{"id":2939,"date":"2015-01-05T11:43:38","date_gmt":"2015-01-05T17:43:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2939"},"modified":"2021-01-05T11:44:35","modified_gmt":"2021-01-05T17:44:35","slug":"visiones-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2939","title":{"rendered":"Visiones"},"content":{"rendered":"<p>En la s\u00edntesis sanjuanista las \u201cvisiones\u201d se encuadran en el complejo mundo de las aprehensiones de \u00edndole intelectual y \u00a0sobrenatural junto con las apariciones, locuciones, revelaciones y sentimientos espirituales. A todas estas manifestaciones extraordinarias aplica el Santo id\u00e9nticos criterios, despu\u00e9s de apuntar la naturaleza y los rasgos peculiares de cada una. Lo que se refiere a las revelaciones pueden reducirse a lo siguiente. La estad\u00edstica arroja 155 casos en el uso del t\u00e9rmino \u201cvisi\u00f3n\/es\u201d, distribuidos as\u00ed: 103 en la <em>Subida<\/em>, 20 en el <em>C\u00e1ntico <\/em>(14 en CA), 4 en la <em>Llama <\/em>y uno en <em>Av<\/em>.<\/p>\n<h3>\u00a0I. Noci\u00f3n y divisi\u00f3n<\/h3>\n<p>El Santo arranca de una definici\u00f3n casi nominal: \u201cHablando propia y espec\u00edficamente, a lo que recibe el entendimiento a modo de ver (porque puede ver las cosas espiritualmente, as\u00ed como los ojos corporalmente) llamamos visi\u00f3n\u201d (S 2,23,3). Esta definici\u00f3n sanjuanista, escueta y descriptiva queda luego desbordada por una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de la realidad. Seg\u00fan \u00e9l, pueden llamarse igualmente visiones todas las dem\u00e1s aprehensiones que caen bajo la luz del entendimiento: \u201cEs, pues, de saber que, hablando anchamente y en general, todas estas cuatro aprehensiones (locuciones, revelaciones, sentimientos espirituales y visiones, que son puramente espirituales), se pueden llamar visiones del alma, porque al entender del alma llamamos tambi\u00e9n ver del alma\u201d (S 2,23,2). En general, la visi\u00f3n m\u00edstica equivale a la captaci\u00f3n de una figura por una potencia humana cognoscitiva.<\/p>\n<p>Las visiones m\u00edsticas se ponen en correspondencia a las potencias cognoscitivas del ser humano, por tanto son: corporales, imaginarias-sensitivas e intelectuales. Se ha de tener en cuenta que J. de la Cruz usa terminolog\u00eda diversa para clasificar las visiones. Nunca usa, por ejemplo, la palabra <em>m\u00edstica <\/em>al hablar de las diferentes aprehensiones espirituales o intelectuales o sobrenaturales. Por consiguiente, tampoco la usa al hablar de las visiones. Habla de visiones corporales, sensitivas, sobrenaturales, espirituales, intelectuales, imaginarias, divinas.<\/p>\n<p>Las visiones <em>corporales <\/em>son las que se perciben por los sentidos externos, o puramente corporales, que ocupan la zona m\u00e1s baja y externa de nuestro ser, seg\u00fan la doctrina cl\u00e1sica de la Escol\u00e1stica. Para el Santo tales visiones son m\u00e1s propias de los principiantes (S 2,11,1).<\/p>\n<p>Las visiones <em>imaginarias <\/em>o <em>sensitivas <\/em>son percibidas por los sentidos internos: imaginaci\u00f3n, fantas\u00eda, sentido com\u00fan. De ellas habla el Santo con mayor frecuencia: \u201cLas cuales pueden ser de dos maneras: unas sobrenaturales, que sin obra de estos sentidos se pueden representar, y representan a ellos pasivamente; las cuales llamamos visiones imaginarias por v\u00eda sobrenatural&#8230; Otras son naturales, que son las que por su habilidad activamente puede fabricar en s\u00ed por su operaci\u00f3n, debajo de formas, figuras e im\u00e1genes\u201d (S 2,12,3). En los altos estados de uni\u00f3n no se comunica Dios al alma mediante las visiones imaginarias (S 2,16,9). Son, m\u00e1s bien, propias de los ya iniciados o aprovechados en la vida espiritual o de oraci\u00f3n. El alma ha de tener cuidado de no ir arrim\u00e1ndose a estas visiones imaginarias (S 2,16,10).<\/p>\n<p>Las visiones <em>espirituales <\/em>o <em>intelectuales <\/em>son captadas por el alma en cuanto incorp\u00f3rea, y recoge las esencias, las ideas, los esp\u00edritus y todo lo que abarca el campo de lo espiritual, sobrenatural, intelectual. En esta clase de visiones m\u00edsticas incluye el Santo cuatro especies, que son de las que habla despu\u00e9s: visiones, revelaciones, locuciones y sentimientos espirituales. Estas son las aprehensiones que \u201cse ofrecen al entendimiento clara y distintamente por v\u00eda sobrenatural pasivamente, que es sin poner el alma alg\u00fan acto u obra por su parte, a lo menos activo\u201d (S 2,23,1).<\/p>\n<p>Lo puramente espiritual es lo que se considera \u201csobrenatural\u201d y \u201cpasivo\u201d. Dos condiciones que van unidas a todos los fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios, que superen los sentidos externos e internos y que alcanzan el nivel de las potencias espirituales del hombre: entendimiento, memoria y voluntad. Las visiones incorp\u00f3reas, como de \u00e1ngeles y de la misma alma no son de esta vida, (S 2,24,1.2.3.4). Las visiones de sustancias corp\u00f3reas, que espiritualmente se reciben en el alma, que son al estilo y manera de las visiones corporales, son las que pueden acontecer en esta vida, aunque de diferentes maneras que las espirituales o intelectuales (S 2,24,5).<\/p>\n<p>En todas estas tres formas o clases de visiones el sujeto siempre es el mismo: el ser humano. Cualquiera de ellas tienen sus repercusiones en todo lo que es el hombre, proceda del nivel corporal, sensitivo o espiritual. Cualquier gesto de Dios en cualquier zona del ser racional repercute en lo que es el hombre en cuanto tal y como tal. Escribe el Santo: \u201cLa raz\u00f3n de esto es porque la visi\u00f3n corporal o sentimiento en alguno de los otros sentidos, as\u00ed como tambi\u00e9n en otra cualquiera comunicaci\u00f3n de las m\u00e1s interiores, si es de Dios, en ese mismo punto que parece o se siente hace su efecto en el esp\u00edritu, sin dar lugar que el alma tenga tiempo de deliberaci\u00f3n en quererlo o no quererlo\u201d (S 2,11,6). Dios, que es esp\u00edritu, habla al esp\u00edritu del hombre. Pero el hombre no puede prescindir de su cuerpo para captar los mensajes. Dios, adapt\u00e1ndose al hombre, se los ofrece pasando por los sentidos, para llegar al esp\u00edritu a trav\u00e9s de ellos. Y es este contacto con el esp\u00edritu el que genera paz, gozo, serenidad profunda, humildad y amor verdadero.<\/p>\n<p>En el tratamiento de las visiones y en la problem\u00e1tica espiritual de las mismas el Santo mantiene id\u00e9nticas posturas similares y criterios similares a los adoptados respecto a las otras gracias m\u00edsticas, como locuciones y revelaciones. De hecho, las hace intercambiables en la pr\u00e1ctica, seg\u00fan puede comprobarse en sus respectivos lugares. Tambi\u00e9n coincide en el fondo el esquema subyacente de sus consideraciones. En el tratamiento de las visiones y en la problem\u00e1tica espiritual de las mismas el Santo mantiene id\u00e9nticas posturas similares y criterios similares a los adoptados respecto a las otras gracias m\u00edsticas, como locuciones y revelaciones. De hecho, las hace intercambiables en la pr\u00e1ctica, seg\u00fan puede comprobarse en sus respectivos lugares. Tambi\u00e9n coincide en el fondo el esquema subyacente de sus consideraciones.<\/p>\n<h3>\u00a0II. Criterios de discernimiento<\/h3>\n<p>Son fundamentalmente los aplicados por el Santo a toda clase de aprehensiones, ya sean naturales o sobrenaturales, y desarrollados abundantemente en el libro 2 de <em>Subida<\/em>, especialmente en los cap\u00edtulos 11, 12 y 16 donde habla de las aprehensiones naturales (cap. 11,12) y sobrenaturales imaginarias (c. 16). El principio m\u00e1s repetido es que \u201cno pueden servir al alma de medio pr\u00f3ximo para la uni\u00f3n con Dios\u201d. Teniendo esto presente, habr\u00e1 luego que discernir, valorar y conocer las que sirven m\u00e1s y sirven menos, las que son verdaderas y las que son falsas, ya que el demonio buscar\u00e1 todos los medios posibles para el enga\u00f1o, as\u00ed como la fuerza autosugestiva, en particular de determinadas personas, que puede hacer mucho da\u00f1o a la propia persona.<\/p>\n<p>Como en otros fen\u00f3menos extraordinarios existe la posibilidad cierta de que el demonio puede confundir y enga\u00f1ar al alma, bajo capa de bien y de certeza: \u201cPuede tambi\u00e9n el demonio causar estas visiones en el alma mediante alguna lumbre natural, en que por sugesti\u00f3n espiritual aclara al esp\u00edritu las cosas, ahora sean presentes, ahora ausentes &#8230; Pero de estas visiones que causa el demonio a las que son de parte de Dios hay mucha diferencia. Porque los efectos que \u00e9stas hacen en el alma no son como los que hacen las buenas, antes hacen sequedad de esp\u00edritu acerca del trato con Dios e inclinaci\u00f3n a estimarse, y a admitir y tener en algo las dichas visiones, y en ninguna manera causan blandura de humildad y amor de Dios\u201d (S 2,24,7).<\/p>\n<p>Otro principio sanjuanista, igualmente importante, es que las almas aprovechar\u00e1n, si se niega lo sensible e inteligible de ellas (S 2,16,11-12). Pero siempre son m\u00e1s seguras y firmes las palabras de los profetas que las visiones: \u201cY tenemos m\u00e1s firme testimonio de esta visi\u00f3n del Tabor, que son los dichos y palabras de los profetas que dan testimonio de Cristo\u201d (S 2,16,15). Como en las dem\u00e1s gracias m\u00edsticas de \u00edndole extraordinaria existen graves riesgos de enga\u00f1o y peligros consiguientes para la vida espiritual. De ah\u00ed, la preocupaci\u00f3n del Santo por este asunto. La parte segunda del t\u00edtulo del cap\u00edtulo 18 de S 2 reza as\u00ed: \u201cY dice tambi\u00e9n c\u00f3mo, aunque sean de Dios, se pueden en ellas enga\u00f1ar\u201d, prosiguiendo en el cap\u00edtulo siguiente: \u201cEn que declara y prueba c\u00f3mo, aunque las visiones y locuciones que son de parte de Dios son verdaderas, nos podemos enga\u00f1ar acerca de ellas. Pru\u00e9base con autoridades de la \u00a0Escritura divina\u201d. La raz\u00f3n fundamental es que, aunque en s\u00ed sean verdaderas y ciertas, no siempre lo son para nosotros (S 2,17,7 y S 2,19,1). Dos son las causas aducidas: \u201cLa una es por nuestra defectuosa manera de entenderlas, y la otra, porque las causas de ellas son variables\u201d (S 2,19,1).<\/p>\n<p>Para el Doctor m\u00edstico est\u00e1 claro que \u00a0Dios es inmenso y profundo, y en sus profec\u00edas, locuciones, revelaciones y dem\u00e1s caminos, suele llevar otros medios y v\u00edas y conceptos muy diferentes a como los podemos entender nosotros, aunque sean en s\u00ed tanto m\u00e1s verdaderos y ciertos cuanto a nosotros nos parece que no. Confirma el Santo sus afirmaciones con abundantes textos de G\u00e9nesis, Jueces, Isa\u00edas, \u00a0S. Pablo, Jerem\u00edas, Salmos, Hechos, S. Juan. Despu\u00e9s de largas pruebas y disquisiciones, el Santo afirma que, aunque sean ciertas, lo mejor de todo es huir de toda visi\u00f3n y palabra de Dios, por no saber entender los prop\u00f3sitos de Dios, siempre misteriosos y que superan la mente humana, y caminar en pureza de esp\u00edritu en la oscuridad de la fe, que es el medio propio y adecuado de la uni\u00f3n con Dios: \u201cDe esta manera y de otras maneras pueden ser las palabras y visiones de Dios verdaderas y ciertas, y nosotros enga\u00f1arnos, en ellas, por no las saber entender alta y principalmente y a los prop\u00f3sitos y sentidos que Dios en ellas lleva. Y, as\u00ed, es lo m\u00e1s acertado y seguro hacer que las almas huyan con prudencia de las tales cosas sobrenaturales, acostumbr\u00e1ndolas, como habemos dicho, a la pureza de esp\u00edritu en fe oscura, que es el medio de la uni\u00f3n\u201d (S 2,19,14; cf. cap. 3,9 y 18).<\/p>\n<h3>III. Valoraci\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual<\/h3>\n<p>Se repite una vez m\u00e1s el exigente principio sanjuanista: la renuncia a todo, tambi\u00e9n a estos regalos m\u00edsticos extraordinarios, as\u00ed como a todo lo que puede ser embarazo y asimiento del alma respecto a las cosas del mundo: \u201cQue piensan que, por el mismo caso que ser verdaderas y de Dios, es bueno admitirlas, y aseg\u00faranse en ellas, no mirando que tambi\u00e9n en estas hallar\u00e1 el alma su propiedad y asimiento y embarazo, como en las cosas del mundo si no las sabe renunciar a ellas\u201d (S 2,16,4; cf. todo el cap\u00edtulo 17 de S 2). Dios no da al alma estas visiones sobrenaturales para que las quiera tomar, arrimarse y apegarse, a ellas, ni para que haga caso de ellas, ya que \u00e9l puede dar al alma y comunicarle espiritualmente y en sustancia lo que le comunica mediante cualquier forma de visi\u00f3n (S 2,16,13). No se deben, pues, ni pretender, ni desear, ni pedir (S 2,23,5).<\/p>\n<p>Los verdaderos efectos que hacen en el alma estas visiones es \u00a0quietud, iluminaci\u00f3n y alegr\u00eda a manera de gloria, suavidad, limpieza y amor, humildad e inclinaci\u00f3n o elevaci\u00f3n del esp\u00edritu en Dios; unas veces m\u00e1s, otras menos; unas m\u00e1s en lo uno; otras en lo otro, seg\u00fan el esp\u00edritu en que se reciben y Dios quiere\u201d (S 2,24,6). El bien que puede hacer al alma es comunicar amor, inteligencia, suavidad: \u201cPorque estas visiones imaginarias, el bien que pueden hacer al alma, tambi\u00e9n como las corporales, exteriores que habemos dicho [en el n\u00ba 3 de este mismo cap\u00edtulo y en el cap\u00edtulo 11 de este mismo libro 2 de S], es comunicarle inteligencia, o amor, o suavidad\u201d (S 2,16,10). Para que causen todo esto en el alma no es necesario que el alma las quiera, ya que \u201cen ese mismo punto que en la imaginaci\u00f3n hacen presencia, la hacen en el alma e infunden la inteligencia y amor, o suavidad, o lo que Dios quiere que causen\u201d (ib).<\/p>\n<p>Pero siempre hay que procurar encaminar por ellas al entendimiento en la noche espiritual de la fe y a la uni\u00f3n con Dios: \u201cDe estas [las visiones intelectuales], pues, tambi\u00e9n, como de las dem\u00e1s aprehensiones corporales imaginarias hicimos, nos conviene desembarazar aqu\u00ed el entendimiento, encamin\u00e1ndole y enderez\u00e1ndole por ellas en la noche espiritual de la fe a la divina u sustancial uni\u00f3n con Dios\u201d (S 2, 23,4).<\/p>\n<p>No s\u00f3lo afirma el Santo, como mejor receta, el huir y rechazar cualquier tipo de regalos m\u00edsticos sobrenaturales y extraordinarios, por lo que tienen de apariencia externa, sino que al mismo Dios no le gusta que se deseen y se pidan tales visiones: \u201cEn que declara c\u00f3mo, aunque Dios responde a lo que se le pide algunas veces, no gusta de que usen de tal t\u00e9rmino. Y prueba c\u00f3mo, aunque condesciende y responde, muchas veces se enoja\u201d (S 2 21, t\u00edt.). As\u00ed lo probar\u00e1 a lo largo de todo el cap\u00edtulo con razones filos\u00f3fico-teol\u00f3gicas y, sobre todo, con testimonios b\u00edblicos. La primera gran raz\u00f3n es que, Dios lleva al hombre normalmente por medios que \u00e9l tiene naturalmente ordenados para su gobierno. Medios naturales y racionales. Luego querer salir de los medios naturales y querer averiguar cosas por medios sobrenaturales, no es l\u00edcito. Por eso, Dios no gusta de ellos, pues de todo lo il\u00edcito se ofende (S 2,21,1).<\/p>\n<p>Y, si Dios no gusta, \u00bfpor qu\u00e9 algunas veces responde Dios? Explica J. de la Cruz que, algunas veces, responde el demonio. Pero las que responde Dios es, \u201cpor la flaqueza del alma que quiere ir por aquel camino, porque no se desconsuele y vuelva atr\u00e1s, o porque piense est\u00e1 Dios mal con ella y se sienta demasiado, o por otros fines que Dios sabe, fundados en la flaqueza de aquel alma, por donde se ve que conviene, responde y condesciende por aquella v\u00eda\u201d (S 2,21,2). Dios, en definitiva, da a cada uno seg\u00fan su modo. Pero Dios no gusta de ese medio de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de ilustrar su pensamiento con abundantes autoridades b\u00edblicas (S 2,21,3-14), concluye el Santo: \u201cPero, si bien se mira, todo lo dicho hace para probar nuestro intento, pues en todo se ve no gustar Dios de que quieran las tales visiones, pues da lugar a que de tantas maneras sean enga\u00f1ados en ellas\u201d (S 2,21,14).<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo 22 de S 2 aborda el Santo la diferencia entre la \u00a0Ley Antigua y la Ley Nueva respecto a preguntar a Dios por v\u00eda sobrenatural. Ahora \u2013en la Ley de Gracia\u2013 no es l\u00edcito preguntar a Dios, mientras que s\u00ed lo era en la Ley Vieja, prob\u00e1ndolo con la conocida autoridad de Heb. 1, 1-2, que traduce as\u00ed: \u201cY es como si dijera: Lo que antiguamente habl\u00f3 Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y de muchas maneras, ahora a la postre, en estos d\u00edas nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Ap\u00f3stol que Dios ha quedado como mudo y no tiene m\u00e1s que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, d\u00e1ndonos al Todo, que es su Hijo\u201d (S 2,22,4). Por lo cual hasta agravio podr\u00eda ser para Dios preguntarle o querer alguna visi\u00f3n o revelaci\u00f3n, adem\u00e1s de ser una necedad (S 2,22,5). Dios te podr\u00e1 responder tan bonitamente: \u201cT\u00fa pides locuciones y revelaciones en parte, y si pones en \u00e9l los ojos, lo hallar\u00e1s en todo; porque \u00e9l es toda mi locuci\u00f3n y respuesta y es toda mi visi\u00f3n y toda mi revelaci\u00f3n. Lo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, d\u00e1ndoosle por hermano, compa\u00f1ero y maestro, precio y premio\u201d (S 2,22,5). Se trata, en definitiva, de descubrir el estilo y modo de Dios en su proceso purificativo en cada alma. Hay que encaminar a las almas \u201cen la fe, ense\u00f1\u00e1ndolas buenamente a desviar los ojos de todas aquellas cosas, y d\u00e1ndoles doctrina en c\u00f3mo han de desnudar el apetito y esp\u00edritu de ellas para ir adelante\u201d (S 2,22,19). Al fin vuelve siempre la misma valoraci\u00f3n: Vale m\u00e1s cualquier acto de caridad y la virtud de la humildad que todos los acontecimientos m\u00edsticos extraordinarios.<\/p>\n<h3>IV. Normas de direcci\u00f3n espiritual<\/h3>\n<p>La experiencia sanjuanista, su doctrina y su pedagog\u00eda respecto a locuciones, revelaciones, sentimientos espirituales de cualquier clase y a las visiones, es l\u00edmpida, transparente y lineal: a Dios se llega por la gracia, por las tres virtudes teologales, que purifican el entendimiento, la memoria y la voluntad y que generan en esa purificaci\u00f3n, activa y pasiva, del sentido y del esp\u00edritu, las noches de la fe, esperanza y caridad y la segura actitud de humildad, que son los \u00fanicos medios necesarios y adecuados para que el hombre sea llevado propiamente a la uni\u00f3n con Dios. Todo lo dem\u00e1s que exceda la raz\u00f3n, la fe y los medios morales de santificaci\u00f3n, aun siendo verdadero y de Dios, hay que rechazarlo por complicado e innecesario. Menos todav\u00eda hay que pedirlo o desearlo. Queda a s\u00ed a salvo la libertad del hombre y su condici\u00f3n de creyente en Dios, del que se f\u00eda absolutamente, apoyado sobre la roca viva de su palabra.<\/p>\n<p>El Santo pone en guardia incluso contra los padres, maestros, directores espirituales o confesores que sientan determinada inclinaci\u00f3n hacia todo este mundo de los fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios \u2013que m\u00e1s que otra cosa son epifen\u00f3menos sin transcendencia y sin necesidad alguna para la perfecci\u00f3n cristiana, aunque sean buenos en s\u00ed y verdaderos de Dios\u2013 por la influencia negativa y hasta peligrosa que pueden generar en los disc\u00edpulos, y hacerle al mismo tiempo inclinados a ellos, por la estimativa que pueden inducir en tales disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo del cap\u00edtulo 18 de S 2 es elocuente: \u201cQue trata del da\u00f1o que algunos maestros espirituales pueden hacer a las almas por no las llevar con buen estilo acerca de las dichas visiones\u201d. A\u00f1ade luego: \u201cY dar m\u00e1s luz del da\u00f1o que se puede seguir, as\u00ed a las almas espirituales como a los maestros que las gobiernan, si son muy cr\u00e9dulos a ellas, aunque sean de parte de Dios\u201d. Se lamenta el Santo de la poca discreci\u00f3n que hay en algunos maestros espirituales por los errores cometidos en discernir y valorar dichas aprehensiones sobrenaturales. Esto se da sobre todo en quienes son inclinados a favorecer y estimar estos fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios. No llevan a las almas por el camino de la humildad, ni por el verdadero camino de la fe, ni desembaraz\u00e1ndolas de los impedimentos que esto supone. En los n\u00fameros 67 del mismo cap\u00edtulo da normas y claves de comportamiento tanto al maestro como al disc\u00edpulo. El tema es complejo. Pero de gran importancia para el discernimiento y la valoraci\u00f3n real de todo lo que se refiere al campo de las realidades fenom\u00e9nicas en el \u00e1mbito de la m\u00edstica.<\/p>\n<p>No hay que hacer caso de las visiones, si no es para comunic\u00e1rselas al maestro espiritual, \u201csino s\u00f3lo para decirlo al padre espiritual, para que le ense\u00f1e a vaciar la memoria de aquellas aprehensiones\u201d (S 3, 8,5; cf 3 16,6 y 15,2). Los maestros, por su parte: \u201cEncam\u00ednenlas en la fe, ense\u00f1\u00e1ndolas buenamente a desviar los ojos de todas aquellas cosas, y d\u00e1ndoles doctrina en c\u00f3mo han de desnudar el apetito y el esp\u00edritu de ellas para ir adelante, y d\u00e1ndoles a entender c\u00f3mo es m\u00e1s preciosa delante de Dios una obra o un acto de voluntad hecho en caridad, que cuantas visiones (y revelaciones) y comunicaciones pueden tener del cielo, pues estas ni son m\u00e9rito ni dem\u00e9rito\u201d (S 2,22,19).<\/p>\n<p>Quedan siempre en pie los principios fundamentales de la pedagog\u00eda sanjuanista: \u201cHan menester advertir que todas las visiones y revelaciones y sentimientos del cielo y cuanto m\u00e1s ellos quisieren pensar, no valen tanto como el menor acto de humildad, la cual tiene los efectos de la caridad\u201d (S 3,9,4). Por otra parte: \u201cEstas visiones, por cuanto son de criaturas, con quien Dios ninguna proporci\u00f3n ni conveniencia esencial tiene, no pueden servir al entendimiento de medio pr\u00f3ximo para la uni\u00f3n de Dios\u201d (S 2,24,8). El hombre ha de proceder siempre en tinieblas de fe y en libertad de esp\u00edritu, huyendo y desechando todo lo que sale de ese camino (cf S 2, 19,11 y 14; 21,11; 22,6).<\/p>\n<p><em>Mauricio Mart\u00edn del Blanco<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la s\u00edntesis sanjuanista las \u201cvisiones\u201d se encuadran en el complejo mundo de las aprehensiones de \u00edndole intelectual y \u00a0sobrenatural junto con las apariciones, locuciones, revelaciones y sentimientos espirituales. A todas estas manifestaciones extraordinarias aplica el Santo id\u00e9nticos criterios, despu\u00e9s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2939\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Lp","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2939"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2939"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2939\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2940,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2939\/revisions\/2940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}