{"id":2904,"date":"2020-12-30T00:07:18","date_gmt":"2020-12-30T06:07:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2904"},"modified":"2020-12-13T18:09:05","modified_gmt":"2020-12-14T00:09:05","slug":"lectio-mie-30-dic-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2904","title":{"rendered":"Lectio mie, 30 dic 2020"},"content":{"rendered":"<h5>Lucas 2,36-40<\/h5>\n<p><em>Tiempo de Navidad<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n<\/h2>\n<p>Dios todopoderoso, a quien nadie ha visto nunca; t\u00fa que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la Luz verdadera, m\u00edranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina &#8230;..<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<h5>Del Evangelio seg\u00fan Lucas 2,36-40<\/h5>\n<p>Hab\u00eda tambi\u00e9n una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, hab\u00eda vivido siete a\u00f1os con su marido, y luego qued\u00f3 viuda hasta los ochenta y cuatro a\u00f1os; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y d\u00eda en ayunos y oraciones. Present\u00e1ndose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del ni\u00f1o a todos los que esperaban la redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. As\u00ed que cumplieron todas las cosas seg\u00fan la Ley del Se\u00f1or, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda, llen\u00e1ndose de sabidur\u00eda; y la gracia de Dios estaba sobre \u00e9l.<\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n<\/h2>\n<ul>\n<li>En los primeros dos cap\u00edtulos de Lucas, todo gira alrededor del nacimiento de dos criaturas: Juan y Jes\u00fas. Los dos cap\u00edtulos nos hacen sentir el perfume del Evangelio de Lucas. En ellos, el ambiente es de ternura y de alabanza. Desde el comienzo hasta el fin, se alaba y se canta la misericordia de Dios: los c\u00e1nticos de Mar\u00eda (Lc 1,46-55), de Zacar\u00edas (Lc 1,68-79), de los \u00e1ngeles (Lc 2,14), de Sime\u00f3n (Lc 2,29-32). Finalmente, Dios llega para cumplir sus promesas, y las cumple a favor de los pobres, de los anawim, de los que supieron perseverar y esperar su venida: Isabel, Zacar\u00edas, Mar\u00eda, Jos\u00e9, Sime\u00f3n, Ana y los pastores.<\/li>\n<li>Los cap\u00edtulos 1 y 2 del Evangelio de Lucas son muy conocidos, pero se profundiza poco en ellos. Lucas escribe imitando los escritos del AT. Es como si los dos primeros cap\u00edtulos de su evangelio fueran el \u00faltimo cap\u00edtulo que abre la puerta para la llegada del Nuevo. Estos dos cap\u00edtulos son el gozne entre el AT y el NT. Lucas quiere mostrar c\u00f3mo se est\u00e1 realizando las profec\u00edas. Juan y Jes\u00fas cumplen el Antiguo e inician el Nuevo.<\/li>\n<li>Lucas 2,36-37: La vida de la profetisa Ana. \u201cHab\u00eda tambi\u00e9n una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, hab\u00eda vivido siete a\u00f1os con su marido, y luego qued\u00f3 viuda hasta los ochenta y cuatro a\u00f1os; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y d\u00eda en ayunos y oraciones\u201d. Al igual que Judit (Jd 8,1-6), Ana es viuda. Al igual que D\u00e9bora (Ju 4,4), ella es profetisa. Esto es, una persona que comunica algo de Dios y que tiene una apertura especial para las cosas de la fe hasta el punto de poderlas comunicar a los dem\u00e1s. Ana se cas\u00f3 joven, vivi\u00f3 casada siete a\u00f1os, se qued\u00f3 viuda y sigui\u00f3 dedic\u00e1ndose a Dios hasta los 84 a\u00f1os. Hoy, en casi todas nuestras comunidades, en el mundo entero, es posible encontrar a gente de una cierta edad, mujeres, muchas de ellas viudas, cuya vida se resume en rezar, asistir a celebraciones y servir al pr\u00f3jimo.<\/li>\n<li>Lucas 2,38: Ana y el ni\u00f1o Jes\u00fas. \u201cPresent\u00e1ndose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del ni\u00f1o a todos los que esperaban la redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u201d. Lleg\u00f3 al templo en el momento en que Sime\u00f3n abrazaba al ni\u00f1o y conversaba con Mar\u00eda sobre el futuro del ni\u00f1o (Lc 2,25-35). Lucas sugiere que Ana particip\u00f3 en ese gesto.<br \/>\nLa mirada de Ana es una mirada de fe. Ve a un ni\u00f1o en los brazos de su madre y descubre en el al Salvador del mundo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Lucas 2,39-40: La vida de Jes\u00fas en Nazaret. \u201cAs\u00ed que cumplieron todas las cosas seg\u00fan la Ley del Se\u00f1or, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda, llen\u00e1ndose de sabidur\u00eda; y la gracia de Dios estaba sobre \u00e9l\u201d. En estas pocas palabras, Lucas comunica algo del misterio de la encarnaci\u00f3n. \u201cEl Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros\u201d (Jn1,14). El Hijo de Dios se volvi\u00f3 en todo igual a nosotros, y asumi\u00f3 la condici\u00f3n de siervo (Filip 2,7). Fue obediente hasta la muerte y a la muerte de cruz (Filip 2,8). De los treinta y tres a\u00f1os que vivi\u00f3 entre nosotros, treinta los vivi\u00f3 en Nazaret. Si uno quiere saber c\u00f3mo fue la vida del Hijo de Dios durante los a\u00f1os que vivi\u00f3 en Nazaret, tiene que tratar de conocer la vida de cualquier nazareno de aquella \u00e9poca, cambiar el nombre, ponerle el nombre de Jes\u00fas y conocer\u00e1 la vida del Hijo de Dios durante los treinta y tres a\u00f1os de su vida, igual a nosotros en todo, excepto en el pecado (Heb 4,15). En estos treinta a\u00f1os de su vida, \u201cEl ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda, llen\u00e1ndose de sabidur\u00eda; y la gracia de Dios estaba sobre \u00e9l\u201d. En otro lugar Lucas afirma la misma cosa con otras palabras. Dice que el ni\u00f1o \u201ccrec\u00eda en sabidur\u00eda, en edad y en gracia, tanto para Dios como para los hombres\u201d (Lc 2,52). Crecer en sabidur\u00eda significa asimilar los conocimientos, la experiencia humana acumulada a lo largo de los siglos: los tiempos, las fiestas, los remedios, las plantas, las oraciones, las costumbres, etc. Esto se aprende viviendo y conviviendo e la comunidad natural de la gente. Crecer en edad significa nacer peque\u00f1o, crecer y devenir adulto. Es el proceso de cada ser humano, con sus alegr\u00edas y tristezas, sus descubrimientos y frustraciones, sus rabias y sus amores. Esto se aprende viviendo y conviviendo en la familia con los padres, los hermanos y las hermanas, los t\u00edos y los parientes. Crecer en gracia significa: describir la presencia de Dios en la vida, su acci\u00f3n en todo lo que acontece, la vocaci\u00f3n, su llamada. La carta a los Hebreos dice que: \u201cAun siendo Hijo, aprendi\u00f3 en su pasi\u00f3n lo que es obedecer\u201d (Heb 4,8).<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Para la reflexi\u00f3n personal<\/h2>\n<ul>\n<li>\u00bfConoces a personas como Ana, que tienen una mirada de fe sobre las cosas de la vida?<\/li>\n<li>Crecer en sabidur\u00eda, en edad y en gracia: \u00bfC\u00f3mo acontece esto en mi vida?<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Cantad a Yahv\u00e9, bendecid su nombre! Anunciad su salvaci\u00f3n d\u00eda a d\u00eda, contad su gloria a las naciones, sus maravillas a todos los pueblos. (Sal 96,2-3)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lucas 2,36-40 Tiempo de Navidad Oraci\u00f3n Dios todopoderoso, a quien nadie ha visto nunca; t\u00fa que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la Luz verdadera, m\u00edranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2904\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-KQ","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2904"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2904"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2904\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2905,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2904\/revisions\/2905"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}