{"id":2694,"date":"2000-12-14T00:26:34","date_gmt":"2000-12-14T06:26:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2694"},"modified":"2020-10-01T09:32:46","modified_gmt":"2020-10-01T15:32:46","slug":"noche-oscura-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2694","title":{"rendered":"Noche oscura del alma"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es una de las creaciones po\u00e9ticas y teol\u00f3gicas m\u00e1s geniales del Santo Doctor. No le faltan precedentes b\u00edblicos y tradicionales para acogerse a ellos en la descripci\u00f3n, justificaci\u00f3n teol\u00f3gica y orientaci\u00f3n pedag\u00f3gica en esta materia, pero su aportaci\u00f3n es del todo original en multitud de aspectos. La experiencia vivida y la genialidad po\u00e9tica han puesto luz en su palabra para describir, justificar y acompa\u00f1ar por este transito necesario y desconocido. Su doctrina se resiste a la condensaci\u00f3n y ha producido tal cantidad de lecturas y de interpretaciones que no nos caben las referencias a \u00e9stas. Nos limitamos a presentar sus afirmaciones cabalmente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el conjunto de la vida espiritual presenta el proceso de comuni\u00f3n con Dios bajo dos aspectos complementarios de la noche oscura: en <em>sentido positivo, es <\/em>progresivo acercamiento y compenetraci\u00f3n con El; <em>en sentido negativo<\/em>, la noche aparece como eliminaci\u00f3n, \u00a0purificaci\u00f3n de todo lo personal que le repugna, si domina la primera perspectiva, se habla de la \u00a0\u201ccontemplaci\u00f3n\u201d; si se coloca en primer plano la segunda, se prefiere la expresi\u00f3n \u00a0\u201cnoche oscura\u201d. La descripci\u00f3n sanjuanista de la vida espiritual desde la \u00f3ptica de la \u201cnoche pasiva\u201d conjuga y alterna, seg\u00fan los casos, el sentido unitario, vinculado al s\u00edmbolo de la experiencia, y la pluralidad de elementos y aspectos, insertos en la din\u00e1mica del proceso vital. Por eso dentro de la unidad radical del fen\u00f3meno espiritual se distinguen <em>formas de noche purificaci\u00f3n <\/em>(activa, pasiva), <em>niveles o dimensiones <\/em>(del sentido, del esp\u00edritu), <em>grados <\/em>(de parcial o total oscuridad). Los \u201cejes sem\u00e1nticos\u201d del s\u00edmbolo de la noche hablan de esta polivalencia y apertura infinita del s\u00edmbolo de la noche que funda y anticipa la amplitud doctrinal. La imagen de la espesa y pesada nube sobre el alma. (N 2,16,1) refleja muy bien la visi\u00f3n sanjuanista del proceso unitario con sus, avances y sus momentos de estancamiento o \u201cinterpolaciones\u201d. Para facilitar la comprensi\u00f3n conviene considerar por separado las dos noches.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Panor\u00e1mica de la primera noche<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La noche es un programa de vida trazado ordinariamente por \u00a0Dios para disponer a las almas a la \u00a0uni\u00f3n m\u00edstica mediante purificaci\u00f3n radical de sus imperfecciones y adherencias viciosas. Afecta a la vida entera del hombre espiritual y se realiza en paralelo con el progreso o desarrollo de la vida interior con momentos de mayor o menor intensidad en la purificaci\u00f3n. Aunque se extiende a todas las actividades humanas, se inserta de modo especial en el \u00e1mbito de la fe y de lo religioso y \u00a0tiene su centro de convergencia y su campo de observaci\u00f3n en la oraci\u00f3n. La experiencia de fe profunda implicada en la noche como prueba, oscuridad, sufrimiento, etc. puede realizarse en cualquier estado y situaci\u00f3n de vida. Sus grados, formas y duraci\u00f3n dependen de principios ligados al misterio de la vocaci\u00f3n y la correspondencia personal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. CAR\u00c1CTER UNITARIO Y CONTINUADO. Se describe como experiencia intensa y concreta, pero dispersa, fluida y prolongada, que pone a prueba la fe o fidelidad de la persona a Dios. Tiene marcado car\u00e1cter de \u201cinfluencia\u201d o intervenci\u00f3n divina, pero \u00e9sta se presenta envuelta en circunstancias corrientes o en acontecimientos normales de la vida que impactan de manera especial al hombre. Como prueba radical de fe no siempre es f\u00e1cil un discernimiento de su presencia y de su consistencia, especialmente a los comienzos. Hay peligro de confusi\u00f3n y de extrav\u00edo tanto para el protagonista como para los posibles gu\u00edas (S pr\u00f3l. 3). Por eso J. de la Cruz mezcla descripciones, explicaciones teol\u00f3gicas y recomendaciones de maestro espiritual. En su sentido unitario, la \u201cnoche\u201d es sobre todo un \u201ctr\u00e1nsito\u201d, un \u201ctrueque\u201d o \u201cun paso\u201d, por m\u00e1s que suponga tiempo prolongado. Es una participaci\u00f3n bautismal y existencial del misterio pascual de Cristo; participaci\u00f3n por la fe y el amor en su pasi\u00f3n, cruz, muerte y resurrecci\u00f3n. En muchas expresiones J. no considera el cambio progresivo, sino el resultado final comparado con el punto de partida. La \u201cnoche\u201d realiza una transmutaci\u00f3n moral tan eficaz y radical que el antes y el despu\u00e9s tienen muy poco en com\u00fan. De ah\u00ed las razones que justifican el t\u00e9rmino \u201cnoche oscura\u201d (S 1,2,1) como se ver\u00e1 luego. Desde este punto de vista el s\u00edmil del fuego y del madero (N 2,10) refleja adecuadamente el cambio radical y la acci\u00f3n prolongada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. DIVERSIDAD DE RASGOS Y SITUACIONES<strong>. <\/strong>Dentro de la suprema unidad de la noche y de su experiencia de fe, es posible individuar componentes diversos relacionados con el proceso cronol\u00f3gico, con las facultades implicadas, con las formas o maneras y con los grados de realizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a)<em> Niveles o dimensiones <\/em>de la experiencia de fe realizada en la noche:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u2013<em>psicol\u00f3gico, <\/em>que abarca todas las facultades y potencias de la persona; se concentra en el \u00e1mbito del <em>sentido <\/em>y del <em>esp\u00edritu<\/em>, no como independientes, sino complementarios y entrelazados por raz\u00f3n del \u201c\u00fanico supuesto\u201d personal (CB 13) y por la interacci\u00f3n o interdependencia mutua (S 1,3,4; N 2,3,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>\u2013Din\u00e1mico y espiritual, <\/em>en cuanto establece relaciones especiales entre la iniciativa humana y la influencia divina. La experiencia-noche resulta as\u00ed <em>predominantemente <\/em>activa o pasiva, natural o sobrenatural (N 1, decl.; 1,10,6; 2,5, etc.) seg\u00fan el punto de observaci\u00f3n de proceso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b)<em> Grados de mayor o menor intensidad, <\/em>en correlaci\u00f3n con formas o maneras se se\u00f1alan: \u2013sensitiva o primera noche, \u2013espiritual, oscuridad plena o de <em>d) Etapas o momentos cronol\u00f3gicamente sucesivos, <\/em>pues J. hace distinci\u00f3n habitual de \u201cdos maneras de noches\u201d: \u201cnoche o purgaci\u00f3n de la parte sensitiva del alma\u201d, \u201cnoche o purgaci\u00f3n de la parte espiritual\u201d (S 1,1,2). Estas formas van <em>conjugadas con el aspecto psicol\u00f3gico para <\/em>establecer el an\u00e1lisis del proceso: sit\u00faa antes el sentido que el esp\u00edritu: noche pasiva del sentido, primero, noche pasiva del esp\u00edritu, luego (N 1,8,1; 2,3,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">M\u00e1s que a la sucesi\u00f3n de sectores o partes del esquema expositivo, atiende el Doctor a las realidades que condicionan el proceso, a los protagonistas descubiertos en lo que cada uno es en verdad: qui\u00e9n es Dios y quien el hombre. Se tocan y juegan aqu\u00ed los valores religiosos supremos, como la fe y la contemplaci\u00f3n o la influencia divina. Por eso la noche se presenta como un \u201ccaminar en fe pura\u201d, equivalente al camino estrecho de la vida (N1,11,4). En el proceso de la fe pura, equiparada a la noche, se interfieren constantemente dos aspectos: <em>el positivo de comunicaci\u00f3n divina <\/em>y de progresiva inflamaci\u00f3n de amor o de sabidur\u00eda amorosa; y <em>el negativo de oscuridad, <\/em>negaci\u00f3n, purificaci\u00f3n, sequedad y tormento debido a la insuficiencia humana. Aspecto cat\u00e1rtico equivalente al \u00a0purgatorio seg\u00fan J. de la Cruz. Entre ambos aspectos existe un progreso ininterrumpido, pero su predominio respectivo hace unas etapas m\u00e1s purificativas o m\u00e1s iluminativas, en tanto la \u00a0contemplaci\u00f3n, ra\u00edz de la noche, sea para el alma arg\u00fcidora y escrutadora o iluminadora (N 2,5, 6;2,6,1; LlB 1,19). El sentido parad\u00f3jico de la contemplaci\u00f3n que, siendo comunicaci\u00f3n divina, produce oscuridad y pena, en lugar de luz y dicha, se explica con el s\u00edmil del rayo de sol y la vidriera; en parte tambi\u00e9n con el del madero y el fuego (N 2,8. 3-4; 2,10,1-2). El predominio de un efecto sobre el otro corresponde a etapas diferentes de la prueba purificativa de la noche-contemplaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. ELEMENTOS FUNDAMENTALES. La explicaci\u00f3n de las antinomias luz oscuridad, amor dolor indican ya los elementos fundamentales de esa experiencia nocturna. La mirada del Santo se centra en la unidad b\u00e1sica del s\u00edmbolo, en esa salida que hace el alma de s\u00ed a Dios \u201ca oscuras\u201d, \u201cen celada\u201d, por la \u201csecreta escala disfrazada\u201d. Rasgos y elementos fundamentales que confluyen en las experiencias ya sugeridas por la simbolog\u00eda: oscuridad, pasividad, sobrenaturalidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) Es la nota clave para comprender el simbolismo de la noche y para tratar de traducirlo a la realidad de la vida espiritual. Por la oscuridad la noche se distingue de cualquier otro momento o situaci\u00f3n. El Santo justifica la identificaci\u00f3n del lance doloroso de la fe con la noche en raz\u00f3n de su oscuridad. Y lo justifica desde dos puntos de vista:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Justificaci\u00f3n objetiva, <\/em>es decir, dependiente de las realidades que condicionan el proceso de la noche oscura. \u201cPor tres cosas podemos decir que se llama noche este tr\u00e1nsito que hace el alma a la uni\u00f3n de Dios: <em>La primera, <\/em>por parte del <em>t\u00e9rmino de donde el alma sale; <\/em>porque ha de ir careciendo el apetito del gusto de todas las cosas del mundo que posea en negaci\u00f3n de ellas; la cual <em>negaci\u00f3n y carencia <\/em>es como noche para todos los sentidos del hombre. <em>La segunda, <\/em>por parte del <em>medio o camino por donde <\/em>ha de ir el alma a esta uni\u00f3n, <em>lo cual es la fe, <\/em>que es tambi\u00e9n oscura para el entendimiento, como noche. <em>La tercera, <\/em>por parte del <em>t\u00e9rmino adonde va, <\/em>que es Dios, el cual, ni m\u00e1s ni menos, es noche oscura para el alma en esta vida (S 1,2,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Justificaci\u00f3n personal o subjetiva, <\/em>en cuanto implica una actitud o postura de la persona y produce determinados efectos en ella, sin necesidad de que cambie la realidad de las cosas. Desde esta perspectiva los mismos elementos o aspectos de orden intelectivo (sentir, conocer, ver, imaginar, etc.) adoptan una dimensi\u00f3n de valor afectivo, dada la interferencia de ambas esferas en el hombre. El \u00a0gusto y el apetito se convierten en categor\u00edas supremas. \u201cLlamamos aqu\u00ed noche a la privaci\u00f3n del gusto en el apetito de todas las cosas, porque as\u00ed como la noche no es otra cosa que privaci\u00f3n de la luz y, por el consiguiente de todos los objetos que se pueden ver mediante la luz, por lo cual queda la potencia visiva a oscuras y sin nada, as\u00ed tambi\u00e9n se puede decir la mortificaci\u00f3n del apetito noche para el alma, porque priv\u00e1ndose el alma del gusto del apetito en todas las cosas, es quedarse como a oscuras y sin nada<em>\u201d <\/em>(S1,3,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los aspectos principales de esta actitud personal que expresan el contenido espiritual de la noche, son: La r<em>enuncia, desnudez, mortificaci\u00f3n y pri<\/em><em>vaci\u00f3n <\/em>no de las cosas en s\u00ed o carecer de ellas, \u201csino desnudez del gusto y apetito de ellas\u201d. Pues \u201cno ocupan al alma las cosas de este mundo ni la da\u00f1an, pues no entra en ella, sino la voluntad y apetito de ellas que moran en ella\u201d (ib. n. 4). La <em>fe pura <\/em>que trastrueca la visual del hombre y modifica su escala de valores. Acepta sin comprender las motivaciones divinas el plan que se le traza (N 1,11,1-2). El \u00a0<em>vac\u00edo y ausencia de apoyos humanos para <\/em>caminar precisamente en consonancia con esa fe que despoja de formas, motivos y arrimos humanos, cegando la propia capacidad de justificar la opci\u00f3n radical por Dios (N 2,16,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) Reafirmada con insistencia por el Santo en relaci\u00f3n a los t\u00e9rminos de <em>negaci\u00f3n e infusi\u00f3n <\/em>no tiene nada que ver con la inercia y el puro quietismo. <em>En general <\/em>lo pasivo indica iniciativa e intervenci\u00f3n divina que se adelanta a la b\u00fasqueda e iniciativa humana. <em>En sentido especial <\/em>adopta dos acepciones principales en el Santo: a\/ <em>gracias y situaciones especiales <\/em>comunicadas \u201csobrenaturalmente al hombre, pero ante las cuales \u00e9ste act\u00faa positivamente, como en la llamada purificaci\u00f3n del entendimiento, voluntad y memoria; b\/ <em>comunicaciones y estados <\/em><em>\u00edntimos <\/em>producidos sobrenaturalmente sin una correspondiente intervenci\u00f3n activa del hombre, aunque s\u00ed de su respuesta y acogida positiva. Fuera de <em>casos excepcionales <\/em>la pasividad nunca es total. La pasividad referida a toda la noche oscura, en sus momentos m\u00e1s caracter\u00edsticos alude fundamentalmente a dos aspectos: al hecho de la <em>exigencia ineludible de la noche purificaci\u00f3n, como <\/em>algo que no depende de la voluntad personal, y <em>al car\u00e1cter imprevisto de circunstancias y situaciones <\/em>a trav\u00e9s de las que se produce. Implica siempre acogida decidida, esfuerzo personal en la lucha que se libra necesariamente en el interior del hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) La excepcionalidad de la experiencia m\u00edstica en el vocabulario del Santo est\u00e1 \u00edntimamente vinculada a lo que \u00e9l considera \u201cinfuso\u201d y pasivo. Tambi\u00e9n tiene aplicaci\u00f3n especial o insistente a la contemplaci\u00f3n y a la comunicaci\u00f3n divina. <em>El sentido m\u00e1s gen\u00e9rico <\/em>aceptado por el Santo queda reflejado en esta especie de definici\u00f3n: \u201cSobrenatural es todo aquello que se da al entendimiento sobre su capacidad y habilidad sobrenatural\u201d (S 2,10,2). En <em>el sentido m\u00e1s amplio <\/em>suele referirse a la \u201chabilidad natural\u201d contrapuesta a lo que la supera, que llama <em>sobrenatural. <\/em>Tal acepci\u00f3n supone y acepta la constituci\u00f3n del \u201cser sobrenatural\u201d por la gracia y virtudes (S 2,5,4; 2,3,4; CB 11,2-3). <em>El sentido m\u00e1s propio, <\/em>implica una actuaci\u00f3n o intervenci\u00f3n divina dentro del orden de la gracia, pero que supera en s\u00ed la capacidad e iniciativa del hombre (S 2,10,1-2; 2,29,7; N 2,17,7; LlB 3, 34). No se confunde con lo milagroso ni adopta formas externas extraordinarias. De hecho, en el mismo arranque de la noche oscura se inicia la confluencia del esfuerzo humano y de la intervenci\u00f3n divina. Al impulso interior que hace de resorte, con la inflamaci\u00f3n en la fe y el amor (cf. S 1,14,2), corresponde el alma con un gesto de acogida y de disponibilidad (LlB 2,27).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. DESCRIPCI\u00d3N GENERAL. \u201cAcaecer\u00e1 que sienta el alma&#8230;\u201d Preludian la aparici\u00f3n de la noche purificativa ciertos s\u00edntomas no siempre claros ni f\u00e1cilmente discernibles para el interesado. Ante todo, una impresi\u00f3n de <em>novedad <\/em>en la vida que parece romper moldes antiguos en el modo habitual de proceder (S 2,13,7; N 2,16,8). Consecuencia natural es una especie de <em>desconcierto <\/em>ante semejante novedad (S 2,12,7), lo que produce inquietud y turbaci\u00f3n. Todo ello es se\u00f1al de que hay poca profundidad espiritual y existen ra\u00edces viciosas que no dejan florecer la virtud. Son exigencias que reclaman la purificaci\u00f3n de la noche.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a)<em> Crisis oracional. <\/em>En el proceso natural, casi insensible, llega un momento en que la meditaci\u00f3n se vuelve ineficaz o m\u00e1s bien psicol\u00f3gicamente imposible. Se produce una <em>desorientaci\u00f3n, un desconcierto. <\/em>En este punto clave el protagonista si se apercibe de lo que est\u00e1 sucediendo, no siempre es consciente de que el proceso meditativo ha terminado su virtualidad; tampoco lo adviertan con nitidez los maestros espirituales. Por eso el Santo insiste en dar una lecci\u00f3n al respecto, individuando las <em>se\u00f1ales <\/em>que denuncian el paso de la meditaci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n, es decir, la entrada en la noche oscura, el tr\u00e1nsito de principiantes al estado de aprovechados, de la v\u00eda purgativa a la iluminativa. Los textos clave se hallan en S 1,12-14; N 1,9. En s\u00edntesis apuntan estas tres se\u00f1ales. <em>Sinsabor en las cosas espirituales. <\/em>El no hallar gusto ni consuelo en las cosas de Dios implica \u201cel no hallarle tampoco en las cosas criadas\u201d. Es prueba de que la sequedad o el aparente tedio no proviene de pecados ni imperfecciones, ya que entonces \u201cel natural tendr\u00eda alguna gana o inclinaci\u00f3n a cosas fuera de Dios\u201d (N 1,9,2). <em>Solicitud y cuidado penoso de las cosas de Dios. <\/em>Compensaci\u00f3n o complemento en parte de la anterior. Se da un recuerdo ordinario de Dios, pensando que no se le sirve y se est\u00e1 volviendo atr\u00e1s, al comprobar la falta de gusto espiritual. La sequedad y sinsabor no proceden de tibieza o flojedad, ya que no producen \u201csolicitud interior por las cosas de Dios\u201d (ib. n. 3). <em>Imposibilidad de meditar y discurrir con la imaginaci\u00f3n. <\/em>No consigue nada el esfuerzo personal de meditar; se sustituye por la \u201csencilla comunicaci\u00f3n\u201d (ib. 8) o por la \u201catenci\u00f3n amorosa\u201d (S 2,13-14). Cuando el Santo insiste en que la prueba por la que Dios cura en la noche del sentido viene a los espirituales sin procurarla ellos, no indica necesariamente una intervenci\u00f3n directa y especial. La \u00a0pasividad consiste con frecuencia en una presencia nueva y distinta de circunstancias naturales. De hecho, la crisis comienza a manifestarse por la novedad que parecen sentir en su propio comportamiento quienes se han esforzado en mantener la fidelidad. La prueba consiste generalmente en una respuesta ineludible a las exigencias de la fe, de la caridad, de la \u00a0humildad y de otras \u00a0 Pero esa novedad inicial no se confunde con las ra\u00edces profundas del mal, del ego\u00edsmo, de la ignorancia y de la insensibilidad espiritual; la lucha comienza entonces y se prolonga todo el tiempo que dura la purificaci\u00f3n pasiva, como se ver\u00e1 luego. La situaci\u00f3n inicial suele ser la siguiente: \u201cCom\u00fanmente no se siente el amor, sino la sequedad y el vac\u00edo &#8230;; lo que trae el alma en medio de aquellas sequedades y vac\u00edos de las potencias es un ordinario cuidado y solicitud de Dios, con pena y recelo de que no le sirve; que no es para Dios poco agradable sacrificio ver andar el esp\u00edritu contribulado y sol\u00edcito por su amor\u201d (N 1,11,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) <em>Crisis general. <\/em>La crisis de la oraci\u00f3n no es m\u00e1s que un aspecto de otra m\u00e1s general que afecta a toda la vida. Si se recalca de manera especial se debe a su importancia en la s\u00edntesis del Santo. \u00c9l mismo cuida de que no se limite arbitrariamente el alcance de la prueba que sirve de base al \u201ctrueque\u201d. Al describir la primera se\u00f1al sugiere con claridad la dimensi\u00f3n universal de la noche; es algo que afecta a la totalidad de la vida espiritual. Entre las numerosas manifestaciones apuntadas por el Santo destacan: 1\u00aa. <em>Sequedad y sinsabor <\/em>en las cosas tanto espirituales como temporales, de manera que se pierde como la ilusi\u00f3n de vivir (N 1,9,2). 2\u00aa<em>. Desorientaci\u00f3n <\/em>por el recelo que tienen de que van perdidos en el camino, pensando que se les ha acabado el bien espiritual y que les ha dejado Dios, pues no hallan arrimo ni gusto en cosa buena. (N 1,10,1). 3\u00aa<em>. Desgana y repugnancia interior, <\/em>al tener que contentarse con la quietud en ocio y sin decidirse por nada (ib.). 4\u00aa<em>. Confusi\u00f3n y desconcierto, \u201c<\/em>pues se vuelven semejantes al que deja lo hecho para volverlo a hacer, al que se sale de la ciudad para volver a entrar en ella, o al que deja la caza que tiene para volver a andar a la caza\u201d (ib.). 5\u00aa<em>. Peligro de retroceso, \u201c<\/em>pues si no hay quien los entienda vuelven atr\u00e1s, dejando el camino, aflojando o, a lo menos, se estorban de ir adelante\u201d (ib. n. 2). Entre las abundantes pruebas con que Dios \u201cles cura\u201d, mediante esta crisis de la noche, se recuerdan muchas tentaciones, sequedades y trabajos (N 1, 6,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En una sumaria enumeraci\u00f3n el Santo dice que son de tres maneras: \u201ctrabajos y desconsuelos, temores y tentaciones de parte del siglo\u201d. Todas ellas de formas variadas: \u00a0\u201ctentaciones y sequedades y aflicciones de parte del sentido; tribulaciones, tinieblas, aprietos, desamparos; tentaciones y otros trabajos de parte del esp\u00edritu, para que de esta manera se purifique seg\u00fan la parte espiritual y sensitiva\u201d (LlB 2,25). La postura conveniente queda sugerida por la misma pedagog\u00eda divina. Al principio de la vida espiritual, cuando a\u00fan no hab\u00eda fuerzas para proceder independientemente, el hombre se comportaba como el ni\u00f1o que patea por caminar solo. Ahora est\u00e1 ya en condici\u00f3n de hacerlo y, en cambio, no se siente con \u00e1nimo. A quienes se internan por la noche, \u201csinti\u00e9ndolos ya Dios aqu\u00ed algo crecidillos, para que se fortalezcan y salgan de mantillas, los desarrima del dulce pecho y, abaj\u00e1ndolos de sus brazos, los veza a andar por sus pies; en lo cual sienten ellos gran novedad porque se les ha vuelto todo del rev\u00e9s\u201d (N1,8,3; cf. 1,12,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) <em>Duraci\u00f3n y sentido de la noche. <\/em>La dura y terrible noche no tiene otro objetivo que llevar a las almas a la clara y pura luz de amor (N 1,10,3). Dios pone al alma \u201cen esta noche sensitiva a fin de purgar el sentido de la parte inferior y acomodarle y sujetarle y unirle con el esp\u00edritu, oscureci\u00e9ndole y haci\u00e9ndole cesar acerca de los discursos\u201d (N 1,11,3). La duraci\u00f3n de la noche y sus formas cambian seg\u00fan los sujetos, las circunstancias de la vida y la correspondencia del alma. El Santo propone dos criterios fundamentales y complementarios. Todo va medido por la voluntad de Dios, \u201cconforme a lo m\u00e1s o menos que cada uno tiene de imperfecci\u00f3n que purgar, y tambi\u00e9n conforme al grado de amor de uni\u00f3n a que Dios le quiere levantar\u201d (N 1,14,5). Prescindiendo de las diferencias personales (N 1, 8, 2.5; 1,14,1), esos criterios se demuestran muy fundados. \u201cEl tiempo que al alma tengan en este ayuno y penitencia del sentido, cu\u00e1nto sea, no es cosa cierta decirlo\u201d (N 1,14,2). Cabe hacer ciertas aplicaciones: \u201cLos que tienen sujeto y m\u00e1s fuerza para sufrir con m\u00e1s intensi\u00f3n, los purga m\u00e1s presto\u201d. \u201cLos muy flacos, con mucha remisi\u00f3n y flacas tentaciones, mucho tiempo les lleva por esta noche&#8230; y tarde llegan a la pureza de perfecci\u00f3n en esta vida, y algunos de \u00e9stos nunca&#8230; A otras almas m\u00e1s flacas anda Dios con ellas como pareciendo y trasponiendo, para ejercitarlas en su amor, porque sin desv\u00edos no aprendieran a llegarse a Dios\u201d (N 1<em>,<\/em>14,5). En cualquier caso y situaci\u00f3n la noche del sentido es prueba larga y de tiempo. Quienes han de llegar a la perfecci\u00f3n \u201cpor muy apriesa que Dios los lleve, harto tiempo suelen durar en estas sequedades y tentaciones ordinariamente, como est\u00e1 visto por experiencia\u201d (ib. n. 6). No hay que pensar en una situaci\u00f3n estacionaria; es un proceso ininterrumpido, aunque resulte arduo se\u00f1alar momentos con l\u00edmites precisos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El Santo lo describe casi siempre en bloque, pero no deja de insinuar fases progresivas a partir de los comienzos (N 1,11,1-2) y los m\u00e1s avanzados (N 1,11,4; 1,12,1). Teniendo a la vista el conjunto de la prueba o crisis espiritual que representa la noche del sentido, el Santo apunta algunos rasgos penosos, al parecer, de los momentos ya muy avanzados. Sintetiza en tres clases o categor\u00edas los \u201cgraves trabajos y tentaciones sensitivas, que duran mucho tiempo, aunque en uno m\u00e1s que en otros\u201d. A saber: 1\u00ba. <em>El esp\u00edritu de fornicaci\u00f3n, <\/em>o \u00e1ngel de Satan\u00e1s que azota los sentidos con \u201cabominables y fuertes tentaciones\u201d y atribula el esp\u00edritu con \u201cfeas advertencias y representaciones, m\u00e1s visibles en la imaginaci\u00f3n, que a veces es mayor pena que el morir\u201d (N 1,14,1). 2\u00ba<em>. Esp\u00edritu de blasfemia, <\/em>\u201cel cual en todos sus conceptos y pensamientos se anda atravesando con intolerables blasfemias, a veces con tanta fuerza en la imaginaci\u00f3n, \u201cque casi se las hace pronunciar, que les es grave tormento\u201d (ib. n. 2). 3\u00ba. <em>Esp\u00edritu de v\u00e9rtigo <\/em>(o \u2018spiritus vertiginis\u2019), el cual \u201cde tal manera les oscurece el sentido, que los llena de escr\u00fapulos y perplejidades tan intrincadas al juicio de ellos, que nunca pueden satisfacerse con nada, ni arrimar el juicio a consejo ni concepto; el cual es uno de los m\u00e1s graves est\u00edmulos y horrores de esta noche, muy vecino a lo que pasa en la noche espiritual\u201d (ib. n. 3). Son s\u00f3lo algunas manifestaciones de la \u201cnoche y purgaci\u00f3n sensitiva\u201d. Las manda el Se\u00f1or para que \u201ccastigados y abofeteados\u201d se vayan \u201cejercitando, disponiendo y curtiendo los sentidos y potencias para la uni\u00f3n\u201d (ib. n. 4). \u201cLa m\u00e1s propia manera de castigo son los trabajos interiores, ya que son los que m\u00e1s eficazmente purgan el sentido de todos los gustos y consuelos y a trav\u00e9s de los que es humillada el alma de veras para el ensalzamiento que ha de tener\u201d (ib.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">d) <em>Recomendaciones pr\u00e1cticas.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para que la crisis se oriente en sentido positivo y eficaz es necesario tener en cuenta algunos extremos importantes: 1\u00ba<em>. El tiempo o momento oportuno de dejar la meditaci\u00f3n discursiva. <\/em>Es necesario no dejarla antes del tiempo conveniente, para no volver atr\u00e1s. Debe mantenerse mientras sirve para \u201cdisponer y habituar el esp\u00edritu a lo espiritual por el sentido\u201d (S 1,13,1). 2\u00ba<em>. Evitar los cambios de golpe. <\/em>Hay que ir acabando poco a poco la obra sensitiva, \u201csi se ha de ir adelante\u201d. La \u201cnoche de sequedades no suele ser en ellos continua en el sentido\u201d; algunas veces se produce y otras no; \u201calgunas veces se puede discurrir y otras no\u201d (N 1,10,9). 3\u00ba <em>No es id\u00e9ntico el camino para todos <\/em>dentro de la v\u00eda contemplativa. A muchos no les lleva Dios por ella. \u201cNo todos los que se ejercitan de prop\u00f3sito en el camino del esp\u00edritu lleva Dios a contemplaci\u00f3n, ni aun a la mitad; el porqu\u00e9 El se lo sabe\u201d (ib.). El comportamiento ha de ser coherente con semejantes situaciones. El Santo propone una conducta bien precisa: \u201cA estos tales se les ha de decir que aprendan a estarse con <em>atenci\u00f3n y advertencia amorosa en Dios <\/em>en aquella quietud, y no se den nada por la imaginaci\u00f3n ni por la obra de ella, pues aqu\u00ed, descansan las potencias y no obran activamente, sino pasivamente, recibiendo lo que Dios obra en ellas\u201d (S 2,12,8; cf. N 1,10,4-6). No deben impresionarse ante la duda de si pierden el tiempo y vuelven atr\u00e1s, mientras se cumplan conjuntamente las tres se\u00f1ales apuntadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La crisis desemboca en algo nuevo muy provechoso: la contemplaci\u00f3n y consiguiente purificaci\u00f3n. El estilo que se ha de tener, seg\u00fan el Santo, se debe ajustar a las normas siguientes: No dar importancia al discurso y a la meditaci\u00f3n, sino dejar el alma en sosiego y quietud (N 1,10,4); dejar el alma \u201clibre, desembarazada y descansada de todas las noticias y pensamientos, content\u00e1ndose s\u00f3lo con una advertencia amorosa y sosegada en Dios\u201d (ib.); desechar los escr\u00fapulos que vengan por pensar que se pierde el tiempo y \u201cser\u00eda bueno hacer otra cosa\u201d (ib. 5); no hacer caso de que se \u201cpierdan las operaciones de las potencias\u201d, con tal de no estorbar la contemplaci\u00f3n infusa que da Dios (ib. n. 6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para superar airosamente la crisis ha de adaptarse una actitud de confianza, de paciencia y de fortaleza. Tal es la lecci\u00f3n del Santo: \u201cLos que de esta manera se vieran, convi\u00e9neles que se consuelen perseverando en paciencia, no teniendo pena; conf\u00eden en Dios, que no deja a los que con sencillo y recto coraz\u00f3n le buscan, ni los dejar\u00e1 de dar lo necesario para el camino, hasta llevarlos a la clara y pura luz de amor, que les dar\u00e1 por medio de la noche oscura del esp\u00edritu, si merecieren que Dios les ponga en ella\u201d (N 1,10,3). La cura progresiva de malas tendencias exige una disposici\u00f3n conveniente. Seg\u00fan el Santo existen diferencias en consonancia con las situaciones personales y los planes divinos: \u201cA la gente recogida com\u00fanmente acaece m\u00e1s en breve, despu\u00e9s que comienzan, que a los dem\u00e1s, por estar m\u00e1s libres de ocasiones y de cosas del siglo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">5. EXPLICACI\u00d3N TEOL\u00d3GICA<strong>. <\/strong>La crisis t\u00edpica de la oraci\u00f3n radica en ese \u201ctrueque\u201d de la vida del sentido por la del esp\u00edritu, de la meditaci\u00f3n por la contemplaci\u00f3n (N 1,10,1). Constituye una novedad en el trato entre Dios y el alma que desconcierta a la persona. Su esfuerzo meditativo queda sustituido por la \u201catenci\u00f3n o advertencia amorosa\u201d, por la \u201cnoticia general\u201d de Dios. Se define tambi\u00e9n como \u201ccontemplaci\u00f3n purificativa que hace adormecer y amortiguar la casa de la sensualidad con todas sus pasiones y apetitos\u201d (N 1,1,1). Por m\u00e1s que se presente como intervenci\u00f3n divina, implica empe\u00f1o y colaboraci\u00f3n humana. S\u00f3lo que cambia profundamente el modo. Se debe aplicar el principio de que aqu\u00ed \u201centrar en camino, es dejar su camino\u201d (S 2,4,5). No hay ruptura brusca en el contacto con Dios. A quienes comienzan a \u201ctener esta noticia amorosa en general\u201d, tendr\u00e1n necesidad del discurso \u201chasta que vengan a adquirir el h\u00e1bito perfecto\u201d. Hasta llegar a tal punto \u201chay de lo uno y de lo otro en diferentes tiempos\u201d (S 2,15,1, todo el cap.). El cambio radical en el trato con Dios consiste en sustituirse lo activo por lo pasivo o infuso, lo natural por lo sobrenatural, lo meditativo por lo contemplativo. De ah\u00ed que se designe por la \u201ccontemplaci\u00f3n\u201d como elemento m\u00e1s determinante o representativo. El alcance que tienen las expresiones que la acompa\u00f1an queda aclarado cumplidamente por el Santo: Se llama \u201cnoticia <em>sobrenatural de contemplaci\u00f3n\u201d, <\/em>porque \u201c<em>pasivamente <\/em>se comunica Dios al alma as\u00ed como al que tiene los ojos abiertos, que <em>pasivamente <\/em>sin hacer \u00e9l nada m\u00e1s que tenerlos abiertos, se le comunica la luz. \u201cY este recibir la luz que <em>sobrenaturalmente <\/em>se le infunde, es entender <em>pasivamente, <\/em>pero d\u00edcese que no obra, no porque no entienda, sino porque no entiende lo que no le cuesta su industria, sino s\u00f3lo recibir lo que le dan\u201d (S 2,15,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es tan central y representativa la contemplaci\u00f3n en el camino o prueba de la noche pasiva, que el Santo las convierte en equivalentes, como quien define el todo por la parte: \u201cEsta noche que aqu\u00ed decimos ser la contemplaci\u00f3n\u201d (N 1,8,1). La nueva situaci\u00f3n que se instaura con la presencia contemplaci\u00f3n supone una superaci\u00f3n positiva de la crisis oracional. La actitud de acogida de la iniciativa divina est\u00e1 determinada por la definici\u00f3n misma de la contemplaci\u00f3n. Para el Santo es \u201cuna infusi\u00f3n secreta, pac\u00edfica y amorosa de Dios que, si le dan lugar, inflama al alma en esp\u00edritu de amor\u201d (N 1,10,6). Se completa con los calificativos m\u00e1s corrientes de oscura y secreta contemplaci\u00f3n. Toda la estructura de la noche gira en torno a esta paradoja: \u201cla infusi\u00f3n pac\u00edfica y amorosa\u201d de Dios causa oscuridad y tiniebla, pena y dolor. Su comprensi\u00f3n exige recordar algunos rasgos generales de la contemplaci\u00f3n en relaci\u00f3n a la noche.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">6. DIMENSI\u00d3N AFECTIVA DE LA NOCHE OSCURA. El tr\u00e1nsito y trueque de principiante a la vida del esp\u00edritu es ante todo fruto y efecto de \u201cla fuerza y calor que al alma en la contemplaci\u00f3n oscura para ello le dio Dios\u201d. Para vencer los apetitos y negar los gustos, es necesario \u201cuna inflamaci\u00f3n mayor de otro amor mejor\u201d que el proveniente de las cosas terrenas. Es lo que concede el Se\u00f1or a los bien dispuestos y decididos a seguirle pese a las sequedades y dificultades (S 1,14,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es otra vertiente de ese nuevo trato entre Dios y el hombre que se entabla a partir de la crisis oracional y la aparici\u00f3n de la contemplaci\u00f3n. Tocan en la <em>dimensi\u00f3n afectiva <\/em>de la existencia humana. Tambi\u00e9n en \u00e9sta se da novedad y cambio progresivo. De hecho, sabidur\u00eda y amor, gusto y conocimiento van siempre unidos, ya que \u201cnunca da Dios sabidur\u00eda m\u00edstica sin amor\u201d, y en la contemplaci\u00f3n \u201cjuntamente infunde en el alma amor y sabidur\u00eda\u201d (N 2,12,2). Tambi\u00e9n en esta vertiente es casi imperceptible el comienzo del trueque. Sucede algo parecido al cambio de meditaci\u00f3n-contemplaci\u00f3n. \u201cA los principios com\u00fanmente no se siente este amor, sino la sequedad y vac\u00edo&#8230; Y ello por dos motivos: por no haber comenzado a encenderse a causa de la impureza natural, y por no hallar \u201clugar pac\u00edfico en s\u00ed el alma\u201d, al no conocerse bien su procedencia y significado (N 1,11,1-2). Superados los primeros titubeos, va prendiendo con fuerza el fuego del amor, manifest\u00e1ndose en \u201calguna ansia de Dios\u201d. A lo largo de la noche se alternan los momentos como un flujo de sequedad y de inflamaci\u00f3n de amor; es reflujo de la comunicaci\u00f3n divina y de la progresiva disposici\u00f3n del alma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El ritmo alternante se describe as\u00ed:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) <em>Ordinario cuidado y solicitud en Dios. <\/em>En lugar del amor \u201cque despu\u00e9s se va encendiendo, lo que trae el alma en medio de aquellas sequedades y vac\u00edos de las potencias es un ordinario cuidado y solicitud de Dios, con pena y recelo de que no le sirve\u201d (N 1,11,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) <em>Sed y vehemencia de amor. <\/em>Cuanto m\u00e1s adelante va el alma \u201cm\u00e1s se va viendo aficionada e inflamada en amor de Dios, sin saber ni entender c\u00f3mo y de d\u00f3nde le nace el tal amor e inflamaci\u00f3n, que con ansias de amor desea a Dios\u201d (N 1,11,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) \u201cA veces crece mucho <em>la inflamaci\u00f3n de amor <\/em>en el esp\u00edritu\u201d y, como consecuencia \u201cson las ansias por Dios tan grandes en el alma, que parece se le secan los huesos en esta sed, y se marchita el natural, y se estraga su calor y fuerza por la viveza de la sed de amor, porque siente el alma que es viva esta sed de amor\u201d (ib.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No est\u00e1 todav\u00eda totalmente sujeto el sentido al esp\u00edritu; falta a\u00fan la purificaci\u00f3n radical. De ah\u00ed es que la inflamaci\u00f3n de amor causa esas repercusiones o estragos\u201d en el natural (cf. CB 13). El amor del alma es a\u00fan imperfecto: es impaciente, ansioso; en lugar de paz y sosiego produce, ansias y penas, sed vehemente. \u201cLa vehemencia de esta sed no es continua, sino que algunas veces, aunque de ordinario suele sentir (el alma) alguna sed\u201d (ib.; cf. N 2,5,1;2,11,5-6; 2,12,2; 2,16,4). Si la oscuridad causa cierta desorientaci\u00f3n, el amor, lejos de producir serenidad paz, aumenta la tensi\u00f3n. Como en el plano del conocimiento se produce un claroscuro, en el del afecto se da un sabor agridulce, una pena sabrosa. Es la situaci\u00f3n t\u00edpica de la noche-contemplaci\u00f3n. El Santo se siente desbordado al querer trazar una descripci\u00f3n de esas situaciones: \u201cC\u00f3mo y de cu\u00e1ntas maneras sean estas ansias de amor que las almas tienen&#8230; Y cu\u00e1ntas las diligencias e invenciones que hacen para salir de su casa&#8230; Y cu\u00e1n f\u00e1ciles y a\u00fan dulces y sabrosos les hacen parecer estas ansias del Esposo todos los trabajos y peligros de esta noche ni es de decir de este lugar, ni se puede decir; porque es mejor para tenerlo y considerarlo que para escribirlos<em>\u201d <\/em>(S 1,14,3). Pese a tales aseveraciones, el Santo ha escrito muchas p\u00e1ginas sobre las penas y ansias de amor impaciente. De ellas se ocupa en forma directa al proponerlas como: los cinco primeros grados de la escala de amor (N 2,19); heridas, llagas y muerte de amor (CB 1, 17-19; 7, 2-4; 8, 3; 9, 5-6; 10, 1-2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">7. BIENES Y PROVECHOS. El fruto de la noche oscura ser\u00e1 abundante y sazonado. Los resultados obtenidos en la prueba justifican abundantemente el esfuerzo y la perseverancia. El Santo traza un nutrido elenco de bienes y provechos, disponi\u00e9ndolos en dos series: de \u00edndole general y de car\u00e1cter espec\u00edfico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) <em>Bienes y provechos generales. <\/em>Son aquellos que configuran la situaci\u00f3n del alma que se mantiene firme en la prueba de la noche y logra el dominio del sentido o su dependencia respecto al esp\u00edritu. Siendo las ra\u00edces lo que importa arrancar, es natural que se apunten tambi\u00e9n las virtudes o conquistas correlativas, como: sujeci\u00f3n del sentido al esp\u00edritu (N 1,11,4), esp\u00edritu de fortaleza (N 1,12,1), arraigo de la fe y frutos de la misma (N 1,11,4), eliminaci\u00f3n de los males y deficiencias derivados de los siete vicios capitales (N 1,13, 1-2 y 7-9; 1,11,4), dominio y mortificaci\u00f3n de las cuatro pasiones: gozo, dolor, esperanza y temor (ib. 1,13,15).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b)<em> Bienes propios y espec\u00edficos <\/em>de la noche del sentido; tambi\u00e9n en esta lista se\u00f1ala los que son base o ra\u00edz de otros. Analiza los siguientes: 1\u00ba. <em>Conocimiento de s\u00ed y de la propia miseria. Las <\/em>sequedades y vac\u00edo le hacen conocer al hombre \u201cla bajeza y miseria que en el tiempo de su prosperidad no echaba de ver\u201d (N 1,12,2). El conocimiento propio lleva a no tenerse por nada y a no tener satisfacci\u00f3n \u201cninguna de s\u00ed, porque ve que de suyo no hace nada ni puede nada\u201d (ib.). Dos efectos inmediatos se derivan de tal postura: \u201cTratar con Dios con m\u00e1s comedimiento y m\u00e1s cortes\u00eda\u201d (n. 3); \u201cconocimiento m\u00e1s realista y profundo de la grandeza y excelencia de Dios\u201d (n. 4-6). 2\u00ba. <em>Humildad espiritual. <\/em>Al verse tan miserable, \u201cni aun por primer movimiento le parece que va mejor que los otros, ni que los lleva ventaja, como antes hac\u00eda; antes, por el contrario, conoce que los otros van mejor\u201d (n. 7). De ah\u00ed le nacen al alma otros excelentes efectos: \u201camor del pr\u00f3jimo, estimando a los dem\u00e1s y juzg\u00e1ndolos siempre con favor\u201d (n. 8), \u201cobediencia espiritual, perdiendo la presunci\u00f3n y deseando que todos ense\u00f1an a caminar\u201d (n. 9): 3\u00ba. <em>Ordinaria memoria de Dios, <\/em>con temor y recelo de volver atr\u00e1s, lo cual \u201ces grande provecho, porque purifica y limpia de muchas imperfecciones. (N 1,13,4). 4\u00ba. <em>Ejercicio arm\u00f3nico de las virtudes <\/em>\u201cde por junto, sufriendo el perseverar en los ejercicios espirituales sin consuelo y sin gusto\u201d (ib. n. 5). 5\u00ba. <em>Libertad de esp\u00edritu <\/em>con que se van granjeando \u201clos doce frutos del Esp\u00edritu Santo, y liberaci\u00f3n de los enemigos del alma que quedan sin fuerzas contra el esp\u00edritu\u201d (n. 11). 6\u00ba <em>Pureza en el amor de Dios, <\/em>no movi\u00e9ndose a obrar \u201cpor el gusto y sabor de la obra, sino s\u00f3lo por dar gusto a Dios\u201d (n. 12). 7\u00ba. <em>Cuidado de las cosas de Dios <\/em>y ansias por servirle, ya que se pierden los apetitos que arrastraban a otras cosas: \u201cs\u00f3lo queda en seco y en desnudo el ansia de servir a Dios\u201d (n. 13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Entre <em>otros varios <\/em>se consiguen tambi\u00e9n estos cuatro provechos: delectaci\u00f3n de paz, ordinaria memoria y solicitud de Dios, limpieza y pureza del alma y ejercicio de virtudes (n. 6). La ejemplificaci\u00f3n no es exhaustiva. Se logran otros innumerables provechos por medio de esta seca contemplaci\u00f3n de la noche oscura. Porque \u201cen medio de estas sequedades y aprietos muchas veces, cuando menos se piensa, comunica Dios al alma suavidad espiritual y amor muy puro y noticias espirituales, a veces muy delicadas, cada una de mayor provecho y precio que cuanto antes gustaba\u201d (N 1,13,10). Todo ello demuestra la eficacia que tiene esta noche sensitiva en su sequedad y desabrigo para ocasionar la luz que de Dios decimos recibir aqu\u00ed el alma. Es el medio seguro para conocer a Dios debidamente, \u201caunque no con la plenitud y abundancia que, en la otra del esp\u00edritu, porque este conocimiento es como principio de la otra\u201d (N 1,12,6). Pero entre ambas noches existe una unidad indisoluble, como entre la parte sensitiva y espiritual; de tal forma \u201cque la una nunca se purga bien sin la otra, porque la purgaci\u00f3n v\u00e1lida para el sentido es cuando de prop\u00f3sito comienza la del esp\u00edritu. De donde la noche que habemos dicho del sentido, m\u00e1s se puede y debe llamar <em>cierta reformaci\u00f3n y entrenamiento del apetito que purgaci\u00f3n. <\/em>(N 2,3,1). Entre ambas y dentro de cada una se dan intervalos de paz y serenidad, como \u201cinterpolaciones\u201d de la purgaci\u00f3n (N 2,1,1). A\u00fan es necesaria la segunda noche.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Panor\u00e1mica de la noche oscura del esp\u00edritu<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por muchas que sean las pruebas superadas y por muy prolongado que sea el tiempo requerido para el dominio del sentido, los \u201caprovechados\u201d no son capaces de erradicar todas sus imperfecciones y defectos; queda siempre cierta insubordinaci\u00f3n del esp\u00edritu al sentido (CB 16,1; 17, 1-2; N 2,2-4); no muere del todo el hombre viejo, porque no es completa la purificaci\u00f3n interior. Las ra\u00edces que a\u00fan permanecen m\u00e1s o menos ocultas exigen pruebas ulteriores. No puede atribuirse el hombre el \u00e9xito final; se debe en primer t\u00e9rmino a una intervenci\u00f3n muy directa de Dios; de ah\u00ed el car\u00e1cter pasivo \u2013seg\u00fan el vocabulario del Santo\u2013 del \u00faltimo tramo de la \u201cnoche oscura\u201d; el que afecta directamente al esp\u00edritu y de ah\u00ed revierte en el sentido. Por ley ordinaria las pruebas decisivas se producen cuando ya el alma ha crecido tanto en el amor y ha intimado tanto con Dios que se ha ratificado entre ambos el \u201cdesposorio espiritual\u201d. Por eso aparecen m\u00e1s dolorosas y extra\u00f1as las pruebas posteriores. En su comparaci\u00f3n las superadas con anterioridad semejan juego de ni\u00f1os. Ahora se aquilata el amor a Dios hasta que no queda escoria alguna de imperfecci\u00f3n. Se pone tan a prueba que la fe pura y desnuda se plantea como raz\u00f3n de la misma existencia humana. Para llegar a la \u201cigualdad de amor\u201d se exige una catarsis total; una purificaci\u00f3n pr\u00e1cticamente id\u00e9ntica a la del purgatorio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. DESCRIPCI\u00d3N GENERAL Para describir \u201cesa horrenda y espantable\u201d noche y ense\u00f1ar la manera de afrontarla con \u00e9xito, el Santo procede seg\u00fan el esquema siguiente: a) hace ver primero las deficiencias e imperfecciones que todav\u00eda vician la situaci\u00f3n espiritual y exigen purificarse; b) se\u00f1ala luego las caracter\u00edsticas y elementos destacados de la \u201cnoche de la fe\u201d, c) termina apuntando los frutos o resultados que se consiguen gracias a ese \u201cfeliz tr\u00e1nsito\u201d, a esa salida dichosa de las tinieblas a la luz, de la angustia a la paz deleitable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) <em>Raz\u00f3n de ser de la noche oscura del esp\u00edritu<\/em>. Las imperfecciones de los espirituales que se hallan ya en el estadio avanzado de los \u201caprovechados\u201d son tantas que el Santo se contenta con ejemplificaciones, en lugar de esbozar largas clasificaciones. Dos rasgos caracterizan tales imperfecciones: Son m\u00e1s incurables, extendidas, radicales y habituales. El Santo distingue dos categor\u00edas en las imperfecciones, defectos y peligros consiguientes. Su definici\u00f3n o caracterizaci\u00f3n es precisa. \u201cSon afecciones y h\u00e1bitos imperfectos que todav\u00eda, como ra\u00edces, han quedado en el esp\u00edritu, donde la purgaci\u00f3n del sentido no pudo llegar. (N 2,2,1). Tienen estas peculiaridades: La diferencia respecto a las otras es la que hay de la \u201cra\u00edz a la rama, o sacar una mancha fresca o una muy asentada y vieja\u201d (ib.). No se desarraigan sin las pruebas definitivas de esta noche oscura. Si no salen por el jab\u00f3n y fuerte lej\u00eda de la purgaci\u00f3n de esta noche, no podr\u00e1 el esp\u00edritu venir a pureza de uni\u00f3n divina (ib.). A las imperfecciones o h\u00e1bitos \u201cradicales\u201d puede reducirse tambi\u00e9n lo que el Santo llama \u201cembotamiento de la mente\u201d (\u2018hebetudo mentis\u2019) y la rudeza natural que todo hombre contrae por el pecado, y la distracci\u00f3n y exterioridad del esp\u00edritu (N 2,2,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Su incidencia en el comportamiento espiritual se explica por la radical unidad de la persona humana (N 2,3,1-2). \u201cLos cuales h\u00e1bitos pueden ser como propiedad y oficio que tiene \u2013el espiritual\u2013 de hablar cosas in\u00fatiles, y pensarlas y obrarlas sin la debida ordenaci\u00f3n a Dios (CB 28,7). Otros \u00a0apetitos con que sirve al apetito ajeno, as\u00ed como: ostentaciones, cumplimientos, adulaciones, respetos, procurar parecer bien y dar gusto con sus cosas a las gentes, y otras cosas in\u00fatiles con que procura agradar la gente empleando en ello el cuidado y apetito obra, y finalmente el caudal del alma. (ib.). Dada la comunicaci\u00f3n natural entre el sentido y el esp\u00edritu y la interferencia de tendencias y apetitos, no siempre resulta claro si se trata de h\u00e1bitos radicados o de impulsos no suficientemente controlados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Estas y otras muchas imperfecciones reinan en el alma sin que los espirituales perciban su da\u00f1o e inconvenientes. Ah\u00ed radica la eficacia de la noche que purifica y vac\u00eda. Mientras existen aficiones de criatura los espirituales \u201cno sienten el vac\u00edo grande de su profunda capacidad. Basta cualquier cosilla que se les pegue para tenerles tan \u201cembarazados y embelesados que no sienten su da\u00f1o\u201d. Es como una paradoja, que siendo capaces de infinitos bienes, baste el menor de ellos a embarazarlos de manera que no los puedan recibir hasta que de todo punto est\u00e9n vac\u00edos\u201d (Ll 3,18).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como quiera que \u201ctodas las imperfecciones y des\u00f3rdenes de la parte sensitiva tienen su fuerza y ra\u00edz en el esp\u00edritu, hasta que no se sujetan los buenos y malos es no se \u201cpueden purgar las rebeliones y siniestros h\u00e1bitos del sentido\u201d (N 2,3,1). Por eso lo realizado antes \u201cse puede y debe llamar cierta reformaci\u00f3n y enfrenamiento del apetito que purgaci\u00f3n\u201d (ib.). No basta, pues; \u201cse han de purgar cumplidamente estas dos partes del alma, espiritual y sensitiva, porque la una nunca se purga bien sin la otra, porque la purgaci\u00f3n v\u00e1lida para el sentido es cuando de prop\u00f3sito comienza la del esp\u00edritu\u201d (ib.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) <em>Elementos integrantes de la segunda noche. <\/em>La \u201cnoche pasiva se describe unas veces a partir de sus efectos o resultados; otras se la considera m\u00e1s bien la causa o ra\u00edz de tales efectos. Para hacerse idea completa y global hay que conjugar ambas consideraciones. Tambi\u00e9n han de fusionarse la visi\u00f3n de lo realizado en el alma y la obra de Dios, presentado como protagonista decisivo de la obra. Se trata de armonizar ambos aspectos bien representados en los textos: 1\u00ba. <em>La noche como resultado del proceso purificativo activo. <\/em>Se describe reiteradamente como un desnudar el sentido y el esp\u00edritu \u201cperfectamente de todas las aprehensiones y sabores\u201d, caminando en oscura y pura fe, \u201cque es el propio y adecuado medio por donde el alma se une con Dios\u201d (N 2,2,5). Esto equivale a \u201cdesnudar las potencias, aficiones y sentidos, as\u00ed espirituales como sensibles, as\u00ed exteriores como interiores\u201d priv\u00e1ndoles de todo gusto (N 2,3,3); quedarse en pobreza, desamparo y desarrimo de todas las aprensiones del alma. (N 2,4,1); y 2\u00ba. La noche como <em>proceso purificativo <\/em>realizado gracias a <em>la intervenci\u00f3n especial de Dios, <\/em>ya que El es quien hace merced al alma de \u201climpiarla y curarla con esta fuerte lej\u00eda y amarga purga, seg\u00fan la parte sensitiva y espiritual de todas las aficiones y h\u00e1bitos imperfectos&#8230; oscureci\u00e9ndole las potencias interiores y vaci\u00e1ndoselas acerca de todo eso, y apret\u00e1ndole y enjug\u00e1ndole las aficiones sensitivas y espirituales y debilit\u00e1ndole y adelgaz\u00e1ndole las fuerzas naturales del alma&#8230; haci\u00e9ndola Dios desfallecer en esta manera a todo lo que no es Dios, para irla vistiendo de nuevo, desnuda ya y desollada ella de su antiguo pellejo\u201d (N 2,13,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) <em>La \u201chorrenda noche de contemplaci\u00f3n\u201d y el abismo de la fe. <\/em>Lo que se afirma de manera general acerca de la intervenci\u00f3n divina, sin la cual no ser\u00eda posible purificaci\u00f3n tan radical (N 2,13,11, etc.), suele sintetizarse en una forma concreta de comunicaci\u00f3n de Dios: la contemplaci\u00f3n. Es el n\u00facleo de convergencia de los dem\u00e1s elementos y rasgos de la \u201cnoche pasiva\u201d. Tan corriente es la f\u00f3rmula para el Santo, que identifica ambas cosas sin necesidad de ulteriores aclaraciones: <em>La contemplaci\u00f3n es la causa de la noche oscura<\/em>. Es afirmaci\u00f3n repetida: \u201cTodo lo cual obra el Se\u00f1or por medio de una pura y oscura contemplaci\u00f3n\u201d (N 2,3,3; etc.). La definici\u00f3n es conocida: \u201cEsta noche oscura es una influencia de Dios en el alma&#8230; que llaman los contemplativos contemplaci\u00f3n infusa, o m\u00edstica teolog\u00eda&#8230; que dispone al alma, purg\u00e1ndola e ilumin\u00e1ndola para la uni\u00f3n de amor con Dios\u201d (N 2,5,1). La afirmaci\u00f3n de que esa influencia divina \u201cproduce dos efectos principales, purgar e iluminar\u201d (N 2,5,1) tiene valor general. Tambi\u00e9n que se siente en el \u00e1mbito del conocimiento y del amor, en cuanto es sabidur\u00eda secreta, noticia amorosa (N 2,5,1-3; 2,17,2; S 2,8,6; CB 39,12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En cuanto la contemplaci\u00f3n en fe pura es ra\u00edz o causa de la situaci\u00f3n espiritual propia de la noche oscura, a ella se le atribuyen los rasgos principales de \u00e9sta. Adem\u00e1s de describirse como contemplaci\u00f3n o influencia de Dios \u201csecreta\u201d (N 2,17,2), \u201camorosa\u201d (N 2,5,1, etc.), se la define como \u201coscura, tenebrosa y aflictiva\u201d o \u201cpenosa\u201d a la vez. Tambi\u00e9n para estos rasgos parad\u00f3jicos valen las alegor\u00edas del rayo del sol en la ventana y el madero en el fuego (N 2,8,3-4; N 2,10,2). Tiene algunas peculiaridades propias. Ante todo, hay una raz\u00f3n com\u00fan para los efectos en apariencia negativos: oscuridad y pena. \u201cPor dos cosas es esta divina sabidur\u00eda, no s\u00f3lo noche y tiniebla para el alma, mas tambi\u00e9n pena y tormento: la primera es por la alteza de la sabidur\u00eda divina, que excede al talento del alma, y en esta manera le es tiniebla; la segunda, por la bajeza e impureza de ella, y de esta manera le es penosa y aflictiva, y tambi\u00e9n oscura\u201d (N 2,5,2). Lo es en mayor o menor grado toda contemplaci\u00f3n (S 2,8,6; N 2,17,3; CB 39,12-13), como es oscura la fe en cuyo marco se realiza la contemplaci\u00f3n (S 2,3,1; 2,4,2). La raz\u00f3n fundamental es siempre la misma: por exceder la capacidad natural altera el mecanismo normal del obrar (S 2,14,10; N 1,9,4; Ll 3,32; N 2,5,3). Siendo sabidur\u00eda amorosa, produce sufrimientos y penas, lo que parece un contrasentido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por ello el Santo siente urgencia de aclarar el problema (N 2,5,4; 2,9,10; 2,3,13) con una <em>justificaci\u00f3n general. <\/em>Se propone as\u00ed: \u201cNo hay de parte de la contemplaci\u00f3n e infusi\u00f3n divina cosa que de suyo pueda dar pena&#8230; La causa es la flaqueza e imperfecci\u00f3n que entonces tiene el alma, y disposiciones que en s\u00ed tiene contrarias\u201d para recibir las comunicaciones divinas (N 2,9,11; cf. 2,5,2; 2,10,4; 2,13,10). Resulta penosa la luz divina porque descubre al alma sus miserias, que son mayores de lo que cre\u00eda. Ve con asombro c\u00f3mo choca con la santidad de Dios; percibe la exigencia radical de su purificaci\u00f3n. Son a\u00fan contrarios, se oponen y rechazan mutuamente. Dos contrarios no pueden caber en un sujeto; esta divina contemplaci\u00f3n infusa tiene muchas excelencias en extremo buenas, y el alma que las recibe, por no estar purgada, tiene muchas miserias tambi\u00e9n en extremo malas; de aqu\u00ed es que&#8230; de necesidad haya de penar y padecer, siendo ella el sujeto en que contra s\u00ed se ejercitan estos dos contrarios, haciendo los unos contra los otros\u201d (N 2,5,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Nada m\u00e1s ilustrativo que comparar esos dos contrarios para ver su incompatibilidad: \u201cLa luz y sabidur\u00eda de esta contemplaci\u00f3n es muy clara y pura, el alma en que ella embiste est\u00e1 oscura e impura\u201d (N 2,5,5); la llama divina es extremada luz; las tinieblas del alma tambi\u00e9n extremadas (LlB 1,22). La influencia divina es \u201cde suyo en extremo amorosa, tierna y amorosamente embiste en la voluntad\u201d, que de suyo es seca y dura (LlB 1,23). La llama divina es \u201campl\u00edsima e inmensa, y la voluntad es estrecha y angosta (ib.). La llama divina es sabrosa y dulce, y la voluntad tiene el paladar del esp\u00edritu destemplado con humores de desordenadas aficiones (ib.). La influencia divina \u201ces de inmensas riquezas y bondad y deleites, y el alma de suyo es pobr\u00edsima y no tiene bien ninguno ni de que se satisfacer, conoce y siente claramente sus miserias y pobreza y malicia. (ib,). Tal es la ra\u00edz de la pena y el tormento. Aunque nunca lo explicita, el Santo parece atribuir a la obra del \u00a0Esp\u00edritu Santo esta operaci\u00f3n de la contemplaci\u00f3n. M\u00e1s aun, parece la contemplaci\u00f3n misma recubrir la presencia de la tercera persona de la \u00a0Trinidad. Tales y tantos son los efectos que se le atribuyen. En el libro de la <em>Llama<\/em>, en su doble \u2018excursus\u2019 sobre la noche oscura (LlB 1,18-25 y LlB 2,23-30) esta identificaci\u00f3n entre el oscuro fuego de la contemplaci\u00f3n y la llama del Esp\u00edritu Santo ser\u00e1 m\u00e1s expl\u00edcita.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">d) <em>Angustias de muerte. <\/em>La terrible noche del esp\u00edritu no es un fen\u00f3meno que se recluya en el \u00e1mbito de la meditaci\u00f3n-contemplaci\u00f3n, o se reduzca a momentos privilegiados del contacto con Dios. Se trata de una situaci\u00f3n dram\u00e1tica que engloba toda la vida; es crisis que pone en tela de juicio el sentido mismo de la existencia entera (N 2,4,13; 2,7,7). La oscuridad y el sufrimiento definen la situaci\u00f3n del hombre espiritual colocado en este momento desconcertante de purificaci\u00f3n radical.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Desde la contemplaci\u00f3n se prolonga en el tejido com\u00fan de la vida (N 2,6,1). La incertidumbre, el desconcierto, el des\u00e1nimo, la duda dominan el panorama. No es s\u00f3lo falta de luz y orientaci\u00f3n; lo m\u00e1s penoso es la p\u00e9rdida de afecto y atractivo en todo lo que rodea al hombre, perdido Dios del horizonte, todo se desencaja. Su influencia se deja sentir en todas las dimensiones de la personalidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para aproximarse a la realidad basta recordar algunos de los datos apuntados por el Santo. Se escalonan en dos apartados complementarios: principales razones y maneras de penar; notas y rasgos peculiares de la situaci\u00f3n espiritual. Recurre el autor a los textos de los profetas y salmistas de la Escritura para describir su experiencia. Sus p\u00e1ginas alcanzan en estas zonas de sus escritos (N 2,5-8 ante todo) el vigor dram\u00e1tico de los tr\u00e1gicos griegos o de algunos pasajes shakespearianos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En cierto modo todo se reduce a la confrontaci\u00f3n violenta de dos contrarios: Dios con su pureza y el hombre con su miseria. Las formas principales de ese rudo contraste, se presentan como: <em>Inmensa pena por la propia impureza, <\/em>a semejanza de los ojos enfermos a la embestida de la luz. El alma conoce as\u00ed que \u201cno es digna de Dios ni de criatura alguna\u201d. La mayor pena es pensar que ya nunca lo ser\u00e1. Tal es la \u201cprofunda inmersi\u00f3n en sus males y miserias\u201d (N 2,5,5). <em>Pena por su propia flaqueza <\/em>natural, moral y espiritual. Algunas veces al tomar conciencia de ello \u201cPoco menos que desfallece\u201d. Se siente como si \u201cestuviese debajo de una inmensa y oscura carga; est\u00e1 penando y agonizando tanto, que tomar\u00eda por alivio y partido el morir\u201d (ib. n. 2). <em>Penas como sombra y gemidos de muerte <\/em>por el choque de la propia miseria con Dios, choque entre lo divino y lo humano. Al comprobar tal disonancia radical, se siente \u201cestar deshaciendo y derritiendo en la haz y vista de sus miserias con muerte de esp\u00edritu cruel\u201d, como si dentro del vientre de una bestia \u201cse sintiese estar digiriendo\u00bb. Siente como \u201csombra de muerte y gemidos de muerte y dolores de infierno a lo vivo, que consiste en sentirse sin Dios y castigada, el alma, y arrojada e indigna de \u00c9l\u201d. \u201cEn este sepulcro de oscura muerte la conviene estar para la espiritual resurrecci\u00f3n que la espera\u201d (ib. 6,1-2). <em>Penas por el profundo vac\u00edo y extrema pobreza <\/em>en que se ve. Se refieren principalmente a las miserias de imperfecciones, a las sequedades y vac\u00edos en las potencias y al desamparo del esp\u00edritu. Se trata de un sufrimiento muy grande y congojoso; como si a \u201cuno suspendiesen o detuviesen en el aire, que no respirase\u201d. Quien as\u00ed se ve \u201csobrepadece grave deshacimiento y tormento interior\u201d. Llega hasta la sustancia misma del alma que siente estarse acabando; a veces tan \u201ca lo vivo que le parece al alma que ve el infierno abierto y la perdici\u00f3n\u201d. Si no fuera porque duran poco esos sentimientos y sobrevienen interpolaciones de alivio, \u201cpresto morir\u00eda muy en breves d\u00edas\u201d (ib. 6, 5-6). <em>Interpolaciones de alivios. <\/em>Son tan agudos los padecimientos a que se ve sometido el m\u00edstico a lo largo de la prueba purificativa que, si no fuera por la sabia pedagog\u00eda divina que hace alternarse los momentos de tormentos y los de alivio con inflamaci\u00f3n de amor, no ser\u00eda posible salir triunfante de la crisis. Tal es el ritmo que sigue la dura purga espiritual de la \u201cnoche oscura\u201d. A una etapa de tempestad sigue otra de serenidad (N 2,1,1). Durante esos intervalos o esas \u201cinterpolaciones de alivios\u201d siente el alma y gusta \u201cgran suavidad de paz y amigabilidad amorosa con Dios, con abundancia f\u00e1cil de comunicaci\u00f3n espiritual\u201d. Le parece al alma \u201cindicio de la salud que va en ella obrando la dicha purgaci\u00f3n y prenuncio de la abundancia que espera\u00bb. Hasta piensa que se han acabado sus trabajos (N 2,7,4). La sensaci\u00f3n de paz dura poco; si la purgaci\u00f3n ha de ser radical, por fuerte que sea, dura \u201calgunos a\u00f1os\u201d (ib.). A la calma sigue de nuevo la tormenta. Vuelve a padecer \u201cm\u00e1s intensa y delgadamente que antes\u201d. Despu\u00e9s de \u201caquella muestra\u201d, vuelve el fuego para consumir y \u201cpurificar m\u00e1s adentro\u201d, al modo del fuego en el madero (ib. 10,7). <em>Recuerdo doloroso del pasado e incertidumbre del futuro. <\/em>Las penas son tantas, que las aflicciones y aprietos \u201calgunas veces traspasan al alma en la s\u00fabita memoria de los males en que se ve, con la incertidumbre de su remedio\u201d (N 2,7,1). Se a\u00f1ade tambi\u00e9n \u201cla memoria de las prosperidades pasadas\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo ello constituye una \u201ctempestuosa y horrenda noche\u201d, con \u201cla inmensa pena que anda penando, el alma, y por la grande incertidumbre que tiene de su remedio\u201d (ib. n. 3). Al no hallar \u201cconsuelo ni arrimo en ninguna doctrina ni maestro espiritual\u201d se encuentra como \u201cel que tienen aprisionado en una oscura mazmorra atado de pies y manos, sin poderse mover ni ver, no sentir alg\u00fan favor de arriba ni de abajo\u201d (N 2,7,3). Una de las cosas que m\u00e1s aqueja y desconsuela el no poder \u201clevantar el afecto y la mente a Dios ni rogarle\u201d, pensando que hay una nube delante y no llega a \u00c9l <em>la oraci\u00f3n<\/em>. Si alguna vez le ruega, \u201ces tan sin fuerza y sin jugo, que le parece que ni lo oye Dios ni hace caso de ello\u201d (ib. 8,1). Recelos y suspicacias que tiene el alma dentro de s\u00ed, lo que la causa penosa turbaci\u00f3n, al comprender las miserias en que se ve, sospechando que \u201cest\u00e1 perdida y acabados sus bienes <em>para siempre <\/em>(N 2,9,7). Llega a veces a tanto la turbaci\u00f3n, que el alma trae \u201cen el esp\u00edritu un dolor y gemido tan profundo, que le causa <em>fuertes rugidos y bramidos <\/em>espirituales<em>, <\/em>pronunci\u00e1ndolos a veces por la boca, y resolvi\u00e9ndose en l\u00e1grimas cuando hay fuerza y virtud para poder hacerlo, aunque las menos veces hay este alivio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las apuntadas no son m\u00e1s que muestras de lo que padece quien se encuentra en el trance de la \u201chorrenda noche\u201d. A decir del Santo, \u201ctantas y tan graves son las penas de esta noche&#8230; que faltar\u00eda tiempo y fuerza para escribirlo, porque sin duda todo lo que se puede decir es menos\u201d (N 2,7,2). Una descripci\u00f3n gr\u00e1fica del que est\u00e1 bien enamorado de Dios, pero no se acaba de ver con su posesi\u00f3n, por malestar en el lance de la amarga purificaci\u00f3n, se pinta as\u00ed: \u201cEst\u00e1 como el vaso vac\u00edo, que espera el lleno, como el hambriento, que desea el manjar, como el enfermo, que gime por la salud, como el que est\u00e1 colgado en el aire que no tiene en que estribar\u201d (CB 9,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. FRUTOS COPIOSOS Y SAZONADOS. La noche oscura del esp\u00edritu no tiene raz\u00f3n en s\u00ed misma. Es una prueba que no se hace en balde: lleva un fin determinado y est\u00e1 en funci\u00f3n de unos bienes superiores. Se hace para dar \u201cluz en todos las cosas: aunque humilla y pone miserable, no es sino para ensalzar y levantar; aunque empobrece y vac\u00eda de toda posesi\u00f3n y afecci\u00f3n natural, no es sino para gozar y gustar de todas las cosas de arriba y de abajo, \u201csiendo con libertad de esp\u00edritu general en todo\u201d (N 2,9,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De ah\u00ed que sea necesario pasar por esta noche oscura de contemplaci\u00f3n, en que el alma se aniquile y deshaga primero las impurezas, para que se consiga la luz alt\u00edsima que se ha de recibir (ib. n, 3). Disposici\u00f3n total de la persona: Para que el entendimiento pueda unirse con esa luz y hacerse divino en el estado de perfecci\u00f3n, debe ser primero purgado y aniquilado en su lumbre natural por medio de la oscura contemplaci\u00f3n; la afecci\u00f3n de amor que se concede en la divina uni\u00f3n, que excede a todo afecto y sentimiento de la voluntad, ha de ser primero purgada y aniquilada en todos sus sentimientos, quedando en seco y en aprieto. Al esp\u00edritu lo es necesario \u201cadelgazarse y curtirse acerca del natural y com\u00fan sentir &#8230; y a la memoria remota de toda amigable y pac\u00edfica noticia. (N 2,9,5). Esa salud, esa liberaci\u00f3n interior tiene muchas expresiones concretas. Destacan: las siguientes:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Triunfo del amor y de la fidelidad. <\/em>El amor de Dios tiene una presencia oculta pero permanente. Es a la vez comunicaci\u00f3n divina de sabidur\u00eda y de <em>amor, <\/em>seg\u00fan la capacidad y necesidad de cada uno (N 2, 12,2-3; 2,13,11). De hecho, el proceso \u201cde la noche, cuando va superando la fase purgativa para afianzarse en la <em>iluminativa <\/em>y unitiva, resulta una progresiva \u201cinflamaci\u00f3n de amor\u201d (cf. N 2,10,1-3; y cap. 13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Paz y tranquilidad. <\/em>Permanente de paz interior tan deleitable que supera todo sentido. Contrasta con los \u201crugidos y bramidos espirituales\u201d del tiempo de la m\u00e1xima prueba (n. 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Serenidad y sencillez. <\/em>Todo el comportamiento de la persona est\u00e1 presidido por estas actitudes que derivan de la inflamaci\u00f3n amorosa que domina al alma. \u201cSerenidad y sencillez tan delgada y deleitable al sentido del alma, que no se le puede poner nombre, unas veces en una manera de sentir de Dios, otras en otra\u201d (N 2,13,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Sosiego y <\/em>\u00a0<em>quietud. <\/em>Sin turbaci\u00f3n por la acometida de las pasiones ni de los enemigos de la perfecci\u00f3n. Tiene los l\u00edmites propios de la condici\u00f3n de esta vida temporal, pero es de manera habitual y perfecta. A la vez que se consigue evitar la turbaci\u00f3n del demonio, de los sentidos y pasiones, se va sosegando y fortaleciendo el alma de manera estable para \u201cpoder de asiento recibir la uni\u00f3n o celebrar el m\u00edstico matrimonio con el Hijo de Dios\u201d (N 2,24,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Dominio de la sensualidad. <\/em>Seg\u00fan la figuraci\u00f3n preferida del Santo, arrancando de la experiencia biogr\u00e1fica personal de la prisi\u00f3n huida noche, los dom\u00e9sticos o gente dom\u00e9stica de la casa que tienen prisionera al alma son \u201ctodas las potencias, pasiones, afecciones, apetitos que viven en el alma sensitiva y espiritualmente\u201d. Todas ellas quedan adormecidas y mortificadas en la noche oscura dejando en libertad al esp\u00edritu ahora ya casa sosegada (N 2,14,3). Es un pasar de la servidumbre a la libertad y riqueza (n. 4; cf. ib. 15,1; 16,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Pureza y desnudez. <\/em>Algo connatural al proceso de mortificaci\u00f3n y negaci\u00f3n propio de la noche. Puede llegar a ser semejante a la pureza del estado de la inocencia en Ad\u00e1n o a la del bautismo (N 2,24,2; CA 37,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Animo y <\/em>\u00a0<em>fortaleza. <\/em>Recogiendo el alma en s\u00ed todas las tendencias y pasiones, inclinadas a la dispersi\u00f3n, adquiere \u201cfortaleza y habilidad para recibir esta fuerte uni\u00f3n de amor de Dios, que por este medio purgativo le comienza ya a dar, en el que el alma ha de amar con gran fuerza de todas las fuerzas y apetitos espirituales y sensitivos del alma; lo cual no podr\u00eda ser si ellos se derramasen en gustar de otra cosa\u201d (N 2,11,3). En cierto modo s\u00f3lo puede cumplirse con verdad el precepto supremo del amor cuando se tienen \u201crecogidas todas las fuerzas, potencias y apetitos del alma, as\u00ed espirituales como sensitivas, para que toda esta armon\u00eda emplee sus fuerzas y virtud en este amor, y as\u00ed venga a cumplir de veras con el primer precepto\u201d (ib. n. 4; cf. N 2,13,7-8; 2,16, 14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Existe clara correspondencia entre la limpieza y la fortaleza en el amor. Para llegar a la meta de la uni\u00f3n o matrimonio m\u00edstico no le basta al alma \u201cestar limpia y purificada de todas las imperfecciones y rebeliones y h\u00e1bitos imperfectos&#8230; sino que tambi\u00e9n ha menester grande fortaleza y muy subido amor para tan fuerte y estrecho abrazo de Dios. Porque no solamente en este estado consigue el alma muy alta pureza y hermosura, sino tambi\u00e9n terrible fortaleza por raz\u00f3n del estrecho y fuerte nudo que por medio de esta uni\u00f3n entre Dios y el alma se da (CB 20,1 y ss.). En cierto sentido es el efecto global o comprensivo de la noche, en cuanto objetivo y tr\u00e1nsito de una situaci\u00f3n a otra. Cumplida su exigencia o raz\u00f3n de ser, se consigue la finalidad perseguida, que no es otra que la \u00a0uni\u00f3n transformante, la uni\u00f3n personal y la \u00a0divinizaci\u00f3n del hombre, meta de la perfecci\u00f3n. Abraza todos los otros efectos. Por ello el alma que ha pasado por esa \u201chorrenda y espantable noche del esp\u00edritu\u201d canta radiante de gozo la poes\u00eda del amor nupcial, el himno de la \u201cnoche oscura\u201d, por su \u201cgrande dicha y ventura\u201d. Su paso fundamentalmente se resume en lo siguiente: \u201cEn acabando de aniquilarse y sosegarse las potencias, pasiones, apetitos y afecciones de mi alma&#8230; sal\u00ed del trato y operaci\u00f3n humana m\u00eda a operaci\u00f3n y trato de Dios, es a saber: mi entendimiento sali\u00f3 de s\u00ed, volvi\u00e9ndose de humano y natural en divino; mi voluntad sali\u00f3 de s\u00ed, haci\u00e9ndose divina, porque, unida con el divino amor, ya no ama bajamente con su fuerza natural, sino con fuerza y pureza del Esp\u00edritu Santo. Y, ni m\u00e1s ni menos, la memoria se ha trocado en aprensiones eternas de gloria. Y, finalmente, todas las fuerzas y afectos del alma, por medio de esta noche y purgaci\u00f3n del viejo hombre, todas se renuevan en temples y deleites divinos\u201d (N 2,4,2; cf. 2,3,3; Ll 2,34-36).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">***<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La noche oscura, experiencia religiosa y humana descrita con extraordinaria lucidez por J. ha subyugado la imaginaci\u00f3n y ha informado la mente de los espirituales y de los te\u00f3logos de la vida espiritual, de modo que ya no imaginamos el momento en que la teolog\u00eda espiritual carec\u00eda de este s\u00edmbolo. Pero la noche oscura del alma ha pasado a ser tambi\u00e9n patrimonio de toda la humanidad. De hecho, se ha convertido en un paradigma simb\u00f3lico v\u00e1lido en los m\u00e1s diversos espacios culturales para la descripci\u00f3n y la comprensi\u00f3n de fen\u00f3menos vitales, hist\u00f3ricos, eclesiales y hasta sociales de nuestro tiempo. Encuentran aplicaci\u00f3n muchos elementos de las descripciones sanjuanistas, los m\u00e1s dram\u00e1ticos y tremendos son preferidos, para hablar de la noche colectiva de los excluidos y acallados, para describir los efectos devastadores del esp\u00edritu en la secularizaci\u00f3n, para entender la presente crisis colectiva de civilizaci\u00f3n en cambio profundo y acelerado, para comprender, quiz\u00e1 como una oportunidad para la purificaci\u00f3n de algunas expresiones sociol\u00f3gicas de la fe, el fen\u00f3meno llamado \u201csilencio o ausencia de Dios\u201d, para hablar con respeto y seriedad en fin de la situaci\u00f3n de oprimente exclusi\u00f3n de muchos pueblos, a la vez creyentes y oprimidos, que padecen silenciamiento y dura servidumbre en muchas regiones del mundo, para hablar de nuestro perenne e impotente enfrentamiento a la fatal y ominosa presencia del mal en el mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La noche oscura de J. de la Cruz se revela valiosa no solo por su vigor descriptivo, su profundidad simb\u00f3lica y su belleza literaria, sino por su fuerza esperanzada y esperanzadora, por su en\u00e9rgica y l\u00facida afirmaci\u00f3n de la victoria final del amor y la libertad en todo proceso humano que permanezca abierto al misterio de Dios. Apuesta y afirmaci\u00f3n que no le result\u00f3 barata al autor. Fuerza liberadora y esperanzada que le viene de su dimensi\u00f3n cristiana y pascual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. <strong>\u2014 <\/strong>ANTXON AMUNARRIZ, <em>Dios en la Noche. Lectura de la noche oscura de san Juan de la Cruz<\/em>, Ed. Collegio S. Lorenzo da Brindisi, Roma 1991; URBANO BARRIENTOS<em>, Purificaci\u00f3n y Purgatorio. Doctrina de san Juan de la Cruz sobre el Purgatorio a la luz de su sistema m\u00edstico. <\/em>Madrid 1960; EMETERIO DEL SDO. CORAZ\u00d3N, <em>La noche pasiva del esp\u00edritu <\/em>de <em>S. Juan de la Cruz, <\/em>Vitoria 1959; J. DAMI\u00c1N GAIT\u00c1N, <em>Negaci\u00f3n y plenitud en san Juan de la Cruz, <\/em>Madrid 1995; R. GARRIGOU-LAGANGE, <em>La nuit de I\u2019esprit selon saint Jean de la Croix, <\/em>en el libro <em>Les grands mystiques. Saint Jean de la Croix <\/em>(Par\u00eds 1927) p. 59-82; E. INCIARTE, \u201cLa noche oscura de la contemplaci\u00f3n m\u00edstica<em>\u201d, <\/em>en <em>Teolog\u00eda Espiritual <\/em>4 (1960) 413-441; J. PETERS, \u201cDark Nights as a Way to Autentic Life<em>\u201d, e<\/em>n <em>Carmelus <\/em>22 (1975), 331-351; BALDOMERO JIM\u00c9MEZ DUQUE, \u201cNoches del alma: la noche oscura de la fe<em>\u201d<\/em>, en <em>RevEsp <\/em>4 (1945) 151168; E. ERNEST LARKIN, \u201cThe dark Night of John of the Cross<em>\u201d, <\/em>en <em>The Way <\/em>14 (1974) 13-21; LOUIS DE LA TRINIT\u00c9, \u201cLa nuit de la foi<em>\u201d, <\/em>en <em>EtCarm <\/em>22 (1937) I, 189-229; Id. \u201cS\u00e9che et obscure nuit de contemplation<em>\u201d<\/em>, ib. 22 (1937) II, 206-229; Id. \u201dL\u2019obscure nuit du feu de l\u2019amour, ib. 23 (1938) II, 7-32; JUAN JOS\u00c9 L\u00d3PEZ IBOR, <em>De la noche oscura a la angustia. <\/em>Madrid 1973; LUCIEN-MARIE DE ST. JOSEPH<em>, <\/em>\u201cA la recherche de la structure essentielle de la nuit de l\u2019esprit\u201d, en <em>L\u2019experience de Dieu, <\/em>183-204; M. DUPUY, s.v., en <em>DS <\/em>XI, 519-525; EULOGIO PACHO, <em>San<\/em> <em>Juan de la Cruz. Temas fundamentales, II<\/em>. Burgos 1984, p. 37-156; FEDERICO RUIZ, \u201cRevisi\u00f3n de las purificaciones sanjuanistas\u201d, en <em>RevEsp <\/em>31 (1972) 218-230; Id. \u201cHorizontes de la noche oscura\u201d, en <em>MteCarm <\/em>88 (1980) 389-409; JOS\u00c9 ANTONIO DE SOBRINO, <em>La soledad m\u00edstica y existencialista de san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid 1952; FERNANDO URBINA<em>, Comentario a Noche oscura del esp\u00edritu y Subida al Monte Carmelo de san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid, ed. Marova, 1982; FRIEDRICH WESSELY, \u201cJohannes vom Kreuz: die dunkle Nach\u201d, en <em>Jahrbuch f\u00fcr mystiche Theologie <\/em>13-14 (1967-68) 63-85.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Gabriel Castro<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una de las creaciones po\u00e9ticas y teol\u00f3gicas m\u00e1s geniales del Santo Doctor. No le faltan precedentes b\u00edblicos y tradicionales para acogerse a ellos en la descripci\u00f3n, justificaci\u00f3n teol\u00f3gica y orientaci\u00f3n pedag\u00f3gica en esta materia, pero su aportaci\u00f3n es del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2694\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Hs","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2694"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2694"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2695,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2694\/revisions\/2695"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}