{"id":2942,"date":"2015-01-05T11:55:54","date_gmt":"2015-01-05T17:55:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2942"},"modified":"2021-01-05T11:59:06","modified_gmt":"2021-01-05T17:59:06","slug":"demonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2942","title":{"rendered":"Demonio"},"content":{"rendered":"<p>Ya se habla del demonio en las voces \u00a0<em>Cautelas, <\/em>enemigos del alma, etc. Es un personaje tan siniestro en los caminos de Dios, seg\u00fan Juan de la Cruz, que conviene tratar de \u00e9l todav\u00eda aparte, y dar algunas pinceladas m\u00e1s. J. usa la voz demonio 262 veces; Satan\u00e1s, 2 veces; maligno, 2 veces; lo llama Aminadab 11 veces.<\/p>\n<p>Los rasgos para un retrato robot o foto-robot o identikit del Sat\u00e1n sanjuanista ya los di hace a\u00f1os y ahora me ratifico en ellos, a\u00f1adi\u00e9ndole un \u00faltimo matiz y alguna variante: envidioso, mentiroso-enga\u00f1ador; malicioso-astutozorro, soberbio, fuerte y terror\u00edfico, miedoso.<\/p>\n<p>Estos calificativos se postulan rec\u00edprocamente. La envidia alimenta la malicia, la malicia atiza la envidia, y as\u00ed sucesivamente. A J. de la Cruz, adem\u00e1s de sus conocimientos teol\u00f3gicos le sirvi\u00f3 grandemente el mundo de la experiencia personal y ajena para configurar de esa manera al demonio.<\/p>\n<p><em>Envidioso<\/em>. \u2013 Descubri\u00f3 r\u00e1pidamente la envidia diab\u00f3lica al ver c\u00f3mo la posesa de \u00a0Avila, en cuyo caso tuvo que intervenir, \u201clloraba porque hab\u00eda quien amase a Dios\u201d (BMC 14,205; cf. Jos\u00e9 V. Rodr\u00edguez, <em>Demonios y exorcismos, <\/em>infra bibl. El caso de la posesa, p. 307321). Y llega a dar este juicio sin piedad, pero exacto: el demonio, \u201c<em>por su gran malicia, todo el bien que en ella (en el alma) ve, envidia\u201d <\/em>(CB 16,2).<\/p>\n<p>Su envidia va funcionando a lo largo de todo el \u00a0camino espiritual (CB 3,6; 3,9). En la famosa digresi\u00f3n de los tres ciegos que podr\u00edan sacar al alma del camino, el segundo ciego es el demonio (LlB 3,29), que quiere que \u201ccomo \u00e9l es ciego, tambi\u00e9n el alma lo sea (ib. 63). Cuanto m\u00e1s envidioso m\u00e1s agresivo, saliendo su envidia de su malicia y de su ceguedad.<\/p>\n<p><em>Malicioso-astuto. \u2013 <\/em>La malicia del demonio la describe el Santo (CB 30,10), recurriendo a un texto del libro de Job (41, 6-7). En el libro b\u00edblico se habla de Leviat\u00e1n, monstruo marino, y se dice de \u00e9l que \u201csu cuerpo es como escudos de metal colado, guarnecido con escamas tan apretadas entre s\u00ed, que de tal manera se junta una con otra, que no puede entrar el aire por ellas\u201d. Vestido de, guarnecido de, fundido de, indica no un traje externo, sino algo embebido en el ser y en el hacer del sujeto, como cuando habla del alma vestida de fe, de esperanza y de caridad (N 2,21,3; 6,10). La malicia diab\u00f3lica tan apretada se disfraza, a veces, de bondad, para enga\u00f1ar m\u00e1s f\u00e1cilmente y buscar la perdici\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>Como adem\u00e1s de malicioso es astuto, se ocupa de arruinar particularmente a las almas que van m\u00e1s pr\u00f3speras en el camino del cielo, y trata de enga\u00f1arlas y derribarlas como sea. Obra as\u00ed porque \u201ctiene grave pesar y envidia, porque ve que no solamente se enriquece el alma, sino que se la va de vuelo y no la puede coger en nada\u201d (LlB 3,63); envidia y ataca asimismo a esta categor\u00eda de personas para as\u00ed estorbar el bien que estas almas hacen a las dem\u00e1s en la Iglesia.<\/p>\n<p>De manera muy gr\u00e1fica pinta la astucia y malicia diab\u00f3licas comparando al demonio, en las guerras que organiza contra las almas, a las \u201craposas, porque as\u00ed como las ligeras y astutas raposillas con sus sutiles saltos suelen derribar y estragar la flor de las vi\u00f1as al tiempo en que est\u00e1n floridas, as\u00ed los astutos y maliciosos demonios con estas turbaciones y movimientos ya dichos, saltando, turban la devoci\u00f3n de las almas santas\u201d (CA 25,2). En la segunda redacci\u00f3n suple este paso con \u201cas\u00ed como las raposas se hacen dormidas para hacer presa cuando salen a caza\u201d, etc. (CB 16,5). Siempre usando de su astucia para hacer da\u00f1o y estorbar la obra de Dios en la persona humana.<\/p>\n<p><em>Fuerte y terror\u00edfico. \u2013 <\/em>Aunque J. asegure que \u201ctodas las malicias\u201d diab\u00f3licas son \u201cen s\u00ed flaquezas\u201d (CB 30,10) lo califica de \u201cfuerte\u201d (CB 3,6,9) y sabe que algunas de sus acometidas y artes son terror\u00edficas, como cuando, en una especie de experiencia m\u00edstica, la comunicaci\u00f3n del maligno \u201cva de esp\u00edritu a esp\u00edritu desnudamente\u201d y entonces \u201ces intolerable el horror que causa el malo en el bueno, digo, en el [esp\u00edritu] del \u00e1nima, cuando le alcanza su alboroto\u201d (N 2,23,5). En los casos de esta turbaci\u00f3n y horror, esa experiencia le \u201ces al alma de mayor pena que ning\u00fan tormento de esta vida le podr\u00eda ser; porque como esta horrenda comunicaci\u00f3n va de esp\u00edritu a esp\u00edritu algo desnuda y claramente de todo lo que es cuerpo, es penosa sobre todo sentido; y dura esto alg\u00fan tanto en el esp\u00edritu; no mucho, porque saldr\u00eda el esp\u00edritu de las carnes con la vehemente comunicaci\u00f3n del otro esp\u00edritu; despu\u00e9s la memoria que queda aqu\u00ed basta para dar gran pena\u201d (ib. n. 9).<\/p>\n<p>Habla igualmente de otras intervenciones o ataques diab\u00f3licos sumamente peligrosos (ib., n. 4, 8) \u201cporque, a la misma medida y modo que va Dios llevando al alma y habi\u00e9ndose con ella, da licencia al demonio para que de esa misma manera se haya \u00e9l con ella\u201d (ib. n. 7).<\/p>\n<p><em>Miedoso. \u2013 <\/em>No obstante, con toda su malicia el demonio es miedoso y va teniendo cada vez m\u00e1s miedo de las almas que en virtud de su uni\u00f3n con Dios van adquiriendo m\u00e1s de d\u00eda en d\u00eda las cualidades de Dios y de Cristo: la fortaleza, la fuerza, el poder, la humildad (CB 24,4). Habla, a este prop\u00f3sito, del Esposo Cristo que mora en el alma y est\u00e1 unido con ella en cada una de las virtudes \u201ccomo fuerte le\u00f3n\u201d. Ante una persona amparada por la fuerza de Dios, \u201cno s\u00f3lo no se atreven los demonios a acometer a la tal alma, mas ni aun osan parecer delante de ella por el gran temor que le tienen vi\u00e9ndola tan engrandecida, animada y osada&#8230; tanto la temen como al mismo Dios y ni la osan aun mirar. Teme mucho el demonio al alma que tiene perfecci\u00f3n\u201d (ib. 4)<\/p>\n<p>Enga\u00f1ador como es, recurre frecuentemente a sus artima\u00f1as y con su poder de sugesti\u00f3n va sembrando falsedades en el entendimiento de los incautos e inclinados a fen\u00f3menos super o preternaturales \u201cy le va precipitando y enga\u00f1ando sutil\u00edsimamente con cosas veros\u00edmiles\u201d. Este modo de comunicarse lo emplea Satan\u00e1s \u201ccon los que tienen hecho alg\u00fan pacto con \u00e9l, t\u00e1cito o expreso, y como se comunica con algunos herejes, mayormente con algunos heresiarcas, inform\u00e1ndoles el entendimiento con conceptos y razones muy sutiles, falsas y err\u00f3neas\u201d (S 2,29,10). Escribe esto a prop\u00f3sito de las palabras interiores sucesivas; hablando de las palabras sustanciales dice que el demonio no tiene las tales palabras de manera que pueda imprimir en el alma \u201cel efecto y el h\u00e1bito de su palabra\u201d (S 2,31,2). Pero establece una excepci\u00f3n pavorosa: \u201cSi no fuese que el alma estuviese dada a \u00e9l por pacto voluntario y, morando en ella como se\u00f1or de ella, le imprimiese los tales efectos, no de bien, sino de malicia. Que, por cuanto aquella alma estaba ya unida en nequicia voluntaria, podr\u00eda f\u00e1cilmente el demonio imprimirle los efectos de los dichos y palabras en malicia\u201d (ib. 2). Lo temeroso, m\u00e1s que nada, es que, como dice, el demonio pueda morar en el alma como due\u00f1o y se\u00f1or de ella, y estar no simplemente tent\u00e1ndola, sino imprimi\u00e9ndole por dentro el sello de su malicia y cuasi configur\u00e1ndola a su imagen y semejanza. Aqu\u00ed habla el Santo como alguien que, en su menester de exorcista, se ha encontrado con esa persona v\u00edctima del dominio y se\u00f1or\u00edo diab\u00f3lico, por haberse entregado a Satan\u00e1s con pacto voluntario, firmando la c\u00e9dula de tal entrega con su propia sangre.<\/p>\n<p><em>Mentiroso-enga\u00f1ador. \u2013 <\/em>Sabe tambi\u00e9n por su teolog\u00eda y por su experiencia que el demonio es muy h\u00e1bil y astuto en <em>transfigurarse en \u00e1ngel de luz <\/em>(2 Cor 11,14: S 2,11,7; S 3,10,1; S 3,37,1); personas incautas, enga\u00f1adas as\u00ed con visiones y revelaciones, \u201ctuvieron mucho que hacer en volver a Dios en la pureza de la fe, y muchas no pudieron volver, habiendo ya el demonio echado en ellas muchas ra\u00edces\u201d (S 2,11,8).<\/p>\n<p><em>Soberbio. \u2013 <\/em>En un momento dado habla J. de algunos \u201cpest\u00edferos hombres persuadidos de la soberbia y envidia de Satan\u00e1s\u201d (S 3,15,2). En su vida le toc\u00f3 descubrir en poco o en mucho los efectos de esa soberbia envidiosa o de esa envidia soberbia. Encargado J. de dictaminar sobre el esp\u00edritu de una carmelita descalza, se encontr\u00f3 con cinco defectos \u201cpara juzgarle por verdadero esp\u00edritu\u201d. El cuarto y principal es la falta de humildad, como en el maligno la soberbia es su mayor y peor pecado. Como remedio en el caso examinado propone: \u201c&#8230;y pru\u00e9benla en ejercicio de las virtudes a secas, mayormente en el desprecio, humildad y obediencia, y en el sonido del toque saldr\u00e1 la blandura del alma en que han causado tantas mercedes; y las pruebas han de ser buenas, porque no hay demonio que por su honra no sufra algo\u201d.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 JOS\u00c9 VICENTE RODR\u00cdGUEZ, \u201cLa imagen del diablo en la vida y escritos de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>RevEsp <\/em>44 (1985) 3O1-336; Id. \u201cDemonios y exorcismos, duendes y otras presencias diab\u00f3licas en la vida de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista <\/em>(Avila 23-28 septiembre 1991) II. <em>Historia<\/em>, Valladolid 1993, 295-346; Id. \u201cSan Juan de la Cruz exorcista en Avila (1572-1577)\u201d en el vol. colectivo <em>Fray Juan de la Cruz, esp\u00edritu de llama<\/em>, Roma, Kok Pharos P.H.K. The Netherlands 1991, 249-264; LUCIENMARIE DE ST. JOSEPH, \u201cLe d\u00e9mon dans l\u00b4oeuvre de Saint Jean de la Croix\u201d, en <em>EtCarm <\/em>27 (1948) 8697; MARIE R\u00c9GIS DE SAINT JEAN, \u201cVie mystique et d\u00e9mon. Essai sur l\u00b4ing\u00e9rence du d\u00e9mon dans la vie spirituelle d\u00b4apr\u00e9s le docteur mystique Saint Jean de la Croix et le romancier Georges Bernanos\u201d, en <em>Cahiers Carm\u00e9litaines <\/em>6 (1955) 26-64; NILO DI SAN BROCARDO, \u201cDemonio e vita spirituale\u201d, en AA.VV., <em>Sanjuanistica<\/em>, Roma 1943, 135-223.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya se habla del demonio en las voces \u00a0Cautelas, enemigos del alma, etc. Es un personaje tan siniestro en los caminos de Dios, seg\u00fan Juan de la Cruz, que conviene tratar de \u00e9l todav\u00eda aparte, y dar algunas pinceladas m\u00e1s. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2942\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-demonio","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2942"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2942"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2942\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2943,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2942\/revisions\/2943"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2942"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2942"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2942"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}