{"id":2916,"date":"2021-01-04T00:58:41","date_gmt":"2021-01-04T06:58:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2916"},"modified":"2021-01-04T12:01:31","modified_gmt":"2021-01-04T18:01:31","slug":"lectio-divina-lun-4-ene-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2916","title":{"rendered":"Lectio divina, lun, 4 ene, 2021"},"content":{"rendered":"<h1>Juan 1,35-42<\/h1>\n<p><em>Venid y ver\u00e9is<\/em><\/p>\n<p><em>La llamada de los primeros disc\u00edpulos Juan 1,35-42 <\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Pastor bueno, Padre m\u00edo, tambi\u00e9n T\u00fa hoy desciendes de los montes eternos y llevas contigo a tu reba\u00f1o a las verdes praderas, de hierba fresca y agua buena. T\u00fa hoy manda delante de ti a tu oveja predilecta, al Cordero a quien amas con amor inconmensurable; T\u00fa nos das a tu Hijo Jes\u00fas, el Mes\u00edas. M\u00edralo, est\u00e1 aqu\u00ed. Te pido que me ayudes a reconocerlo, a fijar sobre \u00c9l mi mirada, mi deseo, mi esperanza. Haz que yo lo siga, que no me separe de \u00c9l, que entre en su casa y all\u00ed me quede, para siempre. Su casa, oh Padre, eres T\u00fa mismo. En Ti yo quiero entrar, quiero vivir. El soplo de tu Esp\u00edritu me atraiga, me sostenga y me una en amor a Ti y a tu Hijo, mi Se\u00f1or, hoy y por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<p><strong>Para colocar el pasaje en su contexto: <\/strong><\/p>\n<p>Este pasaje se encuentra al principio de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica de Juan, medida por el recorrido de una semana, d\u00eda tras d\u00eda. Aqu\u00ed estamos ya en el tercer d\u00eda, cuando Juan el Bautista ha comenzado a dar su testimonio sobre Jes\u00fas, que llega a su plenitud, con la invitaci\u00f3n a los disc\u00edpulos de seguir al Se\u00f1or, al Cordero de Dios. En estos d\u00edas se inaugura el ministerio de Jes\u00fas, Palabra del Padre, que desciende en medio de los hombres para encontrarlos y hablar con ellos y vivir en medio de ellos. El lugar es Betania, al otro lado del Jord\u00e1n, donde Juan bautizaba: aqu\u00ed se realiza el encuentro con el Verbo de Dios y comienza la vida nueva.<\/p>\n<p><strong>Para ayudar a la lectura del pasaje: <\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong> 35-36: <\/strong>Juan Bautista vive una experiencia fort\u00edsima a ra\u00edz del encuentro con Jes\u00fas: de hecho, es precisamente aqu\u00ed, al tercer d\u00eda, cuando \u00e9l lo reconoce plenamente, cuando lo proclama con todas las fuerzas y lo se\u00f1ala como verdadero camino que se debe seguir, como vida, que se debe vivir. Aqu\u00ed Juan disminuye hasta desaparecer y se agiganta como testimonio de la Luz.<\/li>\n<li><strong> 37-39: <\/strong>Habiendo acogido el testimonio de su maestro, los disc\u00edpulos de Juan comienzan a seguir a Jes\u00fas; despu\u00e9s de haber escuchado la voz, ellos encuentran la Palabra y se dejan interrogar por ella. Jes\u00fas los mira, los conoce y comienza su di\u00e1logo con ellos. \u00c9l los lleva consigo, los introduce en el lugar de su morada y les hace estar con \u00c9l. El evangelista registra la hora precisa de este encuentro cara a cara, de este cambio de vida entre Jes\u00fas y los primeros disc\u00edpulos.<\/li>\n<li><strong> 40-42: <\/strong>De repente cunde el testimonio: Andr\u00e9s no puede callar lo que ha o\u00eddo y visto, lo que ha experimentado y vivido y se convierte en misionero, llamando a su hermano Pedro para que \u00e9l tambi\u00e9n encuentre a Jes\u00fas. \u00c9l, fijando su mirada sobre aquel hombre, lo llama y transforma su vida; era Sim\u00f3n, ahora se ha convertido en Pedro.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>El texto: <\/strong><\/p>\n<p><em>Del Evangelio seg\u00fan Juan 1,35-42 <\/em><\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Al d\u00eda siguiente, Juan se encontraba de nuevo all\u00ed con dos de sus disc\u00edpulos.<sup>36\u00a0<\/sup>Fij\u00e1ndose en Jes\u00fas que pasaba, dice: \u00abHe ah\u00ed el Cordero de Dios\u00bb. <sup>37<\/sup> Los dos disc\u00edpulos le oyeron hablar as\u00ed y siguieron a Jes\u00fas. <sup>38<\/sup> Jes\u00fas se volvi\u00f3 y, al ver que le segu\u00edan, les dice: \u201c\u00bfQu\u00e9 busc\u00e1is?\u201d Ellos le respondieron: \u201cRabb\u00ed\u201d -que quiere decir \u201cMaestro- \u00bfd\u00f3nde vives?\u201d <sup>39<\/sup> Les respondi\u00f3: \u00abVenid y lo ver\u00e9is.\u00bb Fueron, pues, vieron d\u00f3nde viv\u00eda y se quedaron con \u00e9l aquel d\u00eda. Era m\u00e1s o menos la hora d\u00e9cima.<\/p>\n<p><sup>40<\/sup> Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n Pedro, era uno de los dos que hab\u00edan o\u00eddo a Juan y hab\u00edan seguido a Jes\u00fas. <sup>41<\/sup> \u00c9ste encuentra primeramente a su propio hermano, Sim\u00f3n, y le dice: \u201cHemos encontrado al Mes\u00edas\u00bb &#8211; que quiere decir, Cristo. <sup>42<\/sup> Y le llev\u00f3 a Jes\u00fas. Fijando Jes\u00fas su mirada en \u00e9l, le dijo:\u00abT\u00fa eres Sim\u00f3n, el hijo de Juan; t\u00fa te llamar\u00e1s Cefas\u00bb &#8211; que quiere decir, \u2018Piedra.\u2019\u201d<\/p>\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n<p>Estoy en silencio y dejo que estas palabras tan sencillas, pero poderosas, me envuelvan, tomando posesi\u00f3n de mi vida. Dejo que Jes\u00fas, viniendo, fije sobre m\u00ed su mirada, dejo que me pregunte, como a ellos: \u201c\u00bfQu\u00e9 buscas?\u201d y dejo que me lleve consigo, a su casa. Porque, s\u00ed, quiero vivir junto a \u00c9l &#8230;<\/p>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p>Trato ahora de escuchar todav\u00eda mejor este pasaje, recogiendo cada palabra, cada concepto, estando atento a los movimientos, a las miradas. Trato de encontrar verdaderamente al Se\u00f1or en esta p\u00e1gina, dej\u00e1ndome escrutar y conocer por \u00c9l.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201cAl d\u00eda siguiente Juan estaba todav\u00eda all\u00ed\u201d<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Siento, en estas palabras, la insistencia de la b\u00fasqueda, de la esperanza; siento la fe de Juan Bautista que crece. Los d\u00edas est\u00e1n pasando, la experiencia del encuentro con Jes\u00fas se intensifica: Juan, no ceja, no se cansa, al contrario, cada vez est\u00e1 m\u00e1s seguro, m\u00e1s convencido, luminoso. \u00c9l est\u00e1, se queda. Me comparo con la figura del Bautista: \u00bfSoy yo uno que est\u00e1, que se queda? \u00bfO m\u00e1s bien, me retiro, me canso, me fatigo y dejo que mi fe se apague? \u00bfYo estoy o me siento, atiendo o no espero m\u00e1s?.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201cFijando la mirada sobre Jes\u00fas\u201d<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Hay aqu\u00ed un verbo bell\u00edsimo, que significa\u201d mirar con intensidad\u201d, \u201cpenetrar con la mirada\u201d y se repite tambi\u00e9n en el v. 42, referido a Jes\u00fas, que mira a Pedro para cambiarlo de vida. Muchas veces, en los evangelios, se dice que Jes\u00fas fija su mirada sobre sus disc\u00edpulos (Mt 19,26), o sobre una persona en particular (Mc 10,21); s\u00ed, \u00c9l fija para amar, para llamar, para iluminar. Su mirada no se separa nunca de nosotros, de m\u00ed. S\u00e9 que s\u00f3lo puedo encontrar la paz intercambiando esta mirada. \u00bfC\u00f3mo puedo simular que no lo veo? \u00bfPor qu\u00e9 continuar fijando la mirada all\u00ed y all\u00e1, huyendo del amor del Se\u00f1or, que s\u00ed se ha fijado en m\u00ed y me ha elegido?<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201cSiguieron a Jes\u00fas\u201d<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Esta expresi\u00f3n, referida a los disc\u00edpulos, no significa solamente que ellos comienzan a caminar en la misma direcci\u00f3n que Jes\u00fas, sino mucho m\u00e1s: que ellos se consagran a \u00c9l, que comprometen su vida por \u00c9l, para \u00c9l. Es \u00c9l quien toma la iniciativa, lo s\u00e9 y el que me dice: \u201cT\u00fa s\u00edgueme\u201d, como al joven rico (Mt 19,21), como a Pedro (Jn 21,22); pero yo \u00bfc\u00f3mo respondo en verdad? \u00bfTengo el valor el amor, el ardor para decirle: \u201cMaestro, yo te seguir\u00e9 adondequiera que vayas\u201d (Mt 8,19) confirmando las palabras con los hechos? \u00bfO tambi\u00e9n digo yo como aquel del evangelio: \u201cTe seguir\u00e9, pero deja primero que \u201d(Lc 9,61)?<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201c\u00bfQu\u00e9 busc\u00e1is?\u201d<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Por fin el Se\u00f1or pronuncia sus primeras palabras en el evangelio de Juan y son una pregunta bien precisa, dirigida a los disc\u00edpulos que lo est\u00e1n siguiendo, dirigida a nosotros, a m\u00ed personalmente. El Se\u00f1or fija su mirada sobre m\u00ed y me pide: \u201c\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s buscando? No es f\u00e1cil responder a esta pregunta; debo bajar al fondo de mi coraz\u00f3n y all\u00ed escucharme, medirme, verificarme. \u00bfQu\u00e9 busco yo verdaderamente? \u00bfMis energ\u00edas, mis deseos, mis sue\u00f1os, mis haberes a donde se dirigen?<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201cSe quedaron con \u00c9l\u201d<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Los disc\u00edpulos se quedan con Jes\u00fas, empiezan a vivir junto a \u00c9l, a tener la casa en com\u00fan con \u00c9l. Aun m\u00e1s, quiz\u00e1s empiezan a experimentar que el mismo Se\u00f1or es su nueva casa. El verbo que aqu\u00ed usa Juan, puede significar simplemente habitar, pararse, pero tambi\u00e9n morar en el sentido fuerte de habitar uno en el otro. Jes\u00fas habita en el seno del Padre y nos ofrece tambi\u00e9n a nosotros la posibilidad de habitar en \u00c9l y en toda la Trinidad. \u00c9l se ofrece hoy, aqu\u00ed, a m\u00ed, para vivir juntos esta indecible, espl\u00e9ndida experiencia de amor. \u00bfQu\u00e9 decido, por tanto? \u00bfMe paro tambi\u00e9n yo como los disc\u00edpulos y me quedo con \u00c9l, en \u00c9l? \u00bfO me voy, me sustraigo de su amor y corro a buscar otra cosa?<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201cY lo condujo a Jes\u00fas\u201d<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Andr\u00e9s corre a llamar a su hermano Sim\u00f3n, porque quiere compartir con \u00e9l el don infinito que ha recibido. Da el anuncio, proclama al Mes\u00edas, al Salvador y tiene la fuerza de llevar consigo a su hermano. Se convierte en gu\u00eda, se convierte en luz, v\u00eda segura. Es este un pasaje muy importante: del encuentro y del conocimiento de Jes\u00fas, al anuncio. No s\u00e9 si estoy preparado para esto, no s\u00e9 si soy lo suficientemente abierto y luminoso para hacerme testigo de \u00c9l, que se me ha revelado con tanta claridad. \u00bfTengo quiz\u00e1s miedo, me averg\u00fcenzo, no tengo fuerzas, soy perezoso, soy un pasota?<\/p>\n<p><strong>Una clave de lectura: El Cordero de Dios: <\/strong><\/p>\n<p>En el v. 36 Juan anuncia a Jes\u00fas como el cordero de Dios, repitiendo el grito ya emitido antes, el d\u00eda anterior: \u201cHe aqu\u00ed el cordero de Dios que quita el pecado del mundo\u201d. La identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con el cordero est\u00e1 rebosante de alusiones b\u00edblicas, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>El cordero aparece ya en el libro del G\u00e9nesis, en el cap. 22, en el momento del sacrificio de Isaac; Dios provee un cordero, para que sea ofrecido como holocausto en vez del hijo. El cordero desciende del cielo y toma sobre s\u00ed la muerte del hombre; el cordero es inmolado para que el hijo viva.<\/p>\n<p>En el libro del \u00c9xodo, en el cap. 12, se ofrece el cordero pascual, sin mancha, perfecto; su sangre derramada salva a los hijos de Israel del exterminador, que pasa de casa en casa, en la noche. Desde aquel momento todo hijo quedar\u00e1 se\u00f1alado, sellado, por aquella sangre de salvaci\u00f3n. As\u00ed viene abierto el camino de la libertad, la v\u00eda del \u00e9xodo, para llegar a Dios, para entrar en la tierra por \u00c9l prometida. Empieza aqu\u00ed la senda, que conduce hasta el Apocalipsis, hasta la realidad del cielo.<\/p>\n<p>El elemento del sacrificio, de la degollaci\u00f3n, del don total acompa\u00f1a constantemente la figura del cordero; los libros del Lev\u00edtico y de los N\u00fameros nos ponen delante continuamente esta presencia santa del cordero: \u00e9ste viene ofrecido todos los d\u00edas en el holocausto cotidiano; se inmola en todos los sacrificios expiatorios, de reparaci\u00f3n, de santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los profetas hablan de un cordero preparado para el sacrificio: oveja muda, esquilada sin abrir siquiera la boca, manso cordero conducido al matadero (Is 53,7; Jer 11,19). Cordero sacrificado sobre el altar, todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>En el evangelio, es Juan el Bautista el que anuncia y descubre a Jes\u00fas como verdadero cordero de Dios, que toma sobre s\u00ed el pecado del hombre y lo borra con la efusi\u00f3n de su pura y preciosa sangre. Es \u00c9l, de hecho, el cordero inmolado al puesto de Isaac; es \u00c9l el cordero asado al fuego la noche de Pascua, Cordero de la liberaci\u00f3n: es \u00c9l el sacrificio perenne al Padre, ofrecido por nosotros; es \u00c9l el siervo sufridor, que no se rebela, no recrimina, sino que se entrega silencioso por nuestro amor. San Pedro lo dice claramente: \u201cVosotros est\u00e1is liberado de vuestra conducta gracias a la sangre preciosa de Cristo, como cordero sin defecto y sin mancha (1Pet 1,19).<\/p>\n<p>El Apocalipsis revela todo sobre el Cordero. Es \u00c9l el que puede abrir los sellos de la historia, de la vida de cada hombre, del coraz\u00f3n escondido, de la verdad (Ap 7,1.3.5.7.9.12.;8,1), es el vencedor, aqu\u00e9l que se sienta sobre el trono (Ap 5,6), es \u00e9l el rey, digno de honor, alabanza, gloria, adoraci\u00f3n (Ap 5, 12) Es \u00c9l el Esposo, que invita a su banquete de bodas (Ap 19,7); es la l\u00e1mpara (Ap 21,23), el templo (Ap 21,22), el lugar de nuestro descanso eterno; \u00c9l es el pastor (Ap 7,17), al que seguiremos adonde vaya (Ap 14,4).<\/p>\n<p><strong>Ver:<\/strong><\/p>\n<p>En este pasaje encontramos por cinco veces expresiones referentes al ver, al encuentro de las miradas El primero es Juan, que tiene ya el ojo habituado a ver en lo profundo y a reconocer al Se\u00f1or que viene y pasa; \u00e9l deb\u00eda dar testimonio a la luz y por esto tiene los ojos iluminados por dentro. En efecto, junto al r\u00edo Jord\u00e1n, \u00e9l ve al Esp\u00edritu posarse sobre Jes\u00fas (Mt 3,16); lo reconoce como cordero de Dios (Jn 1, 29) y continu\u00f3 mirando y fijando la mirada (v. 36) sobre \u00c9l para se\u00f1alarlo a los disc\u00edpulos. Y si Juan lo ve as\u00ed, si es capaz de penetrar las apariencias, significa que ya antes hab\u00eda sido alcanzado por la mirada de Jes\u00fas, ya antes hab\u00eda sido iluminado. Como somos tambi\u00e9n nosotros. Apenas la mirada del testigo se apaga, se consigue la luz de los ojos de Cristo. En el v. 38 se dice que Jes\u00fas ve a los disc\u00edpulos que lo siguen y el evangelista usa un verbo muy bello, que significa \u201cfijar la mirada sobre alguno,\u201d \u201cmirar con penetraci\u00f3n e intensidad\u201d. El Se\u00f1or obra verdaderamente as\u00ed con nosotros: \u00c9l se vuelve hacia nosotros, se acerca, toma en serio nuestra presencia, nuestra vida, nuestro caminar en pos de \u00c9l y nos mira, a lo largo, sobre todo con amor, pero tambi\u00e9n con intensidad, con detenci\u00f3n, con profunda atenci\u00f3n. Su mirada no nos deja nunca solos. Sus ojos est\u00e1n fijos dentro de nosotros; est\u00e1n estampados en nuestras entra\u00f1as, como canta San Juan de la Cruz en su C\u00e1ntico Espiritual.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s el Se\u00f1or nos invita a abrir a su vez nuestros ojos, a comenzar a mirar de verdad; dice: \u201cVenid y ver\u00e9is\u201d. Cada d\u00eda nos lo repite, sin cansarse de dirigirnos esta invitaci\u00f3n tierna y fuerte, rebosante de promesas y de dones. \u201cVieron donde moraba\u201d, anota Juan, usando un verbo algo diverso, muy fuerte, que indica un ver profundo, que va m\u00e1s all\u00e1 de las superficies y contactos, que entra en la comprensi\u00f3n, en el conocimiento y en la fe de lo que se ve. Los disc\u00edpulos \u2013 y nosotros con ellos, en ellos \u2013 vieron, aquella tarde, donde moraba Jes\u00fas, o sea comprendieron y conocieron cual era su verdadera casa, no un lugar, no un espacio &#8230;<\/p>\n<p>De nuevo vuelve el verbo gramatical del principio. Jes\u00fas fija su mirada sobre Sim\u00f3n (v. 42) y con aquella luz, con aquel encuentro de ojos, de almas, lo llama por el nombre y le cambia de vida, lo vuelve un hombre nuevo. Los ojos del Se\u00f1or est\u00e1n tambi\u00e9n abiertos sobre nosotros y nos lavan de las obscuridades de nuestras tinieblas, ilumin\u00e1ndolos de amor; con aquellos ojos \u00c9l nos est\u00e1 llamando, est\u00e1 haciendo de nosotros una nueva creaci\u00f3n, est\u00e1 diciendo: \u201cSea la luz\u201d y la luz fue.<\/p>\n<p>Permanecer \u2013 morar: Este es otro verbo important\u00edsimo, fort\u00edsimo, otra perla preciosa del Evangelio de Juan. En nuestro pasaje se encuentra tres veces, con dos significados diversos: habitar y permanecer. Los disc\u00edpulos preguntan inmediatamente a Jes\u00fas d\u00f3nde vive \u00c9l, d\u00f3nde est\u00e1 su casa y \u00c9l los invita a caminar, a entrar, a quedarse. \u201cSe quedaron con \u00c9l aquel d\u00eda\u201d (v.39). No es un quedarse f\u00edsico, temporal; los disc\u00edpulos no son s\u00f3lo hu\u00e9spedes de paso, que pronto se ir\u00e1n. No, el Se\u00f1or les da espacio en su lugar interior, en su relaci\u00f3n con el Padre y all\u00ed los acoge para siempre; pues dice: \u201cComo t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, est\u00e9n tambi\u00e9n ellos en nosotros &#8230; yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed\u201d (Jn 17,21.23). Nos deja entrar y entra; nos deja tocar en la puerta y toca \u00c9l mismo; nos hace morar en \u00c9l y pone en nosotros su morada junto al Padre (Jn 14,23). Nuestra llamada a ser disc\u00edpulos de Cristo y para ser sus anunciadores ante nuestros hermanos tiene su origen, su fundamento, su vitalidad, precisamente aqu\u00ed, en esta realidad de la rec\u00edproca inhabitaci\u00f3n del Se\u00f1or en nosotros y de nosotros en \u00c9l; nuestra felicidad duradera y verdadera surge de la realizaci\u00f3n de este nuestro permanecer. Hemos visto donde \u00c9l vive, hemos conocido el lugar de su presencia y hemos decidido permanecer con \u00c9l, hoy y por siempre. \u201cPermaneced en m\u00ed y yo en vosotros &#8230; Quien permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l lleva mucho fruto &#8230; Si permanec\u00e9is en m\u00ed y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quer\u00e1is y os ser\u00e1 dado &#8230; Permaneced en mi amor\u201d (Jn 15)<\/p>\n<p>\u00a1No, no ir\u00e9 a ning\u00fan otro, no me refugiar\u00e9 en otro lugar sino en Ti Se\u00f1or, mi morada, mi lugar de salvaci\u00f3n! Permite, te ruego, que yo permanezca aqu\u00ed, junto a ti, por siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 34<\/h2>\n<p>Rit. Tu rostro, oh Se\u00f1or, yo busco, no me escondas tu rostro.<\/p>\n<p>Consult\u00e9 a Yahv\u00e9 y me respondi\u00f3: me libr\u00f3 de todos mis temores.<\/p>\n<p>Los que lo miran quedar\u00e1n radiantes, no habr\u00e1 sonrojo en sus semblantes. Si grita el pobre, Yahv\u00e9 lo escucha, y lo salva de todas sus angustias.<\/p>\n<p>El \u00e1ngel de Yahv\u00e9 pone su tienda en torno a sus adeptos y los libra.<\/p>\n<p>Gustad y ved lo bueno que es Yahv\u00e9, dichoso el hombre que se acoge a \u00e9l. Respetad a Yahv\u00e9, santos suyos, que a quienes le temen nada les falta. Los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan a Yahv\u00e9 de ning\u00fan bien carecen. Venid, hijos, escuchadme, os ense\u00f1ar\u00e9 el temor de Yahv\u00e9. Los ojos de Yahv\u00e9 sobre los justos, sus o\u00eddos escuchan sus gritos;<\/p>\n<p>Cuando gritan, Yahv\u00e9 los oye y los libra de sus angustias; Yahv\u00e9 est\u00e1 cerca de los desanimados, \u00e9l salva a los esp\u00edritus hundidos.<\/p>\n<p>Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libra Yahv\u00e9;<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Padre, te doy gracias por haberme concedido la presencia de tu Hijo Jes\u00fas en las palabras luminosas de este evangelio; gracias por haberme hecho escuchar su voz, por haber abierto mis ojos para reconocerlo; gracias por haberme puesto en el camino para seguirlo y entrar en su casa. Gracias porque puedo morar con \u00c9l, en \u00c9l y porque \u00c9l, y contigo, est\u00e1is en m\u00ed. Gracias por haberme, una vez m\u00e1s llamado, haciendo nueva mi vida. Haz de m\u00ed, te ruego un instrumento de tu amor: que yo no deje nunca de anunciar al Cristo que viene; que yo no me averg\u00fcence, no me cierre, no me apague, sino que me vuelva siempre m\u00e1s feliz, por llevar a \u00c9l, a los hermanos y hermanas que t\u00fa me haces encontrar cada d\u00eda. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan 1,35-42 Venid y ver\u00e9is La llamada de los primeros disc\u00edpulos Juan 1,35-42 Oraci\u00f3n inicial Pastor bueno, Padre m\u00edo, tambi\u00e9n T\u00fa hoy desciendes de los montes eternos y llevas contigo a tu reba\u00f1o a las verdes praderas, de hierba fresca &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2916\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-L2","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2916"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2916"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2916\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2917,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2916\/revisions\/2917"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}