{"id":2771,"date":"2000-10-15T10:21:42","date_gmt":"2000-10-15T16:21:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2771"},"modified":"2020-10-23T10:29:27","modified_gmt":"2020-10-23T16:29:27","slug":"obediencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2771","title":{"rendered":"Obediencia"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. Teresa de Jes\u00fas y la problem\u00e1tica de hoy sobre la obediencia<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa de Jes\u00fas siempre ha tenido una palabra que decir sobre el tema de la obediencia. El Se\u00f1or le dio luces para \u00abconocer el gran tesoro que est\u00e1 encerrado en esta preciosa virtud\u00bb (F pr\u00f3l., 1). Se trata de una persona-testimonio. No teoriza cuando habla de ella. Ante la problem\u00e1tica que existe actualmente, por la desacralizaci\u00f3n de todo lo religioso, con peligro de contraponer obediencia y derechos de la persona (cf Instrumentum Laboris 18), ir\u00eda directamente al grano: lo que importa es obedecer al estilo de Cristo. Incluso antes que hablar de crisis de obediencia, que tanto hoy se repite, se\u00f1alar\u00eda que lo que falla es su fundamento, la fe. Presenta su vida, hecha obediencia, que la madur\u00f3 en lo humano y la llev\u00f3 a ser otro Cristo obediente. Si hoy es conflictiva la situaci\u00f3n en cuanto a la pr\u00e1ctica de esta virtud, mucho m\u00e1s lo fue para ella. Pero no le produjo crisis alguna, porque tuvo claros, desde un principio, los elementos base de los que deb\u00eda partir en su obediencia y los objetivos que pretend\u00eda alcanzar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para su estudio los textos clave sobre la obediencia, a la que califica de \u00abmina\u00bb (F 5,13), adem\u00e1s de las frecuentes alusiones en Fundaciones (36 veces) y en Cartas (33), los tenemos en: Vida, 33 y 36; Camino, 18,7-8; Fundaciones: pr\u00f3logo, cc. 1, 5 y 18 principalmente, y adem\u00e1s, cc. 6, 12.18.20.22 y 7,8-9; Relaci\u00f3n 4\u00aa; Carta a Ana de Jes\u00fas, 30 mayo 1581.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. Teresa obediente a Dios y a quienes est\u00e1n en su lugar<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No es necesario conocer mucho a T para poderla definir como cristiana obediente y como monja que vive el voto de obediencia hasta las \u00faltimas consecuencias. El tema de la obediencia aparece repetidamente en sus escritos. Unas 133 usa esta palabra; 50 el verbo \u00abobedecer\u00bb y 79 sus derivados. A trav\u00e9s de sus escritos, sobre todo en algunos momentos, va desgranando lo que piensa de esta virtud y de este consejo evang\u00e9lico. Se trata de algo que tuvo siempre delante: como cristiana obedece a la Iglesia; como monja a sus superiores; como llamada a hacer un determinado camino de vida espiritual a sus confesores. Y siendo fundadora de una nueva forma de seguimiento de Cristo para servicio de la Iglesia desde la oraci\u00f3n y vida de soledad, ense\u00f1a como maestra lo que es la obediencia. Y lo ense\u00f1a doblemente: desde la experiencia, como persona que no s\u00f3lo la ama, sino como quien ha tenido que poner en pr\u00e1ctica la ense\u00f1anza de Cristo, que vino para hacer la voluntad del Padre y no la suya (Jn 4,34; 5,30). Y, segundo, como quien se siente obligada a decir una palabra, porque si se olvida o descuida, \u00abcosa tan sabida e importante\u00bb (C 18,7), \u00abes no ser monjas\u00bb (ib). Quien se consagra al Se\u00f1or, si no obedece, \u00abno s\u00e9 para qu\u00e9 est\u00e1 en el monasterio&#8230;, yo le aseguro que mientras aqu\u00ed faltare, que nunca llegue a ser contemplativa, ni aun buena activa, y esto tengo por muy cierto\u00bb (C 18,9). \u00abLo que me parece nos har\u00eda mucho provecho a las que por la bondad del Se\u00f1or est\u00e1n en este estado (&#8230;), es estudiar mucho en la prontitud de la obediencia\u00bb (M 3,2,12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo mejor de sus ense\u00f1anzas en materia de obediencia no est\u00e1 tanto en lo que dice cuanto en lo que ense\u00f1a desde la vivencia, muy en concreto al sujetarse a los superiores y confesores en los conflictos a todos los niveles que fueron present\u00e1ndose a trav\u00e9s de su ajetreada vida, sobre todo a partir de las primeras gracias m\u00edsticas. Una cosa ten\u00eda clara: que en obedecer estaba la mayor perfecci\u00f3n (cf C 39,3) y que nunca ser\u00eda enga\u00f1ada obedeciendo (cf F 4,2). Su oraci\u00f3n, incluso las luces que en ella recib\u00eda, las hac\u00eda pasar por el discernimiento de los confesores y de los te\u00f3logos (cf V 33,4; R 1,8). Dir\u00e1 que se le ha dado la gracia de obedecer a los confesores (cf V 23,18); que despu\u00e9s que comenz\u00f3 a obedecer, aprovech\u00f3 m\u00e1s su alma (cf V 24); que \u00absiempre que el Se\u00f1or me mandaba una cosa en la oraci\u00f3n, si el confesor me dec\u00eda otra, me tornaba el Se\u00f1or a decir que obedeciese\u00bb (V 26,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">He aqu\u00ed algunos casos conflictivos con los que se encontr\u00f3. Lo suyo no era disputar con los superiores, sino obedecer (cf M 3,2,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2.1. Obediencia al confesor. \u2013 Las gracias que recibe en la oraci\u00f3n, \u2013que el Se\u00f1or se le hac\u00eda presente, con fuerza, que la hac\u00eda crecer en el amor\u2013 (cf V 29,4), las somete al juicio del confesor. Este dictamina sin dudar: es cosa del demonio. Y la ordena que para combatirlo, se santig\u00fce, le oponga la cruz y que le \u00abdiese higas\u00bb, es decir, haga gestos de desprecio. Obedece sin m\u00e1s, aunque \u00abno pod\u00eda creer sino que era Dios\u00bb (V 29,5-6). Por una parte siente que Cristo la est\u00e1 transformando por dentro y por otra, ella, queriendo obedecer, pretend\u00eda rechazar, quitarle de delante, a quien sent\u00eda muy dentro. Dar higas le daba pena, repugnancia, y mantiene de ello un recuerdo dolorido en Fundaciones (8,3) y Moradas (6,12-13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2.2. No hac\u00eda cosa que no fuese con parecer de letrados. \u2013 Cuando la fundaci\u00f3n de San Jos\u00e9 de \u00c1vila se encuentra en una encrucijada. Ya no entra s\u00f3lo el confesor. Intervienen la superiora del monasterio de la Encarnaci\u00f3n, su comunidad, el Provincial, pues se hab\u00eda guardado de que no lo supiesen sus prelados. Entra tambi\u00e9n el obispo de \u00c1vila, don \u00c1lvaro de Mendoza. Todo lo hab\u00eda hecho \u00abcon parecer de letrados, para no ir un punto contra obediencia\u00bb (V 36,5). Sin embargo no se libra de plantearse el problema: \u00bfEst\u00e1 a salvo la obediencia? Porque mil monasterios dejar\u00eda sin hacer, cu\u00e1nto m\u00e1s uno, si su modo de proceder fuese contra la obediencia. Pasa por una de las crisis m\u00e1s fuertes de su vida. Nada menos que la obediencia, una de las virtudes grandes, tan defendida por ella, estaba en juego. Y cuando hab\u00eda superado la crisis interior, le llega la orden tajante: inmediatamente se presente en el monasterio de la Encarnaci\u00f3n para rendir cuentas a su prelada. Obedece al instante, segura de no haber obrado contra obediencia (cf V 36,7-12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2.3. Con precepto de obediencia. \u2013 Tambi\u00e9n para T fueron los preceptos de obediencia. No lo cuenta ella. S\u00ed hace alusi\u00f3n discretamente en la carta que escribe al P. Graci\u00e1n a fines de noviembre de 1575, desde Sevilla. Sucedi\u00f3 en Medina del Campo, 1571. Y lo narra detalladamente el P. Ribera (Vida de la Madre Teresa de Jes\u00fas, Lib. I, 1, 222, 1590). Teresa hab\u00eda nombrado primera priora del reci\u00e9n monasterio de Medina del Campo a la hermana In\u00e9s de Jes\u00fas, pero pronto la destina a Alba como priora de esta fundaci\u00f3n. Esto no agrad\u00f3 al P. Alonso Gonz\u00e1lez, superior suyo en Castilla, aparte haberse sentido ofendido porque la fundadora no estaba de acuerdo con el modo de proceder en la admisi\u00f3n \u2013cuesti\u00f3n de dinero\u2013 de una novicia en Medina. Aqu\u00ed llegan, procedentes de Alba, la madre Teresa y la hermana In\u00e9s. Enterado el P. Alonso, les ordena con graves censuras que salgan el mismo d\u00eda de Medina. Las dos acatan la orden. Pero sin duda la obediencia, en este caso, cost\u00f3 a la madre Teresa amargas l\u00e1grimas. Dejaba a la comunidad de Medina bajo la direcci\u00f3n de Teresa de Quesada, procedente de la Encarnaci\u00f3n, impuesta por el Provincial, y que hab\u00eda llegado para hacer la experiencia de descalza. Tiene que marcharse de prisa, como si fuera peligrosa. Lo que cuenta para ella es obedecer. Pero esta postura obediente no excluye el abuso de poder del que era su superior provincial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2.4. Por obediencia quema el libro \u00abConceptos de amor de Dios\u00bb. \u2013 Lo hab\u00eda compuesto la Santa para dar rienda suelta a los sentimientos que produc\u00edan en ella las palabras del \u00abCantar de los Cantares\u00bb. Pero no se conserva el original, por un mandato del confesor y la pronta obediencia de T. Lo cuenta Mar\u00eda de San Jos\u00e9 en el Proceso de Beatificaci\u00f3n de la Santa: \u00abEl padre fray Diego de Yanguas dijo a esta testigo, que la dicha Madre hab\u00eda escrito un libro sobre los \u00abCantares\u00bb, y \u00e9l, pareci\u00e9ndole que no era justo que mujer escribiese sobre la Escritura, se lo dijo, y ella fue tan pronta en la obediencia y parecer de su confesor, que lo quem\u00f3 al punto\u00bb (BMC 18, 320). Por obediencia lo quema y por suerte este escrito, nacido de la contemplaci\u00f3n de la Palabra, se salva porque alguna de las m\u00e1s cercanas a ella hab\u00eda ido copiando los cuadernillos. Lo copiado, se cree que retazos, se salv\u00f3; el original se convirti\u00f3 en ceniza y humo como canto de alabanza a la obediencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">e) Obediencia al P. Graci\u00e1n. Este pone a prueba, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, la obediencia de Teresa. Hasta procura mortificarla desde su condici\u00f3n de superior de ella, cuando estaba de Comisario Apost\u00f3lico. El hecho tiene lugar en Beas. La Santa andaba ya por los sesenta y Graci\u00e1n no ten\u00eda la mitad. Este le dijo que encomendase al Se\u00f1or qu\u00e9 fundaci\u00f3n se har\u00eda primero, si la de Madrid o la de Sevilla. T crey\u00f3 que el Se\u00f1or le indicaba que la de Madrid. A lo que el P. Graci\u00e1n respondi\u00f3: \u00abque a \u00e9l le parec\u00eda que se hiciese la fundaci\u00f3n de Sevilla, a lo cual la dicha Madre no respondi\u00f3, sino dispuso las cosas para ir a la fundaci\u00f3n de Sevilla\u00bb. (Mar\u00eda de san Jos\u00e9, BMC 18, p. 320-321. Sobre el \u00abVoto de obediencia\u00bb al P. Graci\u00e1n, v\u00e9ase: R 40 y tambi\u00e9n T. \u00c1lvarez, en: Estudios Teresianos, II, 229-247, Burgos, 1996).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. El estilo de obediencia teresiana<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todos estos casos nos hablan de una obediencia sangrante, purificadora, liberadora, en una persona que dejaba de lado sus razonamientos cuando se trataba de obedecer en todo lo que viniese directamente de la autoridad de la Iglesia. Puede ser que hoy no se acabe de entender esta forma de proceder o se considere parte de su doctrina como desfasada y contraria a la cultura actual. T se siente muy libre, como expresi\u00f3n de una madurez humana y espiritual y no menor responsabilidad en el momento de actuar la obediencia, empleando las fuerzas de su inteligencia y voluntad, as\u00ed como los dones de la naturaleza y de la gracia, al ejecutar los mandatos de sus superiores y al cumplir lo que se le dec\u00eda o confiaba (cf PC 14). Ella obedec\u00eda a la Iglesia para servicio de la Iglesia. Acepta su discernimiento, como pone de manifiesto en la Relaci\u00f3n 4\u00aa. Por encima del carisma personal est\u00e1 la Iglesia jer\u00e1rquica e institucional. Su mejor t\u00edtulo, ser hija de la hija (cf Dichos, 217; VC 46b. Ver: T. \u00c1lvarez, \u00abCarisma y obediencia en una Relaci\u00f3n de santa Teresa\u00bb, en Estudios Teresianos, II, 167-187).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La obediencia le supuso un sacrificio permanente, que ofrec\u00eda para asemejarse a Cristo. Este le hab\u00eda hecho saber \u00abque no era obedecer, si no estaba determinada a padecer\u00bb (V 26,3). Experiment\u00f3 repetidamente lo que cuesta obedecer. El hacer la voluntad de otro, incluso la de Dios, nunca agrada a la naturaleza, que se resiste a renunciar a la propia o a hacer el propio gusto. Reconoce que se opone a obedecer su poca virtud, \u00abporque para algunas cosas que me mandan entiendo que no llega\u00bb (F pr\u00f3l. 1). Califica de \u00abrecia obediencia\u00bb (M 3,1,3) el tener que escribir para quienes la pueden ense\u00f1ar. Aunque la canse y acreciente el dolor de cabeza, se pone a escribir las Moradas porque se lo han ordenado (M pr\u00f3l., 2). Le parece imposible y hasta se siente angustiada, por negocios, cartas y ocupaciones forzosas, mandadas por los superiores, tener que ponerse a escribir el libro de las Fundaciones. Y cuando le parec\u00eda no poder sufrir el trabajo por su decaimiento, el Se\u00f1or le hace ver que \u00abla obediencia da fuerzas\u00bb (F pr\u00f3l., 2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En su deseo de configurarse con Cristo por las mortificaciones, y como envidiando la gran penitencia que hac\u00eda Catalina de Cardona, le cuesta aceptar que los confesores, dada su limitada salud, le proh\u00edban hacer las que ella deseaba. Duda de \u00absi no ser\u00eda mejor no les obedecer de aqu\u00ed adelante en eso\u00bb. Pero siente que el Se\u00f1or le dice: \u00abEso no, hija; buen camino llevas y seguro. \u00bfVes toda la penitencia que hace? En m\u00e1s tengo tu obediencia\u00bb (R 23). Y como \u00faltimo gesto de aceptaci\u00f3n de la voluntad de otro, que la lleva a la muerte, acepta viajar de Medina a Alba, con precepto de obediencia impuesto por el P. Antonio de Jes\u00fas. Ella se dirig\u00eda a \u00c1vila, para recibir la profesi\u00f3n de su sobrina Teresita y consciente de que sus d\u00edas estaban contados. Pero deja los razonamientos a parte y obedece. Estaba convencida de lo que hab\u00eda escrito al principio de las Fundaciones: \u00abPor experiencia he visto, dejando lo que en muchas partes he le\u00eddo, el gran bien que es para un alma no salir de la obediencia\u00bb (Pr\u00f3l., 1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Importa ahora entrar en contacto con ella, con su estilo de obedecer, para preguntarle cu\u00e1les son los elementos esenciales y siempre v\u00e1lidos en materia de obediencia, los que siempre permanecen, aunque los tiempos cambien y la cultura modifique el modo de pensar sobre ciertos valores humanos y espirituales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero antes hay que preguntarse d\u00f3nde se encuentra expuesta con m\u00e1s precisi\u00f3n su doctrina. \u00bfEs en el c. 1\u00ba de las Fundaciones? \u00bfC\u00f3mo hay que interpretar los episodios que relata? \u00bfSe refleja en este c. el pensamiento teresiano sobre la obediencia? Este c. exige una explicaci\u00f3n. Tom\u00e1s \u00c1lvarez dice que la Santa presenta la vida de los cinco primeros a\u00f1os en San Jos\u00e9 de \u00c1vila como un idilio. Ha comenzado a escribir las Fundaciones con el tema de la obediencia y lo prosigue en el c. 1\u00ba. \u00abCiertamente la teolog\u00eda de la obediencia de santa T no queda reflejada en este cap\u00edtulo. Representa s\u00f3lo un punto de partida. Se trata de hechos vividos en el momento inicial, cuando la Santa se est\u00e1 entrenando, por decirlo as\u00ed, en el gobierno y comenzando adem\u00e1s un nuevo estilo de vida. Tiene lugar en un momento en que est\u00e1 bajo la direcci\u00f3n del P. Baltasar \u00c1lvarez, jesuita. Escribe esas p\u00e1ginas por orden del P. Ripalda. Se sabe que la Santa recibe consignas de los jesuitas y que el P. Baltasar le pasa un ramillete de consejos espirituales, entre ellos, A 25, procedentes de los maestros de novicios de la Compa\u00f1\u00eda. Se trata de Avisos pseudoteresianos, que ciertamente no reflejan la asc\u00e9tica teresiana. Sabemos que la obediencia ignaciana tiene un corte muy determinado y que en aquellos momentos la viven con un ascetismo militar. La asc\u00e9tica teresiana tiene otro tono, y la obediencia otro corte\u00bb (cf T. \u00c1lvarez, \u00abSemana de Teresianismo\u00bb, Burgos 1973, f. 115-116).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como contraste, veamos la doctrina teresiana en otros cap\u00edtulos. La obediencia para Teresa se apoya sobre tres columnas:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3.1. Adhesi\u00f3n plena a la voluntad de Dios. Es el primer elemento esencial. En toda obediencia hay una voluntad de Dios por medio. Olvidarla es desfondar la obediencia. En una breve definici\u00f3n de esta virtud, T nos dice que obedecer es \u00abdeterminarse a poner la propia voluntad en la de Dios\u00bb (F pr\u00f3l., 1). Lo que importa es \u00abc\u00f3mo hacer m\u00e1s la voluntad del Se\u00f1or. Y as\u00ed es la obediencia\u00bb (F 5,5). Su argumentaci\u00f3n es s\u00f3lida. La obediencia no es fin, sino medio. Eso s\u00ed, medio certero, seguro para vivir el proyecto que Dios pone delante de quien ha sido llamado a hacer su voluntad y caminar por donde su Hijo camin\u00f3. Habla de perfecci\u00f3n, o como hoy dir\u00edamos de santidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La vocaci\u00f3n del hombre es llegar a la uni\u00f3n con Dios. Para ella \u00abno hay camino que m\u00e1s presto lleve a la suma perfecci\u00f3n que el de la obediencia\u00bb (F 5,10). Reconoce que van a darse \u00abdisgustos y dificultades debajo de color de bien\u00bb (ib), que atribuye al demonio. Lo que importa es jug\u00e1rselo todo por conseguir la perfecci\u00f3n a la que Dios llama. \u00ab\u00a1Y c\u00f3mo de un alma que est\u00e1 determinada a amaros y dejada en vuestras manos, no quer\u00e9is otra cosa sino que obedezca y se informe bien de lo que es m\u00e1s servicio vuestro, y eso desee!\u00bb (F 5,6). Como para comprender mejor la importancia de la obediencia a la voluntad de Dios, de cualquier forma que se presente, dir\u00e1 que la perfecci\u00f3n no est\u00e1 \u00aben regalos interiores ni en grandes arrobamientos ni visiones ni esp\u00edritu de profec\u00eda; sino en estar nuestra voluntad tan conforme con la de Dios\u00bb (F 5,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3.2. Realizar la obediencia de Cristo. Es el segundo puntal sobre el que asienta la obediencia. S\u00f3lo se entiende partiendo de Cristo, que \u00abvino del seno del Padre por obediencia para hacerse nuestro esclavo\u00bb (F 5,17). Es el obediente por excelencia, bajado del cielo no para hacer su voluntad, sino la de aquel que lo ha enviado (cf Jn 6,38; Heb 10,5-7). Pero obedecer es algo m\u00e1s que imitar a Cristo. El consagrado est\u00e1 llamado a ser una realizaci\u00f3n del mismo Cristo en la vida. En el caso de la obediencia religiosa, aceptada porque la voluntad de Dios anda por medio para hacer el camino del seguimiento de Cristo, antes que renuncia tiene el sentido de ofrecimiento. El que obedece, antes que renunciar, ofrece, porque ha hecho una opci\u00f3n: vivir al estilo de Cristo. Y cuando opta, elige. Y en toda elecci\u00f3n hay siempre algo que se deja. Adem\u00e1s, la obediencia \u00abmanifiesta la belleza liberadora de una dependencia filial y no servil, rica de sentido de responsabilidad y animada por la confianza rec\u00edproca\u00bb (VC 21d). La dependencia filial nace de la elecci\u00f3n, del ofrecimiento, nunca de la renuncia, que ser\u00eda m\u00e1s bien servil. Si esto no se da, se podr\u00e1 hablar de obediencia, pero no ser\u00e1 obediencia religiosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">T en este sentido se siente hija, de Dios y de la Iglesia. Y como hija, al estilo de Cristo, est\u00e1 dispuesta a hacer en todo la voluntad de Dios. Se dejar\u00e1 hacer pedazos, como Cristo (cf C 33,4). Lo que importa es ejercitar las virtudes y rendir la voluntad a la de Dios. En esto consiste toda la perfecci\u00f3n (cf M 2,1,8). Considera la obediencia como imprescindible para entrar en la intimidad de la amistad de Dios. No se trata de un comportamiento moral; es la nueva condici\u00f3n de hija de Dios lo que la lleva a dejarse conducir toda la vida por una voluntad de Dios que en tantos momentos se la presenta como contradictoria. En la teolog\u00eda de hoy sobre la obediencia se resalta el \u00abcrear\u00bb dependencia filial, como en el caso Cristo; en partir de la fidelidad, para aceptar con sentido aut\u00e9ntico la ascesis que conlleva vivir en obediencia. No se trata de un servilismo, sino de un amor. En la obediencia religiosa existe siempre una relaci\u00f3n entre el que obedece y quien presenta una voluntad que hay que aceptar, sea Dios directamente por medio de su Esp\u00edritu o por las mediaciones humanas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3.3. Voluntad de Dios en las mediaciones humanas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) La representatividad de Dios. Particular importancia tiene para T el texto de Lucas \u00aba quien a vosotros oye, a m\u00ed me oye\u00bb (10,16; cf F 5,12). La tercera columna sobre la que basa la obediencia la hace partir de este texto b\u00edblico. Para captar su argumentaci\u00f3n se impone comprender que si alguien obedece a otro, sin partir de que representa a Dios, como mediaci\u00f3n, la obediencia no ser\u00e1 virtud, sino aberraci\u00f3n; en todo caso, un acto de prudencia o una aceptaci\u00f3n razonable. Venir a conformarse con lo que otro manda, es penoso; pero sujetando la voluntad y raz\u00f3n por El, el consagrado consigue ser due\u00f1o de s\u00ed mismo. De esta forma \u00abnos podemos con perfecci\u00f3n em\u00acplear en Dios, d\u00e1ndole la voluntad limpia para que la junte con la suya\u00bb (F 5,12). La Iglesia es una mediaci\u00f3n, y los que est\u00e1n representando a la Iglesia, como el caso de la autoridad en cualquier comunidad, son tambi\u00e9n medianeros. \u00abDe un alma que est\u00e1 determinada a amaros y dejada en vuestras manos, no quer\u00e9is otra cosa sino que obedezca y se informe bien de lo que es m\u00e1s servicio vuestro, y eso desee. No ha menester ella buscar los caminos ni escogerlos, que ya su voluntad es vuestra\u00bb (F 5,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) La autoridad como mediadora. Una de las primeras caracter\u00edsticas que Teresa tiene delante al hablar de quien ejerce las veces de Dios en la comunidad es que facilite la obediencia. No est\u00e1 para mandar o imponer. Ense\u00f1a a la priora que est\u00e1 para promover la vida y ayudar a secundar la voluntad de Dios. Nunca debe olvidar que no es m\u00e1s obediente la que siempre dice am\u00e9n a todo lo que se indica o determina, sino la que ofrece la propia voluntad porque ha descubierto que est\u00e1 la de Dios por medio. Obedecen las personas adultas, maduras, liberadas de s\u00ed mismas y de coacciones o temores, no las infantilizadas. Ha de ayudar siempre a la persona a ser responsable, libre y confiada. Crear relaci\u00f3n se impone siempre que de obediencia se trata. Sin relaci\u00f3n se pierde o dificulta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo esto lo sintetiza T en una sola frase, que resume todo un programa de actuaci\u00f3n entre el animador de la comunidad, ejerciendo la autoridad, y los hermanos o hermanas que la forman. La priora, en un monasterio de las carmelitas descalzas, es ante todo madre. Su forma de actuar ser\u00e1: \u00abProcure ser amada, para ser obedecida\u00bb (Cons XI,1). Sin el amor, la dependencia filial no existe. La confianza rec\u00edproca se pierde. La relaci\u00f3n ser\u00e1 de mera apariencia. La libertad, que distingue a toda persona obediente, ser\u00e1 coaccionada. La responsabilidad se aminora. El amor ofrecido para facilitar la obediencia, por el contrario, acerca, hace que el religioso madure y obre como persona adulta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">T quer\u00eda en sus monasterios a monjas obedientes, es decir: liberadas de s\u00ed mismas, de profunda vida de fe para no quedarse en razonamientos humanos, libres de temores, capaces de descubrir la voluntad de Dios a trav\u00e9s de las mediaciones humanas. La monja obediente es vista por ella en continuo crecimiento: camina hacia una santidad (cf F 5,11). Hoy se dice que la obediencia debe vivirse \u00abcreativamente\u00bb. Todo lo que signifique pasividad o falta de responsabilidad es un contrasentido (IL 54).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ofrece adem\u00e1s estos sabios consejos a la priora:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1 \u2013 No imponga a las dem\u00e1s las mortificaciones que a ella le parezcan f\u00e1ciles. 2 \u2013 Lo que a ella se le haga \u00e1spero no lo ha de mandar. 3 \u2013 La discreci\u00f3n es gran cosa para el gobierno. 4 \u2013 Ha de tener en cuenta que no ha sido elegida para escoger el camino a su gusto, sino para llevar a las s\u00fabditas por el camino de la Regla y Constituci\u00f3n. 5 \u2013 No exigir cosas para las cuales la persona todav\u00eda no est\u00e1 preparada. 6 \u2013 \u00abProcure llevar a cada uno por donde Su Majestad la lleva\u00bb. 7 \u2013 \u00abAunque sea para probar la obediencia, no mand\u00e9is cosa que pueda ser, haci\u00e9ndola, pecado, ni venial\u00bb (cf F 18,6-13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sintetizando, tres ser\u00edan los criterios teresianos a tener en cuenta: 1\u00ba) pedag\u00f3gico, adapt\u00e1ndose a las exigencias del s\u00fabdito, para que el ejercicio de la obediencia produzca el desarrollo teol\u00f3gico del que obedece. 2\u00ba) humano, no llevando la obediencia a fuerza de brazos. Humanismo teresiano. 3\u00ba) basado en el amor, ayudando a construir una vida de amistad con Dios y de fraternidad entre todos los miembros de la comunidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Desde esta visi\u00f3n de la autoridad puede interpretarse con m\u00e1s exactitud la carta (30 mayo 1581), que escribe desde Burgos a Ana de Jes\u00fas, priora de Granada. La reprocha la autonom\u00eda con que ha procedido, la falta de informaci\u00f3n, siguiendo la t\u00e1ctica de hechos consumados, el autoritarismo de ordeno y mando, la acepci\u00f3n de personas y finalmente la falta de delicadeza con las pobres monjas indefensas. Le viene a decir todo lo que nunca debe hacer la autoridad, porque rompe toda dependencia filial y toda relaci\u00f3n desde el amor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Conclusi\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La obediencia es una actitud de fondo, indispensable para hacer el camino del seguimiento de Cristo. Postura interior, abierta a la Palabra. Acogida de la voluntad de Dios para llevar a t\u00e9rmino una misi\u00f3n. Es docilidad, disponibilidad de fondo a la voluntad de otro m\u00e1s que a la propia, que habla de desasimiento, de despojo interior. Para T no hay desarrollo de la vida contemplativa si falta la obediencia. Esta es la expresi\u00f3n de la fe que ayuda a descubrir la presencia de Dios en todas las cosas y en todos los acontecimientos. \u00abLa obediencia todo lo puede\u00bb (Ve 1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">E. Renedo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Todos los derechos:\u00a0<em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo. Ed. FONTE<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Teresa de Jes\u00fas y la problem\u00e1tica de hoy sobre la obediencia Teresa de Jes\u00fas siempre ha tenido una palabra que decir sobre el tema de la obediencia. 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