{"id":2794,"date":"2020-11-08T00:41:29","date_gmt":"2020-11-08T06:41:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2794"},"modified":"2020-11-04T10:46:25","modified_gmt":"2020-11-04T16:46:25","slug":"lectio-dom-8-nov-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2794","title":{"rendered":"Lectio Dom, 8 nov 2020"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mateo 25, 1-13<\/strong><br \/>\nLa Par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes<br \/>\nPrepararse para la llegada inesperada de Dios en la vida<br \/>\nMateo 25, 1-13<\/p>\n<p><strong>1. Oraci\u00f3n inicial<\/strong><br \/>\nSe\u00f1or Jes\u00fas, env\u00eda tu Esp\u00edritu, para que \u00c9l nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual T\u00fa la has le\u00eddo a los disc\u00edpulos en el camino de Ema\u00fas. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, T\u00fa les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. As\u00ed, la cruz , que parec\u00eda ser el final de toda esperanza, apareci\u00f3 para ellos como fuente de vida y resurrecci\u00f3n.<br \/>\nCrea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creaci\u00f3n y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que tambi\u00e9n nosotros, como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, podamos experimentar la fuerza de tu resurrecci\u00f3n y testimoniar a los otros que T\u00fa est\u00e1s vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jes\u00fas, Hijo de Mar\u00eda, que nos has revelado al Padre y enviado tu Esp\u00edritu. Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>2. Lectura<\/strong><br \/>\n<strong>a) Una clave de lectura:<\/strong><br \/>\nMeditamos la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes o de las diez j\u00f3venes doncellas. En las par\u00e1bolas, Jes\u00fas gusta de usar hechos bien conocidos de la vida del pueblo como medios de comparaci\u00f3n para aclarar un aspecto desconocido del Reino de Dios. En el caso de la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes, \u00c9l construye una historia en torno al comportamiento diferente de las doncellas que acompa\u00f1an al esposo en el d\u00eda de la fiesta del matrimonio. Este hecho bien conocido de todos, es usado por Jes\u00fas para poner en claro la llegada de improviso del Reino de Dios en la vida de las personas.<br \/>\nGeneralmente, Jes\u00fas no explica las par\u00e1bolas, sino que dice: \u00ab\u00a1Quien tenga o\u00eddos para entender, que entienda! O sea: \u00ab\u00a1As\u00ed es! Lo hab\u00e9is o\u00eddo. Ahora tratar de entender\u00bb. \u00c9l provoca a las personas, para que los hechos conocidos en la vida cotidiana les ayuden a descubrir las llamadas de Dios en sus vidas. \u00c9l compromete a los oyentes en el descubrimiento del significado de la par\u00e1bola. La experiencia que cada uno tiene del hecho de vida narrado en la par\u00e1bola, contribuye a descubrir el sentido de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas. Se\u00f1al era de que Jes\u00fas ten\u00eda confianza en la capacidad de comprensi\u00f3n de las personas. Ellos se convierten en coproductores del significado.<br \/>\nAl final de la Par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes, Jes\u00fas dice:\u00bb Velad, pues que no sab\u00e9is ni el d\u00eda ni la hora\u00bb. Esta advertencia final sirve como clave de lectura. Ella indica la direcci\u00f3n del pensamiento de Jes\u00fas. Durante la lectura tratar de descubrir cu\u00e1l sea el punto central de esta par\u00e1bola que sirve a Jes\u00fas como semejanza del Reino de Dios.<\/p>\n<p><strong>b) Una divisi\u00f3n del texto para ayudar a la lectura:<\/strong><br \/>\nMt 25, 1-4: La conducta diferente de las doncellas que acompa\u00f1an al esposo; cinco prudentes y cinco necias.<br \/>\nMt 25,5-6: El retardo del esposo y su llegada de improviso en la noche Mt 25, 7-9: El comportamiento diferente de las prudentes y de las necias Mt 25, 10-12: La suerte diferente de las prudentes y de las necias<br \/>\nMt 25, 13: Conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola<\/p>\n<p><strong>c) El texto:<\/strong><br \/>\n1-4: \u00abEntonces el Reino de los Cielos ser\u00e1 semejante a diez v\u00edrgenes, que, con su l\u00e1mpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus l\u00e1mparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus l\u00e1mparas tomaron aceite en las alcuzas.<br \/>\n5-6: Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oy\u00f3 un grito:<br \/>\n&#8216;\u00a1Ya est\u00e1 aqu\u00ed el novio! \u00a1Salid a su encuentro!&#8217;<br \/>\n7-9: Entonces todas aquellas v\u00edrgenes se levantaron y arreglaron sus l\u00e1mparas. Y las necias dijeron a las prudentes: &#8216;Dadnos de vuestro aceite, que nuestras l\u00e1mparas se apagan.&#8217; Pero las prudentes replicaron: &#8216;No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vay\u00e1is donde los vendedores y os lo compr\u00e9is.&#8217;<br \/>\n10-12: Mientras iban a comprarlo, lleg\u00f3 el novio, y las que estaban preparadas entraron con \u00e9l al banquete de boda, y se cerr\u00f3 la puerta. M\u00e1s tarde llegaron las otras v\u00edrgenes diciendo: &#8216;\u00a1Se\u00f1or, se\u00f1or, \u00e1brenos!&#8217; Pero \u00e9l respondi\u00f3: &#8216;En verdad os digo que no os conozco.&#8217;<br \/>\n13: Velad, pues, porque no sab\u00e9is ni el d\u00eda ni la hora.<\/p>\n<p><strong>3. Un momento de silencio orante<\/strong><br \/>\npara que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.<\/p>\n<p><strong>4. Algunas preguntas<\/strong><br \/>\npara ayudarnos en la reflexi\u00f3n personal.<br \/>\na) \u00bfCu\u00e1l es el punto de la par\u00e1bola que m\u00e1s te ha llamado la atenci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\nb) \u00bfCu\u00e1l es el contexto de la vida normal del pueblo, sobre el cu\u00e1l Jes\u00fas insiste en esta par\u00e1bola?<br \/>\nc) Desde el principio, hacer una distinci\u00f3n entre \u00abprudentes y \u00abnecias\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 consiste la prudencia y la necedad o estulticia?<br \/>\nd) \u00bfC\u00f3mo juzgar la respuesta tan dura del esposo: \u00abEn verdad no os conozco?\u00bb<br \/>\ne) \u00bfDe qu\u00e9 d\u00eda y de qu\u00e9 hora habla Jes\u00fas al final de la par\u00e1bola?<\/p>\n<p><strong>5. Una clave de lectura<\/strong><br \/>\npara aqu\u00e9llos que quieran profundizar m\u00e1s en el tema.<br \/>\n\u25cf El contexto en el cu\u00e1l Mateo conserva las palabras de Jes\u00fas<br \/>\nEl Evangelio de Mateo tiene dos tipos de par\u00e1bolas: Las que ayudan a percibir el Reino de Dios presente en las actividades de Jes\u00fas y las que nos ayudan a prepararnos para la venida futura del Reino. Unas son las que aparecen sobre todo en la primera parte de la vida apost\u00f3lica de Jes\u00fas. Las otras son m\u00e1s frecuentes en la segunda parte, cuando parece evidente que Jes\u00fas ser\u00e1 perseguido, arrestado y muerto por manos de las autoridades civiles y religiosas. En otras palabras, en las par\u00e1bolas se mezclan las dos dimensiones del Reino: (1) el Reino ya presente, aqu\u00ed y ahora, escondido en el cotidiano de nuestra vida y que se descubre y profundiza por parte nuestra; (2) el Reino futuro que todav\u00eda debe venir y para el cu\u00e1l cada uno debe prepararse desde ahora. La tensi\u00f3n entre el ya y el todav\u00eda no invade toda la vida cristiana. La Navidad es al mismo tiempo, una celebraci\u00f3n del Reino ya presente y un anticipo del Reino que todav\u00eda debe venir.<br \/>\n\u25cf Comentario de las palabras de Jes\u00fas, conservadas por Mateo<br \/>\nMateo 25, 1-4: La conducta diferente de las doncellas que acompa\u00f1an al esposo: cinco prudentes y cinco necias<br \/>\nJes\u00fas comienza la par\u00e1bola con las palabras: \u00bb El Reino de los cielos ser\u00e1 semejante\u2026\u00bb Significa que la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes se refiere a la venida futura del Reino, para el cu\u00e1l debemos prepararnos desde ahora. Para aclarar esta dimensi\u00f3n del Reino, Jes\u00fas recurre a la costumbre bien conocida de invitar a algunas j\u00f3venes para acompa\u00f1ar al esposo a su llegada para la fiesta de la boda. Ellas deb\u00edan acompa\u00f1ar al esposo con las l\u00e1mparas encendidas. Pero las l\u00e1mparas eran peque\u00f1as y el aceite que conten\u00edan bastaban s\u00f3lo para un tiempo determinado. Por esto era prudente que cada una llevase consigo un poco de aceite de reserva. Porque el recorrido con el esposo pod\u00eda durar m\u00e1s del tiempo limitado del aceite en la l\u00e1mpara.<br \/>\nEsto es lo que se sobreentiende en esta historia de las diez v\u00edrgenes: que quien acepta un determinado oficio debe prepararse en base a las exigencias del mismo oficio. La joven que acepta ser dama de honor en las bodas debe comportarse de modo adecuado a esta funci\u00f3n. Debe ser previsora y llevar el aceite necesario para su l\u00e1mpara.. Quien debe hacer un viaje de 100 kil\u00f3metros en una carretera sin se\u00f1ales de tr\u00e1fico, y sabiendo esto, sale con gasolina para apenas unos 50 kil\u00f3metros, no es previsora ni prudente. La gente exclama: \u00abQu\u00e9 est\u00fapido, no tiene cabeza\u00bb.<br \/>\nMateo 25, 5-6: El retardo del esposo y su llegada de improviso en la noche<br \/>\nLa secuencia de los hechos narrados por Jes\u00fas es muy normal. Es de noche y el esposo tarda. Aun sin quererlo, por muy grande que sea la voluntad de las j\u00f3venes, comienzan a adormilarse. Y al mismo tiempo se esfuerzan por estar atentas, porque el esposo puede llegar de un momento a otro. De pronto el grito: \u00abAh\u00ed est\u00e1 el esposo\u00bb. Es la se\u00f1al que todas estaban esperando. Es en este momento de crisis en el que se revela el valor de las personas. Los hechos que acaecen de improviso, independientes de nuestra voluntad, demuestran si somos previsores o necios.<br \/>\nMateo 25, 7-9: Actitudes diferentes de las sabias y de las necias<br \/>\nUna vez despiertas, las j\u00f3venes empiezan a preparar las l\u00e1mparas que deben servir para alumbrar el camino. Hab\u00eda llegado la hora de echar m\u00e1s aceite, porque las l\u00e1mparas se estaban extinguiendo.<br \/>\nLas j\u00f3venes que no ten\u00edan consigo aceite de reserva, piden aceite prestado a las otras. Estas responden que no pueden darles, porque al final faltar\u00eda para unas y otras. Si fuese sido solo para alumbrar el camino, las sabias hubieran podido decir: \u00bb Caminad junto a nosotras y ver\u00e9is donde pon\u00e9is los pies\u00bb. Pero no se trata de alumbrar el camino. Las l\u00e1mparas serv\u00edan tambi\u00e9n para festejar e iluminar la llegada el esposo. Este era el deber de las damas de honor: que cada una tuviese una l\u00e1mpara encendida en la mano.<br \/>\nEn el momento de la crisis las j\u00f3venes necias piden el compartir. Piden que las sabias compartan con ellas el aceite que han llevado. El compartir es una pr\u00e1ctica muy importante y fundamental en la vida del pueblo de Dios. Pero aqu\u00ed no se trata solo de compartir: porque si las prudentes hubieran compartido el aceite hubieran provocado da\u00f1o al esposo, arruinando la fiesta de las bodas y hubieran terminado por no cumplir ni ellas ni las otras la tarea que hab\u00edan asumido. Por esto las prudentes, de frente a la petici\u00f3n de las necias, responden que no pueden compartir y dan un consejo realista: \u00ab\u00a1Id a comprarlo!\u00bb. Siendo ya medianoche, ser\u00eda dif\u00edcil encontrar una tienda abierta.<br \/>\nMateo 25, 10-12: Destino diferente de las prudentes y de las necias<br \/>\nMientras las necias iban a comprar, lleg\u00f3 el esposo y las que estaban preparadas entraron con \u00e9l a la fiesta de las bodas, y se cerr\u00f3 la puerta. En la historia de la par\u00e1bola, las necias encontraron una tienda abierta, y compraron el aceite. Aunque retardadas, llegaron y gritaron:\u00bb \u00a1Abridnos la puerta! El esposo ( a lo menos parece que es \u00e9l) responde con dureza: \u00abEn verdad os digo: que no os conozco\u00bb.<br \/>\nMateo 25, 13: Conclusi\u00f3n: vigilancia<br \/>\nLa conclusi\u00f3n del mismo Jes\u00fas, al final de la historia, es una frase que puede servir de clave para toda la par\u00e1bola: \u00abVigilad, pues que no sab\u00e9is el d\u00eda ni la hora\u00bb. Dios puede venir en cualquier hora de nuestra vida. Todos debemos estar preparados. Como las j\u00f3venes de la boda, todos deben ser prudentes y previsores, llevando cada uno consigo aceite suficiente. O sea, deben estar atentos de no ser causa de descarrilamiento para otros, aunque insistan sobre cosas buenas como el compartir. Deben aprender a estar siempre atentos al servicio que deben dar a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>\u25cf Para complementar<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo explicar la frase tan severa: \u00ab\u00a1No os conozco!\u00bb? Ponemos aqu\u00ed dos sugerencias para la respuesta:<br \/>\n&#8212; Muchas par\u00e1bolas tiene algo de extra\u00f1o: el padre que no reprueba al hijo pr\u00f3digo, el pastor que deja las noventa y nueve ovejas para preocuparse de una sola, el samaritano, que obra mejor que el sacerdote y que el levita, etc. Generalmente estos aspectos extra\u00f1os y sorprendentes esconden una clave importante para descubrir el punto central de la par\u00e1bola. As\u00ed, en la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes hay varias cosas extra\u00f1as, que por lo regular no suceden: (1) De noche no hay tiendas abiertas. (2) En las bodas no se acostumbra a cerrar las puertas. (3) En situaciones normales, el esposo nunca dice: \u00abNo os conozco\u00bb. Es por estos aspectos extra\u00f1os por los que pasa el hilo central de la ense\u00f1anza de la par\u00e1bola. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda? \u00abEl que tenga o\u00eddos para entender, que entienda\u00bb.<br \/>\n&#8212; El esposo de la par\u00e1bola es (tambi\u00e9n) el mismo Jes\u00fas, que llega repentinamente de noche. Es lo que el contexto de otros textos del Evangelio y del Antiguo Testamento sugieren. En la conversaci\u00f3n con la samaritana Jes\u00fas le dice que ten\u00eda cinco maridos y que el que tiene ahora, o sea el sexto, no es su verdadero marido. El s\u00e9ptimo es Jes\u00fas el esposo verdadero (Jn 4, 16-18). Mientras el esposo est\u00e1 con los disc\u00edpulos ellos no tienen necesidad de ayunar (Mc 2, 19-20). Desde los tiempos del profeta Oseas, siglo VIII antes de Cristo, crec\u00eda en el pueblo la esperanza de poder llegar un d\u00eda a una intimidad tal con Dios, semejante a la intimidad del esposo con la esposa. (Os 2, 19- 20). Isa\u00edas dice claramente: es deseo de Dios ser el marido del pueblo (Is 54, 5; Jer 3, 14), gozar con el pueblo como un esposo goza con la presencia de su esposa (Is 62, 5). Esta esperanza se realiza con la llegada de Jes\u00fas. Cuando Jes\u00fas hace su entrada en la vida de las personas, todo debe retirarse, porque \u00c9l es el esposo. Esta visi\u00f3n de fondo de la historia y de la esperanza secular del pueblo ayuda a comprender mejor el sentido de la frase tan severa del esposo: \u00ab\u00a1No os conozco\u00bb! Por la falta de empe\u00f1o y seriedad, las cinco j\u00f3venes necias mostraron claramente que todav\u00eda no estaban preparadas para el compromiso definitivo del matrimonio con Dios. Ten\u00edan necesidad de otro tiempo para prepararse: \u00abVigilad, porque no sab\u00e9is el d\u00eda ni la hora\u00bb.<\/p>\n<p><strong>6. Salmo 63, 2-9<\/strong><br \/>\nEl deseo de Dios<br \/>\nDios, t\u00fa mi Dios, yo te busco, mi ser tiene sed de ti, por ti languidece mi cuerpo, como erial agotado, sin agua. As\u00ed como te ve\u00eda en el santuario, contemplando tu fuerza y tu gloria,-pues tu amor es mejor que la vida, por eso mis labios te alaban-, as\u00ed quiero bendecirte en mi vida, levantar mis manos en tu nombre; me saciar\u00e9 como de grasa y m\u00e9dula, mis labios te alabar\u00e1n jubilosos.<br \/>\nSi acostado me vienes a la mente, quedo en vela meditando en ti, porque t\u00fa me sirves de auxilio y exulto a la sombra de tus alas; mi ser se aprieta contra ti, tu diestra me sostiene.<\/p>\n<p><strong>7. Oraci\u00f3n final<\/strong><br \/>\nSe\u00f1or Jes\u00fas, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Esp\u00edritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como Mar\u00eda, tu Madre, podamos no s\u00f3lo escuchar, sino tambi\u00e9n poner en pr\u00e1ctica la Palabra. T\u00fa que vives y reinas con el Padre en la unidad del Esp\u00edritu Santo por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Todos los derechos: www.ocarm.org<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mateo 25, 1-13 La Par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes Prepararse para la llegada inesperada de Dios en la vida Mateo 25, 1-13 1. 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