{"id":2705,"date":"2000-10-15T00:27:37","date_gmt":"2000-10-15T06:27:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2705"},"modified":"2020-10-02T09:30:05","modified_gmt":"2020-10-02T15:30:05","slug":"desposorio-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2705","title":{"rendered":"Desposorio espiritual"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Desposorio no es vocablo frecuente en el l\u00e9xico teresiano. Pero se integra plenamente en el contexto del \u2018s\u00edmbolo nupcial\u2019, y por ello adquiere relevancia en el legado doctrinal de la Santa. En sus escritos mantiene el significado originario. Cobarruvias anotaba en su Tesoro de la lengua: \u201cDesposar est\u00e1 dicho de \u2018esposar\u2019, a verbo latine \u2018spondere\u2019, prometer y dar palabra\u201d. En los escritos teresianos es uno de los t\u00e9rminos usado siempre en acepci\u00f3n simb\u00f3lica. Y a la vez realista en el plano de las realidades y de la experiencia m\u00edsticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Como s\u00edmbolo doctrinal, en T tiene origen m\u00faltiple y complejo: ante todo, derivado de la Biblia (a), inspirado en el realismo de la vida social de su tiempo (b), y en la propia experiencia m\u00edstica (c).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) Ella, como los grandes m\u00edsticos desde Or\u00edgenes hasta san Juan de la Cruz, se inspira en el simbolismo esponsal b\u00edblico. No tanto en Oseas e Isa\u00edas (al menos expl\u00edcitamente), cuanto en el Cantar de los Cantares y en el Evangelio. Al poema de los Cantares, ella le atribuye valor simb\u00f3lico y, como tal, lo comenta en sentido esponsal espiritual, criticando expresamente a quienes se ruborizan o se retraen ante el realismo del poema (\u201cHe o\u00eddo a algunas personas decir que antes hu\u00edan de o\u00edr [ciertas palabras de los Cantares]. \u00a1Oh, v\u00e1lgame Dios, qu\u00e9 gran miseria la nuestra! Que, como las cosas ponzo\u00f1osas, que cuanto comen se vuelve en ponzo\u00f1a, as\u00ed nos acaece&#8230;\u201d: Conc 1,3). Del Evangelio, en cambio, T comenta po\u00e9ticamente la par\u00e1bola esponsal de las diez doncellas, trasladando su simbolismo a la vida religiosa, como luego veremos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) El hecho de su inspiraci\u00f3n b\u00edblica no impide que T vincule el s\u00edmbolo esponsal al realismo de la vida conyugal y tome de la praxis social la estructura b\u00e1sica del mismo, para trasladarlo al plano m\u00edstico y articular sobre el esquema del ritual profano las tres etapas finales de la vida m\u00edstica. Los tres momentos del proceso de enamoramiento \u2013vistas, desposorio, matrimonio\u2013 pasar\u00e1n a marcar los tres estadios finales del proceso espiritual: moradas quintas, sextas, s\u00e9ptimas. Lo comprobaremos enseguida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) Pero sobre todo, el s\u00edmbolo ella lo ha recabado de su propia experiencia m\u00edstica, que progresivamente ha cristalizado en claras formas o manifestaciones esponsales, y como tal ha sido vivida y sentida por Teresa misma, que m\u00e1s de una vez oye misteriosamente la voz del Esposo que le dice: \u201cya eres m\u00eda y Yo soy tuyo\u201d (V 39,21), \u201cme dijo nuestro Se\u00f1or que, pues era su esposa, que le pidiese&#8230;\u201d (R 38), y que a ella le ha permitido poetizar: \u201cDichoso el coraz\u00f3n enamorado \/ que en solo Dios ha puesto el pensamiento&#8230;\u201d (Po 5)&#8230; Ello explica, quiz\u00e1s, que T. s\u00f3lo se decida a utilizar el s\u00edmbolo esponsal en sentido m\u00edstico, cuando de hecho tiene una experiencia m\u00edstica avanzada: mucho m\u00e1s al escribir las Moradas o los Con\u00acceptos, que al redactar Vida y Camino. En estos dos libros, el s\u00edmbolo esponsal mantiene su significado gen\u00e9rico globalizante de toda la vida espiritual. En cambio en los escritos posteriores, Conceptos y Moradas, desarrolla en pleno su aplicaci\u00f3n a la vida m\u00edstica. (En Vida, por ejemplo, apenas habr\u00e1 una \u00fanica alusi\u00f3n marginal al Cantar de los Cantares, en el c. 27,10; en Camino, dos alusiones igualmente de soslayo: 16,2 y 19,4). Ve\u00e1moslo a continuaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Simbolismo global del desposorio<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como casi siempre, T comienza por su experiencia personal, que luego hace derivar hacia el plano pedag\u00f3gico doctrinal. De hecho, la primera presencia l\u00e9xica del \u2018desposorio\u2019 aparece en Vida 4,3, cuando ella recuerda el hecho de su joven profesi\u00f3n religiosa y la interpreta como desposorio con Cristo. Ella profes\u00f3 a los 22 a\u00f1os; a los cincuenta escribe: \u201cNo s\u00e9 c\u00f3mo he de pasar de aqu\u00ed, cuando me acuerdo la manera de mi profesi\u00f3n y la gran determinaci\u00f3n y contento con que la hice, y el desposorio que hice con Vos. Esto no lo puedo decir sin l\u00e1grimas, y hab\u00edan de ser de sangre y quebr\u00e1rseme el coraz\u00f3n&#8230;\u201d Las l\u00e1grimas de sangre y el coraz\u00f3n roto en ese recuerdo del desposorio juvenil se deben a que T est\u00e1 convencida de haber sido posteriormente infiel a lo prometido. Dato importante, tambi\u00e9n, para su ulterior sensibilidad a la contingencia del desposorio espiritual, inestable y reversible, incluso en el plano m\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En Vida, el l\u00e9xico esponsal volver\u00e1 a aparecer cuando T, ya convertida, ponga en marcha, en la comunidad del Carmelo de San Jos\u00e9, el nuevo estilo de vida religiosa que ella entiende ya en clave esponsal: en el peque\u00f1o grupo de j\u00f3venes all\u00ed reunidas hay \u201cgran aparejo para vivir siempre en \u00e9l las que a solas quisieren gozar de su esposo Cristo; que esto es siempre lo que han de pretender, y solas con El solo\u201d (V 36,29). Y poco antes: \u201cpensar de ver a nadie que no sea para ayudarlas a encender m\u00e1s el amor de su Esposo les es trabajo\u201d (ib 25). Es decir, que al estrenar el nuevo estilo de vida religiosa, T lo concibe como un permanente hecho de amor esponsal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">As\u00ed lo desarrollar\u00e1 por extenso en la pedagog\u00eda del Camino, escrito por esas fechas y para ese mismo grupo juvenil. En el libro, aparece ya una leve modulaci\u00f3n del s\u00edmbolo. Todas las almas son esposas de Cristo por el bautismo (CE 38,1). Lo son especialmente las religiosas por la palabra dada en la profesi\u00f3n: \u201cNosotras, ya desposadas, antes de las bodas que nos ha de llevar a su casa, pues ac\u00e1 no quitan estos pensamientos a las que est\u00e1n desposadas con los hombres, \u00bfpor qu\u00e9 nos han de quitar que procuremos entender qui\u00e9n es este hombre&#8230; y estudiar c\u00f3mo har\u00e9 mi condici\u00f3n que conforme con la suya? Pues si una mujer ha de ser bien casada, no le avisan otra cosa sino que procure esto, aunque sea hombre muy bajo su marido. Pues, Esposo m\u00edo&#8230;\u201d (C 22,7). Es decir, la vida religiosa es un comp\u00e1s de espera de desposadas, hasta que lleguen las bodas celestes. \u201cO somos esposas de tan gran Rey o no: si lo somos, \u00bfqu\u00e9 mujer honrada hay que no participe de las deshonras que a su esposo se hacen?\u201d (C 13,2; y de nuevo en 23,2; 26,3; 22,7-8). Y hablando de la oraci\u00f3n y la osad\u00eda que inculca al grupo de lectoras: \u201cPedidle la palabra, que vuestro esposo es, que os trate como a tal\u201d (28,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es interesante comprobar c\u00f3mo la formulaci\u00f3n pedag\u00f3gica estilada por T en el Camino se mantiene a lo largo del libro, que hab\u00eda comenzado en t\u00e9rminos combativos, con el s\u00edmbolo del \u201ccastillito\u201d y de \u201cla pelea\u201d, y luego lo compensa con el despliegue de horizontes afectivos tan realistas. La tesis de la Profesi\u00f3n-Desposorio la mantendr\u00e1 en el comentario a los Cantares, glosando el verso \u201cb\u00e9seme con beso de su boca\u201d: \u201cOh hijas m\u00edas, que tenemos gran estado, que no hay quien nos quite decir esta palabra a nuestro esposo, pues le tomamos por tal cuando hicimos profesi\u00f3n&#8230;\u201d (Conc 2,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Que esa versi\u00f3n esponsal de la vida religiosa fuese una constante de la pedagog\u00eda teresiana, aparece patente en los poemas compuestos por la Santa para celebrar la profesi\u00f3n religiosa de sus j\u00f3venes novicias. Basta recordar el estribillo de alguno de esos poemas: \u201c\u00a1Oh, dichosa tal zagala \/ que hoy se ha dado a un tal zagal \/ que reina y ha de reinar. \/\/ Venturosa fue su suerte \/ pues mereci\u00f3 tal esposo&#8230;\u201d (Po 27). Estribillo que en las estrofas siguientes ofrece la variante: \u201c&#8230;pues ha tomado marido \/ que reina y ha de reinar\u201d. \u201c\u00a1Oh qu\u00e9 bien tan sin segundo \/ oh casamiento sagrado: \/ que el rey de la majestad \/ haya sido el desposado\u201d (Po 28). Pero el m\u00e1s denso de todos es el poema compuesto para la profesi\u00f3n de Isabel de los \u00c1ngeles (Po 25, fechado en 1569), que glosa la par\u00e1bola de las diez doncellas, y que aplica a la vida religiosa en t\u00e9rminos esponsales cada uno de los elementos de la par\u00e1bola: la vela y el velo, la aceitera y el \u00f3leo, el centinela y el ladr\u00f3n, la compra del aceite y la carencia del mismo, el \u201ccumplir con alma fuerte \/ hasta el d\u00eda de la muerte\u201d, y la entrada en el banquete de bodas con el Esposo: \u201ccon el Esposo entrar\u00e9is, \/ por eso no os descuid\u00e9is\u201d (versos finales). En otro de los poemas festivos dedicado a santa Catalina m\u00e1rtir, funde en el ideal del martirio los dos elementos que se trenzan en su pedagog\u00eda del Camino, la fortaleza combativa y el amor esponsal: \u201cDesde tierna edad \/ tomasteis esposo&#8230; \/ Mirad los cobardes \/ aquesta doncella&#8230;\/ M\u00e1s pena le da \/ vivir sin su Esposo&#8230;\u201d (Po 23: poema cantable con la melod\u00eda del V\u00e9ante mis ojos\u201d).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. Simbolismo m\u00edstico del desposorio<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El pleno simbolismo del desposorio lo propone T al diagramar el proceso m\u00edstico de la vida espiritual. Lo har\u00e1 en el \u00faltimo tramo de su labor de escritora: en el tratadillo de los Conceptos y, sobre todo, en el Castillo Interior. Es en \u00e9ste postrero donde se esfuerza por dise\u00f1ar un escalaf\u00f3n que refleje su personal experiencia m\u00edstica y la convierta en par\u00e1metro doctrinal del crecimiento m\u00edstico. Lo har\u00e1 luego de describir las moradas cuartas como estadio de transici\u00f3n de lo asc\u00e9tico a lo m\u00edstico. Se reserva otras tres moradas para la graduatoria de los estadios finales. Las esquematiza sobre la base del s\u00edmbolo esponsal, que ella toma ciertamente de la Biblia, pero que articula sobre el trazado social del proceso amatorio-nupcial de su tiempo. De este ritual profano de sus coet\u00e1neos toma la estructuraci\u00f3n del s\u00edmbolo: en el proceso social distingue tres momentos, que corresponder\u00e1n a las tres etapas finales del amor m\u00edstico entre los dos esposos, Dios y el alma. Ser\u00e1n: las vistas (moradas quintas), el desposorio (moradas sextas), y el matrimonio espiritual (moradas s\u00e9ptimas).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cVistas\u201d eran entonces la presentaci\u00f3n y el mutuo conocimiento y aceptaci\u00f3n de los futuros esposos. Las defin\u00eda as\u00ed Cobarruvias en el Tesoro de la lengua (p. 1000\/b): \u201cIr a vistas es propio de los que tratan casamiento, para que el uno se satisfaga del otro, y no se diga lo que com\u00fanmente anda en proverbio: \u2018el novio no vio\u2019 cuando no ha visto la novia hasta que se la ponen delante y, fea o hermosa, se ha de casar con ella\u201d. Novio y noviazgo son t\u00e9rminos no usados en los escritos de T, pero es neta su correspondencia con las vistas. De ah\u00ed que en la etapa m\u00edstica correspondiente, la Santa insista en las gracias de conocimiento del Esposo, l\u00ednea de fe: conocer para enamorar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aqu\u00ed nos interesa m\u00e1s el segundo componente del s\u00edmbolo, el desposorio. En el ritual profano, probablemente lo usaban s\u00f3lo las altas clases sociales. Lo dram\u00e1tico del \u2018desposorio social\u2019 sobreven\u00eda cuando llegaba la retractaci\u00f3n de la palabra dada, por motivos advenedizos, generalmente de una sola de las partes. Teresa est\u00e1 bien informada de esos dramas sociales, cuando al desposorio segu\u00eda una situaci\u00f3n de reversi\u00f3n o de desplante. En el Libro de las Fundaciones (cc. 10-11) cuenta morosamente el episodio de Casilda de Padilla, hija de los Adelantados de Castilla y desposada a los doce a\u00f1os con don Mart\u00edn de Padilla, que por s\u00ed y ante s\u00ed decide romper con ese desposorio y hacerse carmelita. Incluso ahora, mientras T escribe su Castillo Interior, est\u00e1 al corriente del tr\u00e1gico suceso de su amigo don Fadrique A. de Toledo, y de su padre el Duque de Alba, encarcelados por orden de Felipe II, por no haber mantenido aqu\u00e9l la palabra dada en desposorio a una dama de la corte regia. Lo que es patente para T en esos casos sociales es el hecho de la reversibilidad del desposorio y las consecuencias penosas o convulsionantes de ese quebranto de palabra. En ese contexto social tiene pleno sentido el dicho de la Santa: \u201cPar\u00e9ceme a m\u00ed que la uni\u00f3n [inicial de las moradas quintas] a\u00fan no llega a desposorio espiritual, sino como por ac\u00e1, cuando se han de desposar dos, se trata si son conformes y que el uno y el otro quieran, y aun que se vean, para que m\u00e1s se satisfaga el uno del otro, as\u00ed ac\u00e1 [en la vida m\u00edstica], presupuesto que el concierto est\u00e1 ya hecho y que esta alma est\u00e1 muy bien informada cu\u00e1n bien le est\u00e1, y determinada a hacer en todo la voluntad de su Esposo de todas cuantas maneras ella viere que le ha de dar contento, y Su Majestad, como quien bien entender\u00e1 si es as\u00ed, lo est\u00e1 de ella, y as\u00ed hace esta misericordia, que quiere que le entienda m\u00e1s y m\u00e1s&#8230;\u201d (M 5,4,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De hecho, cuando T confronte \u201cdesposorio y matrimonio espirituales\u201d, una de las notas diferenciales ser\u00e1 la reversibilidad del uno y la estabilidad del otro: \u201cEl desposorio espiritual es diferente [del matrimonio], que muchas veces se apartan [los desposados], y la uni\u00f3n [las vistas] tambi\u00e9n lo es, porque aunque uni\u00f3n es juntarse dos cosas en una, en fin se pueden apartar y quedar cada cosa por s\u00ed, como vemos ordinariamente&#8230; En estotra merced del Se\u00f1or [matrimonio espiritual] no; porque siempre queda el alma con su Dios en aquel centro&#8230;\u201d (M 7,2,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sobre esos presupuestos, nos queda todav\u00eda el interrogante por el contenido del desposorio m\u00edstico y por qu\u00e9 la Santa le concedi\u00f3 tan desmesurada extensi\u00f3n en su libro de las Moradas: m\u00e1s del tercio de la obra. Expondr\u00e9 dos datos: a) el autobiogr\u00e1fico: cu\u00e1l fue la fase de desposorio m\u00edstico vivido por T; b) el doctrinal: c\u00f3mo lo codific\u00f3 en la s\u00edntesis de las Moradas sextas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La experiencia del desposorio m\u00edstico vivido por T<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la biograf\u00eda de la interioridad teresiana, el desposorio m\u00edstico ocupa la fase m\u00e1s extensa. Tambi\u00e9n la m\u00e1s deslumbrante y documentada. No es f\u00e1cil puntualizar su momento inicial. Probable\u00acmente ocurri\u00f3 en torno a los a\u00f1os 1558 y 1560. Su momento terminal lo estableci\u00f3 ella misma al fijar como gracia de ingreso en el sucesivo matrimonio m\u00edstico la recibida el 18 (?) de noviembre de 1572, \u201cestando en la Encarnaci\u00f3n, el 2\u00ba a\u00f1o que ten\u00eda el priorato, octava de san Mart\u00edn\u201d (R 35). En todo caso, m\u00e1s de una docena de a\u00f1os. Podemos resumirlos siguiendo el relato de Vida, proseguido en las Relaciones (1-34), y en alguna carta de la Santa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para que T viva en pleno su m\u00edstico enamoramiento del Se\u00f1or, precede, seg\u00fan ella, una gracia inesperada y decisiva, que le purifica y unifica la afectividad, y que le otorga una especie de libertad profunda, compatible con ese enamoramiento: \u201cfue la primera vez que el Se\u00f1or me hizo esta merced de arrobamiento\u201d: la refiere ella por extenso en el cap. 24 de Vida. Con esa gracia se inicia para T una intensa vida teologal y una nueva relaci\u00f3n personal con Cristo: Cristo se le anuncia primero como \u201clibro vivo\u201d (V 26,5), luego se le hace presente con una experiencia m\u00edstica estable y prolongada (ib 27-28: \u201cestar siempre a mi lado derecho sent\u00edalo muy claro\u201d), por fin, le intensifica en grado sumo el amor (ib 29, 8: \u201ccrec\u00eda en m\u00ed un amor tan grande de Dios, que no sab\u00eda qui\u00e9n me le pon\u00eda, porque era muy sobrenatural&#8230;\u201d).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esa m\u00edstica iniciaci\u00f3n en el misterio de Jes\u00fas glorioso es, a la vez, teof\u00e1nica y est\u00e9tica; es decir, introduce a T en el conocimiento m\u00e1s y m\u00e1s profundo del misterio del Se\u00f1or, y la lleva a disfrutar apasionadamente de su hermosura: \u201c\u00a1Bendito sea tal libro [Cristo] que deja imprimido lo que se ha de leer y hacer, de manera que no se puede olvidar\u201d (26,5). \u201cDe ver a Cristo, me qued\u00f3 imprimida su grand\u00edsima hermosura y la tengo a\u00fan hoy&#8230; Y tengo por imposible, si el Se\u00f1or por mis pecados no permite se me quite esta memoria, pod\u00e9rmela nadie ocupar de suerte que, con un poquito de tornarme a acordar de este Se\u00f1or, no quede libre\u201d (37,4). Es probablemente el momento de su inspiraci\u00f3n po\u00e9tica: \u201c\u00a1Oh hermosura que exced\u00e9is&#8230;\u201d (Po 6), que ella misma comunicar\u00e1 en confidencia a Lorenzo, en una especie de rebrote del anterior enamoramiento de su Se\u00f1or (ctas 172 y 177).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esas dos dimensiones en su vida teologal \u2013la teof\u00e1nica y la afectiva\u2013 se desarrollan ulteriormente, sea en la percepci\u00f3n asombrosa de Dios-verdad (V 40,1-3: \u201cqued\u00f3me una verdad de esta divina Verdad&#8230; esculpida, que me hace tener un nuevo acatamiento de Dios\u201d), sea en la gracia especial\u00edsima llamada \u201cgracia del dardo\u201d o \u201ctransverberaci\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d (V 29). Y culminan, al menos en el relato de Vida, en un acuciante deseo del encuentro final (parus\u00eda): \u201cdame consuelo o\u00edr el reloj, porque me parece me allego un poquito m\u00e1s para ver a Dios de que veo ser pasada aquella hora de la vida\u201d (40,20). \u201cTodos mis deseos paran en esto; y hame dado una manera de sue\u00f1o en la vida, que casi siempre me parece estoy so\u00f1ando lo que veo\u201d (ib 22). Expresi\u00f3n definitiva, todo ello, la esperanza teologal, cuyo \u00fanico freno ser\u00e1 el recurso a los servicios del Se\u00f1or en la Iglesia y en la persona de los hermanos. Es el momento en que surge la empresa de \u201cfundar\u201d un nuevo Carmelo, que en adelante le ocupar\u00e1 toda la vida, pero empresa que ha brotado en pleno per\u00edodo de desposorio. Esos sus deseos de encuentro con el Se\u00f1or, a\u00fan a costa de la muerte, los formula en t\u00e9rminos categ\u00f3ricos: \u201c&#8230;ninguna cosa criada le hace compa\u00f1\u00eda, ni quiere el alma sino al Criador, y esto velo imposible si no muere. Y como ella no se ha de matar, muere por morir, de tal manera que verdaderamente es peligro de muerte\u201d (R 5,14). Tambi\u00e9n esta experiencia de \u201cmorir por morir\u201d o \u201cpor no morir\u201d pasa al clamor po\u00e9tico de la Santa en el \u201cVivo sin vivir en m\u00ed&#8230;\u201d y en \u201cCu\u00e1n triste es, Dios m\u00edo, \/ la vida sin Ti, \/ ansiosa de verte \/ deseo morir&#8230;\u201d (Po 1 y 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El per\u00edodo del desposorio, en la experiencia de T, est\u00e1 marcado por una extra\u00f1a floraci\u00f3n de fen\u00f3menos extraordinarios. Ella se siente fuertemente acuciada, y en cierto modo inc\u00f3moda por sus momentos de \u00e9xtasis, que cuando la asaltan en p\u00fablico la dejan abrumada de sonrojo: \u201cCuando pensaba que estas mercedes que el Se\u00f1or me hace se hab\u00edan de venir a saber en p\u00fablico, era tan excesivo el tormento&#8230; que de mejor gana me parece me determinaba a que me enterraran viva que a esto\u201d (V 31,12). \u201cVino a t\u00e9rminos la tentaci\u00f3n, que me quer\u00eda ir de este lugar [\u00c1vila] y dotar en otro monasterio muy m\u00e1s encerrado&#8230;, y nunca mi confesor me dej\u00f3\u201d (ib 13: no deja de ser parad\u00f3jico el contraste de esta actitud de Teresa, con el morbo del siglo siguiente empe\u00f1ado en inmortalizar sus \u00e9xtasis en la poes\u00eda, en el lienzo y en el m\u00e1rmol).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El relato de Vida llega hasta 1565 (a los 50 a\u00f1os de T). En los a\u00f1os que a\u00fan le restan seguir\u00e1 anotando gracias y experiencias que intensifican los tres aspectos de su vida teologal y de su relaci\u00f3n con Cristo. Las consigna en los escritos breves de sus Relaciones (cf las R 13. 15. 25. 26. 33&#8230;).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Codificaci\u00f3n doctrinal de la etapa del desposorio m\u00edstico<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los datos de que dispone T cuando intenta codificar doctrinalmente la etapa m\u00edstica del desposorio son, obviamente, los de su experiencia personal, a los que suma otras experiencias de su entorno religioso, concretamente la de fray Juan de la Cruz (M 6,9,17). Los pasajes en que se ha ocupado del tema, son:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) los caps. 18-21 de Vida, escritos en 1565, cuando T est\u00e1 viviendo esta jornada de su vida m\u00edstica;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) la Relaci\u00f3n quinta, escrita ya retrospectivamente, tras varios a\u00f1os de experiencia m\u00edstica del estadio final (1576);<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) las moradas sextas del Castillo, escritas en 1577, un a\u00f1o despu\u00e9s de la anterior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por razones de espacio, aqu\u00ed seguiremos \u00fanicamente el trazado de esta \u00faltima exposici\u00f3n, la m\u00e1s extensa y completa de todas. En ella resulta evidente que el m\u00edstico desposorio no es una fase definitiva de la vida m\u00edstica, sino que m\u00e1s bien es un estadio intermedio entre la uni\u00f3n inicial (primeros estados m\u00edsticos: M 5), y la consumaci\u00f3n final de la uni\u00f3n (M 7), a la cual prepara y en la cual culmina, hasta el punto de que seg\u00fan la autora no hay barrera divisoria entre estos dos estadios (cf M 6,4,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En s\u00ed mismo, el desposorio es un proceso intensivo de la vida teologal en sus tres manifestaciones, de fe, amor y esperanza. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, como en el relato autobiogr\u00e1fico de T, esa trayectoria nuclear del desposorio aparece flanqueada por una serie de fen\u00f3menos m\u00edsticos vistosos, a los que ella atribuye eficacia de especial intensi\u00f3n. Los principales son: las heridas de amor (c. 2), las hablas o locuciones m\u00edsticas (c. 3), los \u00e9xtasis (\u201carrobamiento o \u00e9xtasis o rapto\u201d, reza el ep\u00edgrafe del c. 4), el vuelo de esp\u00edritu (c. 5), las visiones (cc. 8-9), los \u00edmpetus (c. 11). De todos ellos vale la palabra de la Santa: \u201cSon las joyas que comienza el Esposo a dar a su esposa\u201d (M 6,5,11). Con todo, el caminar del m\u00edstico desposado se despliega, como decimos, en el plano teologal y cristol\u00f3gico:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a)Precede una fase de purificaci\u00f3n, con pruebas de todo g\u00e9nero (\u201cexteriores e interiores\u201d, que la Santa no califica de \u00abnoche oscura del esp\u00edritu\u00bb, pero que en realidad desempe\u00f1an la funci\u00f3n de \u00e9sta. Teresa hablar\u00e1 de \u00aboscuridad del entendimiento&#8230;\u00bb (M 6,3,5). Recordar\u00e1 de su propio caso, que en 40 a\u00f1os no le han faltado \u201cdolores y otras maneras de padecer\u201d (M 6,1,7). A veces, \u201ccon unas sequedades, que no parece que jam\u00e1s se ha acordado de Dios ni se ha de acordar\u201d (n. 8). Noche oscura que se intensifica en el paso del desposorio al matrimonio, \u201ccomo los que han de entrar en el cielo se limpian en el purgatorio\u201d (c. 11,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) Radicaci\u00f3n en la fe: el desposorio es clara prolongaci\u00f3n del nuevo \u00absentido de Dios\u00bb iniciado en la anterior fase de las \u2018vistas\u2019: \u00abEst\u00e1 tan esculpida en el alma aquella vista [del Se\u00f1or], que todo su deseo es tornarla a gozar\u201d (M 6,1,1: comienzo del texto). Para el m\u00edstico se abre ahora un horizonte teof\u00e1nico y cristof\u00e1nico que enriquece su fe y condiciona toda su relaci\u00f3n con Dios y con Cristo. \u201cEs muy continuo no se apartar de andar con Cristo nuestro Se\u00f1or por una manera admirable, adonde divino y humano junto es siempre su compa\u00f1\u00eda\u201d (c. 7,9). Enrique\u00accimiento que recae sobre el misterio trinitario y sobre la Humanidad de Jes\u00fas, que luego se convertir\u00e1n en punto de partida de las moradas s\u00e9ptimas: \u00abquedan unas verdades en esta alma tan fijas de la grandeza de Dios, que cuando no tuviera fe que le dice qui\u00e9n es y que est\u00e1 obligada a creerle por Dios, le adorara desde aquel punto por tal&#8230;\u00bb (M 6,4,6). \u00abPara conformarnos con nuestro Dios y Esposo en algo, ser\u00e1 bien que estudiemos siempre mucho de andar en esta verdad\u00bb (M 6,10,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) El amor teologal es el factor central del desposorio: ahora todo sirve para \u00abdespertar\u00bb al alma a amar m\u00e1s y m\u00e1s: \u00abSiente ser herida sabros\u00edsimamente&#8230;y jam\u00e1s querr\u00eda ser sana de aquella herida\u00bb (M 6,2,2; cf n. 4). T no puede menos de aludir a su propia transverberaci\u00f3n (historiada en Vida 29,13-14, y aqu\u00ed recordada en M 6,2,4-5, y c. 11), pero ahora, regresando de la codificaci\u00f3n doctrinal a la autobiogr\u00e1fica, asegurar\u00e1 que \u00abaquella persona que esto tuvo, pas\u00f3 algunos a\u00f1os en ello\u00bb, es decir, a\u00f1os con la herida de amor abierta (M 6,2,5). Parece evidente que la experiencia esponsal del amor como m\u00edstica herida no s\u00f3lo impresion\u00f3 vivamente a la Santa (que de nuevo la recuerda en la Relaci\u00f3n 5,15-17), sino al mismo san Juan de la Cruz, y que ambos la traladan al plano doctrinal (cf Llama 2, 10-13). En el parecer de ambos, no hay experiencia m\u00edstica sin el crisol del amor. De hecho, los dos glosan en poes\u00eda y a la par la gracia teologal del amor m\u00edstico en el poema \u00abVivo sin vivir en m\u00ed\u00bb: \u00abMuero de amor\u00bb, escribe T; \u00abEn m\u00ed no vivo ya\u00bb, comienza el poema del Santo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">d) Por fin, el \u00edmpetu de los deseos. Tambi\u00e9n \u00e9stos afinan y tensan la esperanza teologal: \u00abDeseos tan grandes e impetuosos que da Dios al alma\u201d, reza el ep\u00edgrafe del cap. final de las M. sextas. \u00abComo el alma va conociendo m\u00e1s y m\u00e1s las grandezas de Dios y se ve estar tan ausente y apartada de gozarle, crece mucho m\u00e1s el deseo. Porque tambi\u00e9n crece el amar mientras m\u00e1s se le descubre lo que merece ser amado este gran Dios y Se\u00f1or. Y viene en estos a\u00f1os creciendo poco a poco este deseo de manera que la llega a tan gran pena como ahora dir\u00e9\u00bb (M 6,11,1), hasta poner al m\u00edstico en riesgo de muerte. Y sigue enumerando los \u00abgrandes \u00edmpetus\u00bb que proceden de \u00ablo muy hondo e \u00edntimo del alma, adonde este rayo, que de presto pasa, todo cuanto halla de esta tierra de nuestro natural lo deja hecho polvos\u00bb (ib 2).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Lo interesante es constatar que ese oleaje de deseos que postulan el encuentro inmediato y definitivo con el Se\u00f1or (la parus\u00eda) desembocar\u00e1 en una urgente y absoluta necesidad de servicio (diacon\u00eda). Desenlace que tendr\u00e1 lugar m\u00e1s all\u00e1 del desposorio m\u00edstico y ser\u00e1 suprema exigencia del \u00faltimo tramo del camino espiritual (M 7,3,6). De ah\u00ed las dos notas que enmarcan, como dos fronteras l\u00edmite, el estadio del desposorio: por un lado, su reversibilidad: peligro de involuci\u00f3n; por otro, su transitoriedad: simple fase preparatoria del estado m\u00edstico final; el desposorio es promesa de matrimonio. Pura tensi\u00f3n hacia la consumaci\u00f3n. La Santa codificar\u00e1 esto \u00faltimo en las moradas s\u00e9ptimas del Castillo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2013 E. Ghini, L\u2019amore di Dio per l\u2019uomo negli scritti di Santa Teresa, en \u00abParola, Spirito\u00bb 5 (1984), 265-276.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tom\u00e1s \u00c1lvarez<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desposorio no es vocablo frecuente en el l\u00e9xico teresiano. Pero se integra plenamente en el contexto del \u2018s\u00edmbolo nupcial\u2019, y por ello adquiere relevancia en el legado doctrinal de la Santa. En sus escritos mantiene el significado originario. Cobarruvias anotaba &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2705\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-HD","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2705"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2705"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2705\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2706,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2705\/revisions\/2706"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}