y amor: \u201cLo cual no es otra cosa sino alumbrarle el entendimiento con la lumbre sobrenatural, de manera que de entendimiento humano se haga divino unido con el divino; y, ni m\u00e1s ni menos, informarle la voluntad de amor divino, de manera que ya no sea voluntad menos que divina&#8230;; y la memoria, ni m\u00e1s ni menos; y tambi\u00e9n las afecciones y apetitos todos mudados y vueltos seg\u00fan Dios divinamente. Y as\u00ed, esta alma ser\u00e1 ya alma del cielo, celestial, y m\u00e1s divina que humana\u201d (N 2,13,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta es la nueva criatura salida del crisol de la <em>Noche<\/em>, que aparece en <em>C\u00e1ntico <\/em>revestida de virtudes fuertes y s\u00f3lidas, como ha menester para el matrimonio espiritual: \u201cLimpia y purificada de todas las imperfecciones y rebeliones y h\u00e1bitos imperfectos de la parte inferior, en que, desnudado el viejo hombre, est\u00e1 ya sujeta y rendida a la superior\u2026, ha menester grande fortaleza y muy subido amor para tan fuerte y estrecho abrazo de Dios\u201d (CB 20,1). El alma est\u00e1 aqu\u00ed ya \u201cvestida de Dios y ba\u00f1ada en divinidad\u201d (CB 26,1); mudada \u201cseg\u00fan todos sus apetitos y operaciones en Dios en una nueva manera de vida, deshecha ya y aniquilada de todo lo viejo que antes usaba&#8230;; porque no s\u00f3lo se aniquila todo su saber primero, pareci\u00e9ndole todo nada, mas tambi\u00e9n toda su vida vieja e imperfecciones se aniquilan, y \u2018se renueva en nuevo hombre\u2019\u201d (Col 3,10: CB 26,17).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La nueva criatura salida del crisol de la Noche y ataviada con la nueva vestidura de <em>C\u00e1ntico<\/em>, es la misma realidad descrita en la <em>Llama, <\/em>que contempla al hombre radicalmente sanado, muerto \u201cperfectamente el hombre viejo \u201c, trocada \u201csu muerte en vida, que es vida animal en vida espiritual\u201d (LlB 2,34).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. DINAMISMO DE LA LIBERTAD. El paso del sentido al esp\u00edritu y del hombre viejo al hombre nuevo, a trav\u00e9s de la purgaci\u00f3n de la noche, es descrito por J. de la Cruz como un camino de libertad. Y es que la vocaci\u00f3n cristiana del hombre nuevo es una vocaci\u00f3n a la libertad: \u201cPara ser libres nos libert\u00f3 Cristo\u201d (G\u00e1l 5,1). El proyecto sanjuanista est\u00e1 dirigido enteramente a la conquista de esta libertad, superando toda servidumbre, propia de un coraz\u00f3n de esclavo y no de hijo: \u201cNo podr\u00e1 el alma llegar a la real libertad del esp\u00edritu, que se alcanza en su divina uni\u00f3n, porque la servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad, la cual no puede morar en el coraz\u00f3n sujeto a quereres, porque \u00e9ste es coraz\u00f3n de esclavo, sino en el libre, porque es coraz\u00f3n de hijo\u201d (S 1,4,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La fuente de libertad para el Santo es la uni\u00f3n con Dios. Por eso es camino de libertad todo lo que conduce a la uni\u00f3n. As\u00ed interpreta el proceso de purificaci\u00f3n de la noche, descrito en la <em>Subida del Monte Carmelo<\/em>. Comienza dando \u201cavisos y doctrina&#8230; para que sepan&#8230; quedar en la suma desnudez y libertad de esp\u00edritu, cual se requiere para la divina uni\u00f3n\u201d (S t\u00edt.). Pues \u201cno podr\u00e1 el alma llegar a la real libertad del esp\u00edritu, que se alcanza en su divina uni\u00f3n\u201d, si vive apegada a las cosas (S 1,4,6). \u201cEl alma que tiene asimiento en alguna cosa&#8230;, no llegar\u00e1 a la libertad de la divina uni\u00f3n\u201d (S 1,11,4). Y basta para ello cualquier \u201casimientillo de afici\u00f3n\u201d, para que se vaya por ah\u00ed vaciando el esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La condici\u00f3n, pues, para llegar a la verdadera libertad de esp\u00edritu es vencer la servidumbre a que someten los apetitos al que se deja guiar por ellos: \u201cHasta que los apetitos se adormezcan por la mortificaci\u00f3n en la sensualidad, y la misma sensualidad est\u00e9 \u2018ya sosegada de ellos\u2019, de manera que ninguna guerra haga al esp\u00edritu, no sale el alma a la verdadera libertad, a gozar de la uni\u00f3n de su Amado\u201d (S 1,15,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La conquista de esta libertad es fuente de se\u00f1or\u00edo sobre todas las cosas. El Santo contrapone este se\u00f1or\u00edo al de cualquier reino o se\u00f1or\u00edo del mundo: \u201cY todo el se\u00f1or\u00edo y libertad del mundo, comparado con la libertad y se\u00f1or\u00edo del esp\u00edritu de Dios, es suma servidumbre, y angustia, y cautiverio\u201d (S 1,4,6). \u201cPorque la servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad\u201d (ib.). El se\u00f1or\u00edo temporal y libertad temporal \u201cdelante de Dios ni es reino ni libertad\u201d (S 2,19,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La libertad que proclama aqu\u00ed J. de la Cruz es la libertad interior. Desde el punto de vista negativo, es la liberaci\u00f3n del pecado y de los apetitos, que esclavizan al hombre. Positivamente, es la capacidad de dominio y de decisi\u00f3n en orden a la propia realizaci\u00f3n personal, tal como la describe el Concilio Vaticano II (GS 17). Esta realizaci\u00f3n se da en la comuni\u00f3n con Dios, para la que ha sido creado y positivamente ordenado. En ella funda el Doctor m\u00edstico la libertad de esp\u00edritu, haci\u00e9ndola coincidir con la divina uni\u00f3n. En la cumbre del Monte de la perfecci\u00f3n, donde se alcanza esta uni\u00f3n, escribe estas significativas palabras: \u201cYa por aqu\u00ed no hay camino. Que para el justo no hay ley\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La interpretaci\u00f3n de esta libertad no es, como com\u00fanmente se entiende, una independencia aut\u00e1rtica, por la que uno puede hacer cualquier cosa, sino que es libertad para el bien; o mejor, como dice San Pablo, es liberaci\u00f3n del mal para hacer el bien (Rom 6,17-18). Tiene un sentido eminentemente din\u00e1mico y positivo: no es s\u00f3lo \u201clibertas a malo\u201d, sino fundamentalmente \u201clibertas ad bonum\u201d. Es pasar de la servidumbre del pecado al servicio de Dios, del hombre viejo al hombre nuevo. Aunque se define como el paso de una servidumbre a otra (a servitute ad servitium: Rom 6,13 y 22), parad\u00f3jicamente en ella est\u00e1 la verdadera libertad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">J. de la Cruz habla de ella como t\u00e9rmino del proceso liberador de la <em>Noche<\/em>. Aqu\u00ed, purgada el alma \u201cde las afecciones y apetitos sensitivos, consigue la libertad de esp\u00edritu, en que se van granjeando los doce frutos del Esp\u00edritu Santo\u201d (N 1,13,11). As\u00ed, pues, la libertad est\u00e1 relacionada esencialmente con el don del Esp\u00edritu Santo, como ense\u00f1a san Pablo: \u201cDonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, ah\u00ed est\u00e1 la libertad\u201d (2 Cor 3,17). Por eso, \u201cla vida de esp\u00edritu es verdadera libertad y riqueza y trae consigo bienes inestimables\u201d (N 2,14,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La conquista de esta libertad devuelve al hombre el se\u00f1or\u00edo y posesi\u00f3n de todos los bienes, de que se hab\u00eda despose\u00eddo: \u201cEn tanto que \u2018ninguna [cosa] tiene en el coraz\u00f3n, las tiene\u2019, como dice San Pablo (2 Cor 6,10), \u2018todas\u2019 en su coraz\u00f3n\u201d (S 3,20,3). Es fruto de la purgaci\u00f3n interior de la noche: \u201cEsta es la propiedad del esp\u00edritu purgado y aniquilado acerca de todas particulares afecciones e inteligencias, que&#8230;, morando en su vac\u00edo y tiniebla, lo abraza todo con grande disposici\u00f3n, para que se verifique en \u00e9l lo de San Pablo (2 Cor 6,10): \u2018Nihil habentes, et omnia possidentes\u2019. Porque tal bienaventuranza se debe a tal pobreza de esp\u00edritu\u201d (N 2,8,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De esta manera, el camino de la libertad es el camino de la \u201cnada\u201d que conduce al \u00a0\u201ctodo\u201d: \u201cPara venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada\u201d (S 1,13,11). Despu\u00e9s de la renuncia a todas las cosas, las tiene todas consigo y disfruta de ellas con libertad de esp\u00edritu: \u201cDesnudo de todas maneras de afecciones naturales\u201d, puede ahora \u201ccomunicar con libertad con la anchura del esp\u00edritu con divina Sabidur\u00eda, en que por su limpieza gusta todos los sabores de todas las cosas con cierta eminencia de excelencia\u201d (N 2,9,1). Y todo esto, sin que la parte sensitiva llegue a impedirlo (N 2,23,12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La misma realidad es expresada po\u00e9ticamente en <em>C\u00e1ntico, <\/em>cuando ya la Esposa ha alcanzado la uni\u00f3n con el divino Esposo y escucha su dulce voz, sin que nadie les estorbe, en anchura de esp\u00edritu: \u201cLibre de todas las turbaciones y variedades temporales, y desnuda y purgada de las imperfecciones, penalidades y nieblas, as\u00ed del sentido como del esp\u00edritu, siente nueva primavera en libertad y anchura y alegr\u00eda de esp\u00edritu\u201d (CB 39,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La libertad en <em>Llama <\/em>aparece, lo mismo que en <em>Noche, <\/em>como fruto de una \u201cpurgaci\u00f3n interior\u201d. Es como una \u201cnoticia amorosa\u201d, que \u201cpara recibirla ha de estar [el] alma muy aniquilada en sus operaciones naturales, desembarazada, ociosa, quieta, pac\u00edfica y serena al modo de Dios&#8230; y el esp\u00edritu tan libre y aniquilado acerca de todo\u201d (LlB 3,34). Su actitud propia es \u201cel silencio y la escucha\u201d, esto es, la actitud contemplativa, pues no se puede recibir sino \u201cen esp\u00edritu callado y desarrimado de sabores y noticias discursivas\u201d (LlB 3,37). El Santo relaciona esta actitud con la soledad del desierto, donde florece la libertad, propia de los hijos de Dios, como ense\u00f1a San Pablo (Rom 8,17; G\u00e1l 4,6). \u201cMira que para esa libertad y ociosidad santa de hijos de Dios ll\u00e1mala Dios al desierto\u201d (LlB 3,38).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. PLENITUD DEL ESP\u00cdRITU. En el origen de la concepci\u00f3n sanjuanista de la libertad est\u00e1 su antropolog\u00eda del esp\u00edritu, concebida como interioridad y como referencia esencial al abosoluto, en la que alcanza el hombre su plenitud. No es pura interioridad, expresada en la autonom\u00eda de su acto, como en el subjetivismo moderno (pura presencia de s\u00ed), sino apertura a la trascendencia (presencia del Otro).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El esp\u00edritu sanjuanista dice esencialmente relaci\u00f3n a Dios; es la apertura al misterio divino. Como afirma H. Sanson, \u201cel esp\u00edritu es a la vez el movimiento del alma que busca a Dios y el movimiento que Dios infunde en el alma\u201d (<em>El esp\u00edritu humano<\/em>, 146). Coincide esta interpretaci\u00f3n con la visi\u00f3n b\u00edblica del hombre como ser \u201cpneum\u00e1tico\u201d, que no s\u00f3lo tiene cuerpo (<em>soma<\/em>) y alma (<em>psij\u00e9<\/em>), sino tambi\u00e9n esp\u00edritu (<em>pneuma<\/em>).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Seg\u00fan P. Cerezo Gal\u00e1n, la antropolog\u00eda sanjuanista, aunque tiene elementos agustiniano\/tomistas, es primordialmente \u201cpneum\u00e1tica\u201d. Quiere decir que \u201csu referencia ontol\u00f3gica constitutiva no es hacia el mundo, sino hacia lo absoluto\u201d; que el esp\u00edritu es capaz de Dios. En t\u00e9rminos sanjuanistas, que \u201cel esp\u00edritu es el sentido de lo divino, al igual que el sentido ordinario o com\u00fan lo es de lo mundano\u201d <em>(La antropolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>, 140). Esta tesis constituye la clave del horizonte trascendente, donde radica lo propio del esp\u00edritu. En este sentido J. de la Cruz dice que el esp\u00edritu \u201cexcede al sentido\u201d. Quiere significar fundamentalmente \u201csu referencia a lo que trasciende toda particularidad y determinaci\u00f3n, todo modo y manera\u201d (ib.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La mejor expresi\u00f3n de esta concepci\u00f3n pneum\u00e1tica es la \u201ccapacidad infinita\u201d del esp\u00edritu humano, de que habla el Santo, al comentar \u201clas profundas cavernas del sentido\u201d: Son las potencias del alma, \u201clas cuales son tan profundas cuanto de grandes bienes son capaces, pues no se llenan con menos que infinito\u201d (LlB 3,18). \u201cLo que en ellas puede caber, que es Dios, es profundo de infinita bondad; y as\u00ed ser\u00e1 en cierta manera su capacidad infinita\u201d (LlB 3,22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La vocaci\u00f3n existencial del ser humano aparece, seg\u00fan esto, como un proyecto de infinitud, de \u201csalida de s\u00ed\u201d, de descentramiento de s\u00ed mismo y de impulso hacia el \u201ccentro del alma\u201d, que es Dios: \u201cAl cual cuando ella hubiere llegado seg\u00fan toda la capacidad de su ser y seg\u00fan la fuerza de su operaci\u00f3n e inclinaci\u00f3n, habr\u00e1 llegado al \u00faltimo y m\u00e1s profundo centro suyo en Dios\u201d (LlB 1,12). Como dice H. Sanson, \u201cla experiencia del centro es la experiencia de una interiorizaci\u00f3n indefinida, que s\u00f3lo con la muerte cumplir\u00e1 sus posibilidades de profundizaci\u00f3n\u201d <em>(El esp\u00edritu humano<\/em>, 129). Tiene, pues, un sentido escatol\u00f3gico. Pero en nuestra condici\u00f3n de peregrinos, la plena realizaci\u00f3n del ser pneum\u00e1tico del hombre se da en la vida teologal:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) En la fe: Esta no s\u00f3lo es \u201cel pr\u00f3ximo y proporcionado medio para que el alma se una con Dios\u201d (S 2,9,1), sino tambi\u00e9n principio de purificaci\u00f3n de todo lo que pretenda hacerse pasar por Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) En la esperanza: Esta despoja a la memoria del tener y la pone en trance de ser, pasando de la \u201cmemoria de s\u00ed\u201d a la \u201cmemoria de Dios\u201d, pues \u201ccuanto m\u00e1s el alma desaposesionare la memoria de formas y cosas memorables que no son Dios, tanto m\u00e1s pondr\u00e1 la memoria en Dios y m\u00e1s vac\u00eda la tendr\u00e1 para llenar de \u00e9l el lleno de su memoria\u201d (S 3,15,1). \u201cLa esperanza vac\u00eda y aparta la memoria de toda la posesi\u00f3n de criatura, porque como dice San Pablo (Rom 8,24), \u2018la esperanza es de lo que no se posee\u2019; y as\u00ed aparta la memoria de lo que se puede poseer, y p\u00f3nela en lo que espera\u201d (N 2 21,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) En la caridad: Es la forma propia de totalidad del esp\u00edritu, que es el encuentro con Dios y el gozo de todas las cosas en \u00e9l: \u201cEn tanto que \u2018ninguna [cosa] tiene en el coraz\u00f3n, las tiene\u2019, como dice San Pablo (2 Cor 6,10), \u2018todas\u2019 en su coraz\u00f3n\u201d (S 3,20,3). En el amor a Dios no s\u00f3lo encuentra el gusto por todas las cosas, sino que experimenta la plenitud de su ser. Por eso declara el Santo que \u201cla forma espiritual del esp\u00edritu es la uni\u00f3n de amor\u201d (N 2,3,3). El esp\u00edritu (el hombre pneum\u00e1tico) alcanza aqu\u00ed su cumbre m\u00e1s alta. Pero para llegar a esta cima, es preciso pasar por la renuncia y el transcendimiento de s\u00ed mismo, \u201csaliendo de s\u00ed mismo por olvido de s\u00ed, lo cual se hace por el amor de Dios\u201d (CB 1,20).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al concluir la exposici\u00f3n de la antropolog\u00eda sanjuanista, cabe hacer dos consideraciones: 1\u00aa) La visi\u00f3n que nos da del hombre no est\u00e1 determinada por sistema alguno, sino por la condici\u00f3n existencial y la penetraci\u00f3n m\u00edstica del centro sustancial del alma, al que no tienen acceso las ciencias del esp\u00edritu. 2\u00aa) Partiendo de la identidad m\u00e1s profunda del hombre, como ser creado por Dios a su imagen y llamado a la comuni\u00f3n con \u00c9l, le interesa particularmente su dinamismo interior, hasta alcanzar la plenitud de su ser.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 FERNANDO URBINA, <em>La persona humana en san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid 1956; HENRI SANSON, <em>El esp\u00edritu humano seg\u00fan san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid 1962; EULOGIO PACHO, \u201cLa antropolog\u00eda sanjuanista\u201d, en <em>MteCarm <\/em>69 (1961) 47-90; PAUL GILBERT, \u201cUne anthropologie \u00e0 partir de Saint Jean de la Croix. A propos d\u2019ouvrage r\u00e9cent\u201d, en <em>NouvRevTh\u00e9olog <\/em>113 (1981) 55-562; FEDERICO RUIZ, \u201cMetodo e strutture di antropologia sanjuanista\u201d, en AA. VV., <em>Temi di antropologia teologica, <\/em>Roma 1983, pp. 403-437; AA. VV., <em>Antropolog\u00eda de san Juan de la Cruz, <\/em>Avila 1988; GIUSEPPE MOIOLI, \u201cCapisaldi della teologia e antropologia di San Giovanni della Croce\u201d, en <em>Rivista di Vita Spirtituale <\/em>43 (1989) 291-313; CIRO GARC\u00cdA, <em>Juan de la Cruz y el misterio del hombre, <\/em>Burgos 1990; ANTONIO BENEITEZ, \u201cLa antropolog\u00eda teol\u00f3gica fundamental de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>Comunidades <\/em>20 (1991) 39-51; H. BLOMMESTIJN K. WAAIJMAN, \u201cL\u2019homme spirituel a l\u2019image de Dieu selon Jean de la Croix\u201d, en <em>Juan de la Cruz, esp\u00edritu de llama<\/em>, Roma 1991, p. 623-656; PEDRO CEREZO GAL\u00c1N, \u201cLa antropolog\u00eda del esp\u00edritu en Juan de la Cruz\u201d, en AA. VV., <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista<\/em>, vol. 3, Salamanca 1993, p. 127-154.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Ciro Garc\u00eda<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo el t\u00e9rmino \u201cantropolog\u00eda\u201d queremos acercarnos a la realidad del ser humano, descrita por J. de la Cruz en sus obras. 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