{"id":2723,"date":"2000-10-15T10:00:57","date_gmt":"2000-10-15T16:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2723"},"modified":"2020-10-02T10:03:57","modified_gmt":"2020-10-02T16:03:57","slug":"visiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2723","title":{"rendered":"Visiones"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En Teresa de Jes\u00fas tuvieron lugar todo tipo de fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios. Es la mujer, monja, fundadora, escritora, m\u00edstica y santa, por excelencia, en quien la presencia de Dios se constata por medio de una abundant\u00edsima lluvia de gracias m\u00edsticas excepcionales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Bajo dos aspectos se puede estudiar la experiencia m\u00edstica teresiana: objetivo, uno, y subjetivo, otro. Objetos y modos de experiencia de estos objetos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Entre las diferentes formas de experiencia m\u00edstica extraordinaria, destacan sensiblemente las visiones por su amplitud, pues es el modo m\u00e1s frecuente en la vida de la M\u00edstica Doctora, por su contenido, por sus objetos y por su influencia. Estas son de una gran importancia, y tienen gran uni\u00f3n y parecido en todo con las apariciones. De hecho, la Santa hablar\u00e1 conjuntamente de apariciones y visiones, como de visiones y revelaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El prop\u00f3sito es presentar las visiones m\u00edsticas teresianas como un hecho experiencial personal, as\u00ed como la doctrina que Teresa de Jes\u00fas propone, partiendo de su propia experiencia-vivencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El m\u00e9todo a seguir ser\u00e1 rigurosamente anal\u00edtico-textual, con el fin de constatar directamente su experiencia m\u00edstica mediante las visiones y, al mismo tiempo, la doctrina por ella propuesta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Naturaleza y especies de visiones<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dos realidades encierra este ep\u00edgrafe: 1. La noci\u00f3n de visi\u00f3n. 2. Las clases de visiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Noci\u00f3n de visi\u00f3n m\u00edstica. La noci\u00f3n de visi\u00f3n m\u00edstica se puede estructurar o conformar realmente y anal\u00f3gicamente. La noci\u00f3n o naturaleza real de visi\u00f3n es la siguiente: \u00abLa funci\u00f3n espec\u00edfica del sentido de la vista en exclusividad\u00bb. Ver es propio de la vista, como o\u00edr es propio del o\u00eddo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aplicando en este caso la analog\u00eda, el t\u00e9rmino visi\u00f3n se extiende a los dem\u00e1s sentidos, tanto externos como internos. De hecho, en el lenguaje ordinario se pregunta con frecuencia \u00bfno ves esto?, aunque se trate de la acci\u00f3n de cualquier otro de los sentidos. De aqu\u00ed, el nombre de visi\u00f3n a ciertas percepciones del entendimiento, a determinadas actuaciones de nuestras facultades espirituales aplicadas con frecuencia por los m\u00edsticos, para expresar las realidades que han captado de una manera secreta, m\u00edstica, misteriosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La noci\u00f3n anal\u00f3gica de visi\u00f3n m\u00edstica es como sigue: \u00abPercepciones sobrenaturales, por un \u2018quasi-contacto\u2019 inmediato, de objetos naturalmente invisibles, o no de tal modo visibles, para el hombre\u00bb. Son cierta forma de contemplaci\u00f3n pura, un modo sublime de experiencia m\u00edstica, que coloca al alma en comunicaci\u00f3n inmediata con las realidades espirituales y divinas. Es un fen\u00f3meno de orden intelectivo casi exclusivamente, y tiene alguna semejanza con la visi\u00f3n beat\u00edfica, de la que es una tenue degustaci\u00f3n adelantada, especialmente en las Moradas s\u00e9ptimas. Ha de entenderse todo esto siempre de modo adecuado y conveniente al \u00abstatus viae\u00bb en el que se encuentra el hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sin embargo, aunque las visiones m\u00edsticas se llevan a cabo en l\u00ednea intelectual, por las muchas relaciones y repercusiones que se dan entre los niveles intelectivo, afectivo y org\u00e1nico, resulta natural y normal que tengan sus resonancias, simult\u00e1neas o sucesivas, en el campo afectivo y som\u00e1tico. Pero el centro de su actividad es el entendimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Clases de visiones m\u00edsticas. Siguiendo la tradici\u00f3n, que comienza con san Agust\u00edn, Teresa de Jes\u00fas divide las visiones m\u00edsticas en tres especies generales: corporales, imaginarias, intelectuales. Son los tres niveles diferenciales de las facultades del ser humano: sentidos externos, sentidos internos y facultades espirituales (cf V 30,4). Estas tres clases de visiones m\u00edsticas pueden ser puras o mixtas, seg\u00fan que la actividad sea s\u00f3lo de uno de esos sentidos y facultades, o se den mezclados. Esta presencia de toda la persona en el obrar, actuar, la Doctora M\u00edstica la afirma muchas veces y de diversas maneras (Se puede ver, a modo de ejemplo, V 28,9). Es verdad que ella no puso visi\u00f3n alguna entre las cualificadas como mixtas, a pesar de que cualific\u00f3 casi todas sus visiones m\u00edsticas. Una sola vez encontramos una visi\u00f3n m\u00edstica cualificada como imaginaria-intelectiva en F 20,7. Y se trata de una visi\u00f3n, no experimentada por la Santa, sino por Teresa Layz. Ella \u00fanicamente la refiere. Se puede, incluso, afirmar que santa Teresa de \u00c1vila est\u00e1 m\u00e1s convencida de que no se dan las visiones imaginarias solas, ni intelectuales solas, sino m\u00e1s bien, o imaginarias-intelectivas, o intelectuales-imaginativas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De todas formas, Teresa de Jes\u00fas no tiene demasiadas preocupaciones por la terminolog\u00eda, sino que sencillamente narra los hechos tal y como los percibe en su alma, y como mejor puede hacerlo con su pluma. La cuesti\u00f3n est\u00e1 indudablemente en determinar cu\u00e1ndo una visi\u00f3n es puramente imaginaria, cu\u00e1ndo intelectual, cu\u00e1ndo mixta. Para determinar esto en concreto, se ha hecho ya un estudio completo de la cuesti\u00f3n, y se han analizado pormenorizadamente los cap\u00edtulos 8 y 9 de M 6.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Del estudio del cap\u00edtulo 8, se desprenden estas tres clases de visiones m\u00edsticas: A\/ Visiones intelectuales, que no se ven, ni con los ojos del cuerpo, ni con los ojos del alma. B\/ Visiones que se ven con los ojos del cuerpo: visiones corporales. C\/ Visiones que se ven con los ojos del alma: visiones imaginarias. Las visiones intelectuales, que son de las que habla en este cap\u00edtulo 8, son sin formas: no se ve nada; se siente la presencia de lo que se ve y se entiende, mas no se ve nada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Del an\u00e1lisis del cap\u00edtulo 9, se deducen las siguientes clases de visiones m\u00edsticas en Teresa de Jes\u00fas: A\/ Imaginarias, que se ven con los ojos del alma: sentidos internos. B\/ Intelectuales, que no se ven con esos ojos; son m\u00e1s perfectas que las imaginarias. C\/ Finalmente, no una especie nueva de visiones intelectuales, sino esa misma especie, pero en grado m\u00e1s alto y puro: son las visiones m\u00edsticas de las Moradas s\u00e9ptimas. Y en V 28,4 \u2013texto paralelo al de M 4,9,1\u2013 Teresa de Jes\u00fas habla tambi\u00e9n de las corporales, que se ven con los ojos del cuerpo: sentidos externos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En definitiva, la Santa distingue las siguientes especies de visiones m\u00edsticas: A\/ Visiones corporales, o corp\u00f3reas, o externas, como tambi\u00e9n se las conoce cient\u00edficamente. B\/ Visiones imaginarias-intelectuales. C\/ Visiones intelectuales-imaginarias. D\/ Visiones mixtas. E\/ Visiones intelectuales puras; \u00e9stas no se ven ni con los ojos del cuerpo ni con los del alma; son visiones en puro esp\u00edritu, sin forma de ninguna clase. F\/ Visiones de las s\u00e9ptimas Moradas, que no son una clase distinta de las intelectuales, sino m\u00e1s subidas, puras y perfectas (cf M 4,2,1ss.). Seg\u00fan la Doctora M\u00edstica, para que se entienda la grand\u00edsima diferencia existente entre ellas, pone la comparaci\u00f3n de la diferencia que existe entre el desposorio m\u00edstico y el matrimonio m\u00edstico (sextas y s\u00e9ptimas Moradas, respectivamente). Pero curiosamente, el matrimonio espiritual en santa Teresa de \u00c1vila se realiz\u00f3 en visi\u00f3n imaginaria, como ella misma nos cuenta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Propiedades de las visiones m\u00edsticas<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cada una de estas especies de visiones tiene sus propiedades, que brevemente se exponen aqu\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Visiones corporales. Santa Teresa de Jes\u00fas no las tuvo, como ella misma nos lo dice en varias ocasiones, unas veces intencionada y directamente \u2013V 28,4; 30,4. R 53 (por dos veces)\u2013, y otras veces incidentalmente pero de forma expresa \u2013M 4,9,4\u2013. Las distingue como especie diversa porque se lo dijeron, no porque las experimentara personalmente. Sin embargo, la Santa tuvo gran deseo de ver, tambi\u00e9n con los ojos del cuerpo, aquellas cosas que contemplaba y ve\u00eda de otros modos, con el fin de poder decir a sus confesores que las hab\u00eda visto con los ojos del cuerpo, ya que no siempre la cre\u00edan (cf V 28,4: 29,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Visiones imaginarias. Dos son las notas caracter\u00edsticas: A\/ Presencia de im\u00e1genes y de formas bien concretas y determinadas (cf V 31,10). B\/ Se ven con los ojos del alma: sentidos internos (cf V 7,6; 27,3; 28,9; 30,4. M 6,5. Hay muchos m\u00e1s textos).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. Visiones intelectuales. Dos son tambi\u00e9n las propiedades de estas visiones: A\/ Ausencia de cualquier forma o imagen. No se ve nada, ni con los ojos del cuerpo, ni con los del alma (cf V 27,2 y 3; 33,15; 38,17 y 28; 39,22; 40,9. M 6,5,8. M 7,1,6. R 36,1. Y muchos m\u00e1s lugares donde habla de ello). B\/ Inefabilidad. Se\u00f1al clara y convincente de esta inefabilidad es el forcejeo constante de Teresa de Jes\u00fas, para que, al menos pueda manifestar, compartir, algo de aquella realidad admirable contemplada, y el modo c\u00f3mo la contempl\u00f3 y capt\u00f3. El uso mismo continuado de im\u00e1genes, comparaciones, para de alguna manera hacer patente su experiencia, confirma esta inefabilidad. Ella, empero, recibi\u00f3 \u00abla gracia de decir, expresar, comunicar, lo m\u00edstico, escondido, misterioso (\u00abgratia sermonis\u00bb).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. Visiones mixtas. Constan de elementos de las imaginarias y de las intelectuales. En Teresa de Jes\u00fas tuvieron una presencia y un influjo especiales. Seg\u00fan su propia experiencia, vienen estas dos clases de visiones casi siempre juntas (cf V 28,8 y 9). Mediante la visi\u00f3n imaginaria se ve el objeto, su excelencia, su hermosura y su gloria \u2013se capta, pues, su existencia\u2013, y a trav\u00e9s de la visi\u00f3n intelectual se entiende su naturaleza \u2013se capta su esencia\u2013; y as\u00ed todo procede de modo m\u00e1s connatural.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las visiones intelectuales puras son m\u00e1s perfectas ciertamente, pero la Santa hace hincapi\u00e9 por encima de todo en la permanencia de la divina presencia en la imaginaci\u00f3n, haci\u00e9ndose as\u00ed todo m\u00e1s conforme a nuestra flaqueza (cf V 28,8 y 9). Todo esto lo refiere larga y claramente en M 6,5,8 y F 20,7.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">5. Visiones intelectuales puras. Nunca us\u00f3 ella tal terminolog\u00eda, ni dijo jam\u00e1s que una de sus visiones fuera intelectual pura. Pero da los elementos cualificados para poder denominarlas de este modo, especialmente en el cap\u00edtulo 40 de Vida y en las Moradas s\u00e9ptimas en general, donde dice que son m\u00e1s elevadas, m\u00e1s subidas, m\u00e1s perfectas que las que ha narrado anteriormente. Las propiedades de las mismas ser\u00e1n: A\/ Una mayor pasividad: carencia de actuaci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n, de las facultades espirituales casi por completo, y de los sentidos externos. B\/ Son pr\u00e1cticamente las que se dan con exclusividad en las Moradas s\u00e9ptimas. C\/ Mayor inefabilidad, puesto que el alma puede asir menos elementos humano-psicol\u00f3gicos de conocimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">6. Visiones de las s\u00e9ptimas Moradas. Teresa de Jes\u00fas ya en M 6,10,1 habla de las visiones concedidas por Dios al alma en las Moradas s\u00e9ptimas: \u00abPor otras maneras se comunica Su Majestad harto m\u00e1s subidas y menos peligrosas; porque el demonio creo no las podr\u00e1 contrahacer y as\u00ed se puede mal decir, por ser cosa muy oculta\u00bb. Inmediatamente despu\u00e9s, hace notar la Santa que estas visiones no son de la Humanidad Sacrat\u00edsima de Cristo, sino de secretos divinos, y que el alma est\u00e1 muy en sus sentidos (cf M 6,10,2). El t\u00edtulo del cap\u00edtulo primero de las s\u00e9ptimas Moradas dice as\u00ed: \u00abTrata de mercedes grandes que hace Dios a las almas que han llegado a entrar en las s\u00e9ptimas Moradas\u00bb. Y, a lo largo y ancho de estas Moradas s\u00e9ptimas, va ella desgranando su experiencia, sus contenidos, sus propiedades y caracter\u00edsticas, su influencia en la vida contemplativa, la presencia continuada de Dios-Trinidad en su vida, las gracias del matrimonio m\u00edstico y su consumaci\u00f3n, la grandeza sublime de todo este c\u00famulo de gracias m\u00edsticas extraordinarias que ella recibe, y que la van llevando generosa y graciosamente a la uni\u00f3n transformante con Dios, aqu\u00ed en la tierra, antesala del cielo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Objeto de las visiones m\u00edsticas teresianas<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">Objeto de visi\u00f3n m\u00edstica puede ser todo lo que existe. En Teresa de Jes\u00fas se encuentran ejemplos de casi todo ello, siendo extens\u00edsimo el abanico de las realidades vistas m\u00edsticamente por ella. En una clasificaci\u00f3n aleatoria, se pueden agrupar todos esos objetos de la siguiente manera:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Divinas: Misterio Trinitario, Esp\u00edritu Santo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">2. Cristol\u00f3gicas: Cristo, Dios-Hombre.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">3. Celestiales: Virgen Mar\u00eda, san Jos\u00e9, Santos, \u00c1ngeles, realidades celestiales.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">4. Demonios. Infierno. Purgatorio.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">5. El alma: su estructura. Gracia. Pecado.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">6. Varios: personas que viven en la tierra. Cualquier otro objeto posible de visi\u00f3n m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sus especies, y las propiedades o notas caracter\u00edsticas de cada una de esas visiones, completan el panorama de este cuadro-s\u00edntesis de los objetos de las visiones m\u00edsticas teresianas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">IV. Contenido de las visiones<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El contenido teol\u00f3gico-experiencial de las visiones m\u00edsticas en santa Teresa de \u00c1vila es riqu\u00edsimo y abundant\u00edsimo. Se presenta aqu\u00ed una breve s\u00edntesis del mismo, con el fin de conformar una panor\u00e1mica m\u00e1s completa de todo lo referente al tema de las visiones m\u00edsticas en la Santa, ya iniciada en la propuesta de los objetos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Cristo y su Humanidad sant\u00edsima. Habla la M\u00edstica Doctora de visiones relativas a la Humanidad sant\u00edsima de Cristo en: V 27,2ss. y su lugar paralelo M 6,8. V 28,1ss. y su lugar paralelo M 6,9. V 37,5; 38,17; 40,5 y R 41; 42; 44.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. La Divinidad de Cristo y su Persona dentro del misterio trinitario.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u2013 Visi\u00f3n de la Humanidad de Cristo (V 38,17-18).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u2013 Visi\u00f3n de la Humanidad junto con la Divinidad (V 38,17).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u2013 Cristo, Hijo de Dios vivo (R 41,4).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 12pt;\">\u2013 Persona de la Sant\u00edsima Trinidad, que tiene un lugar destacado de presencia en su alma, y que toma carne humana (R 42. R 60,1-5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. Penetraci\u00f3n de los misterios de Cristo: Encarnaci\u00f3n, Eucarist\u00eda. Se pueden ver: V 28,8 y 9. V 37,5. R 42. R 60,3. En relaci\u00f3n a las visiones de Cristo-Eucarist\u00eda: V 38,14. R 14,6. R 39.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. El alma. Su misterio. Importancia que para Teresa de Jes\u00fas tuvo el descubrimiento de su propia alma y de su valor interior (cf M 1,2; M 7,1,3; M 7, 2. V 40,5. R 41). Visi\u00f3n del alma en estado de gracia y en pecado (cf R 24. M 1,2,2; M 7,1,3-4). Encuentro y experiencia de la presencia de Dios al alma, y encuentro y experiencia de la presencia del alma a Dios. Distinci\u00f3n entre alma y potencias del alma. El alma, en su ser natural, imagen de Dios. Percepci\u00f3n de la divisi\u00f3n y distinci\u00f3n entre alma y esp\u00edritu. Descubrimiento y percepci\u00f3n experiencial de la propia alma, como centro y escenario de toda su experiencia m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">5. Dios, Uno. Dios, Verdad pura, Fuente de toda verdad. Dios presente en el alma en gracia, y paso al estado de pecado en el cual permanece el alma. Dios presente en el alma y en las cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">6. El Misterio de la Sant\u00edsima Trinidad. Tr\u00e1nsito de la percepci\u00f3n habitual de Cristo a la percepci\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad (cf M 6,10,2; M 7,2,6). Conocimiento y declaraci\u00f3n experiencial del Misterio Trinitario: \u00abSe ve el alma en un momento sabia, y tan declarado el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad\u00bb (V 27,9). \u00abCuando pienso o se trata de la Sant\u00edsima Trinidad, parece entiendo c\u00f3mo puede ser\u00bb (V 39,25). \u00abSe le muestra la Sant\u00edsima Trinidad, todas tres Personas\u00bb (M 7,1,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">V. Efectos de las visiones en la vida de Teresa de Jes\u00fas<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El primer efecto o fruto de todas las gracias m\u00edsticas en la Santa es disponer el alma a corresponder a la gracia santificante, a actuar y hacer eficaz la vida de gracia y aumentarla. Las visiones divinas activan vitalmente el alma y mueven sus potencias al bien. Al principio, las visiones infunden temor en el alma. Despu\u00e9s suscitan, y ellas mismas generan, una inefable y gozosa paz. Otros efectos experienciados por santa Teresa de \u00c1vila, y algunos de ellos propuestos como norma segura de autenticidad, son: 1\/ En cuanto al alma: aprovechamiento, fortaleza, claridad en el entendimiento, deseo de perfecci\u00f3n, de pobreza, de obediencia a los confesores, seguridad y certeza de que son de Dios, consuelo con grandes regalos, gran paz, grand\u00edsima gloria y contento, recogimiento, deseo de trabajar, temor, grand\u00edsima confusi\u00f3n, humildad. 2\/ En cuanto al cuerpo: quietud, salud, deseo de padecer en el cuerpo. Queda probada, y aprobada, la repercusi\u00f3n de las realidades espirituales en el cuerpo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Estos efectos repercuten positivamente en todo el trayecto de la vida orante de la Santa. Hay un paralelismo claro entre la fenomenolog\u00eda m\u00edstica y la oraci\u00f3n en su vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">VI. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las visiones m\u00edsticas teresianas tienen una doble dimensi\u00f3n digna de hacerse notar. No son s\u00f3lo fuente de un conocimiento hondo y sabroso de los inescrutables misterios de Dios, sino tambi\u00e9n de la existencia del pecado y de sus funestas secuelas, de la hermosura del alma en gracia de Dios, de su amistad con Dios, de la vanidad y fugacidad de las cosas de esta vida. Son, pues, como un espejo de doble faz, donde se contempla la majestad y grandeza de Dios, el valor de las cosas eternas, la vida \u00edntima de las almas, juntamente con sus realidades trascendentales, y, por otra parte, la inconsistencia y transitoriedad de lo temporal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Ignorancia y sabidur\u00eda. Poco sab\u00eda Teresa de Jes\u00fas, antes de su experiencia m\u00edstica, de las arcanas realidades divinas, y de las casi tan arcanas realidades del ser y del alma humanos. Lo mismo se ha de decir acerca de la presencia de Dios en el alma y del alma en Dios, como acerca de Cristo, de los santos, de los \u00e1ngeles, del demonio. La experiencia m\u00edstica, por medio de las visiones divinas, ilumina zonas total, o casi totalmente, desconocidas por la Santa, enriquece maravillosamente a la M\u00edstica Doctora y la llena de admiraci\u00f3n y contento. Las visiones sobrenaturales hacen que viva ya, con visi\u00f3n de fe, en el cielo, viviendo en la tierra, pero amando m\u00e1s y m\u00e1s lo eterno, sin desprecio de la humano, que ella tanto exalt\u00f3 y defendi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Dolor y regalo. Las visiones m\u00edsticas en Teresa de Jes\u00fas son tambi\u00e9n elementos purificativos de consecuencias m\u00e1s inmediatas a su personalidad, m\u00e1s psicol\u00f3gicas y hondas en su vida espiritual. Producen en su alma, por una parte, un sentimiento vital de miseria (\u00abruin y flaca\u00bb), de dolor, de tristeza, por el recuerdo de su infidelidad, y por otra, de gozo intenso, de regalo pur\u00edsimo, de consuelo y paz sin igual en la contemplaci\u00f3n de lo sobrenatural, por su verdad y belleza. Son secuelas purificadoras, que cubren al alma de espantosas noches, temor, luchas, dudas e inquietudes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo esto conduce a la Santa a un estado espiritual de purificaci\u00f3n pasiva y de uni\u00f3n con Dios, donde ya no habr\u00e1 ni tribulaci\u00f3n, ni dolor, ni vacilaci\u00f3n, sino seguridad, certidumbre, gozo, regalo, dulzura, amor, esperanza de vida y de gloria futura, de bienaventuranza eterna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Contribuyeron en gran medida a la purificaci\u00f3n de la M\u00edstica Doctora todos los fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios, los cuales, como tales epifen\u00f3menos de la m\u00edstica, no son medios usuales y ordinarios. Pero, quiz\u00e1, ninguno como las visiones divinas, pues le mostraron al vivo la miseria, debilidad, peque\u00f1ez, temporalidad y fugacidad, de toda criatura, en contraste con la omnipotencia, grandeza y santidad divinas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. Lo divino expresado en palabras sencillas. Todav\u00eda aportaron m\u00e1s las visiones m\u00edsticas a la Santa. La fijaci\u00f3n de las realidades sobrenaturales y divinas en su mente, memoria, imaginaci\u00f3n, en el centro y en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su alma, le dotaron de una sorprendente facilidad, \u2013dentro de los l\u00edmites humanos, y contando siempre con lo misterioso del asunto\u2013, para comunicar, y hacer comprensibles con nitidez, sus experiencias tan misteriosas e inefables. Verdad es que no fue breve, ni poco laboriosa, la lucha que tuvo que sostener en sus facultades para poder reducir a categor\u00edas accesibles lo profundo e inefable de su experiencia m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aun con todo, sabe muy bien la Doctora M\u00edstica que este modo humano de expresar las realidades sobrenaturales y divinas jam\u00e1s puede contener todo lo que en esa secreta experiencia percibe y vive personalmente. Existen, pues, realidades fenom\u00e9nicas del todo inefables, que no pueden ser manifestadas con palabras y f\u00f3rmulas humanas (cf 5,27,11-12; 32, t\u00edt; 38,2. M 7,1,1). Pero ella tiene conciencia de decir las cosas del esp\u00edritu, que ha experienciado algunas y muchas veces (cf R 54,1. V 18,8; 28,5, y muchos m\u00e1s textos). Est\u00e1 convencida siempre de que refiere la verdad (cf V 30,22). Y esto no s\u00f3lo en relaci\u00f3n a las visiones divinas, sino a todo lo experienciado por ella mediante cualquier clase de fen\u00f3meno m\u00edstico extraordinario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta sencillez, unida a la hermosura y llaneza de lenguaje en las descripciones, es una de las notas caracter\u00edsticas de todo el magisterio teresiano. Oy\u00f3, vio, sinti\u00f3, contempl\u00f3, aprendi\u00f3, sabore\u00f3 y, en lo posible, lo redujo a categor\u00edas y principios teol\u00f3gicos con nitidez y hondura como nunca en la historia de la espiritualidad y en la experiencia m\u00edstica se hab\u00eda hecho. Es un m\u00e9rito enorme e inapreciable por su val\u00eda de la primera Doctora de la Iglesia Universal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">VII. Influencia en la vida de la Santa<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La vida de Teresa de Jes\u00fas est\u00e1 repleta de fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios. Todos ellos influyeron decisivamente en ella. Hasta qu\u00e9 grado fuera el influjo de cada uno de estos epifen\u00f3menos, no es f\u00e1cil medirlo. Por una parte, porque, a veces, se dan al mismo tiempo algunos de estos fen\u00f3menos extraordinarios. De otra, porque ni siquiera de la misma narraci\u00f3n de los hechos se puede deducir claramente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No se puede, sin embargo, negar la influencia determinante de las visiones divinas en la M\u00edstica Doctora. Este influjo es real, y respecto, por ejemplo, a la fundaci\u00f3n del primer monasterio de monjas descalzas de san Jos\u00e9 de \u00c1vila, evidente, por la fortaleza que la Fundadora recibe mediante las visiones m\u00edsticas en la lid contra sus adversarios, y por la iluminaci\u00f3n y pacificaci\u00f3n de la Santa despu\u00e9s de la irrupci\u00f3n continuada de locuciones y visiones divinas, con el fin de manifestarle su veracidad. Pero, principalmente, la influencia de las visiones m\u00edsticas se hace m\u00e1s evidente en la vida de fe de Teresa de Jes\u00fas, para confirmarla en la existencia de las realidades sobrenaturales, y en el conocimiento de los misterios del alma y de Dios, su naturaleza y su vida intratrinitaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El influjo de las visiones divinas en la vida de Teresa de \u00c1vila se da en l\u00ednea existencial-vital, particularmente en cuanto a los misterios divinos, mientras que la influencia ejercida por las locuciones sobrenaturales se da, m\u00e1s bien, en l\u00ednea intelectual-no\u00e9tica. Los raptos m\u00edsticos, los \u00edmpetus de amor, y los otros fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios, recibidos por la Santa, ejercen su influjo en l\u00ednea afectivo-volitiva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se puede concluir afirmando que la influencia de las visiones m\u00edsticas en la existencia teresiana abarca su ser y quehacer, tanto a nivel de Fundadora, como a nivel de vida de oraci\u00f3n, como a nivel de su actuaci\u00f3n como madre y maestra del esp\u00edritu, como en su tarea de escritora-poetisa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">VIII. Finalidad de las visiones m\u00edsticas teresianas<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La finalidad, en general, de cualquier revelaci\u00f3n es siempre la direcci\u00f3n de la conducta humana en una situaci\u00f3n particular y determinada de la vida de las personas o de las instituciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es esta particularidad la que viene siempre puesta de relieve por la Santa abulense. En realidad, todos los epifen\u00f3menos m\u00edsticos en la vida de Teresa de Jes\u00fas, y no s\u00f3lo las visiones, tienen una estrecha conjunci\u00f3n con su personal vivencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El fin de las visiones m\u00edsticas puede quedar sintetizado en este texto: \u00abBien ser\u00e1, hermanas, deciros qu\u00e9 es el fin para que hace el Se\u00f1or tantas mercedes en este mundo. Aunque en los efectos de ellas lo habr\u00e9is entendido si advertisteis en ello, os lo quiero tornar a decir aqu\u00ed, porque no piense alguna que es para s\u00f3lo regalar estas almas, que ser\u00eda grande yerro&#8230;; y as\u00ed tengo yo por cierto, que son estas mercedes para fortalecer nuestra flaqueza \u2013como aqu\u00ed he dicho alguna vez\u2013 para poderle imitar en el mucho padecer\u00bb (M 7,4,4; cf M 6,10,1. V 22,11; 29,4; 33,12. R 53,22; R 66,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este texto citado, y en los otros referenciados, aparece bien clara la finalidad de las visiones m\u00edsticas: conocimiento propio, ayuda en las necesidades personales y de otras personas, fortaleza de la flaqueza humana, adem\u00e1s de llevar a la Santa al cumplimiento de la voluntad de Dios en medio de cualquier situaci\u00f3n personal, y circunstancia en que se pudiera encontrar. La Santa fue conducida a la cima de la santidad, en gran parte a trav\u00e9s de visiones, locuciones, revelaciones y dem\u00e1s fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios, tan abundantes y continuados en su vida, que jugaron un papel importante en la vida espiritual de Teresa de \u00c1vila, as\u00ed como tambi\u00e9n en su tarea de Fundadora, escritora y poetisa. Actividad y vida interiores y exteriores, que fueron las que fueron, y que no hubieran sido tales sin estos fen\u00f3menos m\u00edsticos de las visiones divinas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">IX. Criterios de discernimiento<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dos cuestiones que ata\u00f1en al discernimiento de las visiones m\u00edsticas, si son aut\u00e9nticas o no, pueden ser: 1\/ El origen de las mismas. 2\/ Criterios concretos de distinci\u00f3n entre m\u00edsticas y pseudo-m\u00edsticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Origen de las visiones m\u00edsticas. Distingue santa Teresa una triple fuente originaria de las visiones sobrenaturales: Dios, el demonio, la propia persona (autosugesti\u00f3n): \u00abEn la relaci\u00f3n ver\u00e1 el confesor si es Dios, o imaginaci\u00f3n, o demonio\u00bb (M 6,9,11). \u00abCuando es de Nuestro Se\u00f1or y no imaginaci\u00f3n o enga\u00f1o del demonio\u00bb (M 7,4,5). Es decir, puede haber visiones m\u00edsticas y pseudo-m\u00edsticas, verdaderas y falsas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Evidentemente, por parte de Dios son posibles cualquier clase de visiones. Respecto a la posibilidad de enga\u00f1o por parte del diablo, conviene distinguir entre visiones m\u00edsticas intelectuales y visiones m\u00edsticas imaginarias. La M\u00edstica Doctora insin\u00faa una sutil distinci\u00f3n entre las intelectuales-imaginarias, en las que s\u00ed se puede inmiscuir la acci\u00f3n diab\u00f3lica (cf V 28,4 y 10; 31, t\u00edt y n\u00fameros 1-3. R 1,34-37. M 6,9,1), y las visiones intelectuales puras de las s\u00e9ptimas Moradas, en las que no hay posibilidad alguna de enga\u00f1o demon\u00edaco (cf M 6,9,1; 10,1-2. M 7,3,10. V 28,4 y 38,28). En lo que se refiere a la autosugesti\u00f3n, est\u00e1 claro que no pueden ser fruto de la fantas\u00eda las visiones intelectuales, sean de la especie que sean, ya que la imaginaci\u00f3n no obra sino mediante fantasmas e im\u00e1genes concretas, que no se dan en esa clase de visiones. Pero ni se permite dudar de la existencia de la autosugesti\u00f3n en las visiones imaginarias. Las almas d\u00e9biles y melanc\u00f3licas son las m\u00e1s predispuestas a sufrir los enga\u00f1os del diablo y de la propia imaginaci\u00f3n. Santa Teresa de Jes\u00fas habla con frecuencia de estas almas, y da normas sabias y prudentes al respecto (cf M 6,1,2,3 y 10; 4,9; 9,9. F 8). Relativo a las visiones corporales, nada se puede decir en cuanto a vida y doctrina teresianas, puesto que ninguna tuvo santa Teresa de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Distinci\u00f3n entre visiones m\u00edsticas y pseudo-m\u00edsticas. El criterio fundamental de discernimiento es la eficacia, es decir, los frutos inmediatos en el mismo preciso instante que se recibe la visi\u00f3n sobrenatural. Es algo intr\u00ednseco, pues, a la misma visi\u00f3n: se da la visi\u00f3n y a la vez se generan los efectos. Es una norma general teresiana respecto a cualquier tipo de fen\u00f3meno m\u00edstico extraordinario, e incluso ordinario. En lo que respecta a las visiones: \u00abPorque en los efectos se conoce no tiene fuerza aqu\u00ed el demonio\u00bb (V 28,10). \u00abSi es de Dios enti\u00e9ndese por los efectos\u00bb (V 37,7). \u00abTra\u00eda consigo grandes efectos para entender que lo era de Dios\u00bb (M 6,8,2,3-10, 9,9 y 11. M 7,4,4-7. V 14,8 y todo el cap\u00edtulo 25). Evidentemente, la norma primera tenida en cuenta por la Santa es enteramente evang\u00e9lica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Un segundo criterio de discernimiento, igualmente b\u00e1sico, es la pasividad absoluta, la propia iniciativa, y por s\u00ed sola, poco puede hacer. El alma ni las puede rechazar, ni nada puede hacer para tenerlas, ni las puede reactualizar en s\u00ed. No hay ni quitar ni poner, ni ver ni dejar de ver, Dios las da a quien quiere, cuando quiere y porque quiere (cf V 29,1,2,3; 38,2 y 4. M 6,8,5. M 7,1,9: 3,10). Y esto es en todas las visiones, pues ninguna que sea aut\u00e9ntica puede ser obra propia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No sucede as\u00ed en las visiones pseudo-m\u00edsticas, sino todo lo contrario. De hecho, el alma es consciente de su actuaci\u00f3n , y sus sugestiones las puede provocar el alma cuando quiera y como quiera, a su capricho.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Estos son los dos criterios fundamentales. Pero existen otros complementarios y seguros, aunque m\u00e1s secundarios. Estos son los siguientes: espontaneidad o eventualidad, fijaci\u00f3n y recuerdo, no se olvidan nunca, brevedad, gran brevedad, dejan gran humildad, la experiencia personal, que siempre es fuente de discernimiento para evitar los errores posibles en la interpretaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de las visiones m\u00edsticas, como de cualquier otro episodio sobrenatural.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">X. Actitud personal de la Santa<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se quiere hacer luz al respecto, con una distinci\u00f3n inicial, que ayuda a sopesar justamente la actitud personal teresiana en cuanto a las visiones divinas concretamente: 1) Elementos esenciales de su actitud personal. 2) Breve an\u00e1lisis del cap\u00edtulo 8 de las Fundaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Elementos esenciales de su actitud personal. Su actitud personal y propia es \u00e9sta: las visiones m\u00edsticas son signos especiales de una particular benevolencia de Dios, medios de santificaci\u00f3n, cuya interpretaci\u00f3n es muy delicada, y de los cuales no se usa sin peligro. \u00abPorque todo lo que ve\u00eda y entend\u00eda siempre la afirmaba m\u00e1s en la fe cat\u00f3lica\u00bb (R 53,7). Los textos que refrendan esta afirmaci\u00f3n son abundantes. La Santa se rebela espiritualmente contra los confesores, y otras personas, que atemorizan y turban las almas por raz\u00f3n de las visiones sobrenaturales, siendo funesto para su vida espiritual (cf V 25,14; 28,9; 29,5 y 6. M 6,9,13. M 7,10,8. R 66,3). Sin embargo, no se deben desear ni pedir. Aunque son un gran don de Dios, hay otras razones por las que no se deben suplicar (cf M 6,9,14 y 15). No se es m\u00e1s santo por tenerlas; es decir, no se las concede el Se\u00f1or a tales o cuales personas porque son m\u00e1s santas, sino porque Dios se las quiere conceder a ellas y no a otras (cf M 1,1,3. M 6,8,10). Las se\u00f1ales de santidad son las virtudes, por lo que hay que trabajar para adquirirlas (cf M 6,9,17). Tampoco por tener visiones se merece mayor gloria (cf M 6,9,16, V 27,4 y siguientes).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por otra parte, en el deseo y en el pedir las visiones divinas hay un gran peligro de autosugesti\u00f3n, por el mero hecho de que si alguien vehementemente desea algo, y tiene en su mente como una idea obsesiva de esa realidad tan intensamente deseada, puede llegar un momento en que la misma mente padezca una presi\u00f3n tal que estime ver lo que desea, cuando en realidad no hay nada de nada. Igualmente porque el demonio aprovecha la ocasi\u00f3n favorable para enga\u00f1ar, y f\u00e1cilmente obtendr\u00e1 su objetivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No obstante, las visiones sobrenaturales son un regalo de Dios, y \u00abson grand\u00edsima ayuda para tener las virtudes en m\u00e1s subida perfecci\u00f3n\u00bb (M 6,9,17).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La actitud teresiana no es negativa, sino positiva, siempre que haya un comportamiento sabio y prudente con los directores espirituales, atendiendo, escuchando y observando, sus consejos. Para ello, el confesor ha de reunir unas condiciones b\u00e1sicas de ciencia, conocimiento, prudencia y experiencia contrastada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Breve an\u00e1lisis del cap\u00edtulo 8 de las Fundaciones. Este cap\u00edtulo es una s\u00edntesis clara y precisa de la experiencia y doctrina teresianas. Se propone la siguiente s\u00edntesis-an\u00e1lisis: A\/ Un hecho: \u00abParece hace espanto a algunas personas s\u00f3lo en o\u00edr nombrar visiones o revelaciones. No entiendo la causa por qu\u00e9 tienen por camino tan peligroso el llevar Dios un alma por aqu\u00ed, ni de d\u00f3nde ha procedido este pasmo\u00bb (n. 1). B\/ Su objetivo: No quiere ahora tratar de cu\u00e1les son buenas o malas, ni de las se\u00f1ales que ha o\u00eddo a personas muy devotas para conocer esto, ni tampoco de cu\u00e1ndo las revelaciones son de Dios, pues se conocen por los grandes bienes que hacen al alma, sino que quiere tratar de lo que ha de hacer quien se viere en semejante ocasi\u00f3n, ya que casi todos los confesores atemorizan a las almas que las reciben, y de las representaciones del demonio para enga\u00f1ar, el cual se aprovecha de la imagen de Cristo y de sus santos, lo que no permitir\u00e1 el Se\u00f1or en el alma, a no ser por su propia culpa; al menos si hay humildad por parte del alma (nn. 1-2). C\/ Su caso personal. Fue uno de los m\u00e1s incomprendidos por sus confesores y consejeros espirituales (medio-letrados y medio-espirituales): la mandaron que se santiguase y diera \u00abhigas\u00bb al demonio; es decir, signos de desprecio al diablo. Ella no estaba de acuerdo con esto, y sufr\u00eda lo indecible, pues estaba segura que eran de Dios, y los confesores y consejeros, que eran letrados y buenos directores de almas, tambi\u00e9n se lo desaconsejaron (n. 3. Se puede ver: V 29,5-6 y M 6,9,13). D\/ Humildad: criterio seguro de conducta personal (n. 3-4). E\/ En los casos de las visiones, necesidad de someter todo al juicio de un confesor sabio y prudente, y no creer ni hacer nada m\u00e1s que lo que \u00e9l diga. Obedecer siempre. T\u00e9ngase en cuenta, adem\u00e1s, la flaqueza natural, que es muy grande, en particular en las mujeres. Y todav\u00eda m\u00e1s cuidado y aviso se ha de tener con quienes tienen algo de melancol\u00eda, pues espanta lo que la imaginaci\u00f3n puede hacer aqu\u00ed (n. 5-6). F\/ A continuaci\u00f3n, cuenta un caso concreto, en el que se prob\u00f3 \u00abera todo desatino\u00bb (n. 7). G\/ Que no crea luego el alma todo lo que ve, sino que espere un tiempo y vaya \u00abentendi\u00e9ndose bien antes que lo comunique, para que no enga\u00f1e al confesor, sin querer enga\u00f1arle\u00bb. Necesidad de experiencia en el confesor, ya que no basta s\u00f3lo la ciencia. Todo esto lo confirma con un hecho. Ciencia, experiencia y santidad son los requisitos imprescindibles en los que tratan a las almas de grandes experiencias m\u00edsticas (n. 8). H\/ A modo de conclusi\u00f3n, afirma la Santa lo que es conveniente hacer, o tener en cuenta, por parte de las s\u00fabditas de los confesores conventuales, y por parte de las prioras de los monasterios (n. 9). \u2019 Apariciones. Locuciones. Mercedes. M\u00edstica. Representaciones. Revelaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2013 \u00c1ngel Mar\u00eda Garc\u00eda Ord\u00e1s, Caracter\u00edsticas de la experiencia teresiana, en RevEspir 25 (1966) 38-61; Aumann, J., La credibilidad de las revelaciones privadas, en TEps 3 (1959) 37-46; Bandera, A., Teolog\u00eda y cr\u00edtica en torno al tema de las apariciones, en CT 85 (1958) 223-293; 632-685; Gabriel de Sainte Marie Madeleine, Visioni e rivelazioni nella vita spirituale, Firenze 1941; Gagnon, R., Les visions intellectuelles (Th\u00e9r\u00e8se d\u2019\u00c1vila, Marie d l\u2019Incarnation), Rome 1959; Jos\u00e9 Cristino Garrido, Experiencia de la vida sobrenatural en la m\u00edstica teresiana, Edit. Monte Carmelo, Burgos 1969; Marechal. J., Les hallucinations, Paris 1951; Mouroux, J., L\u2019exp\u00e9rience chr\u00e9tienne, Paris 1954; Mauricio Mart\u00edn del Blanco, Visiones m\u00edsticas en Santa Teresa de Jes\u00fas, Edit. Monte Carmelo, Burgos 1969; Id., Los fen\u00f3menos extraordinarios en la m\u00edstica de Santa Teresa de Jes\u00fas, en Teresianum XXXIII (1982-I\/II) 361-410; Oddone, A., Visioni ed apparizioni, Roma 1948; Pacheu, J., L\u2019exp\u00e9rience mystique et l\u2019activit\u00e9 subconsciente, Paris 1911; Rof Carballo, J., La estructura del alma seg\u00fan Santa Teresa, en RevEspir 22 (1963) 413-431; Schumann, P. A., Sobre fenomenolog\u00eda y m\u00edstica, en RevEspir 21 (1962) 397-400; Staehlin, C.M., Apariciones, Madrid 1954; Stolz, A., Teolog\u00eda de la m\u00edstica, Madrid 1952; Tom\u00e1s \u00c1lvarez, Santa Teresa de Jes\u00fas contemplativa, en Estudios Teresianos III., Edit. Monte Carmelo, Burgos 1996, p\u00e1ginas 103-163; Volken, L., Les r\u00e9v\u00e9lations dans l\u2019Eglise, Paris 1961; publicado en espa\u00f1ol el a\u00f1o 1962.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Mauricio Mart\u00edn del Blanc<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Teresa de Jes\u00fas tuvieron lugar todo tipo de fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios. Es la mujer, monja, fundadora, escritora, m\u00edstica y santa, por excelencia, en quien la presencia de Dios se constata por medio de una abundant\u00edsima lluvia de gracias m\u00edsticas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2723\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21,13],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-visiones","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2723"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2723"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2723\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2724,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2723\/revisions\/2724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}