{"id":2894,"date":"2020-12-25T00:16:28","date_gmt":"2020-12-25T06:16:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2894"},"modified":"2020-12-12T12:22:18","modified_gmt":"2020-12-12T18:22:18","slug":"lectio-vie-25-dic-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2894","title":{"rendered":"Lectio vie, 25 dic 2020"},"content":{"rendered":"<p><strong>Juan 1,1-18<\/strong><\/p>\n<p><em>El pr\u00f3logo del evangelio de Juan<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>En la oscuridad de una noche sin estrellas, la noche vac\u00eda de sentido t\u00fa, Verbo de la Vida, como rel\u00e1mpago en la tempestad del olvido, has entrado en el l\u00edmite de la duda, al abrigo de los confines de la precariedad, para esconder la luz. Palabras hechas de silencio y de cotidianidad tus palabras humanas, precursoras de los secretos del Alt\u00edsimo: como anzuelos lanzados en las aguas de la muerte para encontrar al hombre, sumergido en su ansiosa locura, y retenerlo preso, por el atrayente resplandor del perd\u00f3n. A Ti, Oc\u00e9ano de Paz y sombra de la eterna Gloria, te doy gracias: Mar en calma para mi orilla que espera la ola, \u00a1que yo te busque! Y la amistad de los hermanos me proteja cuando la tarde descienda sobre mi deseo de ti. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<h5>El texto:\u00a0<strong>Juan 1,1-18<\/strong><\/h5>\n<p>En el principio exist\u00eda la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio junto a Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada Lo que se hizo 4 en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 \u00c9ste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por \u00e9l. 8 No era \u00e9l la luz, sino quien deb\u00eda dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo.10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoci\u00f3.11 Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;13 los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios.14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unig\u00e9nito, lleno de gracia y de verdad.15 Juan da testimonio de \u00e9l y clama: \u00abEste era del que yo dije: El que viene detr\u00e1s de m\u00ed se ha puesto delante de m\u00ed, porque exist\u00eda antes que yo.\u00bb16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.17 Porque la Ley fue dada por medio de Mois\u00e9s; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jam\u00e1s: el Hijo Unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha contado.<\/p>\n<h2>Momento de silencio:<\/h2>\n<p>Dejamos que la Voz del Verbo resuene en nosotros.<\/p>\n<h2>Meditatio<\/h2>\n<h5>Preguntas para la reflexi\u00f3n:<\/h5>\n<ul>\n<li>Dios, que es luz, ha escogido ahuyentar las tinieblas del hombre, haci\u00e9ndose \u00e9l mismo tinieblas. El hombre ha nacido ciego (cfr Jn 9,1-41): la ceguera es para \u00e9l la condici\u00f3n de creatura. El gesto simb\u00f3lico de Jes\u00fas de recoger fango y derramarlo sobre los ojos del ciego de nacimiento de Juan, nos quiere indicar la novedad de la encarnaci\u00f3n: es un gesto de la nueva creaci\u00f3n. A aquel ciego, cuando a\u00fan estaban sus ojos cubiertos por el fango de la creaci\u00f3n, se le pide, no un acto de fe, sino de obediencia: ir a la piscina de Silo\u00e9 que significa \u201cenviado\u201d. Y el enviado es Jes\u00fas.<\/li>\n<li><em>\u00bfSabremos obedecer a la Palabra que cada d\u00eda llega a nosotros?<\/em><\/li>\n<li>El hombre ciego en el evangelio de Juan es un pobre: no pretende nada, no pide nada. Tambi\u00e9n nosotros, a menudo, vivimos en la ceguera cotidiana con la resignaci\u00f3n de quien no merece horizontes diversos. <em>\u00bfNos reconoceremos privado de todo, para que sea tambi\u00e9n destinado a nosotros el don de Dios, don de la redenci\u00f3n de la carne, pero sobre todo don de luz y de fe?<\/em><\/li>\n<li>La ley fue dada por medio de Mois\u00e9s, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios ninguno lo ha visto: s\u00f3lo el Hijo unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha revelado\u201d (Jn 1,17-18). La inteligencia de lo que acaece en la historia de nuestra vida nos lleva a salir de la ceguera de la presunci\u00f3n y a contemplar la luz que brilla sobre el rostro del Hijo de Dios. Y nuestros ojos, inundados de luz, se abren a los acontecimientos. <em>\u00bfCu\u00e1ndo conseguiremos ver a Dios entre nosotros?<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<h5>Clave de lectura:<\/h5>\n<p>Juan, un hombre que ha tenido ocasi\u00f3n de ver resplandecer la luz, que ha visto, o\u00eddo, tocado, la luz. En el principio el Verbo exist\u00eda: constantemente dirigido hacia el amor del Padre, se ha convertido en la explicaci\u00f3n verdadera, en la ex\u00e9gesis \u00fanica (Jn 1,18), la revelaci\u00f3n de su amor. En el Logos era la vida y la vida era la luz, pero las tinieblas no la han acogido. En el Antiguo Testamento la revelaci\u00f3n del Verbo de Dios es revelaci\u00f3n de luz: a ella corresponde la plenitud de la gracia, la gracia de la gracia, que se nos da en Jes\u00fas, revelaci\u00f3n del amor sin l\u00edmites de Dios (Jn 1,4-5,16). Tambi\u00e9n todo el testimonio del Antiguo Testamento es un testimonio de luz: desde Abrah\u00e1n a Juan Bautista, Dios manda testimonios de la luz; Juan Bautista es el \u00faltimo de ellos: anuncia la luz que est\u00e1 por venir en el mundo y reconoce en Jes\u00fas la luz esperada (Jn 1,6-8;15).<\/p>\n<p><em>Dabar IHWH <\/em>es la comunicaci\u00f3n de Dios con el hombre, dada para todos aqu\u00e9llos que Dios ha llamado y aqu\u00e9llos sobre los cu\u00e1les cae, sobre los cu\u00e1les viene la palabra del Se\u00f1or (cfr Is 55,10- 11). Como dice San Agust\u00edn: <em>La Palabra de Dios es la verdadera luz.<\/em><\/p>\n<p>La palabra sale de la boca de Dios, pero conserva toda su fuerza, es persona, crea y sostiene el mundo. Esta palabra que crea y salva se identifica con la Torah, con la que Israel entiende la revelaci\u00f3n divina en su totalidad, con la Sabidur\u00eda: <em>De Si\u00f3n saldr\u00e1 la ley y de Jerusal\u00e9n la palabra del Se\u00f1or <\/em>(Is 2,3).<\/p>\n<p>El <em>memra <\/em>(arameo) es el concepto que ha servido a Juan para pasar del <em>dabar <\/em>al <em>logos<\/em>: en los targum el <em>memra <\/em>tiene una funci\u00f3n creadora, pero sobre todo reveladora, que se expresa de modo particular a trav\u00e9s de la imagen de la luz. En el Targum Neophiti, en el famoso poema de las cuatro noches sobre \u00c9x. 12,42 est\u00e1 escrito: <em>La primera noche fue aqu\u00e9lla en la que IHWH se manifest\u00f3 sobre el mundo para crearlo: el mundo estaba desierto y vac\u00edo y las tinieblas recubr\u00edan la faz del abismo. Y el menra de IHWH era la luz que brillaba.\u201d <\/em>En el Targum Jerusalaim el manuscrito 110 dice: <em>\u201cCon su palabra IHWH brillaba e iluminaba\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El midrash subraya que la ley exist\u00eda antes del mundo, era vida, era luz: <em>\u201cLas palabras de la Torah son luz para el mundo\u201d <\/em>(Midrash Dt Rabba 7.3). Hija unig\u00e9nita de Dios, la Torah ha sido escrita con fuego negro en la llama blanca y yace sobre las rodillas de Dios, mientras Dios se sienta sobre el trono de gloria (cfr Midrash al Salmo 90.3).<\/p>\n<p>El logos-luz se hace presente en el mundo: Todo es vida en \u00e9l: el Verbo substituye a la Torah. Se transcienden los signos, y m\u00e1s que substituci\u00f3n se asiste a un cumplimiento. Si la Torah para el jud\u00edo es la hija de Dios, Juan muestra que ella es el logos, que desde el principio est\u00e1 junto a Dios, es Dios. Este logos se hace carne: hombre, caduco, limitado, finito, metiendo su gloria en la carne. \u00c9l ha puesto su tienda, <em>sken\u00e9<\/em>, entre nosotros, se ha convertido en <em>sekinah <\/em>de Dios entre nosotros, y ha hecho ver la gloria, la presencia aplastante de Dios a los hombres. La gloria que habitaba en la tienda del \u00c9xodo ( \u00c9x 40,34-38), que habitaba en el templo (1 Re 8,10), ahora habita en la carne del Hijo de Dios. Es una verdadera Epifan\u00eda. La <em>shekinak <\/em>se hace visible, porque la <em>shekinah <\/em>es Cristo, lugar de la presencia y de la gloria divina. Hay quien ha visto la gloria de Dios: el Unig\u00e9nito lleno de gracia y de verdad; \u00e9l viene a revelarnos el rostro del Padre, el \u00fanico que puede hacerlo, porque est\u00e1 en el seno del Padre. De esta plenitud de vida tiene origen la nueva creaci\u00f3n. Mois\u00e9s ha dado la ley, Cristo da la gracia y la verdad, el amor, la fidelidad. En el Hijo se puede contemplar a Dios sin morir, porque quien ve al Hijo ve al Padre: Jes\u00fas es la ex\u00e9gesis, la narraci\u00f3n de la vida divina.<\/p>\n<p>Y el lugar de revelaci\u00f3n su carne. He aqu\u00ed por qu\u00e9 Juan dir\u00e1 en el cumplimiento de la hora: <em>\u201cNosotros hemos visto su gloria\u201d <\/em>(Jn 1,14), donde por \u201chora de la glorificaci\u00f3n\u201d no se ve otra cosa que tinieblas. La luz est\u00e1 escondida en su dar la vida por amor de los hombres, en el amor hasta el final, sin volver atr\u00e1s, respetando la libertad del hombre de crucificar al Autor de la vida: Dios es glorificado en el momento de la pasi\u00f3n: un amor cumplido, definitivo, sin l\u00edmites, un amor demostrado hasta las \u00faltimas consecuencias: Es el misterio de la luz que se hace camino en las tinieblas, s\u00ed, porque el amor ama la oscuridad de la noche: cuando la vida se hace m\u00e1s \u00edntima y las propias palabras mueren para vivir en el respiro de la persona amada la luz est\u00e1 en el amor que ilumina aquella hora de expropiaci\u00f3n, hora en la que se pierde uno mismo, para encontrarse restituido en el abrazo de la vida.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Jerusal\u00e9n, qu\u00edtate el vestido de luto y aflicci\u00f3n y v\u00edstete ya siempre con las galas de la gloria de Dios. Envu\u00e9lvete en el manto de la justicia divina y adorna tu cabeza con la gloria del Eterno. Porque Dios mostrar\u00e1 tu esplendor a toda la tierra y te dar\u00e1 para siempre este nombre: \u00abPaz en la justicia y gloria en la piedad\u00bb. Lev\u00e1ntate, Jerusal\u00e9n, s\u00fabete en alto, mira hacia oriente y contempla a tus hijos convocados desde oriente a occidente por la palabra del Santo y disfrutando del recuerdo de Dios. Se te marcharon a pie, conducidos por el enemigo, pero Dios te los devuelve encumbrados en gloria y en litera real<\/p>\n<p>Porque Dios ha ordenado rebajarse a todo monte elevado y a las dunas permanentes, y rellenarse a los barrancos, hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Y hasta los bosques y los \u00e1rboles arom\u00e1ticos dar\u00e1n sombra a Israel por orden de Dios. Porque Dios conducir\u00e1 a Israel con alegr\u00eda a la luz de su gloria, con su misericordia y su justicia. Baruc 5,1-9<\/p>\n<h2>Contemplaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Padre de la luz, vengo a t\u00ed con todo el grito de mi existir. Despu\u00e9s de dar pasos buenos y de resbalones en el mal, llego a entender, porque lo experimento, que por m\u00ed s\u00f3lo existo en la oscuridad de las tinieblas. Sin tu luz, no veo nada. Eres t\u00fa, en efecto, la fuente de la vida, t\u00fa, Sol de justicia, el que abre mis ojos, t\u00fa el camino que conduce al Padre. Hoy has venido a nosotros, Palabra eterna, como luz que sigue atravesando las p\u00e1ginas de la historia para ofrecer a los hombres los dones de la gracia y de la alegr\u00eda en el desierto de la carest\u00eda y de la ausencia: el pan y el vino de tu Nombre santo, que en la hora de la Cruz se convirtieron en el signo visible del amor consumado, nos hacen nacer contigo en el seno fecundo que es la Iglesia, la cuna de tu vida para nosotros.<\/p>\n<p>Como Mar\u00eda, queremos estar cerca de ti para aprender a ser como Ella, llena de la gracia del Alt\u00edsimo. Y cuando nuestras tiendas recojan la nube del Esp\u00edritu en el fulgor de una palabra pronunciada, entonces entenderemos la gloria de tu Rostro y bendeciremos en un silencio adorante sin ninguna frialdad, la Belleza del ser una sola cosa contigo, Verbo del Dios viviente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan 1,1-18 El pr\u00f3logo del evangelio de Juan Oraci\u00f3n inicial En la oscuridad de una noche sin estrellas, la noche vac\u00eda de sentido t\u00fa, Verbo de la Vida, como rel\u00e1mpago en la tempestad del olvido, has entrado en el l\u00edmite &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2894\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-KG","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2894"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2895,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894\/revisions\/2895"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}